03 Abr 2008
EL teléfono móvil. Cadena del siglo XXI
El otro día hablaba del reloj y de su prisión. Ayer, esperando en Plaza Castilla, comprobé la nueva cadena del siglo XXI; el móvil.
Por delante de mí pasaron decenas de personas y, casi todas, enganchadas al teléfono. Ahora parece que se está incomunicado si uno sale sin el teléfono. Ya no nos acordamos, hace unos años, cuando no existían y .... ¡todo funcionaba!. Las personas quedaban en un punto de Madrid y ¡se encontraban!. Cuando alguien no estaba en casa, se volvía a llamar más tarde. Nadie se agarraba, casi, una depresión si perdía una agenda, ya que, en su casa, tenías otra. Hoy, si pierdes el móvil, has perdido todos los contactos. Nadie, ahora, le entra en la cabeza que, un martes cualquiera a las diez de la noche, estoy en casa y, si tengo apagado el móvil, es por tranquilidad. Pero no todo es negativo.
El avance más increíble es el poder contactar con alguien cuando es urgente, cuando ha ocurrido algo alegre o triste, o cuando necesitas contar algo a tus más allegados. Eso es un privilegio. A mí, que sufro de despistes ponderados, el teléfono es como el bolígrafo y la libreta que llevo. Son de utilidad pero, si no los llevo, no siento que me falta algo.
En esta sociedad se ha perdido la calma. Ayer, la gente no paseaba tranquila. Hubo uno que tenía el teléfono en la mano, a la altura de la boca, y llevaba un pinganillo en la oreja. Me quedé alucinado de la imagen tan absurda ya que gritaba, a mi lado, su conversación. Que, también debo reconocer y no porque quisiera, que el diálogo no era, para mí, urgente, ya que hablaban de los sabores de unos yogures. Pero lo dicho, estamos en una sociedad de velocidad e imposiciones. Velocidad para localizarte ¡ya! y decirte que me compres yogures bio o hablarte sobre lo que van a hacer dos personas que dentro de una hora se van a ver. Imposiciones de llevar un teléfono móvil para ir a comprar el pan, por si se me ha olvidado algo, o que la sociedad te inculque, desde pequeño, la necesidad de estar localizado. ¿Habéis comprobado que, cuando alguien sale de viaje a un pueblo, la gente lo primero que hace es ver si hay cobertura?. De risa. Recuerdo que, de chaval, había estas tecnologías y disfrutabas de la libertad. Lo más que podía pasar era que, tu madre, te dijese aquello de, "llevo una hora buscándote, tira para casa". Hoy, si alguien lleva llamándote al móvil durante diez minutos y no te ha localizado, te dirá eso de "¿y para qué tienes el móvil?". "Pues para estar ilocalizado", le diría yo.
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jalvaro76Persona que le gusta escribir de todo, actualidad y cotidianidad, lo principal. Ciudadano del mundo con pocas banderas en los bolsillos y muchas frases en la cartera.
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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario
violetazul dijo
La gente es tan dependiente del móvil porque ha encontrado la manera perfecta de no estar solo nunca, en ninguna situación ni en ningún momento, ese es el verdadero miedo de este siglo: encontrarse con uno mismo.
Saludos
brujaroja dijo
Para mí es una tiranía y una salvación a partes iguales. Por trabajo me veo sometida (bueno, ahora, como estoy de baja, eso ha desaparecido en los últimos tiempos) a llamadas en cualquier momento. Pero también es una bendición en mi condición de mamá neurótica. Me tranquiliza mucho saber que cuando me dé la neura de si mis hijos están bien, puedo llamarlos. Otra cosa es que ellos estén tan encantados como yo... pero en fin. Si no fuera por los niños (tan pequeñitos, los pobres, que ya pasan los dos de los veinte) podría prescindir perfectamente de ello... Pero es como todo. También podríamos prescindir de abrir el grifo y tener agua caliente, pero...
Gilda dijo
Tanto medio de comunicación dificulta llegar al otro.
Que vuelvan las palomas mensajeras.
cecilia dijo
es una esclavitud porque nos hemos dejado llevar por quienes controlan el negocio y nos impulsan a usar los móviles a todas horas, sin necesidad. Seguro que el 80 por ciento de las conversaciones podían postergarse o no realizarse,pero las hacemos y gastamos un dinero que cogen con mucho gusto las operadoras.
Cuando llamas a una casa te contesta el familiar de quien no está: llámale al móvil. ¿No sería mejor que llamara más tarde? Además, si llamas para charlar con un amigo, ¿te va a atender igual si está comprando en una tienda? ¿Si va en el autobús, que se enteran todos los pasajeros de su vida?
Y encima te regañan (regañamos) cuando tienes el móvil apagado.
Cecilia dijo
http://www.elpais.com/articulo/ultima/hacer/elpepiopi/20080404elpepiult_1/Tes
janpuerta dijo
Tiempos modernos!
Un abrazo
jalvaro76 dijo
Gracias Cecilia por el escrito de Millás, me ha dejado alucinado.
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