11 Jul 2008
El club de los jueves "El vendedor que olvidó la monotonía"
Esta semana el tema propuesto para el club de los jueves tenía que girar alrededor de un vendedor. Esta es mi aportación, con el clásico retraso que me caracteriza últimamente.
“El relato de los jueves que se publica el viernes”. No se a que me suena este eslogan.
Se trata de un relato de ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La fotografía que ilustra el relato pertenece a un amigo de la feria de Quillota, en la quinta región de Chile que tuvo la amabilidad de dejarse fotografiar mientras le compraba media tienda para llenar las despensas del velero. Le pregunte si siempre había vivido del campo y me contesto…
.-Antes era vendedor.
De ahí nació este relato…
“El vendedor que olvidó la monotonía”
Monotonía... Maldita palabra para uno que se levanta cada día a la misma hora por obligación.
Monotonía… La cafetera siempre me avisa con el mismo ruidito. Empieza a ser molesta.
Monotonía… La ducha al alba cada vez me hace gastar mas agua. Será por rebeldía?
Me miro al espejo y ajusto mi vieja corbata. La misma que me dio suerte un día. La propia que me permitió liderar el ranking de ventas de la compañía. Ensayo mi mejor sonrisa y hago diferentes muecas imaginando las palabras de mi futuro cliente. Hoy me toca visitar al Sr. Montilla. Digo señor, por pura cortesía profesional. Por que si el pudiera leer mis pensamientos, de bien seguro me denunciaría con alguna de esas leyes modernas de hoy en día, sobre el honor y todas esas tonterías que parece molestan a todas las personas menos a los árbitros de futbol. Ay del día en que estos trencillas de negro (ahora amarillo chillón) empiecen a denunciar a espectadores…
Dejo atrás mi apartamento de soltero. Mi leonera que diría mi madre. El redil donde de vez en cuando una figura femenina alegra mis desdichas. Hace dos noches, llegamos de madrugada, con alguna copa de mas. Al levantarse por la mañana me dijo…
.-Tu apartamento parecía mas grande anoche.
No te jode! Hasta la estrecha calle de
Me subo al bus municipal y dejo que mi chofer particular me lleve hasta mi destino. Es un privilegio ciudadano que todos deberíamos de usar. Solo hay que mentalizarse como yo lo hice. Claro que domino muchas técnicas de autosuperación y eso no esta al alcance de todos. Me siento como siempre en la parte de atrás. Y dejo que el discurrir serpenteante de la calles me someta a mi diario preferido sobre finanzas y su extraordinario suplemento de prensa del corazón. Abro las páginas centrales y mi sorpresa es mayúscula… Un miembro –nunca mejor dicho- de la aristocracia ha sido fotografiado con sus santas partes al descubierto! Me miro la fotografía atentamente y no puedo dejar de comparar. No entiendo por que no soy de familia fina si atributos no me faltan.
.-Pues no me parecía a mi que tuviera tanto!
Me dice una señora sentada en el asiento posterior.
.-Señora, cuide a su hijo de las malas influencias y si quiere leer gratis, busque en las papeleras!
Le contesto al tiempo que giro mi revista para evitar su inquisidora mirada. Sigo leyendo y casi me paso de parada. Toco con timbre con insistencia y el conductor, mi conductor, me mira con un semblante serio a través del espejo con el que controla sus dominios. Me bajo y mis pensamientos vuelven a jugar con la querida familia del mequetrefe ese que conduce. Como esta el servicio!
Abro la puerta y una sonrisa que ya quisiera encontrar en mi cama en más de una ocasión, me saluda dulcemente…
.-Buenos días señor.
.-Buenos días monada!
Cambia su sonrisa por un gesto serio. No entiendo a las mujeres.
.-Que desea?
.-Vengo a ver al Sr. Montilla. Soy el Sr. López. Santy López. Con “y” griega, señorita?
Al tiempo que descuelga el teléfono, me señala con su dedo índice la placa que descansa sobre su pezón, perdón, seno izquierdo y en ella puedo leer Srta. Montserrat Albioch. Mis pensamientos rompen el instante seductor que precedía a la lectura de su nombre… -Que difícil debe de ser pronunciar su nombre a uno de los “madriles” como yo, con una copa de mas!
.-El señor Montilla le atenderá en un minuto. Tome asiento por favor.
.-Prefiero estar de pie. He venido sentado cómodamente leyendo el diario “expansión” mientras mi chofer se peleaba con el tráfico rodado.
Le enseño la portada económica y cae sobre su mesa la revista del corazón con las salvas partes sobre sus papeles. La situación se vuelve tragicómica por momentos.
.-Ya veo que la cotización bursátil esta al alza!
Dice con gran aplomo.
En esto se abre una puerta y el Sr. Montilla me salva de la situación embarazosa en la que me había metido. Si me firma el contrato, todo será una estúpida anécdota más.
Le doy la mano y cinco minutos después me acompaña hasta la puerta que me ha visto entrar. Se despide de mí. Amablemente dice…
.-Un placer, Sr. López.
Paso por delante de la recepcionista quien sin alzar la mirada me dice fríamente…
.-Que tenga usted un buen día, señor Santy, con “y” griega me dijo, verdad?
Me suena a recochineo. No se por que tienen tanta intuición las mujeres. Ésta, seguro que sabe que no he podido firmar el contrato. No por mi, claro. Si no por que éste hombre, que dice ser de negocios y no sabe ver una buena oportunidad comercial. Seguro que es un enchufado del jefe. Si no es así, no entiendo como esta en un puesto de tanta responsabilidad.
Ese día, empezó mi declive como vendedor en la multinacional que me acogía desde los treinta años. Pasé veinte años haciendo grande a la compañía. Una mañana me dejaron mi jubilación anticipada encima de la mesa. Con ella compre un viejo puesto de verduras y hortalizas a un no menos viejo agricultor que también quería jubilarse.
Me han salido callos en las manos y aun leo el mismo periódico de siempre. Suplemento incluido. Me levanto cada mañana antes que el gallo cante. Me olvide de la monotonía matutina. No tengo chofer y aquella chica de la calle de la montera, se llevo los mejores años de mi vida y algún que otro ahorro entre suspiros y noches locas. Sigo soltero pero ya no lo soy de oro. Eso si, de vez en cuando alguna mujer insatisfecha me cuenta sus penas en la trastienda de mi negocio. Los tiempos cambian, pero algunas personas seguimos siendo los mismos crápulas de siempre.
Puedes leer más relatos de "vendedores" en las siguientes entradas:
CÁSTOR OLCOZ: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/sixto-l-hotmail-com
CRARIZA: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza
CRGUARDDON: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crguarddon
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janpuertaNací en la España de la posguerra. Aquella donde sonreír era el mejor de los regalos. Pantalones cortos y una bata de colegial. Travesuras que nunca fueron gamberradas... Llamar a una casa y salir corriendo, nadar en el río cuando los peces aun vivían en el, merendar pan del día anterior, unas gotas de aceite i un poco de chocolate si había… los tiempos cambian y los recuerdos están ahí. Me hubiese gustado ser fotógrafo en esa época.
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32 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Jenny dijo
Muy diferente de tu estilo, pero la novedad ha sido muy buena
Señor Capullo dijo
Destila tristeza... por mi profesión conozco a muchos comerciales. Yo iba, y voy todavía (pero mucho menos por suerte), con muchos de ellos de apoyo tecnológico... y te puedo decir que éste relato podría estar basado en la vida de muchos de ellos...
Como dice Jenny, un relato de estilo diferente al habitual. Un buen relato.
Un saludo, amigo.
f-menorca dijo
Paso de ser cazador de ventas a pescador de ventas, perdió su monotonia, pero sufre la monotonia de los demás y ya es un soltero de corcho.
janpuerta dijo
Hola Jenny... Pues si. Uno de vez en cuando se sale del estilo. Quizás también para la monotonía.
Pero, en fin, intentaremos retomar el camino de siempre.
Gracias por estar aquí.
Un abrazo
janpuerta dijo
Apreciado Sr. K… La realidad siempre supera a la ficción. Per mientras lo escribía, no dejaba de recordar algún que otro conocido. Reacciones y comentarios que uno tiene en su retina particular. Pero la parte final, esta llena de esa tristeza que dices.
En ocasiones uno empieza a escribir y las cosas salen como salen.
Un fuerte abrazo amigo.
janpuerta dijo
Apreciado xarbet...
De corcho? Pero corcho seco. Como dicen en algunas zonas del sur, mas seco que la mojama!
Un abrazo
Daniel MacGill dijo
Sensacional, Jan. Y el tema, creo que ha sacado lo mejor de nosotros. Enhorabuena.
janpuerta dijo
Gracias Daniel.
Voy a ver el resto de lo publicado.
En viernes, pero con las ganas del jueves.
Un fuerte abrazi
Cástor Olcoz dijo
Hola Jan: Como verás, tu vendedor coincide hoy con el mío en una interjección. He leído despacio tu relato porque hay mucha vida apretada en esos párrafos. Qué pobre y reducida resulta la biografía de tanta gente, resumida así, sin metáforas ni adornos. El final, aunque se ve venir -como en la mayoría de los casos-, duele, como duelen las desdichas. La complejidad del personaje queda patente gracias a la espontaneidad que alienta tu prosa. La fotografía espléndida. Un fuerte abrazo.
janpuerta dijo
Apreciado castor... Palabra que no había leído tu relato hasta hace unos minutos. Seguramente de haberlo leído antes, habría cambiado el "No te jode" por alguna que otra interjección malsonante denotando cabreo.
Hoy en día, es tan fácil mirar a nuestro alrededor y encontrarnos con tanta similitud que se convierte en difícil no caer en los tópicos.
Poco a poco…
Un fuerte abrazo amigo
elefantefor dijo
Cambió la monotonía del supuesto lujo por la aparente monotonía de las patatas sin darse cuenta que no hay ninguna igual a otra. Estupendo relato con la melancolía y el destino colándose por sus párrafos.
Muchas gracias y un fuerte abrazo.
janpuerta dijo
Un amigo mío suele decir que la monotonía es un mecanismo de defensa que tenemos todos. Éste se activa momentos antes de caer en el ostracismo personal.
Después apostilla…
“Así que estas avisado”
Yo no le hago mucho caso por que me muevo mucho. Un fuerte abrazo amigo.
Manuel Cascales Guindos dijo
El vendedor olvidó la momotonia, pero el precio de las patatas me parece un poco caro, la foto parece antigua, pero no tato como, para ese precio. Saludos y felicidades.
PD. Te agradezco los comentarios a mis fotos antiguas, Gracias.
janpuerta dijo
Apreciado Manuel...
EL precio de las patatas de la fotografía es en pesos chilenos. Sin duda son mucho mas baratas que en España. La fotografía es reciente. Menos de un mes.
En cuanto a tus fotografías antiguas son una verdadera maravilla. Me encanta la visión que nos ofreces desde tu blog de esa España de los años cincuenta. Con tantas cosas por hacer.
Un fuerte abrazo amigo. Y gracias a ti por dejarnos disfrutar de tú trabajo.
Manuel Cascales Guindos dijo
La tofo de la lavandera del rio, está tomada con una "ASI PENTAX", de 35mm reflex pero sin fotómetro, este lo usaba por separado midiendo la zona en circulo y tomando la media para el disparo. Algunas de las de esa época y, posteriores, fueron tomadas con una 6x6 de "YHASIKA", reflex de dos objetivos, daban un foco magnifico, comparables a las "ROLEYFLEX" con objetivo de menos calidad, pero de toda formas, para su precio, muy buenas.
Espero haber satifecho tu curiosidad, gracias por tu interes y saludos.
janpuerta dijo
Apreciado Manuel...
Muchas gracias por tu aclaración.
Repasando tu blog he visto que en el perfil hablabas de tus maquinas. No lo había leído.
Un abrazo amigo.
elisa- dijo
Querido Jan, te he enlazado en mi blog en el meme de la felicidad. Así que te toca trabajar
Un fuerte abrazo!!
karmen-jt dijo
Muy bueno Jan, me ha gustado su rutinaria mediocridad contada en primera persona. Y es una ficción muy real. Un abrazo.
armida martin dijo
armida martin dijo
decìa...que los que trabajan a comisiòn, al menos por estos lares....no ven jamàs una jubilaciòn....un abrazo amigo.
MaríaJosé GH dijo
Hola Jan... Me ha encantado el relato... El protagonista comienza con una sonrisa y acaba en una mueca... Es muy triste, pero también muy real, como dicen más arriba. Y la foto sensacional... Me paso también para decirte que te he enlazado para mi MEME feliz, como Elisa. Espero que todo vaya muy bien allá por donde estés. Un abrazo muy fuerte! :)
Jenny dijo
Hola Jan
Paso para saludarte y para contarte que te he incluido en el meme de la felicidad, es probable que hayas recibido uno antes, pero igual recibelo como un deseo de felicidad en tu vida
las reglas del juego estan en mi blog
Buen día
fernandomaria dijo
Estupendo relato, Jan. Yo me quiedo con el trabajo de tendero del protagonista que con el de antiguo vendedor encorbatado. Tal vez sea porque la venta de este tipo no me va aunque se pueda disfrutar de chófer.
Un sincero abrazo.
elisa- dijo
Jan, he vuelto con calma a leerte y me ha gustado muchísimo tu entrada, un retrato muy bueno de una persona que bien podía ser real. La foto, como siempre, habla por sí sola.
Un abrazo fuerte!!
isaperezdelpulgar dijo
Me ha recordado a los crápulas de Sabina.
Me gusta ese punto de humor.
Un beso, Jan
Ilona Gogh dijo
Apreciado Jan,
Si lo que querías reflejar con ese relato es romper la monotonía, lo has logrado doblemente.
Lo has vivido tanto al escribirlo que hasta tu propio estilo pasó por una metamórfosis...
No es fácil la vida de vendedores, bueno, la vida en sí, a veces arriba a veces abajo, como las olas..., no obstante, se nota un desencanto total en el final.
La imágen que lo acompaña..., como siempre,...muy buena.
Me atrevería a decir sin embargo que lo escito no es su historia, o ¿si?
Un fuerte abrazo Amigo.
blasftome dijo
¡¡Joer!!. Casi, casi, casi me siento identificado. No tengo puesto de verduras, ni una puta dela Calle Montera se llevó mis mejores años, pero........
Buen relato y, además, en consonancia con la vida.
Pat dijo
El final me ha resultado un pelín atropellado, pero quería darte la enhorabuena, porque me ha encantado. Me ha encantado esa primera persona, ese lenguaje, la forma de hacernos entender quién es él por sus batallitas. Me ha gustado mucho Jan. Cada semana lo haces mejor. Cada semana las historias tienen más fuerza y más vida. Un beso
Rosa, Niña Guerrera. dijo
Un gran relato, lleno de matices y contrastes. Distinto a lo que nos tienes acostumbrados, pero no por ello menos interesante. Es más, me ha gustado mucho este cambio, mucho!!!
Enhorabuena querido amigo, disculpa la tardanza para venir a visitarte. Mí aportación con respecto a este tema, lo publicaré en breve. Mientras tanto, he dejado en el post que publico hoy (a modo de comentario y en primera parte), el tema de esta semana. Ah! y Ron Potrero para brindar... con eso que ya no esta Valdemar para llevarlo al Tartessos...
Un beso.
Con cariño, Rosa.
Jenny dijo
Hola Jan
una pregunta, siempre vas a seguir publicando aquí?
un-espanol-mas dijo
Hasta los vendedores tienen su corazon ... aunque te en la patada despues de una vida de 'servidumbre'. Uno es siempre como es. Y de estos quedan muchos. Buen realto Jan, un abrazo
guendy dijo
Es diferente a lo que nos tienes acostumbrados, pero me maravilla como eres capaz de meterte en la piel de los personajes, un retrato perfecto de la monotonía del vendedor que no se diferencia de la de muchas más profesiones.
Un abrazo
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