06 Oct 2008
Crisis
Se amontonan las opiniones sobre la “crisis”. Con palos de ciego cada uno de los analistas apuntan a lo más cercano a su conocimiento, tratando de explicar las causas y razones de que aquello que hasta ahora funcionaba ya no sirve. Pero se mueven, no movemos, como moscas dentro de un vehículo a toda velocidad, revoloteamos en su interior y cuestionamos su itinerario o velocidad cuando en realidad deberíamos cambiar de auto, de modelo. Como la mosca, somos prisioneros del paradigma que nos ha tocado vivir.
¿Qué son los paradigmas? Son un conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo (cosmovisión). Cada paradigma se instaura tras una revolución científica, que aporta respuestas a los enigmas que no podían resolverse en el paradigma anterior. Afecta a todos los ámbitos de la vida humana: ciencia, tecnología, economía, creencias, valores, etc.. Kuhn (1996) nos advierte que a veces se requiere un cambio generacional para que entre en efecto un nuevo paradigma. El cambio de lealtades entre un paradigma y otro implica una experiencia de conversión que no puede ser forzada. Se ha utilizado el concepto “nuevo paradigma” para crear adhesiones entorno a productos y teorías (sobre todo en economía: burbuja bursátil y especulación ludopática), pero queda claro que no hay voluntariedad al adoptar un nuevo paradigma.
Numerosas explicaciones de la actual “crisis” se encaminan entorno a conceptos paradigmáticos; nos hablan de globalidad, de nuevas formas de energía, de nuevos sistemas económicos, de los 2.0, etc., etc., en oposición a un viejo paradigma ya caduco… y además, los que así se expresan, en no pocas ocasiones se atribuyen la aureola de visionario, de saber algo que los demás no sabemos y reclaman para sí y para sus allegados una posición de dominio por los “conocimientos” de que hacen gala. Estos nuevos “charlatanes” tan sólo ejercen como “fuelles de ascuas” que tratan de avivar los fuegos que más les calientan.
La “crisis” que nos ocupa, pertenece más al actual estado de cosas que al venidero; a bote pronto más parece resultado de la ambición que de la adopción de un nuevo modelo de pensamiento, de la especulación salvaje que de un cambio en el sistema económico y de personas con nombres y apellidos que de flujos intangibles. Me recuerda más a la película “El Golpe” (el mayor “golpe” perpetrado en la historia de la humanidad diría yo) que a músicas celestiales. Me recuerda que el trabajo crea riqueza y no el dinero, me recuerda que el capital especulativo y el productivo están en una proporción 90% a 10% en el mundo actual, me recuerda que con las medidas que se quieren adoptar se prima la incompetencia, la falta de escrúpulos, la complicidad con los “atracadores” para mantener el statu quo, la inmediata reducción de los beneficios sociales para toda la humanidad (aquí sí hay globalidad) y la institucionalización de vías para blanquear la economía “b” que paraliza todo el sistema económico.
Parece claro también, y esto sí que podría ser lo único que cambie en el argumentario (casi ya monserga) político, que desde 1929 hasta nuestros días se ha recurrido al “crecimiento económico” para ser permisivo con la “salvaje especulación”, pero a partir de ahora, probablemente, ya no toque crecer sino “mantener lo que se ha logrado”, regular para evitar desfalcos sociales, propiciar el bienestar, propiciar el altruismo. Ese era el pacto ¿no?.
Lo dicho, moscas en un automóvil, pero ninguna debería viajar en el maletero… y si cambiamos de vehículo, todos iremos en él.
14 Ago 2008
La fotografía (III): de la ingenuidad al producto
Atravesado el demoníaco umbral, la fotografía se hace producto cuya venta hay que controlar. Las sucesivas posiciones “artísticas” de la fotografía demandan una posición más reflexiva, más adaptada a la vida cotidiana y más alejada de la contemplación, del arte por el arte y la mirada ingenua. Se impone lo confeccionado (ready-made) para los nuevos contextos artísticos: el arte apropiacionista, el tirar de archivo, la re-creación, nuevas lecturas, cambiar el valor para poner en valor, nuevas autorías, las referencias e inspiraciones (el plagio descarado), la vanalización en suma. Pero también se impone la necesidad de una mirada “culta” que no necesariamente debe poseer el productor, al que se le supone, eso sí, la capacidad de transformar misteriosamente una fotografía en obra de arte. Los productores fotógrafos (etapa ingenua) serán asistidos por agentes (galeristas, críticos, directores de publicaciones especializadas, etc.), comerciales en suma, para realizar las reconversiones y contextualizaciones necesarias para su mejor desenvolvimiento en el mercado artístico, despojando al productor de su voz e intención y hasta de sus derechos económicos cuando caducan los derechos de autor. Esta lógica de la apropiación (post-modernismo), paradójicamente, mientras por un lado crea-transforma al artista ingenuo en producto, por otro, necesita de su mirada ingenua para la renovación de sus esquemas (Virxilio Vieitez). Se necesita mantener la ilusión que la “mirada artística ingenua” proporciona, la creencia en un artista auténtico y sincero lejos de la moda y de la cínica premeditación mercantilista. Es en el ámbito artístico donde únicamente se sospecha de ese cálculo maximizador, sin duda, conceptos como belleza, arte, creatividad, sinceridad, autenticidad, lo primitivo, lo puro, conceptos “ideográficos”, soportan el andamiaje mental y mercantil del mundillo del arte, pero tan solo legitiman el carácter artístico de la obra fotográfica quienes tienen la mirada “culta” necesaria y el poder para hacerlo.
El concepto “artístico” legitima cínica-éticamente al arte. Pero no hay justicia en el mercado. No hay justicia en la re-contextualización ni en la utilización del ingenuo productor, no hay ética en el plagio ni en la sobrevaloración de lo vanal. Pero, volviendo a las premisas, no se puede operar mezclando unidades éticas y unidades mercantiles. El mercado no opera con la ética ni la justicia, sólo con el beneficio.
Quisiera ser optimista, pero no en el mercado.
Es pues fuera del mundo artístico donde podemos encontrar savia nueva, por una parte para renovar el mercado artístico y por otra para el deleite narcisista ingenuo, para cubrir las demandas idealistas de nuestra observación. Es en el uso popular y en las redes digitalizadas de intercambio de imágenes donde, sin apenas artificios técnicos (y si los hay, suficientemente explicados y divulgados), ni, hoy por hoy, trabas “cultas”, donde podemos deleitarnos visualmente... y siempre quedará aquella fotografía utilitaria, que muestra, complementa y da testimonio.
Es en la búsqueda, en la observación y en la experimentación donde está el deleite.
07 Ago 2008
La fotografía (II): “quiero ser arte”
Desde su nacimiento se manifiesta como el campo de batalla ideal para la confrontación entre idiográficos y nomotéticos. Unos, parafraseando a Baudelaire, pretenden hacerla avanzar sobre el terreno de lo impalpable y de la imaginario, por aquello que sólo vale porque el hombre añade allí su alma, otros, insisten en su naturaleza técnica, en su aspecto auxiliar y complementario, como servidora de otras disciplinas, de la ciencia o de la memoria del viajero. Unos pretenden su consideración como arte, es decir, en la capacidad de algunos hombres de transubstanciar, mágicamente, en “arte” lo que sus manos producen; otros el virtuosismo técnico a “servicio de”. Es esta pretensión artística lo que marcará el desarrollo de la historia de la fotografía. El verdadero arte considerará una intromisión la pretensión fotográfica estética pura dada la mezcla de criterios técnicos y estéticos que su producción requiere, pero a pesar de sus reticencias, y en respuesta a su exclusión, el colectivo fotográfico ideográfico creará una maquinaria de educación en la veneración técnica y la imposición de unos principios de visión “artística”. Así, se articula una red de instituciones (galerías, revistas, publicaciones especializadas, comisarios, docentes, fotógrafos artistas estrellas, críticos, festivales, etc.) con el fin de sumar fuerzas para legitimar el valor artístico de lo fotográfico. Paradójicamente, no articulan su estrategia sobre el valor estético específico las imágenes fotográficas, sino sobre la terminología de la idea artística que persiguen (retrato, paisaje, bodegón, etc.) o el referente (necesidad de explicar lo que es), despojando a la fotografía de los elementos básicos del gran arte, valorados en cuanto a su valor intrínseco: unidad, originalidad, estilización, etc.
Ya había transcurrido un siglo desde que los principios del mercado comenzaran su andadura cuando nace la fotografía. En el seno económico, coexistían el uso popular de la fotografía, el abiertamente mercantilista y el “artístico”, este último, evidentemente interesado y obcecado en diferenciarse de los anteriores, con su discurso dominante, pues son los que más tienen que ganar de lograr el ansiado reconocimiento, esforzándose en engrasar y consolidar la red alternativa al gran arte. Mientras tanto, el gran arte se había valido del uso de la imagen fotográfica para la catalogación, difusión, promoción, etc., mediante la reproducción, en su proceso de institucionalización en el mercado basado en la museística y la publicación, creando productos legítimamente artísticos, pero en no pocas ocasiones traicionando y falsificando al artista, a la historia y al arte en ese museo imaginario regido con principios de mercado, sazonado con retazos divulgadores y didácticos, pagando el tributo de la “lightificación”.
Es en los años cincuenta, en el contexto de la vanalización de la producción intelectual, con su utilización en los fotomontajes dadaístas y los collages cubistas y surrealistas, donde la fotografía comienza su andadura en el seno de las vanguardias artísticas, unas veces como protagonista y otras como mero registro de la misma. En los sesenta el pop art, en los setenta el arte conceptual, performance, instalaciones y el arte de acción. Pero es en los ochenta cuando se consuma la transubstanciación de la fotografía en obra de arte, consumando la presencia de la fotografía plástica en el seno del gran arte y, transformando la maquinaria construida para su reconocimiento en maquinaria para la conquista de posiciones de poder dentro del mundo del arte. Se despliega todo un argumentario prescriptivo en torno a la fotografía y “marcas” de mercado en busca de un mejor posicionamiento: etiquetas de “clasicos” para definir a los maestro y consagrados, se discrimina a los contemporáneos que producen bajo los esquemas de éstos y los “más creativos” tratan de alejarse de posicionamientos “ingenuos” y “puros” que les lastran en su búsqueda de posiciones con mayores posibilidades de obtener beneficios económicos y simbólicos en el sacralizado mercado del arte.
26 Jun 2008
La Bolsa de Chicago = Hambre
Introducción
Bolsa de valores es una organización privada de compra-venta de valores, tales como acciones de sociedades o compañías anónimas, bonos públicos y privados, certificados, títulos de participación y una variedad de instrumentos de inversión. Los participantes en la operación de las bolsas son básicamente los demandantes de capital (empresas, organismos públicos o privados y otros entes), los oferentes de capital (ahorradores, inversionistas) y los intermediarios.
La primera Bolsa se creó en Amsterdam en los primeros años del siglo XVII, cuando esa ciudad era un importante centro del comercio mundial. Actualmente existen estas instituciones en muchos países, siendo la más importante del mundo, la Bolsa de Nueva York, que recientemente comenzó su transformación para convertirse en una red de negociación similar al mercado Nasdaq, también estadounidense, que es una bolsa de valores electrónica que rivaliza con aquella, logrando plantearle una seria competencia. En la casi totalidad de los países existen bolsas de valores, salvo en algunos muy pequeños y otros de régimen comunista, como Cuba y Corea del Norte
Existen varios tipos de mercados: el mercado de dinero o mercado monetario, el mercado de valores, el mercado de opciones, futuros y derivados, y los mercados de productos.
Mención aparte merece la Bolsa de Comercio de Chicago (Chicago Board of Trade, CBT), fundada en 1848. Esta bolsa es líder en negociación de contratos a futuro en el comercio de bienes básicos agrícolas y también ha incursionado en la negociación de futuros sobre bienes básicos agrícolas perecederos y bienes básicos no agrícolas.
Primer Acto
Bolsa de Chicago compró a NYMEX.
Megafusión de mercados. Globalización de las bolsas.
En marzo de este año, la Bolsa de Chicago alcanzó un acuerdo para adquirir el mercado de petróleo y materias primas de Nueva York, NYMEX, por unos 9.400 millones de dólares.Esta operación marca un nuevo paso en la concentración de las plazas bursátiles mundiales, tras las sucesivas fusiones efectuadas el año pasado, principalmente la de la Bolsa de Nueva York y el mercado europeo Euronext, así como la alianza del Nasdaq, la Bolsa Electrónica estadounidense, con su homóloga de Dubai para comprar la plaza escandinava OMX.
De esta forma, las bolsas pasan de estar en manos de sus usuarios a manos de inversionistas para responder así a las necesidades de las empresas de cotizarse a escala mundial.
Segundo Acto
Aumenta precio del maíz en la bolsa de Chicago
En la Bolsa de Chicago, los futuros del maíz con fecha en julio del 2008 cotizan a un precio de 238,07 dólares por tonelada, 0,17 centavos, un 0,07%, superior al precio de la última sesión.
El trigo por su parte, cotiza a un precio de 374,01 dólares la tonelada, es decir 3,0 dólares más que en la sesión previa, ello implica un incremento de 0,81%.
Por su parte, los futuros del arroz con vencimiento en julio del año en curso supone un valor de 841,63 dólares por tonelada, frente a las cotizaciones del viernes anterior (847,63 dólares), representa un ajuste a la baja de 6,0 dólares, esto es una disminución de 0,71%.
Los analistas del mercado atribuyen los avances de los productos agrícolas básicamente al nerviosismo existente por el nivel tan alto que ha alcanzado el precio del petróleo, pues muchos inversionistas están comprando futuros para cubrirse sobre todo de las posibles presiones inflacionarias mundiales previstas en los siguientes meses.
Tercer Acto.
Especuladores de Nueva York, responsables del alza en alimentos
Diversas fuentes coinciden en señalar que la escasez y carestía global de alimentos han sido provocadas por especuladores que emigraron de la Bolsa de Valores de Nueva York a la Bolsa Agropecuaria de Chicago.
Los inversionistas bursátiles de Nueva York descubrieron que pueden meterse y hacer dinero en la Bolsa de Chicago.
Tras las crisis hipotecaria y del sector petrolero en Estados Unidos, que causó pérdidas en el mercado bursátil de Nueva York, los jugadores de bolsa buscaron dónde colocar sus capitales.
Los especuladores compran futuros de siembras completas de trigo, maíz y arroz, provocando una escasez ficticia que eleva los precios en los mercados internacionales.
Los especuladores de la Bolsa de Chicago sólo buscan ganancias exorbitantes a costa de la vida de los habitantes de naciones que no producen alimentos.
De las transacciones en la Bolsa de Chicago, que rige los precios mundiales de los alimentos, el 40% son de especulación, como dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.
A los valores especulativos se les llaman Fondos Podridos los cuales comprometen a los grandes productores de granos con la Bolsa de Chicago.
Conclusión
"La muerte por hambre de cualquier niño no es una fatalidad, es un asesinato. Y el futuro es siniestro".
Esta afirmación pertenece a Jean Ziegler, sociólogo y ponente especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación. Ziegler no se limita a estas afirmaciones y libra una guerra contra las multinacionales privadas a las que acusa de mantener el hambre, destruir la naturaleza y socavar la democracia. Esta toma de posición está consignada en su libro l’Empire de la honte (El imperio de la vergüenza) donde el autor fustiga el mortífero orden mundial "que causa la vergüenza no sólo en los países de sus víctimas, sino también entre nosotros, los países occidentales dominadores, que somos cómplices de esta hecatombe, conscientes, informados y sin embargo silenciosos, cobardes y paralizados".
Ziegler estima que la agricultura podría perfectamente suministrar el alimento para 12.000 millones de seres humanos.
09 May 2008
Globalización
No es un fenómeno histórico nuevo. A finales del XIX se alcanzaron los mismos niveles de exportación de capital y mercancías que en el presente.
La diferencia fundamental es que antes era el estado-nación la unidad económica fundamental y ahora, el capital se ha escapado de los límites y controles fiscales y políticos de los estados y fluye a través de corporaciones y mercados financieros transnacionales.
Fue después de
Se siguen cuatro grandes líneas políticas sociales y económicas: producir bienes de consumo (hasta entonces primaba la producción de bienes pesados), compromiso con el Estado de Bienestar (garantizando los derechos del trabajador, desempleo, etc.), incremento del poder adquisitivo de los trabajadores, promover el crecimiento de una clase profesional-directiva y mediante
El Estado pierde poder para regular su propia economía y adquiere enorme importancia como proveedor de apoyo administrativo y político para los mercados financieros, de bienes, trabajo y capital. La soberanía ya no es monopolio de los estados, sino de nuevas élites y organizaciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional ejercen su soberanía más allá de las fronteras de cualquier estado.
No tardaron en surgir enfrentamientos entre los intereses de las élites industriales y financieras que se dirigen hacia el fortalecimiento de la rentabilidad y los compromisos sociales de la postguerra: los estados son presionados para recortar las políticas sociales, incumplen su contrato con los ciudadanos, ven debilitada su legitimidad y por tanto su capacidad para llevar a cabo políticas que beneficien al capital.
La globalización pues, es una intensificación no regulada de la dinámica capitalista de competencia, acumulación, explotación y conflicto de clases, resultado de acciones y políticas deliberadas de líderes políticos y corporativos, más que un producto espontáneo y natural de las nuevas tecnologías de la información o de la mera acumulación de capital.
A medida que el sistema económico transnacional crece y se hace más complejo, adquiere las mismas contradicciones que las economías capitalistas estatales: el trabajo es cada vez más productivo y se necesitan menos trabajadores para producir cada vez más artículos; un porcentaje cada vez mayor de población mundial está viéndose excluida de la oportunidad de consumir las crecientes cantidades de bienes y servicios.
16 Abr 2008
El cauri
Se trata de un pequeño molusco que habita en el Pacífico y el Índico (cypraea moneta y el cypraea annulus son dos de sus especies) con especial concentración en las islas Maldivas. Se le conoce como el dinero del tráfico de esclavos en África. Su uso como dinero no se debe al desconocimiento de otros sistemas de dinero sino más bien establecimiento de reinos centralizados, a la concepción local de riqueza, a su utilización para el pago de tributos y en el comercio local de alimentos. Coexisten ambos sistemas de dinero en las distintas redes comerciales. Dos son los principales lugares en los que se utilizaba como dinero el cauri: Bengala y África Occidental. En las Islas Maldivas, el poder central, el sultán, poseía el monopolio del cauri: todas las conchas eran entregadas al sultán. Este las utilizaba par adquirir alimentos que redistribuía entre la población (arroz, tejidos, sal, etc. adquiridos en Bengala y Orissa). Dos rutas dibujan el tráfico del cauri: la de Bengala, de especial importancia para las Maldivas debido al arroz y la del oeste, monopolizada por los mercaderes islámicos, que transcurría por el Golfo Pérsico, a través de Aman y concluía en Venecia o en El Cairo, donde conectaba con las rutas terrestres transsaharianas, también controladas por los mercaderes islámicos y finalizaba en diversos puntos de África Occidental.
El cauri tardaba un año en llegar a su destino. Se utilizaba en las embarcaciones como lastre colocándolo en la parte inferior del barco por lo que, al llevar otras mercancías perfectamente colocadas encima, no se podía desembarcar antes. Una vez adquirido por comerciantes franceses, portugueses o daneses, en las subastas era embarcado de nuevo, no como lastre sino como mercancía con destino a África. El interés de los comerciantes de estos países se debía a que la demanda de cauri en los reinos de África Occidental convertía a estas conchas en el principal medio de cambio para adquirir esclavos, la "mercancía" más ansiada del continente, los cuales eran llevados a las plantaciones americanas. Holandeses e ingleses configuraron y convirtieron el cauri en el dinero de la esclavitud logrando canalizar la demanda africana de molusco con la europea de esclavos, asociando ambos comercios.
Ahora bien, n el comercio interno africano, el cauri, no era un dinero para todo uso, equiparable a lo que era el dinero entre los europeos, éstos no lo aceptaban como medio de cambio en el comercio de esclavos. Era el dinero de los pobres, válido para transacciones cotidianas y como medio de pago de tributos. En la mayor parte de los estados del África Occidental la unidad de medida de valor era el esclavo, común como patrón donde existía una economía arcaica. En África Occidental, disponer de hombres como medida de poder y valor de riqueza era mucho más importante que el control sobre la propia tierra: el recurso fundamental de un reino no era el territorio (la extensión de la tierra era muy superior al número de hombres) sino las gentes disponibles. Los esclavos eran un capital social y político para los africanos, mientras que para árabes y europeos eran un capital económico (mano de obra barata).
A partir de 1796, con el control de Ceilán y la caída holandesa, los ingleses pasan a dominar en solitario el comercio del cauri, que ya comenzaba a declinar, especialmente por la abolición "legal" de la esclavitud en 1807 y la inflación provocada por la introducción en África Occidental del cyprea annulus de Zanzibar por parte de comerciantes alemanes.
Sobre este blog
El Flujo Caleidoscópico
jamagro123
de Triburcio Tribulaciones
¿Lo que genera el cerebro?. El resultado de algunas conexiones neuronales. Algo parecido a la película interior. Lo que algunos llaman pensamientos. Lo que otros llaman conciencia. El run run.Lo que a veces el sueño, el coma y la muerte anulan. Tribulaciones.
¡Ahh... la identidad!. Cada día trato de desmontar lo que ayer trataba de identificarme. Enculturado estoy y eso es lo que me lo impide, del mismo modo que mis conocimientos me impiden avanzar hacia nuevos retos. Formado en la antropología sin serlo, en el periodismo sin ejercerlo. Tener no da identidad y la práctica me temo que tampoco. Sugiere la no coincidencia entre lo que se percibe y lo que se es realmente. ¿Se es realmente?. La identidad es múltiple, todos somos muchos, somos diversos. Identificarte, elegir tu identidad, anula el resto de tus posibilidades. ¿Elegir tu identidad?. ¿Idéntico a qué o a quién?. ¿Quién soy?. ¿Quién eres?.
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