05 Oct 2010

LOS EFECTOS DEL HABEAS CORPUS

Escrito por: Hoover Wadith Ruiz Rengifo el 05 Oct 2010 - URL Permanente

LOS EFECTOS DEL HABEAS CORPUS.

La decisión del habeas corpus no afecta la validez del proceso, es la postura de la jurisprudencia colombiana. No obstante, haciendo uso del pragmatismo o por razones prácticas más que por razones jurídicas, se puede argumentar, si el habeas corpus concedido obedece a que las concentradas no se hicieron dentro de las 36 horas como ordena la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia colombiana:

1. La jurisprudencia colombiana sobre la validez del proceso EX POST del habeas corpus.

2. Los efectos del habeas corpus en el proceso penal y la validez de las demás audiencias.

3. LA NUEVA INTERPRETACIÓN DEL HABEAS CORPUS EN LA ERA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EL HIPERMODERNISMO.

4. El habeas corpus y la Corte Interamericana de derechos humanos.

5. Una mirada comparada del habeas corpus.

6. El alcance limitado de la decisión del habeas corpus.

1. LA JURISPRUDENCIA COLOMBIANA SOBRE LA VALIDEZ DEL PROCESO ex post DEL HABEAS CORPUS.

Para evitar contradicciones argumentativas, es dable puntualizar que la jurisprudencia colombiana tiene sentada la tesis que la irregularidad de la aprehensión no afecta la validez procesal[1].

A decir verdad, la Corte en fallo de agosto 24 de 2009 reitera lo que ya ha sostenido, como podemos citar la decisión de fecha 11 de julio de 2002, radicado 12447 al señalar: “De manera pacífica, uniforme y reiterada, la sala ha señalado que toda captura ilegal, prolongación ilícita de la detención preventiva o, en general cualquier afectación al derecho de libertad, de ninguna manera tiene la fuerza de viciar la nulidad del proceso. … una vez superado el hecho que se estima irregular…., la oportunidad para reclamar la libertad por captura ilegal o la prolongación ilegal de ella no sólo precluye sino que carece de potencialidad para anular la actuación, en tanto que dicho defecto no constituye mácula que afecte las pruebas y diligencias válidamente recaudadas y practicadas, al punto que, en el evento de que algunos de tales desaciertos se hubiere configurado por virtud del principio de trascendencia, carecerá de sentido tener que anular lo actuado”.

Hasta aquí el alcance de la jurisprudencia colombiana, que tal como están las cosas, se ha vuelto incontestable. Mi postura va más allá, como lo explicaré a posteriori: bajo la lupa de una interpretación supraconstitucional.

2. LOS EFECTOS DEL HABEAS CORPUS EN EL PROCESO PENAL.

La decisión de libertad de un ciudadano por concepto del habeas corpus que se basa en “que se violó el habeas corpus por prolongación ilegal del derecho a la libertad”, implica que la prolongación ilícita de la libertad de dicho ciudadano conduce necesariamente que se afecte la legalidad de todos los elementos probatorios, y con ello la legalidad de las demás actuaciones y /o audiencias concentradas, en tanto en cuanto, conforme a la jurisprudencia de la CSJ de fecha 1 de octubre de 2009 con ponencia de Alfredo Gómez Quintero, la finalidad de la concentración es que no sólo se legalice la captura en 36 horas sino que el indiciado conozca el hecho delictual endilgado (formulación de imputación) y la definición de su situación jurídica (medida de aseguramiento).

En consecuencia, podemos decir vehemente y con causticidad que dicha imputación no ha sido legalizada a tiempo y con esto se arrastra de ilegalidad también la medida de aseguramiento. Mejor decir, la prolongación ilícita de la libertad afecta de validez las demás audiencias, pues como hemos venido sosteniendo, todo esto implica que la imputación y/o la medida de aseguramiento están por fuera del término legal y por ende no razonable.

La formulación de imputación no ha sido dentro de las 36 horas, salvo causa razonable y conforme al fallo de habeas corpus concedido, ésta causa razonable no se ha configurado, o mejor no se ha justificado.

El ciudadano beneficiado tiene una libertad física pero soporta una imputación y medida de aseguramiento extemporánea y dentro de un plazo no razonable.

Éstas no son válidas conforme a los lineamientos del debido proceso, y con ello de forma concreta el derecho de defensa. La Corte ha dicho que conforme al mandato del art. 295 de la ley 906 de 2004 de Colombia o afirmación de la libertad, que las disposiciones que autorizan la restricción o privación de la libertad, que en buen interpretación cabe las que abren paso a una formulación de imputación y la imposición de una medida de aseguramiento, deben interpretarse de forma restrictiva, esto es, que se afecte lo menos posible las garantías, so pena de vulnerar los derechos humanos y fundamentales del ciudadano.

De esta manera, la imputación del ciudadano beneficiado se hizo con demora, y así se han violado los instrumentos internacionales que ya la Corte Suprema de Justicia ha dado prevalencia en sentencia C- 148 de 2005 y el desarrollo del art. 93 de la Carta o bloque de constitucionalidad[2], y sentencia No. C- 225 de 1995 sobre la prevalencia de los tratados internacionales sobre derechos humanos reconocidos por Colombia y su interrelación con la Constitución Política.

Desde ya puntualizamos nuestra interpretación y motivo de disenso, que debe ser vista desde la óptica de los derechos humanos más que legales, bajo la lupa de una interpretación in extenso del habeas corpus (infra).

La imputación con demora, por caso, vulnera el art. 7- 4 de la Convención americana de Derechos humanos o Pacto de San José de Costa Rica que al tenor expresa: “Toda persona detenida o retenida deberá ser informada de las razones de su detención, y notificada sin demora, del cargo o cargos formulados contra ella”. Del mismo modo, el Pacto Internacional de Derechos civiles y Políticos en su art. 9- 2: “Toda persona detenida será informada, en el momento de su detención, de las razones de la misma, y notificada, sin demora, de la acusación formulada contra ella”.

Por este motivo, desde el punto de vista de los derechos humanos y conforme al pragmatismo racional que debe orientar cualquier control social en el mundo hipermoderno que nos rige, ya no el posmoderno, es dable señalar que la imputación tardía afecta los elementos de juicio para formular imputación, traducidos a los elementos materiales probatorios, que en sumilla, son estos últimos los necesarios para imputar, pero como fue tardía, éstos también son tardíos. La justicia no puede basarse en tardíos. Lo secundario sigue la suerte de lo principal.

No es aconsejable recurrir a la figura de la cláusula de exclusión en la audiencia preparatoria, cuando en el estadio de la audiencia de formulación de acusación que se pueden por ley, solicitar las nulidades, y de contera, corregir dicha irregularidad con la sanción legal de la nulidad.

El derecho procesal no el procesalismo—ya no es sostenibles los ismos en un mundo hipermoderno—al igual que el derecho penal sustancial cumple la finalidad de protección de bienes jurídicos (art. 2-2 de la Carta Política) y desde la óptica de generación global que habla recientemente Ulrich Beck, podemos aventurarnos a decir, sin temor, que su finalidad también es de la protección de derechos humanos (art. 4 y 93 de la Const. Pol) que hace saltar de alegría de la tumba a Kant, Beccaria y el recientemente fallecido Baratta y en la actualidad, el pluricitado Luigi Ferrajoli, puesto que en un país subdesarrollado como Colombia, una sociedad de la carencia, las garantías deben inflarse, esto es, es más que necesario un derecho penal y procesal penal mínimos. Razón le asisten a Claus Roxín y Albin Eser al señalar que el proceso penal es el sismógrafo del Estado de derecho.

Mi postura es desde la óptica de los derechos humanos que prevalece sobre cualquier orden legal, e incluso por encima de cualquier interpretación de la Corte Suprema de Justicia, por cierto respetable, pero no absoluta en su verdad, en tanto en cuanto, mutatis mutandi, conforme al art. 230 de nuestra Carta es un criterio auxiliar de la actividad judicial. Del mismo modo, como lo es la equidad, y los principios generales del derecho.

Asistimos a una inflación de los derechos humanos en este mundo hipermoderno, que es la verdadera tendencia global por más pragmatismo que nos arredre el mundo actual y la herencia perversa del posmodernismo.

Es por esto, y más que desde la academia venimos proponiendo que el método a seguir es racional pragmático, por encima de cualquier método funcional moderado o radical, un método pos funcionalista que incide de forma ostensible en el proceso penal.

3. EL HABEAS CORPUS Y LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.

El sentido del bloque de constitucionalidad es que la Constitución no se agota en su articulado, sino que incluye otras disposiciones contenidas especialmente en instrumentos internacionales sobre derechos humanos como la Declaración Universal de derechos humanos de naciones Unidas de 1948, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ley 74 de 1968) y la Convención americana de derechos humanos o Pacto de San José de Costa Rica (ley 16 de 1972), entre otros, los cuales contienen una serie de postulados mínimos, que rigen el orden interno y representan un límite al Estado colombiano, en el sentido de no poder disminuir el alcance de dichas garantías.

De tal suerte, que tales normas, por mandato de la jurisprudencia y las ya recomendaciones de los organismos internacionales—muchas veces en papel—sobre derechos humanos deben servir de criterios preferente de interpretación tanto en la justicia constitucional como en la ordinaria, que si bien es cierto, no puede desconocer las particulares configuraciones sociales y culturales del país, contribuye a la llamada globalización de los derechos humanos que tanto se predica en los foros y la academia y que en los últimos tiempos los jueces están materializando.

La postura que el habeas corpus invalida lo actuado, es, conforme los derechos humanos.

Con razón la jurisprudencia de la Corte Interamericana de derecho Humanos, menciona —el caso de las hermanas serrano vs Salvador—que el habeas corpus puede ser un recurso eficaz para establecer el paradero de una persona, independiente del tiempo transcurrido desde su desaparición, con el respeto de las particularidades de este recurso en el Salvador, empero, desde ya se delinea un alcance mayor del habeas corpus o recurso de exhibición personal. Es la tendencia.

4. LA NUEVA INTERPRETACIÓN DEL HABEAS CORPUS EN LA ERA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EL HIPERMODERNISMO.

El habeas corpus como máxima garantía en un Estado Social de derecho resulta indefectible que se amplíe su radio de control del mismo, el que en Colombia, finalmente sobre un alegación más estatal que humana y en esta dirección la Corte Suprema de Justicia en sus respetadas decisiones, no resulta idóneo para determinar la validez de un proceso en donde se ha concedido, por caso, el habeas corpus.

Tal postura, es del todo inacabada y limita de forma restrictiva y perjudicial para el ciudadano el alcance del habeas corpus. La concesión del habeas corpus incluye la validez del proceso, sin hesitación alguna. Tanto es así que la Corte Interamericana de los Derechos humanos no excluye un eventual proceso penal, a partir de la información que se recabe en él”, lo que para mi entender, de forma negativa, podemos decir, que tiene efectos sistemáticos.

5. EL ALCANCE LIMITADO DEL HABEAS CORPUS.

Es dable sostener las amplias facultades del juez de habeas corpus en el nuevo mundo de derechos humanos, delineado muy bien por Manuel Castells y visualizado con mejoría por Gilles Lipovestky en Francia y Sebastién Charles en Canadá los tiempos hipermodernos y Vattimo en Italia. El conceder la libertad por concepto del habeas corpus, es del todo limitado. El habeas Corpus, debe pronunciar la validez o invalidez del proceso.

El habeas corpus es un mecanismo eficaz—tanto es así que ordena la libertad que se ha vulnerado al interior de un proceso penal que es de sistemática—para determinar la validez de un proceso, pues su contundencia ex trasistemática incide en la sistemática.

Mejor decir, el Juez de habeas Corpus debió ser más diligente y debe pronunciarse sobre la validez del proceso conforme al objeto o razón del habeas corpus concedido. Todo ello, conforme a la lógica actual de la situación del ciudadano beneficiado, que puede estar en libertad física, pero con medida de aseguramiento de un delito que no es excarcelable, bonita gracia y bonita libertad restaurada. Una ironía.

Este discurso no es de lege ferenda, por el contrario, se ajusta a la tendencia global y bajo una interpretación de los derechos humanos que está prevaleciendo cada vez más, como ha sido el reciente fallo del 13 de mayo de 2010 sobre la anotación jurisprudencial que la tipicidad ya no es nacional sino internacional conforme a los Tratados y que nosotros desde 1996 habíamos planteado considerarlos como unos EQUITIPOS PENALES.

Una amplia interpretación del alcance del habeas corpus, garantiza de manera eficaz el verdadero sentido de los estándares de acceso a la justicia y el debido proceso consagrados en la Convención americana de derechos humanos. Si el motivo del habeas corpus concedido es la vulneración del plazo razonable, sin duda, afecta la validez del proceso y por ende, los elementos probatorios que sustentan la imputación y la medida de aseguramiento.

Lo correcto en un habeas corpus es que no sólo se disponga la libertad de la persona, sino que se determine que debe cesar el acto lesivo de los derechos de la persona. De no ser así, se concede una libertad física, <<no plena>> como debe interpretarse de los alcances de la ley 1095 de 2006 o habeas corpus. Una libertad entre comillas afectada por una imputación y una medida de aseguramiento.

En este sentido, el acto lesivo de los derechos del ciudadano que se le concede el habeas corpus, no ha cesado. Sigue vigente el daño.

6. UNA MIRADA COMPARADA DEL HABEAS CORPUS.

El habeas corpus es un remedio contra la detención, y así está la línea de la jurisprudencia colombiana. Lo que la doctrina foránea conoce como habeas corpus genérico. En palabras de Néstor Pedro Sagues, hay varios:

6.1. El reparador o clásico, que se entiende si la lesión ha sido consumada, y

6.2. Preventivo, si pretende impedir o prevenir una lesión.

Desde el punto de vista de la Cobertura, el habeas corpus se clasifica en:

1. Habeas corpus principal. Cuando tiene por fin cuestionar la detención o prisión producida o a producirse.

2. Habeas corpus restringido. Cuanto tiene por fin evitar perturbaciones o molestias menores a la libertad, que no configuren una detención, como por ejemplo, seguimientos, vigilancias, no dejar entrar al trabajo o el estudio, impedir entrar a la casa.

3. Habeas corpus correctivo. Cuando tiene como fin impedir tratos o traslados indebidos a personas detenidas, como por ejemplo que no se le dé de comer, etc.




[1]Vid, CSJ, M.P. José Leonidas Bustos Ramìrez, aprobado acta No. 266, agosto 24 de 2009.

[2]Vid, también art. 10-2 y 90.1 de la Constitución española.


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