31 Mar 2008
El reloj, Cuba y Cortazar
Hoy me han preguntado los motivos por los que no llevo reloj. En un principio ni lo recordaba, después, echando la vista atrás he dado con ello. Hace unos años, en un viaje a Cuba, me quité el reloj para no saber la hora. Quería vivir sin horarios, sin estar pendiente de una hora o de mirar, muchas veces, absurdamente el circulo con números en vacaciones. Ese viaje fue increíble, lo saboreamos sin prisas, de a poco. Vimos atardecer desde La Cabaña sin saber muy bien la hora.
Fue aquel año, también, cuando un amigo me dió un cd con la voz de Cortazar contando sus propios escritos. Hubo uno que me caló, "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj" (escucharlo) y dice así:
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes.
No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Ahora me he acostumbrado a no llevarlo. Hay relojes en cualquier sitio y cuando necesito saberlo, siempre encuentro alguno donde te exponen la hora (móvil, ordenador, autobús, metro, etc..), convivo con ello. He sabido aprender a medir el tiempo y a despreocuparme de esas miradas sin sentido para situarme en el espacio-tiempo. Ahora, sólo miro el espacio.
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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Paseando por tu nube dijo
Yo tambien dejé de sentirme atada a ese infierno florido o dorado o de plastico y me sentí libre, si si, ahora voy atada al movil, siempre tengo que llevarlo en el bolsillo, en la mano, cambié una soga redonda por una celda cuadrada.
Me alegra ver que todavía existen mentes inteligentes que miran el espacio, enhorabuena.
Un beso cielo
brujaroja dijo
Me temo que el tiempo es mucho más tenaz, que decía el poeta. Quiero decir, que ha conseguido insertar chips en nuestro cerebro con forma de minutero, de modo que aunque nos deshagamos del reloj, casi nunca podemos deshacernos del molesto tic tac con que nuestro sentido de la culpabilidad (aprovechareltiempoaprovechareltiempo) nos recuerda el paso de las horas. A veces conseguimos una tregua y miramos las nubes. Pero me temo que sabemos que es puramente transitorio.
Acabo de asomarme a tu blog por primera vez, un saludo.
violetazul dijo
Qué cosas! hace más o menos un año, después de leer ese mismo relato de Cortázar me quité el reloj, y ahora funciono igual que tú.. Me he librado de ese pequeño infierno!
Camino dijo
Cortázar es uno de mis cuentistas preferidos!!! y este tema del reloj ;;)))) el que más me llegó. Si te digo que a mí esto de llevar reloj, siempre me llamó la curiosidad. De pequeñaja, del reloj que más me acuerdo,fue de uno que me regalaron de Mickey Mouse y Mimi que estaban en las manecillas. Otro que me flipó, que también me regalaron de mayor, era de la marca Swatch. Era un espejo y dos manecillas. No había horas. Pero, me has recordado algo importante que contar o cuentar ;;;;))))) Nunca me gustó llevar reloj, aunque ahora lo llevo,¡¡Cuando me acuerdo dónde lo he dejado!!!! Y si me lo pongo, nunca recuerdo en que muñeca se pone. De verdad!!! A veces me lo pongo en una o en otra. Normalmente en la contraria, pero, ;;;))))) es que ¡¡no sé en que brazo se pone!!!!! ;)))) en serio. Pero siempre me dicen, llevas el reloj al revés. Y yo no entiendo ;)
Esto es verdad y no es metáfora ;)
Aquí te mando más cuentos sobre el tema escritos por Cortázar.
¡¡Autor que me encantaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!
DE "Instrucciones para tener miedo"
"Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos."
Comentario de lectora: A-LU-CI-NAN-TE", cuando me lo leí por primera vez, y segunda, y tercera..... Eso es lo que tiene Cortázar!!!!!!!!!!
Otro
"Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa."
Charo dijo
Yo también me deshice del reloj hace años, y de verdad que me siento más libre, aunque entiendo que haya gente que está pendiente todo el día de él. No todos tienen la suerte de poder esquivar al desdichado, infalible y asesino del tiempo. Sin embargo, no me he quitado la idea de que pierdo el tiempo, de que se me escapa sin que yo me de cuenta, de que los días son cada vez más cortos, esa angustia es la más terrible de todas.
salud2
janpuerta dijo
El reloj... un sucedáneo para sentir que dominamos el tiempo. Necesario para muchos pero olvidable para algunos.
En mi caso, el último que me regalaron, descansa en un cajón del escritorio. Curiosamente una noche de clama total. Escuche sus latido y decidí quitarle la vida despojándolo de su corazón de litio. Su pila. SIn ella solo es una esfera con números romanos, tres pequeñas agujas ahora sin mucho sentido y una correa de piel -en este caso- para sentir cierta presión en la muñeca de vez en cuando.
En fin, genial Cortazar y genial tu entrada.
Un abrazo
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