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03Oct, 2008
Meninos da rua
Ya han pasado un número suficiente de años como para desconocer cuál es la realidad actual de una Angola que ha recuperado la paz y que crece económicamente más que el resto de los países de su entorno. En cualquier caso creo que no corro ningún riesgo si aventuro que la población no se beneficia de este crecimiento, como siempre en estos países, y que la situación social, aún en paz, debe seguir siendo de extrema necesidad. Aún en el caso de que se administrara bien la riqueza, que lo dudo, se necesitaran años para borrar las secuelas de una guerra que duró más de treinta años.
Una de las experiencias más duras de mi, ya alejado en el tiempo, trabajo en Angola fue el contacto con los niños de
Los niños, los más vulnerables en todos los conflictos, vagaban por las calles, sin nada que llevarse a la boca y perseguían a quienes podíamos ayudarles a acabar el día con el estómago lleno. Algo especialmente complejo ya que eran centenares los que asediaban nuestra rutina. Desconozco otros conflictos africanos, pero tras lo vivido allí, no me sorprenden las noticias publicadas de abusos a la infancia por parte de quienes más debían protegerla.
El ejercito, más niños con uniforme, utilizaba su poder para solucionar su propia supervivencia más allá de la geopolítica del conflicto. Su único objetivo militar, como el de todos, era sobrevivir cada día, ya que eso del conflicto era algo que sólo tenía que ver con el gobierno, con UNITA y con Naciones Unidas.
Desconozco el camino que recorrerá Angola en el futuro y el tiempo que tardará en hacerlo. Lo que sí se es que es un camino que tienen que recorrer esos niños de entonces y que tenemos la obligación moral de apoyar. Obligación que tiene que ver con nuestra responsabilidad y complicidad, como europeos, en el mantenimiento de esa guerra durante décadas.
28Sep, 2008
África espera
África es especial. Te abre el cuerpo, alerta hasta el último poro: los olores, las sensaciones, los colores, la suciedad, la hospitalidad, el odio, y
Les hemos enseñado a eso: siempre, desde el poder, se enseña el silencio y la sumisión. África para mí significa siempre un viaje interior y exterior. Quizá porque en África estén las raíces de todos y cada uno de nosotros. Un continente de mitos, tribus, ancestros y miedos. Un continente donde el paisaje llama a la libertad y donde posiblemente nunca se haya podido vivir esa libertad. Libertades abortadas siempre porque es un continente demasiado rico. O fue un continente demasiado rico. Exhausto ya, todo un polvorín.
25Sep, 2008
23Sep, 2008
libros y viajes

Cuando viajo me gusta escoger libros que tengan que ver con el país que visito. Normalmente elijo libros de relatos o novelas, nunca me atrajeron especialmente los libros de historia.
La primera vez que visité los Balcanes opté por leer “Un puente sobre el Drina” de Ivo Andric, el libro del que Felipe González dijo que se aprendía más de Yugoslavia con él, que leyendo las docenas de informes que llegaban a su mesa sobre
Podría seguir, son infinitos los libros que podemos leer para conocer mejor los lugares que visitaremos, en este continuo viaje en el que hemos convertido la vida moderna. Siempre habrá además un libro que podamos leer sobre cualquier lugar. Es la mejor manera que he encontrado siempre de sumergirme en los lugares que visito.
20Sep, 2008
Notre Dame de Montreal
Procedo de un continente monumental, donde las grandes catedrales tienen varios centenares de años. Al lado de cualquier templo europeo el de Notre Dame de Montreal probablemente no será significativo para mucha gente -fue terminado en la primera mitad del siglo XIX- pero para mí es uno de los templos más bonitos que conozco. No creo que exista uno más bello en Norteamérica.
Desconozco el valor histórico o artístico que pueda tener, no me importa; es un lugar tranquilo y bello, con una originalidad indiscutible y una singular distribución que lo hace distinto a la mayoría de los templos cristianos que conozco. Es la primera basílica construida en Montreal y en todo el conjunto predominan los tonos azules y dorados, creando una luminosidad que la convierten en un lugar único.
El techo está jalonado con cientos de brillantes estrellas de oro, que representan a los habitantes de
La fachada se sostiene con dos torres. La del lado este, simboliza la templanza y la del oeste recuerda
18Sep, 2008
Place des Vosges
Hablar de ciudades que prácticamente todo el mundo conoce no deja de ser un serio riesgo. Cualquier cosa que yo pueda decir podrá ser matizada por alguien, ya que la opinión de cada uno de nosotros está basada en nuestras particulares percepciones. Si además se trata de hablar de una ciudad como París, estoy multiplicando seriamente el riesgo de que se me discuta hasta las comas.
En cualquier caso me arriesgaré, París bien lo merece y, al fin y al cabo, mi rincón favorito de esta ciudad, la Place des Vosges es una apuesta segura.
Este bonito lugar es un cuadrado perfecto ajardinado, con varias fuentes y una urbanización simétrica y cuidada. Está tomada permanentemente por los parisinos y pasa desapercibida para la mayoría de los turistas que, a pesar de que este lugar no se encuentra lejos del centro, tienden a priorizar otras visitas, en una ciudad donde nunca faltan los lugares a los que acudir o las cosas que hacer. El jardín está rodeado de galerías donde venden obras de arte, artesanía, ropa y donde hay algunos restaurantes. Ninguno de esos negocios destaca por barato, dicho sea de paso.
Esta plaza, la más antigua de París, ha sido también, en diversas épocas, lugar de residencia de un buen número de franceses ilustres; de entre todos ellos destacan el Cardenal Richelieu, que erigió una estatua de Luis XIII en el centro –hoy desaparecida- y Víctor Hugo, cuya casa está en una de sus esquinas y puede visitarse.
La Place des Vosges es una cita obligada para mi cada vez que paso por la ciudad de la luz; es, con diferencia, uno de mis rincones favoritos, no sólo de Francia, sino de todo el mundo.
16Sep, 2008
09Sep, 2008
Las Gemelas, alma ausente
La primera vez que pasé una temporada en Nueva York me quedé alojado en una residencia que se encontraba en un moderno edificio de Manhattan Sur, frente al World Trade Center 5. Era un edificio de estos con fachada de amplios ventanales de cristal que, dada mi manía de dormir con las persianas abiertas, convertían a las torres gemelas en la cabecera de mi cama y, por tanto, en mi primera visión de cada mañana durante todo el mes que duró mi estancia.
Por las tardes, en esa hora extraña en la que es aún temprano para cenar y tarde para casi todo lo demás, me gustaba pasear por los alrededores y por la galería comercial que tenía en sus plantas inferiores, para cruzar después la pasarela que la comunicaba con el World Financial Center y salir, desde allí, al pequeño paseo y puerto deportivo que se abre en esa zona.
Siempre estarán ligadas en mi memoria, es inevitable, Nueva York con las gemelas. Ya he vuelto por allí en tres ocasiones desde su desaparición y siento un vacío bastante mayor que el del agujero que hoy ocupa su lugar. Sigo echándolas de menos y la tremenda vida que en su interior había a cualquier hora del día o de
Nueva York está superando la perdida de tantos ciudadanos y de tan emblemático espacio y pronto, en ese lugar, se levantará otra torre y un memorial en honor de las victimas; pero en el subconsciente colectivo seguirán las dos torres erguidas definiendo orgullosamente la sky line de Nueva York.
06Sep, 2008
Paranoias de Jet lag
No sé que hora es, de donde vengo es de día; al lugar donde me dirijo es ya de noche. Por tanto mi cuerpo me dice que es hora de cenar, pero mi cabeza indica que debería estar dormido desde hace horas.
Creo que esta será otra noche en blanco. Además, mis problemas respiratorios hacen que me incomode dormir en público; así que entre el que no puedo y el que no quiero....
Con diez años menos no me preocupaban estas cosas. Una noche sin dormir eran como horas ganadas a la vida y nada más. Hoy sé que mañana estaré de muy mal humor y que necesitaré dos días para volver a regular mis horarios. Los años pasan y no lo hacen en balde.
01Sep, 2008
Dios me proteja
Me gusta leer, pero no todo; me gusta la música, pero no toda; me gusta el mundo, pero no todo; me gustan las personas, pero no todas. Me gustan ‘las cosas chiquitas’ que me cambian y cambian. Me gusta equivocarme y empezar de nuevo. Por todo ello, me apasiona elegir el camino para avanzar en el conocimiento transformador, el mío y el colectivo, que busco y encuentro en los libros, en la música, en mis amigos, en mis viajes, que desvían mi mirada etnocentrista y me ayudan a entender el mundo.
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Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos, que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.
EDUARDO GALEANO

