16
Abr 2014

“No echemos balones fuera”: el consumo de alcohol en adolescentes es un problema

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 16 Abr 2014 - URL Permanente

Después de este macrobotellón de Granada, creo necesario que reflexionemos e intentemos responder a algunas preguntas: ¿Es imparable el consumo de alcohol en adolescentes?, ¿Es posible un consumo con menor riesgo?, ¿Se debe potenciar el consumo 0?, ¿Cuáles son las medidas más eficaces a tomar, las positivas o las punitivas?, ¿Deben pagar los padres por las borracheras repetidas de sus hijos adolescentes?, ¿Cómo se debe trabajar en los botellones o en las fiestas de los pueblos, barrios y ciudades para prevenir los riesgos?,¿Está tan normalizado el alcohol en nuestra sociedad que es imposible tomar medidas eficaces?, ¿Cómo disminuir el riesgo de la asociación fiesta-alcohol?, ¿Y de la asociación fiesta-alcohol-accidentes de tráfico?, ¿Es posible trabajar juntos entre los diferentes actores?, ¿La imagen benévola y amable que se le da al alcohol en nuestra sociedad, podría ser una de las principales trabas de la lucha contra el consumo de alcohol en nuestra sociedad?



Muchas preguntas en un importante debate social alrededor de las estrategias más adecuadas de prevención e intervención anti-alcohol, debate que se incrementa con el macrobotellón o por planteamientos de multar a los padres por borracheras con coma etílico de repetición de sus hijos adolescentes.

Algunos autores insisten en la necesidad de transmitir mensajes de tipo positivo, eliminando la amenaza como manera de abordar el tema del alcoholismo juvenil. Otros proponen eliminar la prohibición y apostar por la responsabilización. Un tercer grupo basa su argumento en la prevención previa al inicio en el consumo. Pero la característica redundante de las medidas propuestas como eficaces, es la necesidad de colaboración entre todos los actores relacionados de manera directa o indirecta con los menores: familia, profesorado, instituciones públicas, autoridades, medios de comunicación, personal sanitario, grupo de pares,…. Y los propios jóvenes reconocen la magnitud del problema, mientras que progenitores y profesorado asumen su propio rol de peso en la detección y actuación sobre el consumo de alcohol.

La realidad es que los adolescentes consideran el consumo de alcohol como una práctica "normal", asociada a hacerse mayor, integrarse en el grupo de iguales, y conseguir éxito social y sexual. Lo interpretan como un elemento distintivo de madurez, necesario para su integración social. No lo perciben como un riesgo para su salud. Por tanto, el consumo de alcohol en la población adolescente es una de las principales preocupaciones de la salud pública en España, tanto por su alta prevalencia social (el 34,8% de los escolares de 14-18 años refiere episodios de embriaguez durante los últimos 30 días, con una media de casi un episodio de embriaguez cada 10 días), como por las implicaciones negativas que puede conllevar: aparición de problemas de salud (hay evidencias claras de que el alcohol daña el cerebro), conductas de riesgo, accidentabilidad, violencia, relaciones familiares y sociales conflictivas.

El entorno más cercano al menor consumidor de alcohol representa el ámbito de identificación y control del hábito, por lo que se hace necesaria la contribución de la familia, educadores y amigos en todo el proceso de socialización de los jóvenes en el consumo o abstinencia de alcohol. Sin embargo, a nivel formal, son las autoridades que toman las decisiones, proponen medidas, vigilan su cumplimiento y ponen a disposición los recursos necesarios para asegurar el funcionamiento de las medidas.

Y estas medidas tienen en los botellones y las fiestas, espacios polémicos, debido, entre otras cosas, a que la restricción sobre el uso de alcohol de menores en los sitios públicos no suelen cumplirse. Por otra parte, los adolescentes, se oponen claramente a las medidas prohibitivas y sancionadoras del consumo y prefieren que las normas sean de tipo administrativo (enfocadas hacia los vendedores de alcohol).

El papel de los diferentes actores: Familia, escuela, sanidad o medios de comunicación aparecen como implicados en la construcción del problema social del consumo de alcohol en menores y principales mediadores entre los adolescentes y su relación con el alcohol. La función compartida por la familia y la escuela en la prevención del consumo abusivo de alcohol y las consecuencias que puede conllevar, subraya la necesidad de establecer estilos relacionales basados en la comunicación con los adolescentes, la toma de decisiones democrática y la colaboración interinstitucional familia/ educación/autoridades/sanitarios.

Todo el mundo echa balones fuera, pero es importante “coger el toro por los cuernos” de un problema no menor (o mejor dicho, cada vez mayor) en los adolescentes y más cuando la práctica de beber está ligada a una de las principales actividades de ocio de muchos adolescentes: salir los fines de semana.

Mi opinión, en la línea de muchos estudios, es contraria a las medidas prohibitivas ya que, en la práctica, las medidas no son respetadas, lo que genera decepción y desconfianza en la eficacia legal y genera la necesidad de otro tipo de intervenciones desde el ámbito familiar o educativo. Por tanto, la normativa reguladora del consumo de alcohol en menores, debería poner a disposición del resto de actores participantes, herramientas y recursos necesarios para llevar a cabo una adecuada prevención y una intervención enfocada hacia los mensajes positivos y la responsabilización de los jóvenes. El alcoholismo es un problema sanitario y social que hay que combatir con inteligencia y contundencia, y que hay que prevenir especialmente en la infancia y la adolescencia. Y si la ley sobre el tabaco ha conseguido disminuir el consumo, lo que significa menos enfermedad y menos muertes prematuras tanto en el presente como en el futuro, es necesario pensar en leyes para la protección de la salud y la prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores. El objetivo: salvar vidas.

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19
Abr 2013

Menores y alcohol. Cuestiones para el debate

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 19 Abr 2013 - URL Permanente

En las conversaciones que, en torno a los consumos adolescentes de alcohol, tuvieron lugar el 18 de Diciembre de 2012 en Portugalete (Bizkaia), en un Encuentro monográfico convocado por EDEX, Fundación Vivir sin Drogas y el Ayuntamiento de la localidad, participaron 45 personas vinculadas a diversos ámbitos de la intervención con adolescentes y/o abuso de alcohol (investigación, educación, familias, sanidad, políticas locales, actuación en medio abierto, protección de los derechos de las personas menores, etc.), tanto de administraciones públicas como de entidades del tercer sector (estábamos invitados y no pudimos asistir ).

Las reflexiones que tuvieron lugar en las citadas mesas de debate fueron estimuladas por la exposición de diez microponencias en diversas áreas de la intervención sobre los consumos adolescentes de bebidas alcohólicas. Pueden verse íntegramente en: http://tv.edex.es/

Estas conclusiones se presentan a modo de decálogo incompleto e imperfecto, abierto a matices y aportaciones.

  1. Acercarnos a la realidad en toda su complejidad
  2. Fomentar la investigación aplicada
  3. Apostar por la innovación social
  4. Profundizar en el compromiso con la calidad
  5. Acordar el propósito de la prevención
  6. Impulsar una prevención invisible
  7. Superar la fantasía de las recetas estándar
  8. Activar a la comunidad como espacio y agente de cambio
  9. Acompañar procesos educativos centrados en las personas
  10. Fortalecer la relevancia de la familia

El documento termina con una serie de reflexiones:

  • Tenemos que ser conscientes de quiénes están en el centro de nuestra actividad. Se trata de chicas y chicos en edad adolescente. Personas que, por lo tanto, son en buena medida refractarias a conceptos adultos como “riesgo”, entre otras cosas porque depositan en sus prácticas (también en sus consumos de alcohol) expectativas positivas.
  • Pensemos también en ellas y ellos como sujetos activos de la comunidad. En este sentido, ¿qué sucedería si compartiéramos con chicas y chicos los contenidos de un debate abierto sobre sus relaciones con el alcohol? ¿Qué nos dirían? (tampoco estaría de más preguntarse, de paso, ¿qué nos diríamos a nosotros mismos si cerráramos los ojos y escucháramos la música que nos acompañó a su edad?)
  • Las personas en edad adolescente son parte integrante de una ciudadanía cuya colaboración en la construcción de respuestas a fenómenos sociales potencialmente conflictivos resulta imprescindible. No podemos promover programas multicomponentes de base comunitaria sin incorporar las miradas adolescente y juvenil mediante los correspondientes procesos participativos a escala local.
  • No se trata de abanderar políticas públicas “contra” conductas adolescentes que nos incomodan, sino mostrar en la práctica, como sociedad adulta, una preocupación adecuada por formas de consumo que podrían violentar sus propios deseos.
  • Tenemos que evitar que las variadas relaciones adolescentes con el alcohol se pierdan en el mosaico monótono de los abusos. Sabemos que se dan consumos abusivos, y eso nos preocupa. Pero sabemos también que la realidad es, afortunadamente, más positiva, siendo tales abusos minoritarios. Tenemos, por lo tanto, que intervenir sobre sus relaciones reales con el alcohol, y no sobre percepciones dibujadas con brocha gorda por la necesidad de titulares de los medios de comunicación.
  • Como personas e instituciones responsables de facilitar una socialización positiva durante la infancia y la adolescencia, debemos velar por el interés superior de las personas menores, para salvaguardar su derecho a la salud, la seguridad y la libertad frente a los intereses del mercado.

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16
Jul 2012

¿Por que hicimos el proyecto de heroína en un centro hospitalario?

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 16 Jul 2012 - URL Permanente

La discusión que ha habido entre nuestros lectores en los dos posts anteriores refleja una preocupación entendible en cualquier persona dela preocupación que genera el mundo de las drogas cerca de tu casa.

Pasa cuando jóvenes hacen botellón cerca de la casa de uno, pasa cuando tenemos algún sitio de venta de drogas en los aledaños de nuestra casa o pasa cuando se coloca en nuestro barrio un centro para personas en exclusión social.
Todo es entendible, aunque no siempre defendible.
Sin duda algunos comportamientos de determinadas personas, sean excluídos o no, sean drogodependientes o no son criticables, sin embargo, no por lo que son, no por su apariencia, no porque, por su situación o problema, generen de por si, algo que el resto del mundo o nuestros hijos no puedan o deban ver.
Mi experiencia en el mundo de las drogodependencias ha sido que mi acercamiento me ha hecho respetarles y por tanto, perder ciertas precauciones que tenía previamente, por el aspecto o el estigma.
Pero nosotros cuando hicimos el proyecto de heroína, proyecto único en el mundo, temíamos que generara una contestación de vecinos el ponerlo en marcha en un barrio.Ya difícil era el proyecto para complicarlo más, pensábamos.
El consejero de Asuntos Sociales y promotor del ensayo clínico PEPSA, Isaías Pérez Saldaña, al que siempre le estaremos agradecidos, quería hacerlo en un barrio de Granada. Nosotros nunca lo vimos claro. Así en los meses previos al inicio, buscamos activamente un lugar en un centro sanitario de Granada para hacerlo.
Nos planteamos el Hospital Militar, un centro de salud, el hospital clínico, el San Juan de Dios, la zona de salud mental de la Comunidad terapéutica y al final decidimos que fuera el Hospital Virgen de las Nieves, en un bajo del centro de especialidades de Cartuja.
Fue una muy buena decisión porque le dábamos un toque sanitario a un problema sanitario. Este no es siempre el caso, pero en esta ocasión si lo fue.
El centro se adecentó y al final fue uno de los aspectos que le dieron dignidad al proyecto.
Así explicamos en la web las características del centro:

La organización general del programa en el Centro PEPSA de Granadaresponde a la búsqueda de la claridad espacial y la funcionalidad. Para poder llevar a cabo dichas premisas, se ha optado por la uniformidad de materiales y la distribución entorno a recorridos fácilmente identificables.

Los usos principales del centro serán el tratamiento de pacientes, la organización de talleres y las labores propias de la dirección. Estas actividades se reparten entre dos áreas de tratamiento y una intermedia para la administración. El acceso de los pacientes se realiza por la fachada norte, bajo la entrada principal del edificio, desde donde se reparten los dos ámbitos.

En primer lugar, el paciente accederá a una sala espaciosa, que lo será de espera o taller de actividades según convenga, donde tomará contacto con las actividades del centro y donde será informado en primera instancia. De aquí podrá pasar a la zona de tratamiento, compuesta por la sala principal, la sala de curas y el control de administración de material; o al sector de consultas, donde será atendido por profesionales de una manera privada.

Aparte de estos usos, el centro cuenta con todos los servicios necesarios, tanto para los pacientes como para los propios trabajadores, como sala de reunión, almacenes o administración.

Aunque todo el complejo se ubica en la planta semisótano del ambulatorio, se ha buscado el aprovechamiento máximo de la luminosidad externa para evitar una sensación desagradable, con un uso fluido de los espacios y la presencia del cristal como filtro visual entre estancias.

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03
Mar 2012

El profesorado, el alcohol y los adolescentes (II)

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 03 Mar 2012 - URL Permanente

Preocupaciones de los/las docentes sobre el consumo de alcohol por parte del sus alumnos/as adolescentes
  1. El personal docente de las distintas CC.AA. aseguran que el consumo de alcohol en horario lectivo de los adolescentes y especialmente en centros educativos es prácticamente inexistente. Únicamente se habla de determinados casos que califican de anómalos o raros, casos que de ninguna manera son extensibles a la generalidad o a sectores más o menos amplios. No se habla de que haya alumnos o alumnas con “problemas con el alcohol”, salvo casos muy excepcionales. Sin embargo, afirman estar convencidos de que el consumo habitual e intenso fuera del horario escolar, incluyendo el cannabis, es un problema existente, aunque no esté asociado al contexto educativo
  2. De lo que oyen los maestros y maestras de las conversaciones entre adolescentes, concluyen que el consumo de alcohol es un tema recurrente y divertido para los y las adolescentes, al formar parte de su repertorio de temas de conversación (probablemente de los más frecuentes en algunos casos).
  3. El profesorado ha detectado un desgaste en general, de muchos de sus alumnos en determinados días, como resultado de las pautas de consumo intenso de alcohol. Afirman que algunos/as alumnos/as muestran una falta de atención y un bajo rendimiento en general, provocado por el consumo excesivo (resaca) y el cansancio que su forma de diversión les ocasiona.
  4. En opinión del personal docente, las familias no son conscientes de la gravedad que representa ante el consumo de alcohol de sus hijos o hijas, ya que le dan más importancia al consumo de otro tipo de sustancias, que al consumo de alcohol que puedan mantener sus hijos durante todos los fines de semana. Por este motivo, cuando se les avisa del episodio de embriaguez que muestra su hijo o hija durante el horario escolar, se muestran escandalizados y asombrados del hecho.
  5. En determinados casos, los padres y madres, a pesar de conocer la edad de su hijo o hija y la curiosidad que muestra hacia determinados temas como puede ser el consumo de alcohol, acuden al profesorado para que informen a su hijo/a del tema del alcohol en la escuela. Los y las docentes denuncian la escasa coordinación entre las familias y el profesional educativo.
  6. Los viernes (el fin de semana comienza el jueves) y el lunes, tras el fin de semana, son frecuentes las resacas. La reacción del personal docente ante estos casos consiste en avisar a los padres y madres del alumno o alumna para hacerles partícipes del estado y comportamiento de su hijo/a. Los y las docentes comentan que entre los/as alumnos/as, la resaca es considerada como una hazaña. Sirve para construirse una fama entre sus compañeros y compañeras.
  7. Los grupos de pares juegan un papel fundamental, como incitadores del consumo o como paliadores de los efectos de este consumo. Ejercen una función asistencial en el caso de que algún miembro de su grupo presente síntomas graves de embriaguez, mientras que en el caso de ser un miembro de otro grupo, se mofan del estado ajeno. Cuando los y las adolescentes no pueden por sí solos asistir a su compañero, han de recurrir a otras personas. En este caso se sienten arrepentidos o culpables de haber sido partícipes del proceso por el que ha pasado su compañero para llegar a ese estado. Pero es un arrepentimiento circunstancial, no sirve esta experiencia para modificar su comportamiento.
  8. El profesorado entrevistado señala que en los últimos tiempos estamos asistiendo a un cambio en las pautas de diversión entre la juventud, íntimamente relacionadas con el consumo de alcohol, por lo que se habla del aumento de este hábito en este colectivo, así como de su alta extensión. El personal docente se muestra preocupado ante la situación que presenta la extensión de este fenómeno y la normalidad con la que se trata. Pero esta normalidad tiene unos límites, que al sobrepasarlos despiertan la alarma entre la sociedad. Estos cambios se han producido por diversas circunstancias, en su opinión, tales como:
• A partir de la extensión de la práctica del botellón
• El mayor poder adquisitivo de los y las jóvenes, junto con la mayor accesibilidad y normalidad del consumo de alcohol,
• Mayor permisividad por parte de la familia
• Cambio en las formas de relación entre los jóvenes, que se hallan relacionadas con “el salir” y “el beber”. A pesar del alcohol, se comenta la falta de comunicación entre los chicos y las chicas
• Para el profesorado, la situación en que se encuentra el consumo de alcohol en jóvenes tiene variantes: NO es lo mismo que los jóvenes beban todos los fines de semana, a que lo hagan también durante la semana. NO es lo mismo que beban en tiempo de ocio, a que lo hagan en horario escolar, etc.
• La alarma social es más propensa a despertar cuando se está haciendo referencia al consumo de otro tipo de sustancias (porros o pastillas), se otorga más peligrosidad a este tipo de consumo que al consumo de alcohol todos los fines de semana.

La preocupación de los y las docentes en este tema es manifiesta y se sienten impotentes ante él. Saben que es algo inevitable el que llegue el fin de semana y sus alumnos y alumnas salgan y hagan botellón. A pesar de que no existe una percepción de problema grave en el presente, SÍ que se muestra cierta preocupación respecto a su evolución futura.
Según el profesorado entrevistado, la argumentación del alumnado sobre la persistencia del consumo de alcohol en ellos y ellas (sus motivaciones) son: divertirse y relacionarse, mediatizadas por la edad, el grupo de pares y una determinada organización del tiempo de ocio. De este modo, el hecho de beber alcohol se constituya para los y las adolescentes como finalidad en sí misma.
Según el personal docente, la búsqueda en la etapa adolescente de la identidad y de la autonomía, incluye por un lado la imitación de lo que se consideran comportamientos adultos (beber alcohol) y por otro, la reafirmación de la personalidad, sobre todo a través de el grupo de pares.
­L

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24
Feb 2012

Alcohol y Profesorado: medidas educativas (principalmente) y sancionadoras (multa a padres de adolescentes, en general si)

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 24 Feb 2012 - URL Permanente

En un estudio que hicimos sobre la percepción de diferentes grupos profesionales y poblacionales sobre el alcohol y los adolescentes, preguntamos al profesorado. Y estas son algunas de las conclusiones que sacamos:


­ La posibilidad de multar a los padres y madres de menores que consuman, es considerada una buena medida, aunque comentan diferencias sobre la efectividad de una norma de este tipo.

l La posición predominante respecto al consumo de alcohol desde el punto de vista del profesorado, es de una total normalidad y permisividad respecto al mismo. Se produce una extensión de la conducta ante la permisividad existente a todos los ámbitos, familiar, educativo, social… La tolerancia y permisividad social se convierte en un elemento facilitador del consumo de alcohol en algunos adolescentes.

Ante tanta normalidad, se denota una pasividad de las familias al considerar que se trata de n hábito normal y aceptable.

l De igual forma, se aprecia la laxitud de la sociedad ante tales hábitos, siempre y cuando no se sufran los efectos del consumo de alcohol en la calle: ruidos y suciedad

El consumo de drogas SI que se percibe como un problema serio, mientras que NO LO ES, el consumo de alcohol.

A algunos profesores, les preocupa el fácil acceso de los y las menores a productos alcohólicos, especialmente en cuanto a:

· la falta de control respecto a la venta y consumo

· la pérdida de valores

· la no asunción de unas mínimas normas de actuación

Algunas de las personas entrevistadas, muestran mayor preocupación respecto a la evolución futura del problema, entendiendo que en la base del mismo se encuentran factores estructurales que pueden generar consecuencias más graves a largo plazo.

Los y las docentes proponen que, al igual que se ha normalizado el consumo de alcohol en nuestra sociedad, se tiene que iniciar un proceso de “normalización de las normas”.

En general, el profesorado opina que es tan necesario educar como sancionar. En esa línea, apuntan que en la información preventiva y en la educación continua debe fundamentarse el cambio.

En opinión de las personas entrevistadas, la imposición de medidas educativas, formativas o de servicio a la comunidad, pueden ser más eficientes que una sanción económica. Medidas como visitar a enfermos a consecuencia del alcohol, a accidentados, a asociaciones de asistencia a alcohólicos, o que los jóvenes hagan trabajos para la comunidad, como la limpieza de calles afectadas por el botellón, gozan del visto bueno de los y las docentes.

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Manolo Romero y Joan Carles March

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