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06Oct, 2009
Gracias Mercedes
Se nos ha ido Mercedes Sosa y no he sido consciente de la importancia que para mí tenía esta discreta cantora, que tanto me acompañó durante mi juventud, hasta que he notado su ausencia. Desgraciadamente esta ausencia me hace reparar en cómo me llenaba esta gran mujer con su continuo mensaje de esperanza, hasta el punto que siento su perdida tanto como la de un ser próximo y querido.
Su versión del famoso “Gracias a la vida” de Violeta Parra, es la canción que personalmente elegiría si me obligaran a elegir la preferida entre tantas como existen.
Mercedes Sosa la luchadora por los Derechos Humanos en su Continente amado, la cantora a la vida en mitad de tanta injusticia y de tanto horror. La impenitente buscadora de un resquicio de esperanza entre tanta desolación. La que tanto luchó por un mundo mejor y que nunca se rindió. Espero que donde quiera que esté haya encontrado la paz y el descanso, nosotros seguiremos buscando.
30Sep, 2009
27Sep, 2009
Língua de Caetano Veloso
El fragmento dice:
La lengua es mi patria
y no tengo patria,
tengo matria
yo quiero fratria.
24Sep, 2009
Andaluces de Jaén.
Andaluces de Jaén, interpretado por Jarcha.
21Sep, 2009
17Sep, 2009
Romance a Ocaña
Ocaña es un ejemplo de persona capaz de vivir en libertad en una de las épocas más grises y con mayor intolerancia de nuestro país. José Pérez Ocaña, pintor naif y uno de los primeros activistas homosexuales de nuestro país abandonó su Cantillana natal (donde había nacido en 1947, plena posguerra) para afincarse en Barcelona, que en aquel momento era la única ciudad del país donde podía expresar su arte y sus trasgresoras ideas.
En Barcelona vivió en la Plaza Real, En su balcón instaló un altar con una imagen de la Virgen de la Asunción, a la que nunca le faltaban flores. Destacó por su forma de vivir, por expresarse libremente sin reparar en las posibles consecuencias de sus actos, en un país todavía anquilosado en unos valores arcaicos e incluso peligrosos. Se convirtió en un personaje típico de las ramblas, se travestía sin ningún tapujo a plena luz del día y vivía rodeado de los que le querían y entendían.
Protagonista de la revolución cultural del espíritu del 75 en la Ciudad Condal, que transformó Las Ramblas en espacio de libertad, Ocaña participó del mundo bohemio, provocador y marginal de aquella gran urbe multicultural, y se convirtió en referente del movimiento ácrata.
Devoto seguidor de la pintura de Marc Chagall, practica una actitud artística cercana al dadaísmo, con su propia personalidad hecha arte, fabricándose un personaje. En 1977 realiza su primera gran exposición en la galería Mec Mec, lo que le supone su reconocimiento internacional y le permite viajar por Europa y América para descubrir nuevas corrientes, que incorpora a su propia creatividad, basada en los iconos que forman parte de la mitología popular andaluza: vírgenes, altares, ángeles… a los que él llama ‘sus fetiches’ y que trata sin intención sacrílega.
Es un artista polifacético, novedoso y trasgresor, precursor de la performance; es uno de los modelos que tomaría Pedro Almodóvar en sus primeras producciones del personaje de Kike Turmix y el referente de revistas y fanzines de la época, como STAR.
El 18 de septiembre de 1983 murió en Sevilla, tras un desafortunado accidente en el curso de las fiestas populares de su pueblo natal. El accidente se produjo durante un pasacalles promovido por la Asociación Cultural Semana de la Juventud y organizado por él.
12Sep, 2009
Labordeta. Canto a la libertad
Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.
Hermano, aquí mi mano
será tuya en mi frente
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante
en un mismo trazado
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.
Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.
Sonarán las campanas
desde los campanarios
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.
Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga Libertad.
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.
11Sep, 2009
El último poema de Victor Jara
Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltó al vacío,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera.
Sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo
¿ Es este el mundo que creaste, dios mío ?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo ?
en estas cuatro murallas sólo existe un número
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.
Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos
que no producen.
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente!
Canto que mal me sales
Cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hará brotar el momento…
(escrito en el Estadio Nacional de Chile, donde fue torturado y asesinado)
10Sep, 2009
Retornarán los libros y las canciones
Por fin paseo por las amplias alamedas de una ciudad que siempre me sedujo y no porque sea bonita, que lo es y mucho, o porque esté vinculada a mí, que no lo está. Tampoco me seduce por lo omnipresencia de la cordillera de los Andes -nevada en este invierno austral- que tanto me gusta y que me recuerda en cada esquina lo lejos y, a la vez, lo cerca que estoy de mi tierra.
Paseo por Santiago de Chile, ciudad que me evoca recuerdos de mi infancia en la que mis hermanos mayores me explicaban lo que ocurrió allí un once de septiembre (muy anterior al único que parece existir ahora) y la dictadura tan feroz que le siguió. Ellos me hablaron de Víctor Jara, de Violeta Parra, de Quilapayun y me hicieron escuchar sus canciones en unos años en los que tampoco era muy recomendable escucharlas en una España inmersa, ella también, en una dictadura, en este caso en sus últimos días. En esos años me aficioné también a Soledad Bravo, a Nacha Guevara, a Silvio y a Pablo y a tantos otros.
Y así fui conociendo la realidad, no sólo de Chile, sino de Latinoamérica, en unos años en los que las dictaduras campaban a lo largo y ancho del continente con el beneplácito de los vecinos del norte, que preferían que su patio trasero estuviera tranquilo, aunque fuera a costa de la libertad y de la vida de otros.
Bastante después de todo aquello vinieron mis viajes a Latinoamérica, ya habían acabado formalmente la mayoría de las dictaduras y a pesar de ello descubrí que seguían vigentes las reivindicaciones, ya que la democracia no trajo necesariamente el bienestar para todos y sí mucho olvido. Por otro lado, el encuentro con la realidad me hizo perder ese romanticismo que me transmitían mis hermanos, abanderados de las utopías de los sesenta. La realidad se impuso sobre los ideales.
En este, mi primer viaje a Chile (¿porqué la aplacé tanto?) camino sin pensar, sin saber muy bien a donde voy, o quizás sabiéndolo perfectamente. Mi primer paseo me llevó a La Moneda y a la estatua de Salvador Allende. Después recorrí otros lugares como Villa Grimaldi, La Chascona y en días sucesivos viajé a Valparaíso, a Isla Negra; Lugares todos protagonistas de un tiempo y de un país. Lugares que tienen que ver con la violencia, con el cinismo, con el olvido, con el recuerdo.
Durante mi primera noche en Santiago transito por el barrio de Bellavista, múltiples bares repletos de estudiantes al abrigo de la intemperie de este suave invierno; en uno de esos sitios entramos, un joven cantaba acompañado de su guitarra; tócanos algo de Víctor Jara y allí nos dio casi el alba, y de allí salimos con los recuerdos a flor de piel, las certezas más sólidas y sobre todo, con la esperanza de que mientras no perdamos la memoria, algunas cosas no volverán a ocurrir.
En cualquier caso sigo pensando en ese otro mundo posible, sigo pensando en la vigencia de las luchas, de las utopías, de las pequeñas transformaciones que cambian el mundo y de la necesidad de los compromisos individuales y colectivos.
05Sep, 2009
Recordando a Antonio Mairena
Antonio Mairena (7 de septiembre de 1909 – 5 de septiembre de 1983) representa un antes y un después de los cantes grandes. Arte y esencia es también memoria; no es sólo patrimonio de los amantes del cante: es patrimonio de todos por ese arte y por esa esencia.
Hoy, en el aniversario de su muerte – y casi de su nacimiento -, le rescatamos del olvido, para la memoria sentimental y colectiva de todos.
Me gusta leer, pero no todo; me gusta la música, pero no toda; me gusta el mundo, pero no todo; me gustan las personas, pero no todas. Me gustan ‘las cosas chiquitas’ que me cambian y cambian. Me gusta equivocarme y empezar de nuevo. Por todo ello, me apasiona elegir el camino para avanzar en el conocimiento transformador, el mío y el colectivo, que busco y encuentro en los libros, en la música, en mis amigos, en mis viajes, que desvían mi mirada etnocentrista y me ayudan a entender el mundo.
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