09 Ene 2012
Diez argumentos para crear una agrupación 2.0 en el PSOE
Estamos a escasas semanas de la celebración del 38 congreso del PSOE, que sin duda será determinante para iniciar un profundo cambio en el modelo de participación, representación y apertura a la sociedad de un partido con una larga historia y unos valores universales, pero que tiene la necesidad de adaptar su mensaje, ideario y estructura a una realidad cambiante y compleja.
El PSOE poco ha evolucionado organizativamente desde su 28 congreso, y un grupo de militantes y simpatizantes socialistas, reunidos en torno a la red y trabajando en este documento de forma abierta y colaborativa, queremos proponer a l@s delegados y delegadas a este congreso que asuman la constitución de una agrupación 2.0 que convierta en estatutario en el partido lo que ya es real en nuestro país, es decir, la participación de miles de militantes y ciudadanos en política a través de internet y las redes sociales.
Muchos somos los Militantes y simpatizantes del PSOE que llevamos años debatiendo, promocionando e impulsando iniciativas y foros sobre la cibermilitancia y las nuevas formas de participación como uno de los instrumentos para conectar la vida política e institucional con la sociedad y sus actores más dinámicos y creativos, y aunque se han hecho avances en este sentido, es necesario que se dé un paso firme para avanzar en este camino hacia un socialismo más abierto, participativo y global gracias a las posibilidades que nos ofrecen las TICs e internet en una sociedad cada vez mas global.
La Web 2.0 y las redes sociales, han facilitado otras formas de participación, impensables hace solo unos pocos años. En este contexto surge la cibermilitancia., que no es otra cosa que la forma que tiene el militante o simpatizante de contribuir al cumplimiento de los valores, ideales y objetivos del partido a través de las herramientas que nos facilita la Web 2.0. Militancia activa y comprometida que se desarrolla en Internet, pero militancia socialista.
Por ello, y por un lado, creemos que esa cibermilitancia debe tener los mismos derechos y deberes que la desarrollada “off-line”, ya que en los tiempos actuales es tan importante como cualquier otra forma de militancia activa. Máxime ante la creciente relevancia de la red en la formación de la opinión pública de los ciudadanos. Quienes quieran intervenir en internet en favor de las propuestas del PSOE deben tener abierta la puerta de comprometerse en la gestión del Partido al igual que el militante “tradicional”. Los cibermilitantes deben tener derecho no sólo a sugerir a través de internet sino también a participar en el debate y aprobación sus propuestas programáticas así como en la elección de las personas a las que se confía su desarrollo.
Y por otro lado debe conciliarse la existencia de ambos tipos de militancia, la virtual y la encuadrada en la estructura territorial del Partido basada en las Agrupaciones Locales, posibilitándose a la cibermilitancia tanto mantener su afiliación a éstas, como poder mantener su vinculación al Partido sólo como cibermilitantes: compatibilidad sin obligatoriedad. No podemos abrir una vía de debilitamiento de la estructura básica del Partido, y por otra parte, sin su perjuicio pero sí complementándolo, debemos flexibilizar las formas de implicación.
Es más, la posibilidad de mantener una estructura en el ámbito de la red, abierta y participativa, permitirá un acercamiento inicial a los simpatizantes más activos de la red, con el fin de incorporarlos a la dinámica de debate, reflexión y análisis de la realidad política y social, en el seno del partido; sin necesidad de tener el vínculo físico con las agrupaciones tradicionales, que en muchas ocasiones impide la participación activa de miles de personas que comparten nuestro ideario, por las barreras de cristal que aún existen y no hemos sabido romper. Por no hablar de aquellos militantes que por razones de horarios profesionales y familiares no pueden incorporarse plenamente a las dinámicas políticas de la organización.
Nos encontramos en un momento crucial para el Partido. Un momento donde debemos dar pasos decididos y firmes para convertir al PSOE en un partido del Siglo XXI, comprometido con los ciudadanos, abierto a la sociedad, que facilite la incorporacion de nuevos militantes y que facilite el debate, la reflexión y la participación interna en la toma de decisiones. Por ello, queremos aportar a todos los militantes y simpatizantes del PSOE, 10 argumentos-ideas que refuercen la creación de esta “agrupación 2.0” en el próximo congreso federal:
1.- La agrupación 2.0 dará carta de naturaleza a una realidad incuestionable, Internet está cambiando la forma de hacer política en todo el mundo, la red ha supuesto un terremoto cuyas manifestaciones se están viendo desde la primavera árabe, pasando por el #15M español o las movilizaciones de estudiantes en Chile. Los socialistas no podemos quedarnos al margen, encerrados en nuestras agrupaciones, y esperando a que estos nuevos movimientos sociales llamen a nuestra puerta, debemos tener la valentía de salir al exterior y plantear plataformas de diálogo. Y ese diálogo se da mayoritariamente en internet.
2. Articular nuevas formas de participación supone poder impregnar el PSOE de nuevas ideas y debates enriquecidos por la inteligencia colectiva, y actualizar los valores del Partido a la filosofía 2.0 llevándolo a ser un Partido de la ciudadanía del siglo XXI. El PSOE tiene que incorporar a la gente como parte de su infraestructura tecnológica. El músculo político de los partidos lo constituyen sus militantes y simpatizantes que ejercen de “embajadores de la marca”, pero para ello tiene que volver a generar compromiso (engagement) entre los sectores más dinámicos y creativos de la sociedad para que ejerzan de “influencers”. Y para ello la jerarquía constituye más un problema que una solución. Hoy el paradigma de la nueva sociedad es la red, y el PSOE tiene que aprender a configurarse también como una red inteligente en el que cada unos de sus militantes y simpatizantes sientan que tienen la oportunidad de participar, contribuir y decidir.
3.- La nueva realidad de los movimientos sociales existentes, hace que sea importante asumir nuevos conceptos de ACTIVISMO CIUDADANO. Además de grandes causas, existen causas menos trascendentes pero no por ello menos importantes. Y el modo de participar en ellas hace que la organización asuma la cultura de la colaboración, participación y organización en red, si no quedará al margen.
4.- Esta agrupación 2.0 es totalmente compatible con la digitalización que se está llevando a cabo durante los últimos años tanto a nivel local, como provincial y regional, cuyo objetivo final es propiciar su presencia en la red y conseguir una total integración de la estructura formal del partido, mediante un correcto uso de las principales herramientas web 2.0 y la puesta en práctica de una escucha activa de los militantes y la ciudadanía.
5.- Por su universalidad, accesibilidad, inmediatez y economía. Creemos que estas cuatro palabras son el nexo de unión para conectar eficazmente tanto a militantes como a simpatizantes socialistas con el Partido.
6.- La Agrupación Socialista 2.0 es una clara apuesta por el conocimiento abierto y la gestión política base a redes distribuidas y no jerarquizadas que fomentará el intercambio de ideas y debates de forma transversal, que supera los ámbitos territoriales y formales de nuestra histórica estructura. No es una alternativa al sistema territorial, totalmente necesario, sino el complemento ideal para desarrollar nuevas sinergias y nuevos espacios de cooperación, de asociación y de gestión de proyectos en el ámbito del PSOE, de forma colaborativa.
7.- La gestión de un espacio político propio en el seno de la organización en el ámbito digital, estructurado e integrado en la misma, permitirá mostrar el camino a seguir a toda la militancia en el terreno del 2.0; y especialmente a nuestros cargos orgánicos e institucionales, en la gestión de sus perfiles digitales. No se trata de herramientas 2.0, sino de mostrar la estrategia y filosofía de la comunicación 2.0, en el desarrollo de la acción política en red .
8.- La Agrupación 2.0 es un excelente instrumento de comunicación a nivel internacional dentro de la familia del Partido de los Socialistas Europeos y de la Internacional Socialista, para construir una nueva socialdemocracia a nivel global, y especialmente a nivel europeo, ayudando a construir con el PES un espacio colaborativo digital para establecer un debate transnacional de todos los militantes europeos que quieran participar en él. El PSOE tiene la oportunidad de liderar un proyecto de este nivel que contribuya a ese diálogo de regeneración ideológico.
9..- La posibilidad real de conexión en el ámbito 2.0 sin importar fronteras, ni barreras culturales, puede ser un elemento definitorio, para que los socialistas españoles impulsemos la construcción de una ciudadanía europea, desde una perspectiva socialdemócrata, toda vez que en 2012 se desplegará la posibilidad de que la voz de los ciudadanos europeos se haga oír en la Comisión y en el Europarlamento, gracias a la Iniciativa Ciudadana Europea. Tenemos la oportunidad de vertebrar desde el 2.0 grandes plataformas paneuropeas en conexión con el PES, toda vez que el PE está dominado por el PPE.
10.- Esta agrupación se debe constituir como símbolo de la apuesta inequívoca del PSOE por el Gobierno Abierto, es decir, la apertura hacia un nuevo modelo político en el que primen los valores de la transparencia, la participación y la colaboración. No es posible promocionar los valores, prácticas y políticas del gobierno abierto sin practicarlo en el seno del partido. Como en tantos órdenes de la política, necesitamos ejemplaridad pública y ejemplaridad partidaria.
02 Ene 2012
El precio de la impunidad
El Partido Popular aglutina desde el pasado 20 de noviembre las más altas cotas de poder que un partido político haya logrado concentrar en toda la historia de nuestra democracia reciente. No en vano, controla el 75% de las diputaciones provinciales, la inmensa mayoría de los ayuntamientos de las ciudades de más de 50.000 habitantes, once de las diecisiete comunidades autónomas y, por último, el gobierno de la nación y las Cortes Generales con mayoría absoluta.
La contundencia de su victoria en las elecciones generales, que a su vez ha relegado al Partido Socialista a su peor resultado en unos comicios nacionales, tuvo lugar después de varios años de silencio acerca de las cuestiones más importantes, en un estado permanente de escucha pasiva de los errores del Gobierno y de las consecuencias de la feroz crisis económica y, además, tras una campaña electoral en la que Mariano Rajoy defendió un programa electoral repleto de lugares comunes, vaguedades y brindis al sol, en un claro ejercicio de funambulismo político en el que se substituían las medidas políticas propuestas por el Partido Popular por los objetivos comunes a toda la sociedad española.
Pero si hubo algo que el señor Rajoy se empeñó en dejar claro durante la pasada campaña electoral es que su partido no subiría los impuestos y que el primer objetivo de su gobierno sería la creación de empleo. Literalmente, palabras del actual ministro de Hacienda y Administraciones Públicas: "Subir los grandes impuestos trae menos crecimiento y más paro". Pues bien, en el Consejo de Ministros del pasado viernes 30 de diciembre, el ejecutivo se cargó de un plumazo ambas promesas.
La escena fue de por sí caótica: cuatro ministros intentando explicar lo inexplicable. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, incapaz de desarrollar en un guion claro las medidas adoptadas por el gobierno, tuvo que ser corregido, enmendado y apuntado en varias ocasiones por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, desesperada ante lo titubeante del discurso de Montoro. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ejerció de convidado de piedra, pero desmintió con rotundidad los argumentos con los que tanto Montoro como Sáenz de Santamaría trataron de justificar las medidas adoptadas: la desviación del déficit hasta cerca del 8% del PIB se daba ya por descontada. Montoro acabó de darle la puntilla al débil argumento de la sorpresa utilizado por la vicepresidenta: la desviación del déficit es imputable íntegramente a las Comunidades Autónomas, y las que más se han desviado están en manos del Partido Popular. Lo sabían. Y el señor Rajoy mintió en su discurso de investidura, cuando ya había finalizado el traspaso de poderes.
En el capítulo de recortes, destaca especialmente la merma de la inversión en I+D+i, motor incontrovertible del cambio de modelo productivo, acompañada además de una recuperación indecente de la desgravación por compra de vivienda, calificada por el consenso de los expertos económicos como el principal acicate de la especulación inmobiliaria en nuestro país y catalizador fundamental de la burbuja. La congelación del sueldo de los funcionarios y el aumento de su jornada laboral en un 6.25% supone una disminución de salario efectivo superior a la ya realizada por el anterior ejecutivo en mayo de 2010. La congelación de la ley de dependencia supone, asimismo, el primer paso del desmantelamiento del cuarto pilar del Estado del Bienestar.
Respecto de la subida de impuestos, no parece razonable que se vuelva a penalizar a las clases medias y trabajadoras, que soportarán más del 70% de la subida de impuestos, mientras se dejan intactos los principales agujeros fiscales de nuestro capítulo de ingresos: el impuesto de sociedades en el caso de las grandes empresas, que tras múltiples deducciones consiguen aportar únicamente el 9.7% de sus beneficios, y las grandes fortunas amparadas en complejos entramados societarios. Sorprenden por inanes las alabanzas de algunas voces autorizadas de Izquierda Unida a la fiscalidad del IRPF propuesta por el PP después de haberse erigido en defensores de "los de abajo" frente a "los de arriba". ¿De verdad que los de arriba son los trabajadores y no los grandes capitales y las grandes empresas?
En definitiva, y a pesar de los infructuosos intentos del candidato socialista Pérez Rubalcaba durante la campaña electoral, empezamos a comprobar que efectivamente existía un programa oculto del Partido Popular, que ha empezado a aflorar inmediatamente en el segundo Consejo de Ministros, y del que tendremos buena cuenta, probablemente con más intensidad, cuando se apruebe el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado. Ahora bien, no nos llevemos a engaños. El señor Rajoy cuenta con toda impunidad para llevar a cabo esta política regresiva que traerá más desempleo y una profunda recesión en los años venideros. Estaremos pagando el precio de la impunidad.
26 Nov 2011
Una oportunidad para el PSOE
Los resultados electorales del pasado 20 de noviembre ponen de manifiesto que el Partido Socialista Obrero Español ha dejado de ser una opción de gobierno para la mayoría de progreso de este país. Tras la pérdida paulatina de poder autonómico, culminada con los resultados catastróficos de las elecciones municipales y autonómicas de mayo del presente año, ha venido la hecatombe definitiva de las elecciones generales, una pérdida de cuatro millones y medio de votantes respecto de 2008 y la constatación, sin posibilidad de duda, de que los ciudadanos han dejado de confiar en el Partido Socialista como contrapeso fundamental de los poderes económicos y mediáticos que habitan, desde siempre, en el seno de la Derecha.
Sin embargo, y a tenor de lo que escucho a muchos militantes y cuadros dirigentes del PSOE, parece que bastaría con cambiar de ejecutiva, con cambiar de secretario general, con cambiar de caras y apostar por nuevos políticos -si no los conoce nadie, mejor- para resolver los problemas fundamentales de la formación socialdemócrata. Desde mi análisis de la situación, me encuentro en la obligación de negar la mayor.
¿Acaso los resultados del 20N obedecen a la debilidad intelectual o política del candidato? ¿Acaso era Rubalcaba el que estaba herido de muerte, por su trayectoria personal y de gestión en el Gobierno, y quien ha provocado la pérdida de más de cuatro millones de votos? ¿Si se hubiera escogido a un candidato de nueva cuña se habrían obtenido otros resultados? Pienso, sinceramente, que los problemas no están, o al menos no de forma definitiva, en el candidato o en los posibles candidatos a Secretario General, sino en la imposibilidad del partido de hacer frente a la crisis con las herramientas que le confieren sus principios socialdemócratas, en la incapacidad del socialismo de ofrecer una alternativa de gobierno al capitalismo imperante en Europa y en el mundo y, en definitiva, en que el Partido Socialista ha dejado de ser el elemento de transformación social y de consolidación democrática que fue en la década de los ochenta.
Dado que, al menos, vamos a estar cuatro años en la oposición, ¿es necesario apresurarse en la elección de un nuevo líder como si de una aplicación taumatúrgica se tratase? Ésa no es, desde luego, mi posición. Yo no tengo ninguna prisa, y no debería tenerla el partido. Apuesto, personalmente, por un Congreso de fondo, y no de personas, por un Congreso en el que se asienten los cimientos de la necesaria transformación del partido, que tiene que refundar sus bases, su funcionamiento interno (con mayor poder de la militancia y, sobre todo, con una militancia más numerosa, más activa y más comprometida), sus instrumentos de acción política y de alcance ciudadano, sus relaciones con los trabajadores y con los sectores productivos, y, sin más dilación, su modelo de país y de sociedad. En definitiva, qué partido queremos y qué objetivos de transformación nos marcamos como irrenunciables.
Como pienso que lo expuesto anteriormente quedaría absolutamente sepultado por la elección del nuevo secretario general en el XXXVIII Congreso, apuesto por una ejecutiva de transición que lidere, junto con las bases, este proceso de transformación profunda, durante dos años, con un secretario general también de transición que dé paso, posteriormente, a una ejecutiva, entonces sí, renovada y propia de un partido adelantado a su tiempo y dispuesto a liderar la revitalización de la Democracia y del sistema de partidos.
Toda crisis implica una oportunidad. Los partidos socialistas de Alemania, Francia y Reino Unido, casi con toda seguridad, van a gobernar en los próximos años y, por tanto, se verán desprovistos de la posibilidad de convertirse en los partidos que necesita la democracia del siglo XXI. No es consuelo de tontos, ni mucho menos, que el PSOE asuma ese liderazgo. Démonos, al menos, esta oportunidad.
21 Nov 2011
Autocrítica
Las elecciones generales las ha perdido el PSOE, sin ambages. Una derrota histórica y rotunda representada por la pérdida de cuatro millones y medio de votos respecto de las generales de 2008. El Partido Popular, con setecientos mil votos menos de los que el PSOE obtuvo en los anteriores comicios, obtiene una amplísima mayoría absoluta, lo que no hace sino confirmar que el PP ha ganado las elecciones (sólo medio millón de votos más que en 2008) por incomparecencia del contrario.
Los 186 diputados y las dos terceras partes del total de senadores otorgan al Partido Popular el poder político absoluto. Más del cincuenta por ciento de los ayuntamientos, tres cuartas partes de las diputaciones provinciales, once de las diecisiete comunidades autónomas y el Palacio de La Moncloa. Jamás un partido político había concentrado tanto poder en España, sobre todo si tenemos en cuenta que la derecha cuenta, además, con el control de la inmensa mayoría de los medios de comunicación y, por supuesto, con el favor de los poderes económicos. No hay oposición que valga. Efectivamente, se acabó el bipartidismo. Ahora todo lo controla un único partido con sede en la calle madrileña de Génova, número 13.
Como militante socialista, tengo el deber de hacer autocrítica, no con el fin de la flagelación o del suicidio político, sino con el propósito de ganar el futuro, analizando lo sucedido con rigor. Lo he hecho muchas veces en este blog a lo largo de estos ocho años, y hoy no me importa hacer una síntesis de todas las causas que, en mi opinión, han llevado al PSOE a la mayor debacle electoral de su historia reciente. La conjunción letal de los cinco millones de parados junto con la ineficacia (en la inmediatez) de los ingentes esfuerzos llevados a cabo a partir de 2010 con la intención de cortar de raíz la inestabilidad de nuestra deuda y la percepción generalizada de que éstos no han servido para nada más que para maltratar a los ciudadanos sin resolver ningún problema y sin que a los causantes de esta crisis devastadora se les haya alterado, siquiera, la sonrisa, ha arrasado con las posibilidades electorales del PSOE.
Si a todo ello le añadimos una pésima pedagogía de cada uno de los pasos dados y una ausencia en el tramo final, salvo excepciones, de las leyes de transformación y progreso social que caracterizaron la primera legislatura y parte de la segunda, obtenemos el desafecto de la izquierda sociológica de este país por el único partido de izquierdas con opciones de formar gobierno. El tiempo corregirá, estoy convencido, muchas de estas impresiones, y presentará al presidente Zapatero como el político que antepuso los intereses de España a los suyos y los de su partido. "Cueste lo que me cueste". Y le costó una derrota electoral sin precedentes.
Rubalcaba es un gran político, conoce a la perfección la administración del Estado y habría sido, sin duda, un excelente presidente de Gobierno. El Partido Socialista había conseguido elaborar un buen programa político en torno a la figura de un ministro eficaz y solvente, considerado por propios y extraños como uno de los más brillantes de su generación. El fin de más de cuarenta años de la violencia terrorista de ETA dan buena cuenta de su perseverancia y su determinación. Pero el esfuerzo ingente realizado por el candidato no ha sido suficiente. Se han cometido, otra vez más, errores de bulto en esta campaña. Un partido que no defiende su gestión y no la explica adecuadamente está muerto antes de salir al ruedo electoral. Y ocultar al presidente Zapatero (aunque haya sido él quien así lo haya decidido) no hace olvidar a los ciudadanos sus legítimos enfados, antes al contrario, fomenta la desconfianza del que no reconoce sus errores sino que los oculta.
En definitiva, el PSOE ha dejado de ser el elemento de transformación de referencia para la izquierda sociológica de nuestro país. Los ciudadanos lo observan con recelo, han perdido la confianza en la política y en los políticos que no han sabido dar respuesta a una crisis brutal que ha trascendido lo económico para alcanzar también a los principios más básicos de la Democracia. Sólo una modernización absoluta, un adelanto a los tiempos que vienen, un camino decidido hacia el futuro con los principios de siempre, hacia la consolidación de los partidos políticos como instrumentos de transformación y progreso sacará al PSOE de este pozo de amargura.
Para ello es necesario olvidar las actuales estructuras de poder carcomidas y dar la voz y el voto a la democracia interna. Pero no sólo eso. Hace falta que las bases crezcan en número y en compromiso, así como en capacidad de influencia y en actividad . Cualquier crisis supone un peligro y una oportunidad. Y esa oportunidad pasa por liderar la renovación del sistema obsoleto de partidos y, por tanto, de la democracia representativa.
Hecha esta reflexión, me vienen a la cabeza algunas preguntas. ¿Van a hacer autocrítica los homosexuales que votan al PP a pesar de que los consideran ciudadanos de segunda clase? ¿Tienen algo que reprocharse los que han luchado con denuedo por acabar con el bipartidismo y han obtenido, a cambio, un monopartidismo sin antecedentes y altamente preocupante? ¿La sociedad en general está satisfecha con que la ideología subyacente en el origen de la crisis ostente el poder absoluto en España? ¿Los ciudadanos de Cataluña que han premiado a CiU con seis escaños más están de acuerdo con los recortes brutales de su sistema público de salud? ¿Es ingrato que el partido que más se ha dejado la piel por el fin del terrorismo en el País Vasco sea perjudicado por la derrota de los etarras en favor de los que hasta anteayer jaleaban a los asesinos? ¿Se critican a sí mismos los partidos de izquierdas cuya campaña tiene como primer y único enemigo al partido que puede liderar un gobierno de izquierdas en España?
Y, por último, ¿reconocerá el señor Rajoy que ha llegado a La Moncloa exprimiendo el limón de los cinco millones de parados, tras haber intentado atajar ese camino forzando una intervención financiera en mayo de 2010 y habiendo ocultado su modelo económico, social y de país para los próximos 4 años?
Autocrítica. Para todos, por favor.
16 Nov 2011
Match Point
Existe, en mi opinión, una percepción errónea entre la ciudadanía española de lo que puede suponer un gobierno del Partido Popular si el próximo 20 de noviembre y, como auguran todas las encuestas, Mariano Rajoy consigue la llave del palacio de La Moncloa.
Respecto de las políticas sociales la opinión es prácticamente unánime. El Partido Popular supone una involución en las leyes que han extendido derechos individuales y colectivos. No en vano propone la derogación (y mantiene los recursos pertinentes ante el Tribunal Constitucional) de la ley de reforma del Código Civil que permite a los homosexuales contraer matrimonio, la derogación de la ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, la derogación de la ley de Igualdad y, por último, y según anunció el señor Rajoy en su última entrevista, la degradación de la conocida como ley antitabaco.
Respecto de las políticas públicas que sustentan el Estado del Bienestar son muchos los que saben que el Partido Popular, en caso de ganar las próximas elecciones generales, llevará a cabo severos recortes que acabarán con la red de justicia social e igualdad de oportunidades construida durante años, a imagen y semejanza de lo que se dedican a hacer en todas las comunidades autónomas en las que gobiernan. Sólo hace falta escuchar lo que dice Esperanza Aguirre sobre la gratuidad de la educación (y lo que hace al recortar plantillas de profesores y subvencionar los colegios privados de élite), sobre la gratuidad de los fármacos o sobre el copago judicial. Basta atender a lo que señala Valcárcel acerca del copago sanitario o lo que ha hecho Fabra con el Instituto de Investigación Príncipe Felipe en Valencia cuya plantilla ha recortado en más de un 50%. Es suficiente con recordar una de las primeras medidas adoptadas por Feijóo cuando llegó a la presidencia de la Xunta de Galicia: suprimir la gratuidad de los libros de texto en la etapa obligatoria. O atender simplemente al programa electoral del PP, en el que se perfila una reducción significativa de la prestación por desempleo. Sirvan como premonición las palabras pronunciadas ayer mismo por Dolores Cospedal: "Algunos van a protestar mucho cuando el Gobierno diga todo lo que hay que hacer para sacar el país adelante".
En cambio, una mayoría de ciudadanos piensan que el Partido Popular está mejor preparado para afrontar la crisis. Es sin duda este hecho diferencial respecto del PSOE el que hace que el Partido Popular lidere con mucha ventaja todas las encuestas. Y, sin embargo, es a este respecto donde pienso que el PP tiene el discurso más regresivo y más peligroso para el futuro de nuestra economía y, por tanto, de nuestro país.
El señor Rajoy substituye, impúdicamente, los objetivos comunes (reducir el desempleo, resolver la crisis económica, volver a la senda de crecimiento y creación de empleo) por las medidas que adoptaría para alcanzarlos. Y las pocas medidas conocidas suponen retroceder a los orígenes de la burbuja inmobiliaria, expresión devastadora de la codicia y la especulación en España y auspiciada en el 98 por las leyes aprobadas por José María Aznar. Y, sin excepción, los líderes del Partido Popular nos venden, como si del bálsamo de Fierabrás se tratase, un regreso al 96. Mienten. Ni las circunstancias internacionales son las mismas (entonces la expansión económica era un hecho incontrovertible) ni dispondrían de las grandes empresas públicas que entonces se privatizaron y con cuyos ingresos se pudo estimular la economía ni tendrían a mano los resortes de política monetaria con los que contaron en aquellos años.
El día 20 de noviembre nos enfrentamos a las elecciones más importantes desde el período constituyente. Del gobierno que salga de las urnas dependen no sólo los medios escogidos para salir de la crisis, sino el modelo productivo y el modelo social que queremos. No es momento de cometer una doble falta, social y económica. Vota PSOE.
21 Oct 2011
Acaba ETA. Ya se preparan los amigos de Gines
La sombra del terror, como la del ciprés de Delibes, es ciertamente alargada. Durante los últimos 43 años la banda terrorista ETA construyó, cadáver a cadáver, un proyecto del mal sustentado en el tiro en la nuca, el secuestro y la bomba lapa. No sólo destrozó la vida de cientos de familias inocentes de toda España, sino que sembró de miedo y esclavitud la cotidianidad de los cientos de miles de vascos que no estaban dispuestos a comulgar con ruedas de molino repletas de odio y terror.
ETA dijo ayer que se acabó. De forma definitiva, irreversible e incondicional. Y por mucho que la Conferencia de San Sebastián y el propio comunicado de los asesinos traten de maquillar la realidad, la banda lo deja porque ha sido derrotada con ferocidad por el Estado de Derecho, porque los terroristas están absolutamente solos y porque todos los vascos, incluso los que antaño le vieron la parte positiva a la irracional lucha armada, le han pedido a ETA que cese en su estrategia de la muerte. Llegó el tiempo de defender lo que se crea conveniente en las urnas, de cambiar pistolas y cócteles molotov por iniciativas legislativas y parlamentos democráticos. Llegó, por tanto, y de forma inexorable, el tiempo de la política.
Y con obvios vencedores y vencidos. Vence sin duda la Democracia, el Estado de Derecho, que sin necesidad de hacer ninguna concesión política ha logrado -y tendremos que estar eternamente agradecidos a los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, a jueces y a fiscales- arrinconar a la banda, descabezar a todas sus cúpulas y detener a prácticamente todos los asesinos hasta llevarlos a la cárcel. Vencen sin duda alguna las que son ya el referente moral de todos los demócratas, las víctimas del terrorismo de ETA, que ven cómo por fin, después de tantos años, no habrá más muertes en nombre de una tierra que nunca perteneció a los que asesinan sin sentido. Vencen los que apostaron por la paz, los que un buen día se dieron cuenta de que la muerte nunca puede ser la solución a ninguna diferencia política, y desde ese punto de vista empezaron a trabajar en el propio entorno abertzale para acabar con la violencia y para forzar vías exclusivamente políticas. Y pierden los asesinos, que ven que su única salida es la cárcel, el cumplimiento íntegro de penas y la pesada losa del horror llevado a cabo sobre sus conciencias hasta el día en que se mueran. Todo ello con el agravante moral de no haber logrado ni uno solo de sus objetivos políticos e independentistas.
Quiero destacar tres actitudes del día de ayer que me parecen fundamentales. En primer lugar la del Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, que marcó la senda de la unidad de los demócratas como el camino que hemos de seguir hasta que la banda terrorista desaparezca definitivamente. En segundo lugar, la del candidato del PSOE y exministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que dejó de manifiesto que en esta historia de terror ha habido vencedores y vencidos, y que ayer no era un día para hablar de ETA, sino de la victoria de los demócratas. Y, por último, la del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A pesar de todo lo que se ha dicho de él, de las barbaridades que desde el PP y la prensa de la derecha se han insinuado, a pesar de las infamias y las mentiras malintencionadas que lo situaban en una suerte de hermandad con la banda de asesinos, a pesar del odio exacerbado y desmesurado de los que se erigieron en únicos baluartes de la lucha antiterrorista y utilizaron el dolor de las víctimas de forma torticera, ayer dio una -otra más- lección de generosidad, agradeciendo a todos los gobiernos democráticos y a todos los ministros del Interior la consecución de esta victoria de la Democracia. "La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no una democracia sin memoria, la memoria de las víctimas".
Sin embargo, hay algunos cónsules de la mentira que van a intentar seguir aprovechándose del terror. Los lutieres de la ignominia están poniendo a punto sus guitarras y los cantaores del odio sectario aclarando sus gargantas. Si llevan desde el año 2004 alimentándose del terror y del dolor de las víctimas para hacer política, para acusar al Gobierno de vender Navarra, de arrodillarse ante los asesinos, de andar de copas con los terroristas, ¿qué van a hacer ahora que se acabó la locura del terrorismo de ETA? Les aseguro que ensayan con denuedo para entonar aquellas sevillanas de "Los amigos de Gines" que decían: "no te vayas todavía, no te vayas por favor". Sólo espero que los demócratas no caigamos en su trampa y sigamos apostando por la unidad de las fuerzas políticas que nos ha llevado a acabar con ETA.
07 Oct 2011
No viene el dóberman, viene la ideología
"Tendremos el Estado del Bienestar que podamos permitirnos", afirmó Mariano Rajoy hace unas semanas. Y es que, entre otras cosas, el 20 de noviembre decidimos cómo hallar la solución de una ecuación sencilla de enunciar pero muy difícil de resolver: ¿cómo cumplimos nuestros compromisos de déficit (reducción de 30.000 millones de euros en dos años) y, al tiempo, estimulamos la economía para acabar con tasas de desempleo insostenibles? Para ello existen dos métodos, y cada uno de ellos responde a una voluntad política, a una posición ideológica.
Se puede, como propone el Partido Socialista, revisar ampliamente el capítulo de ingresos. En primer lugar, aumentando los impuestos, sobre todo a aquéllos que más tienen, a aquéllos que libremente deciden consumir productos perjudiciales para su salud que redundan en el gasto sanitario o a aquéllos que llevan a cabo actividades empresariales que aceleran el cambio climático. En segundo lugar, revisando al alza la tributación de las Sociedades de Inversión de Capital (SICAV) y de las rentas del capital, así como estableciendo las medidas necesarias para que el tipo real del Impuesto de Sociedades se acerque al legal. En tercer lugar, se pueden aumentar los ingresos luchando contra el fraude fiscal al unificar, por primera vez, los servicios de inspección fiscal de Hacienda, de la Seguridad Social y de la Policía Nacional.
Con respecto al capítulo de gastos, se pueden reducir gastos estructurales derivados de la eficiencia de las administraciones públicas, eliminar los cargos públicos de las diputaciones provinciales, eliminar duplicidades, aumentar la eficiencia en el gasto farmacéutico o en las compras públicas. Se puede seguir luchando con denuedo contra el consumo energético desmedido y apostar por la obligatoriedad de la eficiencia energética. Y todo ello con un único objetivo: no sólo no quitar ni un solo euro al Estado del Bienestar, sino reforzar los pilares que lo sustentan, a saber, educación, sanidad, seguridad social y dependencia.
En cambio, como se deduce de las declaraciones de Mariano Rajoy que encabezan este artículo, el método propuesto por el Partido Popular es diametralmente opuesto. Los populares no sólo se comprometen a no subir impuestos, sino que además ya han anunciado cuantiosas rebajas fiscales en el impuesto de sociedades. Las circunstancias económicas internacionales, y particularmente las europeas, pronostican un crecimiento raquítico para los próximos años, por lo que sin subir impuestos el PP no podrá resolver la ecuación desde el capítulo de ingresos.
Sin embargo, aunque veladamente y a través de diversos globos sonda, el Partido Popular sí explica lo que va a hacer en el capítulo de gastos. "El Estado del Bienestar debe ser para los que no son capaces de generar rentas por sí mismos", afirmó Cristóbal Montoro. "Hay que debatir si la educación deber ser obligatoria y gratuita en todos los períodos", señaló Esperanza Aguirre. "El servicio sanitario no pueden ser soportado sólo por el presupuesto de una región o de una nación, los ciudadanos tendrán que ayudar", anunció Ramón Luis Valcárcel. "Derogaremos la ley del aborto y regresaremos a la legislación anterior", prometió Ana Pastor. "Y que por otra parte los trabajadores tengan un mínimo de cobertura, y habrá que negociar si la tienen que tener todos en la extensión actual o sólo una parte", apuntó María Dolores Cospedal.
Podrían parecer citas más o menos célebres, pero las declaraciones anteriores de los líderes del Partido Popular suponen en su conjunto una voluntad política inequívoca, un ideario incontrovertible, una concepción de lo público genuina y sin ambages: ¡sálvese quien pueda!
Con todo, no se trata de agarrarse al miedo, ni de gritar que viene el dóberman, sino simplemente de exponer dos modelos ideológicos diametralmente enfrentados, el que apuesta por reforzar lo público pidiendo un esfuerzo a todos pero sobre todo a los que más tienen para estimular la economía, y el modelo que entiende que es necesario cercenar los servicios públicos para que la economía privada se abastezca de ellos y volvamos a crecer.
Cabe señalar, por último, otra diferencia entre los grandes partidos. El PSOE se enorgullece de sus ideas y trata de explicar, con luz y taquígrafos, cómo va a ponerlas en marcha. El PP, en cambio, ha celebrado una convención política en la que por toda propuesta han anunciado una medida inconstitucional: la cadena perpetua revisable. Por algo será.
18 Jul 2011
Selig sind die da Leid tragen, canta Merkel sin cesar
El gran músico alemán Johannes Brahms, máximo representante del Romanticismo conservador, compuso una de las obras maestras de la Historia de la música, una meditación sobre la vida y la muerte: "Ein deutsches Requiem" (Un réquiem alemán). Verán que el título no es nada casual. Brahms, que era agnóstico, compuso esta obra sobre la base de textos bíblicos, escogidos de modo que se reflejaran con mayor énfasis los aspectos humanos de la muerte que los propiamente religiosos, por lo que supone una contribución muy especial al género, ya que no se trata de una misa de réquiem propiamente dicha. En este sentido, Brahms se aleja de la tradición católica, y se sitúa en la órbita de las enseñanzas del luteranismo al seleccionar salmos bíblicos que eluden referencias a la vida eterna o al juicio final.
Comienza el réquiem alemán de Brahms con un salmo que se ha convertido, al alimón, en la principal doctrina económica de la canciller Merkel respecto de la crisis de deuda europea: Selig sind die da Leid tragen (Bienaventurados los que sufren). Y es que la señora Merkel cree que con aceite de ricino todo se arregla, que el problema han sido los excesos, y que con altas dosis de sufrimiento y purga, amaneceremos en 2014 con nuestros déficits en regla y tan lozanos. Y, sin embargo, ya son muchos los que saben que ése no es el (único) problema.
Como Brahms, Frau Merkel ha abandonado la dimensión europea de su partido (la CDU de Helmut Kohl abomina de su actuación) y sólo responde a una visión local y nacionalista, como si los intereses alemanes no fueran indisolubles de los del resto de la Unión Europea, y que en definitiva refleja una actitud electoralista y, al tiempo, inexacta: los alemanes no quieren seguir pagando los desmanes de los vecinos vagos del sur. Como si Alemania no estuviera beneficiándose de las tensiones en los mercados de deuda, que permiten que esté financiando su deuda a intereses mínimos en la serie histórica; como si Alemania pudiera tener la misma capacidad de exportación fuera del euro, teniendo en cuenta que en la actualidad el marco alemán podría cambiarse por 2.4 dólares y, por consiguiente, la potencialidad de sus exportaciones se vería notablemente mermada.
Pero mientras Merkel se entretiene dando consejos a sus vecinos pobres sobre lo que éstos deben hacer para sanar (e insisto en que nadie conoce a un enfermo que se haya recuperado sólo con ayuno y purga) lo que está haciendo en realidad es ganar tiempo para evitar reconocer las verdades que le pueden hacer perder estrepitosamente las elecciones: los griegos no pueden pagar su deuda, los bancos irlandeses tampoco, y esa deuda pertenece a los bancos alemanes, a los que tendrán que recapitalizar con dinero público, una vez más al haber permitido sus excesos (sí, excesos del sector financiero alemán). Ésa es la madre del cordero, y Merkel ha cambiado el Agnus Dei por el llanto de los bienaventurados.
Es evidente que los griegos no podían seguir jubilándose a los 61, que las empresas irlandesas no podían continuar con un impuesto de sociedades quince puntos por debajo de la media europea, que los portugueses y los italianos tienen una deuda pública insostenible, incluso que los españoles teníamos que flexibilizar nuestras relaciones laborales, aumentar también nuestra edad de jubilación y reducir nuestro déficit y nuestra deuda privada. Pero ésa es sólo una parte pequeña del problema. El gran problema de la UE es que aún no tenemos mecanismos sólidos de gobierno económico, que vivimos a merced de las agencias de calificación americanas y sus intereses, que no emitimos deuda como el todo monetario que somos y, sobre todo, que aún no hemos entendido que los especuladores actúan porque les permitimos actuar cuando no tenemos un rumbo claro y no hablamos todos en el mismo idioma económico. La solución es más Europa: un gobierno económico fuerte, un banco central europeo que mire por los intereses de todos y no sólo por los de Alemania, un organismo europeo que califique la deuda y la creación de bonos europeos que salvaguarden a los más débiles de la voracidad de los especuladores son los mecanismos que tenemos a nuestro alcance. Entonces, pasaremos a otro número del réquiem de Brahms, que en este caso coincide con mi preferido: Wie lieblich sind deine Wohnungen (¡Qué amables son tus moradas!).
PS. Hoy, día 18 de julio, no podía dejar de señalar que si hay algo que admiro y envidio de Alemania y de su derecha es que no dudan en condenar sin ambages el nazismo y el fascismo y en reconocer el horror que supone su historia reciente. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de la derecha española, que sigue sin cortar el cordón umbilical que la une al Franquismo.
10 Jul 2011
La tiza de Rubalcaba
Alfredo Pérez Rubalcaba es ya el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. El sábado 9 de julio dio su primer discurso en el acto de presentación de la candidatura tras el Comité Federal. Los medios nacionales se han afanado -bien es cierto que no todos; a algunos les ha dado tanto miedo que han preferido hablar de otras nimiedades en sus portadas- en buscar titulares relacionados con la herencia -o en ocasiones con el rechazo a la misma- recibida de manos del presidente Zapatero: "Rubalcaba entierra el zapaterismo", "Rubalcaba asume la vara de mando del PSOE", entre otros. Y, sin embargo, Rubalcaba ha vuelto a la Universidad, ha cogido un par de tizas y ha trazado en la pizarra un programa político bien explicado que, en mi humilde opinión, es lo que más falta le hacía a este desvencijado PSOE.
Los que me llevan siguiendo en éste y otros blogs saben que le he afeado en múltiples ocasiones al Gobierno y en particular a José Luis Rodríguez Zapatero dos grandes carencias. En primer lugar, una que abarca prácticamente estos siete años largos de gobierno: la ausencia de pedagogía. Ninguna medida, por bien pensada que esté y por fabulosos que puedan ser sus efectos, será asimilada por la ciudadanía y verá optimizados sus resultados a no ser que haya sido explicada correctamente. No es difícil poner ejemplos al respecto, pero me quedo con uno fundamental en la falta de confianza de los ciudadanos en el PSOE: el 10 de mayo Zapatero debió dirigirse a la Nación y decir a las claras que estábamos en serio peligro de perder el futuro si no hacíamos un esfuerzo ingente para dejar de ser aquello que nunca fuimos. En segundo lugar, y también respecto de la gestión de la crisis, ha faltado mucho relato político. Es comprensible que con la espada de Damocles de los mercados acechando a todas horas fuera muy difícil relativizar los recortes sociales ampliando también la capacidad de esfuerzo de los que más tienen, pero los tímidos pasos dados en este sentido se han quedado muy cortos.
En los setenta minutos de intervención e incluso en el propio lema de la presentación -"escuchar, hacer, explicar"- Rubalcaba dejó patente que estaba dispuesto a llenar esos dos grandes vacíos. Reivindicó las que para mí son las dos grandes herencias (junto al final de ETA) de Zapatero: los enormes avances en derechos sociales y el "me cueste lo que me cueste" que nos ha evitado una década de malos ratos como la que van a pasar los griegos, los portugueses y los irlandeses. Y a partir de ahí gastó la tiza explicando las líneas maestras de los cuatro ejes que componen su propuesta: empleo, economía competitiva y basada en el conocimiento, igualdad de oportunidades y mejora de la Democracia, todo ello en un marco de más Europa y más y mejor política.
Un programa profundamente socialdemócrata cuyas líneas maestras nos dejan algunas frases para mí fundamentales. Respecto de la impronta general del discurso:"Nuestro enemigo no es el PP ni la derecha, es el miedo, la injusticia, la inseguridad, la intolerancia, la desigualdad: se los vence siendo aliados del progreso y del cambio"; "Tenemos que defender a los que progresan con su esfuerzo y no a los que lo hacen engañando o especulando"; "Voy a exigir austeridad en nuestros comportamientos públicos y privados. Si no vives como piensas, acabas pensando como vives".
Respecto de la creación de empleo y los efectos letales de la crisis: "La política es la que tiene que romper el axioma ineluctable de que los beneficios van para unos pocos y las pérdidas para la mayoría"; "Los paraísos fiscales se van a acabar, el mundo no puede seguir soportando tanta indignidad"; "Más democracia, más política, más Europa"; "Tenemos que ser ambiciosos en nuestras aspiraciones y realistas en nuestras propuestas"; "No me vais a ver prometer nada que no pueda cumplir"; "La crisis financiera nos pilló con la deuda privada hasta el cuello, y tenemos que pagar esa deuda"; "No vamos a recuperar dos millones de empleos en la vivienda, tenemos que buscarlos en otro sitio"; "Se dice algo peor: los padres saben que sus hijos pueden vivir peor que ellos. No nos vamos a resignar"; "Los bancos y las cajas pueden pero los jóvenes no pueden esperar".
Respecto del cambio de modelo productivo y la consecución de una economía competitiva y saneada: "Tenemos que plantear nuevas reformas para combinar flexibilidad y seguridad"; "Los salarios y los beneficios empresariales deben ir de la mano en función de unos objetivos concertados"; "Hay que acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres: a igual trabajo, igual salario"; "Los jóvenes que abandonaron sus estudios atraídos por la construcción son un gran problema que se soluciona con la formación dual"; "A los jóvenes bien formados hay que darles una oportunidad: cuando entras en el mercado de trabajo es más fácil quedarte"; "Va llegando el tiempo de plantear políticas redistributivas para que aquéllos que no han sufrido colaboren para que todos salgamos de la crisis"; "El impuesto de patrimonio gravaba a las clases medias, ahora habrá de gravar a los grandes patrimonios que tienen que ayudar a aquéllos que más han sufrido"; "No nos podemos permitir los desequilibrios: déficit, deuda e intereses, balanza de pagos, inflación. Hay que cumplir los pactos con la UE"; "Europa tiene tres problemas: energía, cambio climático y envejecimiento. Podemos solucionarlos convirtiéndolos además en generadores de empleo, oportunidades y ventajas competitivas en España"; "La competitividad es ante todo innovación"; "Tenemos un fantástico sistema educativo para formar funcionarios; ahora además deberá formar emprendedores"; "Somos la novena potencia mundial en publicaciones científicas, ahora se trata de ser los novenos en patentes".
Respecto de la igualdad de oportunidades: "No podemos garantizar que todos alcancen sus objetivos, pero sí que cuenten con las mismas oportunidades". "El abandono escolar siempre ha sido dramático. En la sociedad del conocimiento lo es aún más, porque supone la exclusión segura". "Si atender a los que avisan de su abandono escolar es caro, mucho más cara es la ignorancia". "La educación no necesita zarandeos legislativos, necesita recursos, profesores motivados y valorados socialmente y centros bien gestionados". "Vamos a contratar 220.000 profesores hasta 2020, y necesitamos a los mejores. Propongo el sistema MIR". "Vamos a hacer bandera de la sanidad pública. Nada de copago, en ningún caso"; "Todos los modelos de familia son ideales. Hay quien piensa que apoyar a la familia es manifestarse mucho los sábados por la tarde. Pero apoyar a la familia es la ley de dependencia, la educación de cero a tres años, los permisos de paternidad".
Respecto de la mejora de la democracia: "No es posible que cambie todo y no cambiemos la política"; "No sólo debe ser limpia sino que además debe parecerlo". "Hay que evitar la corrupción: hacen falta controles previos, por ejemplo, en urbanismo"; "No puede ser que, tras pedirles el voto, se dediquen cuatro años a escucharnos. La Democracia no puede quedar limitada a votar cada cuatro años"; "Ha llegado el momento de proponer un debate sobre el sistema electoral: la falta de consenso no nos exime de la responsabilidad de plantearlo". "Hay que hacer esfuerzos para que la crispación regrese al baúl del que nunca debiera haber salido. Los debates deben ser sobre sustantivos y no sobre adjetivos, sobre soluciones y no sobre competencias".
"Hagamos que suceda". Pues eso.
23 Jun 2011
¿La luna o el dedo? La falangeta
España volvía a jugársela ayer. Uno de los aspectos diferenciales que hacen de nuestras relaciones laborales y de nuestro mercado de trabajo una maquinaria energéticamente ineficiente (necesita mucha energía, esto es, ritmo de crecimiento del PIB para generar empleo neto a buen ritmo) y directamente perversa cuando vienen mal dadas (2.5 millones de puestos de trabajo destruidos en apenas tres años) iba a ser, por fin, reformado. El marco conceptual de la negociación colectiva recogido en el Estatuto de los Trabajadores data de la ley de convenios colectivos sindicales de 1973, cuando en los estertores del régimen franquista se propuso un modelo de negociación que abandonara el concepto de sindicato vertical de forma velada. Posteriormente, en 1977, se aprobó un decreto ley para regular la negociación colectiva de forma definitiva. Hasta ayer, tras la convalidación in extremis, ese decreto preconstitucional seguía vigente sin que nadie -salvo algunos neoliberales insensibles como yo- se llevara las manos a la cabeza.
El Partido Popular, como ya viene siendo costumbre, jugó de nuevo a que la intervención de nuestra deuda sea su pasaporte directo al palacio de La Moncloa. A Mariano Rajoy no le importa destrozar el edificio que todavía regenta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero si con ello logra adelantar las elecciones generales y su llegada a los sillones azules del Congreso. Esta jugada tenía, cómo no, una segunda derivada. Si el Gobierno quería evitar la intervención tendría que conceder algo a cambio a los partidos nacionalistas, PNV y CiU, que no iban a acompañar al Gobierno en este quinario sin recibir algo a cambio que ofrecer a sus huestes como trofeo. Y así el PP podría añadir a tan sibilina pirueta el doble tirabuzón del manido -e hipócrita- chantaje territorial. Y digo yo, ¿tanto le cuesta al PP pensar aunque sea unas décimas de segundo en la estabilidad de España; tan difícil era abstenerse en la votación de un elemento sustantivo de las reformas comprometidas con la Unión Europea en pleno brote de la crisis de deuda europea y del segundo rescate de Grecia? En un ejercicio virtuoso de imitación de los conservadores portugueses, no van a parar hasta que no haya intervención o elecciones anticipadas (términos que, en mi opinión, responden a una correspondencia biunívoca).
Los medios aledaños al Partido Popular, olvidadizos e interesados, en vez de afear la conducta profundamente irresponsable del líder de la oposición, se dedicaron a calificar de forma bochornosa la abstención de CiU y PNV. ¿Por qué cuando el PSOE llega a acuerdos parlamentarios con los nacionalistas mendiga, Duran y Erkoreka son los costaleros de Zapatero y, en cambio, cuando Aznar transfería competencias vía artículo 150 de la Constitución aquello era construcción del Estado Autonómico y Arzalluz y Pujol hombres de Estado? ¿No habría sido más fácil que el PP se hubiera abstenido y no hubiera forzado un pacto con los nacionalistas?
Pero si la avaricia por el poder ciega a la derecha, es en la izquierda sociológica de nuestro país donde la ceguera sobre la situación real de nuestra economía alcanza cotas epidémicas. Centramos la atención ya no en el dedo, sino en la más insignificante de las falangetas que señalan la tremenda luna de la tasa de paro insostenible que soporta España. No hacer nada no puede ser la solución a un mercado de trabajo al que le cuesta un mundo crear empleo y que lo destruye a una velocidad vertiginosa en épocas de crisis, que tras un período de crecimiento ininterrumpido de quince años (aunque sobre cimientos de barro) conservaba una tasa de desempleo crónica del 8% y que, en definitiva, vela sólo por los derechos de los trabajadores que tienen un empleo y, sin embargo, abandona a su suerte a los desempleados que quieren trabajar y no pueden. No hacer nada no puede ser la solución a unas relaciones laborales internas cuya única flexibilidad radica en el despido.
Soy el primero que se queja de la actitud cortoplacista e insensible de la Unión Europea en esta crisis. No ahora, desde hace años. El primero que piensa que recetarle ayuno al hambriento no es la solución que precisa Europa para resolver las consecuencias de la recesión. Pero al hilo de esta reflexión, ¿tiene responsabilidad la izquierda sociológica en esta actitud cuando en vez de forzar gobiernos socialdemócratas se queda en casa y permite que sea la derecha localista de Merkel, Sarkozy y, próximamente en sus pantallas, de Mariano Rajoy la que toma las decisiones trascendentes? Sigamos fijándonos en el dedo, que los lobos ya están aullando y relamiéndose a la luz de la luna.
Sobre este blog
Las rojas azoteas
Ignacio García FenollIngeniero de Telecomunicación, escritor aficionado y músico de vez en cuando. Me apasiona la política y sigo entendiéndola como uno de los instrumentos que nos hacen humanos, aunque a veces, observando lo que estamos obligados a presenciar, se le quitan a uno las ganas. Espero compartir con todos opiniones y puntos de vista. ¡Os espero!
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