07
Oct
2008
Tetonia. El paraiso. [Relato erótico]
Era un tipo extraño, le conocí en el 89, puede que antes. Amasó una fortuna trabajando de consolador. Te daba su apoyo o su polla dependiendo del momento. Así hizo fortuna. Hizo escuela, "soy un sastre" decía, "cada mujer necesita un traje de saliba a su medida" tenía una lengua e imaginación viperina, las mujeres aullaban como perras al sentir su lengua sobre sus clítoris. Las malas lenguas (envidia) decían que utilizaba algo parecido a un dedal, se lo colocaba en la punta de ese pedazo de carne y las zorras se quedaban afónicas del jadeando o jodeando, nunca lo supe muy bien.
Un día decidió meterse en la construcción, hizo un bloque de pisos, doscientos pisos, eran bonitos. Contrató tantas yeguas como pisos, era TETONIA el paraiso. Cada hembra tenía la orden de follar a cualquier hombre o mujer que entrase en el bloque de apartamentos. Eran hembras imponentes, desgraciadamente pasaban el día aburridas, la vida de ciudad ya se sabe: nadie conoce a nadie y aquellas hembras culonas pasaban el día frente a la ventana, viendo a la gente de la calle pasar.
Por aquella época yo trabajaba colocando publicidad en los buzones, llamaba al interfono y decía ¿publicidad o hambre de polla? La mayoría de las veces no me abrían la puerta, otras me abrían y las pocas; se abrían de piernas al oirme. Mi voz es dulce y sensual, no hablo susurro. Un día llamé al teto tetera y dije lo habitual. Me abrió al instante, subí y besé el santo, el santo y enorme culo hambriento de aquella pobre vecina tetuda y solitaria vecina. Era majestuosa, galopable. La monté tanto como pude hasta que vinieron sus amigas a tomar café. Yo puse la leche y toda la carne en el asador, al final me quemé con tanta amiga.
Mi rabo estaba enfermo y pedí la baja laborarl y me quedé a vivir una temporada en TETONIA.
Más tarde o más temprano tenía que pasar y al final conocí al dueño y señor de TETONIA, aquel extraño personaje. Le contaron mi historia y sintió curiosidad, vino a conocerme, yo estaba en cama, enfermo teteril, mis huevos estaban secos y la cola era enorme, la cola para entrar en mi habitación quiero decir.
El dueño y señor de TETONIA me sacó de allí. Me hizo una oferta, debía enseñarle mi lengua, mi idioma con las mujeres. Quería saberlo todo. Me acompañó muchas mañanas por los portales de la gran ciudad. Cuando me abrían el coño él se quedaba abajo chupando la bulba, era increíble verle en acción. Puedo jurar que no utilizaba aparato alguno, su lengua viperina era lasciva y os aseguro que aquellas mujeres que abrían la puerta y su coño perdían, entre orgasmo y orgasmo, la voz y la vergüenza para pedir ración doble de sexo cuando era menester.
Al final, aprendió todo lo que necesitaba saber y decidí marcharme de TETONIA, él se ofreció para enseñarme el oficio de sastre y hacer trajes de saliba para cualquier hembra. Trajes de saliba y sexo, precisos, sensibles y cariñosos. AMOR a cualquier precio. No le hice caso y seguí mi camino. Soy feliz así, de puerta en puerta.
He enseñado este relato a Elena (la dueña de este blog y la camarera más guapa que he conocido esta noche) para intentar seducirla. Una vez acabado de leer, la he preguntado si adivinaba quien de los dos personajes era yo. No ha sabido contestar hasta que he comenzado a susurrar. Luego, la he dejado mi dirección por si quería visitarme al salir del trabajo.
Ha venido, pero no ha subido, me ha dicho que dejaba el bar, que mi historia le había encantado, que quiere hablar a los hombres con su voz ronca y sensual. ¿publicidad o hambre de coño?. Hemos prrobado desde mi interfono, no hacía falta pero quería probarse. Me ha masturbado oralmente, yo me tocaba pero ella me decia cómo, me he corrido antes deno besarla y nos hemos dicho adiós y buena suerte. Es un amor, es el amor.
Editado por Elena y por AtracativoBCN
20
Sep
2008
Trio de Ases [Relato]
Trío de ases en los cines Lumiere.
Son y veinticinco y no llego. Me gusta llegar un poco antes y zamparme un buen pedazo de almendrado mientras me siento en las primeras filas. La sensación del comienzo de algo que, durante apenas una hora, te transporta; realmente no tiene precio. Me siento en las butacas de mi cine fa vorito con mi almendrado y un buen manojo de sinopsis sobre mis piernas y pienso !Vida, dame cine!. Y así estoy, disfrutando del momento, apurando cada segundo hasta que finalmente se apagan las luces y todo, todo queda en silencio. Muere la realidad y nace la fantasía.
!Esa chica solitaria!- Se oye unos metros más atrás. Somos pocos en la sala, intuyo que entre diez y veinte personas. Cuando se apaguen las luces me giraré y entonces podré ver quien ha gritado.
!Esa chica, esa chica solitaria! ahora la frase tiene algo de sorna, además el sereno de turno anda acompañado de algunos amigotes que le ríen las gracias. Otro, quizás del publico, le pide que se calle.
Yo, no me giro.
Hasta que se apaguen las luces no me giro.
Comienza "Rizando el rizo" una película de Julián Gomez, su primera película después de haber ganado algunos festivales de cortos. Se apagan las luces y me giro, oriento mi mirada hacia la parte derecha de la sala, veo un grupo de cabezas, mantengo la mirada esperando un cambio de escena que me permita poder ver algo más. !Sorpresa!.
Una de las cabezas ha crecido repentinamente y ahora es todo un cuerpo, miro las primeras escenas e intento concentrarme en la banda sonora pero lo que antes era una cabeza y ahora un cuerpo se ha colocado al lado mio, en cuclillas me susurra: Oye, perdona no queriamos molestarte, mi amigo es un poco idiota. No te enfades ¿eh?.
Me han pillado en bragas, literal, no sé que decir y no digo nada, nada inteligente quiero decir....primero hago como que no le he entendido y luego digo...muy bien...muy bien...no te preocupes.
Rizando el rizo es un coñazo. Excepto lo que puede entenderse como la segunda parte de la película todo lo anterior carece de interés, aunque bien pensado quizás no haya estado atenta durante muchos minutos. ¿Me habrá visto girarme? Durante muchos minutos mi único rizo es ese ¿Me habrá visto?. Luego, rizando, rizando, me he tragado la película y Pilar Ortún, la protagonista, una delicia. Increíble para ser su primer papel. Vaya pedazo actriz. Ademas está buenísima. Siempre me ha gustado comer pipas...aunque nunca me he atrevido a comerme una, ver a Pilar en la pantalla hace que ponga a mil.
Termina la pelic. Se encienden las luces y justo en frente de mí aparece, como una señal salvadora "Salida". Salgo pitando, antes de que el sereno me persiga por la sala. Abro la puerta, me parece oír unas voces, recorro el pasillo, mientras Lauren Bacall, Marlon, Trueba, Trufaut y compañía parecen observarme y decirme algo...
Espera, espera....Me gritan. ¿Será Marlon? Mientras no sea Trueba lo que sea, me digo. Y nuevamente Espera....De acuerdo, me giro, cierro los ojos dispuesta a ver al Trueba de turno cuando los abra. Los abro. Lo sabia, es peor que Trueba. Me llega por la nariz, tiene el pelo rizado, lleva gafas y tiene una mirada inteligente que además sonrie al hablar. Entona nuevas disculpas y dice no se qué de sus amigos. Los señala. Lo que veo tiene mejor pinta. Trueba no para de hablar y de seguir así me acabará convenciendo. Me despido con una sonrisa y me marcho esperando el segundo asalto.
Tormenta de verano con Luna llena. Bonita noche.
Camino calle abajo pensando en las ocurrencias de Trueba "Nosotros tambien tenemos prisa, al amanecer seremos calabazas". Llegando a mi portal dudo si comerme alguna tapa en el Wood o meterme directamente en casa. Pido unas bravas y una segunda oportunidad para los tres mosqueteros.
Solo tienen que venir calle abajo, pasar por el bar, verme y saludar. Si son capaces de hacer eso, sin pegar el cante, yo sabré decirles lo que tienen que hacer.
Ahí están, no han tardado nada. Entran en el bar y se colocan a pocos metros de mí.
Trueba es la leche. Menudo Dartagnan está hecho. Pide tres cervezas, saca un bolígrafo y comienza a escribir en los posavasos. Sus amigos son más discretos y bastante más guapos, especialmente uno de ellos. Trueba pregunta al camarero en voz alta por el precio de la calabaza. No obtiene respuesta y él, divertido, se inventa el precio. Se pone el posavasos en la camisa: 12 Euros el Kilo. No puedo evitar mirar y sonreír.
Se acerca y me da un posavasos. Lleva escrito: 1 millón el kilo. Lo tienes claro guapo, con lo que yo peso valdría una fortuna. El muy tonto me pregunta el peso. Yo cambio de tema y le digo que si sus amigos no tienen precio. Los dos guapos hablan entre ellos, se ríen de las ocurrencias de Trueba y me miran de forma discreta, especialmente el menos guapo pero más alto.
Ponen una de mis canciones favoritas y medio bailo, medio tarareo mientras apuro mi cerveza. Me limpio los labios y me despido de nadie. De repente, algo parecido a Carmelo Gomez se coloca frente a mí, masculina y discretamente me interrumpe el paso. Se presenta y presenta a sus dos amigos.
-Al feo ya le conoces-. Me dice.
Yo me presento, (miento) y digo mi nombre.
Y yo voy y meto la pata. Carmelo Gomez no se cree que yo me llame Sedal. !Venga ya! me dice. Tiene razón es una estupidez, me parece que el subconsciente tiene ganas de marcha y me ha jugado una mala pasada. Al mentir con mi nombre, con semejante nombre, no hago más que aumentar su curiosidad. No puedes mentir a un hombre y mucho menos a tres.
No cedo. Me llamo Sedal, Sedal Mar E. ¿Qué os parece? Y menos cachondeo que es verdad.
Mi subconsciente y yo nos sentamos con ellos en la mesa más apartada. Pedimos algunas tapas y más cerveza. Y más cerveza y muchas risas. EL feo lleva el cotarro y los otros dos le siguen la corriente. Los tres mosqueteros comienzan sus con sus visitas al lavabo. Veo entrar por la puerta a mis amigas. Laura, Miriam, Beatriz y una que no conozco. Vienen de la verbena y van algocontentillas. Me llevo una sorpresa, me saludan pero no se acercan a nuestra mesa. Finalmente caigo en la cuenta. Dos de los mosqueteros se han ido al lavabo y yo estoy sentada con el más guapo.
El chico guapo no se anda con rodeos e intenta besarme.
(to be continued)
12
Abr
2008
Biciosos [Relato erótico]
No hace mucho, paseando por la ciudad, me topé con un anuncio pegado en la pared de un portal. En grandes letras titulaba Biciosos y un poco más abajo: Ven con nosotros, lo pasarás bien. Finalmente un número de móvil.
Me hizo gracia la doble intención del nombre y pensé que algo divertido se avecinaba en caso de ponerme en contacto con ellos. La misma tarde, después de ducharme, les llamé. Al otro lado del aparato contestó una voz masculina, agradable, algo formal y con un punto de seducción que me atrajo ligeramente. Era un servicio de paseo en bicicleta, eran amantes pero de la bicicleta. Me sentí decepcionada y quise despedirme lo más rápidamente posible. El muchacho (ahora era más jovial) me rogó que probase con un "No te arrepentirás" que se me clavó en el chichi. -Pasaremos a buscarte a las nueve, una chica y yo- me dijo, y nuevamente pensé que me estaba equivocando y lo mejor era ir al cine o quedarme con mi amiga Consuelo.
Andaba yo pensando como darles largas a Sergio y Estibaliz montados en bicicleta, cuando sonó el timbre. Era el pesado del vecino de abajo que venia a verme las tetas. ¿Un poco de aceite para cocinar? Claro, espera que te lo traigo ahora mismo, pasa, pasa...no te quedes ahí. Y ahí se queda mi vecinito, pasmadito, no es capaz de dejar de mirarme las tetas ni de pasar de medio pasillo. Un día me lo tiro, pero me sabe mal quitarle al hombre sus fantasías: Seguro que sueña en follarme de forma descomunal pero el pobre no creo que fuera capaz ni de aguantar un polvillo.
Tanto aceite y tanta leche y al final me llaman nuevamente al timbre y me pillan en bragas (literalmente hablando). Por el interfono dije que no tardaba más de dos minutos en bajar (estuve tentada de de ponerles una excusa para no ir, pero pensé que un paseo con bicio podía sentarme bien).
Lo dicho, no tardé más de dos minutos en bajar las escaleras y veinte en terminar de vestirme. Me puse algo comodo, pero nada deportivo. Al salir del portal me topé con ellos dos, sobre una bicicleta de tres plazas. Aquella imagen me dió algo de risa, estaban perfectamente equipados, iban vestidos completamente de ciclistas. Ropajes que no les sentaban nada mal. El chico estaba muy fibrado, me llamaron la atención dos cosas: Sus esculturales piernas (señal de que no mentian, lo cual me jodió pues me ví dando 300 vueltas a la manzana con esos dos plomazos) y la ausencia de vello en brazos y piernas. El bello es algo imprescindible en un hombre que pretenda recibir de mi la más mínima atención sexual. La chica era un chico, me explico: Pelo corto, algo pecosa, ojos verdes y cuerpecito de junco japonés. Se notaba que estaba cachas, no tenía ni una sola curva.
Con un: HOY NO FOLLAMOS interior, suspiré y después de las presentaciones de rigor monté en el sillín del medio. Y nada, se pusieron a pedalear y a joderme las espinillas. Me costó un coño aprender a sincronizarme con Sergio y Estibaliz, vaya panda de....
La del medio de los chichos no se dió por vencida y cuando llegamos a un repecho y aquel culo se puso en pie y aquellas piernazas se encogieron para luego estirarse con fuerza hacia arriba dando un arreón de muerte. Mi chichi que también notó aquellos arreones perfectamente sincronizados me dijo: Hoy follamos Elenita. El culo del tio era algo puntiagudo y pequeño pero era el principio de un hermoso y musculado recorrido. Agarré semejantes columnas con mis manos y sin recato busqué el paquete de Indurain. Vaya pedazo.
Vaya pedazo ostia me soltó la Estibaliz. La madre qué...la tía tenia fuerza, me sujetó por el brazo y dijo al oído. Yo también quiero ¿eh? Y después de soltarme el brazo metió la mano sin pudor bajo mi asiento. Aquello no eran dedos, eran cinco pollas hurgando en todas mis interioridades. Me puso a cien. Era increíble la fuerza y habilidad que tenía. Mientras tanto, comencé a masajear el pollón de el Rey de la montaña. Le dije que fuera más despacio que ya habíamos pasado la meta volante. Nos reímos los tres.
A la tía la calé desde el principio, estaba buscando que me corriese, seguramente no le gustaba del todo que metiese mano a su chico. Dejé de pedalear y me puse en faena. Mano izquierda sobre los pechos de mi retaguardia, mano derecha (la más fuerte) sobre la bomba de inflar de Indurain. Quien nos viera por la ciudad debió pensar que eramos una atracción de circo haciendo acrobacias.
Finalmente paramos, la bici cayó al suelo pero mis manos seguian manejando la situación. Sujetando sus genitales los acerqué a mí. Me agaché y bajé el mallot amarillo a Sergio, morado se estaba poniendo viendo a su chica pajeada vilmente por mí. Se besaron en la boca. Chupé polla cuanto pude pues la vuelta ciclista estaba a punto de finalizar. El chico se corrió sobre la hierba del parque. En aquel momento me fijé en la Luna y en los ojos de la chica, la ví un punto de tristeza o quizás estaba a punto de correrse. Me incoporé y cambiando de mano (la más fuerte) la besé suavemente. ¿Has visto la Luna? Ella miró la Luna. Indurain me penetró y me dijo algo al oido, quizás también me habló de la Luna pero yo ya estaba en ella o quizás estaba a punto de tener mi primer orgasmo.
Las dos chicas nos besamos, ella sonrió al verme estremecer, yo también la sonreí. Nos abrazamos mientras el cliclista me penetraba y empujandome a mí la empujaba a ella.
Después de magrearnos bien, después de un par de orgasmos y unos besos deliciosos, bajamos por la pendiente con el viento acariciando nuestras caras. Bebimos agua fresca y me dejaron en casa.
Por la noche, me llamó Consuelo pero la metí en el segundo cajón.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->10
Abr
2008
Semana Fanta [Relato Erótico]
Está recién duchada. No ha mentido. Eso fue mi primer pensamiento al abrir la puerta. -¿Eres Jano? yo soy Montse - dijo ella. La hice pasar y una vez cerrada la puerta nos dimos dos besos. Note sus pechos enormes al acercarme a ella, pensé en agarrar su cintura pero no lo hice. Cosas de la educación.
Por el pasillo habló de la casa. Tiene mucha luz y parece grande ¿verdad?. Por un momento pensé que estaba enseñando el piso a una cuarentona pelirroja de mediana estatura, con un pecho descomunal y piernas aparentemente muy delgadas. Me reí. Me preguntó por mis risas y le conté lo que estaba pensando. Ah, pues estoy buscando piso....dijo ella, con un tono burlesco y algo provocador. Ella me agarró por la cintura y alargó torpemente el cuello para besarme. Yo no estaba por la labor y el beso quedó entre la barbilla y los labios. Me disculpé por mis nervios.
C¿No tienes ganas de follar cariño? Pues no, por eso te he llamado. Estuve a punto de arrepentirme de mis palabras y disculparme por la broma, pero al instante -por su mirada- me di cuenta de que era una mujer inteligente y además parecía aceptar el desafío. La invité a una copa. La rechazó con un luego, según te portes. Yo me puse una copa y encendí un cigarrillo. Montse se quitó el abrigo y abrió el bolso. Saqué el dinero de mis tejanos y se lo entregué. Ella sacó una pitillera y me pidió fuego mientras se sentaba en el sofá. ¿Qué estás leyendo? Putas Asesinas. Vaya con el chico, pues yo no voy a matarte ¿eh?. -No, el libro no va de eso- respondí. No sé donde guardó el dinero.
Me senté junto a ella colocando una pierna detrás de ella, la doblé justo detrás de su espalda y la invité a apoyarse sobre ella, su nuca quedaba empotrada en mi rodilla. Eché todo su melena mojada hacia atrás y en forma de rastrillo acaricié su cuero cabelludo. Cerró los ojos.
-¿En qué piensas?- Me preguntó sin abrir los ojos y colocando mi pierna izquierda sobre sus muslos. Pues pensaba, estaba pensando, que te he llamado por encontrarme aburrido. Pero me parece que te puedo explicar el verdadero motivo y estoy seguro que lo entenderás.
-A ver, soy todo oídos corazón- Dijo la paciente sobre el diván de mis piernas. Pues verá doctora contesté yo. No entiendo como siendo yo el paciente es usted la que está tumbada. Nos reímos y dijo algo así como Cuando seas doctor te podrás tumbar en el diván...Desabroché tres botones de su blusa, lo justo para ver sus pechos queriendo escaparse de aquel sujetador. Al instante tuve una erección nada disimulada y coloqué mi entrepierna fuera de sus caderas.
Te explico...va, ahora en serio..-dije yo- Mientras ayudaba a desabrocharme los pantalones y bajármelos de forma algo acrobática hasta la cintura. Mira, hace unos días estuve leyendo una cosa, unos diarios, donde aparecían cosas de mi vida, de mi familia, especialmente de una persona que ya no está...Pasé la noche leyendo, bebiendo vino y con algunos bonitos ataques de llorera. Me sentí muy bien, melancólico y bien. Al día siguiente yo quería continuar igual, con esa misma sensación. Y no fue posible. Aparece gente por casa, gente que no tiene ni por asomo ningún parecido con el espíritu de aquel diario. Y te pierdes. Ves que estás perdiendo ese sentimiento. Y te cabreas, o mejor dicho no tienes tiempo ni para cabrearte, ya no puedes, todo te empuja en una dirección contraria a dónde quieres ir.
Montse se reclinó sobre mí, la quité la blusa, acaricié su espalda con mis dos manos mientras ella se metía la polla en su boca. -Dame un beso- Y nos besamos profundamente. Morbosamente busqué sus pechos, los contemplé durante unos segundos mientras la apretaba junto a mí. La besé apasionadamente hasta que se fue hundiendo en mi vientre. Me acarició el pubis con sus uñas y me invitó a continuar hablando.
Después de aquel día tan corta-rollo busqué un libro que me hiciera recuperar aquel espíritu. No me atrevía con el diario, era demasiado contraste. Y nuevamente lo conseguí. Otra vez estaba en aquellos días. No era el diario pero la novela me transportó a sensaciones muy parecidas. Era algo parecido a caminar por la playa buscando la roca más alta desde la que sentir mejor las olas del mar. Hoy he terminado la novela y no he querido dejar que ni tan siquiera transcurra un simple segundo para continuar con mi embriaguez sentimental.
Y te he buscado, he buscado los pechos más grandes de todas las anunciantes. Montse, catalana de 150 cm. Privado . Quería lo más grande y hermoso. La besé de nuevo. Abrió un instante los ojos y se acurrucó en mi pecho mientras mordisqueaba mis pezones.
Hacía frío, nos tapamos con su abrigo y comenzamos a masturbarnos lenta y calídamente.
-Sigue- Me dijo. Entonces la coloqué sobre mí y la penetré. Hundí mi lengua en su boca y agarré sus nalgas. No tardamos en corrernos y nos fumamos un cigarrillo. Luego merendamos.
¿Quieres ver una cosa guapa? Y la llevé desde la cocina -y con una tostada de queso fresco en un mano y una copa de vino tinto en otra- hasta uno de los lavabos. Ya verás, asómate por la ventana. Da a un patio interior muy estrecho. Hazlo. Es increíble. Ya verás. Con el vendaval que hace fuera, verás que sensación.
Lo hizo. Saco su cabeza por aquella ventana estrecha. Y el viento rugió con fuerza sobre ella. Gritó de placer. La escuché reírse e imitar al viento. Sacó por un momento su cabeza y gritando me dijo que era increíble, el viento la empujaba pero además parecía hablar, !rugir!
Yo tenia su tostada y la copa en mis manos. Mi polla comenzó a hincharse y entre grito y grito se la fui metiendo. Derramé el vino por su espalda y la di de comer queso. La penetré con fuerza, algunos gritos de placer fueron gracias a mis embestidas. Los otros fueron por el viento.
16
Dic
2007
Ama Amor. [Relato no erótico :) ]
Me apellido Salvaje y soy detective privado, el detective Salvaje y así echas las presentaciones diré que no trabajo o mejor dicho; que no suelo trabajar mucho aunque no es por falta de clientes que quieran saber qué hace su mujer por las mañanas después de llevar los niños al colegio. Simplemente me gusta trabajar poco. Cosa muy distinta es mi pasión por la investigación, aunque nuevamente investigar investigo poco; me explico: los clientes no quieren que yo investigue lo que quieren de mí es que yo descubra a su pareja haciendo algo que ellos piensan que ellos harían. Estaremos de acuerdo que investigar y descubrir no son la misma cosa. Para colmo de males añadiré que los seres humanos somos generalmente descubridores y no investigadores. Al encontramos algo completamente nuevo automáticamente adoptamos la postura del descubridor (erguidos y estupidamente inmoviles, señalando hacia algún lugar con el brazo en alto mientras las palomas nos llenan de mierda).
LA HISTORIA DE AMA-AMOR.
Un buen día descubrí los cuentos de alguien llamada Ama-Amor, escribía en PajeARTE, un portal de artistas que te masturbaban con sus obras, la autora, Ama-Amor, tenia una veintena de cuentos y puedo asegurarles que todos ellos cumplian con creces su cometido. En una sola noche leí todos sus cuentos, a la mañana siguiente tambien lo hice, los dias siguientes los agrupé por tematica y en una sola noche los lei de nuevo. Finalmente me enarbolé de ella, y necesitba conocerla. La autora de Amor en el primer piso del paraiso no daba ningún tipo de seña para poder contactar con ella. Afortunadamente el medio en el que escribía dejaba tantas huellas que que permitia encontrarla con la misma rapidez en el que esas mismas huellas digitales pudieran desaparecer. Era necesario contactar con un experto en la materia informática y mi amigo y anitguo socio Azorín era la persona adeacuada.
Azorin era un experto en nuevas tecnologias y aunque tenia un negocio que le habia procurado una pequeña fortuna continuaba realizando tareas de investigación para sus amigos y mucho más cuanto más complicado fuera el caso. La principal diferencia entre él y yo era que Azorín investigaba y llegaba a alguna conclusión, yo nunca concluí nada.
Azorín tenia una emprea que montaba espacios virtuales para amantes, por una pequeña cantidad, creaba un espacio privado con todo lo necesario para que una pareja de amantes pudiera llevar a cabo su relación amorosa. Su empresa daba servicio a cientos de miles de clientes, era un meuble internacional. Con sólo seis meses de antiguedad el sitio contaba con más de diez mil clientes en su mayoría hombres que una vez dados de alta y debidamente registrados invitaban a su pareja o a quienes quisieran que fuera su pareja. Mas por un asunto de fiscalidad que por amor al arte, Azorín creó una fundación artísitica llamada PajeARTE, pero como Azorín tenia mala suerte, todo lo que creaba se convertía en oro y PajeARTE era uno de los sitios menos conocidos pero más visitiados de la red. Allí conocí las obras de mi heroina y allí estaban escondidas bajo complejos sistemas de cifrado los datos personales que me permitirian dar con ella.
Yo no era ningún experto en informática y convencer a Azorín de que reventase las medidas de seguirdad de su propio sistema informático era descabellado. Decidí hacer lo que mejor se hacer: rendirme. Rendido me dirigí a las oficinas de Azorín dispuesto a contarle mi historia y pedirle su ayuda.
LA NOVIA DE LA SUERTE.
No me andé con rodeos, mostré los relatos a mi amigo y sin dejar tiempo para que terminará de leer el primero de los relatos (creo que era, Amo a todos mis hombres) le dije que necesitaba conocerla en persona, y dada nuestra amistad confesé lo que sentia por ella.
-Todavia recuerdo la ultima vez que te enarbolaste de alguien- dijo Azorin
-Más bien, tremolé por ella. Son cosas muy distintas- respondí al instante.
Mi amigo intentó recordarme viejos tiempos, parecía que supiese lo que yo iba a pedirle e intentaba amedrantarme para quitarme aquella idea de la cabeza.
-Necesito hablar con ella, con la autora o quien quiera que sea- dije yo, mientras me levantaba nerviosamente del sillón.
-Es militar, capitán para más señas. Una capitana de la Legión ¿Qué te parece?. Una autentica dama del sado-maso. No me extraña que quieras conocerla sus relatos levantan pasiones en mucha gente....Debo reconocer que yo leo sus relatos de forma asidua, me ponen muy berraco..- Azorín soltó todo eso de un tirón, no parecía estar sorprendido por mi petición.
-Lo harás, ¿Me darás sus datos?- Dije sentándome nuevamente, aunque debo reconocer que estaba dispuesto a ponerme de rodillas allí mismo.
-Estás como una cabra Salvaje- y entonces Azorín apuntó como quien firma un talón que firma muchos talones la dirección de Ama-Amor. Solo te daré su cuenta de e-mail, utiliza el truco de la botella y el naufrago..., no sé, búscate la vida, pero no dejaré que me jodas el negocio por una nueva locura tuya.
- !Gracias!- dije sin ningún disimulo.....No te preocupes, con la cuenta de correo tendré suficiente para contactar con ella. Además el sistema del naufrago nunca falla.
No sabía a dónde me llevaba todo esto, ni tan siquiera sabía la forma en la que yo deseaba que terminase todo. Me sentía como un escritor que no sabe a dónde le llevan sus personajes. Azorín me estaba dando un talón hacia la aventura, hacia lo desconocido. Leí aquel papel una y otra vez.
Al llegar a casa, y después de masturbarme me di cuenta que algo no estaba funcionando bien. O eran mis mareos (los curas tienen razón, masturbarse provoca ceguera y mareos) o era mi instinto que me decía que Azorín estaba muy equivocado. No conseguia imaginarme a Ama-Amor follando con legionarios barbudos y con negros musculosos, guapos latinos, bebiendo copas de rón con cabos gastadores y haciendo juegos lascivos con la cabra de la legión.
-Es la novia de la suerte y no la novia de la muerte- Dijo mi instinto.
Busqué entre sus relatos, y efectivamente, aquella mujer no haría daño ni a una mosca, tuve una revelación, ELLA amaba el AMOR, no es una AMA dominante, ella AMA EL AMOR. Lei toda la noche, mi instinto me dijo que quizás hubiera un relato que permitiese encontrarla.
-Dejame leer todos los relatos otra vez- Dijo mi instinto.
Aquí está, señor Salvaje, aquí es donde ella se encuentra, lee. Se trata de un relato no erótico y no debería estar aquí, pero es el relato que te dirá el lugar donde se cuentra.
LAS FABULAS DE LA AMANTE PASAJERA.
La mañana estaba naciendo en la isla de Wight. Desde mi camarote podía verse el resplandor gris en aumento que flotaba sobre el pequeño puerto. Apuré mi café para prepararme otro y miré al cielo espiando a la lluvia. A pesar de estar amaneciendo, las nubes parecían huir del mar para refugiarse en la costa.El sentimiento de estupor de la mañana fue cediendo a un sentimiento de inminencia que, felizmente y como siempre, no apuntaba a nada en concreto. Decidí ir caminando desde el puerto hasta la estación de ferrocarril. Cuanto más caminaba más gente encontraba por las calles. Comenzó a llover. Me refugié en unas galerías con olor a manzanilla.En la calle, la gente continuaba caminando con toda normalidad, bien abrigados y provistos de paraguas, y ahí me quede, ensimismada, con las gentes, sus caras y la lluvia. Oí cantar a Jevetta Steele y su Bagdad Café. Buscando los altavoces, caminé por el interior de la galería dejándome guiar por la música. El bullicio y mi pésimo oído me despistaron varias veces. Cuando llegué a la altura de los altavoces, Jevetta se había marchado del café y en su lugar sonaba otra canción. Imaginé que esa otra canción llamaría ahora la atención de alguien que, sin duda, se podría sentir atraída igual que yo y, más tarde o más temprano, terminaría en ese mismo lugar. Esperé de pie, bajo los altavoces, el final de la canción.Llegaron dos señoras cargadas de bolsas y una invitó a otra a tomar un café. Llegáis tarde, pensé, esa ya la han puesto, aunque en realidad sabía que no estaban buscando canciones para evocar sentimientos, esas cosas no suelen funcionar nunca, al menos a mí nunca me han funcionado. La mayor de ellas me miró fijamente, con un aire entre familiar y rutinario. Extrañado, le aguanté la mirada y, después de unos instantes, me dijo: Te esperan dentro, señalando las puertas de un cine que hasta el momento no había visto. Entré en el cine sin más pausa que la necesaria para dar las gracias a una señora con pinta o mirada de portera. No había abierto todavía las puertas de la sala cuando una mano encima de mi hombro hizo que me girara. Era la taquillera. En el cine podía estar esperándome el mayor de los misterios, pero debía pagar la entrada antes de descubrirlo. Mientras pagaba en taquilla cerré los ojos disimuladamente para no ver el cartel de la pelicula. Finalmente, me encontraba dentro.En la sala había mucha gente, demasiada. Recordé que era sábado, pero las once de la mañana era muy pronto para ir al cine. Caminé por el pasillo, se apagaron las luces y se hizo un gran silencio. Instintivamente me dirigí a las filas del principio, donde siempre suelo sentarme, de tal manera que la película más que verla se me cae encima. Recordé que alguien me estaba esperando, que me habían citado aquí, en un cine de isla de Wight. Me dejé caer en el primer sitio que encontré. A mi derecha tenía dos asientos libres y el resto ocupados, a mi izquierda el pasillo. La gente miraba atentamente la pantalla, pero algo me decía que yo no debía hacerlo. Intenté mantener la cabeza al frente, pero al verme en la pantalla volví a girarla de nuevo. De repente la gente comenzó a reírse, oí mi voz saliendo de los altavoces, recordé la escena, pero ¿qué hacía yo allí? No soy actriz, profesional quiero decir, tengo mi máscara y esas cosas, pero ¿en un cine? ¿qué hace mi vida en un cine?¿Qué hacía yo en un cine? Comencé a meterme en la película observando las reacciones de la gente. No todos se sonreían, detecté gestos de desaprobación, me pregunté el motivo. Dudé si mirar a la pantalla o no, finalmente no lo hice y me concentré en los diálogos. Me eran familiares pero apenas podía situarlas en el tiempo, sabía que era yo, pero no cuando ni donde. ¿Era la película de mi vida? ¿De toda? ¿Si me quedaba y miraba, podría ver mi futuro? O ¿simplemente era mi pasado y la película acabaría con un grupo de gente saliendo de la sala de cine donde nos encontrábamos? Me esforcé por ignorar las reacciones del público. Si algo no les gustaba que se fastidiasen, así era yo y, a fin de cuentas, era mi película y yo no les había invitado a verla. Miré el reloj, llevaba cerca de cinco horas en la ciudad. Un tiempo excesivo, me dije. Ya debía estar en la estación, haciendo tiempo, simplemente, esperando para coger mi tren y nada más. No tengo ganas de ver mi vida, mejor dicho, no tengo ganas de que los demás vean mi vida, mejor aún, estoy harta de que la gente vea la vida como si de una pelicula se tratase.Decidí levantarme y, al hacerlo, la sala se inundó de un tono azulado mientras se oía el murmullo del mar. Miré para asegurarme, efectivamente las nubes parecían huir de algo... Volví a sentarme, esta vez muy atenta a la pantalla.Me quedé esperando, escena tras escena, por fin me vi montando en el tren hacia Francia cruzando el canal de la Mancha. La isla de Wight quedaba atrás. En la siguiente escena ya era medio día, no había ni rastro de las nubes y tú apareciste en el segundo vagón, dos asientos más adelante. Me fijé en ti en seguida eras justo lo que necesitaba. Todavía quedaban dos horas de viaje hasta llegar al final de la parada, tiempo suficiente para poder conocerte y contarte cosas como este pequeño cuento que ahora te estoy contando.Me levanté de la sala y corrí hacia la estación.
Ahora sabia donde encontrarla: En mi imaginación.
13
Dic
2007
Elena se va de putas (con su cuñado). [Relato erótico]
Comer lo que se dice comerme no me comió nada. Quiero decir que mi cuñadito al final ni tan siquiera me tocó (pero el muy cabrón siempre me mira las tetas y eso me pone de una mala leche......). Le magree bien el paquete, pero no saqué nada en claro, no se dejaba y no se dejaba. Al final nos pusimos a comer el estofadito que estaba muy bueno. ¿Veis? es un tontón pero cocina muy bien.
Una media hora después llegó mi hermanita del trabajo. No la dejamos casi nada, pero la verdad come muy poco. Yo no estaba dispuesta a marcharme, conozco los horarios de mi hermana y después de comer se acuesta un ratito.
-Te ayudo con los platos y luego me marcho- Dije poniendo cara de anuncio de detergentes de lavavajillas.
-No hace falta guapa, ya puedo yo solo- Dijo tontolontón.
Improvisé y la verdad: hice blanco.
-Quiero que me dejes un buen libro- Dije con cara de ¿será está la puerta de su cremallera?
-¿Sí...? Pues mira tengo un par muy buenos.
Touché, acerté de pleno. El tío está todo el santo día leyendo, otra cosa no, pero está bueno, me pone a cien, es súper cariñoso, tiene paciencia, parece sensible y está todo el día leyendo.
-Dime, ¿qué quieres leer? Dijo él, poniendo cara de librero guapo y buenorro pero que no sabe que lo está.
Yo estaba en racha, saque mi imaginación a volar e improvisé, sentí que todo me saldría bien.
-Verás, quiero que lleves de putas. Igual que aquel libro que me dejaste....No recuerdo el nombre.....
-Una mujer dificil de John Irwing- Él seguía con la misma cara de librero guapo atontado.
-Sip, listo eres carallo- dije yo y aproveché para darle una palmadita en el culito.
-......- Algunas veces se queda pensativo y no se mueve.
-Pues quiero escribir sobre putas, recuerdo que la protagonista del libro viaja hasta Holanda para entrevistar y conocer el mundillo de las putis- Proseguí y muchas más viendo que mi plan estaba funcionando. No había puesto ninguna pega en acompañarme.
-...Aquel libro es muy guapo- Dijo él, saliendo finalmente de aquel estado buenorro-pensativo y nueeeevamente mirando mi canalillo.
-No te preocupes cuñado- dije guardando el mistol.
Y de carretilla solté: Me acompañas y hacemos lo mismo que aquella chica del libro, hablo con ellas, les pregunto cuatro cosas -y mintiendo más todavía- dije-: ....e intento convencerlas para que me pueda quedar viendo como se lo hace con un cliente. Es importante que vengas tú...yo solita por allí no me atrevo. Hace tiempo que pienso en ello y estoy decidida, hoy por fín me atrevo a pedirtelo.
-Joder Elenita......, eres la pera, me pides cada cosa.....- Farfullo tontolontón con una sonrisa en sus ojos.
!Ya estaba en la jaula!. A un tío le dices que algo lo has pensado mucho y lo tienes decidido y el pavo se lo toma en serio, y si encima sale el rollo protector....Se klo traga todo, en-te-ri-to.
-Yo me encargo, no te preocupes, ya tengo a las chicas contactadas, he hablado varias veces con ellas pero no me decidía a pedirte el favor. Incluso tengo unas notas y quiero tu opinión-
Yo estaba flipada con la cantidad de cosas que me estaba saliendo de mi imaginación, pero lo alucinante era que él no ponía ningún obstáculo. !Venia directo a mí!. !Bendito seas John Irwing de los cojones......!!! me dije para mi misma.
Pasé dos días buscando putas, miré en la prensa y en las paginas amarillas. Pero eran demasiado profesionales y al llegar allí mi cuñadito se espantaría y saldría corriendo. Lo mejor era una chica que hiciera salidas, quedar en casa y allí montar toda la película.
El tercer día lo pasé preparando notas sobre posibles preguntas y cuestiones, pero especialmente comprando ropita.
Y el cuarto día, el día D, del polvazo que yo pensaba pegar, el día D (!dios que lista soy!) toca !tachan! comida familiar y TODOS se marchan al pueblo. Todos menos......A) Tontolontón B) Servidora y C)Mi maridito que hace ni más ni menos lo que yo le diga.....
-Te quedas en casita con la Play y por la tarde vengo y follamos pero ahora tengo que salir- Alvarito es así, estando la Play y la promesa de un polvo me sigue donde haga falta.
Evidentemente, evidentemente Alvarito era importante que estuviera en casa, así mi family no sospechaba nada. Además en caso de no salir bien mis planes tenía una buena polla para pasar la tarde de Domingo.
Llegó el Domingo y yo literalmente chorreaba.
-Guapisimo, voy para allá cargada de notas, ¿Estarás en casa?- Babeé por el telefono.....
-No, Alvarito no puede venir, se queda con la Play....NOOOO cuñadito no puedes jugar con él. !NO!- Dije gritando (me tuve que poner sería, el mamón quería irse a jugar con la Play III).
Y aparecí en casa de mi cuñadito con Elena (no se llamaba Elena pero le dije que a mí marido -a tontolontón- el nombre de Elena le ponia muy caliente. Ella era una profesional y dijo.....por cien euros guapa como si quieres que me llame....(Ahora no recuerdo el nombre).
-Ding-dong, ding-dong- (Y así cinco veces más el tío no abría la puerta). !!!Sorpresa!! Mira te presento: ésta es Elena, Elena te presento a mí marido, ¿Guapo verdad?.
Y Elena dijo: -vaya si es guapo.....dame un beso morenazo....ummm todo esto es tuyo....- Y no le soltó en toda la tarde.
A la puta le gustó "tontolontón el buenorro" y la muy zorra no dejaba de sobarle. La tía no era lesbiana éso seguro. Pero lo mejor de todo es que yo tampoco lo soy. Y me estaba poniendo chonda perdida ver a mi cuñadito siendo magreado por aquella pedazo de mujer.
Estaba en mi salsa. Me excitaba una barbaridad ver que todo había salido a pedir de boca y hablando de pedir de boca (risas) le dije a Elena que le comiera la polla a mi marido.
-Verás mi marido tiene problemas (risas). Ya sabes...(risas). No ahora en serio...., verás quiero hacerte unas preguntas sobre ciertos temas de tu trabajo...., soy escritora (más risas tontas).
Mientras estaba viendo al tonto de mi cuañado que nuevamente miraba las tetas al putón y noté que me estaba enfadando y cuando me enfado me da por pensar y se me estaban ocurriendo unas cosas............
-Bueno, ¿pero se la chupo o no?- Dijo Elena zorrón-zorrón. Es lo bueno de los profesionales, van al tajo.
-Espera,espera....- Soltó mi cuñadito.
Afortunadamente Elena conocía su oficio y en un plis-plas se quitó el vestido negro que llevaba. Se quedó en tacones de aguja. No había terminado de bajar la cremallera de su vestido y la de mi cuñadito ya estaba a medio bajar. IN-CRE-IBLE. Aluciné. Aluciné y digo bien, la polla del chico no estaba nada pero lo mejor eran sus piernazas. Le bajó los pantalones y aluciné con su cuerpo.
-No veas como te vas a poner maridito, conmigo no te pones así ¿eh?.
Ella dijo algo imposible de entender, básicamente por haberse metido la polla en la boca. Yo estaba en las nubes. El muy mamón se estaba dejando magrear por una puta. Entonces reaccioné e hice la prueba del canal de la mancha. Me quité la chaqueta, dejando mis hombros desnudos y un hermoso, largo, profundo y sugerente es-co-te. No tengo ni idea de como me salió, pero le saqué la lengua. !Vaya tela! se lanzó sobre mí.....fue genial, me agarro por la nuca y me beso....un beeeesoooo guay, mi tontín me estaba besando.
Le desabroché la camisa y me lancé sobre su pecho. Entonces Elena soltó la polla, se colocó a la espalda de mi falso marido y sacó un enorme y falso pene. Pensé Elenita la estás cagando.....me vas a fastidiar la tarde. Pero Elena, conocía diez veces mejor que yo (y cincuenta veces más que mi hermanita) aquel cuerpo y sus necesidades.
Colocó la punta del consolador sobre el trasero del calenturiento-buenorro y Elena me dijo -Ahora verás como se pone guapa-. Lo dijo, asomandose por la cintura de él, como quien se asoma en un patio de vecinas y a grito pelao pide perejil a su vecina. Y mi buenorro estaba cachondo perdido, lo notaba en su cara. Y se la chupé.
Mientras daba lametazos palpé detras de sus nalgas buscando el consolador, me topé con las manos de Elena que enseguida me guió hacia el falso pene que masturbaba a mi falso marido.
Una a una, nos tumbó sobre la cama con intención de follarnos. Elena dijo que me follara a mí que ella se haría una paja con el consolador. Entonces él se colocó sobre mí, metió su lengua en mi boca mientras me penetraba, yo comencé a decir más fuerte, más fuerte, más fuerte.....y él obediente, calido, fuerte y cariñoso me follaba. Nos corrimos como dos locos y cayó rendido sobre mis pechos.
Nuestra vecina dijo que se estaba poniendo caliente y nos entró la risa tonta, pusimos cara de complicidad y guardamos silencio. Me dieron ganas de decir venga Elena que tú puedes.... y él pareció oirme y se puso a reir sin dejar de mirarme y me beso en los labios.
Elena lanzó un gemido ronco. Y de forma automata dijo -Ven guapo, métemela un poquito-. Y entonces como si estuvieramos viviendo todas las fases de un noviazgo que termina en ruptura, él sin dejar de mirarme, se apartó de mí, se montó sobre ella y sin dejar de mirarme comenzó a moverse. Cada vez más deprisa. Elena le apretaba los huevos y le lamita los pezones, le gritaba cosas candentes, yo no dejaba de mirar su mirada. Elena le llamaba macho cabrón....!follame!. Le clavó las uñas en su culo y le chupaba las tetas y le sorbia los labios. Él dejo de mirarme, cerró los ojos y comenzó a follar y follar. Yo buscaba su mirada y él, con los ojos cerrados.
Elena se corríó nuevamente, gritando como una posesa, también cerró los ojos y entonces yo también hice lo mismo, pero para no ver. Pero no pude y los tuve que abrir. Él estaba a punto de correrse, había sacado su polla y la estaba colocando sobre las tetas de Elena. Por aquel entonces yo no miraba más que hacia las cortinas del comedor, eran feas y tristes.
Se corrió. Gritó y gritó, pero sentí dolor más que placer. Entonces igual que una madre asustada me giré y busqué su mirada.
-Te quiero- me dijo.
elena
Blog sobre erotismo, utilizando la literatura como medio y especialmente los relatos, pretendo ocuparme de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no simplemente con el acto físico sino también con todas sus proyecciones.
No veas mi cuaderno como una provocación, intento liberarme de ciertos perjuicios y aunque no es sencillo, siento gran placer al hacerlo.
No es un blog pornográfico en el sentido estricto de la palabra (La real academia española define a la pornografía como "el carácter obsceno de las obras literarias o artísticas") aunque ciertos relatos puedan utilizar un lenguaje explícito. Me queda un punto cardinal que recorrer en el mundo de la literatura y no es otro que éste. Pretendo liberarme de la vergüenza, el miedo al que dirán y un largo y etc..y sentirme libre al escribir.
La calidad literaria es responsabilidad mía y respondo por ella. Intentaré mejorar día a día.
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