25 Mar 2013
Perseverar en oración para que los milagros ocurran
Perseverar en oración para que los milagros ocurran
Fernando Alexis Jiménez
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on frecuencia me escriben con un interrogante: ¿Hasta cuándo debo orar por un milagro? Y la respuesta invariable, como se lo escribí a Nancy Antoy, de ciudad de México, es “Hasta que el milagro ocurra”.
Ella tiene una hija de veintidós años, con cáncer. Pasa días y noches enteras en el hospital donde la chica recibe tratamiento. En alguna oportunidad los especialistas le dijeron que no siguiera anidando esperanzas, que la enfermedad había causado daños irreversibles. Ella seguía clamando…
La joven experimentó mejoría y no murió el día que dijeron los médicos. Por el contrario, inexplicablemente para la ciencia, recobró fuerzas. Todos sabemos que no es otra cosa que la respuesta de Dios al clamor de una mujer que confía que algo ilógico—proveniente de Dios—romperá la lógica que manejan los facultativos.
Nancy encarna a infinidad de hombres y mujeres en todo el mundo que están clamando por un milagro y, por momentos, se sienten desanimados. ¿Deberían renunciar? Por supuesto que no. Orar con insistencia toca las fibras más sensibles de nuestro amado Dios. Claro, Él desea lo mejor para nosotros, pero es cuando perseveramos que probamos la clase de fe que nos asiste, si es real o sólo motivada por una necesidad.
Comparto con usted tres ejemplos específicos de personas reales que perseveraron hasta el final, hasta que el milagro se produjo:
Hacer un esfuerzo por el milagro
La mujer estaba desesperada. La ciencia no había podido resolver su problema. La hemorragia aumentaba a pesar de los pronósticos de que disminuiría. Se miraba al espejo y su rostro se veía cada vez más demacrado. En muchas ocasiones sentía que, como consecuencia de la dolencia, las fuerzas la abandonaban. Es más, quiso morir muchas veces, para no seguir sufriendo.
Sin embargo oyó que por el lugar pasaba Jesús de Nazaret. Había oído que obraba milagros. Los enfermos eran sanados y los cautivos recibían libertad. “¿Qué puedo perder si tan solo me acerco para pedirle mi sanidad?”, razonó ella. Y se dio a la tarea de acercarse lo más posible cuando pasaba la multitud.
El problema era cómo acercarse. Decenas de personas estaban alrededor del Maestro. No iba a ser fácil ganar su atención y decirle sáname. Por eso se fijó una meta, y con esfuerzo y sobreponiéndose a los obstáculos, se acercó para tocar su manto porque, sabía, algo iba a ocurrir.
La escena fue dramática y conmovedora porque ella recibió la sanidad que anhelaba: “Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua y no encontraba ninguna cura. Acercándose a Jesús por detrás, le tocó el fleco de la túnica. Al instante, la hemorragia se detuvo. «¿Quién me tocó?», preguntó Jesús. Todos negaron, y Pedro dijo: —Maestro, la multitud entera se apretuja contra ti. Pero Jesús dijo: —Alguien me tocó a propósito, porque yo sentí que salió poder sanador de mí. Cuando la mujer se dio cuenta de que no podía permanecer oculta, comenzó a temblar y cayó de rodillas frente a Jesús. A oídos de toda la multitud, ella le explicó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante. «Hija —le dijo Jesús—, tu fe te ha sanado. Ve en paz».”(Lucas 8: 43-48. Nueva Traducción Viviente)
Pregúntese por un minuto, ¿cuántas veces renunció usted a un milagro? Se dio por vencido fácilmente. Y si algo quiere Dios de cada uno de nosotros es que perseveremos hasta el fin (Cf. Lucas 18:1)
Perseverar aunque los demás se opongan
Cuando usted está clamando por un milagro, invariablemente siempre encontrará personas alrededor que desean desanimarlo o los que se especializan en apagar el mover divino en nuestra existencia. Son los hombres y mujeres que le dirán: “Ese milagro es imposible”. Y cabe preguntarse: ¿Está bien dejarse arrastrar por ese escepticismo?
Al respecto el autor y conferencista, Wesley L. Duewel escribió: “La oración que prevalece es aquella que obtiene la respuesta que buscaba. Se sobrepone a la demora, a la oposición y a las circunstancias desfavorables. Con frecuencia incluye la dirección del Espíritu en la forma en que se debe orar y la profundización que Él obra en el deseo que usted tiene de recibir respuesta a la oración. Incluye la acción del Espíritu de otorgarle poder a su oración y de fortalecer su fe hasta que usted reciba la respuesta de Dios”( Weslet L. Duewel. “La oración poderosa que prevalece”. Editorial Unilit. EE.UU. 1995. Pg. 9)
Perseverar fue lo que identificó al ciego Bartimeo, el hombre que menospreciaban por que estaba siempre junto al camino, viviendo de la caridad de los demás. Lo único que poseía era una capa para cobijarse. Era su bien más preciado. Y anhelaba un milagro. Por ese motivo cuando se enteró que Jesús el Señor pasaba por el lugar, pidió que le sanara.
Las personas cercanas le instaban para que callara “…pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate —le dijeron—. ¡Vamos, él te llama!». Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús. —¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí —dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver! Y Jesús le dijo: —Puedes irte, pues tu fe te ha sanado. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino. “(Marcos 10:48-52. Nueva Traducción Viviente)
¿Imagina usted qué había ocurrido si él desiste?¿ Si tan solo se deja arrastrar por los que pretendían callarle o minar su fe? Sin duda, nada habría ocurrido. El milagro no se hubiese producido. Pero Él fue persistente, como debemos serlo usted y yo. No dejar de perseverar ante Dios hasta que el milagro se produzca.
Dios honra nuestra fe y hace milagros de manera sorprendente. Ése es el Dios en el que hemos creído: un Dios de milagros y de poder sin límites, que valora la perseverancia en la oración.
No renuncie hasta que no alcance su objetivo
Nadie podía imaginar la terrible situación de aquella mujer con su hijita. La joven llevaba varios años poseída por un demonio. No permitía siquiera que conciliaran el sueño porque sus gritos, que podían escucharse a varias casas de distancia y que provocaban angustia por lo desgarradores. ¡Deseaba tanto ser libre!
Jesús iba de camino, por la región de Tiro. Y como es natural, cuando la madre oyó que pasaba por el lugar, hizo lo que cualquier madre por un hijo: se esforzó hasta el final, sin importarle las consecuencias. Incluso, se arrojó a los pies del Maestro.
Las Escrituras relatan que “… ella le suplicó que expulsara al demonio de su hija. Como la mujer era una gentil, nacida en la región de Fenicia que está en Siria, Jesús le dijo: —Primero debo alimentar a los hijos, a mi propia familia, los judíos. No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. —Es verdad, Señor —respondió ella—, pero hasta a los perros que están debajo de la mesa se les permite comer las sobras del plato de los hijos. —¡Buena respuesta! —le dijo Jesús. Ahora vete a tu casa, porque el demonio ha salido de tu hija. Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hijita tranquila recostada en la cama, y el demonio se había ido”(Marcos 7:26-30. Nueva Traducción Viviente)
Permítame aquí hacer un énfasis: No importan las circunstancias y que todo parezca estar en contra. Es necesario perseverar hasta que el milagro ocurra. Dios no se molesta porque usted y yo somos perseverantes en lo mismo. Tenga claro que, si es la voluntad del Señor, ese milagro ocurrirá. Nada impedirá que vea la respuesta poderosa del amado Señor.
El autor y conferencista, Wesley L. Duewel enseñó: “La oración que prevaece es tan sencilla, que hasta un niño puede obtener poderosas respuestas –con frecuencia en un sorprendente corto tiempo--. Aún los nuevos cvreyentes oran a veces con tanta fe y con tal ayuda del Espíritu, que los maduros santos de Dios se maravillan y no pueden menos que alabar a Dios por las respuestas obtenidas”( Weslet L. Duewel. “La oración poderosa que prevalece”. Editorial Unilit. EE.UU. 1995. Pg. 10)
No podemos dejar de orar. Perseverar, esa es la clave. Si estamos firmes, siempre en clamor por el milagro, sin duda se producirá. Dios responde con poder a nuestras oraciones, pero en ese proceso, Él valora que no nos demos por vencidos sino que perseveremos. Ese tipo de oraciones tienen eco en el corazón de Dios.
Sin duda usted está necesitando un milagro y hoy es el día para que comience a pedirlo delante de Dios.
Y a propósito de Dios, ¿Ya le abrió las puertas de su corazón al Señor Jesús? Hoy es el día para que lo haga. Él desea entrar en su vida y obrar de manera especial. Basta que usted se rinda en Su Presencia y le permita que haga de usted una persona nueva. Decídase hoy por Cristo. Ábrale las puertas de su corazón.
Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirme a webestudiosbiblicos@gmail.com o llámenos al (0057) 317-4913705
© Fernando Alexis Jiménez
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17 Feb 2013
Buscar a Dios, el secreto del éxito
Buscar a Dios, el secreto del éxito
Fernando Alexis Jiménez
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ólo hasta que Verónica comprendió que la bruja del pueblo la estaba dejando sin un peso, tomó la determinación de no seguir consultándola cada semana ni seguir endeudándose con la promesa de que pronto “ganaría el sorteo de la Lotería”. Le refirió a la pitonisa la decisión de no regresar y ella la amenazó. Comprenderá ahora por qué razón Verónica llevaba varios noches sin dormir.
En el supermercado, mientras escogía unas verduras, una vecina se le acercó. Pronto entablaron una conversación en la que ella le habló de Jesucristo. “Soy de una sola religión y no voy a cambiar de allí donde me encuentro”, le argumentó.
--Discúlpeme si la incomodé; no era mi intención. Lo que quería decirle es que, si tiene problemas, vaya al Señor Jesús. Él le ayudará--, dijo la vecina y se alejó con algo de reticencia, porque no había pretendido molestarla.
Verónica llegó a casa con el asunto dándole vueltas en la cabeza. Y al mediodía, tras terminar sus quehaceres, se fue a la habitación y le pidió ayuda. Recuerda que lloró. Luego, una paz enorme invadió su corazón.
Y siguió orando. Ese fue el comienzo de los cambios en cada. No solamente su esposo consiguió un buen empleo sino que ella dejó sus temores inexplicables. Había paz en su vida. Y sin que nadie la presionara, le pidió a su vecina información sobre la iglesia:
--Creo que algo especial ha ocurrido con mi vida y deseo ir--, le dijo.
El hogar de Verónica hoy es diferente. El comienzo de la transformación fue entregarle a Dios absolutamente su vida, sus planes y sus sueños…
Es un principio de victoria
Si deseamos salir del pozo en el que nos encontramos inmersos, es necesario volver nuestra mirada al Señor. Dejar de confiar en nuestras fuerzas, capacidad, posición social o conocimientos. Simplemente rendirnos a Señor y permitirle que ocupe el primer lugar. Él sabe cómo hacerlo.
Un rey que llegó a altos niveles de éxito, lo comprobó. Me refiero al rey Ezequías, que marcó toda una generación y hoy es uno de los monarcas más recordados por los israelitas. Su secreto fue confiar en Dios. Simplemente eso: confiar.
Las Escrituras dicen que: “…Ezequías manejó la distribución en todo Judá, haciendo lo agradable y bueno a los ojos del Señor su Dios.”(2 Crónicas 31:20. Nueva Traducción Viviente)
Hacer lo bueno demanda compromiso nuestro. Revisar cómo anda nuestra vida, identificar errores y modificar esos parámetros de pensamiento y de conducta, con fundamento en lo que enseña el Señor en el libro de los triunfadores que es la Biblia.
Disposición de corazón
Si nos disponemos para el Señor, Él transforma todo lo que somos y nos lleva a la victoria. No importa cuántos errores hayamos cometido; Dios es quien opera los cambios en nuestro ser.
El rey Ezequías dispuso su corazón para el Señor, buscó Su Rostro y el Dios de poder le aseguró la victoria en todo cuanto emprendió: “En todo lo que hizo para el servicio del templo de Dios y en sus esfuerzos por seguir las leyes y los mandatos de Dios, Ezequías buscó a su Dios de todo corazón; y como resultado, tuvo mucho éxito.”(2 Crónicas 31:21. Nueva Traducción Viviente)
Todo le salía bien. Es cierto, surgieron al paso dificultades, pero en todo momento el Señor le concedió vencer.
Igual puede ocurrir con su vida. Basta que le conceda a Dios el primer lugar. Le puedo asegurar que Él tomará el control y le llevará al éxito. Él es la verdadera fuente de éxito, el que nos hace triunfadores: en la familia, en el trabajo, en nuestro desenvolvimiento social y en la iglesia.
Ríndase hoy al Señor. Él desea hacer algo especial con su vida. Si entrega todo su ser, planes y proyectos en Sus manos, Él le mostrará el camino para salir airoso y en victoria en todo cuanto emprenda.
Si todavía no lo ha hecho, hoy es el día para que entregue su corazón en manos del Señor Jesús. Permítale que resida en su vida. De su mano emprenderá el maravilloso camino al crecimiento personal y espiritual que tanto ha anhelado.
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08 Feb 2013
Orar es para valientes, no es asunto de cobardes
Orar es para valientes, no es asunto de cobardes
Fernando Alexis Jiménez
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erdió la capacidad de ver y una pierna cuando prestaba servicio militar. En un abrir y cerrar de ojos, las hermosas imágenes que le encantaban se convirtieron en una cortina oscura que jamás le ha robado el entusiasmo y los deseos de seguir adelante, en victoria, aunque los demás digan que es imposible. Reinaldo Torres se convirtió en un ejemplo de supervivencia en Colombia.
Esa disposición de avanzar hasta la meta fue la que le llevó a abrirse paso entre las más de 50.000 personas que participaron en la maratón de Nueva York y a ser uno de los primeros en enlistarse en el primer equipo de alpinistas con discapacidad en el mundo.
Perseverancia, la palabra que se constituyo en su distintivo. Después de varios meses de entrenamiento en el gimnasio y simulacros cerca de Bogotá, Reinaldo llegó a la cima del Ritacuba blanco, el pico más alto de la Sierra Nevada del Cocuy, con 5.330 metros sobre el nivel del mar.
Aunque no pudo disfrutar del paisaje como el resto de sus compañeros, sintió la inmensidad de la montaña y se dio cuenta de que ese era apenas el comienzo de muchas aventuras.
NatGeo lo llevó al volcán Cotopaxi, en Ecuador, pero las malas condiciones meteorológicas les impidieron “hacer cumbre” a 5.897 metros.
El joven de 30 años ya tiene claro que su próxima parada es el monte Kilimanjaro, en África, pues el objetivo de Huella es conquistar las siete cumbres más altas de cada continente…
La perseverancia, el distintivo de los triunfadores
La perseverancia es una característica en la vida de este joven invidente que ha subido hasta las cumbres, pero también, es la impronta de quienes logran metas… ¿Y en el ámbito espiritual? La perseverancia es la marca indeleble de los hombres y mujeres que persisten hasta que lo imposible se hace posible. Por eso insisto: la oración no es asunto de cobardes sino de valientes, los que siguen adelante hasta que el entorno a su alrededor se transforma y los milagros ocurren…
Ante varios de sus discípulos y sin duda decenas de personas que no perdían detalle a sus palabras, el Señor Jesús resaltó la especial significación que tiene la perseverancia si deseamos movernos en la dimensión sobrenatural de Dios: “Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. ”(Lucas 11:9. Nueva Traducción Viviente)
Seguir pidiendo es eso: no dar vuelta atrás, avanzar, persistir, llegar al final. Como el competidor que, a pesar de sus limitaciones físicas y lo adverso de las circunstancias, se decidió llegar a la cima. Disposición, fe, perseverancia. No hay otra opción.
Dios responde con poder a nuestras oraciones pero, sin duda, espera que seamos perseverantes.
Quien persevera, alcanza
Nuestro amado Salvador Jesucristo enseñó que aquél que persevera, alcanza. Una oración persistente derriba los obstáculos: “Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.”(Lucas 11:10. Nueva Traducción Viviente)
¿Desea que ocurran los milagros? Persevere. ¿Anhela que cambien las circunstancias que enfrenta hoy? Persevere. ¿Desea que Dios imprima cambios en la vida de alguien? Persevera. ¿Desea crecimiento personal y espiritual? Persevere. Si todo lo regamos con oración y, perseveramos, tenemos asegurada la victoria.
Llegan a la meta quienes perseveran y más cuando nos movemos en la dimensión espiritual, como enseñó el Señor Jesús: “Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.”(Lucas 18:1. Nueva Traducción Viviente)
Puedo asegurarle que, si dispone su corazón para persistir sobre aquello que ha pedido a Dios en oración, verá los resultados. ¡Hoy es el día para remprender el clamor hasta que el milagro ocurra!
Y si todavía no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día oportuno para que le abra las puertas de su corazón. Le aseguro que no se arrepentirá.
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05 Feb 2013
19 Dic 2012
Guerra Espiritual de Alto Nivel (Videoconferencia)
Guerra Espiritual de Alto Nivel (Videoconferencia)
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oy día cuando infinidad de personas posan de ser doctas en el tema de Guerra Espiritual, y hasta pontifican—de lo que se comprueba no saben o saben muy poco--, es importante profundizar más en el tema y, que todo cuanto aprendemos, tenga fundamento en la Biblia.
En esa dirección, le recomendamos la enseñanza Guerra Espiritual de Alto Nivel , de la conferencista, Ana Méndez Ferrell, compartida en la Iglesia Rey Jesús que pastorea en Miami el apóstol Guillermo Maldonado. Esperamos tomen atenta nota de esta conferencia que enriqucerá sus conocimientos sobre Guerra Espiritual. Si desea ver el video, haga CLIC AQUÍ o en el siguiente enlace http://lameditaciondiaria.blogspot.com/2012/12/guerra-espiritual-de-alto-nivel-por-ana.html
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25 Nov 2012
Confíe en Dios, Él no lo dejará avergonzado
Confíe en Dios, Él no lo dejará avergonzado
Fernando Alexis Jiménez
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as cuerdas bocales estaban severamente lastimadas y unas pequeñas protuberancias hacían temer que jamás podría volver a cantar. Y Carlos no podía creerlo. Su esposa Laura lo acompañaba en aquél consultorio de la Clínica. Apretó fuertemente su mano cuando el médico le dio el diagnóstico. “Lo mejor es que se resigne”, le explico.
Cuatro palabras que lo marcaron. Él mismo no se explicaba cómo sostendría a su familia. El canto era su mayor pasión, además, de esa actividad derivaba sus ingresos.
--Lamento tener que decírselo yo, pero creo que es mejor andar con la verdad—concluyó el facultativo.
De regreso a casa no quiso hablar con Laura. Se limitó a mirarla, sonreír y retirar, discretamente, las lágrimas que surcaban su rostro, inquietas, como compartiendo su desgracia.
--¿Y crees que todo está dicho, Carlos?—le dijo ella apenas cruzaron la puerta de su apartamento--. ¿Acaso no hemos creído en Dios?¿Dónde está la fe de la que nos hablan en la iglesia cada domingo?—
Él la miraba sorprendida, y aun cuando no dijo nada, reconoció que desde ese momento, tenían el enorme reto de orar por un milagro…
Dios responderá, tenga confianza
Alrededor suyo hay infinidad de historias como la de Carlos. La diferencia, en muchos casos, es que las personas se dejan arrastrar por la desesperanza. Carlos, por el contrario, no hizo más que confiar en Dios. Depositó su confianza—toda su confianza—en Él. Creyó en el Señor del Universo, aquél que “…llama las cosas que no son, como si fuesen.”(Romanos 4:17 b)
Es cierto, al comienzo no fue fácil porque alrededor tenía personas gobernadas por la incredulidad que pretendían apagar la débil llamita de su fe. “Ya te dejaste lavar el cerebro por los evangélicos”, le dijo uno, y otro más osado: “Yo en tu caso, disfrutaría cada instante, ya que no podrás volver a vivirlo”.
Laura lo animaba y los dos compartieron la buena noticia, cuando el especialista lo llamó a nuevos exámenes antes de operarlo:
--No sé qué ha ocurrido, pero ya no hay vestigios de ninguna enfermedad. ¡Usted está sano!--, concluyó el médico.
Hoy es su día para un milagro
Dios obra milagros en aquellos que se atreven a creer. Basta que vuelvan su mirada a Él, y confíen plenamente, como enseña la Biblia en boca del rey David: “Oh Señor, te entrego mi vida… Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado…”(Salmo 25:1, 3. Nueva Traducción Viviente)
El nuestro es un Dios de milagros. ¡Nada ni nadie pueden detener Su poder! No existe nada imposible para Él. Basta que deposite su fe en Su poder ilimitado, y los milagros ocurrirán. ¡Hoy es su día para un milagro!
¿Desea algo extraordinario en su vida? Ese mover sobrenatural comienza cuando recibimos a Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador. Él transforma todo nuestro ser. No deje pasar esa oportunidad…
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15 Ago 2012
Aprenda a convivir con otras personas
Aprenda a convivir con otras personas
Fernando Alexis Jiménez
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e preguntó: “¿Cómo soportar a los compañeros de la factoría?” La pregunta se la hizo una y mil veces de camino al trabajo. Los lunes, en particular, eran mortificantes. Ver a la secretaria con su preocupación desmedida por el arreglo personal y el maquillaje, al arquitecto de al lado corriendo para entregar el trabajo atrasado de la semana anterior, a la señora que hace el aseo que no tiene cuidado al limpiar el escritorio y desajusta las conexiones del computador.
“¿Qué hacer para aguantar un día más a la esposa”. Siempre las mismas preocupaciones: que si podría traer medicamentos de la farmacia de regreso a casa; que pagara en el banco las facturas por servicios públicos; que se pusiera al día en la cancelación de los impuestos de la casa; que era necesario reparar el grifo del lavaplatos; que no dejara tanto libro y revistas regados por ahí; que dejara de ver televisión en la noche para dedicarse más a los hijos... la lista era interminable.
“¿Qué hacer para soportarse a si mismo?”. En algunas ocasiones no quería ni siquiera mirarse al espejo. Levantarse de la cama cuando deseaba dormir una hora más, era un verdadero martirio. Razonaba que tenía muchos documentos por escribir, revisar y aprobar. Las jornadas le parecían demasiado largas y en ocasiones quiso dormirse para no despertar nunca más. Sin embargo el reloj despertador hacía tronar la alarma justo a las seis de la mañana.
Echó una mirada al calendario sobre el escritorio. Día seis. “¡El mes es demasiado largo!”, razonó mientras comenzaba a escribir un informe técnico... Le asaltaba la extraña sensación de que vivir se había convertido en un dolor de cabeza...
¿Por qué llegamos “al límite”?
Con frecuencia culpamos a los demás por el estado de ánimo en que nos encontramos: a nuestro cónyuge, a nuestra familia, la ciudad en que residimos, el salario que percibimos, la jornada de trabajo... y la lista prosigue hasta tornarse ilimitada. Sin embargo es importante que a la cadena de preguntas formulemos una más:¿El problema está en los demás o se encuentra en cada uno de nosotros? Es esencial que despejemos este interrogante.
Si hacemos una auto-evaluación para comprobar qué nos ocurre, es probable que concluyamos que no es ni el jefe, ni los compañeros de oficina, el cónyuge o la iglesia a la que asistimos, sino que hay en nosotros una visión distorsionada de la realidad que nos conduce a desencadenar tormentas en un vaso de agua.
Debemos ajustar los lentes; solo de esta manera apreciaremos todo en su verdadera dimensión. Permítanme ilustrar este hecho con un recuerdo que tengo de mi lejana infancia en el pueblo donde crecí. Los sábados cuando generalmente se realizaba el mercado, llegaban todo tipo de vendedores provenientes de otras poblaciones.
Vendían un ungüento que curaba todo, hasta la pobreza; un agua de colores que el comerciante anunciaba como esencial para que los negocios marcharan bien; revistas y periódicos viejos que para muchos de nosotros eran una novedad dado que teníamos poco contacto con la ciudad, y algo bien curioso: la más gigantesca colección de lentes que el interesado—es decir aquellos que iban perdiendo la visión—se colocaban una a una.
--Con estos lentes veo borroso... con éstos las cosas lucen muy distantes... con estos no distingo bien las formas y detalles de los objetos... pero con estos... a ver... si, con estos veo bien...—solía repetir el parroquiano que se paraba junto al optómetra empírico que regaba en un mantel plástico la gama de monturas y cristales que traía de otros lares. Desde una perspectiva práctica, eso es lo que requerimos: una visión clara de cuanto que está ocurriendo y, en particular, de los factores que desatan choques en las relaciones interpersonales.
Una relación vertical y horizontal
Cuando nuestra relación con Dios marcha en un nivel óptimo, es decir, cuando tenemos una vida devocional estable, leemos la Palabra para aprender y aplicar nuevos principios de vida cristiana práctica y avanzamos --a pasos lentos pero sostenidos-- en el crecimiento personal y espiritual, nuestra proximidad al Señor se refleja en el trato con los demás.
Ese esquema sencillo, en las líneas vertical: Dios-hombre y, horizontal: hombre-quienes le rodean, toma fundamento en unos versículos de especial significación que hallamos en la primera carta del apóstol Juan. “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos. Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios.”(1 Juan 5:1, 2. Nueva Versión Internacional).
Profesar fe en Jesucristo debe testimoniarse de manera práctica. No es tanto decir mucho, acompañarnos siempre con la Biblia y asistir a la congregación. La esencia de todo es que tornemos real, en los pensamientos y acciones, aquello que profesamos.” En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.”(Versículos 3, 4 a - NVI).
¿Cómo lograr óptimas relaciones interpersonales?
Hasta tanto pongamos en orden nuestra casa, es decir nuestro mundo interno, y que Dios tome el control de todas las áreas, tanto emocionales como espirituales en el ser, difícilmente habrá equilibrio. Avanzaremos en algunos aspectos pero cederemos o caeremos en otros.
¿Un ejemplo gráfico? El cristiano que es tranquilo, sosegado al actuar, asiste con puntualidad, pero cuando le dicen que es necesario apoyar a alguien porque su situación económica es calamitosa y no tiene para cubrir los gastos familiares, de inmediato protesta y amenaza con irse de la congregación. Está bien en algunos puntos, pero deficiente en otros.
Lograr ese punto de equilibrio o de flote, para utilizar un término de economía, es posible cuando involucramos al Señor Jesucristo. Es por fe, no con base en nuestras propias capacidades, piedad o inclinación a ser buenos. “Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”(1 Juan 5:3 b, 5).
¿Se da cuenta que el proceso de encontrar un punto de equilibrio que nos permita tener paz en aceptarnos, mantener una buena relación con Dios y adecuadas relaciones interpersonales, no es complicado? Por el contrario, advierte el apóstol Juan que es posible.
¿Cómo se inicia? Reconociendo que tal vez atravesamos una situación caótica porque quisimos manejar las cosas a nuestra manera. El proceso avanza cuando damos un nuevo y significativo paso: abrir el corazón al Señor Jesús para que aplique los cambios necesarios en nuestro ser. Tercero, aplicando con solidez, así no lo logremos inmediatamente, las pautas de vida cristiana práctica. Cuando hay cambio en nosotros, sin duda impactará a quienes nos rodean.
14 Ago 2012
Viva la experiencia de Estar en la Presencia de Dios
Viva la experiencia de Estar en la Presencia de Dios
Fernando Alexis Jiménez
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l día que Rodolfo decidió rendirse a Dios, cansado de una vida cristiana sin mayores incentivos, comenzó a vivir una experiencia de intimidad con el Señor que transformó su forma de pensar y de actuar. “Es algo que jamás imaginé posible”, me contó el día que nos reunimos al término de una conferencia para líderes cristianos que dicté en la ciudad de Palmira.
Distinto del creyente que meses antes confesaba su deseo de salir corriendo de la iglesia, porque no le encontraba sentido a nada. En su criterio, todo era igual. “No hay diferencia entre mi vida pasada y la de ahora”, me dijo en aquella oportunidad mientras las personas alrededor se acercaban a despedirse, con una amplia sonrisa en sus rostros.
Ahora su mirada era apacible, sin desesperanza, alegre y reflejaba en sus palabras, la alegría de haber tenido un encuentro personal con el Padre celestial. LEA MÁS AQUÍ…
30 Jul 2012
Descargue GRATIS el libro “Encuentros de Poder y Guerra Espiritual” de David Powlison
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esde hoy podrá descargar—sin costo alguno—el libro “Encuentros de Poder y Guerra Espiritual” del autor y conferencista, David Powlison. De una manera sencilla y práctica podrá aprender cómo opera el mundo de las tinieblas, de qué manera identificamos las fuerzas de maldad operando en la dimensión física y espirtiual y cómo se ministra liberación a quienes se encuentran bajo posesión o influencia demoníaca.
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16 Jul 2012
Caminando en el poder sobrenatural de Dios
Caminando en el poder sobrenatural de Dios
Fernando Alexis Jiménez
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ialogar con David es agradable. Es un joven inquieto que conoció a Jesucristo y anhela cada día más de Él. Sus ojos brillan a través de sus lentes, cada vez que habla del poder sobrenatural de quienes sirven al Señor. “¿Es posible tener ese poder?”, me preguntó hace pocos días, al terminar el servicio dominical. La respuesta que le di es: “Por supuesto, ese poder es para tu vida y para todos aquellos que se buscan de Él”.
Probablemente usted es líder, obrero, pastor o simplemente un cristiano comprometido. Desea ver el poder de Dios en acción. ¡Lo felicito! Ese poder lo necesitamos todos para ver a los endemoniados ser libres, a los enfermos recibir sanidad, a los incrédulos abrirle el corazón a Cristo y a quienes enfrentan problemas, experimentar milagros.
Comparto con usted cinco principios que le permitirán moverse en el poder sobrenatural de nuestro amado Dios y Padre:
1. Intimidad con Dios
Movernos en la dimensión sobrenatural del poder de Dios, demanda que desarrollemos intimidad con Él. Era un principio alrededor del cual desarrollaba su ministerio el Señor Jesús: “Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago mientras él enviaba a la gente a casa. Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.”(Mateo 14:22, 23. Nueva Traducción Viviente)
Aun cuando las jornadas del amado Maestro eran intensas, no constituía pretexto para dejar de buscar el rostro de Dios. Era un principio de vida, una disciplina, un fundamento para moverse en esa dimensión espiritual en la que ocurren las liberaciones, las sanidades y los milagros.
No importa cuánto tiempo sea. Quizá comience orando poco tiempo, pero aprenderá—conforme desarrolla intimidad con Dios—que anhelará estar más tiempo a Su lado, disfrutar de Su presencia. El lugar secreto es el punto de encuentro.
2. Desarrolle sensibilidad a la voz y la presencia de Dios
Cuando caminamos con el Señor Jesús e incluso, cuando servimos en Su obra, ocurre que muchas veces experimentamos cansancio, desánimo e incluso, esa sensación indescriptible de que estamos solos. ¿Le ha ocurrido alguna vez? Probablemente sí. A todos alguna vez nos ha ocurrido.
La solución radica en desarrollar sensibilidad para escuchar la voz de Dios y poder sentir su presencia. Dos elementos fundamentales.
Si bien es cierto estaban atravesando una situación difícil por las fuertes corrientes de viento y el oleaje en el mar de Galilea, los discípulos no tenían la sensibilidad suficiente para descubrir quién venía en su ayuda: Jesús.
“Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!».”(Mateo 14: 24-26. Nueva Traducción Viviente)
¿Qué hacer cuando nos encontramos en medio de la tormenta? Prendernos de la mano de Jesucristo. Buscarlo a Él. Como ministros Suyos, en la obra del Reino, es de Dios y nada más de Él de quien debemos depender. Cristo está siempre a nuestro lado para asegurarnos fortaleza y victoria.
3. Tres fundamentos de victoria
Cuando nuestro andar con Dios nos permite desarrollar sensibilidad, descubrimos tres principios que compartió Jesús con sus discípulos y con nosotros ahora: “Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!”(Mateo 14: 2. Nueva Traducción Viviente)
El primer fundamento, tener ánimo. Si siente que va a renunciar, vuelva su mirada Cristo y pídale la fortaleza. Recuerde que muchas veces renunciamos al ministerio o a alguno de nuestros sueños, justo cuando nos encontramos a las puertas de ver la victoria.
El segundo fundamento, es reconocer en Jesús al Yo soy de la Biblia, al Dios de poder (Cf. Éxodo 3:14). Y el tercer fundamento, dejar de lado el temor. Si hay un arma poderosa que Satanás sabe utilizar a la perfección, es el miedo que nos asalta a veces. Si Jesús el Señor está con nosotros, nada ni nadie nos podrán vencer (Romanos 8:26-39)
4. Aprenda a dar pasos de fe
Es evidente que Pedro no podía aún reconocer la voz de Cristo. Le faltaba todavía desarrollar esa intimidad y sensibilidad con el Salvador. No obstante, nos enseñó un principio de victoria que trasciende en la historia: dar pasos de fe.
Solamente cuando damos pasos de fe, que para muchos resultan ilógicos y hasta suicidas, avanzamos en nuevos niveles en el mover sobrenatural de Dios: “Entonces Pedro lo llamó: —Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua. —Sí, ven —dijo Jesús.”(Mateo 14:28, 29 a. Nueva Traducción Viviente)
¿Qué nos impide dar pasos de fe? La duda. Es nuestro principal obstáculo para llegar a nuevos niveles en nuestro caminar con Dios. La fe es la que echa fuera toda incertidumbre.
5. Jamás se desprenda de la mano de Jesús el Señor
Cuando hablo con cristianos que sienten un nivel mayor de espiritualidad, sobradores, todo-lo-puedo, generalmente les advierto: ¡Cuidado! Es ese estado de autosuficiencia el que sirve de terreno abonado para que Satanás nos saque del camino. ¿La razón? Él aprovechará esa sensación de dominio para que nos apartemos de Dios, quien es nuestra fuente de poder.
El texto relata que: “Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. — ¡Sálvame, Señor! —gritó. De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. —Tienes tan poca fe —le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí? Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. Entonces los discípulos lo adoraron. « ¡De verdad eres el Hijo de Dios!», exclamaron.”(Mateo 14:29 b-32. Nueva Traducción Viviente)
Pedro se vio confrontado por dos enemigos de nuestra vida cristiana: el primero, dejarnos arrastrar por las circunstancias, agigantar los problemas y darle más prelación a las dificultades que al Dios de poder, y el segundo, el temor.
Somos vencedores, y llamados a movernos en la dimensión sobrenatural del poder de Dios. No es para unos cuantos ni depende de un título del Seminario Teológico. En absoluto. Ese poder es para usted, para mí, para todos aquellos que buscamos de Dios en oración y desarrollamos sensibilidad para escuchar su voz.
Créalo, si deja que el Señor obre en su existencia, verá milagros. Cuando ore por los enfermos, sanará, y si ministra a alguien que se encuentra bajo posesión o influencia demoníaca, será libre. ¡El poder de Dios fluirá a través suyo!
¿Ya tiene a Cristo en su corazón? No deje pasar esta oportunidad de emprender una nueva relación con Él. Otra pregunta: ¿Mora Jesucristo en su corazón? Si no es así, por favor, acepte mi consejo: recíbalo en su corazón como su único y suficiente Salvador. Es una decisión de la que jamás se arrepentirá.
Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarme al (0057) 317-4913705.
© Fernando Alexis Jiménez
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