12 Ago 2008
11 Ago 2008
Manifiest(amente) tendencioso
En países de parecida situación lingüística, como Suiza, en cada cantón se establece la lengua vehicular, la hegemónica en el cantón, y el alumnado tiene opción de estudiar una segunda lengua, francés, romanche, italiano o alemán. La mayoría, germanoparlante, un 63,9%, respeta a las minorías garantizando la enseñanza en otro idioma oficial en sus cantones y viceversa. Por cierto, los cantones francoparlantes rotulan sus calles exclusivamente en francés y la administración atiende a los ciudadanos en el mismo idioma. Pero nosotros estamos muy lejos de esta convivencia plurilingüe: nuestras autonomías dibujan unas fronteras con muros de hormigón más allá de las cuales las lenguas vernáculas no pueden expandirse.
tras las reacciones críticas al Manifiesto por la lengua común, sobre todo de personalidades procedentes de Cataluña, los autores del mismo, y en especial una de sus voces más cualificadas, Fernando Savater, han pasado a comparar las reacciones opuestas, sectarias, descalificadoras, con las de los que se niegan a que sus hijos sean adoctrinados en la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía. Sin embargo, al pronunciarse con machaconería a favor de los derechos lingüísticos de los individuos están integrándose en el mismo frente. Indudablemente el manifiesto intenta de partida acogerse al articulado de la Carta Magna, tratando de no rozar siquiera lo inconstitucional, de manera que acepta los artículos de la Constitución Española que regulan las lenguas de España. Sin embargo, la tesis del manifiesto es que estas leyes tenían como objetivo "acabar con las prohibiciones que padecían estas lenguas", es decir, el gallego, el euskera y el catalán. Y aquí surge la primera pregunta, ¿realmente éste era el único objetivo? Porque si respondemos afirmativamente, como ellos, que el objetivo ya ha sido "sobradamente" cumplido, deberemos corregir la situación de desequilibrio que se está produciendo a favor de las lenguas cooficiales y en contra de la lengua común. Pongamos ejemplos ajenos para no herir a nadie. En Francia nadie es perseguido por hablar el bretón, el occitano, el euskara, el corso, pero de ahí a sostener que estas lenguas con comunidades lingüísticas apreciables gozan de cooficialidad, siquiera de protección por parte del Estado, va un abismo. Si una familia desea que sus hijos reciban una educación de inmersión en su lengua materna, en bretón, por ejemplo, se lo debe pagar de su bolsillo. En nuestro caso los idiomas cooficiales no gozan de un trato igualitario por parte del Estado. Si una familia gallega pidiera en Madrid el derecho a recibir una educación en gallego, el escándalo sería mayúsculo, toda una afrenta con una repercusión mediática imponente, y más si lo exigiera una familia catalana. Pero seamos menos exigentes, si quisiera que la enseñanza pública les garantizara la opción de una segunda lengua, la materna, el escándalo sería parecido. Sin embargo, en países de parecida situación lingüística, como Suiza, esto ocurre. En cada cantón se establece la lengua vehicular, la hegemónica en el cantón, y el alumnado tiene opción de estudiar una segunda lengua, francés (con un 19,5% de hablantes), (romanche con un 0,5%), (italiano con un 6,5% o alemán). La mayoría, germanoparlante, un 63,9%, respeta a las minorías garantizando la enseñanza en otro idioma oficial en sus cantones y viceversa. Por cierto, los cantones francoparlantes rotulan sus calles exclusivamente en francés y la administración atiende a los ciudadanos en el mismo idioma. Pero nosotros estamos muy lejos de esta convivencia plurilingüe: nuestras autonomías dibujan unas fronteras con muros de hormigón más allá de las cuales las lenguas vernáculas no pueden expandirse. La otra tesis del manifiesto es que las lenguas cooficiales no deben utilizarse como lengua vehicular exclusiva y para ello se necesita una normativa legal que lo impida, y eso mismo piden a los poderes públicos. En este punto todas las miradas se han dirigido a Cataluña. Porque en la comunidad autónoma vasca las instituciones garantizan la enseñanza en castellano como primera lengua, lo mismo que en Galicia, en la comunidad valenciana, y en esta en muchas comarcas ni siquiera se contempla el idioma propio como vehicular, y no hablemos de los obstáculos en Navarra. A pesar de que, a veces, el mantenimiento de ciertas líneas en castellano exija un esfuerzo económico mayúsculo. Cuando un gobierno autonómico decide adoptar su idioma como primera lengua en la educación, relega al castellano a la categoría de segunda lengua oficial. Es decir los conocimientos se transmiten en catalán, gallego o vasco. Esta medida nos acercaría a un bilingüismo, siempre relativo, que países de mayor tradición plurilingüe están lejos de alcanzar. Que unos conocimientos científicos, humanísticos, tecnológicos, puedan ser asimilados en otra lengua no debe representar ningún peligro para los castellanoparlantes. Un físico, un historiador o un biólogo nunca despreciará a un colega porque aprendió la disciplina en cuestión en un idioma diferente. Sus aportaciones tendrán el mismo peso científico se realicen en húngaro o en inglés. Cuando los autores del manifiesto hablan de los derechos de los hablantes recuerdan a los argumentos esgrimidos por los que objetan que sus hijos cursen la Educación para la Ciudadanía. En ambos casos se defiende que las familias sean respetadas, en el caso de la nueva asignatura en sus convicciones morales y éticas, en el caso de los castellanoparlantes en su adscripción lingüística. ¿Quién es el Estado para adoctrinar a mis hijos? ¿Quiénes son las instituciones autonómicas para elegir el idioma vehicular de mis retoños? ¿Qué derecho tiene el Estado a perseguir a quienes reivindican unos valores diferentes o la lengua común? En ambos casos se pide la intervención superior de los poderes, de la justicia, mediante recursos ante los tribunales, por los objetores a la Educación para la Ciudadanía, o del parlamento o del gobierno, mediante una ley del rango adecuado, por los autores del manifiesto. Lejos de cambiar a la opinión pública o de movilizar a los ciudadanos agraviados, confían en que el poder admita sus razones y restituya sus derechos pisoteados. Si existiera un problema lingüístico grave de convivencia habría grupos sociales que respaldarían y se movilizarían por estas reivindicaciones. Y cada vez que se ha intentado, sobre todo en Cataluña, movilizar a un colectivo social por esta supuesta violación de derechos lingüísticos, se ha fracasado, y no se ha ido más allá de declaraciones, algunas firmas y ruido mediático. Porque la realidad es obstinada, hoy se puede viajar perfectamente desde Pontevedra a Perpiñán sin más bagaje lingüístico que la lengua común, atravesando cuatro comunidades con lengua propia, más el bable asturiano. Pero que alguien intente ir de norte a sur en Navarra con el único hatillo lingüístico del euskera, experimentará casi las mismas dificultades que un chino monolingüe en el Camino de Santiago. Por todo ello, aunque la acumulación de agravios haya sido una de las estrategias más utilizadas históricamente para crear conflictos entre comunidades, enarbolada esta bandera por parte de un grupo de intelectuales y personas del ámbito de la cultura, supone cuando menos un ejercicio de estrechez de miras e insensato.
07 Ago 2008
¿Cambiar nacionalismo vasco por español?
Ahora, el objetivo prioritario de estos partidos nacionalistas españoles -PP/PSOE- es desalojar al lehendakari Ibarretxe de Ajuria Enea y hacerse con el control del gobierno vasco. Es decir, pretenden alojar al nacionalismo español, radical, intransigente, inflexible, rígido y de imposición, en Ajuria Enea. La gravedad del nacionalismo español radica en dar por bueno y definitivo lo que España impuso; lo ha mantenido y lo mantiene por la fuerza.
NO hace mucho, cuando se trataba de nacionalismo, se entendía/interpretaba por nacionalismo vasco o similares. Es decir, movimientos reivindicativos a favor de una nación, frente al Estado. Hoy, con una visión más ajustada a la realidad, se denomina nacionalistas a los que lo son de forma preeminente: los partidos políticos PP/PSOE y las instituciones del Estado que se nutren de estos partidos. El Estado español está impregnado de nacionalismo español. Sobre todo, en las instituciones con poder decisorio y divulgadoras del espíritu nacional y los medios de comunicación. Esta realidad está a la vista de cualquier observador imparcial y equilibrado. El sentimiento nacionalista que se manifiesta de una o de otra forma es generalizada en el mundo desde hace siglos y especialmente desde la revolución francesa (1789/1799). Se han producido acontecimientos importantes a lo largo de la historia, impulsados por movimientos nacionalistas propiciando la liberación de pueblos y naciones, de situaciones indeseables. Se han desarrollado también, episodios lamentables como el nazismo y el fascismo. Otros de menores efectos nefastos, aunque muy negativos, presentes hoy en nuestro entorno. En definitiva, a pesar de los innumerables matices de todo tipo y profundidad, en cuanto a fines, métodos y naturaleza, el sentimiento nacionalista está más o menos conscientemente en la mayoría de las personas que habitan este planeta, y muy especialmente en los poderes establecidos, institucionales y fácticos. Todas las personas, con intensidad diferente, comparten, defienden y se identifican con la cultura, la lengua, el folklore, la idiosincrasia, mentalidad, estilo, emociones, sensibilidad con valores determinados y cuantas expresiones se ponen de manifiesto en su grupo natural, en su pueblo, en su nación o, con el lugar en donde viven. Sienten la necesidad de desarrollar plenamente sus potencialidades como nación libre, sin limitaciones y sin estar sujetos a intereses ajenos. Esto constituye el componente político que justifica a los partidos políticos que asumen estos fines y que para hacer posible su consecución, ven necesario agruparse. Este impulso es saludable, muy sano y natural, cuando se desarrollan por procedimientos democráticos. Es normal, por tanto, que los y las ciudadanas se agrupen en defensa de lo que consideran derechos básicos, o apoyen a los grupos u organizaciones que lo hacen. Este es uno de los tipos de nacionalismo que opera hoy entre nosotros en Euskadi o Euskal Herria. En estos momentos, el objetivo inmediato que más aproxima a estos grupos políticos y sociales es el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro, libremente. Derecho que es defendido por más del 70 % de la ciudadanía de la CAV.
Ha habido siempre, a lo largo de siglos, persecución sin cuartel por parte de las instituciones y gobiernos españoles; grupos, medios y personas afines y/o asimiladas, contra las organizaciones nacionalistas vascas, a las que se ha tildado siempre, de separatistas. Como si separarse de un conjunto o situación forzosa y anormal, fuera el mayor y peor crimen posible. "Antes roja que rota" (Calvo Sotelo, derecha española, refiriéndose a España en 1935). Hoy la derecha o extrema derecha española representada por el PP y sus afines y también asimilados, defenderían exactamente lo mismo: antes el comunismo que aceptar, no ya la independencia de Euskadi sino el nuevo Estatuto Político aprobado por mayoría absoluta en el Parlamento vasco y rechazado en Madrid. Y el PSOE de Zapatero, ¿que elegiría? Exactamente lo mismo, a la inversa: antes la derecha/extrema derecha gobernando España, que aceptar el Estatuto Político al que me he referido.
Ahora, el objetivo prioritario de estos partidos nacionalistas españoles -PP/PSOE- es desalojar al lehendakari Ibarretxe de Ajuria Enea y hacerse con el control del gobierno vasco. Es decir, pretenden alojar al nacionalismo español, radical, intransigente, inflexible, rígido y de imposición, en Ajuria Enea. La gravedad del nacionalismo español radica en dar por bueno y definitivo lo que España impuso; lo ha mantenido y lo mantiene por la fuerza. No está dispuesto a reconocer las realidades nacionales que concurren en el Estado español y soltar las amarras que impiden/dificultan el desarrollo de sus potencialidades. Se aferra a la fuerza y a las leyes, hechas a su medida, incluida la Constitución.
Como ocurre con frecuencia en situaciones similares, la propaganda del régimen español durante décadas ¿siglos? ha sido la sinergia, la costumbre, el conformismo; los hábitos, intereses, conveniencias, ignorancias,... aunque algunos por convicción. Hay personas de esta tierra, tal vez demasiadas, que se alinean con los intereses de España. Este nacionalismo español es nefasto, a todas luces, para las y los ciudadanos vascos, cualquiera que sea su origen y su sensibilidad en esta cuestión. O sea, los que impiden por todos los medios que el pueblo, la sociedad, la ciudadanía vasca decida su futuro libremente, pasarían a dirigir la política del país, siguiendo estrictamente y con entusiasmo las directrices de los dirigentes del partido y gobierno de España. En fin, no puede concebirse mayor contradicción, irracionalidad y disparate. Además, implicaría un empeoramiento creciente de la situación, en todas las áreas: sociales, económicas, educativas, culturales, investigación, etc. Es fácil comprobar esta circunstancia: compárense datos objetivos de la CAV, y los del Estado.
La reacción de los estamentos del Estado español en todas las áreas ante la consulta popular no vinculante aprobada por el Parlamento vasco refleja el radicalismo nacionalista español, no democrático y pernicioso para la convivencia. ¿Cómo es posible que en un país europeo del siglo XXI, el presidente del gobierno español presente como un logro importante de su gestión en sus 100 días de mandato impedir la consulta popular aprobada por un Parlamento? Estos son los que pretenden gobernar en las instituciones más importantes de Euskadi -CAV-. Naturalmente, los votantes lo impedirán, sin duda alguna. Es indispensable, no obstante, que el gobierno vasco y los partidos que lo sustentan y otros grupos sociales y políticos que están básicamente de acuerdo, informen exhaustiva y verazmente a la ciudadanía.
02 Ago 2008
01 Ago 2008
Cultura de la guerra en Colombia
La generosidad (de Ingrid Betancourt), que en ningún momento ha mostrado deseo de venganza en contra de sus captores. Todo lo contrario, desde el principio se pronunció en favor de la vía no armada para el fin de la guerra. Desde luego que hay motivos para sentirse orgullosa de ser colombiana al escuchar a una conciudadana de tantos quilates como Ingrid.
(En contraposición)
La extrema crueldad de los miembros de las FARC, quienes han llegado a un grado de vileza tal como para atreverse a encadenar a seres humanos, entre otras salvajadas.
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N el prolongado secuestro y cinematográfico episodio de liberación pacífica de 15 rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se destaca un rasgo característico de este país: la contradicción.
Más allá de los aciertos o desaciertos de las declaraciones de índole política de Ingrid Betancourt, se ha revelado la extraordinaria calidad humana de esta mujer, que ha demostrado poseer virtudes excepcionales. Su serenidad para afrontar el momento de su liberación y reencuentro con sus hijos y familiares en medio de ese enorme acoso mediático. Su autenticidad al contar con franqueza sus padecimientos e incluso sus más personales sentimientos y creencias. Pero, sobre todo, su generosidad, puesto que en ningún momento ha mostrado deseo de venganza en contra de sus captores. Todo lo contrario, desde el principio se pronunció en favor de la vía no armada para el fin de la guerra. Desde luego que hay motivos para sentirse orgullosa de ser colombiana al escuchar a una conciudadana de tantos quilates como Ingrid.
Sin embargo, ha sido igualmente patente la extrema crueldad de los miembros de las FARC, quienes han llegado a un grado de vileza tal como para atreverse a encadenar a seres humanos, entre otras salvajadas. Una situación de agresión de los derechos humanos que alcanzó niveles manifiestamente insoportables. Por lo que no es exagerada su asociación con las prácticas nazis, aunque la suya sea una maldad carente del monstruoso refinamiento del nazismo.
Este dramático reencuentro con la realidad colombiana constituye una oportunidad idónea para plantear algunos interrogantes: ¿cómo es posible que los individuos de las FARC, también colombianos, hayan descendido a tan profundos niveles de inhumanidad? Y no hay que olvidarse, ¿cómo se han alcanzado los grados de barbarie de los paramilitares, quienes en 2007 confesaron cerca de 30.000 crímenes y 973 fosas comunes? ¿Qué ha podido pasar en esta sociedad para que haya sido capaz de producir tanto horror?
Los problemas que afligen a Colombia son profundamente complejos. En ellos se entremezclan fenómenos de muy distinta índole, entre los cuales se destacan el narcotráfico y la estrategia oficial para combatirlo porque son el sustento de la guerra. Pero hay más. No se trata de un problema reciente ni que se reduzca a una guerra contra el terrorismo y el paramilitarismo. Por el contrario, la corrupción y el desafuero son rasgos de una patología que ha afectado a extendidos sectores de la sociedad y del Estado.
Ahora bien, la práctica extendida de la violencia en Colombia no es el resultado de actos instintivos e irracionales que comporten un regreso del país a una barbarie anterior al Estado, como se ha afirmado en algunos círculos científicos europeos y norteamericanos. Tampoco es un imperativo biológico, sino un producto cultural. Es decir, hace parte del sistema de actuar y pensar trasmitido socialmente de unas generaciones a otras. Pero la responsabilidad en este estado de cosas no atañe a todos los ciudadanos por igual. El grado más alto de la misma recae sobre los líderes políticos y gobernantes, puesto que han tenido históricamente la mayor capacidad para fomentar ese modo de pensar y de actuar que conforman la cultura propia de Colombia.
Su historia institucional del siglo XX comenzó, en realidad, con tres guerras civiles de fines del XIX. En la guerra de 1885 el triunfo del Gobierno conservador en contra de los liberales radicales legitimó al presidente Rafael Núñez para declarar derogada, de facto , la Constitución entonces vigente bajo una fuerte represión, valiéndose de la reinstauración del estado de excepción. Le siguieron la guerra de 1895 y la llamada Guerra los mil días (1899-1902), en la que el Gobierno aniquiló prácticamente toda oposición política. Se llegaron a contar 180.000 muertos y se la consideró entonces como la más cruenta de todas. Posteriormente, se libró una guerra internacional con Perú y la guerra regional de los años 30. En los 50 surgió la violencia, que produjo cerca de 200.000 muertos y precedió a las guerrillas revolucionaria de los 60 de orientación marxista. En los años 80 sobrevinieron las nuevas guerras contra el paramilitarismo y el terrorismo. Y en los tiempos actuales se confirma la violencia endémica, la tortura, el secuestro, las masacres, los desplazados...
En muy raras ocasiones se ha planteado la responsabilidad de los gobernantes o de los poderes públicos en las guerras. Como si las mismas no dependieran de una decisión política. Como si para su prolongación no se hubieran valido repetidamente del estado de excepción.
Hoy en día se recurre, una vez más, a la guerra para justificar el incumplimiento de la Constitución. En los últimos días, ciertos sectores influyentes defienden la necesidad de una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe, a quien las encuestas le dan un 90% de popularidad, pues se le considera el único capaz de aniquilar a la guerrilla. Y no importa que se requiera reformar por segunda vez, y con similar pretexto, la Constitución de 1991 que prohibía la reelección. Tampoco que la Corte Suprema de Justicia haya condenado por cohecho a una ex parlamentaria que aceptó prebendas del Gobierno para dar su voto a favor de la primera reelección. Todo vale con tal de que se extermine al enemigo.
Pero, después de este repaso de un siglo de guerras, surgen más dudas: ¿Por qué esas amplias mayorías consideran al actual gobernante como el elegido para ganar definitivamente una guerra que dura más de 40 años en su última etapa? ¿Por qué no se le responsabiliza por no haber ganado ya la guerra -después de ocho años- tal como lo prometió en su programa de gobierno? ¿Por qué parecen tan inocuas tales reformas a la Constitución?
Tal vez todo ello se deba a una predominante cultura de la guerra y a un deficiente entrenamiento constitucional. Porque para lograr la paz es preciso hacer la paz. Los colombianos deberíamos aprender en esta materia de la decisión del presidente Zapatero de retirar las tropas españolas de la guerra de Irak. Pues es el mejor ejemplo mundial de voluntad política de hacer la paz.
30 Jul 2008
Euskadi: Zapatero se equivoca
Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… ceden y se postran ante
El 14 de enero de 2005 escribía el artículo Escuchar y negociar , y decía: "Nada es eterno y no hay ley ni espada que le cierre el camino a lo nuevo (…) La amenaza real para la paz y la libertad, la concordia y la unidad de España es ese nacionalismo profundo y gregario que habla con Dios y dice representar a España. (…) En la Euskadi plural y en la España plurinacional caben en igualdad de derechos y obligaciones todos sus ciudadanos; independientemente de su credo político, lugar de nacimiento, lengua u origen social. (…)"
Zapatero sabe que quien anhela la paz, y Euskadi la necesita más que nadie para encontrarse a sí misma en libertad, es capaz de los mayores sacrificios para alcanzarla; sabe que la ciudadanía vasca termina con ETA o no termina nadie (…) Conocer España es aceptar su ser plurinacional y admitir que sus cuatro nacionalidades históricas necesitan y merecen una clase política que les dote de una Constitución adulta para desarrollar en paz y libertad todas sus potencialidades en el sí de ese Estado federal que respete y defienda por igual la identidad de quienes lo integran. Un Estado federal que sume y proyecte todas las voluntades para avanzar y crecer en la solidaridad y amor a la diferencia que le enriquece y engrandece.
Han pasado tres años y medio y en lo que se refiere al PSOE y su secretario general estamos en el mismo punto que estábamos, si no peor. Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… ceden y se postran ante la España forjada por la cruz y la espada que sigue oliendo a cera y sacristía, a letrinas putrefactas y excrementos de ratas de cloaca. La España casposa y mojigata, alcahueta, hortera y papanatas, cobarde e hipócrita, inculta de alta cuna que juzga y condena cuanto ignora, la España cutre y folclórica de la prensa rosa que forja sus alianzas, consolida y perpetua los privilegios de los pingüinos al casarse entre sí como Dios manda
Se equivoca Zapatero si no ve que el peligro real para España y los españoles sigue estando donde ha estado siempre, en el nacional-catolicismo que niega su identidad y sus derechos a Catalunya, Galicia y Euskadi, oponiéndose a la ineludible reforma de la Constitución para acomodar la legalidad a la realidad.
En el PP y en el PSOE, el presidente, el secretario general y el aparato deciden y ordenan según su propia conveniencia, vulnerando los propios estatutos y las reglas básicas de la democracia. La plutocracia del PP y del PSOE es el paradigma de una elite gris y opaca, parasitaria y dependiente que niega -de hecho- a sus propios militantes el derecho inalienable (estatuario y constitucional) a la pública y libre expresión de sus opiniones sociales y políticas.
Todos recordamos cierta frase de Alfonso Guerra que hizo fortuna -"El que se mueve no sale en la foto"- y nadie se movió, ni tan siquiera Semprún, cuando España hizo de lanzadera para los B-52 que iniciaron, con Bush padre, la senda de la ignominia y de la muerte que ha seguido Bush hijo arrasando Irak, la cuna de la civilización. Y nadie se movió en el partido del dios de las calaveras pintadas en cal viva cuando el general Galindo, el GAL y su guerra sucia le daban oxígeno y munición a ETA.
Cada uno podrá pensar lo que quiera de la consulta y del momento elegido por Ibarretxe, podrá opinar sobre si la consulta es una huida hacia adelante, un farol de un iluminado o si es un paso dado -por necesario- midiendo bien el tiempo y la coyuntura histórica. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero nadie va a negar que el lehendakari tiene lo que les falta a la mayoría de los políticos profesionales, a excepción de Montilla.
Ibarretxe tiene la decencia, la audacia y el valor de jugársela, consciente de que puede quedarse tendido en la arena de una cornada. En democracia todo es opinable, todo cabe y todo vale, mientras se respete la libertad, la integridad y los derechos de los demás, pero nadie puede menoscabar el resultado que arrojan las urnas, salvo que uno quiera hacerse acreedor de un nombre. En democracia lo que está claro es que un voto es un voto, y vale tanto el del tonto del pueblo como el del ministro de Economía, y vale tanto el de Nekane Erauskin como el de Patxi López.
Lo que está claro es que la primera ya se la dio Zapatero a Maragall y a Catalunya en la frente, al afeitar el Estatuto e incumplir la palabra dada públicamente. Y la segunda se la quiere dar Zapatero a Ibarretxe y a Euskadi al no aceptar el voto soberano del Parlamento de Euskadi y maniatarde facto a su gobierno legítimo. Pero Zapatero se equivoca y no va a lograr su propósito ni secuestrando las urnas ni enviando a toda la Guardia Civil de España y a los de la cabra, esos soldaditos del amor (dixit Marta Sánchez) que envió Felipe González a Irak y mantiene Zapatero en Afganistán.
Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… no lo van a lograr, pese al apoyo de Rajoy y Aznar, que Euskadi no es Croacia ni tiene detrás a Baviera y Alemania, Ibarretxe no es Tudjman ni se le parece, España no es Serbia ni Zapatero es Milosevic, por más que ese crea que todo el mundo es orégano. Quienes no confían en nadie ni en nada que no sea su propio ombligo, no lo van a lograr, por más que un PSPV incapaz de salir de la UVI le baile el agua al PPCV, por más que el PSE y Patxi López saquen su pecho para hacerse el harakiri con Zapatero. No lo van a lograr mientras nos queden CiU, ERC, ICV, el PSC y Montilla para defender la lengua de Salvador Espriu y Ausiàs March, la identidad nacional de Catalunya con su proyecto de Estado federal para articular y cohesionar la España pluricultural, plurilinguística y plurinacional.
No lo van a lograr los viejos y nuevos nacional-socialistas. En última instancia se lo vamos a impedir todos los ciudadanos responsables y libres del Estado español, los socialistas conscientes y decentes que barrerán -si es preciso- desde Zapatero hasta el último pelota del Comité Federal, los populares que piensan, y saben, lo que nos va y les va en el envite.
No lo van a lograr, porque somos los más quienes sabemos que todas las medidas que se han tomado han fracasado, como fracasarán cuantas se puedan tomar sin tener en cuenta la cuestión previa, sin Euskadi, su sociedad civil y su Parlamento, cuantas recetas se le apliquen al cuerpo del enfermo son parches de "sor Virginia" para curar una pulmonía.
Todos sabemos que ETA es un problema, pero muchos olvidan los 40 años de dictadura y callan ante los 30 años de ceguera política del PSOE y del PP para ir a la raíz del problema, dándole la voz y los medios a Euskadi. No lo lograrán porque ya estamos más que hartos de ETA y de todos los políticos que le temen a su sombra y utilizan todos los medios habidos y por haber para secuestrar el voto soberano del pueblo. No lo van a lograr porque somos más quienes anhelamos una sociedad mejor y un mundo más habitable, donde la paz, la libertad y la solidaridad sean valores universales, donde la necesaria unidad nazca como fruto del amor y el mutuo cuidado y respeto entre los diferentes. No lo van a lograr porque nadie doblegará la voluntad libre y soberana de Euskadi, ni dividirá y enfrentará a los diferentes pueblos que constituyen la España plurinacional, plurilinguística y pluricultural.
Y mejor con urnas, ¿o no? ¡Señor Zapatero!
Euskadi: Zapatero se equivoca
Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… ceden y se postran ante
El 14 de enero de 2005 escribía el artículo Escuchar y negociar , y decía: "Nada es eterno y no hay ley ni espada que le cierre el camino a lo nuevo (…) La amenaza real para la paz y la libertad, la concordia y la unidad de España es ese nacionalismo profundo y gregario que habla con Dios y dice representar a España. (…) En la Euskadi plural y en la España plurinacional caben en igualdad de derechos y obligaciones todos sus ciudadanos; independientemente de su credo político, lugar de nacimiento, lengua u origen social. (…)"
Zapatero sabe que quien anhela la paz, y Euskadi la necesita más que nadie para encontrarse a sí misma en libertad, es capaz de los mayores sacrificios para alcanzarla; sabe que la ciudadanía vasca termina con ETA o no termina nadie (…) Conocer España es aceptar su ser plurinacional y admitir que sus cuatro nacionalidades históricas necesitan y merecen una clase política que les dote de una Constitución adulta para desarrollar en paz y libertad todas sus potencialidades en el sí de ese Estado federal que respete y defienda por igual la identidad de quienes lo integran. Un Estado federal que sume y proyecte todas las voluntades para avanzar y crecer en la solidaridad y amor a la diferencia que le enriquece y engrandece.
Han pasado tres años y medio y en lo que se refiere al PSOE y su secretario general estamos en el mismo punto que estábamos, si no peor. Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… ceden y se postran ante la España forjada por la cruz y la espada que sigue oliendo a cera y sacristía, a letrinas putrefactas y excrementos de ratas de cloaca. La España casposa y mojigata, alcahueta, hortera y papanatas, cobarde e hipócrita, inculta de alta cuna que juzga y condena cuanto ignora, la España cutre y folclórica de la prensa rosa que forja sus alianzas, consolida y perpetua los privilegios de los pingüinos al casarse entre sí como Dios manda
Se equivoca Zapatero si no ve que el peligro real para España y los españoles sigue estando donde ha estado siempre, en el nacional-catolicismo que niega su identidad y sus derechos a Catalunya, Galicia y Euskadi, oponiéndose a la ineludible reforma de la Constitución para acomodar la legalidad a la realidad.
En el PP y en el PSOE, el presidente, el secretario general y el aparato deciden y ordenan según su propia conveniencia, vulnerando los propios estatutos y las reglas básicas de la democracia. La plutocracia del PP y del PSOE es el paradigma de una elite gris y opaca, parasitaria y dependiente que niega -de hecho- a sus propios militantes el derecho inalienable (estatuario y constitucional) a la pública y libre expresión de sus opiniones sociales y políticas.
Todos recordamos cierta frase de Alfonso Guerra que hizo fortuna -"El que se mueve no sale en la foto"- y nadie se movió, ni tan siquiera Semprún, cuando España hizo de lanzadera para los B-52 que iniciaron, con Bush padre, la senda de la ignominia y de la muerte que ha seguido Bush hijo arrasando Irak, la cuna de la civilización. Y nadie se movió en el partido del dios de las calaveras pintadas en cal viva cuando el general Galindo, el GAL y su guerra sucia le daban oxígeno y munición a ETA.
Cada uno podrá pensar lo que quiera de la consulta y del momento elegido por Ibarretxe, podrá opinar sobre si la consulta es una huida hacia adelante, un farol de un iluminado o si es un paso dado -por necesario- midiendo bien el tiempo y la coyuntura histórica. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero nadie va a negar que el lehendakari tiene lo que les falta a la mayoría de los políticos profesionales, a excepción de Montilla.
Ibarretxe tiene la decencia, la audacia y el valor de jugársela, consciente de que puede quedarse tendido en la arena de una cornada. En democracia todo es opinable, todo cabe y todo vale, mientras se respete la libertad, la integridad y los derechos de los demás, pero nadie puede menoscabar el resultado que arrojan las urnas, salvo que uno quiera hacerse acreedor de un nombre. En democracia lo que está claro es que un voto es un voto, y vale tanto el del tonto del pueblo como el del ministro de Economía, y vale tanto el de Nekane Erauskin como el de Patxi López.
Lo que está claro es que la primera ya se la dio Zapatero a Maragall y a Catalunya en la frente, al afeitar el Estatuto e incumplir la palabra dada públicamente. Y la segunda se la quiere dar Zapatero a Ibarretxe y a Euskadi al no aceptar el voto soberano del Parlamento de Euskadi y maniatarde facto a su gobierno legítimo. Pero Zapatero se equivoca y no va a lograr su propósito ni secuestrando las urnas ni enviando a toda la Guardia Civil de España y a los de la cabra, esos soldaditos del amor (dixit Marta Sánchez) que envió Felipe González a Irak y mantiene Zapatero en Afganistán.
Zapatero, Blanco, Bono, Chávez… no lo van a lograr, pese al apoyo de Rajoy y Aznar, que Euskadi no es Croacia ni tiene detrás a Baviera y Alemania, Ibarretxe no es Tudjman ni se le parece, España no es Serbia ni Zapatero es Milosevic, por más que ese crea que todo el mundo es orégano. Quienes no confían en nadie ni en nada que no sea su propio ombligo, no lo van a lograr, por más que un PSPV incapaz de salir de la UVI le baile el agua al PPCV, por más que el PSE y Patxi López saquen su pecho para hacerse el harakiri con Zapatero. No lo van a lograr mientras nos queden CiU, ERC, ICV, el PSC y Montilla para defender la lengua de Salvador Espriu y Ausiàs March, la identidad nacional de Catalunya con su proyecto de Estado federal para articular y cohesionar la España pluricultural, plurilinguística y plurinacional.
No lo van a lograr los viejos y nuevos nacional-socialistas. En última instancia se lo vamos a impedir todos los ciudadanos responsables y libres del Estado español, los socialistas conscientes y decentes que barrerán -si es preciso- desde Zapatero hasta el último pelota del Comité Federal, los populares que piensan, y saben, lo que nos va y les va en el envite.
No lo van a lograr, porque somos los más quienes sabemos que todas las medidas que se han tomado han fracasado, como fracasarán cuantas se puedan tomar sin tener en cuenta la cuestión previa, sin Euskadi, su sociedad civil y su Parlamento, cuantas recetas se le apliquen al cuerpo del enfermo son parches de "sor Virginia" para curar una pulmonía.
Todos sabemos que ETA es un problema, pero muchos olvidan los 40 años de dictadura y callan ante los 30 años de ceguera política del PSOE y del PP para ir a la raíz del problema, dándole la voz y los medios a Euskadi. No lo lograrán porque ya estamos más que hartos de ETA y de todos los políticos que le temen a su sombra y utilizan todos los medios habidos y por haber para secuestrar el voto soberano del pueblo. No lo van a lograr porque somos más quienes anhelamos una sociedad mejor y un mundo más habitable, donde la paz, la libertad y la solidaridad sean valores universales, donde la necesaria unidad nazca como fruto del amor y el mutuo cuidado y respeto entre los diferentes. No lo van a lograr porque nadie doblegará la voluntad libre y soberana de Euskadi, ni dividirá y enfrentará a los diferentes pueblos que constituyen la España plurinacional, plurilinguística y pluricultural.
Y mejor con urnas, ¿o no? ¡Señor Zapatero!
29 Jul 2008
CHIQUI CHIQUI; RETURNS (contra la especulacion)
Chikiespecula from Vdevivienda Bcn on Vimeo.
¿PORQUÉ?
En España, la vivienda es la más cara del mundo, teniendo en cuenta los sueldos de los ciudadanos. Nuestra principal amenaza es la especulación descontrolada con un bien de primera necesidad como es la vivienda. Esto está provocando muchos problemas que se traducen en dramas personales, familiares y colectivos. Queremos que esto cambie.
JUNTOS PODEMOS
Somos una comunidad independiente de cualquier partido, organización o medio de comunicación, y nuestro funcionamiento es completamente horizontal, transparente y democrático. Nuestro fin es el de servir de canal organizativo de las manifestaciones populares sobre el problema de la vivienda.
VAMOS ALLÁ
vdevivienda.net está formado por una red de sitios web unidos por la problemática de la vivienda. Elige tu ciudad y si no la encuentras ponte en contacto para añadir la tuya.
22 Jul 2008
El Euskera, patrimonio cultural en el estado francés
La aprobación, ayer, de la modificación del Artículo 75 de Constitución francesa, propiciara este estatus para el Euskera.
La inclusión del Euskera, junto con el catalán, bretón, occitano, alsaciano y corso en la constitución francesa extendiendo el Articulo 75 que reconocía la diversidad cultural gala, al propio reconocimiento de patrimonio cultural, es un gran paso, no cabe duda. Como indicó Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia "La medida tiene su importancia como protección y patrimonio, pero no puede ser un patrimonio muerto, sino uno que tenga vida". Visto, además, como estaba el panorama con la iracunda reacción de

Reacciones fuera de tiesto que ya han tenido su respuesta en ambos estados. La prestigiosa revista Nature editorializó sobre la hipocresía de
En el estado español, ya ha habido diversas reacciones al manifiesto de Savater. Galeusca, Federación de Asociaciones de Escritores de Galicia, Euskadi y Cataluña emitió el 11 de Julio un manifiesto que podéis leer en castellano, Galego, Catalá y euskara. Un grupo de catedráticos y profesores de varias universidades publicaron, la semana pasada, unas interesantes reflexiones al respecto en las que se asombraban de cómo “para el nacionalismo lingüístico español la lengua castellana es superior, cómoda, fácil y útil, virtudes todas ellas que son siempre el producto de circunstancias naturales, nunca de la imposición y la represión. Las lenguas de los demás son, por el contrario, molestas, arcaicas, antieconómicas y francamente prescindibles”.
18 Jul 2008
ANARKIA EN LAS AULAS
Un nuevo termino ha entrado en la ámbito educativo; EDUPUNK. Una corriente basada en el DIY (Do It Yourself). Leslie Madsen Brooks en su BlogHer indica:
Edupunk está centrado en el estudiante, cuenta con abundantes recursos, ha sido creado por los profesores o por la comunidad y no por una corporación, y está promovido desde posiciones políticas progresivas. Edupunk, recoge las tácticas educativas progresistas de la vieja escuela –un aprendizaje que se inicia con los intereses del que aprende– y las hace relevantes en la era digital en la que vivimos
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El termino de edupunk, viene dado por la similitud entre lo que supuso el movimiento Punk de revolucionario ante un Rock adormecido que ya resultaba repetitivo y que no aportaba nada nuevo. La educación, actualmente, parece estar en una crisis de la no termina de arrancar (sobre todo de cara a las nuevas tecnologías). El edupunk implica más al alumno en la enseñanza. La revolución es que lo hace fuera de las aulas. Utilizando las nuevas tecnologías. El alumno crea los propios materiales, busca la información en todo el maremagnum cibernético, la filtra, la ordena y la expone. Una educación que fomenta la autoformación, el trabajo en grupo y el aprendizaje continúo… Si que parece una gran revolución…
La idea se basa en la utilización de herramientas de WEB 2.0 basadas en servicios On Line de intercambio ágil y sencillo de información entre usuarios, Redes sociales, Blogs, Wikis, … En esta presentación se indica específicamente todo lo implica la utilzacion de las WEB 2.0 aplicadas a la educación:
En la sociedad del conocimiento, cada participante se convierte en estudiante de por vida, que es lo que los profesores esperan siempre de sus alumnos: Que continúen aprendiendo conforme ellos y su entorno se van modificando
Will Richardson
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