Hay 10 artículos con el tag estudiantes en el blog Blog de Urariano. Otros artículos en Comunidad El Pais clasificados con estudiantes

18 Jun 2012

Soledad, la mujer del cabo Anselmo

Escrito por: urariano-mota el 18 Jun 2012 - URL Permanente

Urariano Mota *

(Traducido por Marga Durán)

Quien lee “Soledad en Recife", pregunta siempre cuál es la naturaleza de mi relación con Soledad Barret Viedma, la bella guerrillera que fue la mujer del cabo Anselmo. Yo siempre respondo que no fuimos amantes, que no estuvimos enamorados. Pero que la amo de un modo apasionado y definitivo, mientras yo pueda tener vida. Entonces los lectores vuelven, hasta incluso la editorial del libro de la Boitempo: "¿pero no la has conocido?" Y les digo, sí, la conocí, después de su muerte. Y explico, o intento explicar.

¿Quién fue, quién es Soledad Barret Viedma? ¿Cuál es su fuerza y su drama, que la mayoría de los brasileños desconoce? De manera corta y clara, ella fue la mujer del cabo Anselmo que la entregó a Fleury en 1973. Sin remordimientos y sin dolor. El cabo Anselmo la entregó embarazada para la ejecución. Con cinco militantes más contra la dictadura, en lo que se

llamó “La masacre del la granja San Bento”. Esa ejecución colectiva es el punto importante. Mientras, por más que es elocuente, esa cosa vil no lo dice todo. Y es todo. O casi todo.

Entre los asesinados hay personas inimaginables para cualquier escritor de ficción. Pauline Philipe Reichstul, presa de los disparos como un perro herido, a punto de orinarse y sangrar en público, tuvo años después un hermano, Henri Philipe, como presidente de la Petrobras. Jarbas Pereira Marques, vendedor en una librería de Recife, arriesgó y entregó su propia vida para no sacrificar a su mujer embarazada “como el estómago por la boca”. A pesar de estar aterrorizado, por saber que Fleury y Anselmo estaban buscándole, él se negó a huir, para que no se pusieran encima de la compañera, muy frágil, como él decía. ¿Qué escritor épico sería capaz de tal grandeza?

Y Soledad Barret Viedma no cabe en un paréntesis. Ella es el centro, la persona que grita, el punto de apoyo de Arquímedes para esos crímenes. Aunque no fuese bella, de una belleza de causar espanto vestida hasta en ropas rústicas en el entrenamiento de la guerrilla en Cuba; aunque no hubiese trastornado al poeta Mario Benedetti; aunque no fuese la socialista marcada a navaja a los 17 años en Montevideo por negarse a gritar Viva Hitler; aunque no fuese nieta del escritor Rafael Barret, un clásico, fundador de la literatura paraguaya; aunque así…aunque así, ¿qué?

Soledad es la persona que apunta al espía José Anselmo dos Santos y le sentencia “Hasta el fin de tus días estás condenado, canalla. Aquí y más allá de este siglo”. Porque miran sólo como sufre un corazón. Para recuperar la vida de Soledad, para cantar el amor de esa combatiente de cuatro pueblos, tuve que desaparecer y buscar entender el rostro del hombre, quiero decir, el rostro del individuo al que desfiguró el golpe de la infamia. Tuve que buscar la mayor proximidad posible de él, estudiarlo, intentar entenderlo, y de él puedo decir en fin: el cabo Anselmo es un personaje del que no existe igual en altura de cobardía y frialdad, en toda la literatura del espionaje. Esto quiere decir: él superó a los agentes dobles, capaces siempre de crímenes realizados con pericia y serenidad. Pero para todos hay un límite, los espías no llegan a la traición de la propia carne, de la mujer con que se involucra y del hijo futuro. Si dudan de la perversión, acompañen el testimonio de Alipio Freire, escritor y periodista, ex preso político.

Es impresionante el informe del señor Anselmo sobre aquél grupo de militantes. Es un documento que fue encontrado en el Dops de Paraná. Es algo absolutamente inimaginable y tan diferente de todas las ignominias que conocemos, que nos faltan las palabras exactas para referirnos al asunto.

Después de describir e informar sobre cada uno de los otros cinco camaradas que serían asesinados. Refiriéndose a Soledad (sobre la que da la historia de la familia, etc) lo que él dice es más o menos lo siguiente: Es verdad que estoy realmente involucrado personalmente con ella y en ese caso, si fuera posible me gustaría que no fuese aplicada la solución final.

A lo largo de mi vida y desde muy temprano aprendí a metabolizar las tragedias (sin perder jamás la ternura). Pero quedé durante unas tres semanas recordando la noche, pensando e intentando entender ese abismo, esa vorágine.

Ese crimen contra Soledad Barret Viedma es el caso más elocuente de la guerra sucia de la dictadura de Brasil. Hay voces que ahora entienden por qué el libro es una ficción que todo el mundo lee como un relato apasionado. No sería posible recrear a Soledad de otra manera. En el título, en lo más alto escribí Soledad, la mujer del cabo Anselmo. Mejor sería haber escrito: Soledad, la mujer de todos los jóvenes brasileños. O Soledad, la mujer a la que aprendimos a amar.

*Escritor y periodista brasileño, autor de "Soledad no Recife"

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

15 Jun 2012

A memória anunciada de Gabriel García Márquez *

Escrito por: urariano-mota el 15 Jun 2012 - URL Permanente

Os jornais desta semana anunciaram um atentado grave para todos que amam a criação e a literatura: o gênio essencial de nome Gabriel García Márquez está perdendo a memória. O anúncio veio de Plínio Apuleyo Mendoza, amigo na juventude de García Márquez, sobre quem publicou o bom livro Cheiro de Goiaba. Assim anunciou a notícia de Plínio Apuleyo:

"No dia em que ele completou 85 anos (6 de março), liguei para dar parabéns, mas quem falou comigo foi Mercedes, sua esposa. Ela preferiu assim porque ele não se lembrava de mim...

Mendoza também contou que o filho do Márquez, Rodrigo --que é seu afilhado--, revelou a ele que o pai precisa ver as pessoas ‘porque senão, pela voz, não sabe quem está falando’. Nas últimas vezes em que conversamos pessoalmente, na Cidade do México, ele repetiu várias vezes: 'Como anda você? O que tem feito? Quando volta de Paris'? Muitos amigos comuns com quem falei sobre o assunto disseram que com eles aconteceu a mesma coisa. Gabo fez as mesmas perguntas. Existe a suspeita de que ele tenha algumas fórmulas. Se não reconhece alguém, não pergunta 'quem é você'?. Prefere fazer perguntas genéricas”.

Essa notícia, além do puro registro dos jornais, que anunciam desastres, explosões, esquartejamentos, queima de pessoas e livros entre um anúncio comercial e outro, mereceria um ensaio sobre as pessoas que são tão imensas que esquecemos a sua materialidade. Elas são de carne, ainda que tão queridas. Mas como esta coluna é sempre um ensaio de algo melhor que poderia ser escrito, quem sabe, um dia mais adiante, prefiro lembrar que essa morte anunciada, da memória no maior escritor vivo, já se encontrava na biografia Gabriel García Márquez – Uma vida”, de Gerald Martin, publicada no Brasil em 2010. Dela ontem à noite pude copiar, com a respiração tensa:

“Gabo não podia mais dar respostas claras e acuradas a perguntas diretas e inesperadas, e era capaz de esquecer o que acabara de dizer cinco minutos antes. Eu não era especialista sobre as diferentes formas e progressões da perda da memória, mas minha impressão foi de que sua condição progredia com bastante constância. Era duro ver um homem que havia feito da memória o foco central de toda a sua existência assediado por tal infortúnio. Gabo era “um recordador profissional”, como sempre se chamou...

Com dicas adequadas podia lembrar-se de mais coisas do passado remoto – embora nem sempre os títulos de suas obras – e travar uma conversa razoavelmente normal e até bem-humorada. Mas sua memória imediata estava fragilizada, e Gabo se mostrava claramente angustiado com isso e sobre a fase em que parecia ter entrado. Depois que conversamos sobre seu trabalho e seus planos por algum tempo, declarou que não tinha certeza se voltaria a escrever. Então ele disse, quase melancólico: ‘Escrevi bastante, não escrevi? As pessoas não podem ficar frustradas, e não podem esperar mais nada de mim, não é?

Estávamos sentados em imensas poltronas azuis, numa saleta íntima do hotel, de onde se via o anel rodoviário do sul da Cidade do México. Lá fora estava o século XXI, voando. Oito pistas de tráfego incessante.

Ele me olhou e disse:

- Sabe, algumas vezes fico deprimido.

- Como? Você, Gabo, depois de tudo que realizou? Não acredito. Por quê?

Ele gesticulou para o mundo além da janela – a grande artéria de tráfego intenso, a intensidade silenciosa de todas aquelas pessoas comuns vivendo a vida num mundo que não era mais seu -, depois voltou o olhar para mim e murmurou:

- Porque percebo que tudo isso está chegando ao fim”.

Dizer o quê, escrever o quê sobre a última notícia que vem tarde, agora? Esse anúncio vem com um atestado semelhante à verdade, porque repórteres copiam os fatos. O que é que podemos fazer diante da sentença, que não admite recurso, desse tribunal da vida? Gabriel García Márquez, em toda nossa juventude, nos deu conforto, humor e um estado de graça para suportar o risco da morte. Lá na pensão, em atividade clandestina, a sua literatura era melhor que cinema, viajar ou beber cerveja. .

Então voltemos a seu livro máximo. Em Cem Anos de Solidão ele escreveu: “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Assim foi, assim é. Penso que o escritor, na sua memória ao fim, está voltando ao princípio do mundo.

*Por Urariano Mota, escritor y periodista, autor de "Soledad no Recife". Miren Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128553

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

16 May 2012

Mario Vargas Llosa e sua tia Júlia

Escrito por: urariano-mota el 16 May 2012 - URL Permanente

Em 2010, quando publiquei o texto “Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura”, de passagem eu criticara a infeliz recriação do peruano no livro A Guerra do Fim do Mundo. Ainda que na época o comunicado de Estocolmo informasse que na literatura de Llosa o tema central era a luta pela liberdade em seu país, pois os prêmios, como os obituários, mentem na proclamação das virtudes, maior foi a mentira na imprensa brasileira ao noticiar o livro sobre Canudos como um dos seus grandes feitos.

Pelo contrário, já ali eu havia notado que pelo menos em “A guerra do fim do mundo” Mario Vargas Llosa havia sido um portentoso fracasso ao cometer um livro falho, indigno de um criador um pouquinho acima da média, porque não se sustentava em vários níveis: a) pela criação mesma de personagens – e um deles era nada mais, nada menos, que Antonio Conselheiro; b) pela desproporção de abismo entre a dimensão humana/política de Canudos e o livrinho realizado; c) pelo cotejo inevitável com a obra-prima Os Sertões – o de Llosa e o de Euclides eram dois mundos estranhos, antagônicos, repelentes recíprocos; d) pela aviltação de Euclides da Cunha, um intelectual de honestidade absoluta, que só era recuperado para o grande público em recriações constrangedoras (e fugia do objeto do texto, na ocasião, e por isso não foi lembrada a insultuosa minissérie Desejo, da Rede Globo, onde o drama familiar de Euclides se transformara em realce para uma personagem feminista de vanguarda). Mas, digamos, isso é passado.

O diabo é que o passado na literatura é um infindável presente. Nela não há jornal velho ou produto com a validade vencida. Se nos perdoam os norte-americanos, na literatura há uma eternidade muito acima da dos diamantes, pois em vez de pedras a humanidade é que brilha. E se perdoam o passo, passagem e queda, queremos dizer, aquele passado ruim, precário e pretensioso de Mario Vargas Llosa torna a voltar em “Tia Júlia e o escrevinhador”. Então digamos, isto é presente.

Para o caso de Tia Júlia, pouco importa se o narrado se atribua a um autor de radionovela, Pedro Camacho, louco de frases sonoras e de extravagâncias, ou a um escritor cujas recordações se confundem com as do tido como o Magnífico Mario Vargas Llosa. Importa o conjunto, a forma da argamassa geral do livro, e o sentimento de dó, constrangimento que causa até nos olhos de quem desejava apenas se entreter, mas sem rebaixar a própria inteligência. Pois o que diria um leitor diante desta literatura cuja eternidade está mais para diamantes que para a humanidade?

“Demorou para pegar no sono e, quando pegou, começou imediatamente a sonhar com o negro. Via-o cercado de leões e cobras vermelhas, verdes e azuis, no coração da Abissínia, de cartola, botas e uma varinha de domador. As feras faziam graças ao compasso de sua varinha e uma multidão espalhada pelas moitas, troncos e galhos alegrados pelos cantos dos pássaros e o chiar dos macacos, o aplaudia loucamente”. Dirá no mínimo que estamos ante um mau escritor, que divaga para expressar o mundo dos sonhos sem entrar na pele do personagem. E pior, que neste romance não há uma seleção de fatos, que são substituídos por amontoados descritivos. Mas o trecho é de “Pedro Camacho”, ruim e extravagante de ruim de propósito. Então vamos ao próprio escritor.

Além da falta de seleção de pessoas e circunstâncias, com narração sonolenta, em um relato de paixões e carnalidade quase não há sexo, ou o que seria mais humanamente literário, de promessa de sexo entre belos e saudáveis primos que se contam segredos, por exemplo. Em um trecho, o narrador fala a sua prima, e dela faz uma confidente amorosa. São dois jovens que se falam de amor e paixão, sem que se envolvam na chama. O que vem a seguir não é crível, acreditem, quando um impetuoso rapaz de 18 anos conta para a linda prima:

“- Você gosta da Julita só ou está apaixonado por ela?

Houve tempo em que lhe fizera confidências sentimentais e agora, como ela já sabia da história, fiz de novo. Tudo havia começado como uma brincadeira, mas, de repente, exatamente no dia em que senti cumes de um endocrinologista, me dei conta de que estava apaixonado. Porém, quanto mais voltas dava, mais me convencia de que o romance era um quebra-cabeça. Não só por causa da diferença de idade. Ainda me faltavam três anos para terminar a advocacia e eu desconfiava que nunca exerceria essa profissão, porque a única coisa de que gostava era escrever. Mas todos os escritores morriam de fome. Por ora, só ganhava para comprar cigarros, alguns livros e ir ao cinema. E tia Júlia ia me esperar até que eu fosse um homem capaz de saldar suas dívidas, se é que algum dia chegaria a isso. Minha prima Nancy era tão boa que, em vez de me contradizer, me dava razão:

- Claro, sem contar que aí você talvez não goste mais da Julita e largue dela – me dizia com realismo. – E a coitada terá perdido tempo miseravelmente. Mas, me diga uma coisa, ela está apaixonada por você ou está só brincando?

Respondi que tia Júlia não era uma biruta frívola como ela (coisa que a encantou).”

A isso caberia só uma anotação ao lado: absurdo! O autor relata como um burocrata, isso, conta sem que se reflita nos personagens o que ele conta do que fazem. Em romance, ou melhor, em arte, isso é grave. Ele descreve fatos, ele não narra gente. O reflexo do acontecimento na pessoa navega ao largo. Aquilo que aprendemos em desenho, em imagens do bom e velho cinema, de que a sombra do personagem, em momentos dramáticos, é mais humana que a pessoa, e nem precisaríamos ir a Eisenstein, pois nos basta o que o genial Kafka ensina quando elude o prosaísmo que é o simples contar fatos, esqueçam. Ou melhor, lembrem por oposição neste passo do Tia Júlia:

“- O que eu não gosto nem um pouco é a história do revólver – comentou tia Júlia. – Acho que é em mim que ele haverá de dar um tiro. Olhe, Varguitas, espero que meu sogro não me mate em plena lua-de-mel. (Negrito desta resenha) E o acidente? Coitado do Javier! Coitado do Pascual! Que confusão a gente aprontou para eles com nossas loucuras...

Pagamos o hotel, fomos tomar um café com leite na praça de Armas e meia hora depois estávamos outra vez na estrada, em um velho lotação, rumo a Lima. Durante quase todo o trajeto, fomos nos beijando, na boca, no rosto, nas mãos, nos dizendo ao ouvido que nos amávamos e brincando com os olhares inquietos dos passageiros....”.

Para não dizer absurdo, digamos, isso é falso. O jovem Vargas de 18 anos e sua tia de mais de trinta estavam sob a mira de uma explosão familiar, com ameaças de morte de um senhor arbitrário, pai do narrador, sob escândalo moral e de costumes. E no entantoe rumavam para o centro do vulcão em Lima aos beijos e apertos. Quem já passou pelo amor e paixão tensos e perseguidos sabe que as linhas citadas acima são vazias de significado. Amantes à beira do limite de uma dissolução não agem com tamanha leviandade, digamos, para dizer o mínimo. Nesses dois falhos personagens não há o morre e renasce, morre e renasce, como as batidas de um músculo no peito. Júlia e Varguitas longe estão de seguir para o centro de suas vidas com os olhos vermelhos, porque desejariam renascer, quando na verdade fariam um nascimento a fórceps, vindo daquela luz emitida por Goethe. Enquanto não compreenderes que tudo morre e que tudo renasce, continuarás a ser apenas um visitante de um triste planeta”.

Qual. Para quê um clássico luminoso, para que exigências de humanidade em personagens cômicos, burlescos? Em Tia Júlia e o escrevinhador, Mario Vargas Llosa vence o escândalo, os traumas, a tempestade, a inexperiência de adolescente, pelo que conta em suas linhas. “O casamento com tia Júlia foi realmente um sucesso e durou bem mais do que todos os parentes e até ela mesma tinham temido, desejado ou prognosticado: oito anos”. Que sucesso! O narrador venceu todas as dificuldades. Em Tia Júlia e o escrevinhador, Mario Vargas Llosa perdeu apenas o mais essencial para um escritor: a construção e a responsabilidade da arte de narrar.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

22 Dic 2011

Soledad, la mujer del cabo Anselmo - TV

Escrito por: urariano-mota el 22 Dic 2011 - URL Permanente

Miren

http://www.youtube.com/watch?v=IYyAt37A9-A

Abrazos.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

11 Jul 2009

CHICO BUARQUE, QUERIDO AMIGO

Escrito por: urariano-mota el 11 Jul 2009 - URL Permanente

Urariano Mota

(Mientras “Soledad no Recife” no llega)

Cuando oí por primera vez “Mi Querido Amigo”, estaba angustiado y jodido en São Paulo, sofocado en un cuarto del tamaño de una cama, un tocadiscos y una banqueta.

“Mi querido amigo, perdóname, por favor

Si no te visito

Pero como ahora aparece un portador

te mando noticias en esta cinta

Aquí en la tierra estamos jugando al fútbol

Tengo mucho samba, mucho choro y rock’n’roll

Unos días llueve, otros días hace sol

Pero lo que te quiero decir es que la cosa aquí está

negra…”

Escuchar a Chico en aquellos años no era bueno. Era necesario, vital, urgente. Nosotros buscábamos la música de Chico como un adicto que busca su salvación ahora, por ayer. Esto, se aliviaba, dejaba en su propio alivio la herida más abierta. Hasta donde la memoria alcanza, recuerdo que en los momentos en los que escuchábamos la alegría no tenía lugar. Y dividía conmigo la duda, no sé si eso venía de la propia naturaleza de su composición o de las circunstancias, del tiempo miserable de la dictadura militar en que vivíamos. Pues él era la expresión musical de nuestra asfixia.

No piensen que reaccionamos como los perros amaestrados de Pavlov. Esto es, como mucho a Chico en la dictadura militar, teníamos siempre asociado el cardenillo de la bayoneta a su música. Oigan, por ejemplo, al Chico sin mensaje, sin panfleto antidictadura:

“Mi amor

tiene un gesto manso que yo soy suya

y que me vuelve loca

cuando me besa en la boca

Mi piel entera se estremece

Y me besa con calma y hondura

Así mi alma se siente besada, ay

Mi amor

tiene un gesto manso que yo soy suya

que roba mis sentidos

viola mis oídos

con tantos secretos lindos e indecentes

Después juega conmigo

Ríe en mi ombligo

y me clava los dientes, ay …”

Es una celebración de amor, es cierto. Un porque me lleno del placer y el cariño que mi amor me extrae y me da. Un canto del alma femenina, según la tradición crítica, la cual podríamos aumentar: un canto de hombre que hace cantar a la mujer el placer que recibe. Hay mucha belleza, y verdad en esa letra, que percibimos. Pero reparen, es una celebración de Dionisos. En ella no están los amantes cogidos de la mano a la puesta del sol o relajados después del éxtasis. Por el contrario, es un cántico a los juegos amorosos que anuncian la tempestad. La flecha rumbo a las nubes cargadas, preñadas de rayos y tormentas. Queremos decir: es del estilo, es del género, es del alma del compositor y la inquietud, la ansiedad, un malestar en el mundo. El amor como un simple contentamiento descontento.

Esa ausencia de amor apolíneo, esa ausencia de cantar madurado de la felicidad de la que partió, como en un Cartola, en fin, esa falta de serenidad, lejos está de ser una falta de belleza, una restricción de arte plena. Desde Kafka aprendemos que de una sola manera se hace arte: de todas las maneras.

“De todas las maneras

que hay de amar

nosotros ya nos amamos

con todas las palabras hechas para sangrar

ya nos cortamos…”

Es una gran barbaridad hablar de música sin la música misma. En esa búsqueda de la música popular, cantada, es una violencia estúpida el hacer mezquina la canción con su letra, que por una vez se transforma en objeto autónomo, elevado a poema. Esta es una operación que no engrandece primero a aquellos a quiénes se supone beneficiar, los compositores de música, y en segundo lugar, mucho menos, a los poetas. Los compositores, reyes y soberanos, indispensables para todos nosotros, no necesitan de esa invasión de dominio. Los poetas, a su vez, se sienten con toda justicia expoliados. Y acompañando a esa doble violencia e injusticia: cuando alguien destaca la letra de la música siempre se hace con el recuerdo la melodía; cuando alguien destaca un poema, ¿qué destaca? Destaca la propia fuerza de su ritmo, imagen, verdad, expresión y síntesis. Los poetas, soberanos absolutos en el reino del poema, sólo tienen las palabras, el compositor popular las palabras y la melodía. Y que decir delante de:

“El pedazo de mí

La mitad arrancada de mí

Lleva tu forma

Que la tristeza es lo contrario de un parto…”?

Me voy furtivamente. Hasta mañana, si Dios quiere, pero si no quiere…

Traducción: Sueside

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

21 Jun 2009

EL REGRESO DE SOLEDAD BARRET

Escrito por: urariano-mota el 21 Jun 2009 - URL Permanente

Andrés Colmán Gutiérrez *

Era tan dulce y hermosa que hubiera llegado a ser "Miss Paraguay, carátula, almanaque", dice el poeta Mario Benedetti. Pero la sangre de su abuelo, el gran periodista, escritor y luchador anarquista Rafael Barrett, la tironeaba desde las raíces, conduciéndola a un destino de entrega a la lucha social y política, que forjó su corta, heroica y trágica historia.

Poco se sabe de Soledad Barrett Viedma, nacida el 6 de enero de 1945, hija de Alejandro Rafael Barrett López, único hijo del recordado autor de El dolor paraguayo. En Sâo Paulo hay una escuela y en Río de Janeiro una calle que llevan su nombre, pero en el Paraguay su historia es aún desconocida, apenas fragmentos filtrados a través del clásico poema de Benedetti y la canción de su compatriota uruguayo Daniel Viglietti.

Ahora, Soledad Barrett es rescatada por el novelista brasileño Urariano Mota, quien la conoció personalmente en su Recife natal, y vivió de cerca su trágico fin, cuando, luego de haber militado en organizaciones de la izquierda uruguaya, llegó hasta el Nordeste del Brasil, en 1971, para unirse a filas de la Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), la legendaria guerrilla brasileña, liderada por el capitán Carlos Lamarca, en la lucha por derrocar a la dictadura militar del vecino país.

Soledad en Recife es el título del libro que publicará la Editorial Boitempo, en julio. Se trata de una novela de no-ficción o reportaje novelado, que recrea la valiente entrega de la joven paraguaya a la lucha revolucionaria, y cómo acabó entregada a los represores por su propio amante, el supuesto guerrillero Daniel, quien en realidad era "el cabo Anselmo", un doble agente de la dictadura.

Urariano Mota, nacido en Recife y residente en Olinda, es autor de la consagrada novela Os coraçôes futuristas, que retrata los sombríos años de la dictadura Médici en el Nordeste brasileño, en los años 70.

"Soledad Barrett marcó profundamente mi juventud, cuando la vi en mi ciudad, en 1973. Después de su muerte, tomé conocimiento de tres grandes crímenes: a) su propia y vil ejecución; b) la traición del cabo Anselmo, su propio esposo; c) la muerte de un amigo mío entre los seis ?terroristas' que fueron exterminados con ella", relata el escritor al Correo Semanal.

"Yo tengo por Soledad Barrett amor y admiración, como el libro lo narra en voz más alta que esta declaración", afirma Urariano Mota, acerca de su nueva obra.

"Esta admiración se extiende a su abuelo, el gran Rafael Barrett, escritor olvidado fuera del Paraguay. Así como lo menciono en el libro, Rafael Barrett transmitió a Soledad no solamente la sangre, la herencia de caracteres, sino que él fue su inspiración y su influencia hasta la trágica muerte", declara el novelista.

Eran años de dictadura y terror. También de lucha revolucionaria y amor. Soledad tenía 25 años de edad cuando perdió a su esposo, el brasileño José María Ferreira de Araújo, capturado y asesinado por los militares, en 1970.

En el fragor de la lucha se reencontró con Daniel, antiguo compañero de José María, a quien había conocido en Cuba. Era un militar que lideró la "revuelta de los marineros", en 1964, contra el Gobierno de João Goulart, y se había convertido en héroe para los guerrilleros. Pero la dictadura lo había captado como agente y tenía la misión de delatar a sus compañeros.

Soledad halló en él a un nuevo compañero, sin desconfiar que lo iba a traicionar. La paraguaya estaba embarazada de 5 meses, cuando el padre de su bebé la entregó a los militares, junto con otros cinco miembros de la VPR, el 8 de enero de 1973. Fueron secuestrados y salvajemente torturados hasta la muerte, en una granja de las afueras de Recife, en el caso conocido como "A masacre da chácara de São Bento".

A pocos días de haber cumplido 28 años de edad, la revolucionaria nieta del gran Rafael Barrett acabó su vida de manera violenta, para ser recordada por los versos de Mario Benedetti: "Soledad, no moriste en soledad, por eso tu muerte no se llora, simplemente la izamos en el aire...".

Treinta y seis años después, la guerrillera paraguaya Soledad Barrett vuelve a vivir, gracias a la pluma de un apasionado escritor brasileño.

El escritor brasileño Urariano Mota publica en julio su libro Soledad en Recife, que rescata la heroica y trágica historia de la luchadora y guerrillera paraguaya, nieta del gran Rafael Barrett.

* Andrés Colmán Gutiérrez es periodista, escritor, guionista. Publicó las novelas "El último vuelo del pájaro campana" (1995, Premio de Narrativa El Lector, reeditada en 2007), "El país en una plaza" (2004), el album de cómic "Mediodía en la tierra de nadie (El asesinato del periodista Santiago Leguizamón)" (2006) y el libro de cuentos "El Principito en la Plaza Uruguaya". Recibió el Premio Vladimir Herzog (Brasil, 1985) y el Premio Nacional de Periodismo Santiago Leguizamón (Paraguay, 2000). Es periodista del diario Ultima Hora. Director de Libertad de Expresión del Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep).



(Publicado en el suplemento cultural Correo Semanal, de Última Hora, Paraguay.)



Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

31 May 2009

Dos casos de corrupción académica

Escrito por: urariano-mota el 31 May 2009 - URL Permanente

El hombre delante de mí no es un corrupto. Aunque no haya contradicción entre ser un científico y un señor corrupto, el hombre delante de mí es un maestro, un profesor, un científico. Para situarlo mejor, diré que él está en Brasil, y más exactamente que es un biólogo, un estudioso de las ciencias de la vida. Él me habla de lo que le ocurrió en una universidad del sur de Brasil. Sin embargo, su persona podrá ser vista en el país donde ahora el lector vive, en la ciudad más distante, a miles de kilómetros del lugar desde donde escribo. En razón de la universalidad de los casos que narra, antes de ser un científico, él es un hombre ubicuo. Con la palabra, el profesor K:

- La cosa está peor de lo que la imaginación puede alcanzar. ¿El señor se cree un escritor, un tipo dotado de grandes sueños y fantasías? Entonces siga lo que le voy a contar, porque su imaginación aprenderá mucho.

Bueno. Yo fui nombrado relator de una disertación de magíster. Nada muy importante, eso es parte de mi trabajo. Anote. Por experiencia yo sé que no debo esperar tesis que revolucionen el mundo de la ciencia. ¿Revolución? Menos, bien menos, ¿para qué exagerar? La realidad ya es una exageración. Para decir la verdad, yo no debo esperar la mínima contribución para cualquier cosa, por mínima que sea. Como yo soy un hombre honesto, yo le digo que si este fuera el criterio, yo mismo no estaría en el lugar que estoy. Pero no tener esperanza es diferente a la más completa y absoluta desesperanza. Veamos.

Cuando ya había corregido cerca de 2/3 de la tesis, unas 60 páginas, yo ya había computado cerca de 150 errores de portugués. Ponga atención. Yo no soy un especialista en mi lengua, yo no soy exactamente un cultor del portugués, mi especialidad es otra. Pero había errores crasos, clamorosos, escandalosos hasta para un individuo como yo. Ahora, mire como las cosas andan en armonía, en la mayor concordancia orgánica. Lo que el trabajo no sabía de portugués, mejor aún no sabía de ciencia biológica. Que maravillosa coherencia, ¿no es cierto? Había antagonismos, hoyos, lagunas, la mierda. ¿Qué hace entonces este doctor que le habla? Llamé al alumno a mi presencia, le conté el estado deplorable de su tesis.

El alumno, un joven astuto, muy vivo, contestó entonces en mi cara, pues con que tipo él habría de hablar, ¿o no?... delante de mí me dijo que no tendría tiempo de hacer las correcciones antes de la presentación de su trabajo, que ya estaba definida para el 13 de abril, para la cual otro profesor vendría de Brasilia a formar parte de la banca examinadora, etc., etc., etc. Entonces yo le dije: "Escuche, usted me hizo perder mucho tiempo en esta corrección. Pero, si la fecha de la defensa ya está marcada y su orientador cree que su trabajo está presentable, yo no voy a crear problemas. Ahora, hay algo: Retire mi nombre en la calidad de relator, ¿está bien así?"

No sé por qué el joven investigador creyó que la comisión examinadora podría crear problemas, si él no recibiera "el apto a ser juzgado" del relator, en el caso, yo. Por culpa de esa duda, apareció en mi casa, acompañado de los siguientes fundamentos teóricos y experimentos de laboratorio: su poderoso e importante padre, con muestras de riqueza en la ropa, en los zapatos, a mencionar de paso el auto importado, citando nombres de políticos y de personas influyentes de la sociedad. Claro, como la visita era de amistad, como era una política de buena vecindad, ellos vinieron a título de presentación con una botella de whiskey envejecido, cuyo precio es mi sueldo.... Está más que claro, yo no sólo dispensé el "regalo", volví a explicar todo de nuevo: "El problema es suyo y de su orientador. Lo que ustedes decidan, para mí estará óptimo. Ahora, no ponga mi nombre en ese cuento. Sólo eso".

Bien, el científico defendió lo indefendible, no hizo las modificaciones sugeridas ni por mí ni por la banca examinadora, y cuando imprimió los seis volúmenes finales de la disertación puso mi nombre como relator. Yo me quedé furioso. Entonces, hice un reclamo por escrito al coordinador de Postgrado y le dije que ya era la segunda vez que me hacían tonto. En una actitud radical, logré borrar mi nombre en cuatro de los seis volúmenes impresos, con corrector. El padre del alumno, cuando supo de mi actitud, ¿qué hizo? Imagine, el padre del farsante me amenazó con procesarme. ¡Yo era el delincuente! Menos mal que para mi felicidad, y para que el padre indignado no llevara adelante el proceso, no había prueba de que yo era el ejecutor de haber borrado mi nombre. Y como mayor prueba de mi buena voluntad, aún había dos ejemplares con el nombre legible del relator.

Ahora, viene la mejor parte: contando esto a mis compañeros profesores en una reunión del Departamento de Biología, en vez de recibir apoyo integral por mi actitud, fui acusado de tener exceso de "preciosismo" en mis correcciones. Los profesores más corruptos dijeron que yo había sido un imbécil, idiota, metido a Robespierre en no haber aceptado el litro de whiskey. En nombre hasta de la presente marcha de valores, yo nada contesté a quien me llamó como Robespierre barato. Mi cabeza podría ir hacia la guillotina.

Otro caso

Un compañero se fue a Portugal para hacer un Post-doctorado. Cuando llegó me preguntó por un trabajo que sería publicado con el nombre del orientando, del orientador (yo, una vez más) y en su nombre, pues él... Mira, uno no puede tener exceso de escrúpulos. Entienda. El rollo compresor, la ola, el océano, la atmósfera biológica, social, la mierda, es de tal forma que nadie escapa ileso, ¿entiende? En pequeñas cosas concedemos. Caso contrario, caeremos en el pecado del suicidio. ¿Entiendes? Concedemos un milésimo, un millonésimo, o seremos obligados a mendigar auxilio a quién ya concedió el culo, alma y complementos. Pues bien. El compañero había tomado por préstamo... así, a fondo perdido, $1.800,00 reales, que había quitado de otro proyecto que tenía dinero en exceso. Quita de lo que tiene mucho para lo que no tiene nada. Hasta ahí, creas, nada de más. Yo me comprometí a que el trabajo sería publicado en nombre de los tres: orientando, orientador y en el de él. Él me dijo que estaba apurado en la publicación, pues "Habrá un congreso de Bioquímica en Lisboa, y yo quiero volver a Portugal para esa ocasión. Quien va a presentar el trabajo soy yo, pues yo consigo el dinero de los gastos para ese viaje con facilidad". Yo le dije entonces que el trabajo ya había sido enviado para una revista especializada en bioquímica y que uno de los revisores había notado que los análisis químicos no eran confiables.

Bueno, él entonces me contestó que "esos tipos (los revisores) son muy mañosos y tienen mucha envidia de quien publica trabajos de calidad" (su trabajo - mejor dicho, "nuestro")... Yo le contesté que éste no era el caso, pues la argumentación del revisor estaba correcta y que deberíamos rehacer los análisis químicos para después intentar publicar el trabajo en la revista o en los anales de un congreso, como lo que estaba previsto para Lisboa. Él dijo entonces: "Envíalo al Congreso de Portugal del modo que está, pues no tenemos tiempo para las pruebas de laboratorios antes del Congreso en Portugal". Yo le contesté "No", porque las advertencias del revisor estaban correctas, y aunque los revisores del Congreso de Lisboa no notaran los errores de análisis químico, yo estaría siendo deshonesto, pues yo ya había sido informado sobre eso antes. El tipo me dijo que yo actuaba como un necio, un tonto, y por eso nunca más recibiría dinero para futuras investigaciones...

Aquí terminan las palabras del profesor K. Si bien entendí, ignorante que soy del mundo de las academias y de los congresos de ciencia biológica, si bien entendí, puedo concluir que la tradicional división del mundo de afuera, de todos los días, también invadió el austero y riguroso mundo de la ciencia. En el mundo académico, científico, los hombres también se dividen en astutos y tontos. O como decimos en Brasil, en vivarachos y necios. Claro, el adelanto de la humanidad depende de los necios. Pero la buena vida es de los vivos y despiertos. Escribir sobre eso es la única venganza de los tontos.

(Traducción: Mirada Global.com)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

18 May 2009

Mario Benedetti e o Recife

Escrito por: urariano-mota el 18 May 2009 - URL Permanente

Na imprensa brasileira, as notícias sobre a morte de Mario Benedetti são lacônicas, medíocres e omissas. Peguem o google notícias em España e terão um perfil digno de um grande escritor. Já no Brasil... Uma nota do Estadão nada diz sobre o papel político da sua obra. Na Folha de São Paulo, em linhas brevíssimas, passa-se como um gato sobre brasas, na menção às idéias de fraternidade do escritor: "Devido às suas posições políticas, Benedetti exilou-se do Uruguai por doze anos, quando o país sofreu um golpe militar, em 1973. Morou na Argentina, Cuba e Espanha e voltou ao Uruguai em 1985. Benedetti foi ainda um grande crítico da política externa dos EUA".

Pior, no G1, o espaço para a morte de Benedetti é ocupado por uma imensa foto e a informação lacônica:

"O escritor uruguaio Mario Benedetti morreu hoje em Montevidéu aos 88 anos. Considerado um dos principais autores uruguaios, ele iniciou a carreira literária em 1949 e ficou famoso em 1956, ao publicar ‘Poemas de oficina’, uma de suas obras mais conhecidas. O autor tinha um estado de saúde bastante delicado e estava em sua casa, na capital uruguaia, quando morreu". Isso é mais que ridículo, é criminoso. Para sair desse quadro, passem o olho no El País, e leiam "El poeta del compromiso". Um banho de informação.

Como a grande imprensa não vai lembrar, por ignorância ou omissão, divulgo um lindo poema de Mario Benedetti, que se refere ao Brasil, a Pernambuco. Perdoem a livre tradução de Muerte de Soledad Barret. O poema é um sensível registro, em Montevidéu, da dor que lhe causou a notícia da morte da bela e brava Soledad Barret Viedma. Soledad foi torturada e morta no Recife em 1973, entregue a Fleury pela marido, o cabo anselmo. Estava grávida (embarazada), com cinco meses.

MUERTE DE SOLEDAD BARRET

MARIO BENEDETTI

Viviste aquí por meses o por años
trazaste aquí una recta de melancolía
que atravesó las vidas y las calles

hace diez años tu adolescencia fue noticia
te tajearon los muslos porque no quisiste
gritar viva Hitler ni abajo Fidel

eran otros tiempos y otros escuadrones
pero aquellos tatuajes llenaron de asombro
a cierto Uruguay que vivía en la luna

y claro entonces no podíamos saber
que de algún modo eras
la prehistoria de Ibero

ahora acribillaron en Recife
tus veintisiete años
de amor templado y pena clandestina

quizá nunca se sepa cómo ni por que

los cables dicen que te resististe
y no habrá más remedio que creerlo
porque lo cierto es que te resistías
con sólo colocárteles en frente
sólo mirarlos

sólo sonreír
sólo cantar cielitos cara al cielo

con tu imagen segura
con tu pinta muchacha
pudiste ser modelo
actriz
miss Paraguay
carátula
almanaque
quien sabe cuantas cosas

pero el abuelo Rafael el viejo anarco
te tironeaba fuertemente la sangre
y vos sentías callada esos .tirones

Soledad no viviste en soledad
por eso tu vida no se borra
simplemente se colma de señales

Soledad no moriste en soledad
por eso tu muerte no se llora
simplemente la izamos en el aire

desde ahora la nostalgia será
un viento fiel que hará flamear tu muerte
para que así aparezcan ejemplares y nítidas
las franjas de tu vida

ignoro si estarías
de minifalda o quizá de vaqueros
cuando la ráfaga de Pernambuco
acabó con tus sueños completos

por lo menos no habrá sido fácil
cerrar tus grandes ojos claros
tus ojos donde la mejor violencia
se permitía razonables treguas
para volverse increíble bondad

y aunque por fin los hayan clausurado
es probable que aún sigas mirando
Soledad compatriota de tres o cuatro pueblos
el limpio futuro por el que vivías
y por el que nunca te negaste a morir.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

25 Abr 2009

Triste memoria de mis putas

Escrito por: urariano-mota el 25 Abr 2009 - URL Permanente

As coisas têm um preço. Se nem sempre como mercadoria, com um valor que se troca no mercado, ainda assim as coisas têm um preço. Vejam a fama, por exemplo. Mais precisamente, a fama de um escritor, para o escritor. Nós, os anônimos do limbo, acreditamos sempre que a fama para um escritor é o paraíso. Assim acreditamos porque imaginamos que da fama o escritor é o possuidor. E com isto imaginamos também algo melhor que o paraíso, que nos perdoem a ingenuidade imaginativa: imerso num prazer inconcebível, vislumbramos o escritor como Ele, o Supremo, porque o vemos como o dono do paraíso. Que nos perdoem os loucos, porque são mais sensatos. Com sua lógica desconcertante, eles sabem que da fama o escritor é o possuído.

Todo o parágrafo acima foi escrito pensando em Gabriel García Márquez. Mais precisamente em Memória de mis putas tristes, que tenho diante de mim. Já na capa o destaque é o autor, não a obra. O seu nome, “ele”, este ser entre aspas que para os editores é ouro de garantida liquidez, anuncia-se em letras maiores, de cor laranja, no alto. Abaixo, em letras menores, vem o que na capa é um subtítulo, Memória de mis putas tristes. Depois, a imagem de um senhor curvado, encanecido, a caminhar de pijama, de costas para o leitor. Insinua-se como um segundo ele, semelhante ao nome em destaque no alto, como um autor que escreve suas memórias no outono da sua vida. A armadilha está aberta, a cilada para os pássaros se encontra a ponto de disparar. Os incautos, os que vão procurar a memória das putas de García Márquez, entram. E caem. Pero nosotros, no. Jamais cairíamos em armadilha tão primária. Nós, os cultos, os que admiramos o gênio de Márquez, não. Sabemos que o autor não tem culpa da enganadora capa do livro, sabemos e compreendemos que não se culpa um artista pelo comércio que a casa editora faz da sua arte. E por nos guiar a esperança, a memória que temos do autor, também entramos. E caímos, também.

Assim como em um reencontro, em que primeiro vemos com os olhos da recordação, lemos a primeira frase de Memoria de mis putas tristes, “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen”, com os olhos da lembrança dos outros Márquez. E assim também como num reencontro, a realidade física e imediata acaba por se meter entre as realidades guardadas, até que se mostre sobre a face da recordação. E esta nova camada, a do Gabriel García Márquez de Memoria de mis putas tristes, não é boa. Vejamos-lhe sem medo as linhas desse rosto.

Este livro não se realiza como narração, e isto, este ato frustrado, não se faz por incapacidade técnica do autor, por supuesto. A sombra da sua história, as suas realizações anteriores fazem-no um homem realizado como criador. O seu fracasso neste livro é a vitória de uma impossibilidade mais íntima. Uma leitura de superfície anotaria que há no relato “quebradizos” do gênero literário romance, que em lugar de o fortificarem mais aumentam a sua fraqueza, pela descontinuidade, pela frouxidão que trazem ao relato. Para ser um refletido e aprofundado, digamos, um largo conto, falta a Memória uma concentração obsessiva, uma seleção rigorosa do mundo e da ação do seu personagem, como um rigoroso close de um indivíduo na multidão, mas um close que integrasse o ambiente em volta, do que dá cara e mais que três dimensões ao homem em foco. Essa ausência de organização inteira, com a força de um olhar que abarca todo o essencial, seria anotado por um leitor de passagem, mas que não é um leitor ligeiro, porque vem de um aprendizado com A Morte de Ivan Ilitch, ou até mesmo de um relato menos fecundo que o russo, como O Velho e o Mar. Vendo menos ligeiro, percebe-se que a explicação da fragilidade de Memoria de mis putas tristes se dá por uma gênese anterior à forma, antes mesmo da pura e simples técnica: há um esvaziamento do objeto narrado – nada resta, nada consegue firmar-se em pé do Velho periodista e do seu Mar de putas. E não por acaso, o “narrador”, o personagem central, o personagem sobre o qual tudo gira, apesar de periodista famoso, sequer tem nome.

O vazio do nome, com dois ou três apodos, mencionados de passagem numa só linha, sem qualquer conseqüência, esse vazio de substância do personagem mais se ressalta quanto mais ele fala de si. Assim como uma mentira vazia que mais se mostra oca quanto mais se adorna de características gratuitas, o personagem, para se mostrar um velho, nos diz:

“Em la quinta década había empezado a imaginarme lo que era la vejez cuando noté los primeros huecos de la memória. ... Um dia desayuné dos veces porque olvidé la primera... Para entonces tenia en la memória una lista de rostros conocidos y otra con los nombres de cada uno, pero en el momento de saludar no conseguia que coincidieran las caras con los nombres.”

Ora, um homem que escreve todas as semanas, que durante décadas foi um “inflador de cables”, não chega à decrepitude dessa maneira. Isto é o que nos dizem a experiência observada e a pesquisa científica. Intelectuais ativos envelhecem nas faculdades mentais mais lento que os indivíduos cultivadores da pura saúde física. No caso particular do personagem, é de se notar que ele é, ou pelo que diz ser, um homem acostumado ao estudo, ao ensino e ao exercício do latim. No entanto, a prosa desse homem lembra mais a de um outro velho conhecido, a do escritor García Márquez. Na escrita do personagem não há palavras preciosas, de sabor da etimologia, nem aquelas linhas lapidares, que sobrevivem independentes como pedras unidas, que são quase um vício dos latinistas. Dizendo de modo mais simples, inexistem arcaísmos e exibição de latim nesse velho professor de latim. Poderia ser dito, esse latinista só existe na caricatura de professores de latim. Concordo, mas dois pontos: 1 – a linguagem desse latinista não pode nem deveria ser a de Gabriel García Márquez; 2 – mais sério: esse latinista deveria ter um humanismo que assimilasse o latim como uma contingência da sua vida pessoal, nada mais que isso.

Há uma contradição interna entre personagem e narrador. Por exemplo, “ele”, o velho de 90 anos, se expõe ao ridículo, conscientemente. Isto, esta exposição, a vida nos ensina, fere o amor-próprio de indivíduos que não são escritores. (Já se vê o ser degenerado que é um escritor – não recua nem mesmo diante da ferida mais íntima, para assim melhor alcançar a verdade.) É próprio da gente humana evitar a dor, a recordação da dor, o rememorar uma humilhação. Quem viu Carta a meu pai, de Kafka, quem viu Rousseau, sabe que a expressão do que fere envergonha, dói, magoa, mas não detém o escritor. Diferente do comum da gente normal, que evita mostrar o fundo feio à sociedade. Mas o personagem de Memoria, não. Ainda que se confesse ausente da vocação e virtude de um narrador, e ignorante por completo das leis da composição dramática (o que já em si é uma ignorância, o acreditar em “leis” da composição), ainda assim, aqui e ali se expõe ao ridículo, que não se envergonha nem de reclamar que às vezes lhe arde o cu. É claro, isto são palavras de broma do escritor Gabriel García Márquez, não do velho periodista.

Essa mistura de vozes, do escritor Gabriel e do personagem, leva com certeza a dificuldades na frase da página impressa. Em parágrafos do livro há frases que não acompanham, pior, que se desconectam, que se desunem da situação e fato a que se referem. Há períodos que se assemelham a frases de montagem, inserção mal feita dos comandos “recortar” e “colar” do programa Word. Por exemplo:

“Ximena iba haciéndose más voraz cuanto mejor nos conocíamos, se aligeraba de corpiños y pollerines a medida que apretaban los bochornos de junio, y era fácil imaginarse el poder de demolición que debía tener en la penumbra”. E na mesma linha, de imediato, depois do ponto da palavra penumbra: “A los dos meses de noviazgo no teníamos de qué hablar, y ella planteó el tema de los hijos sin decirlo, tejiendo botitas en crochet de lana cruda para recién nacidos.” Ora, da Ximena voraz na penumbra ao crochet alguma coisa deve estar faltando, por supuesto.

As anotações feitas até aqui dizem respeito mais a um público exigente, desejoso e amante da escrita de Gabriel García Márquez. Mas existem algumas importantes para o grande público, aquele que esgota edições de cem mil exemplares em três meses. Esse grande público deseja ação, sexo, e dá um valor especial a um livro pelo enredo. Para esse grande consumidor de hambúrguer e best-seller anotamos: do título Memoria de mis putas tristes, do número de putas anunciadas e prometidas pelo narrador, “hasta los cincuenta años eran quinientas catorce mujeres con las cuales había estado por lo menos uma vez”, até a frase final vai uma grande frustração. Excluídas Ximena e Damiana, que não são putas, o narrador relata 3, três, Casilda, Castorina, Delgadina. Dizemos relata e nisto vai uma imprecisão de vocábulo. Com exceção de Delgadina, a donzela que ele não desvirgina, as outras duas são pequenas variações ao tema (supondo que haja um), são fugas, mais dispersivas que orgânicas de Bach. Em todas, o que é muito desagradável, ocorrem linhas que são versos medíocres de boleros ruins, que soam como uma imitação pobre de lirismo:

“Nadie merece ser más felices que ustedes” , ou “y conté las doce campanadas de las doce con mis doce lágrimas finales...”. Diante disto, qualquer comentário será apagado e vil.

Este livro de García Márquez é bem típico do que a máquina do mundo faz de um escritor. E isto não é simplesmente a máquina editorial, mas a máquina mais ampla, do business, que transforma um criador num pop star. Quando Scott Fitzgerald relatava em The Crack-Up, A Derrocada, que “parecia um bom negócio ser um homem de letras bem sucedido”, mas que se descobriu prematuramente como um fracasso, Hemingway zombou cruelmente de Scott. Tão diferente de Fitzgerald, ele, Hemingway, massa de músculos, viril, de cojones de propaganda, jamais escreveria um texto como A Derrocada, porque era um vitorioso, um herói, de magazines, de business e de fama. Mas o processo da vida é mais sutil, astucioso e delicado. Hemingway também chegaria a um crack-up, até o blow up, com uma espingarda, amplo e insofismável na testa. Em um caso e outro, a máquina do mundo, que não escolhe carne, prepara a sua matéria-prima antes. Utiliza a fama para secar, desidratar um escritor do seu húmus, o que vale dizer, reduz o criador a uma griffe, o que vale dizer, faz do seu estilo um trade mark assinado, o que vale dizer, faz do estilo e do homem uma caricatura. Assim, nessa moenda vitoriosa da máquina, ser García Márquez é escrever à maneira de Garcia Márquez, é reproduzir ao tédio seus cacoetes, ampliar blow up seus defeitos de letras de boleros ruins nas frases, expor um crack-up de piadas de mau gosto, porque afinal isso é puro Gabriel García Márquez. Mas nada, nada que se compare ao criador antes da fama, aquele de frases virgens, desconcertantes, como em El coronel no tiene quién le escriba, onde havia uma personagem que de tão pequena e elástica parecia atravessar paredes.

Vale dizer, enfim, neste domingo 30 de janeiro, dia de cumpleaños do escritor e editor Jesús Gómez: ser famoso é bom, ganhar com a fama muito dinheiro é bom, mas o ótimo é ter uma estrada de trabalho pela frente, guiados por nossa voz interior, a nossa alma. Este é o melhor regalo. Este é o melhor good time. Este é o sal da terra, Jesús. E se o sal perde seu sabor, como tornará a ser sal?

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

02 Mar 2009

Derecho a la Memoria

Escrito por: urariano-mota el 02 Mar 2009 - URL Permanente

Hace poco, al intentar escribir estas líneas, yo no sabía por dónde comenzar. Confieso que aún no lo sé. Son ideas distintas que vienen al encuentro de este punto. Éstas vienen desordenadas, todas a clamar y a reclamar su urgencia. Acompañen, por favor, la encrucijada en que me encuentro.

El libro Derecho a la memoria y a la verdad es un libro grande, con 500 páginas, en las dimensiones 23 x 30 centímetros. Es un libro incómodo, que no puede ser llevado como una novela para lectura en un viaje. Por sus dimensiones físicas, es un libro que solamente permite ser conducido como un escudo, como un símbolo de orgullo, para ser ostentado en las plazas y en los autobuses. Eso porque todos preguntarán cuando estemos con él: ¿qué libro raro y grande es ese que este tipo tiene? Así, somos llevados a su lectura en un rincón, puesto en sosiego, con un minuto de silencio, con varios minutos de silencio, de aquel silencio que albergamos en el espíritu, porque siendo inmune a los ruidos exteriores se camina sobre aguas de las más grandes tormentas. Acompañen este paso, por favor. Comparto con ustedes el comienzo de la Presentación del libro:

"Este libro informe tiene como objetivo contribuir para que Brasil avance en la consolidación del respecto de los Derechos Humanos, sin miedo de conocer su historia reciente. La violencia, que aún hoy atemoriza al país como amenaza al impulso de crecimiento y de inclusión social en curso, fija raíces en nuestro pasado esclavista y paga tributo a las dos dictaduras del siglo XX.

Poner luz en el período de sombras y abrir todas las informaciones sobre violaciones de los Derechos Humanos ocurridas en el último ciclo dictatorial son imperativos urgentes de una nación que reivindica, con legitimidad, nuevo status en el escenario internacional y en los mecanismos dirigentes de ONU.

Al registrar para los anales de la historia y divulgar el trabajo realizado por la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos a lo largo de 11 años, esta publicación representa un nuevo paso en un recorrido de cuatro décadas".

“Derecho a la memoria y a la verdad” es un libro más grande aún por otros motivos. Cosa jamás vista en Brasil, y muy rara en todo el mundo, ese libro puede generar una crisis militar en un gobierno elegido y legitimado por la mayoría del pueblo.
Atención, ojo: el látigo y los hierros están guardados. Cuidado, no despierten a estas bestias. "No estamos muertos. Muertos fueron los suyos". Esto es: el libro y su repercusión indican un síntoma de los límites de la democracia que vivimos en Brasil. El acuerdo sin minuciosidad, de la concesión de la Amnistía, sin repercusión criminal para el terror de Estado puede ser tolerado. Pero no digan nunca que son criminosos quienes torturaron y asesinaron ciudadanos desarmados. No cobren punición para los terroristas pagos con el dinero público, porque, al final, "todos fuimos amnistiados: los terroristas -ustedes- y los patriotas, nosotros, los servidores del orden". Si esa amnistía es modificada, ah, el cielo se cae. Y no sólo el de cuatro estrellas.

Pero, si perdonan el paréntesis anterior, ¿lo que de hecho exhibe e informa la provocación, es esa provocación rara y emocionante llamada Derecho a la memoria y a la libertad?

Desde un punto de vista frío, y aquí habla un narrador que vio a un hombre concentrarse sobre sus páginas, este es un libro que no se lee sin un estremecimiento. Es imposible leerlo sin estremecimientos. El libro es como una reconducción a un mundo que se revela contra la mediocridad, contra todo lo que es mezquino y pequeño. Aquel hombre que yo vi recorría sus páginas como el lector de Crimen y Castigo en el clímax del asesinato de las viejas usureras. Sus manos temblaban, yo vi. Él no me dijo nada, pero su movimiento insinuaba que él estaba poseído de un temblor en el alma, porque allí, en aquellas páginas amarillas, quien lee sus letras lee el destino de hombres, quien lee aquellas líneas lee la lucha de una generación. Y, la cosa más interesante, este es un libro sin autor. A lo mejor, es un libro de autores, de muchos autores, un registro de vidas reunidas como en una colección de prontuarios policíacos. Sus perfiles salen de las páginas de los procesos y pocas veces se han visto procesos tan antiprocesos. Son hombres y mujeres, son jóvenes y casi niños, son viejos, malditos y maldecidos por el dolor en la conciencia. Son renegados que se matan. Son hombres que se volvieron seres desequilibrados, son personas, en fin, en condiciones límite.

“Maria Auxiliadora Lara Barcellos (1945-1976)

Maria das Dores se lanzó en las líneas de un tren en la estación del metro Charlottenburg, en Berlín... había sido detenida 7 años antes. Nunca más ha conseguido recuperarse plenamente de las profundas marcas psíquicas dejadas por las crueldades y violencia de todo tipo a las que fue sometida. Durante el exilio registró en un texto... ´Fueron interminables los días de Sodoma. Me pisaron, me escupieron, me desgarraron en mil pedazos. Me violaron en los rincones más íntimos. Fue un tiempo sin sonrisas. Un tiempo de escarmientos, de gritos sofocados, de grito en la oscuridad´...

Nilda Carvalho Cunha (1954-1971)

Su detención es confirmada en el informe de la Operación Pajuçara, desencadenada para capturar o eliminar a Lamarca y su grupo. Fue liberada al inicio de noviembre, profundamente debilitada a consecuencia de las torturas sufridas y murió en el 14 de noviembre, con síntomas de ceguera y asfixia. Nilda recién completaba 17 años cuando fue detenida... ´¿Tú ya has oído hablar de Fleury? Nilda se puso pálida, perdía el control ante aquel hombre corpulento. - Mira, mi hija, tú me vas a contar todo, porque otros más viejos que tú ya me lo contaron. - Pero yo no sé quién es usted. - Yo maté a Marighella. Voy a acabar con su belleza- y le tocaba el rostro...

Odijas Carvalho de Souza (1945-1971)

Odijas fue llevado al Hospital de la Policía Militar de Pernambuco en estado de coma, muriendo dos días después, a los 25 años... ´El día 30 de enero de 1971 fui despertado temprano por un gran movimiento. Alrededor de las 7 horas, Odijas pasó por la celda, conducido por policías. A pesar de la existencia de la puerta de madera aislando la sala del pasillo, llegaban hasta nosotros los gritos de Odijas, los ruidos de los golpes y de las preguntas cada vez más histéricas de los verdugos. Durante ese período, Odijas fue llevado algunas veces al baño, puesto bajo la ducha para en seguida volver al suplicio. En una de esas veces él llegó hasta mi celda y me pidió unos pantalones prestados, porque la parte posterior de sus muslos estaba en carne viva. Los verdugos animalizados se excitaban aún más, redoblando los golpes exactamente allí".

Como notan, difícil es mantener la serenidad, la frialdad, un aire apolíneo, razonable, sensato, ante ese mundo que se encuentra inmerso, pero jamás superado, muerto, vencido. Yo, que no sabía cómo comenzar, confieso que tampoco sé cómo poner fin a estas líneas. Yo ya había escrito notas, reflexiones, cosas más sociológicas, dignas de tesis, que ilusionan a toda la gente, que puede tomarnos como un ser culto, inteligente, sabio, espirituoso. Basta de falsedad, porque,

" - ¿ Tu nombre completo es Mário Alves de Souza Vieira?
- Ustedes ya lo saben.
- ¿Tú eres el secretario general del comité central del PCBR?
- Ustedes ya lo saben.
- ¿Será que tú quieres ser un héroe?...

Horas de apaleamientos con palos de caucho, "pau-de-arara", choques eléctricos, ahogamientos. Mário rehusó dar la más mínima información y, en aquella vivencia de la agonía, aún extravasó el temperamento a través de respuestas desafiantes y sarcásticas. Impotentes para quebrar la voluntad de un hombre de físico débil, los verdugos lo empalaron usando un palo hecho de madera con estrías de acero. La perforación de los intestinos y, probablemente, de la úlcera duodenal, que soportaba hacía años, debió haber provocado hemorragia interna".

Es terrible que la importancia de un libro, que la importancia de la palabra escribita, ocurra en relatos tan crueles. Pero la realidad no se elige. Quien toca ese libro, toca destinos.

(Traducción: Mirada Global.com)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobre este blog

Avatar de Urariano Mota

Blog de Urariano

ver perfil

Categorías

Amigos

  • cauci66
  • José Ignacio Izquierdo Gallardo
  • raravis
  • Iván Carmona García
  • Eduardo Montagut Contreras
  • ANTONI RODA JORGE
  • loisdmuras
  • gyantse
  • Salvador García Bardón
  • olicarfer45
  • popochan
  • francesclopez
  • Alondra
  • Wesley S.T Guerra
  • Anichi

Fans

  • Tucho Novoa

Ídolos

  • sariow
  • gillhooley

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):