30 Abr 2008
Vigilantes del metro o "cobardis-vigilantus"
En el metro de Madrid, en los últimos días, han aparecido algunas nuevas especies ya creídas en extinción, los cobardis-vigilantus. Su indumentaria es muy reconocible, suelen ir de azul o marrón, pelo muy corto al igual que sus ideas, porra con gomas (¿?) adornada con la bandera española. Su andar también es curioso, manos en la espalda y la espalda muy recta, siempre mirando las tetas de las féminas que pasan a su alrededor. Al vestirse, se colocan sus genitales y siguen el ritual de gritar la frase, "vamos a defender el metro".
Hay que tener cuidado ya que, no todos los que van vestidos de azul o marrón, son de tan baja calaña, los cobardis-vigilantus son los menos. Esta especie, completamente irracional y no evolucionada, suele ir en manada con otros de su especie. En el grupo manda el que tiene los dedos más gordos y la mano más gruesa. Su ataque es carroñero, suelen ir a por personas solitarias, casi siempre inmigrantes, y lo hacen a oscuras. Rodean al ser humano, lo arrinconan contra una pared y, el jefe, comienza a agredir haciendo gala de su impresionante cultura con gritos como "sudaca", "inmigrante de mierda" o "vete a tu país", frases demasiado inteligentes para su capacidad de raciocinio. Después, cuando su víctima está en el suelo, los rastreros seguidores del jefe siguen con el linchamiento copiando las frases de su ídolo. Cuando el agredido ya no se mueve, se vuelven para adorar al macho dominante, riendo y recordando cada uno de los golpes dados. En ningún momento hay una pelea igualada entre el ser humano agredido y el carroñero cobardis-vigilantus, esta especie es cobarde por naturaleza, sus genitales se retraen cuando están en un conflicto y no tienen el respaldo de la manada, entonces su andar es triste, su mirada se pierde y lo único que saben razonar es la siguiente frase; "vaya a la taquilla".
A algunos de la manada les gusta las últimas tecnologías y van armados con caros teléfonos móviles con cámaras de vídeo incorporadas. Graban sus cacerías rastreras y, cuales simios no evolucionados, luego se sientan alrededor de un fuego, dentro de una caverna y visionan, una y otra vez, la agresión al grito de ¡¡¡¡¡U, U, U, U, U, U!!!!.
Sienten un gran respeto hacia los cuerpos de seguridad nacionales ya que es la vocación frustrada que esta especie tiene pendiente. Ellos iban para policías y, debido al cociente intelectual, ninguno pasó las pruebas al no saber su segundo apellido real. Repetimos que no todos los uniformados pertenecen a esta rara especie.
Aunque no está documentado, se piensa que estos animales ejercen la misma brutalidad contra su mujer e hijos, nunca hacia un hombre ya que, como bien hemos dicho, no está respaldado por la manada.
Seguiremos informando de estos animales parientes muy, muy cercanos del homo-sapiens.
(Dedicado a todas las víctimas de los vigilantes jurados y a aquellos vigilantes que hacen muy bien su trabajo, que hay muchos).
06 Feb 2008
Torturas en España
Aun, en estos días, me sorprenden ciertas noticias. Ahora que a todos se nos llena la boca cuando denunciamos las torturas que se producen en Guantánamo o las que se produjeron en Abu Graih, me sorprende que apenas se atiendan las numerosas denuncias de tortura y malos tratos en registros o en dependencias policiales.
En 2007 hubo, en toda España, un total de 720 denuncias. 173 en Cataluña, 116 en Madrid y 109 en Andalucía. Como hemos visto en ocasiones, dentro de las dependencias policiales, apenas se constata la forma en que se actúa hacia un detenido o detenida. Hace un año se pudo observar como, los mossos, la emprendían a golpes contra una mujer o como, unos cuantos, se cebaban con otro detenido, lo que nos llamó la atención sobre las prácticas habituales.
Hace unos días el juez Baltasar Garzón opinaba que se pusieran cámaras y se grabaran los interrogatorios sobre terrorismo, pero quizás, son los casos menos frecuentes. Quién no dice que los sábados, un detenido embriagado, no se haya caído por la escalera o se haya dado, él mismo, contra una pared, ¿quién va a quitar la palabra a un policía?.
Todo se solucionaría grabando todo lo que pasa en comisarías, nadie se lleva las manos a la cabeza cuando nos están grabando en el metro, el museo o el aeropuerto, cuando haces tu vida diaria y cotidiana, en cambio, cuando estas en momentos delicados, ese respaldo no lo tienes. Con este método, muy cercano a la obra 1984, se evitaría la tentación de un policía incumplir los derechos humanos y, debemos reconocerlo, el detenido mentir sobre abusos no producidos.
Esperemos que el próximo año ya no haya denuncias y que no hablemos de Guantánamo.
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Pensamientos de un eucariotico
jalvaro76Persona que le gusta escribir de todo, actualidad y cotidianidad, lo principal. Ciudadano del mundo con pocas banderas en los bolsillos y muchas frases en la cartera.
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