18 Feb 2008
Otro que se une a la muerte
Cuando se está produciendo desde hace años una repulsa mundial contra la pena de muerte, tratando por todos los medios de abolirla, pero sin el apoyo de grandes países como EE.UU. o China donde se sigue condenando y matando, un país latinoamericano, Guatemala, la vuelve a instaurar tras siete años de haber abandonado su ejecución.
Guatemala tiene uno de los mayores índices de homicidios del mundo y esta desesperación hace que sus ciudadanos piensen que matar al perro erradicará la rabia. Ya está comprobado que esto no es así, que lo que se necesita -continuando con las metáforas- es vacunar al perro para que esta rabia no se produzca.
Educación y distribución más justa de la riqueza de un país es la mejor medicina. Ni asistencialismo ni clientelismo, solo posibilitar el crecimiento humano para todos.
Soy consciente desde hace bastante tiempo que este capitalismo salvaje que reina por el mundo no es igualitario para todos y es muy difícil que los ricos alguna vez miren hacia abajo. La solución estaría en el poder que tiene el pueblo al elegir a sus gobernantes. Esta sería la solución ideal y más coherente, pero la política solo es coherente cuando beneficia a los políticos y no al pueblo.
Vuelvo a la pena de muerte (ya que si me pongo hablar del capitalismo no terminaría nunca), la pena capital (pena capital, capitalismo, que coincidencia...) no soluciona ni los crímenes ni el sufrimiento de las víctimas, no soluciona nada, ni siquiera posibilita la reducción de los gastos del Estado en la manutención de los presos, es increíble pero este argumento es utilizado por algunas voces de la derecha, que hablan del ahorro que se produciría si los condenados a cadena perpetua fuesen "eliminados". Pero ni siquiera este argumento meramente económico tiene sustento ya que los recursos penales y las defensas son aún más costosas que la mierda de comida que le dan a los presos.
Lunes con lluvia en Madrid, vuelta al trabajo, otro país con pena de muerte, así sí que dan ganas de vivir en este mundo!
Como siempre la realidad supera a la ficción
04 Feb 2008
Las judias y los colores
Claudio se levantó por la mañana a la misma hora de siempre, desayunó un café solo con tostadas y mantequilla -como hizo ayer- y se duchó cumpliendo el horario estipulado en su rutina diaria.
Esa mañana cumplió casi todos los horarios a rajatabla, lástima que el Metro llegó tarde y por cinco miserables minutos entró agobiado al trabajo.
El trabajo de Claudio es monótono y rutinario. Las planillas, las facturas y las nóminas forman parte de su maravilloso mundo laboral y él siempre cumple con sus tareas sin quejas. Pero no solo por obligación sino porque le gusta su trabajo.
Después de desayunar por segunda vez en la máquina de café se dirigió al servicio a aliviarse, siempre se mete en el último cubículo, el más alejado y el más amplio. Pareciera que en épocas antiguas justamente en ese baño había quizá una ducha, por eso su amplitud, ya que ahora solo hay un inodoro acompañado de unos azulejos estándar de color blanco muy en boja en los hospitales y en los manicomios, justo enfrente del retrete hay una puerta blanca, hoy tiene una llave roja en la cerradura. Claudio elige este baño por estar un poco apartado de los otros y ahí se siente más cómodo y relajado.
Desde el primer día que descubrió la puerta del cubículo, le llamó la atención pero nunca se animó a abrirla, ¿para qué? Pensaba, si seguro que es un armario con los enseres comunes a casi todos los baños: papel higiénico, papel para secarse las manos, jabón y quizá también algún que otro producto de limpieza, pero eso es lo que imaginaba ya que nunca lo había comprobado.
Cuando terminó de utilizar el inodoro, levantó la vista y al ver la llave roja en la puerta pensó que de una vez por todas la abriría para corroborar que era un armario y terminar con el pequeño misterio, tiró de la cadena, se levantó los pantalones, se los abrochó con una mano y con la otra comenzó a girar la llave que tanto resaltaba en la puerta blanca, cuando ya estaba liberada la cerradura, cogió el pomo y mientras abría, iba asomando la cabeza. Bastante sorpresa le causo no descubrir un armario sino un pequeño pasillo de unos 3 metros de largo con otra puerta, esta vez roja con llave blanca. Cuando iba avanzando por el pequeño corredor, ya estaba arrepintiéndose y pensó que era mejor dar la vuelta y volver a su oficina. Pero la curiosidad se le despertó de repente, a él, tan poco amigo de las aventuras y los descubrimientos, sonrió al pensar esa tontería y abrió la segunda puerta, cuando vio lo que había ya era tarde para volver atrás, lo único que quedaba era saludar a esas personas, decir que se había perdido y volver por fin a su trabajo.
La nueva oficina tenía abundante luz y paredes de colores donde colgaban posters de grupos de música, todo parecía estar decorado como una habitación de adolescentes. Por lo demás la disposición era parecida a su oficina gris del otro lado, escritorios, papeleras, ordenadores, todo se disponía de manera similar pero flotaba en el aire una extraña sensación de felicidad, eso pensó él, pero después se rectificó mentalmente, no era felicidad era como alegría. Sí, es demasiado alegre, pensó.
Ya sin poder huir como hubiese preferido, al encontrarse con las miradas y sonrisas de la gente que allí trabajaban (contó mentalmente 15), los saludó cortésmente, se disculpó y al querer salir se dio cuenta que la puerta por donde había entrado no tenía asa, le pareció bastante coherente: no era lo mismo encontrarse con una oficina al final de un pequeño corredor que a una persona sentada en un inodoro, de frente, con los pantalones bajados.
-¿Quiere quedarse?, escuchó de repente
-¿Cómo?, preguntó
-¿Si quiere quedarse aquí?, repitió la voz femenina que parecía salir de un monitor.
-Perdón, no entiendo la pregunta, lo siento pero tengo que volver a mi oficina ¿Cuál es la puerta de salida?.
En el despacho de colores habían cuatro puertas, una era por la que había entrado (sin asa), una puerta azul en la pared perpendicular a la primera, una tercera enfrente también sin pomo y una cuarta que parecía ser un armario –pero ya nunca daré nada por seguro, pensó- que estaba detrás de la dueña de la voz que ya sí se puso de pie y Claudio la pudo apreciar. Alrededor de 40 años, ropa informal y un color de pelo más cerca del lila que del violeta
-Puede salir por ahí, por la puerta azul pero ¿no quiere trabajar con nosotros?
Ya la sorpresa se transformó en inquietud y estaba a mitad de camino entre el miedo y la incredulidad, él que odiaba las sorpresas –darlas y recibirlas-, él que se agobiaba cuando cambiaban algún producto de lugar en el supermercado, él que había conservado la soltería a sus 50 años, no porque no haya tenido ninguna relación sino mas bien el coqueteo con la responsabilidad y la familia le producían nauseas.
-Discúlpeme señora, usted es?
- La jefa, respondió la jefa.
-Ah, encantado… pero tengo la obligación de volver a mi sitio de trabajo, mis compañeros y principalmente mi jefe se estará preguntando que estoy haciendo en el baño. Aunque lo había dicho solo para librarse de la conversación, le produjo angustia reflexionar sobre lo que sus compañeros pensaran de él y su tardanza, pero se le ocurrió inventarse una descompostura producida por las judías que había comido anoche.
-Si usted quiere puede quedarse a trabajar con nosotros y yo hablo con su jefe.
-Discúlpeme señora...
-Elisa, lo interrumpió.
-Vale... Elisa, ¿quienes son ustedes?
Otra voz esta vez masculina que venía de un lateral quiso contestar, su dueño se levantó –un joven de aproximadamente 25 años con cara angulosa y ojos despiertos- le explicó: -Pertenecemos a la misma empresa que usted pero del otro lado.
– Del otro lado? Qué lado?
- El lado de los colores, el lado creativo, el lado especial, llámelo usted como quiera. Nosotros llegamos a este sitio por la misma puerta que usted, obviamente yo entré por la del baño de damas (ahí entendió Claudio a donde llevaba la puerta que tenía enfrente). Todos fuimos llegando y luego nos comunicaron que podíamos quedarnos aquí con mejor sueldo, horarios, en definitiva mejores condiciones, nadie que haya atravesado la puerta, volvió a la zona gris.
Claudio le pareció reconocer a alguno de los que estaban en la oficina recién descubierta, en su tiempo quizá había pensado que se habían ido de la empresa y ahora estaban detrás de una puerta que daba a su baño.
- Pero… no entiendo…por qué la empresa está dividida…en colores?
- Realmente nosotros trabajamos paralelamente a ustedes, cada departamento tiene su copia aquí y hacemos el mismo trabajo pero mejor.
- ¿Mejor? Preguntó algo molesto Claudio
- Sí, mejor. Realmente la zona de colores es tan rentable que podríamos prescindir del lado antiguo y no pasaría nada. Pero la empresa y sus jefes supremos –no los intermedios- los jefes jefes –remarcó la señora- quieren comprobar cual de los lados es el mejor y el más rentable, entre los jefes hay algunos grises y otros llamados de colores, cada uno defiende su zona y mientras la empresa siga dando dinero funcionamos paralelamente. Claudio ya había confirmado que la puerta que estaba detrás de la jefa no era un armario, por allí se encontrarían con los otros departamentos.
-Mire – continuó la señora - yo soy una jefa jefa, del lado de colores. Quédese a trabajar con nosotros, haga aquí lo mismo que allá pero distinto. Siempre necesitamos gente nueva, cada vez tenemos más trabajo. No pierda esta oportunidad, aquí es diferente y no se va a arrepentir.
“Diferente o distinto”, eran palabras que no le gustaba, ¿qué significaba ser diferente o trabajar diferente?, ¿distinto?, él quería seguir haciendo lo mismo de siempre, él era un hombre común y lo veía como algo bueno. Él no quería que su vida cambie, siendo así se sentía bien.
-Tendré que pensarlo, ahora tengo que regresar, dijo para librarse de su aturdimiento ¿La salida? ¿la puerta azul, no?. Preguntó retóricamente.
- Si pasa esa puerta estará automáticamente despedido –dijo con firmeza pero sin enojo la jefa suprema de los colores.
- Pues, no me gusta que me agobien y tampoco quiero cambiar de trabajo, lo siento pero me voy…
Se dirigió a la puerta pensando que quizá esa mujer mentía o que todo había sido una broma de pésimo gusto, abrió finalmente la puerta y la cruzó no sin dar una última mirada al lado de colores, todos lo miraban con algo de asombro, del otro lado se encontró con otro pequeño corredor, que terminaba en otra puerta, al atravesarla entró a una habitación cuadrada con solo un escritorio como mobiliario y un sobre encima de él. “La liquidación” pensó.
El sobre contenía una nota que decía:
Usted ha sido despedido de la última oportunidad que tuvo de cambiar de trabajo, de elegir un sitio mejor y de progresar. Lo sentimos mucho pero usted pertenecerá en el lado gris hasta que se jubile o nos abandone. La llave roja era la clave. Si comenta algo de lo ocurrido con alguien, automáticamente será despedido de forma real y acusado de traición a la empresa.
Claudio respiró aliviado y se sintió muy bien, como distinto, él no veía una pérdida de oportunidad, él había tomado una decisión, se había enfrentado a un cambio aún más abrupto que la oficina de colores, él se había enfrentado con su despido y sentía que había ganado, seguiría haciendo el trabajo de siempre, en la misma oficina, con la misma gente pero experimentaba un cambio interior.
“La empresa funciona por nuestro lado, seguro, los jefes quieren gente como yo, consecuente con su trabajo y no como los “loquitos” de al lado, esos sí que son un experimento”, pensó
Entonces Claudio, ya relajado, sonrió y caminando rápido se fue hacia su oficina de siempre pensando en el trabajo atrasado y en que las judías eran una excelente excusa de su tardanza.
Carta al alcalde de mi pueblo
El siguiente es un texto un poquitín surrealista, este 2008 me dio por allí. Seguramente me iré estabilizando con el correr de los meses. No quiero más la medicación....
Estimado Alcalde de Villa Carlota
Señor Juan Sánchez Ordoñez de la Red:
Ante todo tengo que pedirle perdón por no dirigirme a usted como ilustrísimo, forma de más bastante ridícula, pero que protocolariamente corresponde al cargo que ostenta según la voluntad popular de este pueblo de gilipollas. Considero que “estimado” es más que suficiente para poder escribirle sin salirme tanto de las formas.
Soy Pablo Díaz y vivo y trabajo (como usted seguro sabe) en el número 3 de la calle Jaunarena y como gilipollas confeso no voy a votarlo nunca más. Y nunca más significa nunca más. Y aunque su partido –o movimiento vecinal, para ser más exactos- sea la única propuesta para las elecciones, prefiero meter dentro del impoluto sobre blanco una gran loncha de jamón serrano, antes que poner la boleta de su agrupación.
Usted se preguntará el carácter de esta misiva y que me lleva a escribirle en estos términos. Es simplemente que mi paciencia está llegando a su límite racional.
Le cuento porque he llegado a mi límite de aguante, hoy mismo, por ejemplo, después de abrir el grifo de mi cocina, para llenar de agua mi tetera, me he encontrado con la sorpresa -la verdad que cada vez son menores- de que en vez de salir agua potable caliente como en casi todos los pueblos de este país, salió CocaCola. No soy tonto y sé que usted, con el poder que le confiere la votación popular, firmó un convenio con la citada empresa para la distribución de su refresco por toda la red de agua potable de las cocinas del pueblo, gracias por prever la separación entre cocina y lavabo, ya que sino sería realmente un desastre. No es que no me guste la Coca Cola, ni que no me guste la Fanta naranja que sale del grifo del agua fría, pero tener que recoger agua del baño por no apetecerme un té rojo con CocaCola, se está saliendo de madre. Eso sin contar al pobrecito de mi perro que tiene que meter la cabeza en el inodoro porque la Coca Cola no lo deja dormir por las noches. Aparte del acuerdo económico con esta empresa, también sé que su feliz decisión fue tomada después de un referéndum que realizó a adolescentes (futuros votantes según usted) en los dos colegios de la zona.
Le recuerdo que hace dos meses, en otra consulta, esta vez a los viejecitos de nuestra residencia, decidió prohibir el tránsito de cualquier vehículo, salvo bicicletas o patinetes, por el pueblo, la idea era evitar que cuando cruzaran la calle para participar de sus juegos de jubilados (petanca, ajedrez o darle de comer a las palomas) no sufrieran un accidente. Al principio a todos nos pareció, como decirlo suavemente, folklórico, que todo el pueblo fuese peatonal y libre de humo, pero tener que ir a la carretera de entrada a buscar la bombona de gas porque al butanero no le apetece cargarla a pie, me resulta excesivo.
Su idea de fomentar la fornicación entre los solteros y las prostitutas del único puticlub de la aldea, condimentada y adornada con descuentos, nos resultó pintoresca, ya que se trataba de darle un empuje a la profesión más vieja del mundo y que lo habían decidido las meretrices en una encuesta. Pero que sea obligatorio una vez por semana para los mayores de 16 años, hasta completar el aforo del club, ya raya lo dictatorial.
Ya ve que muchísimas cosas me molestan de su gestión, pero la peor para mí, carnívoro voraz, fue su fantástica decisión de prohibir toda la carne para consumo en el pueblo, todo por respetar las ideologías de tres o cuatro vegetarianos que se sentían ofendidos cuando pasaban frente a nuestra carnicería. No era suficiente tapar los escaparates, no, para usted el pluralismo tiene limites insospechados. Y Ni hablar de nuestro pobre carnicero que ahora corta filetes de berenjena.
Cuando decretó, perdón, cumplió con la voluntad de los vecinos más vagos, de eliminar todas las paradas de autobuses y obligar a la empresa concesionaria a pasar por todos los portales del pueblo, aunque se tardase en recorrer la villa más de una hora, lo aguanté. Pero que una vez y en sistema rotativo tengamos que prepararle la merienda al chofer de autobús, cruza el límite de lo aceptable.
Sé que no soy el único que protesta contra sus decisiones, pero no me explico como nadie en este pueblo de paletos se levanta contra sus mandamientos, sospecho que quizá sea por la banda ancha de Internet gratis que le ofrece a los pocos jóvenes que viven aquí, o por el canal satelital, también gratis, que ofrece a los amantes del fútbol y las películas, o tal vez por el aguinaldo que reparte entre todos, salido de los subsidios del gobierno central, o por repartir a fin de año una canasta navideña (sin cárnicos) a todos los vecinos. Será por estas cosas que el pueblo no se subleva contra sus referéndums, consultas, encuestas o petitorios.
Pero realmente esta carta no solo es para quejarme, sino más bien que es para reclamar su presencia en nuestra funeraria. Le recuerdo que la disposición vecinal Nº 69/07, entra en vigor mañana. Y será mañana cuando por fin comience a regir la norma que es su momento fue peticionada y aceptada por usted.
Le recuerdo que la disposición vecinal nos obliga y nos compete a nosotros, los profesionales de la muerte, el decidir por los vecinos cuando deben morir. Me encantaría que me honre con su presencia, ya que siendo usted el ilustrísimo alcalde de Villa Carlota, tiene el honor de estar primero en mi lista de muertos consensuados por nosotros, los profesionales de la muerte (nombre que usted mismo nos impuso) y sumado a ser el número uno también tengo el orgullo de hacerle saber, que por ser usted la persona más importante e influyente de esta comarca, la Casa Díaz Funeraria, le obsequiará un ataúd de madera de roble, con un interior acolchado recubierto de seda china y considerándolo el mentor de esta sociedad pequeña pero más plural, ya tenemos consignado una hermosa parcela en el lado Este del cementerio –junto a nuestro fundador- para que le dé el sol que tanto le gustaba tomar desnudo en la plaza del pueblo según el deseo y la petición de los naturistas de nuestra comarca.
Esperando verlo lo antes posible por aquí, lo saluda atentamente, Pablo Díaz.
La salud antes que el dinero
Hay casos de vez en cuando que realmente te hacen pensar que el dinero muchas veces no importa tanto como el amor o la salud. En esta enumeración tan simple que hacemos los humanos, felicidad es igual a salud, amor y dinero. Todo se rebaja a tres palabras y nuestra vida estamos abocados a lograr tener un pleno de las tres. Que el dinero no da la felicidad se puede demostrar fácilmente, y hoy me enteré de un caso que lo afirma claramente.
No quiero meterme en ribetes ridículos del tipo "si no tienes dinero para comer tampoco eres feliz aunque tengas una salud de hierro" o aceptar el "contigo, pan y cebolla", no me apetece disertar sobre lo mal que nos trata el capitalismo solo me gustaría resaltar que el dinero no es lo más importante.
Cuento la noticia y ustedes deciden. En el Reino Unido, Stephen Smith, ganó en la lotería británica 25 millones de euros y no es feliz. No es feliz porque tiene una enfermedad en los vasos sanguíneos que podría causarle la muerte en cualquier momento, según él "tiene una bomba de tiempo" dentro del cuerpo.
¿Y que tiene que ver esto con el dinero de la lotería?, muy simple, Smith daría íntegramente su premio con tal que alguien lo cure y le permita vivir muchos años junto a su mujer.
Ya ven, mucho dinero, que no puede solventar la falta de salud y la próxima falta de amor cuando él ya no esté.
25 millones por una cura me parece más que razonable, ¿o hay algo más importante que el amor disfrutado con salud?, creo que no.
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Que la iglesia vota a los partidos de derecha no es ninguna novedad aunque si fuera Jesucristo a quien le tocara opinar seguro que votaría izquierda o anarquista, pero como todo está sustentado por los dogmas, lo que digan los curas va a misa. Si una de las definiciones de dogma que define la Real Academia Española, es:
"Doctrina de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia". Pues entonces habría que condenar a la Conferencia Episcopal por falso testimonio.
Para los que no vivan en España les pongo en situación. Varios obispos, sin que nadie se los pidiera, opinaron que en las próximas elecciones generales de marzo se votara a los partidos que no hubieran negociado con terroristas, que no consideren el matrimonio entre personas del mismo sexo válido y a quienes estuvieran en contra del aborto, muchas frases para decir, en definitiva, que no se votara al gobierno del Partido Socialista (PSOE) y sí al Partido Popular (PP).
La vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dejó caer, así como de casualidad, que quizá habría que revisar el papel del estado con respecto a la financiación de la Iglesia.
Me parece muy bien, tendría que ser la hora de una revisión seria, ya que el laicismo que quieren lograr los socialistas es una bandera todavía no lograda y el Estado aconfesional una fantasía.
Considero que el Papa, los obispos, los curas y hasta los monaguillos pueden decir lo que quieran y piensen, para eso se vive en una democracia, después estará en nosotros si les creemos o les hacemos caso, eso sí espero que los representantes de Dios en la tierra nunca se olviden que la iglesia se mantiene con el dinero de todos los mortales que pagamos impuestos y no solo con las colectas de la misa. Lo digo por las dudas...
He vuelto (o volví)
Después de un silencio más largo que el de la radio, vuelvo para publicar nuevos post. Gracias por la paciencia, ahí vamos..
23 Jul 2007
Censura española (en Murcia también)
Fin de semana salvaje y censurador. Mucho deporte, mucho ganador español, alguno argentino, también. Y censura. Desde que estoy en España, hace más de seis años, he escuchado millones de veces las explicaciones sobre la tarea de la monarquía, bueno en realidad de la tarea que tuvieron en la época de la transición democrática. Porque ahora, que me digan que son buenos representantes del reino allá afuera donde van, me suena mas a un relaciones públicas que lo único que hace es (valga la redundancia) hacer amigos. Como tarea está bien pero como trabajo…. Y a esto se refiere también la portada de El Jueves , que la fiscalía denunció para que fuera secuestrada. Nunca había pasado esto desde la llegada de la democracia. El dibujo es bastante explícito pero no hay que olvidar que es un dibujo, una viñeta de humor, y listo. El chiste ni siquiera se refiere a el sexo que mantienen los príncipes (hecho corroborado por sus dos hijas) sino a la discusión sobre la utilidad de la monarquía, que no corta, pero pincha muy fuerte.
Cambiando el ángulo de la información, un ángulo mas grave, pero quedándonos en la hipotenusa, si usted vive en Murcia o piensa irse de vacaciones allí, sepan que si se suben a sus autobuses municipales, escucharán solo las emisoras COPE u Onda Cero. Y no es porque sus conductores son conservadores o derechitos, sino que como gobierna el PP, manipuló todos los aparatos de radio para que solo se pueda escuchar lo amigable a su poder. En fin…
Fin de semana raro. Salvaje por el cumpleaños de Nacho. Con nubes en el horizonte libertario español y con lluvia por la región murciana.
20 Jul 2007
La hipocresía de los políticos
La hipocresía no tiene límites. Y no es que solo lo diga, sino que también lo pienso (doble aseveración). Cada vez que leo alguna declaración política más significado le encuentro a la palabra hipocresía. Las últimas fueron dichas por cinco ministros británicos proclamando y afirmando que las drogas son malas y que ellos cuando eran universitarios las consumieron. Lo peor de todo no es el hecho en sí (tampoco quiero emitir juicio sobre este tema, porque ya somos grandecitos) sino sobre las medias tintas de sus declaraciones. Ejemplo: primero la ministra del interior, Jacqui Smith, confesó algo terrible: que se había fumado un porro. Y agregó "Creo que fue un error fumarlo. No he fumado (cannabis) durante 25 años. Comparto las preocupaciones de otras personas sobre el efecto del cannabis en los jóvenes y los problemas de salud mental". Para más hipocresía aseguró que fue una sola calada de un solo porro. Si hombre!, yo me pregunto inocentemente, si fumaste solo una vez, ¿para que lo contás?. Debe ser para salir en los blogs, porque sino no me lo explico.
El nuevo ministro de Hacienda británico, Alistair Darling, para defender a Smith, confesó que había fumado "ocasionalmente, en mi juventud, "una o dos veces en la universidad, nunca desde entonces", Otro papanatas más. Te lo pregunta la prensa y vos vas y haces estas declaraciones tan hipócritas.
Como si fuera poco los de estos personajes, hay otros políticos que no quieren quedarse afuera de esta oleada de mea culpismo y también han confesado su pecado de haber fumado poquito cuando eran jóvenes e inconscientes. En fin.
A ver si afirman otros pecados como haber robado en un kiosco, llevarse los lápices nuevos de sus compañeritos (devuélvanmelos) o haber escupido por la ventana a los paseantes.
Ay pecadorcillos!, sus pecados no son haber fumado, sino mentirle al pueblo.
19 Jul 2007
Sérpico
Sérpico se levantaba todas las mañanas y se dirigía a la cocina donde desayunaba su habitual café con leche y sus tostadas con mermelada, comía y bebía mientras se enteraba de las cosas leyendo el diario que puntualmente llegaba a su puerta. Temprano, Sérpico se dirigía a su trabajo, en el barrio de Belgrano, en una escuela militar. Sérpico era un marino que siempre se sintió importante aunque su puesto era relativamente bajo, pero él se imaginaba en lo más alto e iba a luchar para conseguirlo de cualquier manera. Hacía bien su trabajo y pronto logró ser alguien importante. Trabajaba con sus manos, con sus manos manchadas. Sérpico era católico y pecador, claro que su iglesia también era pecadora. Trabajaba por la mañana, iba a su casa a almorzar y volvía por la tarde aún con mas fuerzas. Quienes lo conocieron, no pueden olvidarlo. Nadie tendría que olvidarlo. Pero su vida, tal como era, se acababa y la justicia comenzaba (lentamente) a llegar al país. El marino, cobarde, se fugó para México y comenzó una carrera como empresario. Pero, había gente que tiene memoria, que había caído en sus manos en la escuela y que reconocía a ese empresario como el hijo de puta que los había torturado, el hijo de puta que asesinaba a las madres para robarles sus hijos, el hijo de puta que día tras día trabajaba sobre ellos. Ricardo Miguel Cavallo, ante las pruebas de sus acusaciones, y la investigación que emprendió el juez Baltasar Garzón, quiso escapar (o volver) a la impunidad de Argentina, pero fue detenido en una escala en Cancún y enviado a España para ser juzgado. La audiencia nacional determinó que no podía ser juzgado en España porque la prioridad la tenía la justicia argentina, su condena podría alcanzar los 17,000 años de prisión. La Fiscalía recurrió porque en Argentina no se lo estaba investigando por las mismas causas y el proceso abierto está aún muy atrasado. Hace un par de días, la recusación fue aceptada; Sérpico será primero juzgado en España, cumplirá su condena, y si sobrevive, luego podrá ser extraditado a la Argentina para ser juzgado de nuevo. Espero, esperamos, que nunca salga de la cárcel, sea en el país que sea. Ojala muera en prisión cumpliendo su condena, en una celda que seguramente no sea nada en comparación al sufrimiento y a las torturas que les infligió a sus víctimas de la E.S.M.A.. La memoria nunca morirá y la esperanza por la justicia, tampoco. Cárcel y castigo para todos los genocidas.
Sobre este blog
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www.gustavorey.blogspot.comSoy un argentino que vivo en Madrid desde hace más 6 años, extraño mi tierra pero muchas veces pienso que no tengo un lugar propio, acá en España soy felíz y seguramente allá, junto a mi familia y amigos, también. Me gusta escribir y tratar de analizar todo lo que me rodea, a veces aprendo de mis errores y otras los disfruto. Soy anticonformista, que significa moverme para no conformarme pero valorando lo que tengo y consigo. Me gusta mucho escribir y opinar. Tengo otro blog: http://gustavorey.blogspot.com
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