11
Ene 2014

Midnight Arousal

Escrito por: mariapaz29 el 11 Ene 2014 - URL Permanente

Tal cual como lo voy a narrar. Anoche ocurrió.

Me veo a mí misma. Desciendo por la piel de mi cintura, sigo la curvatura forrada de mi cadera, llego a ver un poco de pelo y un rincón oscuro se abre. Una estrella de piel lo ilumina, es maravilloso poder ondear en mi propia sangre, es inverosímil poder meter mis dedos en el túnel maravilloso de carne rosa y tibia.

¿Soy yo quien me toca? ¿A quién pertenecen esos dedos que entran con ritmo salvaje en mi caverna dulce?

Me empiezo a humedecer, todo se llena de esa baba inocente con la que la vida comienza. Mi coño adulto empieza a disfrutar de que lo saluden, lo diviertan, lo consientan hasta hacerlo soñar con el fin que se presume tan inmenso como el eco del cielo. Mi hermoso clítoris sonríe al mundo con una potencia inflamable. Lo besan, lo estimulan con la punta de la lengua, le hablan, le narran historias. Mi clítoris aprende idiomas y se expresa con humor. Todo ocurre ahora despacio. Es el máximo allanamiento de placer sin cuotas.

Se ven cientos de nervios llegando a su punto de cocción, aumentando las palpitaciones de mi cueva. Si esa punta de lengua sigue rozando mi montaña más femenina puedo empezar a rozar la locura. Es necesario que termine, que me permita arder y estallar por dentro. Mi lava se desborda, se contraen en la dicha jamás sentida las paredes de mi volcán. Disfruto tanto que me parece estar viviendo en siete cuerpos. Todo esto ocurrió mientras estaba dormida.

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17
Nov 2013

Verano

Escrito por: mariapaz29 el 17 Nov 2013 - URL Permanente

He comido tanto que necesito volver a saber lo que es el hambre. He bebido tanto que estar sobria me parece una ilusión.

He dormido tan poco que los ojos me saltan y la taquicardia me huele a ron, whisky y vino. Pasé calor, dormí bajo los chorros del aire acondicionado, fumé a las seis, a las siete, y creo que a cada hora en punto del día.

Me tosté sobre la arena hasta quedar con la piel del tono de mi té Earl Grey. Cambié de pelo, de negro a amarillo rayado. Cambié de talla tantas veces como de ciudad. Atascos, abrazos, llamadas, postres, viajes, peajes, noticias, regalos, chimeneas, nervios, lluvia y teclas de ordenador. El verano me ahogó con una humedad del noventa por ciento en el ambiente. Creo que morí en Cartagena, o quizá en Madrid. Mandaron a otra mujer para que escriba por mí. Me aterra ver lo que nos parecemos. Pero ella es más fuerte que yo.

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13
Nov 2013

Escrito en una uña

Escrito por: mariapaz29 el 13 Nov 2013 - URL Permanente

El hombre se llamaba Félix. Tenía un don para que las abuelas lo encontraran atractivo sin serlo y por lo mismo sonreía a menudo. Su vida había sido una sucesión de desencuentros amorosos. Solo dos novias, y ninguna lo había amado por más de un mes.

Recientemente habían abierto una peluquería en el barrio. Era una peluquería de chinos, con las fotografías, los olores y los sonidos que identificaban cualquier negocio de este país; pero allí mismo, en medio del bullicio y el olor a tallarín, apareció la pintadora de uñas. Tenía el pelo tan largo que parecía que había nacido antes que ella, y una forma de mirar entre tierna y arrebatadora. Se movía dos veces más despacio que cualquier mujer, lo cual enloquecía de deseo a Félix. Y siempre iba con una tetera humeante antes de sentarse con cada clienta.

Hacer uñas era su arte, en ellas escribía garabatos en chino que a las clientas hacían gritar de alegría.

Félix se interesaba por esas uñas, espiaba desde el mostrador sin vergüenza y una vez se acercó a hablar con la mujer del pelo increíblemente largo. Ella sonrió, pero no comprendió ni una palabra de lo que Félix le dijo.

Por instinto decidió empezar a aprender chino. El chino que fuera necesario para entender los garabatos que aparecían en las uñas que decoraba la mujer enuna especie de trance.

La primera cosa que aprendió del chino es que las letras hacían el dibujo que representaban; y él empezó a ver un montón de imágenes sucediendo en esas uñas. Negro sobre rojo, negro sobre blanco. Pájaros que parecían letras, casas dobladas, ríos, libros abiertos por la mitad. Zapatos volando. Todo parecía extraño.

Cuando la pintadora terminaba, Félix se acercaba y observaba de cerca el resultado. Las mujeres –siempre chinas– reían, unas dejaban que les hicieran fotos y otras mostraban sus manos estupefactas. Poco a poco fue descubriendo el por qué de tanto alborozo.

No admitía diseños por parte de las clientas. Les servía el té. Les preguntaba con voz pausada al tiempo que hacía motas de algodón. Cambiaba su mirada cuando había hallado algo importante, y luego, mientras continuaba la entrevista a sus clientas, empezaba a dibujar con meticulosidad.

Las mujeres no veían las uñas hasta que estuviesen terminadas. Hablaban y reían sin parar mientras el proceso se llegaba a su fin.

Abrían sus manos, sus uñas policromadas, cada una única, y elevaban sus ojos al tiempo que le preguntaban a la mujer que en cuánto tiempo iba a suceder la dichosa profecía.

Félix supo entonces por qué se había fijado en la pintadora de uñas. Su arte no era el de esculpir uñas con esmalte, sino poder imaginar el futuro de cada una de las mujeres que se sentaban entre el estupor y la fantasía a ser interpretadas por ella. De ahí el té humeante, de ahí las preguntas, las miradas, los silencios y el tiempo deshaciéndose entre sus manos para convertirse en pinturas microscópicas.

Siempre salían profecías, unas dulces y almibaradas; otras grises y hostiles; pero en cada uno de estos encuentros mano a mano afloraban detalles que podían alegrar la vida y el destino de las clientas.

Una noche se acercó a la mujer. Le pidió que hiciera con él lo mismo que hacía con las otras. Ella le preguntó si estaba seguro de lo que estaba pidiendo, le llamó por su nombre y le preguntó si quería el té verde o blanco.

Vino el silencio, el té más dulce del mes, con galletas de coco. Ella supo que enloquecerían de amor febril, hasta el día en que aparecería el tren que arrasaría con su vida en común. Ella, silente, esperaría cuarenta años a que pasara.

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17
Oct 2013

Paz poética

Escrito por: mariapaz29 el 17 Oct 2013 - URL Permanente

Que me harto de escribir y a veces lo que me apetece es irme a delirar

sola por las calles

me gusta comprar zapatos cómodos

aprendí a reconocerlos después de subirme en algunos incómodos.

Aquí hay unos hermosos. Unos que me permiten pisar fuerte

otros me llevan a bailar, que es mi lenguaje primigenio

bailo en la cama y en la cocina

no bailo en las discotecas

todos bailan ahí, no tiene gracia hacer lo mismo que hace tu vecino,

el que se pone de grasa hasta las orejas mientras chilla en el televisor

por la misma razón no veo fútbol

no como hamburguesas ni hago colas

soy la indeseable que se cuela por la izquierda en los museos

y la que dice que conoce al batería para entrar al concierto

Puedo soportar una mentira por años

y al final, es tan mía que me la creo

he vendido bocatas, perfumes, revistas, la comida que mis padres me compraban para merendar, flores, cupones de descuento, calendarios y piedras preciosas. He ligado encuestando por teléfono, no tuve Tamagotchi pero sí crié un personaje por chat, lo abandoné cuando me di cuenta que no podía dormir y que su vida era más rica que la mía

sé lo que la gente quiere oír y ya no se lo digo

sé lo que la gente quiere leer y ya no lo escribo

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13
Oct 2013

Muerte divina

Escrito por: mariapaz29 el 13 Oct 2013 - URL Permanente

Qué rico sería ahogarse y no despertar

no volver a pensarlo, ni a ti, ni a esa estúpida familia

Alejarme de todo, de lo que soy y de lo que fui

De este ordenador que me mantiene presente

Envidiables las almas que se van

sin gritos ni chillidos cierran una puerta que no se ve

drama de risas que puede que se estire noventa años

paseo con prisa por ese cuerpo que siempre cae enfermo

Maravillosa muerte que siempre llega lenta

encaprichada con la vida, le coquetea, le mira los andares

se chupa los dedos esperando que la muchachita se canse y

después de tanta pirueta se la traga en dos bocados

Sabe a sal y sabe a ruina, sabe a carne que ya no camina

se aficiona a merendarla y le cuenta cuántas muertes ha celebrado

erótico carnaval de sangre fría

van dos, morena mía

La mujer responde desde su ultratumba

¡qué sensación tan hermosa me das! –muerte mía

tanto que te he imaginado

y ahora, por fin, eres mía

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07
Oct 2013

Perfección

Escrito por: mariapaz29 el 07 Oct 2013 - URL Permanente

Crearon a la diosa perfecta. Les fue imposible imaginar un grado superior de virtud. Cada uno de sus creyentes se fue enamorando de ella, y uno, loco y sordo de amor, la estranguló de madrugada.

Esa noche lloraron el crudo final de su diosa y pronto se dieron cuenta de su necesidad. Al alba crearon un dios a su imagen y semejanza.

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24
Sep 2013

Comején

Escrito por: mariapaz29 el 24 Sep 2013 - URL Permanente

Cuando contempló el árbol en toda su magnitud los vio. Minúsculos, ahí estaban. Los había ancianos y niños. Unos seres diminutos entraban y salían del árbol a toda velocidad. Estuvo estudiándolos por años. Sin sacarles fotos los dibujó con esmero. Intentó hablar con ellos, pero jamás consiguió comunicarse.

Una tarde que quiso ir a visitarlos no los encontró. El proyecto de autopista había talado todos los árboles, incluyendo el árbol de los hombrecitos trabajadores. Nadie le contó al niño que los seres diminutos no murieron.

Ahora viven dentro de las fábricas de madera y los hombres grandes dicen se han vuelto malísimos. Roen los troncos y hacen túneles para vivir en trozos secos, desesperados por volver a tener una casa. Los hombres grandes, alarmados por una plaga, fumigan sin a diario para ver si de una vez por todas pueden acabar con ese horrible comején.

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04
Sep 2013

El baile

Escrito por: mariapaz29 el 04 Sep 2013 - URL Permanente

Dicen que mi abuela no aprendió a bailar, pero yo les digo que eso es falso.

¿Quién va a querer bailar en semejante pobreza? De política la mujer entendía. Su madre era liberal y su papá un conservador enamorado.

Cualquiera aprende a bailar con siete hijos y solo un pan duro con lentejas en la mesa. A cualquiera le asalta el ritmo cuando tiene que trabajar cargando ladrillos en la mañana y limpiando mocos de noche. Todo el mundo bailaría sintiendo el frío de la montaña y el desprecio del jefe, quien contaba mal los ladrillos para pagarle menos y le decía que el trato era justo porque quién la obligaba a parir mendigos.

Uno de esos mendigos fue mi padre, quien le regaló a mi abuela una casa propia y medicinas para cada uno de sus achaques. Murió a los 86 años, y cada Año Nuevo se aparece por la casa y baila en la sala. Pero solo los nietos de los mendigos podemos verla mover su vestido azul.

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17
Jul 2013

Rocío (doblemente madrina), Pilar y Luisa

Escrito por: mariapaz29 el 17 Jul 2013 - URL Permanente

La primera es mi madrina de bautizo. Criada en Bogotá, por una ecuatoriana bautizada proféticamente como Colombia, y un padre español, Rocío fue la primer amiga del mundo que hizo mi madre. Es posible que sea la persona más bondadosa de este libro. Como no pudo venir a mi matrimonio, por razones que todavía no consigo entender, aunque algo tuvo que ver mi madre, que decidió casarse tres días antes y de manera precipitada, Rocío me dijo que entraría a una misa en Alicante a la misma hora y el mismo día que yo iba a contraer matrimonio en un pueblo cordobés. Así que puede decirse que es mi madrina de honor.

Vivió en Costa de Marfil la mitad de su vida, fue desalojada en un avión que fletó el gobierno español cuando empezaron a matar blancos en 2002 y salvó su vida y la de sus dos hijos de unos ataques brutales que marcaron el rumbo de ese país. Para unirse más a los de mi casa, Rocío (y sus hermanas González) compartieron la figura de la vasca Carmen Navascués con mi familia. Pilar es su hermana siquiatra. Una mujer que tiene un axolote en un terrario. Brillante y de humor en concorde. Tal vez por esta misma condición, una mañana decidió que su ex novio podía volverse el marido de Luisa, la tercera hermana; situación que en efecto ocurrió.

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24
Jun 2013

Mi madre

Escrito por: mariapaz29 el 24 Jun 2013 - URL Permanente

En mi familia ya no quedan cuadros de S. V. desde que mi madre decidió que le daban yuyu. Eran cuadros con relieve, con montones de pintura, con bojoticos gruesos que iba plantando con el pincel. Siempre pintaba rostros de perfil con caperuzas violetas o azules, algunas veces iban solos, y muchas otras iban en duplicado, como caras de siamesas.

A mí me parecían feos, pero nada más. Una noche mi madre decidió que nuestra casa no iba a tener cuadros de esa pintora, que entre otras cosas tenía su misma edad, porque la mujer se había suicidado. Ahora pienso que eso obedece al pensamiento un tanto extremo de mi madre, y que equivaldría a decir que debo tirar a la papelera mis libros de Sexton, Plath o de Lispector. La inquisición artística no se detuvo allí.

Después de tirar esos cuadros, porque los envolvió en bolsas de basura y los puso en la calle mientras llovía; resolvió decirle a mis abuelos que también se deshicieran de toda la obra de S.V. que tenían en su casa.

Yo no tengo muy claro si allí le hicieron caso, porque en casa de mi abuelo se pierden o se roban cuadros, pero nunca se han tirado a la basura; pero lo cierto es que la leyenda de S.V crece en mi familia sin rigor, como todas las leyendas. Y cuando alguna vez veo sus cuadros por casualidad, porque llegó a ser una pintora muy famosa, no dejo de pensar en mi madre.


Tal vez sea su miedo atávico al fin de las cosas, su virtud poderosa de mantener su familia lejos de la locura o del daño de la muerte, esa que nos viene siguiendo y que siempre llega. Incluso mi mamá pudo sentir rabia de que nosotros tengamos el botón para activarla y que estos cuadros, que miraban al infinito, fueran un reclamo para ir a conocerla antes de tiempo.

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mariapaz29

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Diario de una cronopia es un blog de microrrelatos Pop.

Encuentra más relatos en Twitter @mariapazruiz

María Paz Ruiz Gil es bogotana y vive en Madrid. En 2011 fue declarada ganadora del X Premio Internacional de Relato Corto Encarna León. Publicó "Micronopia", un libro ilustrado de microrrelatos con la editorial Meninas Cartoneras.
Su primera novela, "Soledad, una colombiana en Madrid", fue publicada por Ediciones B y lanzada en la FILBO de Bogotá.
Su libro Pop Porn fue publicado por el Museo de Arte Erótico Americano en Colombia y por Ediciones Cariátide y De Lirio en México.
En 2014 lanzará en Colombia un libro de 63 microrrelatos con la editorial Collage titulado "Microscópicos".
Disfruta escribiendo, creando y vinculando la literatura con el performance, el teatro, el arte, la música y la cocina.

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