01 Feb 2009
MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

Suscribir un manifiesto de estas características se me hace necesario. No pude colaborar más activamente en su momento, pero me uno a su publicación por lo que representa.
Desde aquí os animo a leerlo, y publicarlo en vuestro espacio si lo consideráis oportuno. La idea partió de Cornelius. Y hasta la fecha de hoy (domingo) más de treinta mil blogs han reflejado el manifiesto. La imagen es una donación desinteresada de Jesús. Si os pasáis por sus respectivos espacios los conoceréis más en profundidad.
Un abrazo
MANIFIESTO POR
QUIENES SOMOS:
Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.
Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.
Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.
A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:
Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como
LES MANIFESTAMOS:
1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de
2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.
3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y
4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.
5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.
POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:
1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.
2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.
3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.
4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en
5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.
6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.
Desde la tierra que espera y cree firmemente en
29 Ene 2009
El club de los jueves "recuerdos sin retorno"
Aunque tarde… aquí os dejo el relato de esta semana. Tocándome proponer el tema no podía faltar a la cita.
Hoy, a finales de enero del 2009 suele caminar sin saber muy bien cual es su nuevo rumbo. Sus pasos dejan de tener sentido. Al menos el no los encuentra. Quizás todos tengamos un poco de el o tal vez, terminemos como el.
Cincuenta años atrás…
La calma de la tarde permitía pensar en un mar dócil. La ausencia de brisa no hacia presagiar ninguna anormalidad en la jornada de pesca artesana que estaba a punto de empezar. Las viejas “pargas” (1) de madera empezaron a partir. A medida que les tocaba el turno. En cada una de ellas, tres o cuatro hombres en función de lo que se quería capturar. El bote “la estrella de Hornos” fue de los primeros en partir. Alfonso, se situó en las rocas cerca del rompeolas para despedir a su Padre. Un resfriado de última hora lo dejo en tierra. A pesar de su corta edad, era habitual en temporada de verano austral, acompañar a su Padre para ayudarlo en lo que fuera necesario. La captura de la pescada (2) no era un trabajo que requiriese de mucho esfuerzo.
Sobre las diez de la noche, los primeros botes recién llegaban a la orilla de la playa a punto para ser subidos hasta donde la marea alta nunca llega. En el horizonte, una tormenta eléctrica había aconsejado el regreso antes de hora.
Mariano, el Padre de Alfonso, había optado por seguir pescando. La tormenta y la fuerte corriente asusto a un banco de reinetas (3) y se habían cruzado con ellas. Poder llenar el bote con ellas suponía una buena entrada de dinero en la maltrecha economía de una familia de pescadores. Empezaron a capturarlas sin grandes esfuerzos pero la fuerte marejada aconsejaba retirarse lo antes posible. Alberto, pendiente del timón, controlando en todo momento el mal tiempo, advirtió en varias ocasiones a Mariano.
Este solo tenía ojos para las capturas. Julio y Simón, seguían copando el apreciado botín. Las olas empezaron a zarandear la pequeña embarcación. Y en un abrir y cerrar de ojos, una ola de mas de cinco metros, barrio la cubierta de la pequeña embarcación. Era el primer aviso. Empezaron a recoger la red que tenían tendida, cuando una segunda ola, igual a la primera, los volvió a zarandear. La lluvia empezaba a caer torrencialmente. Optaron por cortar con sus cuchillos la red, cuando una nueva ola, casi los hace volcar. Mariano, fue arrastrado por la misma, enredado en la red. Los intentos de Alberto, Julio y Simón fueron en vano. El océano se lo tragó amparado en la fría y oscura noche.
Dos días después, se resignaba al salir de la misa en su recuerdo. Sus mejores amigas, vestidas de riguroso luto, la escoltaron hasta el acantilado donde tirarían simbólicamente unas flores al mar, en recuerdo de su esposo.
Esa mañana, una densa niebla impedía ver más allá de pocos metros. Alfonso apretaba con fuerza la mano de su madre. No quería llorar. Pero terminó haciéndolo con el consuelo de sus compañeros de colegio. En ese momento decidió seguir los pasos de su Padre. Siguió creciendo. Navegando. Pescando y viviendo mil tormentas. Empezó a salir con Sara, hija de Simón. Se casaron y tuvieron tres hijos. Por las noches, al calor de la chimenea, Alfonso les contaba a sus hijos las bondades de su Abuelo y esa noche trágica donde el océano se quedo con el para siempre. Así se sucedían los días, las semanas dejaron paso a los meses y los años intenta
ron borrar el recuerdo.
Una mañana en pleno verano austral, amaneció más fresca de lo esperado. Alfonso corrió las cortinas de la casa y esta, estaba envuelta en una densa niebla. Le vino a la memoria a su Madre. Siempre que veía neblina se acordaba de ella. Cosas de la memoria.
Preparó las maletas con tranquilidad. Intentando no dejar nada atrás. Sus hijos, pensando en su jubilación, habían decidido comprarles una casita en el interior. Alejados del mar. Uf… Que difícil tendría que ser el vivir alejado del mar. De su olor, su brisa, sus días claros y sus mañanas de neblina. No sabía muy bien si lo terminaría asimilando. Sara, su mujer de toda la vida, estaba ilusionada. Siempre había observado desde su casa las puntas nevadas de los cerros en la cordillera andina. Nunca había podido tocar la nieve. Ese era su estimulo. Alfonso, decidió salir por última vez con su bote de siempre. La vieja parga de madera. Tenía la intención de hundirla para acabar con su pasado e iniciar una nueva vida lejos del mar. Era como devolvérsela a su Padre. Y así lo hizo.
1: Parga... Embarcación de madera que se utiliza para la pesca artesanal en algunos países de centro y Sudamérica.
2: Pescada… Nombre con el cual se conoce a la merluza en Chile.
3: Reineta… Un pescado de excelente sabor y un gran valor culinario.
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20 Nov 2008
El club de los jueves "Angustia"
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Angustia
El teléfono sonaba sin parar. Nadie en casa contestaba. El silencio se rompía monótonamente cuando la cinta del contestador automático respondía después del séptimo pitido…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje. Acaba usted de llamar al teléfono de la familia Sánchez Vizcaíno. No estamos en casa. Déjenos su número y le llamaremos nada mas llegar. Sean felices.
Tres segundos después, una doble señal acústica, anunciaba el principio del mensaje…
.-Marta, cariño. Dichoso contestador… Llevo todo el día llamando y no me contestáis. Papa y yo estamos preocupados. Llámame a casa cuando lleguéis. Un beso hija.
Las horas se volvieron angustiosas para los padres de Marta. Sin saber nada de su hija y con mas de ochocientos kilómetros de distancia entre ellos, se hacia imposible conciliar el sueño. Hacía unos meses se habían mudado por cuestiones laborables a Bilbao. Vivían en un ático de la avenida Zumalacárregui.
.- ¿Que crees que les habrá pasado?
Preguntaba María a su esposo mientras este, seguía sentado en el sofá, con el libro abierto en la misma página que hacia un par de horas. Intentando mostrar cierta naturalidad en sus gestos, a pesar de la gran inquietud que le impedía leer dos párrafos seguidos.
.- No te preocupes. Habrán salido a cenar fuera. Ya sabes que en Bilbao todos los restaurantes cierran mas tarde.
Mientras respondía, conectaba la televisión. El telediario de la media noche hacia unos minutos que había empezado.
.- ¿Tu crees?
.- Claro. No recuerdas que hoy era el día que cobraban el premio de la lotería. Habrán salido a celebrarlo. Son jóvenes, no como nosotros…
La locutora daba paso a un accidente de carretera sucedido en las inmediaciones de Baracaldo…
.-Trágico accidente cerca de Bilbao. La conductora de un deportivo perdió el control de su potente vehiculo, estrellándose contra la parte trasera de un camión de mercancías. Como resultado del mismo este se incendió falleciendo los dos ocupantes sin que aun hayan podido ser identificados los cuerpos.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de María. No tenía palabras y volvió a marcar el número de teléfono de su hija…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje…
Ay, Juan que se nos ha matado la niña. Ay Dios mío… Virgen Santa que se nos ha muerto la niña…
Juan, tragando saliva, intentaba consolar a María. La abrazó con fuerza para tranquilizarla.
.-Siéntate y tranquilízate. No sabemos nada.
.-Juan, que tengo un presentimiento. Que son ellos.
.-Pueden ser cualquiera. Tranquila.
.-Que no Juan, que no me tranquilizo que se nos ha muerto. Maldito premio. Que se han comprado un coche demasiado grande y se ha estrellado.
.-Noticia de última hora. Atentado de la banda terrorista en Bilbao. En el paseo Urbitarte, ha explotado un coche bomba. Hasta el momento hay dos muertos. Parece ser que son una pareja que se disponía a subir a su coche al salir de un restaurante. Seguiremos ampliando la información en el transcurso de este telediario…
María y Juan se miraron mas angustiados. Demasiadas casualidades para tanto silencio. Esta vez fue él, quien marcó el número de casa de su hija. María entre sollozos y casi sin poder respirar de la angustia, maldecía la banda terrorista.
.-Me habéis matado a mi hija y su marido. Asesinos. Asesinos. No tenéis perdón de Dios…
Mientras el teléfono seguía sonando y al séptimo pitido…
.-Hola, no cuelgue por favor hasta haber escuchado el mensaje.
Juan colgó dando un fuerte golpe con al aparato telefónico. Rabia e impotencia en un desesperado me cago en Dios! Mientras apretaba la mano de su mujer. En la televisión las imágenes de unos vehículos ardiendo, las ambulancias llegando y la gente deambulando medio ensangrentados por la calle, esperando las asistencias, hacia ver la magnitud del atentado pretendido por los terroristas…
.-Desconocemos el número de victimas que puedan haber. Hasta este momento hay confirmadas dos fallecidos. Un hombre y una mujer que salían del restaurante.
Un reportero, entrevistaba al camarero de restaurante, con alguno que otro corte en las manos por los cristales rotos cuando explicaba que las victimas eran dos jóvenes que estaban celebrando algo de la lotería o así.
.- Me dejaron cincuenta euros de propina.
Decía mientra le atendía la cruz roja. María seguía su cantinela desesperada. Juan volvía a marcar el número de su hija… Dos pitidos. Tres pitidos…
.-Contesta hija mía. Por todo lo que más quieras… contesta!
Cuarto pitido…
.- Dios mío, haz que conteste.
Se produjo un silencio al tiempo que una voz contestaba al teléfono…
.-Si, con quien hablo?
Una voz desconocida contestaba. María insistía en saber que pasaba. Juan contestó…
.-Soy el Padre de Marta. ¿Quien es usted?
Señor cálmese. Soy el inspector Santillana. Tranquilícese…
.- ¿Quien es? ¿Quién contesta el teléfono de nuestra hija?
Seguía preguntando muy alterada María…
.- Es un inspector de policía.
.-¿Que ha pasado inspector?
.-Tranquilícese, señor.
Al mismo tiempo la presentadora volvía a cobrar protagonismo con otra noticia de última hora…
.-Interrumpimos los deportes para dar otra trágica noticia en Bilbao. Acaban de descubrir los cuerpos sin vida de una pareja brutalmente asesinados en su domicilio de la avenida Zumalacárregui. Parece ser que las victimas habían cobrado una fuerte suma de dinero de un premio de la lotería…
“Club de los jueves”
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Este relato pertenece al club de los jueves. El tema de la semana hacía referencia un vehiculo de motor...
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13 Nov 2008
El club de los jueves "El origen de las especies"
Los más incrédulos, que siempre los hay, no darán crédito a éste relato. Pero me consta que a finales del siglo diecinueve el texto que mas abajo reseño formaba parte del libro de Charles Darwin, El Origen de las especies…
El Beagle se encontraba a noventa millas de las Flakland Islas. Charles, leía placidamente en la cubierta. En sus manos, el ensayo sobre el principio de la población de Charles Thomas Robert Malthus. Un aparte del mismo, le llamó poderosamente la razón…
"Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre”.
Lo repetía una y otra vez. Entendía su significado a pesar de haber estado escrito casi cincuenta años antes. Pero reconocía que se le hacia difícil entender su proyección de futuro. No obstante, la base de su teoría de la evolución, la terminó de concretar con los apuntes que la lectura que el libro de Thomas le había suscitado.
El párrafo que fue eliminado del libro decía…
“Ante estas conclusiones solo me queda el dejar la puerta abierta a una evolución engendrada entre el hombre y su capacidad resolutiva a nivel mental. Llegara un día que su cuerpo deberá de complementarse con algún aparato para mejorar su calidad de vida ante el mismo caos provocado por el mismo. Como punto final de su parte evolutiva antes de iniciar su decaimiento como especie. En una visión que tuve hace meses cuando contraía unas extrañas fiebres, fui tratado por algún tipo de planta alucinógena. Primero pensé que fruto de los desvaríos de mi mente se producían básicamente por la debilidad de mi cuerpo. No obstante, una vez analizados los bocetos he recordado que son similares a los dibujados por mi mismo a bordo del Beagle, cuando pensé que si todo empezó a nivel evolutivo, seguramente el hombre aprovechando su capacidad de raciocinio terminaría por auto incorporarse algún mecanismo para hacerse mas placentera su vida en el planeta”.
Por si solo, el parágrafo parece no tener mucho sentido. Pero si vemos los bocetos que pinto Charles y que fueron encontrados en una vieja habitación de la biblioteca nacional de Valparaíso por un empleado amante de los grafitis urbanos.

Entenderemos perfectamente que este artista callejero haga su propia revolución de las especies adaptando una bicicleta al hombre que evolucionó del mono para tener una mejor vida en cualquier ciudad.
La censura de finales de siglo borro algunos párrafos del libro para poder editarlo. Afortunadamente el editor, conservó un manuscrito original. Gracias a el, este pequeño relato sale a la luz.
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06 Nov 2008
El club de los jueves "La Madre que os parió"
Si quereis seguir mi blog "Imagenes y palabras" podeís clicar aqui: Jan Puerta
“
-Mi hijo, ay mi hijo. La madre que lo parió…
Con la mirada ausente y recuerdos que se empezaban a mezclar, Juan hablaba sin cesar ante las preguntas de la nueva enfermera interina que lo atendía en la revisión semestral del hospital geriátrico…
-¿Y en que trabaja su hijo?
-Es medico. De esos que cuidan a los viejos.
Juan no aceptaba que él también lo era. Así justificaba que no fuera su propio hijo quien lo cuidara. Así, solo debía de llorar en silencio.
Maite, recién había llegado a la clínica geriátrica “La calma”. Le apasionaba tratar con la gente mayor. Los quería escuchar y con su actitud contribuir a paliar en la medida de lo posible su soledad. En dos días había conocido a varios abuelos. Algunos, llenos de tristeza por la soledad que envolvía su presente. Otros, mas afortunados recibían la visita de sus hijos y nietos. Éstos se les veía felices a diario. Ignorando por completo donde residían. Los mas desfavorecidos, apenas sonreían en alguna ocasión. Y cuando lo hacían, era más por su demencia senil, que por algún otro motivo real.
Juan, era de los desafortunados que no recibían visitas. Maite lo supo ese día tomando un café con sus nuevas compañeras…
-Hoy conocí a Juan. El abuelo de la ciento doce.
- Ah si. El hijo del geriatra.
-¿Pero es cierto? Pensé que desvariaba y confundía la realidad.
-Cuando tiene momentos lucidos, ya veras que siempre habla de su hijo.
-Al comparar el informe anterior, he visto que tiene un decaimiento muy pronunciado.
-Mira Maite, te llamas Maite, ¿verdad?
Asintió mientras escuchaba las palabras de María. Una de las enfermeras con mas años en el centro…
-Aquí venimos a trabajar unas horas y no meternos en la vida de los viejos. Y ahora desayunemos hablando de otras cosas y no nos des el coñazo con lo que todos conocemos. ¡Te queda claro?
-Pensé que…
-No pienses amiga. Solo haz tu trabajo y si quieres compartir un café, habla de los polvos de tu novio, lo bueno que está Alberto el “fisio” o los nuevos pechos que te has hecho. Por qué no son naturales, ¿Eh?
Palabras de Carmen. Otra de las enfermeras con experiencia del centro. Maite consintió de nuevo. Su mano derecha había empezado a revolver el azúcar del café tres minutos antes. Intentaba con muecas -que para nada la favorecían- seguir el ritmo de esos improvisados “breik’s” para no ser rechazada por el resto del grupo. Al fin y al cabo, tal como afirmaba María, eso solo era un trabajo.
Han pasado unos años y algunos abuelos, ya no están. Otros ocupan su lugar…
-¡Ya le conté que hoy vendrá mi hijo mayor!
Palmira se aferraba a Juanito. Un muñeco de plástico duro, que alguien en su día le obsequió. Quizás fue de alguna compañera que ocupó la misma habitación hasta su deceso.
-Si, abuela. Me lo contó.
Con gesto cansino, Maite le cambiaba la sonda, con la desgana que se acumula cuando llevas trabajando doce años en un centro. Cada día se torna una rutina fastidiosa.
Hoy como ayer, Palmira vivirá unas horas de espera, pensando en el fondo de su corazón que su hijo vendrá a verla.
-Hoy será el día. No ha podido venir antes... ¿Sabe?
-Si abuela. Me lo dijo ayer.
-Ha estado muy ocupado, ¿Sabe? El trabajo…
-Si abuela. Lo se. Ya me lo contó.
Maite, repaso el gota a gota y se alejo con un hasta mañana. Carente de todo énfasis. Otra abuela y la misma historia. Su trabajo, parecía la cadena de montaje de una vieja factoría automovilística.
En la habitación contigua repasó sin prestar mucha atención el historial de Ana. Una longeva octogenaria que empezaba a tener sus primeros olvidos…

Dedicado a todos los hijos que han olvidado que sus Padres les dieron la vida. Que no los olvidan a pesar del deterioro mental que ellos padecen. Que mienten y justifican los motivos por los cuales nunca reciben su visita. A todos ellos, que los abandonan a su suerte. Solo me queda decirles… ¡
Dedicado también a esos profesionales que dejan de lado el concepto persona, olvidando que los seres humanos piensan y sufren en silencio las ausencias mas crueles. Las que vienen precedidas por el olvido de su propia sangre. A todas ellas, también les digo lo mismo… ¡
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
El tema propuesto para ésta semana en el club trataba sobre los abuelos.
La fotografía que ilustra el tema es real. El relato, esta basado en hechos reales.
Si queréis leer más relatos con los abuelos como protagonistas, ir a los siguientes enlaces:
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30 Oct 2008
"El club de los jueves" Gelatinaqua
Podéis seguir mis trabajos y mi viaje en: Imágenes y palabras
Este relato pertenece al club de los jueves.
“Gelatinagua”
En algún lugar de Europa a finales del siglo veintiuno…
Somnoliento como cada mañana, sus pasos lo llevaron en un rito sonámbulo hasta la ducha. Giró con tanta prudencia el grifo que al ver que no salía ni una gota de agua, ni se inmutó. Con los ojos cerrados, permaneció por un tiempo indeterminado debajo de la misma. Volvió a cerrar la llave. Con la toalla secó su piel a pesar de la sequedad que mostraba. Se vistió pausadamente. Marchó a trabajar.
Sentado en su despacho, cogió el control remoto. Oprimió la tecla del teléfono. Lo dejó en manos libres. Cuestión de comodidad...
.-Con quién quiere usted comunicarse?
La voz, sonaba un tanto metálica y ambigua. Pero con imaginación, uno pensaba que quien le contestaba era una simpática operadora…
.-Con piel y cutis.
Dos señales acústicas imitando un timbre es lo que tardaron en responder…
.-Piel y cutis, buenos días. En que podemos ayudarle.
La voz de la recepcionista le hizo recordar la realidad…
.-Esta mañana me he vuelto a duchar en seco. Pero… la piel no se acostumbra a ello.
.-Según su informe, hoy es el noningentésimo sexto día de la nueva terapia.
.-So lo sé, pero…
.-Debería de bañarse en días alternos. La piel se le resentirá menos.
Presionó el botón de colgar. Las cosas habían cambiado sustancialmente en los últimos años. Aún podía recordar sin grandes esfuerzos cuando el agua corría libremente por las cañerías. Se pagaba una cuota y uno podía beneficiarse de la misma en función de su poder adquisitivo. Hoy en día, los conductos solo sirven para transportar a las casas las señales electromagnéticas para los sistemas de control de todos los automatismos. Las tuberías de cobre aíslan las interferencias que se generan en la tierra debido a la sequía provocada por los cambios climáticos a mediados del siglo veintiuno. El agua, es patrimonio de algunas grandes corporaciones. Solo se destina para elaborar algún que otro gel de ducha en seco y unas pastillas llamadas “gelatinagua”. Las ofrece el propio gobierno para suplir la necesidad de beber a diario

Volvió a tomar el control remoto y presionó la tecla recuerdos. Situó una píldora en su boca. La sequedad de la garganta se humedeció insensiblemente. Se cerraron las cortinas y bajaron las persianas. Una gran pantalla se desplegó en la pared. Se difuminaron las luces y el rumor de un riachuelo empezó a sonar por el sistema de megafonía. Unas imágenes de un fotógrafo de principios de siglo empezaron a mostrarse con una cadencia de veinte segundos cada una de ellas…
El club de los jueves
“Gelatinaqua”
Copyright © By Jan Puerta 2008
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Otros relatos del club de los jueves en:
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<
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->23 Oct 2008
el club de los jueves: "Una pequeña perversión"
Apreciados amigos… éste relato perteneciente al club de los jueves, también se publica en mi blog: Imagines y Palabras. A diario podréis seguir en él, parte de mi viaje.
Clica en JanPuerta
Una pequeña perversión
Un crucero de lujo llamado “Hope” naufrago a finales de
Atardecer del séptimo día después del naufragio…
Seis días. Largos y angustiosos. La incertidumbre se había apoderado de casi todos los supervivientes del naufragio. Mrs. Harriet se había pasado las dos últimas tardes, con el sol a sus espaldas, observando el horizonte. Subida a lo alto de la zona más alta de la isla, buscaba algún indicio. Una esperanza en forma de columna de humo de otro crucero o bien la silueta de las velas de una goleta o un bergantín.
Nadie de los supervivientes, tenía la certeza de que se encontraban en una ruta comercial. Pero debían de seguir aferrados a la idea de que así era.
A su lado había preparado una gran pira de ramas secas. También unas hojas de palmera recién cortadas. Así garantizaban el humo blanco para ser vistos. A su derecha, una fogata -más pequeña- ardía para poder prender la grande con rapidez cuando fuese preciso.
Su aspecto era frágil. Pero sus carencias físicas, las suplía con una gran personalidad. Ésta sin duda, se debía a sus nueve años de matrimonio con Harold Ferguson. Un excéntrico hombre de negocios, con una inmensa e incalculable fortuna.
Treinta años separaban al matrimonio y eso, se dejaba notar en algunos aspectos de la vida en común. Por eso, Mr. Harold permitía ciertos deslices a su mujer, siempre y cuando la discreción fuese total. Incluso en más de una ocasión, él había sido testigo de diferentes encuentros. Un día la descubrió casualmente al regresar antes de lo previsto con un joven apuesto. Lejos de incomodarse, se escondió detrás de las cortinas, siguiendo todo el acto con gran excitación de su libido.

Unos meses atrás, Mrs. Margarett Devero, vecina de Harriet hasta que contrajo matrimonio, averigua casualmente los devaneos de su amiga con el beneplácito del marido. Al ser ella, miembro activo de la “Iglesia de
Éste comportamiento, había llevado a las dos mujeres a fuertes enfrentamientos en los encuentros casuales que se habían producido.
La sorpresa de ambas fue mayúscula al encontrarse cara a cara en la cubierta del Hope. Margarett, había decidido viajar, para escribir lo que tenia que ser su primera novela de misterio. Pero sin duda, el encontrase con ella, modificaría sustancialmente su estancia a bordo.
Los pensamientos de Mrs. Harriet, le hicieron retroceder nuevamente al puente de mando, en la madrugada que sucedió el desastre…
Faltaba una hora para que el día empezase a clarear. La mar gruesa requería de cierta precaución. Por eso se recomendó a los pasajeros no salir de sus camarotes. Ese motivo fue aprovechado por Mrs. Harriet para dirigirse hasta la cabina de mando con la intención de seducir al oficial Johnson. Mrs. Margarett se encontraba escribiendo uno de sus artículos de misterio en su camarote. Escuchó unos pasos en el pasillo. Abrió lentamente la puerta y vio a Mrs. Harriet que había salido del suyo. Se puso una bata y decidió seguirla.
Johnson, se aferró a la cintura de Harriet. Sus labios, cerraron sus ojos y las manos se volvieron brisa de caricias sobre la ropa de los amantes. Todo esto sucedía a espaldas del timonel. Quien tenía la mirada fijada en la proa del crucero.
De golpe, pasaron de mar gruesa a mar arbolada. Olas de nueve metros y unas ráfagas fortísimas de viento. El capitán, al notar el cambio, decidió adelantar su turno. Salió de su camarote para dirigirse hacia el puente.
Margarett a través de uno de los ojos de buey, observó la escena entre los amantes. Su indignación era tal que no lo pudo resistir más. Entró de improviso. Con la biblia en la mano alzada. Gritando salmos pecaminosos y el clásico arrepentíos! Pecadores!
Samuel, el timonel, se vio sorprendido por lo que sucedía. Se distrajo de su trabajo. Perdió la proa por un instante. Las dos mujeres, se enzarzaron en una pelea que fue de lo verbal hasta tirarse de los pelos. Samuel dejó el timón para intentar separar a Mrs. Margarett. Johnson hacía lo propio con Mrs. Harriet. El timón suelto giraba sin orden ni concierto. En ese preciso instante, la proa del Hope, encontró la primera ola de la mar arbolada. Una pared de doce metros de agua barrió con fuerza la cubierta. En esto entró el capitán. Sin entender lo que sucedía pero al ver el timón sin dueño, intentó contrarrestar sus movimientos. El crucero escoró a estribor, mientras una segunda ola, golpeaba con fuerza el casco escorándolo hasta una inclinación peligrosa. El Hope, tenia los minutos contados. Se debía abandonar el buque. La sirena de la alarma empezó a sonar. Por megáfono, se indicaba a los pasajeros lo que debían de hacer. Una tercera ola, inundo los accesos a cubierta. Solo dieciséis personas pudieron alcanzar los tres botes salvavidas. El Hope, el resto de los tripulantes y pasajeros, fueron engullidos por el océano.
Harriet abrió los ojos a la realidad. El horizonte se desdibujaba a pasos agigantados. Pronto la oscuridad lo invadiría todo. Johnson subió a relevarla.
Harold, detrás de unos matorrales observaba en silencio.
Copyright © By Jan Puerta 2008 Texto y fotografías con copyride del autor.
16 Oct 2008
"El club de los jueves" La bolsa del amor
“El club de los jueves”
La bolsa del amor
Cada mañana se le veía feliz. Era el primero en levantarse de la casa. Se ponía un viejo pantalón deportivo y una camiseta de manga corta. Salía corriendo hasta la entrada del pueblo. Novecientos metros. La panadería, estaba cerrada, pero la última hornada de pan, acababa de salir. Dos tímidos golpes a la puerta y Sandro, el panadero, le tenía preparada su hogaza de pan y cuatro croissants.
.-Buenos días Don Mario. Hoy refresca un poco más.
.-Se acerca el invierno a pasos agigantados.
.-Hoy le he puesto, a parte de lo de siempre, unos pastelitos de mermelada para que los prueben. Ya me dirá que les ha parecido.
.-Seguro que sabrán a gloria!
Regresaba con el mismo trote a casa. Dejaba la cafetera a fuego lento. En cinco minutos, se daba una ducha. Mientras se abrochaba la camisa, ponía en funcionamiento la tostadora. Montaba la mesa con las dos tazas de sus hijos, la de su esposa y la suya. La casa con los niños despiertos, era una verdadera locura. Pero era su vida. Y ésta le gustaba.
Besó a sus hijos. Les dijo que fueran buenos. Miró a su mujer. Se acercó. La besó y quedaron en verse para comer juntos… Así transcurrían los días. Entre el trabajo y el hogar. Pudiera parecer una rutina, pero para él, no lo era.
En la compañía se le tenía una gran consideración. En poco menos de dos años, había conseguido un puesto envidiable. Una carrera meteórica. Llena de logros económicos. Su mujer se había acostumbrado con facilidad a esa vida. Sus hijos, fueron bien aceptados en el nuevo colegio alemán. Los beneficios por comisiones les permitían cualquier capricho que quisieran regalarse. Le regaló un Mercedes CLK descapotable por su cumpleaños. Ella le obsequió un pequeño velero de dieciséis metros de eslora. Se lo dejo atracado en el muelle deportivo de Marbella. Parecían vivir en un cuento de hadas.
Las cosas cambiaron drásticamente. Ese día no salió a por el pan. Se fue directamente a la oficina. Sin afeitarse y con la misma camisa que ayer. En la compañía un gran nerviosismo se había apoderado de todos. La intranquilidad pasó a ser la nota dominante. Los empleados, preguntaban por su futuro. Solo obtenían una respuesta lacónica. Precaria. Casi sin sentido. Tres días después, todo había terminado. La empresa había recibido una OPA sobre sus acciones. En él peor momento del movimiento bursátil. Éstas habían empezado a bajar alarmantemente. Los empleados y pequeños inversionistas, se pusieron nerviosos, desoyendo la voz de los expertos. Vendieron sus títulos aun a costa de perder dinero.
.-Mas vale pájaro en mano que…
Parecía ser la consigna a seguir. Don Mario, se alejó de la empresa con sus cosas en una caja de cartón. Dejó el coche en el garaje. Subió hasta la habitación y se acostó sin desvestirse. Por la mañana, se levantó y salió a correr. Pasó por la panadería a retirar su pedido.
.-Siento no haber venido estos últimos tres días… Ya sabe, el trabajo.
Se disculpó por su falta.
.-No se preocupe. Quiere lo mismo de siempre?
.-Si claro. La hogaza de kilo y los cuatro croissants. Por cierto, a mi mujer, ayer le gustaron mucho los pastelitos de mermelada.
Se dirigió a su casa intentando mantener el mismo ritmo. Se duchó. Se vistió con una calma inusitada. Puso las dos tazas de sus hijos, la de su esposa y la suya. Mientras, en la panadería, Diana, la mujer de Marcos, comentaba con una clienta…
.-Pobre don Mario. Hace tres días que se le fue la mujer con sus hijos y aun la defiende.
.-Se habrá ido con otro que le pague sus caprichos.
Le contestó mientras probaba los nuevos dulces de cabello de ángel...
“El club de los jueves”
La bolsa del amor
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
Otros relatos con el tema de la semana en:
09 Oct 2008
el club de los jueves: "Habitación ciento siete"
El tema propuesto por “Bloddy” para ésta semana hacia referencia a los pecados capitales. Eso si, no se debían de nombrar explícitamente en el relato. Aquí tenéis una historia sucedida hace unos meses en un hotel…
“Habitación ciento siete”
.-Me gusta mandar. Me sienta bien!
En la mesita de noche, el teléfono tenía una tecla verde parpadeante. La presionó con insistencia.
.-Dígame Sr.?
Una voz femenina. Sugerente. Sensual. Pero a él, avezado en triquiñuelas varias, no le modificaba su actitud, ninguna locución agradable. Al contrario. Lo exasperaba más.
.-Cuando piensan servirme el desayuno?
.-Disculpe Sr. Son las seis quince…
.-En mi reloj, son las siete quince. Hora de desayunar.
En la recepción del hotel habían descubierto que cada vez que hablaban con el Sr. Montejuto, la palabra disculpe, se repetía sin cesar. Casi siempre sin necesidad de ella. Pero era el mejor cliente y la dirección siempre les prevenía de su mal carácter. Su insolencia absurda.
.-Disculpe Sr. Montejuto, quizás no cambió la hora. Ésta madrugada se ha atrasado sesenta minutos.
.-Y como es que nadie de ustedes me informa de esto. Es inaceptable por su parte! Súbame el desayuno inmediatamente y una hoja de reclamaciones.
Presionó la tecla verde para cortar la comunicación.
.-Aquí necesitan mas disciplina. Pero yo los meteré en vereda. Vaya si lo haré.
La recepcionista con la palabra disculpe en la boca, tenia el rostro desencajado. Su compañera, le dio una palmadita en el hombro…
.-No te preocupes. Siempre así. Lo malo es cuando te toca turno y él, está hospedado. Lo bueno, cuando se va.
.-No es justo. No se puede ser así.
.-Amiga, lo justo o injusto, deja de tener razón cuando la norma de la casa es… repítelo conmigo…
Y las dos voces al unísono, recitaron el consabido: “El cliente siempre tiene la razón”.
Llamaron a la cocina para que le subieran inmediatamente el desayuno y avisaron al director de lo sucedido. Lo llamaron a su casa, ya que él entraba a trabajar a las siete.
Éste al ver el número de la recepción lo primero que pensó fue en el conflictivo cliente…
.-No me diga nada. El Sr. Montejuto tiene una queja, verdad?
Pues si. Disculpe que le moleste, pero es que ha sucedido…
.-Sta. Leonor, le ha pedido el libro de reclamaciones?
.-Si señor, pero es que no tiene razón…
.-No diga eso ni en broma. No sabe el lema de la casa?
.-Si, Sr. Director. Si que lo se.
.-A ver, repítalo conmigo…
Y los dos entonaron a través de sus respectivos auriculares: “El cliente siempre tiene la razón”
.-Bien, no se preocupe y piense en ello. Ha ordenado ya que se lo subieran?
.-Si. Acabo de llamar a la cocina y mi compañera ha ido a buscar el libro a su oficina.
.-Bien. No se preocupe. En treinta minutos estaré ahí.
En la cocina, todos estaban nerviosos. Javier, el mozo que terminaba su turno a las siete, maldecía el cambio de horario…
.-Seguro que se queja de algo mío. Que mala suerte. Yo que pensé que Jacinto, mi sustituto tendría que llevárselo.
En esto sonó el teléfono de la cocina…
.-Si dígame?
Ésta el encargado?
Si, un momento. De parte de quien?
.-Soy la madre de jacinto.
.-Don Luis, es la madre de Jacinto!
.-Dígale que no me puedo poner. Pregúntele si Jacinto se ha puesto enfermo?
.-Me dice el encargado que si…
.-Ya lo he oído. Si. Está enfermo. Ha pasado mala noche. Que ya vendrá mañana.
.-Me dice que ha pasado mala noche, pero que cree que vendrá mañana.
Don Luís sabía que cuando venía el Sr. Montejuto, mas de un mozo del servicio de habitaciones enfermaba. Menuda casualidad!
.-Javier, apúrate por Dios! Coge la bandeja y sube volando.
Con la mano
temblorosa intentaba abrocharse el corchete del cuello para dar mejor imagen. La mesa cam
illa, llevaba el desayuno que siempre solicitaba. Cuatro huevos revueltos con trescientos gra
mos de jamón de Jabugo de las dehesas salmantinas. Tostadas, mantequilla y mermelada de
arándanos silvestres. Una cafetera con café y un poco de leche templada. También un zumo de naranja que nunca consumía. Los dos periódicos de más tirada debían de estar doblados
en la esquina derecha, junto a los cubiertos. Al lado de los mismos, el libro de reclam
aciones.
Javier se situó delante de la habitación ciento siete. Golpeó levemente con los nudillos la puerta…
.-El desayuno Sr.
.-Pase! Ya era hora, por Dios!
.-Buenos d…
.-Nueve minutos! Intolerable! Desde que he llamado han pasado nueve minutos. Increíble. Menudo servicio.
.-Disculpe Sr. …
.-Siempre disculpas, siempre lo mismo. Nunca aprenderán a hacer las cosas bien? Tan difícil es?
Javier con los ojos a ras de suelo, no sabia que decir. El cuello casi no lo dejaba respirar.
.-Y usted que tiene que decir
me. Nada?
.-Disculpe es que…
Con los ojos casi fuera de las orbitas el Sr. Montejuto, seguía gritando sin cesar. Javier sumido en una especie de trance por la falta de oxigeno, se desvaneció cayendo sobre la moqueta gris.
.-Será posible. Ahora éste se desmaya. Increíble!
Volvió a presionar la tecla verde… Leonor, empezó a temblar. La luz de la habitación ciento siete parpadeaba con insistencia. Es
taba paralizada. Temía lo peor y no podía mover un músculo. Su compañera contestó por ella y antes de poder articular palabra…
.-A ver que pasa aquí. Como se puede desayunar con un mozo desmayado en el suelo. Que alguien suba y se lo lleve!
Colgó el teléfono, abrió el periódico y empezó a leer mientras el jamón seguía fundiéndose en su paladar.
.-Tienen un mal servicio pero el jamón y estos huevos están de muerte.
Cuando entraron las asistencia
s medicas, se encontraron a Javier en el suelo. El nerviosismo y la presión del momento, le jugaron una mala pasada. Uno de los enfermeros, se entretuvo con él, al tiempo que el segundo, vio al Sr. Montejuto, como adormecido sobre la mesa. Comprobó la gravedad de la situación al ver su cabeza sobre los huevos revueltos y la mermelada de arándanos silvestres. La taza de café derramada manchaba los periódicos y el libro de reclamaciones. Mientras, Javier reaccionaba al frasco de amoniaco que el médico le había pasado por delante de la nariz. Con la visión medio nublada observó, -sin saber muy bien lo que pasaba- como se desesperaban intentando reanimar al cliente. No pudieron hacer nada. Había fallecido. Media hora después, el medico forense certificaba su defunción.
A la mañana siguiente, Jacinto fue a trabajar. No pensaba hacerlo. No soportaba el despotismo de ese personaje. Se había levantado a las cinco de mañana. Como cada día, sacó a pasear a su perro. La rutina matinal consistía en observar las portadas de los periódicos. Amontonados en el suelo, al lado del quiosco. Al tiempo que el can hacia sus necesidades. Le llamó la atención un recuadro donde se leía el nombre del hotel…
“Refutado exmilitar muere en el hotel Palas”. Sacó como pudo el diario de la pila y abrió la pagina seis… “Drama en el hotel
Palas. El Ex teniente coronel Don Álvaro Montejuto y Linares, falleció en la habitación ciento siete del hotel Palas. Los primeros indicios apuntan a un infarto de miocardio…”
Jacinto cerró el periódico. Puso una moneda
al teléfono público y llamó al hotel…
.-Soy Jacinto. Que ya me encuentro mejor. Vendré a trabajar.
En la cocina se había recuperado la tranquilidad. Se trabajaba con una leve sonrisa en la comisura de los labios.
El medico forense, en “petit comité”, le comentó a Don Luis, que el odiado cliente, se había atragantado con los huevos. Al sentirse mal por el ahogo, empezó una taquicardia que lo fulminó.
Ésta vez, el cliente tuvo toda la razón del mundo. “Los huevos estaban de muerte”
Copyright © By Jan Puerta 2008 Texto y fotografías con copyride del autor.
28 Ago 2008
El club de los jueves "Mis momentos"
Todos tenemos un sueño. Al menos yo lo tengo. El mío se repite incesantemente desde el día que vi esta imagen…

Amanece entre una neblina que no quiere desaparecer. Se deja ver y sentir hasta pasadas las diez de la mañana. El reloj de bolsillo de mi abuelo, me avisa de su puntualidad. Poco a poco, con pereza, se diluye y el horizonte empieza a alejarse.
Todo sucede a cámara lenta. Un segundo se vuelve eterno y un minuto se confunde con una vida vivida intensamente. El entorno es de una belleza tal que la realidad se mezcla oníricamente hasta hacerme dudar de mis sentidos.
Abro la ventana con los ojos cerrados. Respiro profundamente y me dejo invadir por el salitre que desprende el oxigeno oceánico. Las partículas salubres inundan mi sentido olfativo y me hace emerger de mi letargo nocturno.
La tetera resopla como una vieja maquina de vapor. Desbocada como un brioso corcel corriendo por su libertad. El te me devuelve la calma y sustituye la inquietud del momento por la reflexión necesaria para seguir abriendo el día a mis necesidades.
Hoy seguiré escribiendo. Los días grises incentivan mi intelecto. Nunca se sabe cuando aparecen, pero si que se, que cuando vienen, hay que sacar provecho de ellos.
Vivir alejado de todo y de todos, tiene su recompensa cuando mi vieja maquina de escribir “Erika” escupe las hojas que necesitan tu ego para seguir escribiendo sin cesar.
“Erika” es una maquina alemana que desde hace mas de sesenta años tiene mi familia. Una herencia de esas que uno le da un valor muy peculiar. Intangible pero imprescindible. Solo otro loco maniático a la hora de escribir, podría valorarla como tal, ante una época donde la tecnología a suplido el viejo ruido al teclear por un silencio tan perfecto que parece que donde antes había la actividad frenética de un escritor hoy en día parezca un campo santo.
Los minutos se suceden y las paginas van rellenado un tremendo rompecabezas que algún día uno deberá de poner en orden. Mientras, las gaviotas, sobrevuelan la techumbre y las dos mas viejas, descansan encima del cono de la chimenea. Alguna, mas joven e inexperta se vuelve equilibrista, al optar por el pararrayos. Las demás, deben de conformarse y posarse directamente en el mismo tejado.
En la línea del horizonte un viejo petrolero se lleva al nuevo mundo una buena reserva de oro negro. Algún que otro mandatario se habrá embolsado una buena “coima” aprovechando la situación actual. Siempre ha sido así. Siempre será así. Es la condición humana. No hay mas.
El teléfono me despierta de mis devaneos.
.-Alo!
.-Jan, tengo buenas noticias…
Se corta la comunicación antes de darme las buenas nuevas. Pienso en esa frase que se suele decir… “Si es importante, seguro que volverá a llamar”.
Me siento mirando la línea del cielo. Mis dedos corazones, índices y anulares se dejan llevar por el ritmo frenético que dicta mi consciencia. No se bien cuantas pulsaciones por minuto. Doscientas tal vez. Unas pocas mas. Que mas da, siguen su ritmo mientras la mirada quiere distraerse con todo aquello que la imaginación deja entrever y la realidad comparativa quiere precisar.
Ahora recuerdo las palabras de un amigo escritor que solía decirme…
.-Los relatos suelen conformarse de pequeños matices que llaman la atención del lector.
Vuelve a sonar el teléfono. Alargo la mano y aprieto la tecla de manos libres. Mis dedos siguen jugando con las teclas y mi amigo intenta de nuevo darme las buenas noticias.
.-Iré al grano. Ya tienes la columna semanal asegurada en el suplemento. En un mail, tienes el contrato.
.-Gracias. Lo revisare. Todo bien?
.-Si claro. Todo perfecto. Pensé que darías botes de alegría. Que frío eres!
.-Lo siento. Estaba dejándome llevar por lo que escribo. Lo demás tenia que llegar no crees?. Emocionarte por algo que uno sabe que tarde o temprano le llegara, no tiene mucho sentido, verdad?
.-Claro. Visto así. En fin, al menos…
.-Si.
Antes de colgar añado…
.-Claro que lo celebraremos.
Nos despedimos. Sigo tecleando sin darle mas importancia a lo que es sin duda, un punto de equilibrio en mi maltrecha economía. Una estabilidad para cubrir los gastos básicos y alguna botella de vino tinto extra. Todo premio debe de ser celebrado como tal. Y así lo haré.
La noche cae pronto. Parece que cuando uno pierde la noción del tiempo los días se suceden sin control aparente. Una sucesión de instantes que hace volátiles. Hace mas frío de lo normal. Los últimos días del invierno austral me predispones para encender la chimenea. Al tiempo, enciendo las dos lámparas de aceite. Una pieza de piano suena en la radio. No se de quien es, pero tampoco importa mucho. Es un buen complemento. Pongo a calentar la sopa que no comí al medio día. Intento poner en orden las hojas escritas hoy. Una caja de folios me sirve de improvisado archivo.
Un sorbo de te y el viejo faro que se encuentra al norte, dirige su luz intermitente hacia el sur. Quizás mi nuevo destino. El sur siempre me ha llamado la atención. Aunque una vez llego allí, pienso que en el norte hay mucho por ver. En el fondo mi Madre, tenia toda la razón del mundo cuando me decía que era un culo de mal asiento.
Si no fuera por que he encontrado mi propio paraíso, bien seguro es que hace días habría emigrado a otro rincón.
Enciendo una barrita de incienso tibetano. El horizonte se llena de luz. La luna, hoy esta en su pleno apogeo. Al tiempo que emerge del horizonte. Una silueta de un barco se cruza por delante dándole al instante tintes mágicos. Todo sigue su curso. Todo mi mundo se reduce a mis pensamientos…
Me acuesto. Otro pianista sigue amenizando el silencio paradisiaco donde me encuentro. Pero en lugar de romperlo, lo complementa. Curioso, no?.
Mañana revisaré el contrato. Añoro los contratos de palabra. El honor entre dos personas. El valor de dar la palabra y no tener que preocuparse por su incumplimiento. Sin duda, no vamos bien. Espero que al menos no haya letra pequeña.
“El clu de los jueves”
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
Este relato forma parte del club de los jueves. El tema propuesto para ésta semana trataba sobre el paraíso. Mi forma de verlo es ésta. Pero mis compañeros del club lo han visto de diferente manera. Visítalos!
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janpuertaNací en la España de la posguerra. Aquella donde sonreír era el mejor de los regalos. Pantalones cortos y una bata de colegial. Travesuras que nunca fueron gamberradas... Llamar a una casa y salir corriendo, nadar en el río cuando los peces aun vivían en el, merendar pan del día anterior, unas gotas de aceite i un poco de chocolate si había… los tiempos cambian y los recuerdos están ahí. Me hubiese gustado ser fotógrafo en esa época.
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