04 Abr 2008
Maltrato
El sabor de la sangre inunda su boca. Sentada en el suelo le mira. Recuerda la primera vez que le vio, con porte elegante y un cierto aire intelectual. Le busca en los ojos aquella primera mirada que la hizo volverse loca de amor por él.
Respira hondo, se aprieta las rodillas con ambas manos y se levanta tiritando. La humedad entre sus piernas, producto de la orina, hace que se sienta sucia. Las piernas tiemblan y las manos se mueven nerviosas arreglándose la ropa. Él está frente a ella. No pueden mantenerse las miradas. Busca fuerzas y, llorando, intenta soltar una frase por su boca dolorida; nunca más, adiós.
En ese momento él se acerca, la abraza y, adelantandose a esas palabras, la dice.
- Te quiero, no volverá a pasar.
Un abrazo termina con la conversación. Ella muere cada día mientras sigue buscando aquella primera mirada que la enamoro.
"A las que sufren en silencio"
03 Abr 2008
EL teléfono móvil. Cadena del siglo XXI
El otro día hablaba del reloj y de su prisión. Ayer, esperando en Plaza Castilla, comprobé la nueva cadena del siglo XXI; el móvil.
Por delante de mí pasaron decenas de personas y, casi todas, enganchadas al teléfono. Ahora parece que se está incomunicado si uno sale sin el teléfono. Ya no nos acordamos, hace unos años, cuando no existían y .... ¡todo funcionaba!. Las personas quedaban en un punto de Madrid y ¡se encontraban!. Cuando alguien no estaba en casa, se volvía a llamar más tarde. Nadie se agarraba, casi, una depresión si perdía una agenda, ya que, en su casa, tenías otra. Hoy, si pierdes el móvil, has perdido todos los contactos. Nadie, ahora, le entra en la cabeza que, un martes cualquiera a las diez de la noche, estoy en casa y, si tengo apagado el móvil, es por tranquilidad. Pero no todo es negativo.
El avance más increíble es el poder contactar con alguien cuando es urgente, cuando ha ocurrido algo alegre o triste, o cuando necesitas contar algo a tus más allegados. Eso es un privilegio. A mí, que sufro de despistes ponderados, el teléfono es como el bolígrafo y la libreta que llevo. Son de utilidad pero, si no los llevo, no siento que me falta algo.
En esta sociedad se ha perdido la calma. Ayer, la gente no paseaba tranquila. Hubo uno que tenía el teléfono en la mano, a la altura de la boca, y llevaba un pinganillo en la oreja. Me quedé alucinado de la imagen tan absurda ya que gritaba, a mi lado, su conversación. Que, también debo reconocer y no porque quisiera, que el diálogo no era, para mí, urgente, ya que hablaban de los sabores de unos yogures. Pero lo dicho, estamos en una sociedad de velocidad e imposiciones. Velocidad para localizarte ¡ya! y decirte que me compres yogures bio o hablarte sobre lo que van a hacer dos personas que dentro de una hora se van a ver. Imposiciones de llevar un teléfono móvil para ir a comprar el pan, por si se me ha olvidado algo, o que la sociedad te inculque, desde pequeño, la necesidad de estar localizado. ¿Habéis comprobado que, cuando alguien sale de viaje a un pueblo, la gente lo primero que hace es ver si hay cobertura?. De risa. Recuerdo que, de chaval, había estas tecnologías y disfrutabas de la libertad. Lo más que podía pasar era que, tu madre, te dijese aquello de, "llevo una hora buscándote, tira para casa". Hoy, si alguien lleva llamándote al móvil durante diez minutos y no te ha localizado, te dirá eso de "¿y para qué tienes el móvil?". "Pues para estar ilocalizado", le diría yo.
31 Mar 2008
El reloj, Cuba y Cortazar
Hoy me han preguntado los motivos por los que no llevo reloj. En un principio ni lo recordaba, después, echando la vista atrás he dado con ello. Hace unos años, en un viaje a Cuba, me quité el reloj para no saber la hora. Quería vivir sin horarios, sin estar pendiente de una hora o de mirar, muchas veces, absurdamente el circulo con números en vacaciones. Ese viaje fue increíble, lo saboreamos sin prisas, de a poco. Vimos atardecer desde La Cabaña sin saber muy bien la hora.
Fue aquel año, también, cuando un amigo me dió un cd con la voz de Cortazar contando sus propios escritos. Hubo uno que me caló, "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj" (escucharlo) y dice así:
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes.
No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Ahora me he acostumbrado a no llevarlo. Hay relojes en cualquier sitio y cuando necesito saberlo, siempre encuentro alguno donde te exponen la hora (móvil, ordenador, autobús, metro, etc..), convivo con ello. He sabido aprender a medir el tiempo y a despreocuparme de esas miradas sin sentido para situarme en el espacio-tiempo. Ahora, sólo miro el espacio.
26 Mar 2008
El ejercito y su trabajo.
Este largo fin de semana ha dado para mucho. La tranquilidad de un pueblo de la sierra Alcarreña me ha cargado las pilas, con el único estrés de ver los trayectos de las nubes, las torrijas, los botellines y dos pequeñas correteando. He tenido tiempo para ganar al fútbol, para que me veten a jugar al mús y, lo mejor, para charlar con amigos. En una de esas noches, en la que los gintonic son la base sobre la que gira cualquier conversación, comenzó una muy especial. Mi amigo José, militar de profesión, nos informaba que el primero de Mayo marcha a Bosnia. Aquí, el que escribe, es muy reacio al ejercito. Primero, porque lo ha visto desde dentro y en primera persona haciendo la, ya pasada, "mili", y sabe como funciona. La base de todo es el "ordeno y mando" o, en su lugar, el "me mandan y acato". Y eso no va conmigo. Yo fui cabo simplemente por tener FP, ahí es nada. Segundo, que no entiendo el gasto enorme que supone su mantenimiento y su utilidad. En un mundo en el que la diplomacia lo es todo, tener un ejercito tan grande no lo comprendo. Pero mi amigo me explicó que, ese ejercito, no solo está para defender un país sino, como es ahora su caso, ayudar. Hoy, y a varios días de aquella conversación, pienso en esa utilidad; ayudar.
Debemos de diferenciar las misiones. La primera es la de mi amigo José y que, desde aquí y sin los efectos del gintonic, me parece positiva. Colaborar en sitios donde son necesarias las manos extranjeras para ayudar a que, las familias y los pueblos, puedan, lo antes posible, levantarse y andar por si solos. En estas situaciones las ong´s y las fuerzas de ayuda hacen una labor encomiable, aunque debemos ser realistas y decir que, todas las ayudas, no siempre llegan a los más necesitados. Eso es lo que los gobiernos, la ONU y los dirigentes deben de responsabilizarse. Ese ejercito es, para mí, válido y hace una labor humanitaria de quitarse el sombrero.
Segunda misión y que rechazo. Ir a un país, supuestamente a ayudar, y que es zona de guerra. Lo siento pero eso no lo acepto. Por mucho que la ONU, el gobierno y San Pito Pato lo diga que van por razones humanitarias, todos saben y sabemos que van a jugarse el tipo en una guerra que, unos señores encorbatados y bien peinados, han organizado. Yo, que tengo muy claro mi estatus de cobarde y mis prioridades en la vida, no caería muerto por defender un trozo de piedra de España, así que imaginaros por defender la tierra de otros. No entra en mis pensamientos, repito, de cobarde. Dicen que los héroes muern los primeros pero nadie dice que hay millones de héroes fuera de su país por el mero hecho de salvar a su familia. España tiene millones y millones de héroes fuera de esas fronteras.
Aquella noche se me achacaba no ser muy patriota y yo lo afirmaba. Mi patria son las manos de mi pareja, los ojos de mi pequeña, los abrazos de mis familiares y amigos y no un metro de tierra. Alguno, al leer esto, se echará las manos a la cabeza. No me importa, y que nadie me diga que, en caso de invasión pediré que me salven los militares ya que, también lo tengo claro, lo primero que haría sería poner a salvo a mis enormes patrias y, quién sabe si despues, vendré a defender esas piedras. No entiendo que hacemos en Afganistán, al igual que no entendía, en su día, que hacíamos en Irak. Esos países son zonas de guerras (absurdas y putas guerras).
En resumen, Drexler lo canta mejor que yo lo escribo. Y José, suerte, mi reconocimiento y tenemos unas cervezas pendientes antes y despues de tu trabajo.
18 Mar 2008
Aleluya, aleluya.
Escuchando esta canción he necesitado escribirte lo siguiente:
Hay días en los que el cielo
atrae a mi imaginación
los antiguos recuerdos
entre nosotros.
Con las viejas canciones
que un día compartimos
y que hoy nos acarician
todas las noches.
Te sigo soñando desnuda
me sigo abrazando a tí
en las noches en que lloro
y solo puedo susurrar
aleluya, aleluya.
A tí
Hallelujah, de Leonard Cohen cantada por Allison Crowe (traducción de la canción en http://www.arrakis.es/~ruteol/aleluya.htm)
17 Mar 2008
El rincón de los amantes.
El pasado jueves por la tarde vi a una pareja de novios comiéndose a besos en el metro. Él apoyado sobre la gris pared de metal, ella controlando las aproximaciones y los besos. Ya los había visto antes, pero ese día me quedé mirándolos según me iba bajando la escalera mecánica.
Al poner el píe en el suelo inamovible de la estación, dejando en el olvido el peldaño que me había transportado, aquella escena me trajo a la memoria viejos recuerdos. Sentí la liberalización que ellos tenían y que se tiene en esos momentos. A ellos les da igual si la derecha hubiese ganado el pasado domingo las elecciones, ellos seguirían ahí. Si los vascos o catalanes se separan de España, ellos seguirían ahí. O si se cae una torre en cualquier punto de la ciudad, ellos seguirían ahí. No saben nada sobre la subida del pan o el pollo, están dentro de una burbuja trasparente que les impide tener conocimiento de lo que sucede alrededor, solo se afanan en compartir caricias y susurros. Ellos trabajan su amor en un lugar privado para ellos y público y atestado de gente para nosotros.
Entonces recordé los lugares privados que tuve. Quién de nosotros no guarda en su memoria esos sitios oscuros, ese rincón solitario, o ese banco o esa escalera. Sitios que, ahora, cuando pasas cerca de ellos te acuerdas y esbozas alguna sonrisa. Lugares por donde transitas con la pareja con la que un día compartisteis ese momento y la aprietas la mano o la haces una señal de complicidad. Zonas que pensabas que eran totalmente oscuras pero que no lo eran o que te parecían vacías y solitarias y son un ir y venir de personas. Como les sucede a esa pareja, eras ajeno a todo lo que te rodeaba.
Pasaran años y, cuando se baje él o ella del vagón camino de su trabajo, recordará ese sitio con nostalgia, con una pizca de vergüenza y pensando que, aquel rincón, fue su primera casa.
11 Mar 2008
4 años. A los ausentes.
Hoy me he despertando
acariciando las sábanas.
Soñando con tu espalda
con tus labios,
con tus pechos,
con el sabor dulce
de mis mañanas.
Me he despertado
soñando un abrazo,
con olor a café en la casa,
con tu perfume,
con tu ropa,
con tus libros.
Me he despertado
escuchándote,
tirándome un beso
desde la puerta
y cerrando la misma.
Hoy he soñado
que todo había sido un sueño
que tú estabas en la cama
y me decías lo mucho
que me querías.
A los ausentes
J. Álvaro Gómez
07 Mar 2008
Un voto, un vino, una tapa y uno que no puede votar.
Ya queda menos. Reconozco que me encanta ir a votar, es un acto que dura menos de un minuto pero es el único sistema que tenemos, real, de participar en el rumbo. Unas de las cosas que recuerdo, cuando era chaval, era ir con mis padres a votar. Después, tomar unas cervecitas (un refresco en mi caso) acompañados de unos buenos aperitivos. Parecía una celebración. Yo he tomado esa "sana" costumbre de celebración y más desde que,esta mañana, haya recibido este mensaje de mi gran amigo Pablo "el flaco":
"Este domingo me gustaría ir a votar... pero no puedo. A pesar de llevar muchos años residiendo legalmente en este país como comunitario, no puedo votar a las autoridades. A pesar de tener un trabajo y de pagar todos los impuestos aquí, en España. A pesar de tener aquí una familia y de estar esperando un hijo que también pienso criar y educar aquí, no me está permitido elegir el presidente de este país, el de mi esposa, el de mi hijo y también el mío.
Así que os pido que este domingo os acordéis de todos los que, como yo, quisiéramos votar y no podemos, y que seáis conscientes del privilegio que significa poder emitir vuestro voto."
Esto me ha animado a dejar de lado la mala leche (que en Alemania es más barata seguro) y recordar aquellos domingos extras con mi madre, mi hermana y el sabor de unas patatas con salsa brava y tomar ese aperitivo con Nuria y mi peque Sara.
¿Girará el mundo el próximo lunes 10 de Marzo?
Buen fin de semana y buen aperitivo.
01 Feb 2008
Simplemente escribo
Hoy no me apetece comentar actualidad, ya llega el fin de semana y me dá la gana que sea agradable. Rescato un "amago" de poema llamado escribo.
lo mucho que te quiero. Buen fin de semana.
22 Ene 2008
Sábado en La Latina
Martes 22. Hoy, por fin, se han marchado de mi cuerpo los últimos restos de la noche del sábado. La larga noche del sábado.
Sales del metro sin saber la temperatura que hace. El calor lo dejas en el vagón y la noche, las luces de neón y la gente te arropa. Sigues sin saber la temperatura pero el ambiente te envuelve y dejas media chaqueta abierta.
El cártel del teatro de La Latina anuncia una obra que debe estar bien o, por los actores, debe ser divertida. La dejamos de lado y comienzo a recordar mi última visita no hace mucho, a estos lugares, con los amigos argentinos, con mi pequeña estrella y con wendy.
La Latina es un magnífico sitio para salir y tratar con los amigos. Al ir a entrar a uno de tantos bares que recorrimos esa noche (o que mi memoria recuerde) alguien me dijo, "si al final va a llevar razón Solbes, están todos llenos". Y efectivamente, en ése en concreto, el vino nos lo tomamos con un pie fuera y otro dentro y, claro, sigues sin saber la temperatura. Hay que reconocer que si en España hubiese una crisis bursátil como el 29 en EEUU, habría más gente ahogada en los bares que en los ríos.
Con gente pidiéndote permiso para pasar, haciéndote un hueco para tomarte la tapita y apurando la copa, comprendes el sentir de la gallina en el ponedero. Aunque al tercer vino te la sopla la gente, la temperatura y el ruido.
Alzas la voz para hacerte oír y compruebas que todo el mundo grita, que las conversaciones quedan expuestas a los de alrededor pasando a ser opinables, como así sucedió con unos de Córdoba o una señora que manejaba el cuchillo jamonero como si fuera parte de ella. Su conversación entró en la nuestra y se creó una sola, animada con riojas y aperitivos.
Lo que si he notado es que mi cuerpo comienza a no ser lo que era antes, ya no aguanta como antes, ahora las resacas duelen, el espíritu al día siguiente es muy triste. Pero una srisa aflora en mi cara cuando comienzo a recordar las conversaciones absurdas que tuvimos ese día engrandeciendo la amistad.
No me preguntéis por nombres de bares, cantidades o recomendaciones ya que, como bien he expuesto antes, a la tercera ......
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Pensamientos de un eucariotico
jalvaro76Persona que le gusta escribir de todo, actualidad y cotidianidad, lo principal. Ciudadano del mundo con pocas banderas en los bolsillos y muchas frases en la cartera.
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