22 Ene 2012

Infidelidad descendiente

Escrito por: inmaluna66 el 22 Ene 2012 - URL Permanente

Esto no es una crítica cinematográfica, aunque vaya a hablar de una película. Fui a ver Los Descendientes y, mientras la veía, tengo que reconocer que me resultó simpática, entretenida, me reí con algunas cosas y pensé que la historia estaba muy bien llevada, que no era nada fácil mantener el equilibrio y no ceder al melodrama. Sin embargo, una vez fuera de la sala, me di cuenta de algunas perversidades de la película. Querámoslo o no, la ficción –literaria, cinematográfica…- tiene la capacidad de asentar valores sociales y el cine estadounidense ha sido siempre experto en transmitir con sutileza su sentido de la moral. La historia de Los descendientes, y no cuento nada que no se pueda ver en el tráiler, es la de un hombre que se entera de que su mujer “le ha sido infiel” cuando ella se encuentra en coma y a punto de morir. A pesar de que el hombre llevaba tiempo alejado de ella y de sus hijas, no soporta el hecho de que ella se haya acostado con otro y centra todo su interés en conocer al amante. Aunque hay algunos atisbos de perdón, que no quedan muy claros, lo que me parece preocupante es que tanto la hija mayor como el padre juzgan sin ningún empacho a la mujer (en coma) por haber tenido una relación sexual con un hombre que no era su marido.

Este hecho fundamental, el de acostarse con otro o con otra, es el que mueve montañas, el origen de tantísimos males, la justificación de crímenes, de dramas, de venganzas, de dolor… No importa si se es infiel no queriendo a tu pareja, no proporcionándole cuidado y afecto, no importa si los matrimonios llevan siglos sin hablarse, sin rozarse, sin preocuparse el uno por el otro, da lo mismo que no sean apoyo mutuo, que no se alienten y se respalden en momentos difíciles, todo eso da igual, lo importante es que ninguno se acueste con otro, lo importante es acotar el terreno, garantizar la posesión.

Y esta hipocresía se alimenta de modo complaciente a través de canciones, novelas, poemas y películas. Volviendo a Los Descendientes, ¿qué transmite este simpático padre a sus hijas? Que su madre le ha sido infiel a él y también a ellas, que él se pasaba la vida trabajando (a pesar de no necesitarlo) y que, de repente, cuando vuelve la cabeza, se da cuenta de que no sabe nada de su mujer ni de sus hijas, pero eso da igual porque él no se ha acostado con nadie, él no es el malo, sólo es un hombre perdido, despistado, al que se le había olvidado mirar al otro lado de la cama.

Ser infiel no es sólo acostarse con otro, con otra.

Ser fiel supone "amar" a nuestra pareja, la fidelidad se relaciona con lo que de verdad estemos dispuestos y dispuestas a poner ahí, en esa sopa común. Todo lo demás, perdonen, pero no me lo creo y no me lo voy a tragar, aunque me lo cuente George Clooney, con esa carita de honrado hawaiano.

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14 Nov 2011

El desencantamiento del mundo

Escrito por: inmaluna66 el 14 Nov 2011 - URL Permanente

Nos levantamos con ese cansancio de color blanco. Pesa sobre los músculos. La radio dice: prima de riesgo, déficit, ecofin. Dice: efemeí, mercados de deuda. Dice: refuerzo de las medidas de ajuste. Luego cuenta lo que cuenta el político, el uno y el otro. Se acrecienta nuestro cansancio. Esto es todo. Aquí vivimos, en el centro de este cubículo formado por la economía críptica y fantasmal y por la catalepsia fatigosa de los profesionales de la política. Esto es todo. Así construyen nuestro espacio, nuestro ideario, la catástrofe que nos sobrevuela, alimento para los miedos. Poco a poco se va pulverizando cualquier contacto con lo que de humano queda en nosotros, en nosotras. Es el universo del capital transnacional en el que nos movemos a tientas porque apenas podemos comprender las condiciones de este nuevo mundo. Sólo sabemos que se escora, que nuestro barco se escora, que en algún lado se debe de estar acumulando tanto peso que hemos perdido la capacidad de señalar siquiera nuestro Norte. Desvinculados de un sistema abstracto, nos encaminamos a la deriva. Fragmentación, falta de identidad, ya nos lo advierten, la incertidumbre crece, crece, amenaza con engullirnos definitivamente. Las palabras se disfrazan, se convierten en cáscara sin semilla, su significado se adultera de manera consciente y dejamos de entender. Lo cultural, lo social, el mundo de las ideas, de la creación, de los afectos, del juego, la colaboración, el pensamiento, lo natural, los sueños…, se pierden. Es el desencantamiento del mundo.

Entre las personas ahora se tienden lazos huecos y pesimistas, relaciones que tanto recuerdan a la Gesellschaft (sociedad), descrita por Tönnies en contraposición a laGemeinschaft (comunidad), y cuya representación no es otra que la de la jaula de hierro, con sus kafkianas connotaciones de despersonalización y disolución de la identidad.

La confianza y el riesgo, esos dos conceptos tan recurrentes como vagos y polisémicos, nos llevan a imaginar que todo lo que es importante para nuestro futuro depende del comportamiento ajeno. Tan al margen nos sitúan la macroeconomía y los mecanismos de la política internacional, que los ciudadanos y ciudadanas tenemos la percepción de carecer por completo de herramientas de decisión sobre lo que compete a nuestras propias vidas e incluso sobre nuestra particular visión del mundo. Nos dejamos llevar así por la confianza sistémica, la creencia abstracta en la respuesta fiable de los sistemas especializados de conocimiento o, como decía Simmel, por una inexplicable fe que excluye la decisión ya que no se encuentran alternativas posibles.

Lo peligroso es que nuestra construcción del mundo la realizamos a través de los mensajes, estímulos e informaciones que nos llegan del exterior y que transformamos en percepciones. Podríamos pensar que ahora nuestra tarea es actuar de manera perturbadora sobre esos mensajes tóxicos que recibimos, perturbar y cuestionar, lavarnos la cara, quitarnos las legañas, sacudirnos la pesadumbre, reaccionar contra toda la manipulación semántica, intentar escuchar otros ritmos, explorar nuevos modos de relacionarnos con las demás personas, con el entorno, sentir, escuchar nuestro pálpito.

Este constructo es falso, así no se vive, reconquistemos nuestra identidad, encantemos el mundo.

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19 Ago 2011

La religión como espejismo de lo inmutable

Escrito por: inmaluna66 el 19 Ago 2011 - URL Permanente

En el trasfondo de los acontecimientos que están teniendo lugar con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid, de la celebración de la JMJ y de las manifestaciones contrarias a la financiación pública de gran parte de estos fastos (cuestión en la que por su obviedad no voy a entrar en este momento) se encuentra el asunto de la religión y la vigencia social de fenómenos religiosos de este tipo.

El hecho de que las instituciones faciliten concentraciones como ésta debería hacernos reflexionar sobre el rédito que se espera obtener de las mismas. En situaciones difíciles, de conflicto social, como la que en estos momentos estamos experimentando (con una crisis económica mundial que es tan sólo un síntoma de la ya inevitable quiebra del sistema capitalista megaliberal), la religión puede ser utilizada de forma clave como expresión de un límite, convirtiéndose así en un valor seguro para la división.

Los gritos de peregrinos y peregrinas lanzando vivas a Cristo Rey “contra” los manifestantes de la marcha laica que se celebraba el miércoles en Madrid no son inocentes, bien al contrario se trata de la consigna que define un posicionamiento religioso en el marco de lo político social, o viceversa, un lema franquista que se ha empleado desde la Guerra Civil española para situarse frente al anarcosindicalismo como política de lo ateo.

El otro valor clave en boca de la juventud católica que está en Madrid es el de “Benedicto”. Jalear el nombre del Papa les proporciona el respaldo necesario para “la defensa”. No se escuchaban en sus consignas argumentos que respondieran a fundamentos religiosos. El sólo pronunciamiento del nombre de su líder espiritual parecía suficiente para convocarlos y proporcionarles sensación de unidad, sensación reforzada por la situación que ellos mismos propiciaron al ocupar el espacio que había sido autorizado para la expresión de ideas contrarias a las suyas.

Las consecuencias bloquean el camino, los conflictos religiosos siempre han sido un buen recurso para justificar cualquier confrontación. Revitaliza la pertenencia a un grupo que, además, tiene que enfrentarse a otro grupo hostil en la defensa de un valor concreto, el valor Papal. Tampoco la terminología magnificadora utilizada para la convocatoria de esta cita, “Jornada Mundial de la Juventud”, carece de interés manipulador.

Del mismo modo que el profesor de estudios medievales Aziz Al-Azmeh asegura que “existen tantos islams como situaciones distintas que los mantienen”, se puede considerar que el catolicismo ha sido utilizado por la jerarquía eclesiástica para mantener la opresión y una vez más lo está siendo para profundizar en la brecha social a través de una figura simbólica de la unión de esta comunidad cristiana que fue instaurada en sus inicios como “siervo de los siervos de Dios”, y que actualmente es la representación de un poder fáctico y económico con siniestras sombras en su currículum.

A la religión se le dota de una cualidad reificadora y esencial como si fuera la única cosa inmutable. De este modo sirve a los intereses de las elites políticas y religiosas y pretende detener los cambios sociales no deseados. Puede ser utilizada como arma arrojadiza, asimilándola desde occidente a la causa terrorista, como viene ocurriendo con el islam, o convertirse, como en este caso, en elemento perturbador y divisor, una vez más, además de reforzarse en ideas regresivas tendentes a la restricción de determinados derechos civiles conquistados.

Es relativamente sencillo hacer concluir a los creyentes que su religión es la única cosa que ha permanecido inmutable a pesar de toda la confusión reinante en las distintas épocas, por ello todas las religiones proclaman poseer un núcleo inmutable pero incluso el núcleo de ese significado cambia bajo nuevas circunstancias y es utilizado para movilizar a las masas cautivas como freno a cualquier conato de revolución. Los medios de comunicación y los poderes políticos dominantes están interesados en mantener esta globalización religiosa de modo que los valores conservadores perpetúen la injusticia bajo la bendición divina como bastión incontestable.

Si, como Baumann, entendemos la religión como un sextante (instrumento que usan los marineros para calcular su posición en relación con el firmamento cambiante) hemos de mirar con atención hacia dónde queremos dirigirnos y hacia dónde pretenden que vayamos. En época de cambios sociales ningún movimiento es casual, ninguna ideología es inmutable.

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05 Ago 2011

¿Queréis una gamuza?

Escrito por: inmaluna66 el 05 Ago 2011 - URL Permanente

Me pregunto: ¿es que no se limpian las gafas o es que las ensucian adrede para intentar desfigurar la realidad?

Lo digo porque me parece todo tan evidente, tan meridianamente claro, que me cuesta trabajo comprender que alguien no vea lo que está pasando.

Lo han intentado todo, desprestigian el movimiento, lo ridiculizan, lo minimizan, lo criminalizan y lo desvirtúan. Se quedan con lo anecdótico y lo llevan al centro de la polémica y así meten la pata una y otra vez como si no entendieran lo que está ocurriendo, como si no quisieran entenderlo.

El movimiento 15 M no es una acampada y, por mucho que lo intenten, no pueden desalojarlo porque el movimiento está en todas y cada una de las personas que comparten su inquietud; la inquietud por una situación social en la que nos negamos a vivir; la ambición, sí, la ambición de quererlo todo, de querer un mundo justo y eso, eso, no nos engañemos, da muchísimo miedo y el miedo es terrible porque no se sabe cómo atajarlo.

Me avergüenzo, me avergüenzo de vivir en un país que mira para otro lado cuando se están colcuncando derechos fundamentales, porque ya se les había olvidado que además de voto (secuestrado y manipulado) la ciudadanía tiene voz y esa voz no se podrá acallar con porras, helicópteros y furgones por mucho que lo intenten, por muchas cejas que rompan, por muchos periodistas que acorralen y detengan. De nada les servirá cerrar las calles y las plazas, sitiar las ciudades, acorralarnos en los portales. De nada les servirá mentir sobre las cifras, mentir sobre las intenciones ni provocar. No, no les servirá… ni siquiera en agosto. Porque el 15 M ya no está en Sol, ya no está en Madrid, el 15 M ya está en la conciencia de miles, de millones, de hombres y mujeres que no van a cerrar la boca, que no se van a cansar de denunciar injusticias, de exigir la libertad que les pertenece.

Anima el consejero Granados a los militantes del PP a que acudan a Sol. Me parece perfecto, que acudan y que se atrevan a decir que la calle es suya, que puedan expresarse libremente, que griten todo eso y entonces les diremos que sí, que estamos de acuerdo, que pasen al otro lado de la valla, al lado de los que manifestamos exactamente eso, que tenemos derecho a la calle y a las ideas.

Pero parece que no, parece que no todos somos iguales, parece que los millones de jóvenes que llegarán a Madrid para loar al Papa de Roma, esos sí, esos son bienvenidos, ellos sí se merecen una acogida calurosa por parte de las autoridades públicas. Ellos sí pueden expresar sus ideas por muy repugnantes que nos puedan parecer a algunos; ellos no perjudican al comercio, a la imagen de la ciudad; ellos y sus confesionarios en El Retiro (sí, estamos en agosto de 2011 y en un estado laico); ellos y sus misas multitudinarias; ellos y ellas con sus cánticos religiosos, sus proclamas restrictivas y homófobas, su defensa de una institución obsoleta y elitista, opresiva y machista, basada en la jerarquía y favorecedora de la desigualdad.

¿Por qué tenemos que consentir esto?, ¿no resulta evidente que cada vez nos alejamos más de un estado democrático?, ¿no parece increíble que un amplio sector de la sociedad permanezca ajeno a estas barbaridades?, ¿será preciso repartir gamuzas para que se limpien las gafas de una vez por todas?

No, Rubalcaba, no somos 200.

No, Bono, no queremos arreglar los problemas desde una tienda de campaña.

Pero esto ya lo sabéis vosotros, lo sabéis de sobra… Y puede que por eso estéis empezando a no dormir tranquilos.

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14 Jun 2011

La libertad

Escrito por: inmaluna66 el 14 Jun 2011 - URL Permanente

No nos lo creeríamos. Si alguien nos dijera que somos libres no nos lo creeríamos, quizá no sabríamos cómo se gestiona esa libertad, qué hacer cuando nadie nos dice qué tenemos que hacer, cómo comportarnos si no nos dictan las pautas.

No, no nos lo creeríamos porque las libertades hasta ahora han formado también parte del mercadeo, porque nos han vendido que somos libres para elegir pero ¿entre qué cosas?

Escuchaba hace poco una curiosa fábula en la que un chef convocaba una reunión entre los animales de la cocina, allí se presentaron el faisán, el cerdo, el cordero, la vaca, el pavo, la gallina…, el chef les comentó en tono conciliador: “os he reunido para conocer vuestra opinión respecto a algo que os concierne, esto es, ¿con qué salsa queréis ser cocinados?”. Los animales le miraron perplejos, también se observaban los unos a los otros a la espera de que alguno se decidiese a responder. Lo hizo la gallina, que tímidamente contestó: “… pues… es que… yo no quiero que me cocinen”; a lo que el chef replicó inmediatamente “esa respuesta no es pertinente para el caso que nos ocupa, sólo quiero saber con qué salsa queréis que os cocine, la decisión de cocinaros ya está tomada”.

Hasta el momento la cosa ha sido así, nos han preguntado con qué salsa queríamos ser cocinados pero ahora la ciudadanía, al menos una parte de ella, ha decidido que ya basta, que también podemos elegir que no nos cocinen.

Es muy fácil para los gobiernos llenarse la boca de Estado de Derecho, hablar de libertades cuando nos habíamos olvidado de ejercerlas pero llega la hora de demostrar que se respeta la libertad, una libertad que va a servir para que los altavoces griten cosas que no van a querer escuchar.

Llega así la hora de tomar decisiones y ¿qué ocurre entonces?, ocurre que nos damos cuenta de que no es tan fácil, de que podemos caer en las mismas trampas que el sistema nos ha ido poniendo en el camino. Es probable que tengamos tan contaminadas las meninges que se nos haya olvidado que hay otra manera de hacer las cosas.

La cuestión radica en cómo las haremos, ¿vamos a reproducir esquemas que estamos tratando de rechazar? Habrá que pensar que no, que hay otra manera, habrá que demostrarles de verdad cuáles son nuestras armas, habrá que reflexionar sobre la salsa en la que nos gusta vivir, la suculenta salsa de la vida.

Hay mucho que reivindicar, mucho que exigir a quienes nos han puesto en este brete. No se puede hacer una revolución políticamente correcta, una revolución tiene que meter el dedo en la llaga. Tenemos la oportunidad de demostrarlo.

Me acuerdo ahora de una amiga de la infancia que siempre se cabreaba cuando pedía permiso a su padre para hacer cualquier cosa y éste le respondía “haz lo que creas que debes hacer”. Tomar las riendas puede provocarnos úlceras en las manos. Compensa.

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19 May 2011

No somos irresponsables, hemos despertado

Escrito por: inmaluna66 el 19 May 2011 - URL Permanente

No existe nada de irresponsabilidad en todo esto. No es necesario responder a los desconcertados políticos, que dan palos de ciego buscando algún motivo para acusar, algún motivo para prohibir, algún “responsable”, algún “manipulador”. No, señores, esta vez no, esta vez no será tan sencillo tachar nuestras siglas, porque no tenemos. Estamos porque hay que estar, porque ahora ya es imprescindible. Este sistema no da para más y hay que decirlo. En primer lugar que no nos sentimos representados por los partidos políticos, que no reflejan nuestras ideas, que se han olvidado de por qué y para qué están donde están, que no podemos acostumbrarnos a una clase política que se enriquece, que se aferra al poder, que se escuda en “el mercado”, que habita otro territorio, que nos hace conformistas y apáticos. Ahora se desconciertan, no entienden por qué de pronto nos hemos despertado, por qué las consignas son claras y concretas, con afán de participación, con conciencia crítica.

No existe irresponsabilidad en todo esto. Ayer escuchaba que si no votas no te puedes quejar, ¿por qué?, ¿quién me va a tapar la boca? ¿quién me representa? ¿quién nos ha traicionado? No somos nosotros quienes tenemos que volver a la senda democrática, son los políticos quienes se han equivocado y ahora les decimos que ya está bien. No nos gusta la Ley Electoral, no nos permiten elegir, no, no hay elección. Esos votos que nos piden están manipulados por el sistema, no responden a nuestras decisiones. Si no votas saldrán los que no quieres, me dicen. Aunque vote saldrán los que no quiero, respondo. No participo en este juego porque ellos hacen trampas. Salgo a la calle y grito “lo llaman democracia y no lo es” y me alegro de que mi grito sólo sea uno más entre miles. Me alegro de que lo sepamos, de que se nota que ya lo sabíamos y lo hablábamos en voz baja delante de unas cañas y ahora, precisamente ahora, lo gritemos al Sol, en Sol.

No pueden, aunque les encantaría, mirar para otro lado.

Cuando nos preguntan ¿y después de esto, qué? es porque intentan engañarnos, es porque quieren convencernos de que sólo hay unas gafas a través de las que mirar. No, después de esto, ya veremos qué pero AHORA esto, y ESTO ya es mucho.

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04 May 2011

¿De quién es el mundo?

Escrito por: inmaluna66 el 04 May 2011 - URL Permanente

Tengo la sensación de andar a tientas en una realidad matrixiana que anula la mínima capacidad de decisión. Nos cuentan ahora que han matado a Bin Laden, que le han pegado un tiro en la cabeza, que lo han tirado al mar. Esta noticia merece múltiples análisis. Voy a pasar muy rápido por algunos, planteando simplemente los interrogantes que se me dibujaron en la frente de modo inmediato: ¿quién puede entrar en una casa y pegar un tiro en la cabeza a una persona y llamar a ese hecho “hacer justicia”?, ¿estas palabras pueden ser pronunciadas por un premio nobel de la paz?, ¿qué clase de personas salen a la calle a celebrar esa muerte como si hubiesen ganado un mundial de fútbol?, ¿por qué los gobiernos aplauden esta acción obviando el derecho a un juicio justo?, ¿por qué debemos suponer que muerto Bin Laden el mundo es un lugar más seguro?

Pero, al margen de todo eso, lo que me provoca una mayor inquietud es el hecho de que nunca sabremos si esto ha ocurrido de verdad, que en esto, y por extensión en casi todo, sólo sabemos lo que nos cuentan, lo que nos quieren contar.

No tenemos ninguna herramienta para el conocimiento, no tenemos adónde asomarnos para acceder a la verdad, si es que la verdad existe y no se ha diluido en este mar de artificio hasta convertirse en puro humo.

No sabremos si han matado a Bin Laden, yo ni siquiera estoy segura de que Bin Laden existiera; no sabremos nunca qué pasó el 11S; no sabremos si el hombre pisó la Luna. Estados Unidos es el dueño del mundo, como tal lo dibuja, lo tunea, lo decora, fabrica sus propios sueños y pesadillas y nos envuelve en ellos, nos ahoga y nos asfixia en una realidad que nos deja indefensos.

Se celebra el Día de la Libertad de Prensa. Cada día soy menos periodista, cada día hay menos periodismo, cada día se tapan más bocas, más ojos, se atoran las fuentes de las que podrían manar las opiniones y nos quedamos con un discurso único, un discurso que requiere fe, no mirada crítica, no análisis, fe, fe en un sistema que ya no es nuestro, que nos minimiza hasta el infantilismo, que no nos tiene en cuenta salvo como consumidores, como votantes sumisos, como zombies complacidos.

Se evita por todos los medios que afloren las ideas, Bildu no cabe en la democracia porque la democracia ya no es nuestra, también está disuelta en el caldito que mueven las manos del poder y del mercado; el PNV ofrece una rueda de prensa que no admite preguntas, también he estado en alguna de esas convocada por Ruiz Gallardón. Está mal visto preguntar pueden abrirse heridas, pueden pedirse respuestas y nadie está dispuesto a contestar, a dar explicaciones.

No preguntemos qué ha pasado con el cadáver de Bin Laden, no preguntemos qué está pasando en este absurdo mundo que habitamos, un mundo que ya no es nuestro porque, mientras dormimos, alguien tiene entre manos la ficticia materia de nuestros sueños.

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28 Mar 2011

Hechos trizas

Escrito por: inmaluna66 el 28 Mar 2011 - URL Permanente

Pasados los 40, en la mitad del puente, conviene mirar a ambos lados. Ya se sabe, ni pasado ni futuro están aunque ambos condicionan quizá -seguro- más de la cuenta. Pero no quiero hablar de eso. A esta edad, más o menos, cabe la posibilidad de que nuestros ascendientes, por un lado, y nuestros descendientes, por otro, tiren de nosotros hasta hacernos trizas, o casi. No es culpa de nadie. Las personas mayores se hacen ahora muuuuuy mayores, la longevidad es un determinante del nivel de vida y parece que en estos momentos las velas de la tarta de cumpleaños aumentan hasta que no nos dejan ni un resquicio de nata libre. Aunque los ancianos se encuentren bien, son, de forma inevitable, cada vez más dependientes pero, además, lo frecuente es que al menos uno de ellos caiga enfermo y la enfermedad, como la vida también se puede prolongar largo tiempo. Nos necesitan, está claro. Las ayudas sociales nunca son suficientes y a la familia le toca demostrar que lo es. Por otro lado, nuestros hijos e hijas alargan la lactancia hasta la treintena, como mínimo, y continúan hasta entonces -y son muuuuuuuchos años-, exigiendo un esfuerzo ímprobo y carente de compensación, quien tiene hijos sabe de lo que hablo. Así se amanece reventado de responsabilidades, con dosis variables de sentimiento de culpa por no poder llegar a todas partes, contestando como se puede a las demandas que llegan de las diferentes instancias y viendo cómo se aleja en el horizonte la hora del descanso. A esto hay que sumarle las interminables jornadas laborales, el trabajo en la casa, un poquito de inexcusable vida social, viajes, compras, problemas económicos, enfermedades propias, ansiedad, insomnio, premenopausia...aggggggggggggggg!!! No es culpa de nadie, repito, pero es una enfermedad de nuestro tiempo a la que no tardaremos en poner nombre.

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26 Ene 2011

Prohibido a menores

Escrito por: inmaluna66 el 26 Ene 2011 - URL Permanente

Anoche cantaba Paco Cifuentes en Clamores. Llevamos tiempo intentando vernos y era una buena ocasión. Concierto y luego un vinito con charla, en eso habíamos quedado.

A las 21:30 mi hija y yo entramos en la sala. Nos preguntan si queremos tomar algo y ella pide una cerveza, yo, otra. El camarero se queda mirando a mi hija y le pide el DNI, ella no lo tiene pero justifica “ésta es mi madre”, como si eso le diese crédito. “¿Cuántos años tiene la niña?, me pregunta el chico, “diecisiete”, respondo porque, la verdad, a mí, que soy su madre, me parece edad suficiente para poder tomarse una cerveza. Ya sé que esto no se lleva en la época de la maxicorrección política pero a mí me parece una edad suficiente. “No puede estar aquí”, me advierte el camarero. “Eh?????, cómo????”. La ley prohíbe a Violeta, que en junio cumple 18, disfrutar de un concierto en una sala en la que, además, por supuesto, ya no se fuma, a las nueve y media de la noche!!! Francamente, nos estamos volviendo locos, o qué? Con esto protegemos a los menores? De qué, exactamente?
No protesté, me daba pereza, me parecía tan absurdo que no quería enredarme en argumentos con un chaval que, además, sólo se “atenía a la norma” pero, joe, echo de menos un poco, un mínimo, de sentido común.

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24 Ene 2011

Hablo en serio, que no nos interesa "esta" política

Escrito por: inmaluna66 el 24 Ene 2011 - URL Permanente

Que no, en serio, que no nos interesa tanto la política, que los responsables de los informativos pueden dejar de abrir con congresos del PP o reuniones de los pesos pesados del PSOE, que nos da igual. Nadie habla de esto en la calle, ¡nadie! Estas escenificaciones sólo les interesan a los que participan en las mismas y parece que a los medios de comunicación. Pero, de verdad, pregunten, pregunten a la gente que trabaja en un bar, en una oficina, en el metro, en una gasolinera, en un colegio, en una tienda, en una compañía de móviles…, pregunten a ver si alguien quiere saber qué ha dicho hoy Rajoy, qué preconiza, o cómo justifica Zapatero esto y lo otro, quién culpa a quién, quién barre para casa.

Aburrimiento, aburrimiento absoluto y horas de discurso sin crédito, de autocomplacencia y aplausos onanistas.

Los que vemos la tele, los que oímos la radio, nos vamos mientras tanto al frigorífico a ver si queda algo de cerveza así que ahórrense el esfuerzo, en serio.

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