08 May 2008

José Heredia Maya. Discurso de agradecimiento del Premio de Cultura Gitana “8 de abril"

Escrito por: horasur el 08 May 2008 - URL Permanente

José Heredia Maya. Discurso de agradecimiento del Premio de Cultura Gitana “8 de
abril”, modalidad Literatura, del Instituto de Cultura Gitana (gitanos.org)

Dicen que entre gitanos no hay agradeceres, pero como quiera que yo no esté de
acuerdo con este uso, supuestamente cultural gitano, no me queda más que agradecer, profundamente, este premio al Instituto de Cultura Gitana, a Diego, su director, a la comisión que ha tenido a bien acordarse de mí y a todos aquellos que, con su cariño, lo han hecho posible.

Agradecer con la misma intensidad y afecto, al Ministerio de Cultura, a César Antonio Molina y a los predecesores que materializaron un sueño largamente acariciado por tantos gitanos. Una institución estatal que recoja el patrimonio cultural gitano, firmemente arraigado en el ancestro pero siempre cambiante, en constante evolución. Un poema para ellos, para vosotros, que habéis sacrificado vuestro tiempo para hacerme compañía, a mí y a todos los premiados, en esta tarde de primavera.

En estos momentos de tribulación, reconforta saber que, después de estar muchos años en las maduras, mis amigos se encuentran a mi lado también en las duras.

Por la calle de enmedio va tirando.
No sé si llegará, ni si la espera alguien.
No sé si nada o si cualquiera
o vaya usté a saber la está llamando.

No sé nada. Lo sé. La veo cuando
por la calle de enmedio, por la era
del aire sube a la cabeza, cera
fría que el corazón derrite amando.

Por la calle de enmedio se entretiene.
No sé si es buena calle o si perdida
se empina sin saber si va o si viene

o queda al desamparo o desemboca.
No sé. No sé si muere entretenida
o si vive el final como una loca.

La cultura está siempre en constante evolución. Es o no es según vayan haciendo de ella sus artífices. Es cambiante porque debe responder a los tiempos cambiantes, porque es un instrumento de vida, no un objeto a venerar en la vitrina de un museo. La cultura se vive, y por tanto se malea, se moldea, se trastea, se utiliza según se vive para coadyuvar a la vida misma. La cultura es un cómplice, no un juez, una muleta, no una norma, un territorio geográfico por el que transitar, no un camino con flechas indicado. Que se hace camino al andar resulta expresión atinada especialmente para el tránsito de los hombres por la cultura.

El gitano, esto es una obviedad, no es un pueblo escriba, es un pueblo del habla. Lo ha sido por necesidad, o por decirlo de otro modo, por escasez. Por escasez de letra. Quizás un día fuimos hijos de un libro hindú, pero hace ya muchos siglos que, en el camino hasta Europa, quedamos huérfanos. Tenemos, pues, una memoria larga y corta, familiary cambiante, que es la cultura oral que nos transmiten, frente al hogar, en la noche, nuestros abuelos.

La cultura oral gitana, rica en siglos de experiencia, ha marcado con profunda huella la cultura occidental, tanto a la cultura en sentido antropológico como a la cultura libresca. Pero aquí introduciré un matiz que resulta doloroso, por lo menos a mí: los gitanos hemos contribuido a la alta cultura como personaje, como objeto sobre el que un creador derrama la mirada, no como sujeto activo que derrama su mirada consciente, creadora, sobre el mundo que le rodea. Aparte de la música, que merece una consideración matizada aparte, no ha habido, hasta las postrimerías del siglo XX, un artista, científico, filósofo, literato o pintor gitano al que se considere contribuyente decisivo al acervo intelectual de occidente. Es este un camino necesario que los gitanos debemos emprender: nuestra incorporación a la cultura escrita.

Parte de mi empeño literario, una parte, no todo, ha sido contribuir, modestamente, a que entre los gitanos, o al menos en este gitano que les habla, se produzca este diálogo entre la cultura oral y la cultura libresca, la alta cultura. ¿Por qué? Porque ese es el camino ineludible por el que tiene que pasar la cultura gitana para seguir siendo un instrumento de vida, adaptado y eficaz para el desarrollo de los gitanos y su relación con el mundo. En este mundo complejo, sin el dominio de la letra no podremos llegar a ser, conscientemente, dueños de nuestro destino.

Se tiene la edad del sufrimiento que se vive
F. MAURIAC

Aunque sea reciente mi carné
Yo nací hace milenios:

Cuando despacio al paso de la bestia
El horizonte se horadaba.

Cuando la muerte
Era un signo de Dios omnipotente
Y no un signo de Dios exterminando
(es posible que no existiera Dios
Todavía en la mente de los hombres)

Cuando los niños
Jugaban con la luna
y todos con la misma se acostaban.

Cuando decir yo espiga
O Federico era lo mismo.

Cuando el mar y su canto era la miel
De todo oído y paladar bien hechos.

Cuando Ulises y Sancho no existían.
Cuando la Tierra era una estrella
Y no un soporte
De mendigos de muertos
De famélicas madres de animales terribles
Y no un soporte digo
De negros de amarillos y de blancos
Y dentro de los blancos
Moros indios y gitanos entre otros.

Cuando las cosas eran más de Dios
Y más de todos.

Cuando nací hace milenios
Aunque sea reciente mi carné
Todo era mucho más hermoso
Pero aquello duró
Lo que un relámpago
O tal vez menos.

(fuente: http://www.gitanos.org/upload/29/28/J_Heredia_discurso_premio_8abril08.pdf)

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Basilio Pozo-Durán

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(Andalucía, Estado Español).
Estudio Filología Hispánica.
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y me considero solidario y concienciado,
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