10 Oct 2009
Panamá: Ministerio Público detiene a dos personas por tráfico de inmigrantes chinos
La comunidad china en Panamá es la más numerosa que vive en ese país
El Ministerio Público de Panamá (MP) anunció la detención de dos personas, ambas de nacionalidad china, por estar presuntamente vinculadas en una red de tráfico de personas procedente de ese país asiático.
El fiscal Contra el Crimen Organizado, José Ayú Prado, declaró hoy a periodistas que las dos personas, una pareja que tiene un negocio en la ciudad capital, se les vincula con el envío desde China de dos paquetes con permisos de trabajo del Ministerio de Trabajo de Panamá.
Uno de los detenidos se encuentra bajo custodia de la Dirección de Investigación Judicial, mientras que la otra persona está en régimen de prisión domiciliaria, dijo el fiscal.
Agregó que la investigación se inició la semana pasada, cuando fueron advertidos por autoridades federales de Estados Unidos de dicho envío, que contenía 59 carnés de trabajo para ciudadanos chinos que habían ingresado a Panamá en una fecha no precisada.
Los carnés contienen fotos, supuestos números de cédulas, así como el número de resolución y la fecha de expedición de los permisos.
Explicó que los dos paquetes fueron enviados desde China, con escala en Alaska, donde fueron detectados por las autoridades estadounidenses.
El funcionario indicó que los detalles de la investigación fueron enviados al Ministerio de Trabajo, al Servicio Nacional de Migración y al Tribunal Electoral, con el objeto de que corroboren si la documentación es legal o no.
El fiscal Prado espera también que las pesquisas definan cómo entraron los 59 ciudadanos chinos y qué trámites efectuaron para permanecer en Panamá.
La mayoría de los detenidos es proveniente de Colombia con un total de 51, luego siguen ciudadanos de Bangladesh (28), Somalia (24), Nicaragua (16), China (7), Eritrea (6), Afganistán (4) y Nepal (3), entre otros. EFE/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/09/10/2009
10 Oct 2009
Marruecos: Interceptan una patera con 11 inmigrantes clandestinos
Los detenidos, que tienen entre 17 y 37 años, serán interrogados por la policía y puestos a disposición judicial.
La Marina Real marroquí interceptó a 11 inmigrantes clandestinos que viajaban a bordo de una embarcación neumática frente a las costas de Alhucemas (noreste de Marruecos) señalaron hoy fuentes de la seguridad marroquí.
Según esta fuente, citada por la agencia oficial MAP, no se precisó el destino de la patera, pero sí señaló había partido de Nador, junto a Melilla, y que sus pasajeros procedían de la región de Temsamn, cerca de Alhucemas.
Los detenidos, que tienen entre 17 y 37 años, serán interrogados por la policía y puestos a disposición judicial.
En la última semana han llegado a las costas del Levante español más de 200 inmigrantes ilegales, principalmente de origen magrebí y procedentes de Argelia.
Almería, Alicante y Murcia fueron las principales receptoras de cayucos que, según estimó la Guardia Civil, podrían haber sido acercados a la costa por buques nodriza. EFE/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/09/10/2009
06 Sep 2009
Panamá: Gobierno deportará a 89 inmigrantes africanos y bengalíes a Colombia
Son 28 inmigrantes de Bangladesh, 44 somalíes, 13 eritreos y 4 etíopes a los que la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (Onpar) del Ministerio de Gobierno y Justicia de Panamá les comunicó la medida a finales del mes pasado
Un grupo de 89 inmigrantes africanos y bengalíes será deportado en los próximos días a Colombia por las autoridades de Panamá, donde les fue rechazada una petición de refugio, informó hoy una fuente oficial.
Son 28 inmigrantes de Bangladesh, 44 somalíes, 13 eritreos y 4 etíopes a los que la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (Onpar) del Ministerio de Gobierno y Justicia de Panamá les comunicó la medida a finales del mes pasado, dijo una fuente de la entidad.
Añadió que la Onpar pidió la autorización para la deportación del grupo de inmigrantes a la autoridad competente, que es el Servicio Nacional de Migración (Sna).
El Ministerio de Gobierno señaló en un comunicado que los 89 inmigrantes, a los que se negó el estatus de refugiados en Panamá, no apelaron la decisión en los cinco días hábiles al que tienen derecho, por lo que serán devueltos al país de procedencia, en este caso Colombia.
Las autoridades no han precisado la fecha en que este grupo de personas será devuelto al vecino país.
El subdirector de la Onpar, Rodolfo Naranjo, indicó en el comunicado que ninguno de los inmigrantes ha manifestado interés en quedarse en Panamá, y que su destino final era Canadá.
Explicó que a todos "se les hizo entrevistas legales y sociales, se les abrieron expedientes, se les dio seguimiento y atenciones como encuentros de esposos en la oficina de Onpar, por lo que se ha cumplido con el debido proceso", según la información.
El mes pasado, las autoridades panameñas devolvieron a Colombia a un grupo de 14 ciudadanos somalíes que entraron ilegalmente a la provincia panameña del Darién en la frontera con el vecino país.
Las autoridades panameñas investigan la posible existencia de una red que se dedica al tráfico de estas personas. EFE/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/05/09/2009
29 Ago 2009
Costa Rica: Gobierno analiza porvenir de inmigrantes africanos
No se descarta ubicarlos en un tercer país.
Las autoridades costarricenses analizan la posibilidad de otorgar asilo a un grupo de 41 africanos abandonados entre junio y julio en la zona caribeña del país por un grupo dedicado al tráfico de personas que les había prometido llevarlos a Canadá.
El director de Migración, Mario Zamora, explicó a la AP que el retorno forzado de esos inmigrantes está descartado pues no es la voluntad de los afectados, que provienen en mayoría de Eritrea (24), Etiopía (8) y Somalia (8), así como una mujer de Guinea.
"Estamos trabajando en conjunto con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, la Organización Internacional para las Migraciones y entidades sociales para buscarles una nueva localización", destacó Zamora al señalar que no se descarta ubicarlos en un tercer país.
Otra opción sería ubicarlos con organizaciones no gubernamentales, bajo tutela pública, con el fin de garantizar mejores condiciones de estancia. "Estamos tratando el tema con la legalidad y el humanismo que demanda la situación", apuntó el funcionario.
De acuerdo a la investigación realizada por Migración, los africanos viajaron en avión a Brasil, luego se dirigieron a Colombia y más tarde fueron abandonados en la costa caribeña costarricense donde las autoridades los fueron localizando en diferentes grupos entre fines de junio e inicios de julio.
El grupo se mantiene en el Centro de Detención para Personas en Condición Irregular mientras esperan una resolución que llegaría durante los próximos quince días.
Julio Aragón, director del Centro de Detención, comentó a la AP que entre el grupo de africanos hay personas con un nivel educativo entre medio y alto, cerca de un 20% que hablan inglés muy bien, lo que ha permitido la comunicación con las autoridades./AP/fotoAFP/LIVDUCA/La Voz del inmigrante/28/08/2009
03 Ago 2009
EE.UU: Especial de la Reforma migratoria. Beneficiará sólo a quienes no cometieron ninguna falta
Ivette Durán Calderón
Los inmigrantes de menos edad tendrían más probabilidades porque han tenido menos tiempo para cometer equivocaciones
El debate de la reforma migratoria arrancó el 25 de junio, luego de dos prórrogas obligadas por la incompatibilidad de las agendas del Presidente Barack Obama y representantes de ambos partidos en el Congreso. No hay fecha para un nuevo encuentro, ni una lista de posibles invitados; sólo se sabe que algunos actores analizan si los indocumentados con récord criminal -graves y menos graves- tendrán derecho a legalizar su permanencia en Estados Unidos.
La oficina del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (Nevada), reconoció que después de la reunión con el Presidente en la Casa Blanca "se está hablando de ideas" en torno a cómo debería ser el perfil del proyecto de reforma migratoria que, de acuerdo con los planes de la Administración, debería estar listo para mediados de otoño.
Los detalles sobre que tipo de crímenes impedirían calificar para la reforma, todavía no se ha llegado a ese tipo de conversaciones, dijo una fuente.
"Pero no hay ningún tipo de negociaciones respecto", aseguró a Univision José Parra, vocero hispano de Reid. "No hay definiciones todavía", agregó, pero apuntó que la actual ley de inmigración indica que los inmigrantes que postulan a cualquier clase de beneficio migratorio no deben tener antecedentes criminales.
Durante la reunión del 25 de junio, Obama anunció la creación de un grupo de trabajo -liderado por la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) Janet Napolitano y los líderes del Congreso- que se encargará de encontrar una vía para reconocer y legalizar a millones de indocumentados.
Amplia, pero severa
Desde la campaña, en 2008, Obama ha reiterado que está dispuesto a firmar una reforma migratoria que permita la legalización, pero ha advertido que ésta debe contener "estrictas" condiciones, como por ejemplo en las fronteras y los lugares de trabajo.
Esto quiere decir, de acuerdo con la Casa Blanca, que el plan migratorio se basaría en una mejora en los sistemas de seguridad fronterizos, la reunificación familiar, severos castigos a la contrata de trabajadores no autorizados y una vía de legalización para indocumentados que carezcan de antecedentes criminales, sepan inglés y paguen una multa, entre otras regulaciones.
En la víspera del inicio del debate, el Senador Chuck Shumer (demócrata de Nueva York y quien preside el Subcomité de Inmigración del Poder Judicial), una pieza clave en las discusiones, dijo que la modificación de las leyes de inmigración estadounidenses se puede lograr siempre y cuando su partido y los defensores de los inmigrantes adopten una posición "más estricta", por ejemplo, contra los ingresos ilegales. Y también sobre el tema de aquellos que han cometido faltas.
"Es muy injusto meter a todos los que han tenido un roce con la policía en el mismo cajón", reflexionó el abogado José Pertierra, "Hay personas que han sido detenidas por crímenes leves y otras por delitos serios. No deberían ser todos juzgados de la misma manera".
Un tema recurrente
El debate de la reforma migratoria ha sido suspendido en al menos dos ocasiones en los últimos tres años, y uno de los principales y conflictivos puntos de debate y enojos ha sido la legalización de aquellos indocumentados que tienen algún tipo de falta.
Para los republicanos del ala ultraconservadora, legalización es sinónimo de amnistía y no están dispuestos a apoyar ningún proyecto de ley que insinúe la legalización de aquellos extranjeros que tienen faltas, no importa si sean leves o graves.
Quizás si estén dispuestos a ceder en otro tipo de temas, como por ejemplo las cuotas de visas de trabajo temporal -como recomienda el senador John McCain (republicano de Arizona), los recursos que se destinen para el combate al narcotráfico y la inmigración indocumentada en la frontera o el otorgamiento de poderes extraordinarios para que las policías estatales y municipales ejerzan funciones como agentes de inmigración. Pero sobre esto no hay nada escrito.
El voto hispano
Pero esta vez las cosas podrían cambiar, sobre todo después de las elecciones presidenciales de noviembre de 2008 cuando Obama ganó las Casa Blanca gracias al voto hispano, que es precisamente el principal sector que se beneficiará de una reforma migratoria.
De ello están convencidos los demócratas, y los republicanos no se quedan atrás: ellos saben que si quieren recuperar el Congreso y la presidencia, tendrán capturar el voto hispano arrebatado el año pasado por el partido de Obama.
El panorama no es alentador para ninguno de los dos. Por ejemplo Schumer comentó que en los fracasados debates de 2006 y 2007, "las acusaciones de 'amnistía' estaban muy calientes", que "la gente aún no quiere una amnistía", pero "sí una solución".
Nick Shapiro, vocero de la Casa Blanca, comentó también en la víspera del encuentro que los estadounidenses "deberían esperar una discusión honesta de los temas en que podemos encontrar puntos de acuerdo y temas en los que todavía tenemos que trabajar".
Respuesta obvia
¿Y cuál, entonces, fue el tema discordante que detuvo el debate de la reforma migratoria en los tres últimos años? Sin duda la legalización y cuáles de los 12 millones de indocumentados podrían conseguir la codiciada green card y qué harían las autoridades con aquellos que no califiquen.
Los demócratas saben que este tema deberá ser tratado abiertamente, les guste o no. Los republicanos, por su parte, deberán aceptar el reto de tratarlo sin censura, exponer qué quieren y cómo lo quieren. Y los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes tendrán que escuchar y luego sugerir recomendaciones para que no se cometan injusticias.
Schumer dijo que su partido deberá buscar "una posición más estricta" sobre el tema de la reforma migratoria. "Les he dicho a los activistas que tenemos que atacar la inmigración ilegal. Digo 'inmigrantes ilegales'. Hace dos años, los demócratas decían 'trabajadores indocumentados', lo que hizo que la gente dijera: '¡¡Mmm!!,… tal vez los demócratas no creen que está mal ser un inmigrante ilegal".
La otra postura
El paso de Schumer es estratégico. Mientras más se acerque a los republicanos más probabilidades habrá de negociar, porque se estrechan las diferencias.
Los republicanos lo saben y lo piensan. Sin el respaldo de ellos, es prácticamente imposible que el debate migratorio prospere, a pesar de la mayoría que los demócratas ostentan en la Cámara de Senadores (58 asientos más el voto de los dos senadores independientes).
La tercera semana de abril y en respuesta a un anuncio de la Casa Blanca de comenzar el debate de la reforma migratoria en 2009, el Senador Jon Kyl (republicano de Arizona) dijo que era "prematuro" y exigió a la Administración tratar primero el tema de la seguridad en las fronteras antes de redactar y debatir un proyecto. Y dentro de la seguridad se incluye a quienes han cometido faltas o violado la ley.
Todavía es reciente
En 2006 Kyl recomendó aumentar los fondos para la implementación de un programa de deportación expedita y aumentar la autoridad para que los gobiernos municipales y estatales ejecuten leyes federales de inmigración.
La postura levantó fuertes críticas de grupos pro derechos de los inmigrantes, entre ellos La Raza (el principal grupo hispano de Estados Unidos), la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), el Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) y The American Federation of Labor - Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO).
También propuso, en un proyecto rechazado por la mayoría del Senado, otorgar un plazo de cinco años para que los indocumentados salieran de Estados Unidos, y que quienes no lo hicieran dentro de ese tiempo, pagarían una multa de $2 mil por cada año de permanencia ilegal.
El proyecto de Kyl es viejo, pero el senador de Arizona estuvo en la reunión del 25 de junio en la Casa Blanca y tiene mucho que decir en el Senado sobre el tema, y sobre las condiciones o requisitos que debería reunir el inmigrante que califique para salir de las sombras y legalizar su permanencia en Estados Unidos.
¿Quiénes podrán legalizarse y quiénes no?
Parra reiteró que sólo se está hablando de ideas y conceptos y que no hay ningún tipo de negociación sobre quiénes podrían o no calificar dentro de la reforma migratoria "integral".
La mención, sin embargo, debería ser un aviso para todos aquellos que tengan antecedentes criminales y no tengan permiso de estadía legal en el país, aunque la permanencia indocumentada, por ahora, siga siendo una falta de carácter civil.
A la pregunta sobre si todas las faltas serían penalizadas y cualquier tipo de error impediría que un indocumentado legalice su estadía en Estados Unidos, mencionó que "cualquier persona que postule para cualquier tipo de beneficio migratorio no debe tener problemas" (con la justicia), pero puntualizó que "no hay definiciones todavía" sobre el delicado tema.
Agregó que no creía que una infracción de tránsito sea un impedimento o que una detención por manejar bajo la influencia del alcohol sea un problema. "Puede que algunas faltas sean dejadas de lado con el pago de algún tipo de multa", apuntó. "Pero nada de eso se ha escrito. Son ideas nada más que se han ventilado", acotó.
Sin embargo, si ser inmigrante indocumentado de por sí ya es una falta, entonces, ¿se atreverán los millones de indocumentados a solicitar el green card o residencia legal, si de antemano saben que serán deportados? ¿quiénes serán los que se arriesguen?
Son menos de 60
Las matemáticas son esquivas para Obama en el Senado. La Casa Blanca sabe que el debate no será fácil y que debe abrir primero un diálogo para identificar las áreas de mutuo acuerdo y las trabas pendientes, y después reunir los votos suficientes en ambas cámaras para aprobar la reforma migratoria.
En la Cámara del Senado hacen falta 60 votos, y en la Cámara de Representantes 218 para que haya mayoría. Si bien los demócratas tienen asientos suficientes en ambos recintos, no todos están de acuerdo con una reforma amplia que legalice a todos los indocumentados, porque muchos legisladores basan sus triunfos electorales en estados o poblaciones de mayoría antiinmigrante.
Y en noviembre de 2010 habrá elecciones de medio tiempo que, además de evaluar el trabajo de Obama, se renovará un tercio del Senado y parte importante de la Cámara de Representantes.
Estaba anunciado
A principios de abril, Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados y Servicios (SEIU), estimó que entre 10 a 12 senadores demócratas no votarán por un plan amplio de reforma migratoria, lo que obliga al partido del Presidente a buscar al menos 12 votos entre los republicanos.
"Puedo ver el deseo del presidente para concretarla (la reforma migratoria), pero... las matemáticas la hacen más difícil que la discusión", apuntó el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs, durante una conferencia de prensa en junio.
"Todavía tenemos que avanzar para poder aprobar algo así por la Cámara Baja y el Senado", agregó.
El embajador de México en Washington, Arturo Sarukhán, dijo en una entrevista al diario La Opinión de Los Angeles a finales de junio, que "el pavo no está listo" y que no había “claridad en los planteamientos” del proyecto de ley de reforma migratoria, "ni suficientes votos en el Congreso".
Obrar con justicia
Pertierra recomienda prudencia y que se obre con "justicia".
Insistió en que no se puede "meter dentro de un mismo saco" a todos los que han cometido faltas, y que "sería injusto dejar afuera todos los indocumentados que han tenido algún tipo de roce con la policía".
"Hay personas que han sido detenidos por un crimen leve. Ellos no deberían tener problema. Otros en cambio han sido detenidos por faltas graves, otros delitos más serios. Por eso los casos no se pueden comparar. Cada caso es único y debería prevalecer esa norma para cuando se apruebe la reforma migratoria", dijo.
Sobre cómo decidir quién sí y quién no, Pertierra dijo que "el Congreso no debería atarle las manos a los oficiales del servicio de inmigración y eliminar la posibilidad del uso de la prudencia para decidir los casos. Si lo eliminan, pues sería un desastre".
"El Congreso no puede ver los casos de carne y hueso. No los mira. Sería más prudente dar discreción a los Jueces de inmigración y a los agentes federales del servicio de inmigración para que resuelvan en cada caso. Claro está, que en aquellos casos muy serios, muy serios, pues no habría salvación", indicó.
Green card y su costo
Por último, falta considerar el tema del costo de la legalización.
En el fracasado debate de 2007 se habló de multas entre $5 mil y $13,500 por casa indocumentado, más los costos del servicio de inmigración y los honorarios de los abogados que lo ayuden durante el proceso hasta conseguir la Tarjeta Verde.
A esto habría que agregar las "multas" señaladas por Parra para aquellos delitos que deban ser castigados para poder postular a la residencia permanente.
"Estamos hablando de mucho dinero", dijo Pertierra. "Y debemos tener en cuenta que los inmigrantes que se beneficien de la reforma son gente indocumentada que gana poco, gente humilde, pobres. Este país debería ser tan generoso como lo grande que es. Pero muchas veces es generoso y no tan humilde como lo grande que es", concluyó./Fuentes: LIVDUCA/Jorge Cansino/La Voz del Inmigrante/02/08/2009
Debería permitir el Congreso que los 12 millones de indocumentados tengan las mismas posibilidades de legalizar su permanencia en Estados Unidos? Comente aquí
31 Jul 2009
España: 31 Inmigrantes nigerianos deportados por entrada irregular
La deportación tuvo lugar tras la identificación de los inmigrantes
El Ministerio del Interior de España deportó hoy a 31 inmigrantes nigerianos que permanecían en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad española de Ceuta, situada en el norte de África, en la frontera con Marruecos, por entrada irregular en el país.
Según informaron a Efe fuentes policiales, los inmigrantes -28 hombres y 3 mujeres- fueron trasladados al puerto ceutí para embarcar hacia la localidad de Algeciras (sur) y posteriormente viajar en autocar a Málaga, de donde será deportados en avión hacia su país de origen.
La deportación tuvo lugar tras la identificación de los inmigrantes, tarea en la que colaboró la Embajada de Nigeria.
La operación policial fue coordinada por la Brigada de Extranjería con la colaboración de una unidad especial del Cuerpo Nacional de Policía. EFE/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/31/07/2009
27 Jun 2009
EE.UU.: Deportarían indocumentados para ahorrar -California economizaría $182 millones
Schwarzenegger contempla reducir la financiación en esta área en $1,500 millones de dólares como una de las soluciones para cerrar el déficit de más de $24 mil millones de dólares que enfrenta el estado.
Con el fin de ahorrar dinero al estado en momentos críticos, el gobernador Arnold Schwarzenegger propuso cambios y reducciones al Departamento Correccional, que incluyen la conmutación y deportación de algunos criminales indocumentados.
Unos 19 mil saldrían de la cárcel
Específicamente, Schwarzenegger contempla reducir la financiación en esta área en $1,500 millones de dólares como una de las soluciones para cerrar el déficit de más de $24 mil millones de dólares que enfrenta el estado.
Por ejemplo, el gobernador propuso conmutar las condenas de unos 19 mil criminales indocumentados cuyos delitos hayan sido menores, los cuales serían entregados a autoridades federales para su deportación.
Esto resultaría en ahorros para California en $182 millones de dólares durante los próximos 12 meses.
"Estamos ahora mismo trabajando en redactar un esquema de implementación que no abrume a las autoridades federales, y que sea justa para los prisioneros cuyas condenas serían conmutadas", dijo a EFE Seth Unger, portavoz del Departamento de Cárceles y Rehabilitación de California (CDCR).
Tan sólo el año pasado, 63 mil delincuentes indocumentados fueron identificados y procesados en California, de acuerdo con Virginia Kice, portavoz de la Oficina de Inmigración y Aduana (ICE) en California.
A nivel nacional, unos 114 mil criminales indocumentados fueron repatriados en 2008 a un costo de $280 millones de dólares.
"ICE maneja un sistema nacional. Tenemos 33 mil centros en el país que están abarrotados. Sin embargo, nosotros lidiamos con la identificación y deportación de criminales indocumentados todos los días, no es algo nuevo para nosotros. Vamos a continuar trabajando con el estado", aseveró Kice.
La Constitución de California autoriza al gobernador conmutar condenas de criminales cuyos delitos sean considerados menores. Aún así, la reducción en las condenas, particularmente para reincidentes, tiene que ser aprobada por un juez del estado.
Debido a esto, el número de indocumentados tras las rejas elegibles de ser deportados podría disminuir a menos de la mitad de lo anticipado por el Gobierno.
Asimismo, los criminales indocumentados también tienen que enfrentar el proceso jurídico de deportación.
"No creo que las conmutaciones lleguen a ser inmediatas, sería casi imposible pensar que de la noche a la mañana se deporten a miles de criminales", dijo a EFE el profesor de leyes de la Universidad de California en Davis, Kevin Johnson.
Johnson agregó que tanto Schwarzenegger como el Legislativo deben considerar las causas del aumento en la población penal de California debido a castigos más severos para el uso y venta de drogas y la ley "Tres Delitos y Fuera".
"Gracias a esta rigidez en nuestras leyes, hemos visto la población carcelaria subir como la espuma, y con esto, obvio, el costo también aumenta. Si la meta es ahorrar dinero a largo plazo, creo que estos temas deben de volver a debatirse para ver si es que han sido beneficiosas o contraproducentes", sostuvo Johnson.
La oficina del gobernador indicó que Schwarzenegger también propone reducir las condenas de ciertos delitos menores mediante su re-clasificación.
La población en las 33 prisiones de California ha aumentado a más de 150 mil prisioneros en los últimos años. Según el CDCR, un 12 por ciento son indocumentados. En el último año, el índice de criminales indocumentados en el estado aumentó en un 11 por ciento.
California gasta $48,536 dólares por cada criminal en prisión cada año.
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Los indocumentados causan a California gastos de entre $4 mil y $6 mil millones de dólares anuales en servicios, pero también pagan impuestos y el estado recibe fondos por su presencia allí./EFE/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/27/06/2009
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18 Abr 2009
EE.UU.: Ciudadanos norteamericanos son tratados como indocumentados
Es imposible saber con exactitud cuántos ciudadanos han sido arrestados por indocumentados ya que nadie lleva la cuenta.
Pedro Guzmán nació en Los Angeles, California, y ha sido un ciudadano estadounidense toda su vida. El año pasado, este hombre de 31 años con trastornos mentales, que no sabe leer ni escribir, fue arrestado por una infracción menor y terminó firmando documentos en los que aceptó ser deportado a México como indocumentado.
Durante casi tres meses, durmió en la calle, se bañó en ríos inmundos y comió desperdicios encontrados en cestos de basura, mientras su madre lo buscaba desesperadamente en morgues y hospitales de Tijuana. Finalmente fue hallado mientras trataba de ingresar nuevamente a Estados Unidos por Calexico, a 160 kilómetros (100 millas) de distancia.
De vuelta en California, "cambia de un momento a otro. Su cerebro lo transporta a los días en que estuvo desaparecido", dice su hermano Michael. "Le hablamos y le decimos que todo está bien, que nadie la va a hacer daño".
En su celo por combatir a los indocumentados, las autoridades estadounidenses han detenido, o incluso deportado, a decenas de sus propios ciudadanos en los últimos ocho años.
Una investigación de meses de la AP documentó 55 casos en base a entrevistas, demandas y documentos obtenidos amparada en la ley de libertad de información. Estos ciudadanos fueron arrestados entre uno y cinco días. Algunos abogados dicen que hay cientos de casos de este tipo.
Procedimiento fuera de la ley
Es ilegal deportar a ciudadanos estadounidenses o detenerlos por infracciones a las leyes de inmigración. No obstante, algunos ciudadanos terminan presos en centros de detención de un sistema que está desbordado, según admitió Víctor Cerda, quien fue uno de los máximos funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés) hasta el 2005.
Se espera que la detención de presuntos indocumentados aumente un 17% este año y llegue a las 400 mil personas.
Como parte de la campaña contra los indocumentados, a veces terminan detenidos por error los más indefensos: personas con trastornos mentales, gente de pocos recursos, niños y personas que tienen pendientes órdenes de arresto. La mayoría de los arrestados, de lejos, son hispanos, según el estudio de AP.
"Cuanta más confusión haya en el sistema, más ciudadanos estadounidenses serán detenidos por error, y deportados por error", declaró Bruce Einhorn, juez de inmigración jubilado que dicta clases en la Pepperdine Law School. "Son el síntoma de un problema más grande. No hay nada más lamentable que la expulsión de nuestros propios ciudadanos".
El gobierno lo minimiza
Jim Hayes, director de detenciones y expulsiones del ICE, dijo estar al tanto de solo 10 casos de ciudadanos detenidos por error en los últimos cinco años.
Agregó que la cincuentena de casos detectados por la AP "no constituyen una epidemia". Se negó a hablar de casos específicos para no violar las leyes que protegen la privacidad.
Indicó que los agentes tratan de corroborar la información cuando alguien dice que es ciudadano, pero que generalmente eso resulta ser mentira.
Dijo que algunos ciudadanos a veces dicen haber nacido en el exterior y aseguró que ningún funcionario de inmigración detendrá a alguien si puede comprobar con certeza que es ciudadano.
Nadie conoce el número
Es imposible saber con exactitud cuántos ciudadanos han sido arrestados por indocumentados ya que nadie lleva la cuenta.
Kara Hartzler, abogada del Florence Immigrant and Refugee Rights Project de Arizona, declaró ante la Cámara de Representantes el año pasado que su organización lidia con entre 40 y 50 casos por mes en los que alguien tiene argumentos potencialmente válidos sobre su condición de ciudadanos.
"Son casos sorprendentemente comunes", expresó.
El Vera Institute for Justice, una agrupación sin fines de lucro, detectó 322 casos de personas arrestadas por el servicio de inmigración en 13 centros de detención que dijeron ser ciudadanas en el 2007, comparado con las 129 del año previo. Esa cifra no toma en cuenta los casos de otros 300 centros de detención del servicio de inmigración.
Clima antiinmigrante
Los arrestos de indocumentados aumentaron marcadamente desde que se reforzaron las medidas de seguridad tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
Algunos sectores sostienen que se le ha dado demasiada autoridad a las policías locales para detener personas.
Uno de cada diez hispanos nacidos en los Estados Unidos dijo que fue interrogado por las autoridades en torno a su status migratorio en el 2007, de acuerdo con un estudio del Centro Hispano Pew que involucró a más de 2 mil personas.
El caso de Pedro Guzmán
Guzmán fue expulsado del país por un departamento de alguaciles. Fue detenido cerca de su casa en la localidad californiana de Lancaster el 31 de marzo del 2007, por agentes del departamento de alguaciles del condado de Los Angeles, a raíz de una infracción menor, luego de intentar abordar tres veces un avión privado mostrando boletas de la lotería, según dice el informe policial.
También había robado un auto, supuestamente porque el vehículo de su madre se había roto.
Un juez lo condenó a tres meses de prisión por vandalismo y a tres años de libertad condicional.
En la cárcel, Guzmán le dijo a las autoridades que había nacido en California. Pero un empleado del departamento de alguaciles lo hizo firmar un documento en el que se comprometía a ser deportado sin una audiencia judicial.
Lejos de su familia
El día que llegó a México, Guzmán llamó a un familiar y le dijo que no sabía donde estaba. Le preguntó a alguien que pasaba por allí, quien respondió: Tijuana. A esa altura se interrumpió la llamada.
Guzmán regresó a California legalmente en agosto.
Ahora no soporta el sol porque le recuerda a México. Su familia no lo deja hablar del tema porque lo altera demasiado. Va con frecuencia a sesiones de terapia, pero se lo nota frágil, tartamudea y dice que escucha voces, según su hermano.
"Esa persona que deportaron es nuestro hermano, el hijo de alguien", afirmó Michael Guzmán. "California es como una capital latinoamericana. No importa si uno es ciudadano o no. Si uno tiene aspecto de hispano, lo interrogan. Y cualquiera puede ser deportado".
No hay respuestas
Ni la oficina de alguaciles ni los funcionarios del servicio de inmigración hablan del caso, porque hay un proceso pendiente, ya que la familia de Guzmán demandó al condado de Los Angeles y al gobierno nacional.
"Cuando se conozca toda la historia, la gente entenderá lo que sucedió", expresó Steve Whitmore, de la oficina de alguaciles del condado de Los Angeles.
La madre de Guzmán, María Carbajal, mientras tanto, trabaja el turno nocturno en un Jack in the Box porque teme dejar a su hijo solo durante el día.
La lista sigue creciendo
Ciudadanos estadounidenses también fueron víctimas de las redadas en sitios de trabajo y se están procesando varias demandas.
En el 2007, 114 ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes radicaron demandas tras una redada en Micro Solutions Enterprises, firma que recicla impresoras de computadoras en Van Nuys, California. Dicen que fueron arrestados ilegalmente y piden $5 mil cada uno en concepto de daños.
En el 2008, sindicatos que representan a los empleados de seis plantas empacadoras de carne de Swift radicaron demandas en nombre de ocho ciudadanos o residentes legales que fueron detenidos en redadas.
En un caso, tres ciudadanos y otras nueve personas, todos hispanos, plantearon una demanda después de que agentes del ICE hicieron redadas en sus casas de Nueva Jersey. La demanda dice que un agente le apuntó con un arma a un niño de nueve años que es ciudadano.
Hay un programa por el cual se trata de deportar rápidamente a indocumentados que cometieron delitos y algunos sectores temen que los agentes de inmigración cometan excesos y expulsen a cualquiera por cualquier motivo, pues consideran a los detenidos malas semillas, incluso si son ciudadanos estadounidenses.
El caso Castillo
Rennison Castillo llegó temprano en la mañana a una oficina del servicio de inmigración de Seattle, el 28 de octubre de 1998, para jurar como ciudadano. Lucía un uniforme del ejército almidonado y quería conseguir un buen asiento. Se sentó en la segunda fila.
Castillo nació en Belice y vive en Estados Unidos desde que tenía siete años. Sirvió dos años en el ejército. Pero sus superiores le dijeron que no podía permanecer en esa fuerza si no se hacía ciudadano. Tomó entonces el examen de la ciudadanía y lo pasó con facilidad. No pudo responder una sola pregunta, el nombre de un funcionario electo local.
"Me sentí orgulloso" de sacar la ciudadanía, comentó.
Siete años después, Castillo fue encerrado en una celda del servicio de inmigración de Tacoma, Washington, después de pasar ocho meses preso en el condado de Pierce por violar una orden de que no se acerque a alguien y por el robo de una residencia.
Una mala pregunta
Una empleada de la prisión le preguntó si quería regresar casa. Pensó que aludía a su residencia de Lakewood, Washington, y respondió: "Sí, me encantaría".
La empleada lo encadenó y le dijo que sería deportado.
Una y otra vez Castillo dijo que era ciudadano y pidió que corroboraran sus datos en las computadoras.
Pero las autoridades afirmaron que no había nada que confirmase que era ciudadano o que hubiera hecho el servicio militar. Un agente incluso reconoció a Castillo, con quien había servido en el ejército en Fort Lewis, Washington, y mencionó el batallón, pero señaló que no podía ayudarlo.
Ocho meses prisionero
Castillo finalmente consiguió que un amigo buscase en el baúl de su automóvil sus documentos militares y logró ser liberado... casi ocho meses después de haber sido detenido por el ICE.
Descubrió seguidamente que el servicio de inmigración tenía dos archivos sobre él, con diferentes números, y radicó una demanda.
"Sé que nada es perfecto ni lo será, pero no entiendo cómo pueden haber cometido semejante error", declaró. "Me pasó a mí y estoy seguro de que le puede suceder a cualquiera".
No lo dejaron entrar
El problema de Ricardo Martínez, nacido en McAllen, Texas, no fue que lo expulsaron del país, sino que no lo dejaron regresar.
Martínez vivió en México entre los cinco y los 17 años de edad.
Como tantos otros residentes de la frontera con familia en México, Martínez visitó con frecuencia ese país. Pero cuando intentó regresar luego de una visita en julio de 1999, no lo dejaron entrar en el puesto de Nogales, Arizona, porque los agentes del servicio de inmigración descubrieron dos copias de su certificado de nacimiento, emitidas en distintos años y con diferentes fechas.
Martínez, quien no habla muy bien inglés, dijo que nunca había notado el error.
Finalmente mostró su pasaporte y pudo ingresar el país. Pero sus problemas no acabaron allí.
Bajo amenaza
En enero del 2006 volvió a México para ver a su abuela, quien estaba al borde de la muerte. Cuando intentó regresar por Laredo, en marzo, llevaba consigo sus certificados de nacimiento, otra tarjeta que se da al nacer, su pasaporte y tarjetas de identificación de Nebraska, California y Texas, ya que había trabajado en esos tres estados.
A esa altura las medidas de seguridad en la frontera eran más estrictas y cuando los agentes vieron en la computadora el problema que había tenido previamente en Nogales, dijeron que el pasaporte era falso, indicó Martínez.
Fue llevado entonces a un salón donde le hicieron sacar los zapatos, lo revisaron, lo encadenaron a una silla y lo retuvieron dos horas, mientras los agentes inspeccionaban sus documentos. Le dijeron que si no confesaba el fraude, estaría preso entre seis y ocho meses, según una demanda que radicó Martínez contra el gobierno.
"Me dijeron que si no confesaba que era de allí (México), me mandarían a la cárcel. Estaba asustado", relató.
Le negaron derechos
Castillo dijo que pidió llamar a su madre para corroborar su nacionalidad, y se lo negaron.
El padrastro de Martínez, Florentino Mireles, dijo que llamó a los inspectores y les preguntó por qué se habían quedado con los documentos del muchacho. Le respondieron que los agentes no creían que era estadounidense porque no hablaba inglés.
Martínez no quería ir a la cárcel y firmó los documentos. Posteriormente dijo que no sabía que al firmar, estaba admitiendo que no había nacido en Estados Unidos.
A sus padres les tomó dos años encontrar un abogado barato que pudiese defender a su hijo. Finalmente, en una oficina de Hidalgo, la abogada Lisa Brodyaga le mostró a los agentes fronterizos un certificado de nacimiento de Martínez en poder de sus padres, con sus huellas dactilares, y documentos que corroboran que había trabajado legalmente en Estados Unidos y pagado impuestos.
Los agentes admitieron que era ciudadano y le permitieron regresar.
Torpeza burocrática
Como en los otros casos, el ICE no comenta el tema porque hay un caso judicial pendiente. Pero un portavoz del organismo dijo que Martínez nunca había denunciado irregularidades.
Brodyaga sostiene que la detención y/o deportación de ciudadanos es algo más que una torpeza burocrática.
"Trabajo en esto desde hace 30 años y sé lo que es un error burocrático", afirmó. "Esto va más allá. En la frontera hay una atmósfera de desconfianza y hostilidad, especialmente hacia los mexicano-estadounidenses".
Semblanzas de afectados
HUGO ALVARADO JR., 22 años. De Tulsa, Oklahoma. Un soleado sábado hace dos años, Hugo Alvarado Jr. bebía cerveza con unos 15 amigos frente al edificio de departamentos de Tulsa donde vivía. En el complejo residían muchos inmigrantes, pero él nació en Bakersville, California.
Hacia las nueve de la noche aparecieron agentes del servicio de inmigración. Los amigos se esfumaron y Alvarado fue apresado. Cuando le tomaron los datos, Alvarado se negó a dar su número de Seguridad Social porque pensó que no le correspondía hacerlo.
"Si fuese una persona blanca, no lo pedían", sostuvo.
Los agentes inventaron un número y lo apuntaron.
Posteriormente, Alvarado aceptó dar el número, pero como no coincidía con el que aparecía en los papeles, dijeron que mentía.
Lo tuvieron detenido dos días, hasta que su padre trajo pruebas irrefutables de que era ciudadano.
Jim Hayes, director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés), dice que esa agencia no detiene intencionalmente a ciudadanos estadounidenses.
Redada de inmigración
JUAN MANUEL CARRILLO, JR., 19 años. De Mount Pleasant, Texas. El 16 de agosto del año pasado, Juan Manuel Carrillo Jr. comenzaba su turno en la planta de Pilgrim's Pride en Mount Pleasant, Texas, cuando los capataces llamaron a varias personas. El fue uno de los convocados.
"Fui con un grupo de trabajadores. Pensamos que era un control de drogas. No sabíamos que estaba el servicio de inmigración", declaró Carrillo en español.
Los agentes dijeron que su nombre figuraba en una orden de arresto. La redada en busca de indocumentados fue una de cinco que se llevaron a cabo en plantas de Pilgrim's Pride en todo el país, en las que fueron detenidas unas 400 personas, según la empresa. El ICE dice que fueron 300.
Carrillo, quien nació en San Diego, fue uno de ellos. Dice que le informó a los agentes que era ciudadano estadounidense, pero que le esposaron las manos y las piernas y fue trasladado a un centro de detención en Tyler, a unos 65 kilómetros (40 millas). El único documento que llevaba encima era una licencia de conducir.
Agentes sordos
Carrillo insistió en que era ciudadano, pero el conductor le dijo que se callase.
"Estaba trabajando bien, todo estaba en orden, pero nadie quería escuchar a alguien que estaba aquí legalmente", afirmó Carrillo. "Tienen que escucharlos".
Dijo a los agentes que tenía el pasaporte en su casa, donde estaba su hermano. Los agentes fueron a la vivienda y entraron por la fuerza, según Carrillo. Interrogaron a su hermano acerca de quién vivía allí y su status legal.
Carrillo fue liberado luego de estar detenido 12 horas.
"Te sientes como un delincuente, como si hubieses hecho algo, como si hubieses matado a alguien", se quejó.
Jim Hayes, director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés), dice que esa agencia no detiene intencionalmente a ciudadanos estadounidenses.
Menor de edad
RMG CASTRO, 6 años (no se da el nombre completo porque es un menor). De Corpus Christi, Texas. Mónica Castro se separó de su compañero Omar Gallardo y no vio a su hija durante tres años porque le pequeña, quien era ciudadana estadounidense, fue enviada a México.
Gallardo, quien era indocumentado, no quería desprenderse de la pequeña, por lo que Castro, quien es ciudadana estadounidense, lo delató al servicio de inmigración. Pensó que así podría reencontrarse con su hija.
Pero ocho horas después de que la patrulla de fronteras capturó a su marido, la hija de Castro, de un año, fue subida a un vehículo del gobierno, que no tenía sillas para menores, y despachada hacia la frontera con México, a 480 kilómetros (300 millas).
"Era mi último recurso, llamar a inmigración", declaró la mujer. "Sé que estuve mal, lo lamento. Pero ella era mi hija. Estaba asustada. Me dijeron que me ayudarían y, llegado el momento, cambiaron su historia".
La niña había estado con su padre y "cuando me reuní con ella, no sabía quien era yo", relata Castro. "Pataleaba, me empujaba, me golpeaba, no quería tener nada que ver conmigo".
Sin custodia legal
La Patrulla de Fronteras le entregó entonces la niña al padre, que se la llevó a México al ser deportado. Dice que no fue "deportada" porque puede regresar al país cuando quiera y se fue con un padre que tenía la custodia legal.
Durante tres años, lo único que supo Castro es que la niña estaba en Ciudad Juárez, una urbe de 1,3 millones de personas. No le enviaron cartas ni fotos, y no sabía cómo ponerse en contacto con ella.
"No pude disfrutar de todos esos años de la infancia", se lamenta Castro. "Nunca tendré los recuerdos de esa época, hasta los cuatro años".
Castro demandó a la patrulla fronteriza y un juez desestimó la acción tras dictaminar que no hay leyes ni políticas que contemplen una situación como la que enfrentaron los agentes. Pero el juzgado del 5to Circuito revocó ese fallo y considerará la demanda.
La patrulla fronteriza se abstuvo de hablar del caso porque todavía está siendo juzgado.
"Si la patrulla fronteriza tiene un niño estadounidense en su custodia y se presenta un padre que es ciudadano estadounidense, no hay razón alguna para que atienda los deseos de un padre extranjero y lo envíe de vuelta con el padre extranjero", expresó al abogado de San Antonio Javier Maldonado.
Ciudadana deportable
HEIDY HAZEL BAIRES LARIOS, de 32 años. De Brownsville, Texas. Hace tres años, Heidy Hazel Baires Larios se dirigía a una fiesta con amigos cuando fue interceptada por la policía.
Sus amigos tenían cerveza en el auto. Fue encarcelada y considerada una residente legal deportable porque había estado presa seis meses en el 2002 por llevar consigo menos de un gramo de cocaína.
Baires pasó dos años presa mientras se procesaba su solicitud de ciudadanía.
"Rezaba y nunca perdí la fe. Estas son las pruebas a que te somete la vida para ver qué tan creyente eres", manifestó Baires, quien nació en El Salvador.
Fallo favorable
Sus padres se divorciaron en 1978. Dos años después, su padre sacó la ciudadanía estadounidense y obtuvo su custodia. Vino a vivir con él en noviembre de 1990.
Un juez de inmigración dictaminó que no es ciudadana porque no estaba con su padre cuando éste se hizo ciudadano. Pero un tribunal de apelación anuló ese fallo y el juez de inmigración admitió documentos escolares que comprueban que estaba bajo la custodia de su padre antes de cumplir 18 años.
Jim Hayes, director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés), dice que esa agencia no detiene intencionalmente a ciudadanos estadounidenses y que los procesos de expulsión ayudan a resolver casos complejos.
Novia menor de edad
OMAR JORGE PEREZ MORENO, de 23 años De South Bend, Washington. Omar Jorge Pérez Moreno fue detenido cuando tenía 20 años por vivir con una novia menor de edad, de 14 años.
Dijo que no sabía que su relación con ella constituía estupro. Pero se declaró culpable, como le habían aconsejado, y pasó dos meses y medio en la cárcel. Luego quedó en libertad condicional por tres años.
Al ser excarcelado, volvió a su trabajo en una planta procesadora de ostras. No acudió a dos citas con el agente que vigila su libertad condicional y se libró una orden de arresto en su contra. El 26 de mayo del año pasado la policía lo detuvo por manejar a excesiva velocidad y vio la orden de arresto.
Pérez Moreno fue sentenciado a 40 días de cárcel. Luego de 25 días, se le informó que quedaría bajo la jurisdicción del servicio de inmigración.
Presintió la expulsión
Súbitamente, Pérez Moreno enfrentaba la perspectiva de ser deportado a México. Vio cómo otros permanecían detenidos por años tratando de conseguir la ciudadanía y decidió que no quería eso. Comenzó a prepararse para una vida en México.
"No quería quedarme allí (preso). Tenía que salir. No lo soportaba. A nadie le gusta perder su libertad", expresó.
Una mañana lo despiertan y le dicen que alguien del Northwest Immigration Rights Project quería hablar con él. Melissa Williams Avelar le hizo algunas preguntas. ¿Sus familiares eran residentes legales? ¿Cuándo se hizo ciudadano su padre? Enseguida determinó que Pérez Moreno era ciudadano estadounidense.
"¡¿Qué?!", exclamó Pérez Moreno. "Me sentí muy feliz. Fue una sensación inexplicable. Estaba estupefacto. No tenía palabras".
Al día siguiente de su liberación, Pérez Moreno se presentó ante la oficina del alguacil, como se le exige a quienes han sido hallados culpables de tener relaciones sexuales con menores. Volvió a trabajar en la planta de ostras.
Habla bien español e inglés y quisiera trabajar de traductor.
"Sé que Dios me dio una oportunidad. No mucha gente recibe estas oportunidades", manifestó.
Añadió que, por más que él no supiese que era ciudadano, el servicio de inmigración sí debió saberlo.
"Ese es su trabajo", sostuvo. "Deben asegurarse de que no detienen a ciudadanos como yo".
Dolor para toda la vida
ALICIA RODRIGUEZ, de 30 años. De Mansfield, Texas. Alicia Rodríguez todavía sufre al pensar que no pudo acompañar a su hijo en su primer día en el jardín de infantes.
Rodríguez es una estadounidense de tercera generación que habla solo inglés. Un domingo por la noche regresaba a su casa cuando la detuvo la policía, tras notar que no había pagado dos multas, una por manejar sin seguro y la otra por hacerlo con un registro vencido.
En la comisaría, un banco de datos nacional indicó que era una indocumentada y fue arrestada. La confundieron con otra Alicia Rodríguez que no tenía papeles, con el mismo nombre, la misma fecha de nacimiento y la misma altura.
Pasó la noche en una celda. La llamaron cuando estaba desayunando. Pensó que regresaba a su casa. Pero fue entonces que se enteró por qué la habían apresado.
Como si fuera un criminal
"Me dijeron que era una inmigrante ilegal. No me creyeron que era ciudadana", dijo, con incredulidad en su voz.
Preguntó si sus huellas dactilares coincidían con las de la otra mujer, pero no le respondieron. Fue encadenada junto con otras personas y trasladada a otra cárcel.
En la nueva prisión cayó presa del pánico. No podía respirar y tuvieron que llamar a los médicos para que le pusiesen oxígeno.
Después del almuerzo fue liberada. Su hermana había ido a un juzgado y conseguido una copia de su certificado de nacimiento. A esa altura, su hijo Jude ya estaba en la escuela.
"Me preguntó, 'mami, fue mi primer día, ¿dónde estabas?'", relató Rodríguez. "Me destrozó el corazón".
No deje para mañana…
Rodríguez admite que debió haber pagado las multas, pero sostiene que las autoridades debieron esforzarse más por corroborar quien era.
"Si no tuviese el nombre que tengo, si no tuviese el color de piel que tengo, hubiera ido, hubiera pagado las multas y todo se habría acabado en dos horas", afirmó.
Jim Hayes, director del ICE, subrayó que Rodríguez nunca estuvo bajo custodia de ese organismo, sino de la policía local, por infracciones de tránsito.
"¿La interrogamos nosotros? Sí. Y determinamos que no correspondía expulsarla porque había evidencia de que era ciudadana estadounidense", acotó.
El teniente Blake Miller, de la policía de Arlington, en tanto, dice que ese cuerpo solo detiene a personas por cuestiones de inmigración a pedido del ICE.
Cita con las esposas
JOSE MANUEL GONZALEZ VILLAVICENCIO, de 28 años. De Gresham, Oregón. El 5 de mayo del 2007, José Manuel González Villavicencio fue a una oficina del servicio de inmigración para recibir su residencia permanente.
Una vez allí, fue rodeado por tres agentes que lo esposaron.
Resulta que cuando tenía 16 años, tuvo un hijo con una niña uno o dos años más joven. Al cumplir 18 años, fue acusado de tener relaciones sexuales con una menor y fue condenado a 45 días de cárcel.
Los agentes del ICE dijeron que esa condena, junto con episodios de posesión de marihuana y portación de armas, justificaban su deportación.
Feliz 5 de Mayo
González Villavicencio dijo que mientras estaba detenido solo pensaba en su hijo. Consideró aceptar ser deportado para poder ver al niño de nuevo.
Los agentes prepararon una orden de deportación y le dijeron que era su forma de desearle un feliz 5 de Mayo.
Su madre contrató a un abogado con los 500 dólares que González Villavicencio la había dejado para pagar la cuenta eléctrica, pero el estudio pidió más dinero y casi no se movió.
Villavicencio dio entonces con una organización sin fines de lucro, el Northwest Immigration Rights Project, que tras una corta charla con él determinó que probablemente era ciudadano. Al día siguiente ya habían comprobado que la madre se había nacionalizado cuando él era menor de 18 años, lo que quería decir que él también era ciudadano estadounidense.
Fue liberado luego de dos semanas de detención. A esa altura ya había perdido su trabajo en Wendy's.
Le cortaron la luz en su casa por no pagar la cuenta mensual. Ahora quiere que los abogados le devuelvan el dinero. The Associated Press/LIVDUCA/18/04/2009
13 Abr 2009
EE.UU.: Ciudadanos norteamericanos son confundidos con indocumentados en su propio país
Como parte de la campaña contra los indocumentados, a veces terminan detenidos por error los más indefensos: personas con trastornos mentales, gente de pocos recursos, niños y personas que tienen pendientes órdenes de arresto.
En su celo por combatir a los indocumentados, las autoridades estadounidenses han detenido, o incluso deportado, a decenas de sus propios ciudadanos en los últimos ocho años.
Pedro Guzmán nació en Los Angeles y ha sido un ciudadano estadounidense toda su vida. El año pasado, este hombre de 31 años con trastornos mentales, que no sabe leer ni escribir, fue arrestado por una infracción menor y terminó firmando documentos en los que aceptó ser deportado a México como indocumentado.
Durante casi tres meses, durmió en la calle, se bañó en ríos inmundos y comió desperdicios encontrados en cestos de basura, mientras su madre lo buscaba desesperadamente en morgues y hospitales de Tijuana. Finalmente fue hallado mientras trataba de ingresar nuevamente a Estados Unidos por Calexico, a 160 kilómetros (100 millas) de distancia.
De vuelta en California, "cambia de un momento a otro. Su cerebro lo transporta a los días en que estuvo desaparecido", dice su hermano Michael. "Le hablamos y le decimos que todo está bien, que nadie la va a hacer daño".
En su celo por combatir a los indocumentados, las autoridades estadounidenses han detenido, o incluso deportado, a decenas de sus propios ciudadanos en los últimos ocho años. Una investigación de meses de la AP documentó 55 casos en base a entrevistas, demandas y documentos obtenidos amparada en la ley de libertad de información. Estos ciudadanos fueron arrestados entre uno y cinco días. Algunos abogados dicen que hay cientos de casos de este tipo.
Es ilegal deportar a ciudadanos estadounidenses o detenerlos por infracciones a las leyes de inmigración. No obstante, algunos ciudadanos terminan presos en centros de detención de un sistema que está desbordado, según admitió Víctor Cerda, quien fue uno de los máximos funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés) hasta el 2005. Se espera que la detención de presuntos indocumentados aumente un 17% este año y llegue a las 400.000 personas.
Como parte de la campaña contra los indocumentados, a veces terminan detenidos por error los más indefensos: personas con trastornos mentales, gente de pocos recursos, niños y personas que tienen pendientes órdenes de arresto. La mayoría de los arrestados, de lejos, son hispanos, según el estudio de AP.
"Cuanta más confusión haya en el sistema, más ciudadanos estadounidenses serán detenidos por error, y deportados por error", declaró Bruce Einhorn, juez de inmigración jubilado que dicta clases en la Pepperdine Law School. "Son el síntoma de un problema más grande. No hay nada más lamentable que la expulsión de nuestros propios ciudadanos".
Jim Hayes, director de detenciones y expulsiones del ICE, dijo estar al tanto de solo 10 casos de ciudadanos detenidos por error en los últimos cinco años. Agregó que la cincuentena de casos detectados por la AP "no constituyen una epidemia". Se negó a hablar de casos específicos para no violar las leyes que protegen la privacidad.
Indicó que los agentes tratan de corroborar la información cuando alguien dice que es ciudadano, pero que generalmente eso resulta ser mentira. Dijo que algunos ciudadanos a veces dicen haber nacido en el exterior y aseguró que ningún funcionario de inmigración detendrá a alguien si puede comprobar con certeza que es ciudadano.
Es imposible saber con exactitud cuántos ciudadanos han sido arrestados por indocumentados ya que nadie lleva la cuenta. Kara Hartzler, abogada del Florence Immigrant and Refugee Rights Project de Arizona, declaró ante la Cámara de Representantes el año pasado que su organización lidia con entre 40 y 50 casos por mes en los que alguien tiene argumentos potencialmente válidos sobre su condición de ciudadanos.
"Son casos sorprendentemente comunes", expresó.
El Vera Institute for Justice, una agrupación sin fines de lucro, detectó 322 casos de personas arrestadas por el servicio de inmigración en 13 centros de detención que dijeron ser ciudadanas en el 2007, comparado con las 129 del año previo. Esa cifra no toma en cuenta los casos de otros 300 centros de detención del servicio de inmigración.
Los arrestos de indocumentados aumentaron marcadamente desde que se reforzaron las medidas de seguridad tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001. Algunos sectores sostienen que se le ha dado demasiada autoridad a las policías locales para detener personas. Uno de cada diez hispanos nacidos en los Estados Unidos dijo que fue interrogado por las autoridades en torno a su status migratorio en el 2007, de acuerdo con un estudio del Centro Hispano Pew que involucró a más de 2000 personas.
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Guzmán fue expulsado del país por un departamento de alguaciles. Fue detenido cerca de su casa en la localidad californiana de Lancaster el 31 de marzo del 2007, por agentes del departamento de alguaciles del condado de Los Angeles, a raíz de una infracción menor, luego de intentar abordar tres veces un avión privado mostrando boletas de la lotería, según dice el informe policial. También había robado un auto, supuestamente porque el vehículo de su madre se había roto.
Un juez lo condenó a tres meses de prisión por vandalismo y a tres años de libertad condicional.
En la cárcel, Guzmán le dijo a las autoridades que había nacido en California. Pero un empleado del departamento de alguaciles lo hizo firmar un documento en el que se comprometía a ser deportado sin una audiencia judicial.
El día que llegó a México, Guzmán llamó a un familiar y le dijo que no sabía donde estaba. Le preguntó a alguien que pasaba por allí, quien respondió: Tijuana. A esa altura se interrumpió la llamada.
Guzmán regresó a California legalmente en agosto.
Ahora no soporta el sol porque le recuerda a México. Su familia no lo deja hablar del tema porque lo altera demasiado. Va con frecuencia a sesiones de terapia, pero se lo nota frágil, tartamudea y dice que escucha voces, según su hermano.
"Esa persona que deportaron es nuestro hermano, el hijo de alguien", afirmó Michael Guzmán. "California es como una capital latinoamericana. No importa si uno es ciudadano o no. Si uno tiene aspecto de hispano, lo interrogan. Y cualquiera puede ser deportado".
Ni la oficina de alguaciles ni los funcionarios del servicio de inmigración hablan del caso, porque hay un proceso pendiente, ya que la familia de Guzmán demandó al condado de Los Angeles y al gobierno nacional.
"Cuando se conozca toda la historia, la gente entenderá lo que sucedió", expresó Steve Whitmore, de la oficina de alguaciles del condado de Los Angeles.
La madre de Guzmán, María Carbajal, mientras tanto, trabaja el turno nocturno en un Jack in the Box porque teme dejar a su hijo solo durante el día.
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Ciudadanos estadounidenses también fueron víctimas de las redadas en sitios de trabajo y se están procesando varias demandas.
En el 2007, 114 ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes radicaron demandas tras una redada en Micro Solutions Enterprises, firma que recicla impresoras de computadoras en Van Nuys, California. Dicen que fueron arrestados ilegalmente y piden 5.000 dólares cada uno en concepto de daños.
En el 2008, sindicatos que representan a los empleados de seis plantas empacadoras de carne de Swift radicaron demandas en nombre de ocho ciudadanos o residentes legales que fueron detenidos en redadas.
En un caso, tres ciudadanos y otras nueve personas, todos hispanos, plantearon una demanda después de que agentes del ICE hicieron redadas en sus casas de Nueva Jersey. La demanda dice que un agente le apuntó con un arma a un niño de nueve años que es ciudadano.
Hay un programa por el cual se trata de deportar rápidamente a indocumentados que cometieron delitos y algunos sectores temen que los agentes de inmigración cometan excesos y expulsen a cualquiera por cualquier motivo, pues consideran a los detenidos malas semillas, incluso si son ciudadanos estadounidenses.
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Rennison Castillo llegó temprano en la mañana a una oficina del servicio de inmigración de Seattle el 28 de octubre de 1998 para jurar como ciudadano. Lucía un uniforme del ejército almidonado y quería conseguir un buen asiento. Se sentó en la segunda fila.
Castillo nació en Belice y vive en Estados Unidos desde que tenía siete años. Sirvió dos años en el ejército. Pero sus superiores le dijeron que no podía permanecer en esa fuerza si no se hacía ciudadano. Tomó entonces el examen de la ciudadanía y lo pasó con facilidad. No pudo responder una sola pregunta, el nombre de un funcionario electo local.
"Me sentí orgulloso" de sacar la ciudadanía, comentó.
Siete años después, Castillo fue encerrado en una celda del servicio de inmigración de Tacoma, Washington, después de pasar ocho meses preso en el condado de Pierce por violar una orden de que no se acerque a alguien y por el robo de una residencia.
Una empleada de la prisión le preguntó si quería regresar casa. Pensó que aludía a su residencia de Lakewood, Washington, y respondió: "Sí, me encantaría".
La empleada lo encadenó y le dijo que sería deportado.
Una y otra vez Castillo dijo que era ciudadano y pidió que corroboraran sus datos en las computadoras.
Pero las autoridades afirmaron que no había nada que confirmase que era ciudadano o que hubiera hecho el servicio militar. Un agente incluso reconoció a Castillo, con quien había servido en el ejército en Fort Lewis, Washington, y mencionó el batallón, pero señaló que no podía ayudarlo.
Castillo finalmente consiguió que un amigo buscase en el baúl de su automóvil sus documentos militares y logró ser liberado... casi ocho meses después de haber sido detenido por el ICE.
Descubrió seguidamente que el servicio de inmigración tenía dos archivos sobre él, con diferentes números, y radicó una demanda.
"Sé que nada es perfecto ni lo será, pero no entiendo cómo pueden haber cometido semejante error", declaró. "Me pasó a mí y estoy seguro de que le puede suceder a cualquiera".
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El problema de Ricardo Martínez, nacido en McAllen, Texas, no fue que lo expulsaron del país, sino que no lo dejaron regresar.
Martínez vivió en México entre los cinco y los 17 años de edad.
Como tantos otros residentes de la frontera con familia en México, Martínez visitó con frecuencia ese país. Pero cuando intentó regresar luego de una visita en julio de 1999, no lo dejaron entrar en el puesto de Nogales, Arizona, porque los agentes del servicio de inmigración descubrieron dos copias de su certificado de nacimiento, emitidas en distintos años y con diferentes fechas. Martínez, quien no habla muy bien inglés, dijo que nunca había notado el error.
Finalmente mostró su pasaporte y pudo ingresar el país. Pero sus problemas no acabaron allí.
En enero del 2006 volvió a México para ver a su abuela, quien estaba al borde de la muerte. Cuando intentó regresar por Laredo, en marzo, llevaba consigo sus certificados de nacimiento, otra tarjeta que se da al nacer, su pasaporte y tarjetas de identificación de Nebraska, California y Texas, ya que había trabajado en esos tres estados.
A esa altura las medidas de seguridad en la frontera eran más estrictas y cuando los agentes vieron en la computadora el problema que había tenido previamente en Nogales, dijeron que el pasaporte era falso, indicó Martínez.
Fue llevado entonces a un salón donde le hicieron sacar los zapatos, lo revisaron, lo encadenaron a una silla y lo retuvieron dos horas, mientras los agentes inspeccionaban sus documentos. Le dijeron que si no confesaba el fraude, estaría preso entre seis y ocho meses, según una demanda que radicó Martínez contra el gobierno.
"Me dijeron que si no confesaba que era de allí (México), me mandarían a la cárcel. Estaba asustado", relató.
Agregó que pidió llamar a su madre para corroborar su nacionalidad, y se lo negaron.
El padrastro de Martínez, Florentino Mireles, dijo que llamó a los inspectores y les preguntó por qué se habían quedado con los documentos del muchacho. Le respondieron que los agentes no creían que era estadounidense porque no hablaba inglés.
Martínez no quería ir a la cárcel y firmó los documentos. Posteriormente dijo que no sabía que al firmar, estaba admitiendo que no había nacido en Estados Unidos.
A sus padres les tomó dos años encontrar un abogado barato que pudiese defender a su hijo. Finalmente, en una oficina de Hidalgo, la abogada Lisa Brodyaga le mostró a los agentes fronterizos un certificado de nacimiento de Martínez en poder de sus padres, con sus huellas dactilares, y documentos que corroboran que había trabajado legalmente en Estados Unidos y pagado impuestos. Los agentes admitieron que era ciudadano y le permitieron regresar.
Como en los otros casos, el ICE no comenta el tema porque hay un caso judicial pendiente. Pero un portavoz del organismo dijo que Martínez nunca había denunciado irregularidades.
Brodyaga sostiene que la detención y/o deportación de ciudadanos es algo más que una torpeza burocrática.
"Trabajo en esto desde hace 30 años y sé lo que es un error burocrático", afirmó. "Esto va más allá. En la frontera hay una atmósfera de desconfianza y hostilidad, especialmente hacia los mexicano-estadounidenses"./AP/LIVDUCA/13/04/2009
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Los redactores de AP Traci Carl y Peter Prengaman colaboraron con este despacho.
04 Abr 2009
El extraño arresto de una inmigrante hondureña indocumentada provoca cambios en cárcel de Florida
La mujer arrestada es hondureña, madre de tres niños y está casada con un ciudadano estadounidense.
Las autoridades describen las más de 48 horas que pasó la hispana tras las rejas sin motivo, como "un fallo administrativo”.
El arresto de una hondureña que pasó más de dos días en una cárcel sin que le formularan cargos y nueve bajo arresto, ha obligado a la policía de un condado de Florida a hacer cambios en el trato a detenidos indocumentados.
A partir de ahora, dos supervisores de la oficina del alguacil del condado Lake realizarán dos inspecciones diarias a los indocumentados bajo su custodia que aguardan a ser entregados al Servicio de Inmigración y Aduanas, (ICE) para su deportación.
El nuevo procedimiento incluirá también un "alerta" en el récord del detenido en la que se indica que Inmigración ha sido notificada del arresto, la fecha y datos específicos sobre las primeras 48 horas en las que pueden dejar a alguien detenido legalmente aún sin causa probable.
Además, notificarán de inmediato a las autoridades federales cuando un "interno esté listo para ser recogido", y mantendrá copias electrónicas de todo el proceso de comunicación con el ICE, aseguró el lunes el sargento John Harrell al divulgar los detalles de una investigación interna para esclarecer el arresto y detención de la hondureña Rita Hernández Perdomo de Cote, el pasado 16 de febrero.
El arresto de Cote, de 23 años, madre de tres niños y quien está casada con un ciudadano estadounidense, provocó la reacción airada de la comunidad hispana del centro de Florida, especialmente de trabajadores agrícolas como Rita antes de casarse con Robert Cote, su ex supervisor en una finca de melones, al norte de ese condado.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) presentó un recurso de "habeas corpus" ante un tribunal federal en Florida solicitando su libertad.
En su petición, Glenn Katon, abogado del ACLU, explicó que tanto el alguacil de Lake, como la Policía de Tavares, que la arrestó mientras respondían a un llamado de violencia doméstica entre un familiar de Cote y su novio, violaron los derechos civiles de la hondureña, ya que no existía una orden de arresto en su contra o causa probable para ello.
En su investigación interna, la oficina del alguacil indica que, aunque la detención de Cote se realizó de "manera diferente", a como acostumbran en casos de indocumentados, los que "típicamente envuelven cargos criminales locales, más una orden de detención por parte de Inmigración , o sólo una orden de detención, pero no una orden de arresto", el procedimiento no constituyó una violación de ninguna norma.
La dependencia describe las más de 48 horas que pasó la hispana tras las rejas sin motivo, como "un fallo administrativo", ya que la misma "aparenta ser una falta de comunicación entre el oficial que hizo el arresto y el personal de registro de internos".
Para representantes de ACLU, lo que la oficina del alguacil describe como un "error", es un abuso y una indicación clara del poco interés que tendría el alguacil Gary Borders, en los asuntos relacionados con hispanos en su condado.
"No sorprende que el alguacil de Lake encuentre que ninguna norma fue violada, ya que si no tienen normas, tampoco las violaciones de las mismas", dijo hoy a Efe Katon.
De acuerdo con el abogado, quien planea continuar una demanda por violación de los derechos civiles de Cote, el nuevo procedimiento no cambiará la manera en sus agentes persiguen a los hispanos en ese condado.
"Sólo hay que echarle un vistazo a sus reportes de arrestos diarios y se podrá comprobar que sólo el año pasado, el alguacil de Lake hizo más de 225 arrestos basados sólo en cortesía para el ICE", dijo Katon.
"Eso es sin contar los más de 100 latinos que son arrestados y detenidos sólo por violaciones menores, como pequeñas infracciones de tráfico, y que si fueran cometidas por gente de otros orígenes, como los blancos, serían liberados de inmediato", abundó.
Cote, quien fue liberada por el ICE por considerar que no representa una amenaza a la seguridad pública, aplaudió las nuevas medidas tomadas por la comisaría.
"Me siento contenta de que lo que me ocurrió a mi sirva para hacer cambios en como manejan a los indocumentados, como yo que sin ser una criminal ni haber hecho nada malo, me mantuvieron nueve días en la cárcel. Nueve días lejos de mis hijos", dijo a Efe Cote, quien tendrá una audiencia con Inmigración el próximo mes.
Las nuevas normas entraron en efecto en la cárcel de Lake de manera inmediata, de acuerdo con el reporte del sargento Harell.EFE/LIVDUCA/04/04/2009
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