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30 Nov 2009

EE.UU.: Crece movimiento por reforma migratoria

Escrito por: ivette-duran-calderon el 30 Nov 2009 - URL Permanente

La reforma migratoria ha dejado de ser un asunto exclusivamente hispano en Estados Unidos a medida que otros grupos minoritarios toman conciencia de su importancia.

2010, un año de elecciones


Con las elecciones del 2010 a la vuelta de la esquina y el demócrata Barack Obama en la presidencia, muchos grupos, incluyendo la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra (NAACP), están incrementando su presencia en un movimiento que han encabezado tradicionalmente los hispanos.

"Por mucho tiempo, los hispanos son quienes soportaron las embestidas del movimiento contra la inmigración", manifestó la representante demócrata Yvette Clarke. La directora de la oficina de la NAACP en Washington, Hillary Shelton, sostuvo que "el debate migratorio debe tener además de una cara latina, una cara haitiana, una cara asiática".

A la vez que surgen nuevas voces, se caldean los ánimos y las opiniones son más drásticas. Algunos piden que se cierren las fronteras. Uno de los elementos que más motiva a quienes piden una reforma es las redadas en busca de indocumentados.

Afecta a millones en EU

Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos, dijo que "venimos diciendo desde hace mucho tiempo que la inmigración no es sólo un asunto de hispanos porque afecta a otros: asiáticos, rusos, africanos... En realidad se trata del rumbo futuro de este país".

Pero ya que la gran mayoría de los inmigrantes vienen de México y el resto de Latinoamérica, la lucha para que unos 12 millones de indocumentados puedan conseguir la ciudadanía la han encabezado por mucho tiempo los hispanos. Por ejemplo, en el 2006, la mayoría de los asistentes a las marchas contra las redadas migratorias eran latinos que contaron con el apoyo de medios de comunicación en español.

Tarea cuesta arriba

En septiembre Obama dijo que reformar las políticas migratorias podría ser difícil.

"Pero creo que se puede hacer" aclaró, sin mencionar plazos.

Un factor que le quita fuerza a la reforma es que las comunidades negra e hispana han tenido posturas opuestas. Ha habido fricciones y en algunas comunidades todavía se perciben roces derivados de la noción de que los inmigrantes ilegales le roban empleos a la población de raza negra estadounidense.

Clarke, cuyos padres inmigraron a Estados Unidos de las islas del Caribe, dijo que muchos en la comunidad negra comienzan a darse cuenta que ignorar la reforma migratoria es dejar de lado una oportunidad para asegurar que los problemas de los inmigrantes negros sean atendidos.

Abanico de necesitados


Otro de los integrantes del movimiento reformista es el representante demócrata Mike Honda, de ascendencia japonesa y estadounidense, que busca que se reduzcan los largos periodos que los inmigrantes asiáticos provenientes del Pacífico enfrentan para acceder legalmente al país.

Honda también busca ayudar a que las comunidades de lesbiana, homosexual y transgénero tengan las mismas oportunidades de traer a Estados Unidos a sus parejas extranjeras.

"Nos han pedido que tomemos el liderato. Tenemos 29 miembros (en el Congreso) y queremos asegurarnos de que los inmigrantes asiáticos son incluidos en la reforma", dijo.
Religiosos no se rinden
El apoyo a la reforma también ha llegado de organizaciones religiosas.

El mes pasado 100 ministros, pastores y otros religiosos cruzaron Independence Avenue, en Washington DC, para unirse a los integrantes de un grupo de cabildeo a favor de las reformas migratorias, incluido el obispo Orlando Findlayter.

"No volveremos a callarnos en asuntos sobre la reforma migratoria", dijo Findlayter, director de Iglesias Unidas para Salvar y Sanar, una coalición de clérigos de origen caribeño y estadounidense.

El 13 de noviembre, la jefa de la seguridad de Estados Unidos, Janet Napolitano, esbozó en la capital estadounidense un plan de reforma que redactan más de 1,000 representantes de la sociedad civil, legisladores y el gobierno.

El plan de Napolitano se basa en un fuerte contenido de seguridad nacional y en una “rígida” vía para legalizar a indocumentados que hablen inglés, lleven tiempo en el país, paguen impuestos y carezcan de antecedentes criminales, entre otros requisitos.Fuentes: The Associated Press/LIVDUCA/La Voz del Inmigrante/30/11/2009

20 Ago 2009

EE.UU.: Promesa incumplida deja desolados a los inmigrantes

Escrito por: ivette-duran-calderon el 20 Ago 2009 - URL Permanente

"Lo que yo puedo garantizar es que vamos a tener durante el primer año (de mi gobierno) una propuesta de ley migratoria".
Esto es lo que Barack Obama prometió a los inmigrantes


La pregunta ahora es si Obama cumplirá esa promesa (que hizo en una entrevista con Univision el 28 de mayo del 2008).

Cuesta arriba

Ese primer año en la Casa Blanca termina el 20 de enero del 2010. Pero todo parece indicar que la legalización de 12 millones de indocumentados tardará más.

Durante su reciente visita a Guadalaja, México, Obama dijo que aún tenía muchas cosas pendientes en el congreso -crisis económica, un nuevo sistema de salud, reforma energética- y que, por lo tanto, la reforma migratoria tendría que esperar al 2010.

Pero el 2010 es un año muy peligroso. En noviembre del próximo año hay elecciones para el congreso y no es ningún secreto que senadores y representantes van a estar más preocupados por su reelección que por los indocumentados (que no votan). Y difícilmente van a querer apoyar un tema tan controversial si su puesto está en juego.

Planean boicot

Por eso, organizaciones como la Asociación Política Mexico Americana no quieren esperar y están planeando un boicot del censo hasta que se legalice a los indocumentados. Su mensaje es claro: si me quieres contar, antes me tienes que legalizar.

Sin embargo, la mayoría de las organizaciones hispanas, incluyendo al Concilio Nacional de la Raza, no está de acuerdo con el boicot y, en cambio, insiste en presionar al congreso -no tanto al presidente- para que haya pronto una reforma migratoria.

Obama, está claro, apoya la legalización de indocumentados. Lo ha dicho muchas veces. Pero también es un político muy pragmático. Se ha dado cuenta que los ataques y gritos durante el actual debate sobre el sistema de salud son un preludio de lo que nos espera durante el debate migratorio. Así que ha decidido esperar el momento propicio.

Apurar la reforma en un congreso abrumado con otros temas pudiera ser fatal. Ya nos pasó en el 2006 y 2007. Pero esperar demasiado mataría las legítimas esperanzas de millones.

George Bush esperó 7 años y cuando quiso ya no le quedaba capital político.
Mientras tanto, miles de inmigrantes siguen siendo detenidos y deportados. Es cierto que Obama ha suspendido las redadas masivas a centros de trabajo que caracterizaron la presidencia de Bush.

¿Cuánto más?

Pero el nuevo énfasis presionando a las empresas para que no contraten a indocumentados tiene el mismo efecto: más despidos y más deportaciones. La realidad es que este sistema no funciona. Ni con Bush ni con Obama.

El sistema es tan deficiente que ha permitido que personas que no son agentes de inmigración realicen redadas. La semana pasada el controversial sheriff del condado de Maricopa en Arizona, Joe Arpaio, envió a sus alguaciles a una planta de papel en Phoenix y arrestó a decenas de indocumentados. ¿Cómo es eso posible?

En lugar de perseguir inmigrantes habría que traer más. El Instituto Cato acaba de publicar un estudio que concluye que la legalización de indocumentados significaría un beneficio económico para Estados Unidos de $180 mil millones en 10 años.

Es decir, el estímulo económico para salir de esta crisis tiene un nombre: inmigrantes.

Es muy preocupante que el presidente Obama quiera retrasar el tema migratorio hasta el próximo año. Pero, al menos por ahora, él es la única esperanza de millones de personas que quieren dejar de ser perseguidas injustamente.

Los hispanos votaron abrumadoramente por Obama en el 2008 -67 por ciento- a cambio de su promesa de una legalización de indocumentados. Y no van a olvidar esa promesa.

Creo que los hispanos pueden esperar al presidente un poquito más. No hay más remedio. El marca sus propios tiempos políticos. Pero si no sale nada en el 2010, los votantes latinos le van a recordar a Obama esa promesa no cumplida en las próximas elecciones. Dando y dando./LIVDUCA/Jorge Ramos/La Voz del Inmigrante/19/08/2009

03 Ago 2009

EE.UU: Especial de la Reforma migratoria. Beneficiará sólo a quienes no cometieron ninguna falta

Escrito por: ivette-duran-calderon el 03 Ago 2009 - URL Permanente

Ivette Durán Calderón
Los inmigrantes de menos edad tendrían más probabilidades porque han tenido menos tiempo para cometer equivocaciones

El debate de la reforma migratoria arrancó el 25 de junio, luego de dos prórrogas obligadas por la incompatibilidad de las agendas del Presidente Barack Obama y representantes de ambos partidos en el Congreso. No hay fecha para un nuevo encuentro, ni una lista de posibles invitados; sólo se sabe que algunos actores analizan si los indocumentados con récord criminal -graves y menos graves- tendrán derecho a legalizar su permanencia en Estados Unidos.

Pensando en voz alta

La oficina del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (Nevada), reconoció que después de la reunión con el Presidente en la Casa Blanca "se está hablando de ideas" en torno a cómo debería ser el perfil del proyecto de reforma migratoria que, de acuerdo con los planes de la Administración, debería estar listo para mediados de otoño.

Los detalles sobre que tipo de crímenes impedirían calificar para la reforma, todavía no se ha llegado a ese tipo de conversaciones, dijo una fuente.


"Pero no hay ningún tipo de negociaciones respecto", aseguró a Univision José Parra, vocero hispano de Reid. "No hay definiciones todavía", agregó, pero apuntó que la actual ley de inmigración indica que los inmigrantes que postulan a cualquier clase de beneficio migratorio no deben tener antecedentes criminales.

Durante la reunión del 25 de junio, Obama anunció la creación de un grupo de trabajo -liderado por la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) Janet Napolitano y los líderes del Congreso- que se encargará de encontrar una vía para reconocer y legalizar a millones de indocumentados.


Amplia, pero severa

Desde la campaña, en 2008, Obama ha reiterado que está dispuesto a firmar una reforma migratoria que permita la legalización, pero ha advertido que ésta debe contener "estrictas" condiciones, como por ejemplo en las fronteras y los lugares de trabajo.

Esto quiere decir, de acuerdo con la Casa Blanca, que el plan migratorio se basaría en una mejora en los sistemas de seguridad fronterizos, la reunificación familiar, severos castigos a la contrata de trabajadores no autorizados y una vía de legalización para indocumentados que carezcan de antecedentes criminales, sepan inglés y paguen una multa, entre otras regulaciones.


En la víspera del inicio del debate, el Senador Chuck Shumer (demócrata de Nueva York y quien preside el Subcomité de Inmigración del Poder Judicial), una pieza clave en las discusiones, dijo que la modificación de las leyes de inmigración estadounidenses se puede lograr siempre y cuando su partido y los defensores de los inmigrantes adopten una posición "más estricta", por ejemplo, contra los ingresos ilegales. Y también sobre el tema de aquellos que han cometido faltas.

"Es muy injusto meter a todos los que han tenido un roce con la policía en el mismo cajón", reflexionó el abogado José Pertierra, "Hay personas que han sido detenidas por crímenes leves y otras por delitos serios. No deberían ser todos juzgados de la misma manera".

Un tema recurrente

El debate de la reforma migratoria ha sido suspendido en al menos dos ocasiones en los últimos tres años, y uno de los principales y conflictivos puntos de debate y enojos ha sido la legalización de aquellos indocumentados que tienen algún tipo de falta.


Para los republicanos del ala ultraconservadora, legalización es sinónimo de amnistía y no están dispuestos a apoyar ningún proyecto de ley que insinúe la legalización de aquellos extranjeros que tienen faltas, no importa si sean leves o graves.

Quizás si estén dispuestos a ceder en otro tipo de temas, como por ejemplo las cuotas de visas de trabajo temporal -como recomienda el senador John McCain (republicano de Arizona), los recursos que se destinen para el combate al narcotráfico y la inmigración indocumentada en la frontera o el otorgamiento de poderes extraordinarios para que las policías estatales y municipales ejerzan funciones como agentes de inmigración. Pero sobre esto no hay nada escrito.


El voto hispano

Pero esta vez las cosas podrían cambiar, sobre todo después de las elecciones presidenciales de noviembre de 2008 cuando Obama ganó las Casa Blanca gracias al voto hispano, que es precisamente el principal sector que se beneficiará de una reforma migratoria.

De ello están convencidos los demócratas, y los republicanos no se quedan atrás: ellos saben que si quieren recuperar el Congreso y la presidencia, tendrán capturar el voto hispano arrebatado el año pasado por el partido de Obama.

El panorama no es alentador para ninguno de los dos. Por ejemplo Schumer comentó que en los fracasados debates de 2006 y 2007, "las acusaciones de 'amnistía' estaban muy calientes", que "la gente aún no quiere una amnistía", pero "sí una solución".

Nick Shapiro, vocero de la Casa Blanca, comentó también en la víspera del encuentro que los estadounidenses "deberían esperar una discusión honesta de los temas en que podemos encontrar puntos de acuerdo y temas en los que todavía tenemos que trabajar".


Respuesta obvia

¿Y cuál, entonces, fue el tema discordante que detuvo el debate de la reforma migratoria en los tres últimos años? Sin duda la legalización y cuáles de los 12 millones de indocumentados podrían conseguir la codiciada green card y qué harían las autoridades con aquellos que no califiquen.

Los demócratas saben que este tema deberá ser tratado abiertamente, les guste o no. Los republicanos, por su parte, deberán aceptar el reto de tratarlo sin censura, exponer qué quieren y cómo lo quieren. Y los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes tendrán que escuchar y luego sugerir recomendaciones para que no se cometan injusticias.

Schumer dijo que su partido deberá buscar "una posición más estricta" sobre el tema de la reforma migratoria. "Les he dicho a los activistas que tenemos que atacar la inmigración ilegal. Digo 'inmigrantes ilegales'. Hace dos años, los demócratas decían 'trabajadores indocumentados', lo que hizo que la gente dijera: '¡¡Mmm!!,… tal vez los demócratas no creen que está mal ser un inmigrante ilegal".

La otra postura

El paso de Schumer es estratégico. Mientras más se acerque a los republicanos más probabilidades habrá de negociar, porque se estrechan las diferencias.

Los republicanos lo saben y lo piensan. Sin el respaldo de ellos, es prácticamente imposible que el debate migratorio prospere, a pesar de la mayoría que los demócratas ostentan en la Cámara de Senadores (58 asientos más el voto de los dos senadores independientes).

La tercera semana de abril y en respuesta a un anuncio de la Casa Blanca de comenzar el debate de la reforma migratoria en 2009, el Senador Jon Kyl (republicano de Arizona) dijo que era "prematuro" y exigió a la Administración tratar primero el tema de la seguridad en las fronteras antes de redactar y debatir un proyecto. Y dentro de la seguridad se incluye a quienes han cometido faltas o violado la ley.

Todavía es reciente

En 2006 Kyl recomendó aumentar los fondos para la implementación de un programa de deportación expedita y aumentar la autoridad para que los gobiernos municipales y estatales ejecuten leyes federales de inmigración.

La postura levantó fuertes críticas de grupos pro derechos de los inmigrantes, entre ellos La Raza (el principal grupo hispano de Estados Unidos), la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), el Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) y The American Federation of Labor - Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO).

También propuso, en un proyecto rechazado por la mayoría del Senado, otorgar un plazo de cinco años para que los indocumentados salieran de Estados Unidos, y que quienes no lo hicieran dentro de ese tiempo, pagarían una multa de $2 mil por cada año de permanencia ilegal.

El proyecto de Kyl es viejo, pero el senador de Arizona estuvo en la reunión del 25 de junio en la Casa Blanca y tiene mucho que decir en el Senado sobre el tema, y sobre las condiciones o requisitos que debería reunir el inmigrante que califique para salir de las sombras y legalizar su permanencia en Estados Unidos.

¿Quiénes podrán legalizarse y quiénes no?

Parra reiteró que sólo se está hablando de ideas y conceptos y que no hay ningún tipo de negociación sobre quiénes podrían o no calificar dentro de la reforma migratoria "integral".

La mención, sin embargo, debería ser un aviso para todos aquellos que tengan antecedentes criminales y no tengan permiso de estadía legal en el país, aunque la permanencia indocumentada, por ahora, siga siendo una falta de carácter civil.

A la pregunta sobre si todas las faltas serían penalizadas y cualquier tipo de error impediría que un indocumentado legalice su estadía en Estados Unidos, mencionó que "cualquier persona que postule para cualquier tipo de beneficio migratorio no debe tener problemas" (con la justicia), pero puntualizó que "no hay definiciones todavía" sobre el delicado tema.

Agregó que no creía que una infracción de tránsito sea un impedimento o que una detención por manejar bajo la influencia del alcohol sea un problema. "Puede que algunas faltas sean dejadas de lado con el pago de algún tipo de multa", apuntó. "Pero nada de eso se ha escrito. Son ideas nada más que se han ventilado", acotó.

Sin embargo, si ser inmigrante indocumentado de por sí ya es una falta, entonces, ¿se atreverán los millones de indocumentados a solicitar el green card o residencia legal, si de antemano saben que serán deportados? ¿quiénes serán los que se arriesguen?

Son menos de 60

Las matemáticas son esquivas para Obama en el Senado. La Casa Blanca sabe que el debate no será fácil y que debe abrir primero un diálogo para identificar las áreas de mutuo acuerdo y las trabas pendientes, y después reunir los votos suficientes en ambas cámaras para aprobar la reforma migratoria.

En la Cámara del Senado hacen falta 60 votos, y en la Cámara de Representantes 218 para que haya mayoría. Si bien los demócratas tienen asientos suficientes en ambos recintos, no todos están de acuerdo con una reforma amplia que legalice a todos los indocumentados, porque muchos legisladores basan sus triunfos electorales en estados o poblaciones de mayoría antiinmigrante.

Y en noviembre de 2010 habrá elecciones de medio tiempo que, además de evaluar el trabajo de Obama, se renovará un tercio del Senado y parte importante de la Cámara de Representantes.

Estaba anunciado

A principios de abril, Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados y Servicios (SEIU), estimó que entre 10 a 12 senadores demócratas no votarán por un plan amplio de reforma migratoria, lo que obliga al partido del Presidente a buscar al menos 12 votos entre los republicanos.

"Puedo ver el deseo del presidente para concretarla (la reforma migratoria), pero... las matemáticas la hacen más difícil que la discusión", apuntó el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs, durante una conferencia de prensa en junio.

"Todavía tenemos que avanzar para poder aprobar algo así por la Cámara Baja y el Senado", agregó.

El embajador de México en Washington, Arturo Sarukhán, dijo en una entrevista al diario La Opinión de Los Angeles a finales de junio, que "el pavo no está listo" y que no había “claridad en los planteamientos” del proyecto de ley de reforma migratoria, "ni suficientes votos en el Congreso".


Obrar con justicia

Pertierra recomienda prudencia y que se obre con "justicia".

Insistió en que no se puede "meter dentro de un mismo saco" a todos los que han cometido faltas, y que "sería injusto dejar afuera todos los indocumentados que han tenido algún tipo de roce con la policía".

"Hay personas que han sido detenidos por un crimen leve. Ellos no deberían tener problema. Otros en cambio han sido detenidos por faltas graves, otros delitos más serios. Por eso los casos no se pueden comparar. Cada caso es único y debería prevalecer esa norma para cuando se apruebe la reforma migratoria", dijo.

Sobre cómo decidir quién sí y quién no, Pertierra dijo que "el Congreso no debería atarle las manos a los oficiales del servicio de inmigración y eliminar la posibilidad del uso de la prudencia para decidir los casos. Si lo eliminan, pues sería un desastre".

"El Congreso no puede ver los casos de carne y hueso. No los mira. Sería más prudente dar discreción a los Jueces de inmigración y a los agentes federales del servicio de inmigración para que resuelvan en cada caso. Claro está, que en aquellos casos muy serios, muy serios, pues no habría salvación", indicó.

Green card y su costo

Por último, falta considerar el tema del costo de la legalización.

En el fracasado debate de 2007 se habló de multas entre $5 mil y $13,500 por casa indocumentado, más los costos del servicio de inmigración y los honorarios de los abogados que lo ayuden durante el proceso hasta conseguir la Tarjeta Verde.

A esto habría que agregar las "multas" señaladas por Parra para aquellos delitos que deban ser castigados para poder postular a la residencia permanente.

"Estamos hablando de mucho dinero", dijo Pertierra. "Y debemos tener en cuenta que los inmigrantes que se beneficien de la reforma son gente indocumentada que gana poco, gente humilde, pobres. Este país debería ser tan generoso como lo grande que es. Pero muchas veces es generoso y no tan humilde como lo grande que es", concluyó./Fuentes: LIVDUCA/Jorge Cansino/La Voz del Inmigrante/02/08/2009


Debería permitir el Congreso que los 12 millones de indocumentados tengan las mismas posibilidades de legalizar su permanencia en Estados Unidos? Comente aquí









20 Mar 2009

EE.UU.: Reforma migratoria en 2009 Obama reiteró compromiso de campaña

Escrito por: ivette-duran-calderon el 20 Mar 2009 - URL Permanente

El plan de Obama también incluye personal adicional para la patrulla fronteriza, recursos adicionales para infraestructura y recursos tecnológicos de vigilancia en fronteras y puertos de entrada.

El presidente Barack Obama está dispuesto a presentar una reforma migratoria al Congreso estadounidense en el transcurso de este año 2009, dijeron legisladores hispanos el miércoles luego de entrevistarse con el mandatario en la Casa Blanca.

Claro e inequívoco

"El presidente repitió y reiteró su compromiso de manera clara e inequívoca, tiene toda la intención de hacerlo (presentar la reforma) junto a este Caucus" hispano este año, indicó a periodistas Luis Gutiérrez, legislador demócrata por Illinois.


"Tan sólo les puedo decir que el presidente nos señaló que es un hombre de palabra. Creemos que vamos a avanzar este año", secundó Nydia Velázquez, representante por Nueva York y jefa del Caucus Hispánico del Congreso, que agrupa a los legisladores de la primera minoría del país.

Obama, que tiene abiertos dos grandes frentes legislativos, uno con el presupuesto para 2010 y otro con una drástica reforma sanitaria, demostró a los congresistas que no tiene intención de aflojar el ritmo.

"El presidente dijo más de lo que muchos de nosotros esperábamos", añadió Gutiérrez, que lidera el grupo de trabajo sobre la reforma migratoria dentro del Caucus Hispano.

Crisis económica

La incertidumbre económica es demasiado grande como para arriesgarse a presentar una tercera propuesta de reforma migratoria global, señalaban hasta ahora algunos observadores en la capital estadounidense.

Dos proyectos de reformas migratorias fracasaron en el Congreso en 2006 y en 2007, en un país donde viven unos doce millones de indocumentados, la mayor parte de ellos de origen hispano.

Como en el caso de la reforma sanitaria, Obama convocará un foro público "probablemente en dos meses" para discutir las propuestas sobre cómo legalizar a los migrantes indocumentados y cómo refundar el sistema de inmigración, declaró por su parte el senador demócrata Bob Menéndez, de Nueva Jersey

¿Qué opina del anuncio de que el presidente Barack Obama enviará este año al Congreso una propuesta de reforma migratoria? Comente aquí.

Sesenta minutos

La Casa Blanca indicó en un comunicado que la reunión del presidente con el grupo duró una hora, y calificó el encuentro de "estratégico".

"El presidente discutió cómo puede atender las preocupaciones del Caucus en temas migratorios, a corto y largo plazo", añadió el texto.

Obama votó en 2007 como senador a favor de la reforma migratoria. Luego convirtió ese tema en uno de sus principales puntos de atracción para la comunidad hispana, cuyo voto (66% de 10 millones de electores) fue decisivo en noviembre pasado.

"Sus palabras como candidato fueron repetidas como presidente", elogió Menéndez.

Debate inconcluso

En los últimos tres años el debate de la reforma migratoria ha sufrido dos importantes derrotas en el Congreso.

El primer fracaso ocurrió el 3 de junio de 2006, cuando el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que debía armonizar dos leyes aprobadas, una por la Cámara de Representantes -el 16 de diciembre de 2005- y otra por el Senado -el 25 de mayo de 2006-.

El proyecto de la Cámara de Representantes, respaldado principalmente por republicanos, criminalizaba la estadía indocumentada y negaba la legalización de los 12 millones de indocumentados en el país.

Divididos en grupos

El proyecto de reforma del Senado, en cambio -aprobado la tercera semana de mayo de 2006-, incluía un programa de legalización sobre la base de un sistema que dividía a la población indocumentada en tres grupos y a cada uno de ellos los trata de manera diferente.

  • Grupo 1. Lo integraban indocumentados que llevaban cinco años o más en el país. Ellos accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones.
  • Grupo 2. Lo integraban indocumentados que llevaban más de dos años y menos de cinco en el país. Ellos deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Se beneficiarían 3.5 millones.
  • Grupo 3. Lo integraban indocumentados que llevaban menos de dos años en Estados Unidos, quienes no calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.

La última batalla

La tercera semana de mayo de 2007 una comisión tripartita integrada por representantes demócratas, republicanos y de la Casa Blanca anunciaron la elaboración de una nueva propuesta de reforma que incluía, entre otras recomendaciones, una compleja vía de legalización para indocumentados que se encontraban en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007 y carecieran de antecedentes criminales.

El Senado inició el debate el 21 de mayo, pero el 28 de junio la propuesta sucumbió ante la falta de apoyo de ambos partidos.

El plan, basado también en un fuerte componente de seguridad nacional para poner fin al tráfico ilegal, recomendaba una vía de legalización que anexaba una residencia temporal de tres años, verificación de identidad, multa de $13,500 por persona y un trámite consular en el país de origen para recibir la residencia permanente.

El plan de Obama

Durante la campaña electoral, Obama propuso un plan de reforma migratoria basada en seguridad (detener el cruce de indocumentados por las fronteras y verificación de empleo), contratación de trabajadores extranjeros calificados (mejoras en los programas de visas tipo H, que incluye a profesionales con destrezas especiales y campesinos), la reunificación familiar y la legalización de indocumentados.

La legalización de indocumentados favorecería a aquellos extranjeros que llevan tiempo en Estados Unidos, carecen de antecedentes criminales, pagan impuestos, cancelen una multa y sepan inglés, entre otros requisitos. También agregaría un sistema de puntos.

Recomendó además modificar y ampliar la cuota anual de visados de inmigrantes regulada por el Departamento de Estado para, de esta manera, reducir las esperas por un cupo de visa de pedidos familiares, que actualmente en algunos casos dilata entre 12 y 18 años, dependiendo del grado de parentesco.

Acelerar trámites

También recomendó acelerar el proceso de verificación de antecedentes por parte de la Oficina de Federal de Investigaciones (FBI), y con ello acortar el proceso para convertirse en residente permanente o ciudadano.

Algunos casos de petición de tarjeta verde o naturalización dilatan entre 18 meses y tres años, tiempo que impacta de manera negativa la reunificación familiar.

El plan de Obama también incluye personal adicional para la patrulla fronteriza, recursos adicionales para infraestructura y recursos tecnológicos de vigilancia en fronteras y puertos de entrada.

Sobre las redadas Obama reiteró que estos procedimientos policíacos son ineficaces y recomendó revisar las políticas que ejecuta el DHS, pedido que Napolitano hizo poco después de asumir el control del DHS.

Se espera que el plan de Obama sea armonizado con llos resultados del foro público anunciado por los congresistas demócratas al término del encuentro con el presidente en la Casa Blanca. Fuenttes: LIVDUCA/Univision.com/AFP/20/03/2009


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