17 Dic 2007

Extremadura S.A.: ejemplo de contradicciones sociales

Escrito por: horasur el 17 Dic 2007 - URL Permanente

Extremadura S.A.: ejemplo de contradicciones sociales (Miguel Jara - kaosenlared.net)

Los acontecimientos que suceden en Extremadura durante los últimos años son buen ejemplo de cómo los mayores crímenes contra la naturaleza y las personas que la habitan pueden cometerse y se cometen en nombre del progreso sin seso.

Es la tierra extremeña uno de los escenarios que con mayor claridad ofrecen las paradojas del capitalismo global. Goza Extremadura todavía de un nivel de interrelación del hombre con la tierra envidiable, ejemplo para las demás comarcas europeas, pues pocas muestras ya otra cara que no sea la gris del desarrollismo y del sacrificio de su personalidad ante la diosa comodidad,para beneficio de grandes empresas y gobiernos corruptos.

La industrialización llegó tarde a Extremadura; suerte para sus habitantes. El mundo cambia a marchas forzadas y a una velocidad que nos permite entender multitud de fenómenos “modernos”. Pero cada vez son menos las voces que dudan de los efectos devastadorespara la humanidad que ha tenido y continúa teniendo el modelo de industrialización capitalista, basado en la incontenible producción y consumo de objetos y servicios y en el uso y abuso de energías provenientes de combustibles fósiles; las llamadas “energías sucias”. Más de 150 años avalan a los críticos de este modelo económico. Pero pese a que existen alternativas reales, eficaces, ecológicas y sociales para enderezar el rumbo tomado, su gobierno –PSOE- continúa persiguiendo el modelo del que otras sociedades civilizadas están intentando olvidar.

En plena era de cambia climático y cuando las páginas de los periódicos se llenan de informaciones relativas a este fenómeno y a las urgentes alternativas para encararlo, la foto que quieren ofrecer el presidente del gobierno extremeño, Guillermo Fernández Vara, y Alfonso Gallardo, el mayor empresario de Extremadura, es un cliché propio del siglo pasado: una gran refinería de petroquímica, cuatro centrales térmicas, desdoblamientos de carreteras, un oleoducto de 250 km. De longitud, ampliación de polígonos industriales, extensión de redes eléctricas y demás infraestructuras ad hoc. Todo ello, para más INRI, en una de las comarcas agrícolas más ricas de Europa: tierra de Barros.

No es este además el único proyecto de una modernidad ya fracasada que nos ha ofrecido la alienación ecológica y económica, el aumento de las desigualdades sociales, nuevas enfermedades y la pérdida del control social por la propia sociedad civil: los grandes beneficiarios de todas las industrializaciones y del desarrollismo hay que buscarlos en las élites económicas y financieras. Extremadura está adoptando el modelo insostenible y productor de infelicidad del que pueden “presumir” las sociedades que sí se subieron a tiempo al carro de la industrialización.

El evidente cambio climático, la constatación de que es producto de la actividad consumista del ser humano, ha abierto un rico debate: ¿Qué debemos producir, cómo, para qué? Hablamos de decrecimiento económico; de economías a escala humana; de agricultura y ganadería ecológica; de soberanía alimentaria; de ahorro y eficiencia energética y de producción de energías limpias. Tratamos sobre las inversiones éticas. Cuestionamos los conceptos de desarrollo, crecimiento o progreso tal y como los hemos conocido hasta ahora. Conocemos los impactos ambientales, que lo son además, de manera indiscriminada, sobre nuestra salud. Criticamos el reparto de la riqueza o mejor dicho de la falta de la misma. Ponemos en solfa una democracia sólo formal.

La expansión de un ferrocarril antisocial y poco ecológico como el AVE, la ampliación de carreteras o construcción de otras nuevas como una segunda autovía Cáceres-Badajoz a través de la Sierra de San Pedro, los intentos de alargar la vida de la central nuclear de Almaraz o el comienzo de las obras de lo que ya se conoce como el “Marina d´Ors extremeño” en el pantano de Valdecañas son claros ejemplos de la asociación del gobierno regional con las élites de lo más sucio del capitalismo.

Ante ello a la ciudadanía no le cabe otra posibilidad que informarse y organizarse. Buen ejemplo de ello es la creación de plataformas ciudadanas como Refinería NO o las seis organizaciones que luchan contra la instalación de cuatros centrales térmicas. La parte positiva es que estos proyectos desarrollistas y contaminantes despiertan la conciencia de las zonas donde quieren instalarse. La parte negativa, quizá el excesivo localismo de algunos de estos proyectos sociales. Sería bueno profundizar en aquel aforismo de “piensa localmente y actúa globalmente”: los problemas locales lo son también mundiales cuando padecemos un mismo modelo económico. Es posible un auténtico progreso social en Extremadura y en todo el mundo basado en una economía ecológica, que genera una riqueza que satisfaga razonablemente las necesidades de todos los sectores sociales.

(fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=47809)

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Basilio Pozo-Durán

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