16 Jun 2008
Libros

Con motivo de la reapertura de la milenaria Biblioteca de la ciudad egipcia de Alejandría, Umberto Eco ofreció una conferencia sobre los cambios que pueden aportar las tecnologías digitales a los libros tradicionales. Dicha conferencia fue publicada en el semanario Al-Ahram. Los extractos que siguen pertenecen a dicha conferencia.
"...la pregunta ingenua es: Los disquetes hipertextuales, Internet o los sistemas multimedia, ¿volverán obsoleto al libro?. Y así llegamos al último capítulo de la historia de esto-matará-a-aquello. Pero aun esta pregunta es confusa, puesto que puede ser formulada de dos maneras distintas: a) ¿Desaparecerán los libros en tanto objetos físicos? ; y b) ¿Desaparecerán los libros en tanto objetos virtuales? ".
"Los hipertextos volverán obsoletos, ciertamente, las enciclopedias y los manuales. Ayer era posible tener una enciclopedia entera en CD-ROM; hoy es posible disponer de ella en línea, con la ventaja de que esto permite la remisión y la recuperación no lineal de la información".
"...¿puede un disco hipertextual o la Web reemplazar a los libros que están hechos para ser leídos?. Una vez más, tenemos que definir si la pregunta alude a los libros como objetos físicos o virtuales. Una vez más, déjenme considerar primero el problema físico. Buenas noticias: los libros seguirán siendo imprescindibles, no solamente para la literatura sino para cualquier circunstancia en la que se necesite leer cuidadosamente, no sólo para recibir información sino también para especular sobre ella. Leer una pantalla de ordenador no es lo mismo que leer un libro".
"La comunicación que provee el ordenador corre delante de nosotros; los libros van a la par de nosotros, a nuestra misma velocidad. Si naufragamos en una isla desierta, donde no hay posibilidad de conectar un ordenador, el libro sigue siendo un instrumento valioso. Aun si tuviéramos un ordenador con batería solar, no nos sería fácil leer en la pantalla mientras descansamos en una hamaca. Los libros siguen siendo los mejores compañeros de naufragio. Los libros son de esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera".
20 May 2008
Einstein y la religión
Con frecuencia se utilizan frases o reflexiones de personajes "incuestionables" para justificar o apoyar creencias irracionales con pretensión de universalidad. Se trata de dar categoría de razonamiento a lo que no es otra cosa que una explicación. Se utiliza a menudo para tratar de probar que Eisntein creía en Dios. Se hace del siguiente modo: Einstein hizo su famosa afirmación, "Dios no juega a los dados" debido a que creía en Dios. Esto puede parecer un razonamiento relevante, pero no lo es. Es una explicación de la afirmación de Einstein. Una afirmación del tipo "X porque Y" puede ser reformulada como una afirmación equivalente del tipo "Y luego Z". Al hacerlo, nos da: Einstein creía en Dios, luego, él hizo su famosa afirmación "Dios no juega a los dados". La afirmación, que parece un razonamiento, en realidad está asumiento el resultado que debería estar probando, para explicar la frase de Einstein. Frase como las que siguen, todas atribuidas a Einstein, podrían formar parte de un ejercicio del lector para deducir la religiosidad del "genio". "No creo en un Dios personal y nunca lo he negado, por el contrario, lo he expresado claramente. Si algo hay en mi que puede ser llamado religioso es entonces la admiración sin límites a la estructura del mundo hasta donde la ciencia ha podido revelarnos por el momento". "La moda mística de estos tiempos, que se muestra particularmente en el crecimiento rampante de la llamada Teosofía y Espiritualismo, para mi no es más que un síntoma de debilidad y confusión. Como nuestras experiencias consisten en reproducciones y combinaciones de impresiones sensoriales, el concepto de un alma sin cuerpo me parece carente de cualquier tipo de significado". "No puedo imaginarme a un dios que premia y castiga a los objetos de su creación, cuyos propósitos han sido modelados bajo el suyo propio; un dios que no es más que el reflejo de la debilidad humana. Tampoco creo que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo: esos no son más que pensamientos de miedo o egoísmo de lo mas ridículo". "Lo más incomprensible del universo es que sea precisamente comprensible". Por si quedaba alguna duda, Albert Einstein escribió una carta el 3 de enero de 1954 al filósofo Eric Gutkind, publicada por el diario The Guardian y traducida al inglés por Joan Stambaugh, en la que dice: "La palabra Dios para mí no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede (para mí) cambiar eso". "Y el pueblo judío", añade, "al que estoy encantado de pertenecer y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, para mí no tiene ninguna cualidad que no tengan otros pueblos". "En lo que se refiere a mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por su falta de poder. Por otra parte, no consigo ver nada de elegido en ellos", añade. La carta en cuestión se subastó el jueves en una casa de subastas londinense tras permanecer más de 50 años en manos privadas y se espera que alcance un precio entorno a las 8.000 libras.
18 Abr 2008
Escribir
“Esto es probablemente todo lo que uno puede pedir a la historia y, particularmente, a la historia de las ideas: no que resuelva asuntos, sino que eleve el nivel del debate”
Alberto O. Hirschman
Resulta que periódicamente yo ahora escribo en este blog. Con suerte, puede que alguien lea lo que yo escribo, lo cual, como en cualquier relación interpersonal, me crea la necesidad de actuar con franqueza y honradez.
Lo que yo hago es escribir, y al hacerlo, creo una relación entre el que escribe (autor), de lo que o quien se escribe (la teoría) y el que lee lo escrito. Desde la perspectiva del modelo autorial, el autor aparece como el único responsable y emisor del discurso, discurso que no es mas que conocimiento elaborado y que circula desde el que escribe, en una posición de dominio, hacia el lector.
Esto, a mi juicio, y lo hago extensible a cualquier texto escrito, exige aportar obligadas referencias. Exige dejar claro desde el primer momento a qué señor sirve el autor, su forma de ser y comportarse, sus limitaciones y sus sesgos. Exige aportar las referencias que conforman el argumento y la coautoría de los otros, a los que se copia o plagia (la cita). Exige saber que ser sincero y escribir no es suficiente.
Un ejemplo que suscribo: “soy un liberal, en el sentido europeo más que el americano, un hombre moderado, un humanista un tanto insípido; pero, aunque procuro ser razonable, no puedo pretender estar libre de sesgos. Moderadamente materialista y con ciertas convicciones, algo endebles quizás, sobre la universalidad de los derechos humanos, presento resistencias al idealismo y al relativismo de la teoría moderna de la cultura, y siento una simpatía limitada por movimientos sociales asentados sobre el nacionalismo, la identidad étnica o la religión, precisamente los movimientos más proclives a invocar la cultura para motivar la acción política”. Adam Kuper se describe así, entre otras reflexiones sobre sus dudas teóricas y preocupaciones política en el prefacio de su libro Cultura. La versión de los antropólogos editado por Paidos.
Aclarado con quien nos estamos jugando los cuartos, lo que realmente requiere nuestra atención es la teoría. Una mala teoría puede ser muy bien comprendida y una muy buena teoría podría no ser comprendida en absoluto. Pero, dónde radica la bondad o la maldad (no hablamos de moral) de los conocimientos elaborados en la teoría; desconfiemos de explicaciones definitivas y de soluciones universales, tan sólo podría basar mi valoración en el descubrimiento en el argumento de hipótesis sugestivas que aporten peldaños de conocimiento, que fomenten el debate y que acreciente la duda.
¿Y el lector?. A él le queda lo más apasionante: la interpretación del texto, el descubrimiento de la falsedad y del farsante, del adoctrinamiento y de senderos novelescos estériles; perseverar en la duda, progresar en el argumento, disfrutar… y dejar de leer.
11 Abr 2008
Hipostatización
Consiste la hipostatización en la atribución de una espaciosa realidad material a nociones abstractas. Es un hecho que abstracciones como "belleza", "infinitud" o "socialismo" no tienen el mismo tipo de realidad que los objetos llamados "Luna", "mesa" o "Pedro Rodríguez". A pesar de ello, hay mucho razonamiento plausible, pero incorrecto, que se basa en la suposición de que se trata del mismo tipo de realidad. Hay una tendencia a creer que una cosa tiene que existir necesariamente desde el momento en que existe una palabra para nombrarla. Las accidentales formas de las palabras y la forma sintáctica de las proposiciones pueden influir en el curso del pensamiento (determinar el modo de pensar y nuestro mundo: Whorf, Sapir).
En todo este problema se manifiesta la permanente influencia de Platón. Sus diálogos rebosan fracasados intentos de dar a las cualidades abstractas como justicia, belleza y virtud el tipo de realidad de las cosas de la tierra. Pero a pesar del monótono fracaso lógico de esos argumentos, Platón no parece haber dudado nunca seriamente de que esas cualidades existen con independencia de los objetos en los que se perciben y de un modo tan autónomo como esos objetos mismos; aún más, está tan obsesionado por la realidad de las "ideas" que difícilmente admite la realidad de cualquier otra cosa.
Sigamos la pista a estas ideas: el neoplatonismo es una filosofía principalmente desarrollada por el filósofo alejandrino Plotino (204-270). Fue el último movimiento filosófico importante del paganismo, intento típico de una cultura moribunda que desea revitalizar un glorioso pasado. Tuvo considerable influencia en el cristianismo, especialmente a través de San Agustín. A través de esa influencia, las partes místicas del pensamiento platónico llegaron pronto a Occidente en forma un tanto modificada. En el siglo XIII, Aristóteles consiguió colocarse en primera línea, gracias a la obra de San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino, después se intensifica la influencia platónica en el Renacimiento. En esencia, el neoplatonismo concede al hombre una capacidad de trascendencia para poder entrar en contacto con el Uno, el Absoluto. Esta capacidad tiene un claro sentido místico. La unión con el Uno representa, entre otras cosas, un alejamiento de la materia. La eterna lucha entre las ideas y la materia (ideacionistas contra materialistas).
Veamos un ejemplo ilustrativo: Los alquimistas atribuían las propiedades de los metales a dos principios; uno de naturaleza ignea y otro de naturaleza líquida. Estos principios se llamaban azufre y mercurio; Paracelso añade un tercer principio (terreo- sal) y ya tenemos la "tría prima". Pero no eran las sustancias que hoy llamamos así. Es en realidad difícil de precisar cómo las concebían los alquimistas. Suponían que los elementos estaban formados a su vez por los cuatro elementos aristotélicos de los metales, de tal modo que sólo podían ser componentes inmediatos de los metales, no elementos últimos. Eran, pues, las formas materiales atribuidas a ciertas propiedades abstractas por la imaginación mística. Los principios hipostáticos, platónicos, son abstracciones materializadas. Su introducción en la ciencia natural fue un paso atrás, puesto que la ciencia no puede progresar más que por la fidelidad al empirismo.
Haría bien la Real Academia de la Lengua en reconsiderar las definiciones que propone para hipóstasis (Del lat.
02 Abr 2008
Bipedia
Un reciente estudio propone que el Orrorin era un homínido bípedo. Ésta es la conclusión a la que han llegado dos investigadores estadounidenses, tras analizar el fémur de uno de los especímenes más antiguos de que se disponen hallado en Kenia. El hasta ahora pre-homínido más antiguo, con 6.000.000 de años ha adelantado 2.500.000 años la posibilidad de la capacidad para caminar erguidos de los homínidos. Hasta ahora la evidencia de un rastro claramente bípedo en Laetoli era la prueba irrefutable de que hace 3.500.000 millones de años ya se andaba como ahora. Las huellas eran de Australopitecos, unos seres humanos (nuestro homocentrismo hace que afirmaciones como esta nos chirríe y nos resistamos a aceptar con naturalidad la existencia de otras especies de seres humanos, ya extinguidos) que posiblemente practicaban un desplazamiento mixto, arbóreo y terrestre y por consiguiente una bipedia parcial.
¿Cuáles son las ventajas adaptativas que proporciona caminar erguido sobre las dos piernas?. Se han propuesto numerosas explicaciones (Tuttle); la hipótesis del transporte de comida y la prole, la hipótesis de la vigilancia sobre las altas yerbas de la sabana, la hipótesis del seguimiento de las manadas de herbívoros, la hipótesis de la reducción de la superficie expuesta a la radiación solar con la consiguiente pérdida de calor y la hipótesis del balance energético favorable a la hora de hacer largas marchas. Todas estas explicaciones se refieren a la adaptación a la sabana, fenómeno ecológico extendido en el Rift en la época de los Australopitecos, pero no a un entorno arbóreo en el que se supone vivían los Orrorin.
Hay una hipótesis que supera la explicación de los beneficios del bipedismo en una adaptación a la sabana y apunta más en la dirección de el porqué de la aparición de las primeras conductas bípedas. Se trata la que Tuttle denomina la hipótesis "trench coat": exhibición fálica en los machos para atraer a las hembras. Sin duda, la tendencia creciente a la sustitución del bosque por espacios más abiertos de sabana supondría una presión selectiva hacia un bipedismo cada vez más completo, pero el origen de la bipedia, y no es difícil aventurar, posteriores adaptaciones morfológicas, tirando del hilo de la hipótesis de la exhibición fálica nos proporcionaría explicaciones que nos unirían con los Orrorin en un mismo empujón adaptativo.
Ahora mismo existe una única especie de seres humanos pero cada una de las especies de homínidos que han existido ha sido "la mejor posible", una unidad en sí misma, cuya posibilidad de existir confirma un manejo impecable de sus posibilidades adaptativas. No se puede hablar de los homínidos como un proyecto que va cumpliendo etapas en el que la meta sería el actual homo. Sin embargo, no podemos negar la capacidad orientada de todos los organismos, Orrorin y Sapiens, de preservarse y reproducirse. Reflexiones: La densidad normal de los espermatozoides
La población de homo sapiens es actualmente de 6500 millones, se estima una población total de chimpancés en la actualidad de 150.000 a 170.000 y la población actual de orangutanes decrece vertiginosamente y de seguir esta tendencia se extinguirá dentro de unas décadas.
31 Mar 2008
Albert
La imagen del mito parece ser recurrente periódicamente en los medios. Ahora emerge de nuevo. No seré yo quien ignore a quien persiguió con tanto ahínco la "teoría del todo", una teoría que explicara todo lo que sucede en el Universo, que englobara todos los fenómenos que se describen en la naturaleza, que relacionara la mecánica cuántica con la relatividad general y que explicara el comportamiento tanto, de los corpúsculos más pequeños como de los grandes e inmensos. Einstein, en ese camino, advirtió que la masa y la energía eran conceptos equivalentes e intentó formular una teoría que abarcara ambas.
Pero hoy no me interesa Einstein, sino Albert. Su magnetismo no va a la zaga de aquel. Albert era cabezón, (tanto que hizo temer al médico que aquel bebé sufriera algún retraso mental) y su cerebro actualmente se reparte entre la Universidad de Osaka, la Universidad de Princeton, un laboratorio de Berkeley y en casa del especialista en autopsias Harvey. Fue un estudiante mediocre que hacía novillos y aprobaba con la nota justa por los apuntes que le pasaban sus compañeros, alguno de los cuales se pasaban con él en Zúrich por ser alemán. Predicador del evangelio a los once años (fue educado en el judaísmo). Tenía alergia a los calzoncillos y calcetines (no es que le produjeran un eczema, es que no usaba), tampoco usaba pijama, odiaba cortarse el pelo. De sobra es conocida su fama de mujeriego: se casó dos veces, con Mileva Maric y con Elsa, se le confirman no menos de seis amantes (Estella, Ethel, Toni, Margarita, M. y L.) y se especula con otras muchas (Betty, Anna Smith, una espía rusa, etc.), incluso posibles escarceos con Marie Curie. Su primer amor fue Marie Winteler.
Muy ilustrativas son unas palabras suyas sobre lo que considera casi como un matrimonio de conveniencia, el primero con Mileva, una antigua compañera de estudios con quien las cosas salieron mal casi desde el principio. "Creo que a Mileva la decepcioné el mismo día de la boda, nos casamos por la tarde y para festejarlo cenamos con cuatro amigos en un restaurante, después emprendimos el viaje de novios y no pudo ser más fugaz, una vuelta en tranvía por todas las calles de Berna. Claro que lo peor vino después, al llegar a casa descubrí que había perdido las llaves, así que pasamos la noche a la intemperie sentados en la acera, hablando de física y olvidados del amor. La verdad es que en aquella época no andaba yo para arrumacos. Tenía una única obsesión, la dichosa teoría de la relatividad, aunque en su forma restringida, y estaba preparando una serie de artículos para darla a conocer".
Albert hubiera podido ser el primer presidente del estado israelí, pero rehusó, según Chain Weizmann, a la postre primer presidente de esta manera: "Estoy profundamente conmovido por el ofrecimiento del Estado de Israel y, a la vez, tan entristecido que me es imposible aceptarlo". Son infinitas las frases célebres que se le atribuyen, entre ellas la de actualidad mediática... "Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana". Si tuviera que elegir, me quedo con su conversación con Marilyn Monroe: "Profesor, deberíamos tener un hijo juntos; el niño tendría mi apariencia y su inteligencia", a lo que Albert respondió: "Señorita, con mi suerte, el experimento podría salir al revés".
Albert, un estudiante que prefería estar en el bar pensando teorías, que sus profesores ni se atrevían a soñar, mediante el método Gedankenexperimente ("experimentos mentales": consiste en imaginar situaciones, a menudo imposibles, y explicar cómo evolucionaría un sistema bajo esas condiciones; por ejemplo, ¿cómo se vería el mundo subidos en un rayo de luz?). Al final de sus días reconocía: "Una cosa he aprendido en mi larga vida: que toda nuestra ciencia es primitiva e infantil, y con todo eso es la cosa más preciosa que tenemos".
Sobre este blog
El Flujo Caleidoscópico
jamagro123
de Triburcio Tribulaciones
¿Lo que genera el cerebro?. El resultado de algunas conexiones neuronales. Algo parecido a la película interior. Lo que algunos llaman pensamientos. Lo que otros llaman conciencia. El run run.Lo que a veces el sueño, el coma y la muerte anulan. Tribulaciones.
¡Ahh... la identidad!. Cada día trato de desmontar lo que ayer trataba de identificarme. Enculturado estoy y eso es lo que me lo impide, del mismo modo que mis conocimientos me impiden avanzar hacia nuevos retos. Formado en la antropología sin serlo, en el periodismo sin ejercerlo. Tener no da identidad y la práctica me temo que tampoco. Sugiere la no coincidencia entre lo que se percibe y lo que se es realmente. ¿Se es realmente?. La identidad es múltiple, todos somos muchos, somos diversos. Identificarte, elegir tu identidad, anula el resto de tus posibilidades. ¿Elegir tu identidad?. ¿Idéntico a qué o a quién?. ¿Quién soy?. ¿Quién eres?.
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