15
Nov 2011

Más narcosalas y proyectos de heroína = menos delincuencia

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 15 Nov 2011 - URL Permanente

La heroína como medicamento es buena para quitar delincuencia de las calles. Recuerdo escenas que son explicativas en sí mismoas, como un jefe de la polica nacional de Granada felicitaba a uno de los pacientes del PEPSA o la invitación que hizo en un bar un paciente a un policia que lo había detenido hacía años y que se quedó impresionado de cómo estaba. Y tambén recuerdo los planes de Tony Blair de poner de nuevo en marcha los proyectos de heroína ingleses para atajar el incremento d ela delincuencia.

DOS ASPECTOS DESTACABLES del proyecto de heroína PEPSA que demuestra los efectos beneficiosos del medicamento heroína en los temas de la delincuencia:

1. Los días de actividades delictivas de las personas que etuvieron en el proyecto con el medicamento heroina pasaron de 11,55 al mes al incio, a 0,62 a los 9 meses cuando terminó el ensayo clínico: UN VERDADERO ÉXITO, 18, 34 veces más. Y además los delitos eran de menor impotancia al final.

2. La policía quiere que se mantenga la Narcosala de Madrid por el valioso papel en la resolución de conflictos delictivos, muertes violentas, desapariciones y todo tipo de casos relacionados con la investigación policia. IMPRESIONANTE

Estas cifras y palabras nos acercan a La Historia de Julián. Memorias de heroína y delincuencia de Juan F. GAMELLA transcurre entre los años 1977 y 1987 y tiene como único protagonista principal a Julián, un chico madrileño. Y cuenta en él cosas como: "Poco a poco Julián entraba en una dinámica de delincuencia y marginación; los pequeños robos y hurtos cada vez eran mayores, más generalizados y frecuentes. Rápidamente comenzaron a robar coches y pequeños comercios. El dinero lo repartían y lo gastaban en alcohol y drogas. Robaban para divertirse ya que no tenían necesidades económicas". Y alrededor de los factores como la ruptura de vínculos sociales, los factores ambientales, los criminógenos, el aprendizaje por imitación y la anomia-tensión son caldo de cultivo para que se genere una conducta delictiva basada en la violencia y el robo.
Y este entorno, según Oriol Romani sirve como excusa para instaurar leyes destinadas a controlar a los jóvenes (donde algunos viven bajo una subcultura delictiva juvenil) y de esta manera, mantener la seguridad ciudadana. La idea del modelo clásico es que el sujeto empieza consumiendo drogas y luego, para comprar estas drogas acaba delinquiendo.

Otras historias de heroinómanos:
En casos como el de Paco y Manuel (nombres figurados), pacientes del PEPSA, se producen robos desde el inicio. En la carrera se produce una intensificación de los actos delictivos que lleva consigo un continuo ir y venir a la prisión. Paco celebra su 21 cumpleaños en la cárcel en donde ya había estado en dos ocasiones. Desde entonces su carrera delictiva se intensifica, y se observa difícil de romper, asociada en todo momento al consumo de heroína:

Para Paco, que ingresa en prisión por primera vez muy joven, la vida en un centro penitenciario supone un aprendizaje de estilos y trucos para robar. Este aspecto produce un empeoramiento en su calidad de vida ya que se pierden vínculos con la vida normalizada. Supone aprender y mantener conductas delictivas que abocan a una mayor exclusión social.

Los delitos cometidos en la época de consumo más intensivo de heroína tienen consecuencias a largo plazo. De hecho, entre alguna de las personas entrevistadas, las causas judiciales actuales derivan de esos delitos, lo que hipoteca su futuro y, como veremos, complica las posibilidades de tratamiento y de inserción social:

Pero, las actividades delictivas, según los resultados de los instrumentos de evaluación del ensayo, se reducen de forma importante desde el mes anterior al inicio del ensayo hasta los 3 primeros meses de tratamiento y hasta los 9 meses al finalizar el ensayo.

Algunos datos más del ensayo clínico de heroína:
- El grupo control (metadona) reduce las actividades delictivas 1,6 veces en los tres meses de tratamiento.

- El grupo experimental (heroína + metadona) reduce 4,04 veces las actividades delictivas a los tres meses de tratamiento.
- El resultado global a los tres meses es que el grupo experimental reduce las actividades delictivas 3,86 veces más que el grupo control.

¿Y en la NARCOSALA?

La narcosala del poblado de Las Barranquillas, en Villa de Vallecas,y todas sus instalaciones son una especie de oasis en mitad de la nada que dan cobertura a un centenar de personas cada día: 36.000 al año en la actualidad. Allí, los toxicómanos, además de analizar la sustancia que van a consumir —y evitar con ello sobredosis mortales— y de recibir todo tipo de atención sanitaria —metadona incluida—, socioeducativa y derivación hacia otros dispositivos de reducción del daño, cuentan con un centro de emergencias en el que pueden asearse, lavar sus ropas, comer cuatro veces al día y dormir: hay 40 camas. Disponen también de biblioteca y de zonas comunes en las que ver la televisión y charlar, además de leer la prensa o libros en la biblioteca.
El cierre de la pionera y polémica narcosala por razones presupuestarias(sólo?), por parte del Gobierno regional de Madrid que ha decidido que el dispositivo de venopunción pase a la historia el próximo 31 de diciembre, ha generado que agentes de la policía nacional de la zona han remitido una carta a la gerente de la Agencia Antidroga, para que se reconsidere la decisión.
¿Y elllo por qué? Para ellos, el centro, además de ser un referente médico, ejerce un valioso papel en la resolución de conflictos delictivos, muertes violentas, desapariciones y todo tipo de casos relacionados con la investigación policial. Además, presta apoyo judicial y destacan su importante labor preventiva y humanitaria; unos aspectos que, de su eliminación definitiva, no podrían desempeñarse.Dicen que tendría que continuar; de lo contrario, se perdería toda referencia institucional y legal en el lugar, además de la atención sanitaria y de urgencia, esencial para ese tipo de población.
Y es que los proyectos de reducción de daños y prevención de riesgos obtienen uns resultados que sin duda deberíamos continuar, seguir, avanzar, mejorar, ....

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12
Oct 2011

Dignificar los barrios (como el Polígono de Cartuja en Granada) marcados por la droga

Escrito por: manolo-y-joan-carles el 12 Oct 2011 - URL Permanente

Cada ciudad, grande o pequeña, tiene su barrio en el que la venta y compra de droga puede realizarse sin excesivos problemas y con la imprescindible colaboración por “acción u omisión” de los vecinos: ¿complicidad?.

Para los que vivimos en Granada, el Polígono de Cartuja (“el polígano”)aha sido desde los años 70/80 un barrio marcado hasta el punto que ni los taxistas querían ir. Desde aquellos primeros años en el que las familias dedicadas a la venta ambulante comenzaron a adentrarse en el mundo de la venta de hachís y progresivamente en lo que con el tiempo sería su propia ruina, la venta de heroína y cocaína, ha pasado ya unas décadas.

Hasta hace poco tiempo el barrio quedaba fuera de las zonas a las que familias con medios dirigían sus miradas para establecerse. Especialmente impensable si además se tenían hijos. En esta época y con posterioridad, vivir en “el polígano” era cosa de valentía para quien no tuviese ya sus raíces en el barrio. Ni sus bajos precios ni su alta disponibilidad ganaban la partida “al miedo”.

Si querías droga, “el polígano” era el lugar para encontrarlo. Solo había que correr la voz desde los kioskos de chuches y a esperar. Con suerte y un poco de dinero “milagrosamente” aparecía tu objeto. Si te robaban el coche ó la bici, “el polígano” era el lugar al que inicialmente se iba.

En pocos años se pasó de “mala fama” a “fama justificada”.

Como era lógico, lo que les enriqueció fue en pocos años los que los arruinó. Estos primeros vendedores de drogas no tenían ni idea que “el revuelto” (mezcla de heroína con coca”) no era el hachís que desde años atrás consumían y vendían. Y con ello, fue a partir de los 90, cuando la cárcel, el sida, las disputas entre clanes ó todo junto comenzaron a “limpiar” el barrio.

El “culto” (en especial el evangelista) se convirtió en la única esperanza para “la gente” y el lugar donde “los patriarcas” intentaban “salvar” los restos de una comunidad, la gitana, que en este y otros barrios de España se había hecho con el comercio minorista de drogas. Mientras tanto, los padres jóvenes y sus hijos fueron el coste de esa época y así un buen número de personas de dos generaciones ha sido el precio a pagar.

Hoy, diez años después, ya no hay que salir en grupo para salir a desayunar (un edificio de la administración autonómica ha llenado de nuevos aires al barrio) por miedo a ser atracados. Gran parte de aquellas familias, diezmadas por las consecuencias de la drogadicción y el destierro han “cedido” sus pisitos a los nuevos habitantes: Rumanos, marroquíes, subsaharianos, etc. Un barrio pobre en lo económico pero rico por su multiculturalidad.

Los colegios han pasado de perder alumnos de forma exponencial, a ser pequeñas “onus”.

El barrio, humilde, por una mala planificación en el diseño de sus construcciones (altos bloques en lugar de casas bajas), ha comenzado una nueva etapa. Vivir en él ya no es “el último lugar al que nos mudaríamos”.

Ahora nos toca a “los otros” a comenzar a mirar con nuevos ojos; a quitarnos el miedo; a ver, con respeto, que además del mercadillo de los domingos, el polígono cada vez es “mas Cartuja”.

Desde nuestro blog y fuera de él, queremos colaborar en este objetivo: dignificar el barrio.

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Manolo Romero y Joan Carles March

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