20 Nov 2008
El club de los jueves "Angustia"
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Angustia
El teléfono sonaba sin parar. Nadie en casa contestaba. El silencio se rompía monótonamente cuando la cinta del contestador automático respondía después del séptimo pitido…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje. Acaba usted de llamar al teléfono de la familia Sánchez Vizcaíno. No estamos en casa. Déjenos su número y le llamaremos nada mas llegar. Sean felices.
Tres segundos después, una doble señal acústica, anunciaba el principio del mensaje…
.-Marta, cariño. Dichoso contestador… Llevo todo el día llamando y no me contestáis. Papa y yo estamos preocupados. Llámame a casa cuando lleguéis. Un beso hija.
Las horas se volvieron angustiosas para los padres de Marta. Sin saber nada de su hija y con mas de ochocientos kilómetros de distancia entre ellos, se hacia imposible conciliar el sueño. Hacía unos meses se habían mudado por cuestiones laborables a Bilbao. Vivían en un ático de la avenida Zumalacárregui.
.- ¿Que crees que les habrá pasado?
Preguntaba María a su esposo mientras este, seguía sentado en el sofá, con el libro abierto en la misma página que hacia un par de horas. Intentando mostrar cierta naturalidad en sus gestos, a pesar de la gran inquietud que le impedía leer dos párrafos seguidos.
.- No te preocupes. Habrán salido a cenar fuera. Ya sabes que en Bilbao todos los restaurantes cierran mas tarde.
Mientras respondía, conectaba la televisión. El telediario de la media noche hacia unos minutos que había empezado.
.- ¿Tu crees?
.- Claro. No recuerdas que hoy era el día que cobraban el premio de la lotería. Habrán salido a celebrarlo. Son jóvenes, no como nosotros…
La locutora daba paso a un accidente de carretera sucedido en las inmediaciones de Baracaldo…
.-Trágico accidente cerca de Bilbao. La conductora de un deportivo perdió el control de su potente vehiculo, estrellándose contra la parte trasera de un camión de mercancías. Como resultado del mismo este se incendió falleciendo los dos ocupantes sin que aun hayan podido ser identificados los cuerpos.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de María. No tenía palabras y volvió a marcar el número de teléfono de su hija…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje…
Ay, Juan que se nos ha matado la niña. Ay Dios mío… Virgen Santa que se nos ha muerto la niña…
Juan, tragando saliva, intentaba consolar a María. La abrazó con fuerza para tranquilizarla.
.-Siéntate y tranquilízate. No sabemos nada.
.-Juan, que tengo un presentimiento. Que son ellos.
.-Pueden ser cualquiera. Tranquila.
.-Que no Juan, que no me tranquilizo que se nos ha muerto. Maldito premio. Que se han comprado un coche demasiado grande y se ha estrellado.
.-Noticia de última hora. Atentado de la banda terrorista en Bilbao. En el paseo Urbitarte, ha explotado un coche bomba. Hasta el momento hay dos muertos. Parece ser que son una pareja que se disponía a subir a su coche al salir de un restaurante. Seguiremos ampliando la información en el transcurso de este telediario…
María y Juan se miraron mas angustiados. Demasiadas casualidades para tanto silencio. Esta vez fue él, quien marcó el número de casa de su hija. María entre sollozos y casi sin poder respirar de la angustia, maldecía la banda terrorista.
.-Me habéis matado a mi hija y su marido. Asesinos. Asesinos. No tenéis perdón de Dios…
Mientras el teléfono seguía sonando y al séptimo pitido…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje.
Juan colgó dando un fuerte golpe con al aparato telefónico. Rabia e impotencia en un desesperado me cago en Dios! Mientras apretaba la mano de su mujer. En la televisión las imágenes de unos vehículos ardiendo, las ambulancias llegando y la gente deambulando medio ensangrentados por la calle, esperando las asistencias, hacia ver la magnitud del atentado pretendido por los terroristas…
.-Desconocemos el número de victimas que puedan haber. Hasta este momento hay confirmadas dos fallecidos. Un hombre y una mujer que salían del restaurante.
Un reportero, entrevistaba al camarero de restaurante, con alguno que otro corte en las manos por los cristales rotos cuando explicaba que las victimas eran dos jóvenes que estaban celebrando algo de la lotería o así.
.- Me dejaron cincuenta euros de propina.
Decía mientra le atendía la cruz roja. María seguía su cantinela desesperada. Juan volvía a marcar el número de su hija… Dos pitidos. Tres pitidos…
.-Contesta hija mía. Por todo lo que más quieras… contesta!
Cuarto pitido…
.- Dios mío, haz que conteste.
Se produjo un silencio al tiempo que una voz contestaba al teléfono…
.-Si, con quien hablo?
Una voz desconocida contestaba. María insistía en saber que pasaba. Juan contestó…
.-Soy el Padre de Marta. ¿Quien es usted?
Señor cálmese. Soy el inspector Santillana. Tranquilícese…
.- ¿Quien es? ¿Quién contesta el teléfono de nuestra hija?
Seguía preguntando muy alterada María…
.- Es un inspector de policía.
.-¿Que ha pasado inspector?
.-Tranquilícese, señor.
Al mismo tiempo la presentadora volvía a cobrar protagonismo con otra noticia de última hora…
.-Interrumpimos los deportes para dar otra trágica noticia en Bilbao. Acaban de descubrir los cuerpos sin vida de una pareja brutalmente asesinados en su domicilio de la avenida Zumalacárregui. Parece ser que las victimas habían cobrado una fuerte suma de dinero de un premio de la lotería…
“Club de los jueves”
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Este relato pertenece al club de los jueves. El tema de la semana hacía referencia un vehiculo de motor...
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13 Nov 2008
El club de los jueves "El origen de las especies"
Los más incrédulos, que siempre los hay, no darán crédito a éste relato. Pero me consta que a finales del siglo diecinueve el texto que mas abajo reseño formaba parte del libro de Charles Darwin, El Origen de las especies…
El Beagle se encontraba a noventa millas de las Flakland Islas. Charles, leía placidamente en la cubierta. En sus manos, el ensayo sobre el principio de la población de Charles Thomas Robert Malthus. Un aparte del mismo, le llamó poderosamente la razón…
"Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre”.
Lo repetía una y otra vez. Entendía su significado a pesar de haber estado escrito casi cincuenta años antes. Pero reconocía que se le hacia difícil entender su proyección de futuro. No obstante, la base de su teoría de la evolución, la terminó de concretar con los apuntes que la lectura que el libro de Thomas le había suscitado.
El párrafo que fue eliminado del libro decía…
“Ante estas conclusiones solo me queda el dejar la puerta abierta a una evolución engendrada entre el hombre y su capacidad resolutiva a nivel mental. Llegara un día que su cuerpo deberá de complementarse con algún aparato para mejorar su calidad de vida ante el mismo caos provocado por el mismo. Como punto final de su parte evolutiva antes de iniciar su decaimiento como especie. En una visión que tuve hace meses cuando contraía unas extrañas fiebres, fui tratado por algún tipo de planta alucinógena. Primero pensé que fruto de los desvaríos de mi mente se producían básicamente por la debilidad de mi cuerpo. No obstante, una vez analizados los bocetos he recordado que son similares a los dibujados por mi mismo a bordo del Beagle, cuando pensé que si todo empezó a nivel evolutivo, seguramente el hombre aprovechando su capacidad de raciocinio terminaría por auto incorporarse algún mecanismo para hacerse mas placentera su vida en el planeta”.
Por si solo, el parágrafo parece no tener mucho sentido. Pero si vemos los bocetos que pinto Charles y que fueron encontrados en una vieja habitación de la biblioteca nacional de Valparaíso por un empleado amante de los grafitis urbanos.

Entenderemos perfectamente que este artista callejero haga su propia revolución de las especies adaptando una bicicleta al hombre que evolucionó del mono para tener una mejor vida en cualquier ciudad.
La censura de finales de siglo borro algunos párrafos del libro para poder editarlo. Afortunadamente el editor, conservó un manuscrito original. Gracias a el, este pequeño relato sale a la luz.
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30 Oct 2008
"El club de los jueves" Gelatinaqua
Podéis seguir mis trabajos y mi viaje en: Imágenes y palabras
Este relato pertenece al club de los jueves.
“Gelatinagua”
En algún lugar de Europa a finales del siglo veintiuno…
Somnoliento como cada mañana, sus pasos lo llevaron en un rito sonámbulo hasta la ducha. Giró con tanta prudencia el grifo que al ver que no salía ni una gota de agua, ni se inmutó. Con los ojos cerrados, permaneció por un tiempo indeterminado debajo de la misma. Volvió a cerrar la llave. Con la toalla secó su piel a pesar de la sequedad que mostraba. Se vistió pausadamente. Marchó a trabajar.
Sentado en su despacho, cogió el control remoto. Oprimió la tecla del teléfono. Lo dejó en manos libres. Cuestión de comodidad...
.-Con quién quiere usted comunicarse?
La voz, sonaba un tanto metálica y ambigua. Pero con imaginación, uno pensaba que quien le contestaba era una simpática operadora…
.-Con piel y cutis.
Dos señales acústicas imitando un timbre es lo que tardaron en responder…
.-Piel y cutis, buenos días. En que podemos ayudarle.
La voz de la recepcionista le hizo recordar la realidad…
.-Esta mañana me he vuelto a duchar en seco. Pero… la piel no se acostumbra a ello.
.-Según su informe, hoy es el noningentésimo sexto día de la nueva terapia.
.-So lo sé, pero…
.-Debería de bañarse en días alternos. La piel se le resentirá menos.
Presionó el botón de colgar. Las cosas habían cambiado sustancialmente en los últimos años. Aún podía recordar sin grandes esfuerzos cuando el agua corría libremente por las cañerías. Se pagaba una cuota y uno podía beneficiarse de la misma en función de su poder adquisitivo. Hoy en día, los conductos solo sirven para transportar a las casas las señales electromagnéticas para los sistemas de control de todos los automatismos. Las tuberías de cobre aíslan las interferencias que se generan en la tierra debido a la sequía provocada por los cambios climáticos a mediados del siglo veintiuno. El agua, es patrimonio de algunas grandes corporaciones. Solo se destina para elaborar algún que otro gel de ducha en seco y unas pastillas llamadas “gelatinagua”. Las ofrece el propio gobierno para suplir la necesidad de beber a diario

Volvió a tomar el control remoto y presionó la tecla recuerdos. Situó una píldora en su boca. La sequedad de la garganta se humedeció insensiblemente. Se cerraron las cortinas y bajaron las persianas. Una gran pantalla se desplegó en la pared. Se difuminaron las luces y el rumor de un riachuelo empezó a sonar por el sistema de megafonía. Unas imágenes de un fotógrafo de principios de siglo empezaron a mostrarse con una cadencia de veinte segundos cada una de ellas…
El club de los jueves
“Gelatinaqua”
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!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->23 Oct 2008
el club de los jueves: "Una pequeña perversión"
Apreciados amigos… éste relato perteneciente al club de los jueves, también se publica en mi blog: Imagines y Palabras. A diario podréis seguir en él, parte de mi viaje.
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Una pequeña perversión
Un crucero de lujo llamado “Hope” naufrago a finales de
Atardecer del séptimo día después del naufragio…
Seis días. Largos y angustiosos. La incertidumbre se había apoderado de casi todos los supervivientes del naufragio. Mrs. Harriet se había pasado las dos últimas tardes, con el sol a sus espaldas, observando el horizonte. Subida a lo alto de la zona más alta de la isla, buscaba algún indicio. Una esperanza en forma de columna de humo de otro crucero o bien la silueta de las velas de una goleta o un bergantín.
Nadie de los supervivientes, tenía la certeza de que se encontraban en una ruta comercial. Pero debían de seguir aferrados a la idea de que así era.
A su lado había preparado una gran pira de ramas secas. También unas hojas de palmera recién cortadas. Así garantizaban el humo blanco para ser vistos. A su derecha, una fogata -más pequeña- ardía para poder prender la grande con rapidez cuando fuese preciso.
Su aspecto era frágil. Pero sus carencias físicas, las suplía con una gran personalidad. Ésta sin duda, se debía a sus nueve años de matrimonio con Harold Ferguson. Un excéntrico hombre de negocios, con una inmensa e incalculable fortuna.
Treinta años separaban al matrimonio y eso, se dejaba notar en algunos aspectos de la vida en común. Por eso, Mr. Harold permitía ciertos deslices a su mujer, siempre y cuando la discreción fuese total. Incluso en más de una ocasión, él había sido testigo de diferentes encuentros. Un día la descubrió casualmente al regresar antes de lo previsto con un joven apuesto. Lejos de incomodarse, se escondió detrás de las cortinas, siguiendo todo el acto con gran excitación de su libido.

Unos meses atrás, Mrs. Margarett Devero, vecina de Harriet hasta que contrajo matrimonio, averigua casualmente los devaneos de su amiga con el beneplácito del marido. Al ser ella, miembro activo de la “Iglesia de
Éste comportamiento, había llevado a las dos mujeres a fuertes enfrentamientos en los encuentros casuales que se habían producido.
La sorpresa de ambas fue mayúscula al encontrarse cara a cara en la cubierta del Hope. Margarett, había decidido viajar, para escribir lo que tenia que ser su primera novela de misterio. Pero sin duda, el encontrase con ella, modificaría sustancialmente su estancia a bordo.
Los pensamientos de Mrs. Harriet, le hicieron retroceder nuevamente al puente de mando, en la madrugada que sucedió el desastre…
Faltaba una hora para que el día empezase a clarear. La mar gruesa requería de cierta precaución. Por eso se recomendó a los pasajeros no salir de sus camarotes. Ese motivo fue aprovechado por Mrs. Harriet para dirigirse hasta la cabina de mando con la intención de seducir al oficial Johnson. Mrs. Margarett se encontraba escribiendo uno de sus artículos de misterio en su camarote. Escuchó unos pasos en el pasillo. Abrió lentamente la puerta y vio a Mrs. Harriet que había salido del suyo. Se puso una bata y decidió seguirla.
Johnson, se aferró a la cintura de Harriet. Sus labios, cerraron sus ojos y las manos se volvieron brisa de caricias sobre la ropa de los amantes. Todo esto sucedía a espaldas del timonel. Quien tenía la mirada fijada en la proa del crucero.
De golpe, pasaron de mar gruesa a mar arbolada. Olas de nueve metros y unas ráfagas fortísimas de viento. El capitán, al notar el cambio, decidió adelantar su turno. Salió de su camarote para dirigirse hacia el puente.
Margarett a través de uno de los ojos de buey, observó la escena entre los amantes. Su indignación era tal que no lo pudo resistir más. Entró de improviso. Con la biblia en la mano alzada. Gritando salmos pecaminosos y el clásico arrepentíos! Pecadores!
Samuel, el timonel, se vio sorprendido por lo que sucedía. Se distrajo de su trabajo. Perdió la proa por un instante. Las dos mujeres, se enzarzaron en una pelea que fue de lo verbal hasta tirarse de los pelos. Samuel dejó el timón para intentar separar a Mrs. Margarett. Johnson hacía lo propio con Mrs. Harriet. El timón suelto giraba sin orden ni concierto. En ese preciso instante, la proa del Hope, encontró la primera ola de la mar arbolada. Una pared de doce metros de agua barrió con fuerza la cubierta. En esto entró el capitán. Sin entender lo que sucedía pero al ver el timón sin dueño, intentó contrarrestar sus movimientos. El crucero escoró a estribor, mientras una segunda ola, golpeaba con fuerza el casco escorándolo hasta una inclinación peligrosa. El Hope, tenia los minutos contados. Se debía abandonar el buque. La sirena de la alarma empezó a sonar. Por megáfono, se indicaba a los pasajeros lo que debían de hacer. Una tercera ola, inundo los accesos a cubierta. Solo dieciséis personas pudieron alcanzar los tres botes salvavidas. El Hope, el resto de los tripulantes y pasajeros, fueron engullidos por el océano.
Harriet abrió los ojos a la realidad. El horizonte se desdibujaba a pasos agigantados. Pronto la oscuridad lo invadiría todo. Johnson subió a relevarla.
Harold, detrás de unos matorrales observaba en silencio.
Copyright © By Jan Puerta 2008 Texto y fotografías con copyride del autor.
09 Oct 2008
el club de los jueves: "Habitación ciento siete"
El tema propuesto por “Bloddy” para ésta semana hacia referencia a los pecados capitales. Eso si, no se debían de nombrar explícitamente en el relato. Aquí tenéis una historia sucedida hace unos meses en un hotel…
“Habitación ciento siete”
.-Me gusta mandar. Me sienta bien!
En la mesita de noche, el teléfono tenía una tecla verde parpadeante. La presionó con insistencia.
.-Dígame Sr.?
Una voz femenina. Sugerente. Sensual. Pero a él, avezado en triquiñuelas varias, no le modificaba su actitud, ninguna locución agradable. Al contrario. Lo exasperaba más.
.-Cuando piensan servirme el desayuno?
.-Disculpe Sr. Son las seis quince…
.-En mi reloj, son las siete quince. Hora de desayunar.
En la recepción del hotel habían descubierto que cada vez que hablaban con el Sr. Montejuto, la palabra disculpe, se repetía sin cesar. Casi siempre sin necesidad de ella. Pero era el mejor cliente y la dirección siempre les prevenía de su mal carácter. Su insolencia absurda.
.-Disculpe Sr. Montejuto, quizás no cambió la hora. Ésta madrugada se ha atrasado sesenta minutos.
.-Y como es que nadie de ustedes me informa de esto. Es inaceptable por su parte! Súbame el desayuno inmediatamente y una hoja de reclamaciones.
Presionó la tecla verde para cortar la comunicación.
.-Aquí necesitan mas disciplina. Pero yo los meteré en vereda. Vaya si lo haré.
La recepcionista con la palabra disculpe en la boca, tenia el rostro desencajado. Su compañera, le dio una palmadita en el hombro…
.-No te preocupes. Siempre así. Lo malo es cuando te toca turno y él, está hospedado. Lo bueno, cuando se va.
.-No es justo. No se puede ser así.
.-Amiga, lo justo o injusto, deja de tener razón cuando la norma de la casa es… repítelo conmigo…
Y las dos voces al unísono, recitaron el consabido: “El cliente siempre tiene la razón”.
Llamaron a la cocina para que le subieran inmediatamente el desayuno y avisaron al director de lo sucedido. Lo llamaron a su casa, ya que él entraba a trabajar a las siete.
Éste al ver el número de la recepción lo primero que pensó fue en el conflictivo cliente…
.-No me diga nada. El Sr. Montejuto tiene una queja, verdad?
Pues si. Disculpe que le moleste, pero es que ha sucedido…
.-Sta. Leonor, le ha pedido el libro de reclamaciones?
.-Si señor, pero es que no tiene razón…
.-No diga eso ni en broma. No sabe el lema de la casa?
.-Si, Sr. Director. Si que lo se.
.-A ver, repítalo conmigo…
Y los dos entonaron a través de sus respectivos auriculares: “El cliente siempre tiene la razón”
.-Bien, no se preocupe y piense en ello. Ha ordenado ya que se lo subieran?
.-Si. Acabo de llamar a la cocina y mi compañera ha ido a buscar el libro a su oficina.
.-Bien. No se preocupe. En treinta minutos estaré ahí.
En la cocina, todos estaban nerviosos. Javier, el mozo que terminaba su turno a las siete, maldecía el cambio de horario…
.-Seguro que se queja de algo mío. Que mala suerte. Yo que pensé que Jacinto, mi sustituto tendría que llevárselo.
En esto sonó el teléfono de la cocina…
.-Si dígame?
Ésta el encargado?
Si, un momento. De parte de quien?
.-Soy la madre de jacinto.
.-Don Luis, es la madre de Jacinto!
.-Dígale que no me puedo poner. Pregúntele si Jacinto se ha puesto enfermo?
.-Me dice el encargado que si…
.-Ya lo he oído. Si. Está enfermo. Ha pasado mala noche. Que ya vendrá mañana.
.-Me dice que ha pasado mala noche, pero que cree que vendrá mañana.
Don Luís sabía que cuando venía el Sr. Montejuto, mas de un mozo del servicio de habitaciones enfermaba. Menuda casualidad!
.-Javier, apúrate por Dios! Coge la bandeja y sube volando.
Con la mano
temblorosa intentaba abrocharse el corchete del cuello para dar mejor imagen. La mesa cam
illa, llevaba el desayuno que siempre solicitaba. Cuatro huevos revueltos con trescientos gra
mos de jamón de Jabugo de las dehesas salmantinas. Tostadas, mantequilla y mermelada de
arándanos silvestres. Una cafetera con café y un poco de leche templada. También un zumo de naranja que nunca consumía. Los dos periódicos de más tirada debían de estar doblados
en la esquina derecha, junto a los cubiertos. Al lado de los mismos, el libro de reclam
aciones.
Javier se situó delante de la habitación ciento siete. Golpeó levemente con los nudillos la puerta…
.-El desayuno Sr.
.-Pase! Ya era hora, por Dios!
.-Buenos d…
.-Nueve minutos! Intolerable! Desde que he llamado han pasado nueve minutos. Increíble. Menudo servicio.
.-Disculpe Sr. …
.-Siempre disculpas, siempre lo mismo. Nunca aprenderán a hacer las cosas bien? Tan difícil es?
Javier con los ojos a ras de suelo, no sabia que decir. El cuello casi no lo dejaba respirar.
.-Y usted que tiene que decir
me. Nada?
.-Disculpe es que…
Con los ojos casi fuera de las orbitas el Sr. Montejuto, seguía gritando sin cesar. Javier sumido en una especie de trance por la falta de oxigeno, se desvaneció cayendo sobre la moqueta gris.
.-Será posible. Ahora éste se desmaya. Increíble!
Volvió a presionar la tecla verde… Leonor, empezó a temblar. La luz de la habitación ciento siete parpadeaba con insistencia. Es
taba paralizada. Temía lo peor y no podía mover un músculo. Su compañera contestó por ella y antes de poder articular palabra…
.-A ver que pasa aquí. Como se puede desayunar con un mozo desmayado en el suelo. Que alguien suba y se lo lleve!
Colgó el teléfono, abrió el periódico y empezó a leer mientras el jamón seguía fundiéndose en su paladar.
.-Tienen un mal servicio pero el jamón y estos huevos están de muerte.
Cuando entraron las asistencia
s medicas, se encontraron a Javier en el suelo. El nerviosismo y la presión del momento, le jugaron una mala pasada. Uno de los enfermeros, se entretuvo con él, al tiempo que el segundo, vio al Sr. Montejuto, como adormecido sobre la mesa. Comprobó la gravedad de la situación al ver su cabeza sobre los huevos revueltos y la mermelada de arándanos silvestres. La taza de café derramada manchaba los periódicos y el libro de reclamaciones. Mientras, Javier reaccionaba al frasco de amoniaco que el médico le había pasado por delante de la nariz. Con la visión medio nublada observó, -sin saber muy bien lo que pasaba- como se desesperaban intentando reanimar al cliente. No pudieron hacer nada. Había fallecido. Media hora después, el medico forense certificaba su defunción.
A la mañana siguiente, Jacinto fue a trabajar. No pensaba hacerlo. No soportaba el despotismo de ese personaje. Se había levantado a las cinco de mañana. Como cada día, sacó a pasear a su perro. La rutina matinal consistía en observar las portadas de los periódicos. Amontonados en el suelo, al lado del quiosco. Al tiempo que el can hacia sus necesidades. Le llamó la atención un recuadro donde se leía el nombre del hotel…
“Refutado exmilitar muere en el hotel Palas”. Sacó como pudo el diario de la pila y abrió la pagina seis… “Drama en el hotel
Palas. El Ex teniente coronel Don Álvaro Montejuto y Linares, falleció en la habitación ciento siete del hotel Palas. Los primeros indicios apuntan a un infarto de miocardio…”
Jacinto cerró el periódico. Puso una moneda
al teléfono público y llamó al hotel…
.-Soy Jacinto. Que ya me encuentro mejor. Vendré a trabajar.
En la cocina se había recuperado la tranquilidad. Se trabajaba con una leve sonrisa en la comisura de los labios.
El medico forense, en “petit comité”, le comentó a Don Luis, que el odiado cliente, se había atragantado con los huevos. Al sentirse mal por el ahogo, empezó una taquicardia que lo fulminó.
Ésta vez, el cliente tuvo toda la razón del mundo. “Los huevos estaban de muerte”
Copyright © By Jan Puerta 2008 Texto y fotografías con copyride del autor.
28 Ago 2008
El club de los jueves "Mis momentos"
Todos tenemos un sueño. Al menos yo lo tengo. El mío se repite incesantemente desde el día que vi esta imagen…

Amanece entre una neblina que no quiere desaparecer. Se deja ver y sentir hasta pasadas las diez de la mañana. El reloj de bolsillo de mi abuelo, me avisa de su puntualidad. Poco a poco, con pereza, se diluye y el horizonte empieza a alejarse.
Todo sucede a cámara lenta. Un segundo se vuelve eterno y un minuto se confunde con una vida vivida intensamente. El entorno es de una belleza tal que la realidad se mezcla oníricamente hasta hacerme dudar de mis sentidos.
Abro la ventana con los ojos cerrados. Respiro profundamente y me dejo invadir por el salitre que desprende el oxigeno oceánico. Las partículas salubres inundan mi sentido olfativo y me hace emerger de mi letargo nocturno.
La tetera resopla como una vieja maquina de vapor. Desbocada como un brioso corcel corriendo por su libertad. El te me devuelve la calma y sustituye la inquietud del momento por la reflexión necesaria para seguir abriendo el día a mis necesidades.
Hoy seguiré escribiendo. Los días grises incentivan mi intelecto. Nunca se sabe cuando aparecen, pero si que se, que cuando vienen, hay que sacar provecho de ellos.
Vivir alejado de todo y de todos, tiene su recompensa cuando mi vieja maquina de escribir “Erika” escupe las hojas que necesitan tu ego para seguir escribiendo sin cesar.
“Erika” es una maquina alemana que desde hace mas de sesenta años tiene mi familia. Una herencia de esas que uno le da un valor muy peculiar. Intangible pero imprescindible. Solo otro loco maniático a la hora de escribir, podría valorarla como tal, ante una época donde la tecnología a suplido el viejo ruido al teclear por un silencio tan perfecto que parece que donde antes había la actividad frenética de un escritor hoy en día parezca un campo santo.
Los minutos se suceden y las paginas van rellenado un tremendo rompecabezas que algún día uno deberá de poner en orden. Mientras, las gaviotas, sobrevuelan la techumbre y las dos mas viejas, descansan encima del cono de la chimenea. Alguna, mas joven e inexperta se vuelve equilibrista, al optar por el pararrayos. Las demás, deben de conformarse y posarse directamente en el mismo tejado.
En la línea del horizonte un viejo petrolero se lleva al nuevo mundo una buena reserva de oro negro. Algún que otro mandatario se habrá embolsado una buena “coima” aprovechando la situación actual. Siempre ha sido así. Siempre será así. Es la condición humana. No hay mas.
El teléfono me despierta de mis devaneos.
.-Alo!
.-Jan, tengo buenas noticias…
Se corta la comunicación antes de darme las buenas nuevas. Pienso en esa frase que se suele decir… “Si es importante, seguro que volverá a llamar”.
Me siento mirando la línea del cielo. Mis dedos corazones, índices y anulares se dejan llevar por el ritmo frenético que dicta mi consciencia. No se bien cuantas pulsaciones por minuto. Doscientas tal vez. Unas pocas mas. Que mas da, siguen su ritmo mientras la mirada quiere distraerse con todo aquello que la imaginación deja entrever y la realidad comparativa quiere precisar.
Ahora recuerdo las palabras de un amigo escritor que solía decirme…
.-Los relatos suelen conformarse de pequeños matices que llaman la atención del lector.
Vuelve a sonar el teléfono. Alargo la mano y aprieto la tecla de manos libres. Mis dedos siguen jugando con las teclas y mi amigo intenta de nuevo darme las buenas noticias.
.-Iré al grano. Ya tienes la columna semanal asegurada en el suplemento. En un mail, tienes el contrato.
.-Gracias. Lo revisare. Todo bien?
.-Si claro. Todo perfecto. Pensé que darías botes de alegría. Que frío eres!
.-Lo siento. Estaba dejándome llevar por lo que escribo. Lo demás tenia que llegar no crees?. Emocionarte por algo que uno sabe que tarde o temprano le llegara, no tiene mucho sentido, verdad?
.-Claro. Visto así. En fin, al menos…
.-Si.
Antes de colgar añado…
.-Claro que lo celebraremos.
Nos despedimos. Sigo tecleando sin darle mas importancia a lo que es sin duda, un punto de equilibrio en mi maltrecha economía. Una estabilidad para cubrir los gastos básicos y alguna botella de vino tinto extra. Todo premio debe de ser celebrado como tal. Y así lo haré.
La noche cae pronto. Parece que cuando uno pierde la noción del tiempo los días se suceden sin control aparente. Una sucesión de instantes que hace volátiles. Hace mas frío de lo normal. Los últimos días del invierno austral me predispones para encender la chimenea. Al tiempo, enciendo las dos lámparas de aceite. Una pieza de piano suena en la radio. No se de quien es, pero tampoco importa mucho. Es un buen complemento. Pongo a calentar la sopa que no comí al medio día. Intento poner en orden las hojas escritas hoy. Una caja de folios me sirve de improvisado archivo.
Un sorbo de te y el viejo faro que se encuentra al norte, dirige su luz intermitente hacia el sur. Quizás mi nuevo destino. El sur siempre me ha llamado la atención. Aunque una vez llego allí, pienso que en el norte hay mucho por ver. En el fondo mi Madre, tenia toda la razón del mundo cuando me decía que era un culo de mal asiento.
Si no fuera por que he encontrado mi propio paraíso, bien seguro es que hace días habría emigrado a otro rincón.
Enciendo una barrita de incienso tibetano. El horizonte se llena de luz. La luna, hoy esta en su pleno apogeo. Al tiempo que emerge del horizonte. Una silueta de un barco se cruza por delante dándole al instante tintes mágicos. Todo sigue su curso. Todo mi mundo se reduce a mis pensamientos…
Me acuesto. Otro pianista sigue amenizando el silencio paradisiaco donde me encuentro. Pero en lugar de romperlo, lo complementa. Curioso, no?.
Mañana revisaré el contrato. Añoro los contratos de palabra. El honor entre dos personas. El valor de dar la palabra y no tener que preocuparse por su incumplimiento. Sin duda, no vamos bien. Espero que al menos no haya letra pequeña.
“El clu de los jueves”
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
Este relato forma parte del club de los jueves. El tema propuesto para ésta semana trataba sobre el paraíso. Mi forma de verlo es ésta. Pero mis compañeros del club lo han visto de diferente manera. Visítalos!
crariza
karmen-jt
un-español-mas
srcapullo
pat
ana
andy
escoces
castor
jan
rosa
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elefantefor
odisea
carmen>
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Xarbet
21 Ago 2008
El club de los jueves "Medalla olímpica a la hipocresía"
Hoy jueves, aprovechando que el tema propuesto por Rosa es libre, mi relato de hoy es un artículo que publique hace unos días con motivo de la inauguración de los juegos olímpicos. Estos últimos días, estamos empachados de medallas olímpicas y mi aportación a las mismas, ha sido la publicación de unas imágenes alegóricas sobre el tema que nos ocupa. Si queréis ver la serie en concreto solo tenéis que “clicar” aquí: Medallas olímpicas.
La china escondida
Las olimpiadas tienen un espíritu de fraternidad que es innegable. Pero detrás de los buenos propósitos se esconden las realidades mas miserables y mundanas de muchos países. Algunos de ellos, con anterioridad han sido vetados a participar por su situación interna o sus actos contrarios a ese lazo de unión fraternal que pueden significar los mismos juegos.
Sin duda, la inversión que siempre suele saquear las arcas de un país organizador, difícilmente consigue igualar los años siguientes al evento con un equilibrio estable en los sectores mas desfavorecidos de la sociedad.
China es un ejemplo claro de lo que no debería de ser y en cambio es. Los periodistas que allí se encuentran deberían de ser mas críticos con la realidad y menos permisivos con los halagos. Los récords del mundo de poco sirven si detrás siguen dejando una estela de miseria y poca dignidad para un pueblo milenario que ha tenido que soportar estoicamente durante su historia, los saqueos de su tierra en beneficio de unos cuantos. Algo que sucede en muchos rincones del planeta. La diferencia está en la cantidad de información mediática que miran hacia otro lado en lugar de informar de las libertades que se pierden fuera del mismo.
Google sigue estando vetado en muchas de sus funciones de búsqueda desde el interior del territorio chino. El máximo exponente de la libertad de expresión (Internet) esta continuamente vejado para evitar que “malas” informaciones que puedan enseñar al pueblo la realidad.
En plena ruta de la antorcha olímpica, y en ese afán de figurar en la historia como lo mas original, si consiguió que la misma tocara el cielo en la cumbre del Everest. La montaña sagrada. Mientras esto sucedía, en el campo base, varias expediciones, debían de esperar a que el bazar mediático terminase para seguir sus ascensiones a la cima. Se les vetó hasta nuevo aviso, cualquier intento de hacer cumbre. El miedo a una posible reivindicación a favor del Tíbet, llevo al gobierno a censurar las cartas de los componentes de esas expediciones, las cuales eran leídas por el gobernador asignado a la zona, además de impedir cualquier comunicación, ya fuese oral o bien a través de un mail, sin la presencia y supervisión de “alguien” asignado por el mismo representante. Si todo esto sucede donde hay un periodista que pueda informar (aunque sea con retraso) miedo me da pensar, lo que sucede donde no hay nadie para informar.
Estas dos anécdotas, solo son una muestra del nuevo gigante en la industria mundial. Hoy en día, algunos millones de almas chinas, buscan un lugar en la sociedad mas capitalista que uno pueda imaginar. Pero el resto, seguirá sumido en la pobreza. Lamentablemente, China esconde una realidad que todos saben pero nadie quiere hurgar por aquello del que dirán. La caja de Pandora esta ahí. Solo hay que abrirla para que sus miserias salgan a flote.
Hoy mi medalla, se trasforma en un amasijo de hierros que les impondría a los dirigentes del imperio chino. Unas cadenas sin oro, sin plata, ni bronce. Solo cadenas para atarlos a su propia realidad.
Texto y fotografías con copyride del autor.
janpuerta@gmail.com
El resto de los relatos "libres" del club de los jueves los podeís encontrar en estos enlaces:
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Xarbet
14 Ago 2008
El club de los jueves "A traves del tambor"
A través del tambor
.-No lo puedo evitar doctor. Y me temo que eso me ésta afectando en demasía.
Mis primeras palabras fueron toda una declaración de impotencia. El diván negro me ayudo a relajarme. A soltar ese nudo que atenazaba mi garganta. Hable por los cuatro costados. Mis intimidades, pensamientos y demás, pasaron a formar parte de unas notas tomadas con buen pulso y una caligrafía impecable. La del doctor Eyes.
Todo empezó hace unos días. Desayuné en casa como todos los sábados. Mi esposa Margaret compraba unos dulces de avena y pasas los viernes. Era el único día que lo hacíamos juntos.
.-Mas café?
Me pregunto al tiempo que levantaba la tapa de la cafetera, dejando que el aroma arábigo que desprendía, terminase con mi resistencia a una segunda taza.
.-Media taza, por favor.
.-Has llamado al doctor?
.-Si. Tengo una cita el próximo jueves. Espero poder acudir. Últimamente el tiempo no me da para mucho.
.-No sirven mas excusas. Debes ir.
La semana, discurrió sin grandes sobresaltos. Solo alguna que otra anécdota laboral sin mucha relevancia. Así que sin darme cuenta, me encontré sentado en el diván contestando a todo lo se me preguntaba y algunas cosas que necesitaba contar para ampliar la respuesta. No fuese a pensar el galeno que mis actitudes venían precedidas de una falta de reflexión.
.-Me gusta. No puedo evitarlo. Es malo? Tiene solución?
El doctor, bajo un poco la cabeza, me miro por encima de sus gafas y sin dejar de tomar notas me dijo…
.-Malo? No lo creo. Pero anormal si que lo es. Hay que saber el origen de su fijación para comprender la repercusión y encontrar el camino de vuelta a la normalidad.
Sus palabras las quería entender, pero me costaba muchísimo poder concentrarme en las mismas. Solo las oía. Sin analizarlas me era imposible sacar conclusiones.
.-Me va usted a recetar pastillas? Alguna estancia en un balneario de aguas termales?
Al no entender mucho sus palabras, le hacia alguna que otra pregunta para ver si al menos me clarificaba cual seria el mejor tratamiento.
.-Su caso no tiene cura.
.-Pero…
.-Siento no poder ayudarle. Mire, en mis veinticinco años de especialidad en voyeurismo, jamás me había encontrado a un Voyeur tan especial y sofisticado como usted. Los he visto de todos tipos. Pero como usted ninguno. Lo suyo roza el esnobismo y contra eso ni el temido electroshock podría garantizarle una mejoría.
.-Pero…
.-No insista. No hay nada mas que hablar. Que pase usted un buen día.
Me encontré en el ascensor con una sensación realmente angustiosa. Deambule por la calle como un vagabundo. Entre en seis bares y en cada uno de ellos me tome dos cafés cortos. Aquí podía tomar tranquilamente una segunda taza. El caso es que a medida que avanzaba la tarde, los ojos parecía que me salieran de las orbitas. Sin duda la cafeína ingerida excitaba mis neuronas. Entonces escuche de fondo el redoble de un tambor. Mi corazón latía a una velocidad vertiginosa. Y mis ansias, pronto se verían colmadas.
Sonó el celular mientras me dirigía guiado por el tamborileo tamboril…
.-Hola amor, como te ha ido?
.-No hay solución. Este doctor tampoco sabe como conseguirlo. Mas tarde te cuento. No se si escuchas de fondo como suena ese tambor. Por cierto ya tengo los pasajes para la tamborilada de Calanda…
El teléfono se corto súbitamente. Pero no importaba. Al doblar la esquina me encontré con una banda militar en pleno ensayo. Se acercaba el desfile de la patrona. Sin disimular, me coloque cerca del tambor mayor y empecé a desfilar a su lado. Como si fuera un espontáneo. Sin darme cuenta, me encontré mirando a través del tambor mayor.
El teléfono volvió a sonar. Descolgué sin perder el paso.
.-Si, dígame…
No escuchaba nada mas que resonar…
.-Hable mas fuerte!
Opté por colgar y así lo hice. El ensayo de la banda se prolongo tres horas. Al final me apresure a llegar a casa. Una vez allí, me encontré que mi mujer no estaba. Su ropa tampoco. Encima de la mesa había un sobre. Mi nombre escrito en el. Lo abrí…
“Lo siento Luís. No puedo mas. Este último sicólogo era mi última esperanza. No se cual es la mejor solución, pero las cosas no pueden seguir así. Si al menos tu manía fuese normal. Dentro de la lógica. Vamos, un Voyeur clásico. Ver como se desvisten las mujeres escondido en un armario, o espiar a los vecinos del edificio de enfrente con un catalejo. Pero eso de seguir todos los desfiles, militares, civiles, religiosos y demás para observar el mundo a través del bombo ya no se como aguantarlo. Además de los problemas auditivos que ya empiezan a manifestarse. Voy a casa de mi Madre. No me llames. Ya lo haré yo. En la cocina tienes sopa de verduras. Cuídate. Un beso”.
Me serví un buen plato de sopa. Y escribí en un post-it amarillo pollito…
“Viernes quince de agosto. Anular la segunda plaza para Calanda”
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
Éste relato pertenece al club de los jueves. Después de dos semanas en paradero desconocido. Retomo mi colaboración en este espacio. Esta semana el tema propuesto por Xarbet debía de incluir a un Voyeur. Si queréis leer mas relatos sobre esta temática aquí tenéis los enlaces correspondientes.
CÁSTOR OLCOZ: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/sixto-l-hotmail-com
CRARIZA: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza
ELEFANTEFOR: http://lacomunidad.elpais.com/elefantefor
ESCOCÉS: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/escoces
JANPUERTA: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/janpuerta
KARMEN-JT: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/karmen-jt
PAT: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/pat-lv
ROSA: http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/roma77amor
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PHOTOPRESS
janpuertaNací en la España de la posguerra. Aquella donde sonreír era el mejor de los regalos. Pantalones cortos y una bata de colegial. Travesuras que nunca fueron gamberradas... Llamar a una casa y salir corriendo, nadar en el río cuando los peces aun vivían en el, merendar pan del día anterior, unas gotas de aceite i un poco de chocolate si había… los tiempos cambian y los recuerdos están ahí. Me hubiese gustado ser fotógrafo en esa época.
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