18 Ago 2012
19 Jul 2010
¿Batallando contra las tinieblas? La oración es fundamental...
El Señor Jesús nos dio una gran lección; la necesidad de someter en manos de Dios cualquier decisión que debamos tomar, en todo instante de nuestra vida.
En las Escrituras leemos que: "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles…" (Lucas 6:12, 13).
Este pasaje reviste una significación especial porque usted y yo que somos guerreros en un mundo donde quieren gobernar las tinieblas, no podemos dar la batalla en nuestras fuerzas sino en las que provienen de Dios, cuyo poder se derrama cuando vamos a Su presencia en oración y clamor.
Retomando el pasaje, encontramos varios aspectos que es importante tener en cuenta:
1.- Jesús buscaba un lugar apartado, secreto, para orar.
Es importante que tengamos un sitio de comunión con el Padre celestial, tal como lo aprendimos del Hijo.
Un espacio en el que podamos hablar con Él, contarle nuestras expectativas, inquietudes e incluso, perspectiva acerca de cómo vemos todo aquello que nos rodea.
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pasó un momento a solas, en quietud, delante del Señor? Revise su vida cuidadosamente y descubra si quizá allí hay falencias.
2.- Jesús pasaba un tiempo significativo en oración.
No era cuestión de unos cuantos minutos el tiempo que pasaba el Señor Jesús con el Padre celestial en oración. Eran horas enteras.
¿Es fácil replicar esa práctica del amado Maestro? En un comienzo, sin duda que no. A pasar mucho tiempo en oración aprendemos pasando inicialmente poco tiempo. Es un hábito extraordinario de poder que se adquiere con el paso de los días, los meses, los años…
3.- Es imprescindible la oración en la toma de decisiones
¿Cuántas decisiones erróneas has tomado? Sin duda muchas. A todos nos ha ocurrido. Hemos obrado movidos por el corazón más que por la razón y el sentido común.
El Hijo de Dios pasó toda la noche en oración en procura de ser guiado por Dios en el momento trascendental de escoger a los discípulos, es decir, aquellos que le acompañarían muy de cerca, de hecho los llamó también apóstoles.
Tras Jesús marchaban muchas personas, pero Él decidió con quienes estaría y en esa determinación, fue al Padre en oración.
Seguramente si usted y yo asumimos una posición igual, nuestras decisiones serán sabias y acertadas.
Una conexión vital
Es importante recordar siempre que la oración es una conexión vital con nuestro poderoso Dios. Nos fortalece, afianza en poder espiritual y nos acerca al Señor de señores.
El amado Jesucristo dijo: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho." (Juan 15:17).
Ya lo hemos visto pero es importante analizar de nuevo el tema. Para recibir lo que pedimos en oración, es fundamental la permanencia en el Ungido.
Es la respuesta al por qué muchas personas claman y claman y nada ocurre. Se debe en esencia a que viven la vida cristiana a su propio amaño, no conforme a las Escrituras, dependiendo de Él en todo momento.
Dice Jesús que si permanecemos en Él y pedimos al Padre, no habrá límites en aquello que podremos alcanzar de lo alto. ¿Ha pensado en eso? Hoy es el día de que medite en los puntos que hemos aprendido y considere la importancia de sumar oración a su vida devocional diaria.
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1. Preparémonos para la batalla. ¿De qué manera un cristiano se prepara para enfrentar exitosamente los ataques del mundo de las tinieblas? Hay varios principios que nos enseñan las Escrituras y que le invitamos a leer en el siguiente Estudio Bíblico que no puede dejar de leer…
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01 Jul 2010
Capítulo 1: La Oración, ¿por qué es importante?
Con frecuencia nos preguntamos qué relación tiene con nosotros la oración. ¿Acaso es importante? ¿De dónde podemos deducirlo? ¿Qué modelo tenemos de oración? ¿Qué produce la oración?
Ahora, en la batalla que libramos como creyentes contra el mundo de las tinieblas, ¿por qué es importante que oremos?
Y es en las propias Escrituras, a las que consideramos nuestra guía para todo cuanto hacemos, en donde encontramos la respuesta.
El amado Maestro es de quien tomamos, en primera instancia, la enseñanza sobre la importancia de orar.
Leemos en
Imagine la sorpresa que debieron llevarse. Ellos que permanecían a su lado en todo momento, durmieron otro tanto mientras el Maestro—en una clara enseñanza que jamás pudieron olvidar—fue a un lugar solitario en busca de la presencia del Padre. Enseñanza que debemos asumir también en nuestro tiempo, porque reviste singular importancia y nos ayudará en nuestro proceso de crecimiento espiritual y personal.
Cuando me escriben sobre las estrategias de un guerrero espiritual, siempre hablo del fundamento ineludible de la oración e intercesión. No obtendremos victoria sobre Satanás y sus huestes hasta tanta no ejerzamos la autoridad de Jesucristo y nos mantengamos firmes orando, sabiendo que es un arma que derriba fortalezas. Peleamos no en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios.
Tiempo de emergencia, ¿qué hacer?
La mujer estaba gritando. Daba vueltas en el suelo. Emitía chillidos. Su voz más que femenina, como era ella, sonaba como la de un varón.
--¿Fernando, llamemos a la policía porque esto se puso feo?--, me dijo un familiar, que no sabía qué hacer en ese caso.
--Se equivoca mujer, al que tenemos que invocar es a Dios para que nos saque de este problema--, le dije, al tiempo que le pedí me acompañara a orar para ministrar liberación a aquella persona, víctima de un ataque del mundo de las tinieblas.
El Señor mismo a través de Jeremías nos transmitió su deseo, en el cual sin duda encontramos respuesta a todas nuestras inquietudes, necesidades e incluso, voces de gratitud: “Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no sabes" (Jeremías 33:3).
El clamor encierra poder, no de parte nuestra sino el que se desprende a favor nuestro de parte de Aquél que todo lo puede: Dios. Él promete además. "Entonces me invocaréis, vendréis, oraréis a mí, y yo os escucharé" (Jeremías 29:12).
Cuando pedimos el poder de Dios, viene a nosotros para danos fortaleza, asegurándonos que venceremos. Dios responde a nuestro clamor. La oración es nuestra principal arma de batalla.
Recuérdelo: no podemos concebir un cristiano en lucha contra Satanás y el mundo de las tinieblas, sin que pase tiempo en oración delante del Señor.
La oración tiene respuesta
Generalmente cuando nos hacen consultas sobre qué hacer en tal o cual caso, siempre respondemos que lo primordial es orar porque a través de la oración se mueven montañas.
Esta afirmación tiene asidero en una declaración del Señor Jesús que encontramos en el Evangelio: "Por eso os digo: Pedid, y os darán. Buscad y hallaréis. Llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llaman, le abren" (Lucas 11:9, 10).
Observe que no hay límites. El poder de Dios, que está a nuestro favor, es ilimitado. Satanás y sus huestes tienen que salir huyendo. Él mismo, nuestro Adversario, conoce nuestros hábitos y sabe si oramos o no.
Por su parte el apóstol Pablo escribió: "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17), de lo que deducimos:
1.- Dios nos invita a orar y clamar a Él.
2.- El Señor Jesús nos dio ejemplo de que pasaba tiempo en lo secreto con el Padre.
3.- Dios responde a nuestras oraciones.
4.- La oración debe ser permanente.
La oración es fundamental en tu condición de cristiano y más como guerreros de oración en lucha contra el mundo de las tinieblas. No puede desligarse de tus actividades cotidianas. Está bien leer las Escrituras, documentarnos con literatura sobre liberación espiritual, tener prácticas propias de la fe que usted profesa, pero es indispensable que mantengas una íntima relación con Dios a través del principio constante de orar.
¿A quién honramos al orar?
El Señor Jesús enseñó algo que no podemos olvidar en ningún momento. Se encuentra en el Evangelio de Juan: "… yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13).
Observe detenidamente algo: cada vez que vamos a Dios en clamor, debemos invocar nuestra petición en el nombre del Hijo; de esta manera, el Padre es honrado en el Hijo. ¿Tiene significación, no?
Esto te llevará a comprender que el curso de nuestro clamor quizá debe cambiar porque antes hemos pedido sólo para satisfacer nuestras necesidades primarias y no hemos tenido en cuenta al Hijo. En adelante lo harás porque es una de las primeras cosas que aprendes en este Manual de Oración de Guerra Espiritual.
Es tiempo de pararnos en la brecha, pero en oración. Jamás lo olvide, es nuestra principal arma de batalla…
Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirnos a
©
23 Jun 2010
Introducción: ¿Por qué oración? Y, ¿Por qué de guerra?
¿Por qué oración? Y, ¿Por qué de guerra?
Con frecuencia nos escriben desde distintos países para preguntarnos: ¿Cuándo publican algo en torno al tema de la oración de guerra? Comprendemos que se trata de un asunto sumamente prioritario para pastores, obreros, líderes y cristianos comprometidos en el tema de Intercesión y Guerra Espiritual porque orar es mantener íntima comunicación con nuestro amado Dios y Padre.
Al hablar de oración de guerra nos referimos a una relación de emisor a receptor en la cual el emisor somos usted y yo, y el receptor en nuestro Supremo Hacedor. Igual, hay momentos en los cuales la relación se invierte y son aquellos en los que Dios nos habla al corazón.
Cuando oramos, tocamos las fibras más sensibles del corazón del amado Señor. Hace siglos Él dio una solución a Su pueblo en momentos en los que, fruto del pecado y el distanciamiento del camino, enfrentaran sequía, enfermedad y pérdidas de sus cosechas.
Él dijo: "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7:13, 14).
Es sorprendente esta declaración bíblica porque nos presenta la forma como la dimensión material, en la cual nos movemos, puede verse afectada positiva o negativamente a través de la oración. ¿Comprende la grandeza de lo que plantea este pasaje Escritural?
Ahora, si la oración se da en la dimensión de
Al diablo y sus huestes no los enfrentamos a gritos, taconeos ni con gestos intimidatorios. Lo enfrentamos con la autoridad de Cristo, que se afianza y fortalece en nosotros cuando oramos. Igual, si es una potestad o fortaleza la que vamos a destruir, en oración disparamos misiles eficaces desde la dimensión física que afectan la dimensión espiritual.
Una fuerza poderosa
Durante el decurso de los capítulos que siguen, descubriremos o recordaremos—según sea el caso—que la oración se convierte en una fuerza poderosa que derriba muros cuando pasamos tiempo en el secreto de Dios.
¿Qué significa esto? Que la oración libera poder de Dios. El secreto estriba en pasar tiempo en la presencia de Aquél que todo lo puede, con una actitud sincera, sin frases rimbombantes sino las que salen de lo más profundo de nuestro ser, como alguien que habla con Su mejor amigo, Padre y Dios.
Aunque ya en las páginas del Antiguo Testamento vemos a los grandes héroes orando, fue el Señor Jesús—como lo apreciamos en el Nuevo Testamento—quien le enseñó a sus seguidores—primero los discípulos y a nosotros hoy—la importancia de orar.
Clamar al Señor, como escribió el autor sagrado de la antigüedad, debe ser una de nuestras prioridades diarias: "Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela. En tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario" (Salmo 63: 1, 2).
Tenga presente siempre que la oración es uno de los principios dinámicos, poderosos y eficaces para alcanzar el crecimiento personal y espiritual que usted tanto anhela.
Esperamos que desde ahora nos siga acompañando en este apasionante recorrido por las Santas Escrituras para corroborar qué es, qué significa y cómo debemos practicar en nuestro diario vivir la oración.
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Satanás y sus huestes podrán general maldad en el mundo, pero nuestro amado Señor Jesucristo trae libertad a las almas. ¡Recíbalo hoy en su corazón! Es la mejor decisión que podrá tomar y que le asegura un presente de victoria y vida por la eternidad.









