16
May
2013
Buda
Me molestó que no tuviéramos luz y que el agua supiera a polvo. Con el último rayo de sol subrayé las primeras páginas de la guía: caminaríamos hasta esos fabulosos templos entre los pozos empantanados que habían dibujado los monzones.
Por fortuna, por si Amador terminaba resfriado, había guardado antigripales en la mochila. Era nuestro primer viaje y todo tenía el color de las historias nuevas. De las personas del hotel me atraía su protocolo, su forma ceremoniosa de saludar, su hospitalidad y esa sonrisa que hacía que se me olvidara nuestra falta de comodidad.
Habían invitado a cinco familias como nosotros y nos pareció fantástico, aunque Amador no entendía nada de lo que estábamos haciendo y tenía siempre el pico cerrado y las manos en los bolsillos. De repente vi el brillo fulminante de cuatro linternas.
Mis mantas de lana se agitaron. Sentí que una horda de hombres descalzos y gordos me pisó. Tenían prisa y lo tumbaron todo a su paso. Amador desapareció entre un imborrable olor a coco. Sé que no era él a quien buscaban. Nunca debí aceptar el cambio de habitación. Tendrán que hacerle unas gafas nuevas y lavarle bien las encías por la noche.
16
Ene
2013
Este año prefiero que me llamen Pía Maraz
Quizá lo que busco en un momento como este es una paz empacada en silencio
Quizá lo que necesito es que me sueñe con los versos de un libro y me despierte con buena memoria
Quizá lo que necesito en este momento es un correo de Ricardo Bada
Quizá lo que necesito en este momento es que me dejes escribir, d e s p a c i o
Que me dejes entrar en tus ojos, las autopistas de tu mente que ya no es tabloide
Que me permitas coger tus 2013 neuronas para pintar grafittis en tu cerebro de pancake y miel
Quizá lo que necesite en este momento es conocer por qué me pusieron este nombre
¿A alguien le gustaría llamarse María Paz?
Si existe, le regalo mi nombre: ocho letras con una tilde sobre una i, y el mundo de significados que trae dentro.
Cierro los ojos y con dos dedos empieza a pintarse esto:
Escribiré sobre un fantasma que se coma la página, entero y blanco roto. Un fantasma que se ríe de mí, y de lo extraña que resulta mi vida entre ocho mundos diferentes.
Él me conoce y me hace confesar: “Soy mujer anfibia”
Con mis dedos dibujo mi literatura, que no es otra que la vida envuelta en palabras.
Y describir un cuartel de muchachitos desquiciados. Frenéticos, selváticos, adinerados, aguardientosos, pagadores de impuestos, compradores de libros y usuarios de Skype para escaparse a otra ciudad. Chicos malos incapaces de meditar, hijos de un país sin reglas, bebés de la violencia; niños de la guerra, jóvenes con el eco de una bomba entre sinapsis caníbales. Monstruos desgarrados por una felicidad que se confunde con su propia muerte. Nada como intuir el fin de la vida para sentirse eufórico.
Mi literatura propone un estado maravilla, un diario anti dogmas, una red social sin dioses ni promesas. Un cielo sin tetas, un álbum sin caras guapas, sin caras, todavía mejor.
Un tiempo que corra d e s p a c i o
Una letra que todo lo contenga, un ________________ como lo quiera el __________________
30
Oct
2012
Taquicárdica
Hoy supe que tengo el corazón verde, inmaduro. Lo vi pintado a mano por un último hombre, remendado por mi amiga Juliana, desportillado desde los quince años. Si logran abrirlo hallarán semillas de cariños viejos y frases resaltadas de libros que usé para torcerle la memoria, para evitar que mi estúpido corazón verde se pusiera a berrear como niñito perdido en una feria.
He criado un corazón tan voluble como taquicárdico, bien descontrolado, asoleado por amores raros, deshilachado por muchachitos de coches finos, empapelado de recuerdos bravos y cientos de noches de fiesta que todavía bailan. Mi verde corazón latió como pudo, donde pudo, se abrió de piernas, estiró sus brazos, y cantó rancheras antes de que una cola de imbéciles se pusiera a jugar con él. Ahora pare renglones que le calman la sed y le cauterizan con verbos las heridas.
20
Jun
2012
Sobre lo que hago
Escribo, no redacto postales. No hago encargos personales, ni publico microrrelatos para los amigos que lo piden por mail. Jamás cuento palabras.
No pago por publicar ni pertenezco a ninguna asociación ni club de escritores. No pido favores, no ruego para salir en los periódicos, pero tampoco mando mis libros si no me los han pedido antes. He conocido editores fantasma que me han hecho trabajar en vacaciones por una cascada de babas. Veo difícil volver beber con mis editores o salir a comer con ellos, y ya he decidido que donde mejor se define un contrato es en una oficina, con luz solar. Lo importante no se habla en bares, ni en cantinas.
Trabajo sola, y doy las gracias por poder hacerlo, con mi portátil, en el barrio chino de San Francisco, en un café mohoso de Madrid, en el frío de Usaquén, en la playa desierta de Vancouver, entre fumadores de kif en Xauen, o en cualquier bar con personalidad del planeta. No muestro lo que escribo hasta que lo he terminado, me molesta que me retoquen los textos y prefiero volverlos a coser antes que irlos remendando a placer de otro. Busco lectores, no hombres. No sufro si tengo o no comentarios aquí o en el blog, y jamás he borrado ninguno de los que han llegado. Sé que hay quienes me leen con gusto y hay quienes sufren conmigo. Admito que también aprendo de los segundos.
No me gustan los consejos para los aspirantes a escritores. Si alguien piensa que es escritor, por mí está perfecto; y que ojalá disfrute del dolor que eso implica. No soy crítica de libros, ni tampoco una guía editorial: bien sirva para que me dejen de pedir este tipo de peticiones de forma espontánea.
Los críticos me han hecho navegar por sitios a donde jamás quiero volver, y creo que hacerles tanto caso ha sido un error. Ahora adoro mis errores y me río de mis cómodos aciertos.
Cada uno de mis libros tiene su trabajo de parto; pero solo he llorado con el primero, que vino al mundo con portada de cartón. Su título no lo elegí yo; como tampoco elegí el de mi primera novela. En mis libros aparecen mis fetiches. Y mis abuelos, y mis padres, y mis amores. Y algunas veces, cuando se me acaban los personajes; aparezco yo.
12
Abr
2012
Dentro de nueve copas
Me vestí de tu religión, con más alcohol del que puedo aguantar. Debería abandonar el vicio. ¿Cuántos pensamientos pueden vivir en mí? Tantos como dioses, noches, comidas y rones.
Van dentro tantas copas como planetas definidos en los libros. Pero me canso de hacer tonterías, y de buscar en el fondo de un vaso tu pelo rozando una espalda de S.
Aquí me tienes, imaginándote mientras tú no me ves. Andando voy con la incertidumbre de saber si me golpeo o me golpean. Con resaca por un cura invisible.
14
Mar
2012
El backstage de Chimbote
Las tardes pensando en él se sucedieron como pisos de una tarta de un sabor extraño. Ella se ilusionó con sus frases calientes, sus brazos sin pelos, sus ojos degolladores, sus pestañas de vaivén, sus lentos y tímidos bostezos que precedían a esas noches en las que la amaba de la forma en que jamás pensó que la amarían. Con toda su pasión cremosa, que parecía enorme, blanca, mantequillosa y tan hostigante que resultó necesario beber cava para cambiar su sabor.
Un lunes saboreó sus besos babosos como merengues, sus abrazos ácidos de tarta de queso, sus mensajes empalagosos que le dejaban el móvil pringoso de muaks y caritas amarillas que sonreían en un rotundo y eterno estado de idiotez.
Se negó en domingo a tener sexo con él, aquel hombre encarnado en el macho del dulce de leche. Lo despidió sin olerlo en una esquina fétida, y envuelta en los vapores de las cañerías rotas de la calle Argentino Roca, se trepó en el primer auto que se detuvo. El taxista sigue contando la historia de cómo se merendó a una clienta sin nombre, una trigueña que ya es famosa en su pueblo porque en el instante en que quiso llegar al orgasmo empezó a transformarse en una criatura líquida, lechosa y azucarada.
Cuesta decir aquí que cuatro hombres la cargaron en cántaros de barro y la cocieron en el fuego; y ella, reproduciéndose con cada sorbo o bocado que le dan, sigue apareciendo untada en galletas y alfajores, morena y densa.
04
Mar
2012
Eye catcher
Colecciono ojos. Adoro quedarme con las miradas más profundas. Tuve ojos claros por muchos años, ahora veo más unos marrones que no son muy grandes y que siempre llevan gafas. Me enamoro de los ojos de los demás. Puedo ver en ellos películas que nunca terminan. Escribo párrafos en sus pupilas, me divierto mezclando sus iris con recuerdos ajenos, sobreescribo diálogos dentro de sus ojos según sus mareas dramáticas, sus dolores y todo eso que cuentan cuando se abren y se cierran.
Un buen párrafo en un buen ojo. Ojo que se larga y no tiene ni idea quién le ha pintado ese grafiti tan raro. Robé tiempo, a mí también me robaron años. Aprendí a reír antes que a escribir. Me río de mí casi en cada hora de mi vida desde entonces. Adoro que me hagan reír, que me hagan llorar de risa es una de las mejores sensaciones que guardo. También me gusta llorar por rabia o por placer. Puedo llorar encima de un postre de limón, encima de una pierna y mientras conduzco. Alguien me enseñó a llorar manejando y es otra sensación que repito para acordarme de él.
Lloro y río por los que están y los que no están, pero siguen estando. Nadie se va del todo, nunca. Permanecen quietos en mi retina, en mis escritos, en mis metáforas como si me hablasen dentro de mi cabeza. Me gusta conocer gente, pero si entran en mi memoria me estarán hablando como muertos vivientes por siempre. Maldición.
Muertos y vivos conviven en lo que escribo y en lo que hago. Veo muertos desde que tengo uso de razón, lo que pasa es que antes no sabía que ellos estuvieran muertos. Son como muñecos que hablan. Ya lo he visto todo, lo he oído todo, y sé que es más asustador ver a un ex novio de los tremendos que ver a un muerto. Al final el muerto no tiene nada por qué luchar, no es culpable, no enamora, no hace daño, no pide nada, no me invita a un cigarrillo ni me llama en mi cumpleaños, no se me aparece mientras duermo ni me ha escrito cartas con dudosa ortografía.
18
Feb
2012
Lapsus calami
Se trastocaron todas las teclas de mi MacBook Air y ahora escribe versos para pendejos. En realidad, lo que quería decir es que Ezra Pound me pone a mil, aunque aquí aparezca escrito que Vladimir Putin es un zorro de la KGB. ¿Dije KGB?, pues quería escribir Burguer King, pero al final no se ve y sale KFC, que es un pollo pastoso e insípido como un ex novio viejo. ¿Dije ex novio viejo? Quería decir su nombre pero mi portátil no me deja, porque a él siempre le ha encantado Jorge, aunque fuera gay además de bipolar, y estuviera enamorado de mi hermano. ¿He dicho Jorge? Le siento, quise decir Pablo, pero en realidad mi Mac se emperra en escribir Gerardo cuando lo que quiero decir es que fue maravilloso haber dejado de escribirle novelas y haber roto con Andrés, y con Guille, y con Alonso, y con Eduardo, y con este maldito MacBook Air que no es más que un Ipad con personalidad múltiple.
13
Feb
2012
Trauma atízame
Te amo por milésimas.
Y tú callas, pero yo te escucho en los silencios blancos que dejan las palabras.
No quiero saber de tu pasado. Cargas demasiadas heridas. ¿Quién te ha hecho tanto daño? ¿A quién le parece divertido romperte los músculos con los que hoy me quieres?
No comprendes por qué te dejo, y luego, con el correr de los días, te vuelvo a buscar como si fueras la última botella de aire, como si solo contigo mi cuerpo se rellenara, como si en esas manos hubiese escondido mis mejores historias, y los papeles olvidados de Dios.
Te veo venir y te huelo. Hueles a sal y a espliego. A metodologías revisadas, a cuerpos en movimiento. Ya ni sé si es el sudor de nuestro ayer el que me resulta más asqueroso o esa forma agitada que tienes de aparecer cuando te llamo. Me vives y me deseas, con esa piel caliente que te deja tu insólito trabajo.
Parece increíble que pueda amarte. Pero te amo. Parece increíble que te bese después de tantos meses haciéndolo.
Tus babas ya son las mismas mías. Tu aliento viene a morir en mí. Tu pelo y el mío se abrazan cuando dormimos.
Cuéntame cómo ocurrió.
Por qué te enamoraste de mí.
Por qué insistes en quererme si soy tan cruel, tan pecadora y tan insensible cuando no estás.
Lo hago porque si me vieses congelarías tu adoración. Romperías el altar que empezaste a construir el siglo pasado, lleno de mis fotos y de mis innumerables objetos de dama caótica, de papeles y ropas tiradas por el suelo, de libros y latas de refrescos, de cigarrillos y guantes de boxeo.
Romperías tu altar a patadas. Como lo rompió el personaje de mi última novela. Ese que, si mal no recuerdo, casi termina muerto.
Pero yo no deseo que mueras, y si has de morir, quédate conmigo. Agárrate a mi alma que, aunque estemos bajo tierra, vivirá siempre más joven que la tuya.
26
Ene
2012
Músico picante
Blas come picante y mastica nopales al volver de la escuela. Admira a Ella Fitzgerald, aunque todavía no puede ni pronunciar ese nombre tan complicado. En su casa el jazz se colaba por la cocina, bailaba en el baño y removía el tambor de la lavadora. Blas nació con un don que brillaba en él desde bebé, pues lloraba al ritmo de la trompeta animosa de su padre. Hoy es un gran saxofonista y da conciertos en cientos de ciudades donde no venden nopales. Viaja con un saxofón y una botella de picante por los aeropuertos.
Este micro hace parte de la serie Microrrelatos a ciegas, historias que escribí para Alfonsina Ramírez, ilustradora y profesora de lenguas muertas. Juntas hicimos un libro cartonero que se llama Tus dibujos y los míos, una locura preciosa que se vende en librerías raras y que invita a jugar con las palabras y las imágenes.
mariapaz29
Diario de una cronopia es un blog de microrrelatos Pop.
Encuentra más relatos en Twitter @mariapazruiz
María Paz Ruiz Gil es bogotana, vive en Madrid desde el año 2000 y se dedica a la enseñanza de microrrelatos. En 2011 fue declarada ganadora del X Premio Internacional de Relato Corto Encarna León. Publicó "Micronopia", un libro ilustrado de microrrelatos con la editorial Meninas Cartoneras.
Su primera novela, "Soledad, una colombiana en Madrid", fue publicada por Ediciones B y lanzada en la FILBO de Bogotá.
Su libro Pop Porn fue publicado por el Museo de Arte Erótico Americano en Colombia y por Ediciones Universidad Veracruzana en México.
Soy cronopia de nacimiento, aunque nadie nunca me lo dijo. Cronopia porque ni puede buscarse la palabra, cronopia porque así está bien, porque no le sobran letras a algo que no existe y que es a su vez mucho más fuerte que yo.
Enlaces
- Artículo de mi viaje a Túnez, publicado en Letralia
- Artículo sobre El Rastro de Madrid. Publicado en Exclama en junio 2010
- Artículo sobre la mafia. Publicado en la revista Exclama
- Crítica de "Soledad..." en El Tiempo, mayo 22 de 2012
- Entrevista en El Faro de Melilla para hablar del relato La Hija del Caribe, ganador del X Premio Encarna León
- Entrevista en El País, 17 de febrero de 2012
- Entrevista en el periódico Sí se puede
- Entrevista en Radio Nacional de España (minuto 19 en adelante)
- Entrevista en Radionica
- Entrevista hecha por Jorge Consuegra el 26 de abril de 2012
- Entrevista para el periódico La Estrella de Panamá
- Entrevista para la revista "Idiota inútil"
- Esto fue lo que le respondí a Who Hub
- La W entrevista a la autora de Soledad, una colombiana en Madrid
- Microrrelatos en La nave de los locos
- Radio Nacional de Colombia, entrevista de Víctor Ogliastri
- Reportaje en Antena3 sobre Meninas Cartoneras, editorial de Micronopia
- Reseña de "Soledad, una colombiana en Madrid" en el blog de Ricardo Bada
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Curso virtual de microrrelato
Si te interesa cursar mi taller online, te adelanto las unidades del programa.
1. Origen del microrrelato
2. Elementos del microrrelato
2. Grandes exponentes del microrrelato en español
3. Lectura comparada de textos elegidos, con lo que se busca una visión crítica de las piezas presentadas.
4. Cómo crear un personaje al que le ocurre una historia, se hará un ejercicio para poner en práctica la capacidad de brevedad de los alumnos
5. Elaboración colectiva de un cadáver exquisito virtual entre los alumnos y la profesora, con el fin de trabajar el elemento sorpresa en la literatura.
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7. Crítica y corrección de las obras por parte de los autores. Se busca que la crítica se haga dentro del proceso colectivo, todos los participantes están en derecho de opinar sobre las piezas enviadas y de aportar sus comentarios.
8. Corrección y revisión de las piezas.
9. Normalmente busco que los alumnos puedan exponer sus trabajos en un blog de microficción.
Al finalizar el curso el alumno estará en capacidad de escribir piezas de ficción breve más potentes y conocerá mejor las herramientas de creación y engranaje de la ficción más corta y sorpresiva que existe: el microrrelato.









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