11 Abr 2011

VOLVER A MI PAIS: BARAKALDO SIN HUMOS

Escrito por: igoarinon2n el 11 Abr 2011 - URL Permanente

¡Vuelta a las raíces! Como siempre, como cada año de esos treinta que he estado alejada de ti, mi amada Euskal Herria. Vuelvo a los humos sofocantes y nocturnos de la antigua Sefanitro; de los vapores de la fábrica de Oxígeno, como le llamábamos; de los estruendos de los autobuses que echan el último aliento ennegrecido por mi cuesta y de los particulares que pisan el acelerador a fondo donde podrían dejarse caer y llegar a tiempo.

Pero vuelvo con alegría a la huertecilla que me regala zarzas, hiedras, caracoles, saúcos floridos, lagartijas perezosas y musgo, mi favorito; al patio decorado de cardos y un brote de higuera superviviente de muchas guerras de limpieza, de un helecho que se va mutando en arborescente. Todo a la espera de una caricia de tu mano.

Me dicen los vecinos antiguos que ya no es como antes, que el ayuntamiento tiene grandes planes para la zona: parques, chalets, apartamentos de lujo. Que van a cerrar las últimas y obsoletas fabricas contaminantes, que van a sanear los terrenos envenenados de 40 años de desechos altamente tóxicos entre los que vivimos con la alegría de la ignorancia hasta que el despertar de la conciencia ecologista nos trajo además la represión de las fuerzas del orden.

“Que le brota un manantial de aguas amarillas y gases sulfurantes por el retrete…Pero, señora. ¡Eso no es nada! Se da la bomba y desaparece en dos minutos. Que estamos en un país moderno.

Que las cortinas le amarillean y se le ponen como colador por la noche… Pues la causa, ya se sabe, la falta de responsabilidad de algunos fabricantes que tenemos que atar bien en corto.

Que el pueblo se afoga en una densa bruma nocturna regalo de Sefanitro… Bueno, a esas horas de la noche ninguna persona como dios manda sale a la calle, así es que no veo mayor problema. Ustedes lo quieren todo.

Y la Induquímica ¿que? El picor de los ojos, el lagrimeo que nos acompaña cada mañana al colegio. Las toses exasperantes…”

Los riachuelos amarillentos de mil venenos que teníamos que vadear para pasar de Luchana, la mártir, al centro de Baracaldo tampoco era nada para el alcalde.

Y la “huesera” misteriosa de olor putrefacto, y la “brea” y la “jabonera” y…y…

Hasta me dicen que han enterrado en depósitos especiales desechos altamente tóxicos de una fábrica a medio camino de nuestro colegio, por donde les “salían” los hombres malos a las mujeres de la época.

Me fui de mi querido infierno.

Pero mi pueblo no era solamente ese horror concebido por los padres de la industrialización gloriosa.

Mi pueblo son los montes, suaves, verdes de pinos y argomas; de brezo y espino que en mayo luce sus mejores prendas níveas: Basatxu, Peñas Blancas, Santa Agueda…

También podíamos ir de merienda piano piano, sin sudar gota por las cuestas, al río Bengolea o al pantano de Altos Hornos o hasta el pueblo de El Regato, dormido en el valle.

Tortilla de patata con chorizo, filetes empanados con pimientos, naranjas y peras, de agua, me acuerdo que le decíamos.

Risas, bromas, juegos y remojada en el río.

Y, había las ¡romerías! Todas a su debido tiempo y con sus encantos específicos que nos hacían acudir religiosamente: rajas de blanquísimo coco tropical, manzanas acarameladas rojas rojas, almendras garrapiñadas, tómbolas de varios pisos y de premios inalcanzables, tiro al blanco, autos de choque, tiovivos y…danzas vascas por la mañana si había suerte y bailables por la tarde hasta rendida la noche.

Eso era “antes”.

La jerarquía eclesiástica convirtió la iglesia parroquial en entresuelo de edificio de vecinos, dizque para ahorrar.

Talaron y arrancaron los frondosos plátanos para poner en su lugar una especie de remedo de árbol enclenque y asmático que nunca nos acogió bajo sus ramas y asustaba a los gorriones.

Diseñaron una ridícula plaza enfrente del hospital de Cruces y la amenizaron con cipreses por algún oscuro propósito que se me escapa.

Y eso era “antes”.

El año pasado tuve el honor de sentir la angustia de pasar bajo las toneladas de hormigón de la nueva variante Santander-Donostia en mi peregrinaje por la orilla del pantano. ¡Corazón desbocado, esto es el progreso! Me decía mientras buscaba las fresillas rojas envenenadas por el cemento.

Eso sí, que todo hay que decirlo, le han dado nueva vida al río Bengolea, ahora rodeado de tilos (nuevo fetiche de la administración) y robles autóctonos y una yerbita verde que es un primor.

Lastima que el gozo del paraíso nos deje sordos los fines de semana foráneos.

Y sueño con volver…a mi Barakaldo sin humos.

FOTOS: Cortesia de GOOGLE

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobre este blog

Avatar de igoarinon2n

DESDE LA INDIA 2

Para recordar, para revivir, para sonar...Yo
Para compartirlo con vosotros, amigos

ver perfil »

Fans

  • Tucho Novoa
  • JRC.
  • Agueda Conesa Alcaraz
  • Carlos M. Corchado
  • sce
  • Katerina Kliwadenko Richaud

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

del.icio.us

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..