26
May
2012
Besa mi pie y toca mi alma
(En el extinto nombre de la prosa, salen esta noche versos con olor a cariños viejos, por eso la letrita es pequeña, difícil, irregular, como las mujeres)
Caricia floja
Noches contigo pero sin ti
Deambulo por lo que puede ser una piel ajena
Por tu casa
Por tu enormidad
Hecha de esos nervios que me rompen
Y te siento
Que estás abierto
Mis órganos nuevos
Te saludan con canciones
No es fácil fluir
Cuando me pierdo en tu alma
Pero te observo, sujeto
Como si nos hubiéramos parido
Este micro puede leerse a palo seco, o puede leerse al mismo tiempo que se fuma un cigarrillo mentolado y se busca una canción en Spotify o en Youtube, una canción de Wye Oak que se llama Civilian, perfecta para quitarse la coleta y darse cuenta que de que el pensamiento, por más que parezca un acto personal, es un reflejo de otros, una piel prestada para la neurona. Pensamos lo que otros nos enseñan, lo que otros nos dan. Y yo, cuando oigo esta canción me voy a un mundo azul, entre sibarita y abismal, un mundo que puede que huela a ron y a ordenadores con pantallas blanquísimas. Un mundo de soledades tremendas, de música y golpeteo en Madrid.
04
Feb
2012
Mis mejores confesiones genitales
Ya no me aterro. No parpadeo al escuchar que mi gran amigo Víctor perdió su virginidad a los once años. Yo, que pensaba que con once años ni siquiera los hombres estaban listos para algo más que para orinar. Víctor, que vivía en una casa de barrio popular, con menos camas que habitantes, todos ellos amontonados sobre colchones prestados, pero con puestos fijos, tuvo que dormir desde los cinco años con una tía que le llevaba quince, y que empezó a insinuársele con ocho, a mostrarle su cuerpo de hembrita loca, sus dolores menstruales y sus ganas de folleteo. Cuando él me lo cuenta no siento que esté arrepentido, ni mucho menos molesto por haber sido pervertido por su tía. Ama a las mujeres, se convirtió en padre precoz y en un amante instruido; y todo está ordenado sin etiquetas de drama en su cabeza.
Tampoco destapo mis ojos cuando mi amigo Felipe, trabajador encorbatado y talento reconocido de un banco, me revela que ha terminado en un armario viendo cómo su novia cocainómana reescribía el kamasutra con un amante que entre ambos decidieron llamar a escondidas. Lo imagino en ese armario, mirando por el agujero vertical de la puerta cómo la rubia con pinta de Barbie falsa hacía el amor con el tipo, boca arriba, boca abajo, boca de lado y de pie, siguiendo un guión que había escrito con su novio. Felipe, a quien siempre consideré un hombre miedoso. Tal vez por su mismo miedo fue él quien terminó en el armario. Viendo lo que la otra hacía, e imaginando lo que podría hacer a sus espaldas. Claro está que la Barbie falsa tenía esa mirada colgada que erizaba los pelos, y no me sorprendió enterarme que también disfrutaba con las mujeres. Hasta es posible que me haya tirado los perros, los gatos y los jabalíes y yo, que voy de reportera por la vida, intentando que me cuenten cosas que a mí nunca me van a ocurrir, no me diera cuenta en ese momento, pero mi recuerdo me dicta que la mujer me masajeó con ganas una mañana y poco le faltó para meterme mano; pero no era mi día para estrenarme como bisexual.
Mi madrina de boda sí que es bisexual. Pero solo lo sabe mi marido. Esto, que parece incomprensible, ha sido la metedura de pata más clara que cometió Nina. Yo la quise desde que la conocí en un bar porque tenía facilidad para reír, y porque estaba clarísimo que nos lo íbamos a pasar bien juntas, aunque lo primero que hizo la incongruente diseñadora fue pedirme un porro, cuando yo no fumo marihuana porque me vuelve idiota y porque no me gustan las risas enlatadas que produce. Peticiones aparte, Nina era lanzada, y eso me gustaba. Viajábamos, comíamos helado, íbamos al teatro y bebíamos ron como piratas cada vez que salíamos a bailar por Madrid. Nina fumaba mucho, siempre iba con un cigarrillo en la boca, hasta cuando cocinaba; señal de que era una mujer viciosa y dependiente. Ella no tenía novio y yo nunca he soportado vivir sin uno. Así que Nina decidió atacar al mío una noche cuando éste fue al baño. Me pidió que dejara a mi chico porque se había enterado de que conducía como un demente, y que era un borracho; cosas que yo ya sabía. Cuando llegó mi turno de ir al baño, Nina explotó en confidencias sexuales. Le dijo que se acostaba con Charo, pero que, por favor, no me dijera nada. Más tardé en tirar de la cadena del váter que en enterarme de sus gustos en la cama. No la dejé de querer esa noche, pero Nina pasó a los anales de amigas mentirosas de sexualidad culpable. Su última travesura sexual confesable me mató de risa. Me apostó que iba a acostarse con el dueño del bar en el que nos conocimos, y que iba a conseguir que le metiera un plátano mientras estaba sentada en la barra. Todo ocurrió tal cual ella me lo había relatado, y el problema llegó cuando Nina se enamoró de aquel pelmazo entra-plátanos. Porque él jamás la quiso por loca y por haberse dejado meter plátanos por él, su hermano, su hermana y por el que traía las tónicas. A mi novio le encantaba su colección de zapatos, y no me extraña, porque la pija tenía más de 100 pares de tacones de vértigo. Lo que debería aterrarme es que ahora mi novio es mi esposo, y cuando tenemos ideas perversas me habla de Nina, y me pregunta cuándo la vamos a invitar a nuestro futón semiduro.
Ya no sé qué pensar; cuando hablando de estos temas me reúno con Pilar, mi amiga chef, y me cuenta que con treinta años ya se ha declarado harta de las orgías. ¿Orgías?, pregunto yo desconcertada. Sí, orgías, responde con la mirada aburrida. Empezó a ir a convocatorias por Internet donde cuarenta o más desocupados se empelotaban en un bar y terminaban compartiendo su intimidad con todo el que se acercara. Pilar, que es una niña educadísima, que no bebe, ni fuma, ni toma ansiolíticos, pero que cuando se aburre confiesa que se mete a Internet y se pone de porno hasta que se le acaba la batería, y ahora está tan enviciada que hasta tiene trailers sexuales en el móvil. Yo le pregunto que qué tal se lo pasaba en las orgías, y ella, seria y sin subir el tono me dice que son un puto desmadre, que lo mejor del mundo es poder hacer un sánduche con dos negros enormes y que tengo que probarlo porque estoy cogiendo cara y sentadito de monja.
Tengo un par de amigos divertidísimos, ultra liberales en materia sexual, creadores de chistes verdes, excelentes bailarines y cantantes. Los dos se criaron cerca del mar y confiesan que a su primer amor tuvieron que atarle bien las piernas. Así como lo oyen. Ambos se iniciaron con la misma burra, una hembrita gris y peluda que se llama Renata y que se dejó montar por estos hermanos infinitas veces mientras levantaban una noviecita decente, amable y respetuosa. Una damita bien vestida, universitaria católica y rezandera, que cocinara sin mirar el libro de su mamá y que tuviera ganas de tener por lo menos tres hijos; una mujer que no les recordara en nada a la burra que tuvieron que tirarse por años.
27
Sep
2011
Que los hombres nazcan sin pene
(dedicado a Alicia)
Carga una tristeza larga, de esas que pesan. Lleva los tacones untados de escenas imposibles de borrar.
Cuenta sus decisiones equivocadas, 10956, 10957, 10958. Una por cada hora que ha pasado de pie esperando a un cliente. Se ensucia y cobra por ello. Le pagan por embarrarse sin reparos en cuerpos ajenos, en ojos lascivos, algunas veces azules, otras veces rojos, asalmonados de nicotina. Harta de carnes viejas, lenguas de fuertes sabores, pieles grasas y barbas sin afeitar anhela un cambio. ¿Con cuántas personas más terminará restregándose?, ¿en qué orificios oscuros y podridos le faltará introducirse?
Sus noches llegan plagadas de jadeos animales, con el eco helado del alcohol cabalgándola, y el ruido obstinado de las llaves del motel, su cárcel, refugio de una cama que no es más que un colchón sucio donde ocurren toda serie de dramas humanos. Babas, lágrimas y chorros de esperma. Su nulo deseo por abrir una vez más unas piernas sordas a los cumplidos. Debe reventar una vez más su cuerpo con el primer idiota que pasa a jugar para darle con un palo, cual piñata, para convertirla en confeti desgastado.
Reza mientras fuma. Por Dios, que llegue un borrador y lo elimine todo, que quite esas manos, esos morados en mi piel, que coja esos cuerpos henchidos de trago y los abra en dos para dormirles los músculos, les amarre la sucia lengua, les corte las manos con las que me torturan más allá de mi imaginación, mucho más lejos del disfrute y cambie los gritos y las palizas por besos suaves y calientes. Que los hombres nazcan sin pene. Maldito músculo que los controla desde que son casi niños, palo ciego, estúpido, impulsivo y huevón con el que me hieren cinco veces al día.
La tomaron y la dejaron. Pero algunos vuelven, con más ganas, con más ideas fatuas. Con una admirable imaginación para la tortura. Repite esto, grita aquello, cómete lo de más allá, si te aguantas te pago el doble.
Ella también los tomo y aseguró que los dejaría. Las sombras la persiguen. Un culo abierto por aquí, un rastro de baba blanca más allá. Sus pezones irritados le hicieron jurar que nunca más los trataría así, y al recordar tanto maltrato siente dolor en sitios que no tendría por qué sentirlo.
Llora su tristeza con algo de vergüenza. No le queda otra que recordar lo que ha hecho.
05
Abr
2011
Estimulación sexual
Su hermano se levantó de la cama y lo encontró amasando el vientre de su cuñada, gorda ella, una preciosa cascada de carnes negras sobre unas bragas beige con encajes de oferta.
Frenaron los besos en seco, aunque una baba que colgaba entre sus labios decía lo contrario.
No se escuchó un grito, ni una mala palabra, solo la sonrisa de la negra revolviéndose de éxtasis en un placer delirante. El cornudo sacó una cerveza de la nevera, y se la bebió entre bostezos.
Se acercó a su hermano, le dio una palmada en el hombro para decirle ¡Siempre hemos tenido los mismos gustos!, y el chico, controlando la cocción hormonal de sus quince años, se fue al baño. Los esposos reavivaron su amor carnal, y rieron como niños para celebrar su estrategia de estimulación sexual.
mariapaz29
Diario de una cronopia es un blog de microrrelatos Pop.
Encuentra más relatos en Twitter @mariapazruiz
María Paz Ruiz Gil es bogotana, vive en Madrid desde el año 2000 y se dedica a la enseñanza de microrrelatos. En 2011 fue declarada ganadora del X Premio Internacional de Relato Corto Encarna León. Publicó "Micronopia", un libro ilustrado de microrrelatos con la editorial Meninas Cartoneras.
Su primera novela, "Soledad, una colombiana en Madrid", fue publicada por Ediciones B y lanzada en la FILBO de Bogotá.
Su libro Pop Porn fue publicado por el Museo de Arte Erótico Americano en Colombia y por Ediciones Universidad Veracruzana en México.
Soy cronopia de nacimiento, aunque nadie nunca me lo dijo. Cronopia porque ni puede buscarse la palabra, cronopia porque así está bien, porque no le sobran letras a algo que no existe y que es a su vez mucho más fuerte que yo.
Enlaces
- Artículo de mi viaje a Túnez, publicado en Letralia
- Artículo sobre El Rastro de Madrid. Publicado en Exclama en junio 2010
- Artículo sobre la mafia. Publicado en la revista Exclama
- Crítica de "Soledad..." en El Tiempo, mayo 22 de 2012
- Entrevista en El Faro de Melilla para hablar del relato La Hija del Caribe, ganador del X Premio Encarna León
- Entrevista en El País, 17 de febrero de 2012
- Entrevista en el periódico Sí se puede
- Entrevista en Radio Nacional de España (minuto 19 en adelante)
- Entrevista en Radionica
- Entrevista hecha por Jorge Consuegra el 26 de abril de 2012
- Entrevista para el periódico La Estrella de Panamá
- Entrevista para la revista "Idiota inútil"
- Esto fue lo que le respondí a Who Hub
- La W entrevista a la autora de Soledad, una colombiana en Madrid
- Microrrelatos en La nave de los locos
- Radio Nacional de Colombia, entrevista de Víctor Ogliastri
- Reportaje en Antena3 sobre Meninas Cartoneras, editorial de Micronopia
- Reseña de "Soledad, una colombiana en Madrid" en el blog de Ricardo Bada
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Curso virtual de microrrelato
Si te interesa cursar mi taller online, te adelanto las unidades del programa.
1. Origen del microrrelato
2. Elementos del microrrelato
2. Grandes exponentes del microrrelato en español
3. Lectura comparada de textos elegidos, con lo que se busca una visión crítica de las piezas presentadas.
4. Cómo crear un personaje al que le ocurre una historia, se hará un ejercicio para poner en práctica la capacidad de brevedad de los alumnos
5. Elaboración colectiva de un cadáver exquisito virtual entre los alumnos y la profesora, con el fin de trabajar el elemento sorpresa en la literatura.
6. Creación de dos piezas personales.
7. Crítica y corrección de las obras por parte de los autores. Se busca que la crítica se haga dentro del proceso colectivo, todos los participantes están en derecho de opinar sobre las piezas enviadas y de aportar sus comentarios.
8. Corrección y revisión de las piezas.
9. Normalmente busco que los alumnos puedan exponer sus trabajos en un blog de microficción.
Al finalizar el curso el alumno estará en capacidad de escribir piezas de ficción breve más potentes y conocerá mejor las herramientas de creación y engranaje de la ficción más corta y sorpresiva que existe: el microrrelato.









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