20
Sep
2008
Trio de Ases [Relato]
Trío de ases en los cines Lumiere.
Son y veinticinco y no llego. Me gusta llegar un poco antes y zamparme un buen pedazo de almendrado mientras me siento en las primeras filas. La sensación del comienzo de algo que, durante apenas una hora, te transporta; realmente no tiene precio. Me siento en las butacas de mi cine fa vorito con mi almendrado y un buen manojo de sinopsis sobre mis piernas y pienso !Vida, dame cine!. Y así estoy, disfrutando del momento, apurando cada segundo hasta que finalmente se apagan las luces y todo, todo queda en silencio. Muere la realidad y nace la fantasía.
!Esa chica solitaria!- Se oye unos metros más atrás. Somos pocos en la sala, intuyo que entre diez y veinte personas. Cuando se apaguen las luces me giraré y entonces podré ver quien ha gritado.
!Esa chica, esa chica solitaria! ahora la frase tiene algo de sorna, además el sereno de turno anda acompañado de algunos amigotes que le ríen las gracias. Otro, quizás del publico, le pide que se calle.
Yo, no me giro.
Hasta que se apaguen las luces no me giro.
Comienza "Rizando el rizo" una película de Julián Gomez, su primera película después de haber ganado algunos festivales de cortos. Se apagan las luces y me giro, oriento mi mirada hacia la parte derecha de la sala, veo un grupo de cabezas, mantengo la mirada esperando un cambio de escena que me permita poder ver algo más. !Sorpresa!.
Una de las cabezas ha crecido repentinamente y ahora es todo un cuerpo, miro las primeras escenas e intento concentrarme en la banda sonora pero lo que antes era una cabeza y ahora un cuerpo se ha colocado al lado mio, en cuclillas me susurra: Oye, perdona no queriamos molestarte, mi amigo es un poco idiota. No te enfades ¿eh?.
Me han pillado en bragas, literal, no sé que decir y no digo nada, nada inteligente quiero decir....primero hago como que no le he entendido y luego digo...muy bien...muy bien...no te preocupes.
Rizando el rizo es un coñazo. Excepto lo que puede entenderse como la segunda parte de la película todo lo anterior carece de interés, aunque bien pensado quizás no haya estado atenta durante muchos minutos. ¿Me habrá visto girarme? Durante muchos minutos mi único rizo es ese ¿Me habrá visto?. Luego, rizando, rizando, me he tragado la película y Pilar Ortún, la protagonista, una delicia. Increíble para ser su primer papel. Vaya pedazo actriz. Ademas está buenísima. Siempre me ha gustado comer pipas...aunque nunca me he atrevido a comerme una, ver a Pilar en la pantalla hace que ponga a mil.
Termina la pelic. Se encienden las luces y justo en frente de mí aparece, como una señal salvadora "Salida". Salgo pitando, antes de que el sereno me persiga por la sala. Abro la puerta, me parece oír unas voces, recorro el pasillo, mientras Lauren Bacall, Marlon, Trueba, Trufaut y compañía parecen observarme y decirme algo...
Espera, espera....Me gritan. ¿Será Marlon? Mientras no sea Trueba lo que sea, me digo. Y nuevamente Espera....De acuerdo, me giro, cierro los ojos dispuesta a ver al Trueba de turno cuando los abra. Los abro. Lo sabia, es peor que Trueba. Me llega por la nariz, tiene el pelo rizado, lleva gafas y tiene una mirada inteligente que además sonrie al hablar. Entona nuevas disculpas y dice no se qué de sus amigos. Los señala. Lo que veo tiene mejor pinta. Trueba no para de hablar y de seguir así me acabará convenciendo. Me despido con una sonrisa y me marcho esperando el segundo asalto.
Tormenta de verano con Luna llena. Bonita noche.
Camino calle abajo pensando en las ocurrencias de Trueba "Nosotros tambien tenemos prisa, al amanecer seremos calabazas". Llegando a mi portal dudo si comerme alguna tapa en el Wood o meterme directamente en casa. Pido unas bravas y una segunda oportunidad para los tres mosqueteros.
Solo tienen que venir calle abajo, pasar por el bar, verme y saludar. Si son capaces de hacer eso, sin pegar el cante, yo sabré decirles lo que tienen que hacer.
Ahí están, no han tardado nada. Entran en el bar y se colocan a pocos metros de mí.
Trueba es la leche. Menudo Dartagnan está hecho. Pide tres cervezas, saca un bolígrafo y comienza a escribir en los posavasos. Sus amigos son más discretos y bastante más guapos, especialmente uno de ellos. Trueba pregunta al camarero en voz alta por el precio de la calabaza. No obtiene respuesta y él, divertido, se inventa el precio. Se pone el posavasos en la camisa: 12 Euros el Kilo. No puedo evitar mirar y sonreír.
Se acerca y me da un posavasos. Lleva escrito: 1 millón el kilo. Lo tienes claro guapo, con lo que yo peso valdría una fortuna. El muy tonto me pregunta el peso. Yo cambio de tema y le digo que si sus amigos no tienen precio. Los dos guapos hablan entre ellos, se ríen de las ocurrencias de Trueba y me miran de forma discreta, especialmente el menos guapo pero más alto.
Ponen una de mis canciones favoritas y medio bailo, medio tarareo mientras apuro mi cerveza. Me limpio los labios y me despido de nadie. De repente, algo parecido a Carmelo Gomez se coloca frente a mí, masculina y discretamente me interrumpe el paso. Se presenta y presenta a sus dos amigos.
-Al feo ya le conoces-. Me dice.
Yo me presento, (miento) y digo mi nombre.
Y yo voy y meto la pata. Carmelo Gomez no se cree que yo me llame Sedal. !Venga ya! me dice. Tiene razón es una estupidez, me parece que el subconsciente tiene ganas de marcha y me ha jugado una mala pasada. Al mentir con mi nombre, con semejante nombre, no hago más que aumentar su curiosidad. No puedes mentir a un hombre y mucho menos a tres.
No cedo. Me llamo Sedal, Sedal Mar E. ¿Qué os parece? Y menos cachondeo que es verdad.
Mi subconsciente y yo nos sentamos con ellos en la mesa más apartada. Pedimos algunas tapas y más cerveza. Y más cerveza y muchas risas. EL feo lleva el cotarro y los otros dos le siguen la corriente. Los tres mosqueteros comienzan sus con sus visitas al lavabo. Veo entrar por la puerta a mis amigas. Laura, Miriam, Beatriz y una que no conozco. Vienen de la verbena y van algocontentillas. Me llevo una sorpresa, me saludan pero no se acercan a nuestra mesa. Finalmente caigo en la cuenta. Dos de los mosqueteros se han ido al lavabo y yo estoy sentada con el más guapo.
El chico guapo no se anda con rodeos e intenta besarme.
(to be continued)
12
Abr
2008
Biciosos [Relato erótico]
No hace mucho, paseando por la ciudad, me topé con un anuncio pegado en la pared de un portal. En grandes letras titulaba Biciosos y un poco más abajo: Ven con nosotros, lo pasarás bien. Finalmente un número de móvil.
Me hizo gracia la doble intención del nombre y pensé que algo divertido se avecinaba en caso de ponerme en contacto con ellos. La misma tarde, después de ducharme, les llamé. Al otro lado del aparato contestó una voz masculina, agradable, algo formal y con un punto de seducción que me atrajo ligeramente. Era un servicio de paseo en bicicleta, eran amantes pero de la bicicleta. Me sentí decepcionada y quise despedirme lo más rápidamente posible. El muchacho (ahora era más jovial) me rogó que probase con un "No te arrepentirás" que se me clavó en el chichi. -Pasaremos a buscarte a las nueve, una chica y yo- me dijo, y nuevamente pensé que me estaba equivocando y lo mejor era ir al cine o quedarme con mi amiga Consuelo.
Andaba yo pensando como darles largas a Sergio y Estibaliz montados en bicicleta, cuando sonó el timbre. Era el pesado del vecino de abajo que venia a verme las tetas. ¿Un poco de aceite para cocinar? Claro, espera que te lo traigo ahora mismo, pasa, pasa...no te quedes ahí. Y ahí se queda mi vecinito, pasmadito, no es capaz de dejar de mirarme las tetas ni de pasar de medio pasillo. Un día me lo tiro, pero me sabe mal quitarle al hombre sus fantasías: Seguro que sueña en follarme de forma descomunal pero el pobre no creo que fuera capaz ni de aguantar un polvillo.
Tanto aceite y tanta leche y al final me llaman nuevamente al timbre y me pillan en bragas (literalmente hablando). Por el interfono dije que no tardaba más de dos minutos en bajar (estuve tentada de de ponerles una excusa para no ir, pero pensé que un paseo con bicio podía sentarme bien).
Lo dicho, no tardé más de dos minutos en bajar las escaleras y veinte en terminar de vestirme. Me puse algo comodo, pero nada deportivo. Al salir del portal me topé con ellos dos, sobre una bicicleta de tres plazas. Aquella imagen me dió algo de risa, estaban perfectamente equipados, iban vestidos completamente de ciclistas. Ropajes que no les sentaban nada mal. El chico estaba muy fibrado, me llamaron la atención dos cosas: Sus esculturales piernas (señal de que no mentian, lo cual me jodió pues me ví dando 300 vueltas a la manzana con esos dos plomazos) y la ausencia de vello en brazos y piernas. El bello es algo imprescindible en un hombre que pretenda recibir de mi la más mínima atención sexual. La chica era un chico, me explico: Pelo corto, algo pecosa, ojos verdes y cuerpecito de junco japonés. Se notaba que estaba cachas, no tenía ni una sola curva.
Con un: HOY NO FOLLAMOS interior, suspiré y después de las presentaciones de rigor monté en el sillín del medio. Y nada, se pusieron a pedalear y a joderme las espinillas. Me costó un coño aprender a sincronizarme con Sergio y Estibaliz, vaya panda de....
La del medio de los chichos no se dió por vencida y cuando llegamos a un repecho y aquel culo se puso en pie y aquellas piernazas se encogieron para luego estirarse con fuerza hacia arriba dando un arreón de muerte. Mi chichi que también notó aquellos arreones perfectamente sincronizados me dijo: Hoy follamos Elenita. El culo del tio era algo puntiagudo y pequeño pero era el principio de un hermoso y musculado recorrido. Agarré semejantes columnas con mis manos y sin recato busqué el paquete de Indurain. Vaya pedazo.
Vaya pedazo ostia me soltó la Estibaliz. La madre qué...la tía tenia fuerza, me sujetó por el brazo y dijo al oído. Yo también quiero ¿eh? Y después de soltarme el brazo metió la mano sin pudor bajo mi asiento. Aquello no eran dedos, eran cinco pollas hurgando en todas mis interioridades. Me puso a cien. Era increíble la fuerza y habilidad que tenía. Mientras tanto, comencé a masajear el pollón de el Rey de la montaña. Le dije que fuera más despacio que ya habíamos pasado la meta volante. Nos reímos los tres.
A la tía la calé desde el principio, estaba buscando que me corriese, seguramente no le gustaba del todo que metiese mano a su chico. Dejé de pedalear y me puse en faena. Mano izquierda sobre los pechos de mi retaguardia, mano derecha (la más fuerte) sobre la bomba de inflar de Indurain. Quien nos viera por la ciudad debió pensar que eramos una atracción de circo haciendo acrobacias.
Finalmente paramos, la bici cayó al suelo pero mis manos seguian manejando la situación. Sujetando sus genitales los acerqué a mí. Me agaché y bajé el mallot amarillo a Sergio, morado se estaba poniendo viendo a su chica pajeada vilmente por mí. Se besaron en la boca. Chupé polla cuanto pude pues la vuelta ciclista estaba a punto de finalizar. El chico se corrió sobre la hierba del parque. En aquel momento me fijé en la Luna y en los ojos de la chica, la ví un punto de tristeza o quizás estaba a punto de correrse. Me incoporé y cambiando de mano (la más fuerte) la besé suavemente. ¿Has visto la Luna? Ella miró la Luna. Indurain me penetró y me dijo algo al oido, quizás también me habló de la Luna pero yo ya estaba en ella o quizás estaba a punto de tener mi primer orgasmo.
Las dos chicas nos besamos, ella sonrió al verme estremecer, yo también la sonreí. Nos abrazamos mientras el cliclista me penetraba y empujandome a mí la empujaba a ella.
Después de magrearnos bien, después de un par de orgasmos y unos besos deliciosos, bajamos por la pendiente con el viento acariciando nuestras caras. Bebimos agua fresca y me dejaron en casa.
Por la noche, me llamó Consuelo pero la metí en el segundo cajón.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->10
Abr
2008
Semana Fanta [Relato Erótico]
Está recién duchada. No ha mentido. Eso fue mi primer pensamiento al abrir la puerta. -¿Eres Jano? yo soy Montse - dijo ella. La hice pasar y una vez cerrada la puerta nos dimos dos besos. Note sus pechos enormes al acercarme a ella, pensé en agarrar su cintura pero no lo hice. Cosas de la educación.
Por el pasillo habló de la casa. Tiene mucha luz y parece grande ¿verdad?. Por un momento pensé que estaba enseñando el piso a una cuarentona pelirroja de mediana estatura, con un pecho descomunal y piernas aparentemente muy delgadas. Me reí. Me preguntó por mis risas y le conté lo que estaba pensando. Ah, pues estoy buscando piso....dijo ella, con un tono burlesco y algo provocador. Ella me agarró por la cintura y alargó torpemente el cuello para besarme. Yo no estaba por la labor y el beso quedó entre la barbilla y los labios. Me disculpé por mis nervios.
C¿No tienes ganas de follar cariño? Pues no, por eso te he llamado. Estuve a punto de arrepentirme de mis palabras y disculparme por la broma, pero al instante -por su mirada- me di cuenta de que era una mujer inteligente y además parecía aceptar el desafío. La invité a una copa. La rechazó con un luego, según te portes. Yo me puse una copa y encendí un cigarrillo. Montse se quitó el abrigo y abrió el bolso. Saqué el dinero de mis tejanos y se lo entregué. Ella sacó una pitillera y me pidió fuego mientras se sentaba en el sofá. ¿Qué estás leyendo? Putas Asesinas. Vaya con el chico, pues yo no voy a matarte ¿eh?. -No, el libro no va de eso- respondí. No sé donde guardó el dinero.
Me senté junto a ella colocando una pierna detrás de ella, la doblé justo detrás de su espalda y la invité a apoyarse sobre ella, su nuca quedaba empotrada en mi rodilla. Eché todo su melena mojada hacia atrás y en forma de rastrillo acaricié su cuero cabelludo. Cerró los ojos.
-¿En qué piensas?- Me preguntó sin abrir los ojos y colocando mi pierna izquierda sobre sus muslos. Pues pensaba, estaba pensando, que te he llamado por encontrarme aburrido. Pero me parece que te puedo explicar el verdadero motivo y estoy seguro que lo entenderás.
-A ver, soy todo oídos corazón- Dijo la paciente sobre el diván de mis piernas. Pues verá doctora contesté yo. No entiendo como siendo yo el paciente es usted la que está tumbada. Nos reímos y dijo algo así como Cuando seas doctor te podrás tumbar en el diván...Desabroché tres botones de su blusa, lo justo para ver sus pechos queriendo escaparse de aquel sujetador. Al instante tuve una erección nada disimulada y coloqué mi entrepierna fuera de sus caderas.
Te explico...va, ahora en serio..-dije yo- Mientras ayudaba a desabrocharme los pantalones y bajármelos de forma algo acrobática hasta la cintura. Mira, hace unos días estuve leyendo una cosa, unos diarios, donde aparecían cosas de mi vida, de mi familia, especialmente de una persona que ya no está...Pasé la noche leyendo, bebiendo vino y con algunos bonitos ataques de llorera. Me sentí muy bien, melancólico y bien. Al día siguiente yo quería continuar igual, con esa misma sensación. Y no fue posible. Aparece gente por casa, gente que no tiene ni por asomo ningún parecido con el espíritu de aquel diario. Y te pierdes. Ves que estás perdiendo ese sentimiento. Y te cabreas, o mejor dicho no tienes tiempo ni para cabrearte, ya no puedes, todo te empuja en una dirección contraria a dónde quieres ir.
Montse se reclinó sobre mí, la quité la blusa, acaricié su espalda con mis dos manos mientras ella se metía la polla en su boca. -Dame un beso- Y nos besamos profundamente. Morbosamente busqué sus pechos, los contemplé durante unos segundos mientras la apretaba junto a mí. La besé apasionadamente hasta que se fue hundiendo en mi vientre. Me acarició el pubis con sus uñas y me invitó a continuar hablando.
Después de aquel día tan corta-rollo busqué un libro que me hiciera recuperar aquel espíritu. No me atrevía con el diario, era demasiado contraste. Y nuevamente lo conseguí. Otra vez estaba en aquellos días. No era el diario pero la novela me transportó a sensaciones muy parecidas. Era algo parecido a caminar por la playa buscando la roca más alta desde la que sentir mejor las olas del mar. Hoy he terminado la novela y no he querido dejar que ni tan siquiera transcurra un simple segundo para continuar con mi embriaguez sentimental.
Y te he buscado, he buscado los pechos más grandes de todas las anunciantes. Montse, catalana de 150 cm. Privado . Quería lo más grande y hermoso. La besé de nuevo. Abrió un instante los ojos y se acurrucó en mi pecho mientras mordisqueaba mis pezones.
Hacía frío, nos tapamos con su abrigo y comenzamos a masturbarnos lenta y calídamente.
-Sigue- Me dijo. Entonces la coloqué sobre mí y la penetré. Hundí mi lengua en su boca y agarré sus nalgas. No tardamos en corrernos y nos fumamos un cigarrillo. Luego merendamos.
¿Quieres ver una cosa guapa? Y la llevé desde la cocina -y con una tostada de queso fresco en un mano y una copa de vino tinto en otra- hasta uno de los lavabos. Ya verás, asómate por la ventana. Da a un patio interior muy estrecho. Hazlo. Es increíble. Ya verás. Con el vendaval que hace fuera, verás que sensación.
Lo hizo. Saco su cabeza por aquella ventana estrecha. Y el viento rugió con fuerza sobre ella. Gritó de placer. La escuché reírse e imitar al viento. Sacó por un momento su cabeza y gritando me dijo que era increíble, el viento la empujaba pero además parecía hablar, !rugir!
Yo tenia su tostada y la copa en mis manos. Mi polla comenzó a hincharse y entre grito y grito se la fui metiendo. Derramé el vino por su espalda y la di de comer queso. La penetré con fuerza, algunos gritos de placer fueron gracias a mis embestidas. Los otros fueron por el viento.
20
Dic
2007
kisu [Relato]
Desde mi mesa pude ver como, en la barra del restaurante, un joven ejecutivo sin americana le dice al camarero que le sirve la copa <<he cumplido 58 de los 80 objetivos que tenia asignados para este mes>>. <<Y estamos a día diez>> -dijimos los dos al unísono-, lo llevas muy bien pringao- pensé. El restaurante era agradable aunque demasiado extraño para mí, no parecía estar en mi ciudad, demasiado lujo y demasiada luz.
Acabábamos de sentarnos y Aki, mi acompañante, ya se había marchado al tocador de señoras. Unas mesas detrás de la nuestra, un hombre con pinta de viejo profesor de filosofía parecía esconderse tras el humo de su pipa. Tenía un libro encima de su mesa, Joyce, colocado en el extremo más alejado, como si estuviera decidiendo comenzar su lectura o aplazarla definitivamente. Por imitarle, encendí un cigarrillo mientras me decía e imaginaba qué tipo de conversación tendría con Aki, una mujer a la que apenas había visto una sola vez en una estancia relámpago de Roberto y ella en Barcelona. Simplemente les llevé al aeropuerto camino de ¿Malasia? Soy incapaz de recordar, Roberto no para de viajar. Apagué el cigarrillo cuando Aki volvió a la mesa. Al escuchar su pregunta caí en la cuenta de que no había pensado nada para entablar una conversación con mi acompañante y sin darme cuenta me había dejado llevar por el recuerdo de aquella primera visita y la gran impresión que Aki causó en mí.
- ¿Conoces mucho a Roberto? -dijo Aki. No pude dejar de mostrar sorpresa, una de las preguntas que estaba barajando antes de que se sentara, y antes de Joyce, era algo así como ¿Qué sabrá ella de mí? En ningún momento imaginé semejante desconocimiento. -!Somos amigos de la infancia!- dije, intentando no gritar, mientras encendía otro cigarrillo y buscaba mi copa.
Mi bella y oriental acompañante no pareció violentarse con mi respuesta. Contestó, en un perfecto castellano, -¿ah, sí? ¿Y cómo es?- y lanzó una sonrisa de complicidad. -¿Muy introvertido verdad? - dijo uno de los dos mientras el otro asentía con cabeza y mano. Nos servían el helado cuando finalmente le mostré un libro -toma, te he comprado un libro para el viaje de mañana. ¿Cuántas horas de vuelo tienes hasta Japón?- Dije, por no piropear sus ojos negros.
¡Uf!, ¿tantas? Ya, claro, estás acostumbrada, viajas mucho, ya. ¿Conoces al autor? Bueno, creo que te gustará. ¿De qué trata? Pues de una mujer exiliada y viuda que lucha por no olvidar el recuerdo de su marido y su patria. No, no, no es un drama, incluso es algo erótico, muy ambiguo, eso sí. Este escritor es muy filosófico. Te gustará. ¿Dedicatoria? Espera, veamos que te pongo, sí, firmaré con mi nombre de guerra, -pero terminé mi dedicatoria con un Tasogare Seibei (El Ocaso del Samurai)-. No, no lo soy, pero sí estoy en mi ocaso.
Me sinceré, aunque creo que lo llevaba haciendo toda la noche y le dije que todo lo que olía a Roberto me producía una enorme tristeza y, en el mejor de los casos, melancolía. No, tú no, pero además tú no hueles a Roberto. ¿A qué? Hueles a Daka (desnudez).
-No, no sé hablar japonés, unas pocas palabras nada más- Dije en tono de disculpa.
Le hablé de las cartas escritas por Roberto. -Claro, Roberto y sus cartas, otra cosa no, pero escribe de maravilla, es una delicia leerle, ¿verdad? - Dijo ella.
-Y esas cosas que me has contado de Roberto, ¿se las contaste a él, de samurai a samurai?-....- Ya. ¿Y qué contestaba? ....Nada, claro- Y Aki me miró con una bonita cara de complicidad pero como diciendo...bueno sí yo te contara.
Después de estas preguntas la expresión de Aki cambió ligeramente. Por primera vez su mirada fue esquiva, quizás estaba pensando en sincerarse también y no lo hizo por intuir que seguramente yo lo sabría todo de ella.
-Venga, qué más palabras conoces, - Dijo ella, en forma tan desafiante como desenfadada.
-No sé, déjame pensar: Bonita, no sé decirlo y ¿me das la mano? tampoco- y suspiré (en broma, claro).
Entonces colocó su mano sobre la mía y dijo de forma muy delicada Kisu. Me incorporé levemente, coloqué el codo sobre la mesa y, rozando levemente mis nudillos sobre su mejilla, llevé mi cara hacia ella y lo hice, muy suavemente.
12
Dic
2007
La olla express. [Relato erótico]
¿Puedo fumar? Pregunté con ese gesto tan característico de quien se queda momentaneamente inmóvil esperando una respuesta afirmativa. Sí, pero abre las ventanas dijo él. Vas muy elegante y te vas a manchar ¿no te quitas la americana? No contestó y siguió moviéndose por la cocina con suma agilidad, cortaba cebollas, zanahorias, y sacó un par de ajos. ¿Qué es? Cocidito madrileño e hizo el gesto de marcarse un chotis en medio de la cocina.
Finalmente arranqué, bueno ¿te ha gustado el relato o no?. Él cocinillas seguia sin mirarme, pero noté que estaba a punto de contestar...le dejé tiempo. La verdad es que me sentía agusto en aquella cocina, era cálida, el chico se movía muy bien entre fogones y además los pantalones gris marengo le sentaban de fabula.
Finalmente arrancó. Verás, me dijo mirándome fijamente el canalillo, es un relato...y alzó la vista...te muerdes mucho los labios ¿no? dijo interrumpiéndose. Sí, será eso, venga sigue me tienes intrigada. Es un relato un poco fuerte para mí, no sé hasta que punto debes utilizar expresiones tan duras. Meterme aquel huevo en la boca era una sensación deliciosa, lo tuve allí unos minutos como si quisiera controlar la temperatura de aquel semen que luego me invadiria. Me parece fuerte Elena. Ya, ¿pero te pone o no te pone? ¿Ponerme? No sé, no todo el mundo es tan explicito como tú, personalmente me gustan las cosas más suaves. Ya, ¿pero? Joder pesadita estás, ya te lo he dicho, para mí es muy fuerte, pero la escritora eres tú.
Segundo arranque, (al chico le cuesta). No sabia que fueras tan promiscua, en el relato aparecen al menos tres hombres. Perdona guapo, es un relato, RELATO, tampoco es una fantasía, mis fantasía sexuales caminan por otros derroteos. ¿Y qué dice Alvaro? Alvaro quiere follarte ¿? Sí, no me mires con esa cara; te quiere follar, Alvaro es maricón hombre, lo que pasa es que no lo asume...(risas). Espera te ayudo con la olla, vaya pedazo olla más grande hijo, aquí se puede hacer de todo...!Va! no te pongas así, era una broma. Dices cada tontería hija. ¿Yo? Tú dices tonterías, mi hermana me dijo el otro día que la dijiste que se parecía mucho a Jeniffer Garner, !tú! dices tonterías...¿Qué es una manera de ligar nueva? Ahora está más tonta y más pava, le falta la espada, eso sí ciega ya está, se pone hasta el culo de martinis con wodka (risas, pero el no se rie, no me jodas que al tonto éste le gusta mi hermana mayor, joder al final pondrá los cuernos a mi hermanita). Mira Elena algunas veces (y entonces se acercó a mí), me pones ..., me pones de los nervios....y soltó una sonrisa demasiado seductora para ser verdad y demasiado bonita para que no consiguiera algún resultado. Pensé que ibas a decir que te pongo caliente (risas, fingidas, o al menos eso creo, sin querer me puse nerviosa).
Jaque al rey. Comenzó a leer en voz alta mi relato: Mi juego funcionó, aquellas escenas en la cocina, habían desatado su ira y cada beso que me daba parecía querer arrancarme la lengua, él no para de gemir y yo no paraba de apretar sus huevos. Le dije que si tenia huevos rompiese los pantalones con la punta de su polla y entoces me follara allí mismo sobre la mesa de la cocina. Se echó a reir, pero entonces yo apreté más fuerte y su cara cambio, se dió cuenta de que yo iba en serio. Me colocó sobre la mesa, mi cabeza golpeó contra le mesa. Él intentó sujetar mi cabeza con ambas manos pero yo volví a apretar nuevamente. Se me estaba despistando y no se concentraba. FOLLAME le dije. Comenzó a comerme las tetas por encima de la ropa, desnudó mis hombros arrancando los botones de la camisa. Entonces busqué sus labios y se los comí, le mordí el cuello y le metí toda la lengua en su oreja, Yo sentía toda su polla restregarse sobre mi coño. Ven, no lo quieres mira como está, mira como lo tienes (dejando de apretar sus huevos). MIRA. Entonces, metió la cabeza entre las piernas y comenzó a lamerme, coloqué ambas manos sobre su nuca y me relajé.
La olla express comenzó a pitar.
Tontolotón entonces se encaró y me dijo refunfuñando, ésto no me pone Elena, yo no soy así, ¿qué quieres que te diga? Pues yo me he puesto cachonda (risas). Agachó la cabeza, no sabía que hacer con la hoja y le dije "Trae, anda, anda" y entonces me miró sorprendido, me había salido un "Trae anda" dulce muy dulce, casi tristón, como si yo me hubiera sentido rechazada por él o algo así o como si fuera el final de una tarde de domingo. Y juro que no era así, simplemente me salió. Entonces me sujetó por los hombros y me pidió perdón...Uics como me puso el muy idiota ¿Perdón de qué? Yo no te he dicho nada idiota, a mí no me molesta que no te guste aunque seguro que tienes la polla a cien... y entonces hice el gesto de agarrar sus huevos al instante él arrugó su estomago y puso el culo en pompa. Daban ganas de comérselo. ¿Qué paaaasa niño? Era una broma, uy que miedo tiene de que le toquen el paquetito ¿Llevas pañales todavía mi vida?. Yo no hacia mas que enseñar los caninos y avanzar mientras él no hacia otra cosa que retroceder...hasta, que, llegó, LA PARED (risas).
(Cara a cara) Anda cierra la olla express y enciende el fuego. Guapo.
elena
Blog sobre erotismo, utilizando la literatura como medio y especialmente los relatos, pretendo ocuparme de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no simplemente con el acto físico sino también con todas sus proyecciones.
No veas mi cuaderno como una provocación, intento liberarme de ciertos perjuicios y aunque no es sencillo, siento gran placer al hacerlo.
No es un blog pornográfico en el sentido estricto de la palabra (La real academia española define a la pornografía como "el carácter obsceno de las obras literarias o artísticas") aunque ciertos relatos puedan utilizar un lenguaje explícito. Me queda un punto cardinal que recorrer en el mundo de la literatura y no es otro que éste. Pretendo liberarme de la vergüenza, el miedo al que dirán y un largo y etc..y sentirme libre al escribir.
La calidad literaria es responsabilidad mía y respondo por ella. Intentaré mejorar día a día.
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