24 Jun 2009

Gatillazo infame: adiós

24 Jun 2009 - URL Permanente

Gatillazo infame. Dejo este blog. Otra vez. Y lo hago cuando estaba casi en sus balbuceos.
Lo dejo yo, nadie me hace dejarlo. No, no, tranquilos: tampoco Almodóvar.
Lo dejo porque sí, o porque no se reúnen las condiciones para que lo haga, o porque no me siento cómodo, o porque no ando inspirado, o porque es incompatible con mis actuales responsabilidades, o porque amigos y voces autorizadas que seguro que son mucho más listas y lúcidas que yo así me lo aconsejan y hasta me lo ruegan, o porque en ningún momento debería de haberlo empezado, o porque es una mierda pinchada en un palo, o porque es cojonudo pero imposible, o porque no puedo escribir lo que me venga en gana (razón de ser de este y de todos los blogs dentro de los límites de educación), o porque no se me entiende, o porque yo no entiendo nada, nada de nada.
Qui lo sá?
Adiós. O mejor, como en mi anterior adiós: hasta otra.
James.

11 Jun 2009

La senda divina del cine: viaje al planeta Opus Dei

11 Jun 2009 - URL Permanente

El matrimonio como senda divina, la santificación del trabajo, las insondables vías de la purificación espiritual y ¡ay cómo duele! corporal, las huellas en la nieve en aquellas navidades de 1917, siguiendo la estela de un carmelita descalzo en un Logroño congelado... , o sea, la revelación en versión Dios me dice 'ven' y yo voy raudo y veloz.. Todo eso y mucho más fue José María Escrivá de Balaguer (Barbastro, 1902), más conocido por sus hijos religiosos como San José María, y no lo dicen porque sí: recuérdese que el Papa Juan Pablo II accedió en 1992 a catapultar a los cielos al fundador del Opus, del Opus Dei. San José María, pues.
No sabía bien la zapatiesta que armaba este aragonés tozudo al fundar hace exactamente 81 años la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Bueno, el Opus no lo fundó exactamente él, sino que "lo suscitó Dios", si acudimos a la fuente apropiada, en fin, a las propias palabras del beato.

Nunca pude obviar -y que me perdonen los devotos de la prelatura- la muy subjetiva y seguramente equivocada sensación de que Escrivá de Balaguer me recordaba a alguien, y que ese alguien no era otro que una estrella del cine, vamos, de cierto tipo de cine en cierto tipo de época y cierto tipo de país: Paco Martínez Soria, a la sazón aragonés como el Santo. Glups. Ya lo he dicho. Látigo y perdón para este pobre diablo. Acabo de establecer un símil entre el protagonista de 'La ciudad no es para mí' y el patrón de una misión de destino universal...
Pero lo que no es subjetivo ni sensación personal, sino objetivo-objetivísimo y noticia comprobable es que, al final, la personalísima estela del fundador de Torreciudad (una especie de Vaticanito incrustado en el pirineo oscense, una apabullante obra arquitectónico-religiosa que quita el hipo) acabará convertido en carne de cine. Atención: la peli en cuestión, 'There be dragons', no la va a dirigir un cualquiera, sino un tipo que tiene una Palma de Oro de Cannes en el zurrón y que atiende al nombre de Roland Joffé. Yes, el director de 'La misión'. También el de 'Los gritos del silencio', 'Vatel' y 'La ciudad de la elegría'. Cineasta académicamente irreprochable, cineasta de 6' 5 sobre 10, es decir, esa nota que sacábamos en el cole cuando 'sí pero no'.

'There be dragons' contará la dicharachera historieta de un joven periodista inglés que se viene a España para intentar reconstruir la maltrecha relación con su padre, ahora moribundo. Pero lo que acabará interesándole sobremanera son las relaciones de éste con un viejo amigo de juventud, un... candidato a la canonización. Y ahí aparece San José María, o su trasunto. Con el clero hemos topado. Y todo ello con la Guerra Civil como telón de fondo para una historia -copio y pego las notas de producción de la película- "de pasión, traición, amor y religión", toma jeroma pastillas de goma (esto último lo pongo yo, no los productores, de ahí la ausencia de comillas). El rodaje arrancará el mes que viene en Argentina y luego proseguirá en Madrid. Al parecer, la película la financia un amplio grupo de inversores ajenos al mundo del cine. Las versiones son contradictorias: hay quien asegura que la idea partió del propio Opus, con ganas de reaccionar contra el trato que el cine reciente le viene dispensando ('El Código Da Vinci', 'Camino', 'Ángeles y demonios'...). Pero desde la propia Obra aseguran que lo único que han hecho con respecto a 'There be Dragons' es permitir a los guionistas el acceso a la documentación histórica de Monseñor.

¿Y quién será Escrivá de Balaguer? Pues ninguno de los actores que, en un principio, iban a entrar en sus muy santas carnes. Los coproductores (estadounidenses, españoles y argentinos) se lo propusieron, consecutivamente, a -agárrese usted los machos- Colin Farrell, Diego Luna, Eduardo Noriega y Juan Diego Botto. Coincidirá usted conmigo, amigo/enemigo lector, en que esas cuatro jetas se parecen a Paco Martínez Soria lo que la mía a la de Clive Owen o Eric Bana, que es tirando a poco y bien que lo siento. Dios santo... querían un San José María guaperas y molongui, no sé a dónde vamos a ir a parar con estos responsables de casting.

Al final, los brazos ejecutores de esta película -aseguran que no es un biopic- sobre el ilustre aragonés decidieron darle el papel a Charlie Cox. ¿A quiéeen? A Charlie Cox, un guaperas/gama joven efebo de 27 años que pululó por papeles secundarios en películas como 'Tirante el Blanco', 'Casanova' o 'El mercader de Venecia'. Yo, qué quieren que les diga, quitando al mencionado Martínez Soria habría visto mejor en el papel a, no sé, Carlos Hipólito, aunque lo ideal hubiera sido Echanove con 20 años menos.

Este miércoles próximo he quedado para tomarme un cafelito con dos responsables de comunicación del Opus Dei, a ver qué se cuentan. Uno va a donde debe: a las fuentes. Manténgase a la escucha, querido lector.

Este que lo es,

James.

04 Jun 2009

'Coraline', mentiras de ensueño

04 Jun 2009 - URL Permanente

"Ladra(n), luego cabalgamos"

(alegre, quijotesca y socorrida frasecilla popular)

Agarras un cúmulo de brillantes mentiras técnicas, entrecortadas y plagadas de artificiosidad, las cortas, las pegas, las mezclas, las montas y... tatachán: estalla el misterio en nuestros cocos, explota la magia del cine, la grandísima/inasible/fascinante magia del cine. O sea, 'Coraline'.

Habrá quien oiga hablar del 'stop-motion' y se crea que estamos ante una técnica de animación revolucionaria. Yo, por ejemplo. Porque, para qué mentir, a mí no se me había ocurrido pararme a pensar que hace ya la friolera de 76 caireles se practicaba el 'stop-motion' dichoso... ni más ni menos que en las carnes de mi más adorado monstruo, de uno de los escasos dos o tres héroes de verdad que tengo en la historia del cine: King-Kong. Fotografiar muñecos en distintas posturas -un montón de fotos, un güevo de posturas- para dar la sensación de que se mueven. Y los monos y los dinosaurios que el genial Willis O'Brien diseñó para el maravilloso 'King-Kong' de Schoedsak y Cooper (1933) (enternecedor y eficaz mundo de cartón-piedra) se movían, vaya si se movían, aunque todo era bola, una fascinante bola.

Y los muñequillos pavorosos de Henry Selick y Tadahiro Uesugi también se mueven, y nos matan de miedo, y nos inyectan emoción en vena, y nos catapultan a la infancia, a otra infancia, y nos hacen creer, una vez más, en el apabullante poder del universo de los sueños. O sea, 'Coraline'.

Y todo, gracias al 'stop-motion' de marras y al gigantesco equipo técnico de los estudios Laika (Oregon, EEUU) coordinados por Selick (el director de la joya llamada 'Pesadilla antes de Navidad'), y a que los productores de 'Coraline' dispusieron de mucho tiempo y de una pasta gansa (en cine, lo primero sólo suele ser posible gracias a lo segundo) pero sobre todo gracias a que un buen día de 1960 aterrizó en el planeta tierra el trasgo genial que atiende al nombre de Neil Gaiman. O sea, el padre literario de 'Coraline'. Alguien capaz de firmar uno de los mayores monumentos del cómic -Sandman- y de escribir esta historia de niñez en busca de lo imposible, de ilusiones perdidas y reencontradas, de amores filiales y demonios familiares ya merece estar en el muy subjetivo, personal e intransferible 'Hall of Fame' de mis criaturas favoritas. Espero que también en el de las vuestras. ¡Despertad de vuestro letargo! ¡Olvidad crisis y malas babas! Corred, id al cine más cercano a ver 'Los mundos de Coraline'. Os lo digo por vuestro bien y para vuestro goce, porque os quiero.

Amén.

25 May 2009

Carlos Boyero y Borja Hermoso: Coming Home

25 May 2009 - URL Permanente

Casi me da un perrenque de risa mientras lo leía. Brillante, simplemente brillante. No me resisto. Ahí te va, Blas, alias Garrofer, todo el espacio de James Blog, ‘to pa ti’ para que te explayes, por si alguien no te ha leído en el link. Da gusto brindar este leve rinconcillo bloguero a esta pieza de arte web-cabroncete-literario. Gracias por la risa. Sólo decirte que me gustaría haber escrito eso yo mismo.

James.

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Uno de los bonitos encuadres de Hermoso para sacar favorecido a Boyero

Blas Giménez del Río - Madrid

DE TODOS LOS ENVIADOS ESPECIALES destacados este año por los medios de comunicación al Festival de Cannes, han brillado con luz propia Carlos Boyero y Borja Hermoso, del diario El País.

Hoy han regresado a Madrid después de su maratoniana cobertura del mercado cinematográfico más importante del mundo y han recibido a El Garrofer para recapitular sobre su hazaña.

“Nos sentimos un poco como Couso y Sistiaga”, dijo Boyero mientras recibía un masaje relajante en su fisioterapeuta. “Sólo que a ninguno de nosotros nos han pegado un tiro y en vez de corresponsales de guerra vamos a ver películas, pero en lo demás es igual”.

Hermoso coincide: “aunque yo nos veo más como Woodward y Bernstein, es cierto que Cannes ha sido agotador, tremebundo incluso, no sé si tendremos fuerzas para repetir este esfuerzo hercúleo. Hemos tenido que ver películas y expresar nuestra opinión sobre ellas. Yo además he ido grabando cosas con el móvil, con lo cual me duele el codo”.

Sin embargo tanto el crítico cinematográfico como el redactor jefe de Cultura del primer diario nacional subrayan que lo más agotador no es el cansancio físico, sino el “cansancio emocional, ya que muchas de las películas que ves, no te gustan”.

Y precisamente en torno al desgaste emocional también se pronunció Borja Hermoso: “no sólo hemos tenido que ir a ver películas y luego decir lo que nos han parecido, sino que además, hemos sido objeto de algunas críticas respecto a nuestro trabajo. Esto sí que ha sido especialmente duro”.

Boyero y Hermoso se levantaban todas las mañanas y se hacían un vídeo con el móvil hablando de las películas que habían visto el día antes. Hablaban en profundidad de cosas tales como si les había gustado, si no les había gustado, si el director y los actores les caían bien o mal, etcétera.

Después de desayunar subían un rato a sus respectivas habitaciones otra vez para hacer sus cosas. Y luego, hala, todo el día a seguir viendo películas.

“Muy poca gente sabe lo demoledor que es este ritmo de vida”, dijo Boyero. “Hay que estar allí para conocerlo de primera mano. Conoces a corresponsales de otros periódicos del mundo y hay una especie de comunión espiritual por el hecho de estar realizando una labor periodística para la Historia”.

“Cuando eres una de las primeras personas del mundo en ver una película determinada, por ejemplo la de Tarantino, no puede uno dejar de sentir una emoción como de que eres alguien especial”, dijeron los dos al unísono. “Y transmitir al mundo lo que se siente viendo esa película, ya es la polla”.

“Lo más increíble es cuando tienes opiniones encontradas respecto a un filme en particular”, dijo Boyero. “Porque una película te puede gustar, te puede repatear, o a veces no sabes qué pensar, en parte te gusta y en parte no, que es lo que me pasó a mí por ejemplo como la de Amenábar. Eso es muy heavy”.

Aparte de todo, Borja Hermoso tuvo tiempo de escribir un blog para expresar sus opiniones a diario. “Se me ocurreron cosas como el juego de palabras Croissant en la Croissette“, dijo el periodista. “Te puede gustar más o menos, pero ahí está”.

Boyero y Hermoso comienzan hoy una rehabilitación física y mental para recuperarse de su cobertura de Cannes. Ambos tienen heridas de guerra: uno se cortó un dedo abriendo una lata de cerveza, y al otro le pisaron un juanete mientras se lanzaba al mogollón para grabar a Scorsese con el móvil.

Aparte de las secuelas físicas, equiparan su regreso a Madrid con el “jet lag emocional de los veteranos de Vietnam. Ahora volvemos a desayunar churros en vez de croissants, y no nos hacen la cama todos los días como en el hotel de Cannes. La gente por la calle que no nos reconoce, no sabe quiénes somos ni dónde hemos estado. Todo esto te puede descolocar un poco, hay que ser fuerte para superarlo”.

Desde El Garrofer les deseamos una pronta recuperación para que puedan volver a deleitarnos con sus ocurrencias y opiniones lo antes posible.

Últimas luces de La Croisette

25 May 2009 - URL Permanente

Apagadas las luces de La Croisette, ahí van algunas impresiones urgentes sobre el Festival de Cannes y su palmarés. Urgentes e incompletas, ya perdonaréis. Malamente podría comentar nada de 'The white ribbon' de Michael Haneke, Palma de Oro, porque me volví a Madrid el mismo día que la proyectaban, y buena rabia que tengo: la veré el mismo día del estreno en España... y si puedo, antes, pronto, si consigo que un hada madrina que yo me sé me monte un pase clandestino y unipersonal o bipersonal. Queda pendiente de comentario. Digo que me da rabia no haberla visto porque tres películas de este señor todavía retumban en mis ojos y en mis oídos: 'Funny games', 'La pianista' y 'Caché'. Miedo, tembleque, desazón, falta de saliva en la boca, inquietud, mal rollo y otras ruinas me fueron inyectadas por esos tres títulos, demostrativos, en mi muy humilde juicio, de que este señor austriaco (aunque nacido en Munich) de barbas y pelo canoso domina como casi nadie hoy los territorios de la sugerencia y el misterio, antípodas de lo evidente y lo superfluo. Me cuentan voces amigas que las dos horas y media en blanco y negro de 'The white ribbon' también son aterradoras. Enhorabuena a Haneke, un cineasta prácticamente descubierto por Cannes (ya hace 20 años se pasó en la Quincena de Realizadores su primera peli, 'El séptimo continente')... y que ayer tuvo que reconocerle a su mujer que sí, que por una noche era feliz.

En el dramón carcelario 'Un profeta', de Jacques Audiard, hay tanta claustrofobia como maestría narrativa. Audiard, hijo de cineasta (el gran guionista y algo más discreto director Michel Audiard), se mete hasta las trancas en esa vida de patio y chabolo donde los truhanes corsos y el pobre diablo recién llegado traban contacto. Potente, directa y sin concesiones, y con un actor que siempre que le veo la jeta en pantalla me interesa, Niels Arestrup. Gran Premio del Jurado merecido para un director que ya había firmado -no sé si la visteis, si no rápido a por el dvd- una película espléndida: 'De latir mi corazón se ha parado'.

Del sorprendente premio a Christoph Waltz como mejor actor tampoco comento: no pude ver 'Inglorious Basterds'. Sí vi y sufrí y despotriqué contra 'Anticristo', y es la una de la mañana y sigo pensando que si lo de Charlotte Gainsbourg (hija de ya sabéis quién) en ese bodrio truculento disfrazado de prestigio es merecedor del premio a la mejor actriz, yo soy San Cristóforo de Padua.

Los vampiros coreanos de Park Chan-Wook se me llevan uno de los dos premios del Jurado ex aequo (el otro es para 'Fish tank' de Andrea Arnold). 'Thirst' habla de un cura que siente bastante más pasión por la hemoglobina sabrosa que por la hostia consagrada. Él y su siniestra chica muerden mucho, demasiado, quizá: lo que empieza con bastante gancho y no sin cierta mezcla de gracia y miedo, acaba en un excesivo sainete de ketchup. Tendrá sus fans. Reservad ajos y crucifijos para cuando se estrene.

Lo del premio al mejor director para el filipino Brillante Mendoza por su película 'Kinatay' me provocaría carcajadas si no fuera porque antes de eso me provoca no ya cabreo, si no pozos de perplejidad. 'Kinatay' será cojonuda, pero tiene un pequeño fallo: no se ve. Y es que a Mendoza, un señor lleno de luces según Gilles Jacob y algunos incondicionales, le van la tiniebla y el mosqueo. ¡Foco!

Y para acabar, una película pequeña y deliciosa que se ha llevado uno de los dos premios especiales de la sección Una Cierta Mirada: 'Nobody knows about the persian cats' es de lo mejorcito que vi en Cannes. En ella, el iraní Bahman Ghobadi (por cierto, dos veces ganador de la Concha de Oro en San Sebastián, en 2004 y 2006) nos pasea por los tugurios y los personajes de la música 'underground' de Teherán, en un viaje iniciático a los ritmos de los hijos díscolos de la revolución. Tan díscolos, claro, que el bueno de Ghobadi, no precisamente hijo pródigo del régimen de Ahmadineyad, las pasó canutas en el rodaje. Rock, rap, pop y funk mezclados con las músicas tradicionales persas. Lo dicho, una delicia. A ver si llega pronto por aquí.
Y hablando de músicas, ya me voy con ellas a otra parte.

23 May 2009

Post si las moscas

23 May 2009 - URL Permanente

Madre del amor hermoso santo Cristo bendito la Virgen y, como diría la diputada del PP Beatriz Rodríguez Salmones, ¡Santo Diooooos!
Pero qué capacidad de indignación tenéis.
¿De verdad que ese tono de tigre de Malasia en busca de carne fresca os lo suscitan mis comentarios en este blog? ¿De verdad que es por eso y no porque hayáis pisado un erizo descalzos o porque vuestros compañeros os pongan chinchetas en la silla del trabajo?
No doy crédito. O sí. Ya pasé por ahí hace un tiempo, cuando hacía este blog en elmundo.es: mucha mala baba, mucha mala hostia, pero vaya, que son sólo gajes del oficio y hay que jugar el juego. Juguemos..
Por si las moscas, escribo este post y me abro en canal. Para que no haya engaño ni juego sucio. Así que os aclaro cosas, aun sabiendo que esto es la mecha potencial que puede encender nuevas bombas. Desde luego, con ello no intento convencer de nada a nadie, sólo faltaría. Cada cuál es muy libre de decir lo que quiera. ¡Anda!, a lo mejor yo también.
1- Yo no soy un crítico de cine y nunca lo seré y ni ganas, tengo otras cosas que hacer. Lo que leéis (que no sé por qué lo leéis, si tanto dolor de estómago os da) son entradas de un blog, nunca críticas.. Entradas de un BLOG... ¿os suena?, un BLOG. Y claro que hago valoraciones subjetivas de películas y de personas. Veo y escucho cosas, y escribo sobre ellas con la sana intención de dar pistas, pistas subjetivas. Con total libertad, porque así me lo permite esta cabecera de elpais.com. Lo que no hago es insultar, por ejemplo nunca se me ocurriría llamar gilipollas a alguien, como alguno estáis haciendo aquí. Creo -seré un ingenuo- que el único límite es ese: el insulto. Que si me pongo, yo también sé, ¿eh? Tranquilos, no lo haré, hay algo que se llama educación y estilo, a mí me sobran.
2- Soy redactor-jefe de Cultura de este periódico. No lo busqué yo, sólo acepté una oferta profesional. ¿Es pecado? Ah, y no me pagan una sola pesetilla más de mi sueldo -como es lógico- por hacer este blog. Lo hago porque me lo pide el cuerpo, ¿qué os parece?, es un acuerdo entre dos partes, sin pasta de por medio. También lo hago porque la experiencia me ha hecho disfrutar y aprender un mundo leyendo muchos de los comentarios que la gente hace al blog. Y os lo aviso: seguiré haciéndolo, a pesar del componente masoquista que intuyo que va a tener. Contar cosas del cine y de la vida en general. Este es un rincón para hablar de todo lo que una película o quien la hace te puede sugerir, pero no estrictamente en el plano cinematográfico. Vaya, que no es un estricto 'blog de cine'. Por eso no tiene vocación técnica, ni científica, ni exhaustiva, ni nada de eso (ní me interesa ni estoy capacitado). Apareceré por aquí cuando me pase algo tan prosaico como esto: que me dé la santa gana. Al que no le guste, que se vaya a la Filmo o que se abone a 'Cahiers'.
3- Llevo 12 años acudiendo al Festival de Cannes. Allí, menos vender mi cuerpo en las calles traseras de La Croisette, he hecho de todo. Crónicas, entrevistas, reportajes, secciones fijas, blogs y ahora, por primera vez, vídeos. Tambien he entrado en directo en la radio alguna que otra vez. Y por supuesto, me he reído, he llorado, me he pillado unos berrinches de órdago, me he sentido muy satisfecho de mi trabajo, o muy decepcionado conmigo mismo, he comido, he bebido, he hecho otras cosas, me he divertido y he currado muchísimo, porque para eso me pagaban y me pagan, a veces incluso me he pasado de currar y he hecho el tonto. En resumen: lo mismo que le puede pasar a cualquiera en esto de vivir, ¿no? Y desde luego, soy consciente de que currar en Cannes -y en el periodismo en general- no tiene nada que ver con hacerlo detrás del mostrador de una charcutería desde las seis de la mañana (y sé bien de lo que hablo, os lo aseguro). Pero cada uno hace lo que le toca en cada momento, eso es la vida y sanseacabó. Ir de estupendo por estar cerca de las estrellas y tal y cual sería de imbéciles. Tampoco descarto que alguno de los comentarios que por aquí pululan tengan la envidieja como motor de combustión. A lo peor alguno escupe baba rabiosa por no estar en mi piel. No descarto que a mí podría pasarme. That' s life. Y, como siempre, entiendo al 101% que mis escritos os puedan parecer boñigas de vaca.
4- Mi ausencia bloguera de Cannes tiene fácil explicación. Volví el miércoles a Madrid sencillamente porque me pagan por hacer otras cosas, no por este blog. Y cuando te pagan, tienes obligaciones, por ejemplo, coordinar una sección de un diario, y eso se hace en la redacción. En un principio, sólo iba a estar en Cannes cuatro días. Me quedé más, de acuerdo con mis jefes, porque estaban Amenábar y Almodóvar y porque tenía a tiro a Eric Cantona para entrevistarle (la publiqué el viernes en las páginas de deportes de El País, porque hablaba de la película de Ken Loach pero también mucho de fútbol). En cuanto a lo de no escribir de otras pelis que no sean las 'evidentes' de sección oficial, os diré que ahí no os falta razón. Pero en Cannes los días también tienen 24 horas, no 34, y si tienes que hablar obligatoriamente del estreno de Amenábar o Almodóvar, hacer entrevistas, escribir para la web y para el papel, hacer vídeos y ver alguna peli, pues no llegas a más. Pero estoy con vosotros: es necesario hablar de otras cosas, de cosas tapadas o no tan evidentes o sin tanta oportunidad de salir a la luz. Alguna cosa vi de esas, prometo que os lo contaré. Como prometo contar qué me parece el Palmarés del domingo. Y me lanzo a un 1-X-2 de cara a la Palma de Oro: Haneke - Audiard - Resnais. Y si tengo que quedarme con uno, Haneke. Fallaré, claro.
También prometo intentar hacerlo mejor la próxima vez. Y siempre.
5- Carlos Boyero y menda lerenda somos, además de compañeros, íntimos amigos. ¿Es pecado? Y no, no somos amantes (¿sería pecado?), podéis estar tranquis, me van las chorbis y a él ni os cuento: incluso un día en Cannes tiré una moto de esas grandes por darme la vuelta a mirar lo que no debía, y creí morir del ridículo. Vaya qué pecado, mirar un culo en vez de estar metido en un cine viendo un dislate de Brillante Mendoza. Pero soy así de débil. Está claro, será pecado. En cualquier caso, el Boyero y yo discrepamos en muchas más cosas de las que coincidimos, y en eso incluyo las películas. Si en Cannes nos ha gustado o disgustado lo mismo, qué se le va a hacer. Y por cierto, ¿por qué os metéis con Boyero en este blog, si no es de Boyero? Es como si le escribo a Maripuri y le digo "qué boba eres, Marichu". Dicho lo cual, y volviendo a Boyero, siempre he admirado la escritura y los conocimientos cinematográficos del sujeto... pero sobre todo su independencia. Lo que, al escribir de cine, os lo aseguro, trae más disgustos que satisfacciones.
6- No me pasa absolutamente nada con Pedro Almodóvar. Para empezar, es imposible que a una pulga perdida en el espacio le pase algo con el gran hacedor del universo. Y sí: escribí aquella carta abierta en elmundo.es, donde decía que me parecía un director sobrevalorado. También escribí una segunda carta, poco después, en la que confesaba mi absoluta rendición ante una película como 'Volver'. Hay tres películas de Almodóvar que me fascinan, por este orden de más a menos: '¿Qué he hecho yo para merecer esto?', 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' y 'Volver'. Dos que me gustan bastante: 'Átame' y 'Todo sobre mi madre'. El resto de su obra me parece inenarrable. Yo, pecador, me confieso...
Y si esto es un blog y yo corto y pego las tres críticas de los tres principales diarios franceses, pues ya está. Las leí en el avión de vuelta de Cannes y las reproduje. ¿Por qué iba a tener que reproducir más? ¿es que en algún momento del post dije que aquello era "un resumen" de lo que la prensa cinematográfica francesa había dicho de 'Los abrazos rotos'?. Pues no, claro. Me pareció muy representativo que 'Le Monde', casi siempre afín a la obra de Almodóvar, le sacudiera así. Y sí, lo confieso: ya me harta eso de que en España no se le entiende y fuera de España sí. Qué coñazo, de verdad. Y si gana la Palma de Oro, pues no me alegraré por mí, pero sí por él.
7- Quien quiera peces, que se moje el culo. O sea, quien quiera comentarios profesionales o sesudos, exhaustivos o cerebrales, sobre el mundo del cine, que se compre revistas o visite otros blogs. Pero coño, si visitáis este, no insultéis. Si bebes, no conduzcas. Si lees, no despotriques. Es un consejo de amigo. Y relajaos, hombre, que no merece la pena vivir en el apocalipsis perenne.
James.

20 May 2009

Almodóvar, Francia, España

20 May 2009 - URL Permanente

Acto 1
Pedro Almodóvar dijo ayer, martes, en Cannes: "En Francia se me entiende mejor que en España, me trata mejor el público, y también la prensa, porque escribe sobre mí con menos prejuicios que la española".

Acto 2
Los tres principales diarios franceses han salido hoy con sus críticas sobre 'Los abrazos rotos'. Dicen así:

'Le Monde' titula: Almodóvar hace brillar su falta de inspiración
"Y aquí está 'Los abrazos rotos', melodrama negro en el que los afines se sentirán como en casa: un director que cae en la trampa de la ficción, una madre posesiva de un bello adolescente, un amor roto por un accidente de coche y hasta una secuencia completa de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'. Este reciclaje es la prueba de una falta de inspiración. Pero la ventaja de un gran creador sobre el común de los mortales es que él puede llegar a sentirse inspirado incluso por la ausencia de inspiración, y que no pierde el estilo al mismo tiempo que las ideas nuevas". (...) "Además de un homenaje a su propio talento, el director desgrana citaciones y alusiones. Sirk, Buñuel, Hitchcock, véase Antonioni, son invocados, siempre oportunamente, pero sin realmente alimentar la película en nada".

'Le Figaro' titula: Fotonovela
"Almodóvar, que utiliza 'Tristana' y 'Vértigo' como muletas, experimenta una intensa pasión por la fealdad y los clichés. No hay por qué compartirlo. Penélope Cruz, que sueña con ser actriz y se acuesta con un empresario viejo, se agita con una peluca rubia en esta estética de peluquería en la que se cita 'Viaggio in Italia'... ¡mamma mia!". ¿Y qué más, Pedro?".

'Libération' titula: Pedro al borde de la Cruz de nervios
"Con los ojos completamente cerrados, Almodóvar no quiere ver que el mundo ha cambiado y su cine también. Que se ha evaporado el tiempo en que quedaba bien en recurrir a la Movida". (...) "En esta película-laberinto habita un hada: Penélope Cruz, que encarna a Lena...".

Por hablar de todo un poco.

19 May 2009

El Festival de Cannes y la memoria de Almodóvar

19 May 2009 - URL Permanente

Premio al Mejor Director en 1999 por 'Todo sobre mi madre', premio a la mejor interpretación femenina en 2006 para todas las actrices de 'Volver', inauguración en 2004 con 'La mala educación', auténtico hijo pródigo de un festival que sin embargo aún no le ha coronado con su Palma de Oro, Pedro Almodóvar ha vuelto a pisar La Croisette, territorio de recuerdo agridulce para un autor que quiere salir un día de aquí con el mayor premio del mundo del cine (después del Oscar) bajo el brazo. Toda presencia de Almodóvar en Cannes es sinónimo de efervescencia, y la presentación hoy de 'Los abrazos rotos' en la sección oficial a concurso no ha sido una excepción. ¿Será ésta la buena?

"Me iré de aquí el viernes para que no parezca que estoy esperando un premio... pero estoy dispuesto a volver el domingo", ha bromeado el director. Luego, desde detrás de unas aparatosas gafas negras y de una espectacular cazadora negra de destellos brillantes, ha hablado de todo un poco. O mejor, de todo un mucho, porque a Almodóvar le haces en Cannes una pregunta sobre cómo escribió tal o cuál guión y acaba preguntando si hay un psicoanalista en la sala o incluso hablando de la memoria histórica y de cómo el Gobierno del PSOE está faltando a su compromiso con sus electores al no aplicar la ley de la Memoria con la efectividad que debiera.

Y esto no es un ejemplo ficticio, ¿eh?, esto es cierto, Almodóvar ha largado a gusto en Cannes sobre las fosas, las víctimas de la guerra, sus familiares y el peligro de que, de no resolver la cuestión de la memoria, "sus fantasmas se vayan pervirtiendo y corrompiendo". Almodóvar ha dicho que, en los años 70, "tanto las derechas como las izquierdas de este país, Fraga y Carrillo, debieron olvidar lo que ocurrió en la guerra, y nosotros también, para poder reconciliarnos aunque fuera todo casi como un espejismo, concretado en una Constitución que nos sirviera para mirar el futuro; pero 30 años después es imprescindible atender la memoria, porque sus fantasmas están llamando a nuestra puerta, y hay que abrirla, porque esa puerta no sólo no abre ninguna herida, sino que cierra las heridas de las personas que tienen a sus muertos por ahí... y yo creo que la equivocación de la derecha es pensar que esto es una cosa política, y que lo que se pretende es decir algo así como 'quiero a mis muertos pero además quiero la cabeza del verdugo'. Pues no. Hay que abrir esa puerta. Y para eso hace falta mucho más apoyo del Gobierno".

Todo este discurso era el prólogo perfecto para lo que ha venido después: el anuncio al mundo de que él mismo quiere contribuir, a su manera, en la guerra contra la desmemoria: ¿cómo? Han acertado: haciendo una película, concretamente inspirada por el libro 'Decidme cómo es un árbol', del poeta salmantino Marcos Ana, que se pasó 25 años en las cárceles de Franco.

Cuidado, tampoco es seguro, conociendo a Almodóvar y su proverbial multiplicidad intelectual, que sea ese su próximo proyecto, ni siquiera que un día ese proyecto vea la luz oscura de las salas de cine: "Intentaré hacer esa película, aunque tengo varios guiones; porque yo creo que aunque suene un poco esotérico, no eliges las películas, las películas le eligen a uno, y esta me ha elegido".

También ha aprovechado Almodóvar su estancia en Cannes para recordar que 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' va a convertirse en Estados Unidos en serie de televisión, por un lado (en la Fox, dirigida por la escritora de 'Anatomía de Gray', Mimi Schmir), y en musical de Broadway por otro, bajo la dirección esta vez de Tom Cairns.

Y que a él, el cine le ha demostrado que perfecciona la vida. Y que en España, la prensa le trata peor que en Francia porque escribe con más prejuicios sobre su cine. Y que la imagen con la que más se identifica como cineasta es con la de un enfermo John Huston rodando 'Dublineses' "con una especie de UVI móvil detrás". Y que un día, en pleno rodaje, se puso a hacerle un 'cunnilingus' a una actriz para explicarle cómo había que hacerlo. La gente se rió un montón. Almodóvar en Cannes: transmisor de mensajes políticos, vendedor de productos y humorista. Le adoran.

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Croissant en La Croisette: Mira aquí los comentarios en vídeo de Boyero desde el Festival de Cannes

18 May 2009

Carta abierta a Lars Von Trier

18 May 2009 - URL Permanente

Querido Lars,

No me conoces, tampoco importa. Para decirte lo que te tengo que decir es casi mejor así, porque lo que te tengo que decir te sonará fuerte: que te encierren. Perdón, puede que eso sea demasiado. Que te traten. No voy a ir hasta la posibilidad de descargas eléctricas, no soy Mengele, pero lo cierto es que, entiéndelo, gente como tú suelta por las calles –no digamos ya por las salas de cine- es un peligro social. Tú aseguras que hace dos años estabas deprimido, que tocaste fondo y que por eso hiciste ‘Anticristo’, para comprobar si aún eras capaz de rodar una película, como terapia de cura. Pero, ay, te olvidaste de algo: de que con tu intento de dejar atrás la depresión gracias a ‘Anti cristo’, podías deprimirnos a nosotros.

Por el sadomasoquismo se camina a la gloria, dirás, y dirás bien: todavía hay protomártires que se zumban latigazos para comprobar su resistencia al pecado; la paranoia pasiva no es, según tu sabia cabeza, sino un camino de perfección: nada que objetar; por la violencia extrema caminamos hacia el paraíso: impecable razonamiento. Y, como sentencias en ‘Anticristo’ –por boca de un zorro, eso sí, o sea, como cuando Walt Disney hacía hablar a los elefantes y a los ratoncitos- “el caos reina”. Así que si el caos reina, pues eso, que todo da igual, que todo vale, incluida esta película tuya.

Hablas sin parar de Strindberg y de Bergman y hay quien te considera un retoño de Borges y de Kafka (bueno, eso dicen las notas de prensa de tu película)… pero qué cosa, yo, viendo ayer ‘Anticristo’ me acordé más de Belcebú y de la niña de ‘El Exorcista’, de Polifemo y de Charles Manson, criaturitas, estarás conmigo, poco o nada apetecibles de trato. No sé, has dejado acongojado a un 80% de la gente, aquí en Cannes, y has obligado al 20% restante (son porcentajes que saco yo mismo con mi intuición, vamos, que no son científicos) a que ingrese contigo en el frenopático. Pero como hay democracia y libertad, todo es defendible. Bueno, todo no, el terrorismo, por ejemplo, no. Y eso es lo que has hecho tú en ‘Anticristo’: terrorismo cinematográfico. Porque esa historieta que te traes entre Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, esas mutilaciones, esa escena de ella cortándose el clítoris con unas tijeras en un primerísimo plano, esa escena de él con una barra de hierro atravesándole la pantorrilla y luego sacándosela de cuajo, ese sexo enhiesto al que ella masturba y en vez de semen sale sangre, ese niñito cayendo por la ventana y estrellándose contra el suelo, ese olor a azufre en toda la película, Lars, ese olor a azufre… mi buen Lars. Que te encierren. Haz pelis para ti y tus amigos del manicomio, hombre, bueno y para Gilles Jacob y Thierry Frémaux si te siguen invitando a Cannes, que seguirán, eso te lo garantizo.

También te recuerdo, por si se te ha olvidado, el diálogo que ayer mantuviste con un periodista inglés en Cannes. No tiene desperdicio, recuerda:

- El periodista: "¿Por qué ha hecho usted esta película?"

- Lars Von Trier, o sea, tú: "La vida no es sencilla. No tengo por qué justificar el haber hecho esta película".

- El periodista: "Sí, tiene que hacerlo, está en el Festival de Cannes...".

- Tú: "Me gusta hacer películas, eso es todo. Su pregunta es rara. ¿Por qué tengo que pedir perdón? He hecho 'Anticristo' para mí, no para el público ni los periodistas.

Y en ese plan.

Eres único.

Ayer ibas vestido de traje ‘beige’ y sombrerito panamá, pero a mí no me engañas, vienes del mismo Averno, lo sé, aunque ayer dijeras que no eres tú quien decide, “sino Dios el que dicta las cosas”. Y eso que eres ateo. Vaya cacao. “Encuentro la inspiración en mis propios miedos y en mis perversiones”. La frase es tuya también, te sonará. Pero la mejor de todas es la que dijiste ayer en Cannes, aunque tampoco es nueva: “Soy el mejor director del mundo… los demás están sobrevalorados”.

Lo dicho. Manda la dirección de la institución psiquiátrica cuando ya estés instalado y tranquilito. Te mandaremos bombones o, si lo prefieres, una sierra mecánica. Y recuerda a Jack Nicholson en ’El resplandor’. Te puede servir de modelo. Ya sabes: no por mucho madrugar amanece más temprano.

Tuyo sinceramente,

James.

17 May 2009

'Agora' de Amenábar: el umbral de lo muy bueno y lo excepcional

17 May 2009 - URL Permanente

Mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas por cuestiones de amor, fe y poder terrenal o divino impregnan las dos horas y veinte de 'Agora', superproducción de 50 millones de euros con la que Alejandro Amenábar se lanza a un ruedo de complicada gestión: el del cine histórico... y lo hace ni más ni menos que en la sección oficial (aunque fuera de concurso) del Festival de Cannes, donde la he visto hace apenas una hora...

'Agora' cuenta las tremebundas disputas, dialécticas primero, cruentas después y al final bestiales, entre los paganos, los cristianos, los judíos y los romanos que habitaban la Alejandría del siglo IV después de Cristo. Y todo lo que cuenta -los eternos cíclopes de la intolerancia, el "te mato porque no piensas como yo", las guerras de religiones y el inmenso daño que éstas han provocado en millones de y millones de mentes a lo largo de la Historia de la Humanidad- es apasionante, también inquietante. "Una película sobre el pasado que tiene mucho que ver con el presente", ha dicho Amenábar en Cannes. Un Amenábar que ha definido su quinto largo como "una obra contra el fundamentalismo".

Cómo cuenta Alejandro Amenábar su historia sobre la preciosa y sabia astrónoma Hypatia (Rachel Weisz) -con secuencias de dificilísima resolución técnica pobladas por miles de extras y carnicerías varias rodadas con grúa con el sello de un maestro- es mucho más que notable. Amenábar ha dicho que quería describir la Alejandría delsiglo cuarto como si de un reportaje de la CNN se tratara. No sé si esa ambición era buena o mala, pero parecer, no se parecen en nada. Creo que para bien.

Y, sin embargo, 'Agora' no logra, creo, traspasar el restringido umbral que separa lo bueno o muy bueno de lo excepcional. Hay pasión y toda las maestría del mundo en esta película pero en el centro del ágora... falta el punto de garra o de alma necesario para que este cronista pueda soltar un ¡joder, bravo, bravo! para quedarse en un mero: bravo.

No sé, puede que los actores sean los que me fallen en esta aventura épica de dimensiones colosales. Rachel Weisz está llena de matices, no así los personajes masculinos, ni el de Max Minghella ni, mucho menos, el de Oscar Isaac. No quiero imaginarme lo que podría haber sido esta película con un, pongamos por caso, Matt Dillon, o Joaquin Phoenix... o Javier Bardem. Y en esa falta de tirón actoral creo que puede estar la clave de lo que con esta película pueda pasar en las salas de cine... pero ya sabemos que los designios del señor público son inescrutables.

(Ya podéis ver el vídeo con la opinión de Carlos Boyero sobre 'Agora' , dentro de la serie Croissant en la Croissette que estamos grabando desde Cannes. También tenéis el vídeo con las declaraciones que ha hecho a EL PAÍS Alejandro Amenábar )

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