08 Dic 2007

La feria de san Miguel

Escrito por: jbberm el 08 Dic 2007 - URL Permanente

Cuando yo era niño, la feria de san Miguel se celebraba por todo lo alto junto al ventorro Zamarro, al lado del río Aravalle. En los años setenta fue poco a poco apagándose y dejó de existir, como sucedió en muchos pueblos, debido al proceso de cambio social y económico que hubo en España. No obstante, siempre se siguieron reuniendo en el ventorro algunas personas, rememorando la feria. Y últimamente se está intentando recuperar, si no la feria, cosa imposible, sí la fiesta. En el último san Miguel, unas 150 personas nos juntamos en el ventorro Zamarro, y además de los vecinos de los pueblos del Aravalle, estábamos otros, procedentes de muy diversos lugares -Madrid, Llodio, Ávila, Plasencia, Barcelona-, que queríamos celebrar la feria de san Miguel, es decir, la llegada del otoño, con nuestros paisanos.

Traigo aquí algo que escribí hace unos años a propósito de aquellas ferias del ventorro Zamarro. Parte de mi infancia viene con todo ello.


"Todos los años, cuando el verano iba acabándose y los primeros vientos húmedos anunciaban el cambio de estación, la comarca del Aravalle se preparaba para la cita en el ventorro Zamarro: era la feria de san Miguel.

En una llanada extensa, a ambos lados de la carretera, iban situándose los hombres con sus ganados, siguiendo una antigua costumbre. En la parte más fresca, entre la carretera y el río, se aposentaban los que llevaban vacas, chotos y terneros, y en la más alta, una zona árida y pedregosa, se establecían los que criaban caballos, burros, ovejas y cabras. En un repecho escarpado estacionaban los camiones, en los que a lo largo de la tarde se irían cargando todas las reses compradas en la feria.

Era aquél un día de protocolo estricto, aprendido año tras año. Ganados y personas madrugaban para reservarse los mejores sitios; gritos y silbidos, ahijadas y porras, vestimenta y sombreros singularizaban a cada cuadrilla de ganaderos, que levantaban una muralla invisible para separar a sus animales de los demás. Ninguna res osaba traspasar dicha muralla, salvo que algún choto se pusiera verriondo o alguna novilla nerviosa se desbocara.

Cuando toda la explanada estaba ya dispuesta para la feria, empezaban a deambular por ella los compradores, que se daban a conocer por sus ademanes decididos, sus blusones negros y sus voces recias, acostumbradas a mandar a golpe de billetes de banco. Unos, con la petulancia del sabihondo y la soberbia del poderoso, y otros, con la sabiduría de la experiencia y la discreción de la inteligencia, se acercaban al choto cebado con esmero, lo miraban, lo remiraban, le daban un golpecillo en el lomo, le tiraban del lacrimal para ver la reacción del ojo y decían con sequedad y desgana:
-¿Quién vende éste?
El dueño, remolón, dejaba de hablar con los de su cuadrilla, se acercaba con estudiada lentitud, se apoyaba en la porra y, mirando al comprador con cierto desafío, decía:
-Aquí hay quien da cuenta de ese choto.
-¿Cuánto vale? -Cuarenta y cinco mil reales.
-Quia, por él no te dan ni treinta y cinco.

Era el primer tanteo. Luego iba el del blusón a otra cuadrilla y repetía la misma representación, e igual que él hacían más de una docena de compradores.
A media mañana se sacaba el almuerzo de las alforjas, pues el día iba a ser largo y cansado y había que reponer fuerzas. También a los animales se les daba de comer y de beber, más para entretenerlos que por necesidad, pues de buena mañana habían tomado su ración para todo el día. Si en las horas tempranas olía a hierba virgen, a agua fresca y a hojas de aliso caídas en la ribera del Aravalle, a media mañana flotaba sobre el gentío un aroma peculiar, en el que se fundían el olor intenso del tomillo y el romero recién pisados y las vaharadas que despedían las deyecciones de tanto animal junto. Era el mejor momento para observar el colorido de la feria, tan igual a sí misma, tan fiel a la distribución por zonas, reconocibles sus gentes por la forma de vestir y el deje de su terruño, el tipo de sombrero y los colores de las alforjas, agrupadas por pueblos para no sentirse perdidas en aquella llanada que a mí me parecía inmensa.
Los hombres del blusón volvían a hacer otra ronda; una vez echada la cuenta de lo que había en la feria, y de lo que les podía interesar, se esforzaban en no dejarse arrebatar lo que deseaban, pero sin mostrar excesivo interés ante los dueños de las reses seleccionadas por su astucia. Era el momento de entrar en el trato.
-Te doy treinta y siete mil reales. -Por treinta y siete el choto vuelve al pueblo con su amo y se queda para arar si hace falta.
Entonces hacían su aparición los mediadores, gente conocida por unos y por otros y que parecían ser neutrales de verdad, pues les animaba más su vena teatral que cualquier favor oculto. Agarraban del brazo al comprador y al vendedor, y éstos, de lado y sin mirarse, hacían mohínes de rechazo pero el mediador les hacía cogerse la mano derecha para sellar el trato, aceptando el ritual antiguo del valor de la palabra dada.
-Ni treinta y siete, ni cuarenta y cinco, echadlo al medio, dale cuarenta y un mil reales y no se hable más.
-Está bien, pero no vale ni treinta y ocho- decía el comprador. -A tiempo se está de dejarlo- defendía su orgullo el ganadero.
-Bueno, comprado está. A las cinco en el camión.

La hora de la comida marcaba un descanso en la feria. Llegaban mujeres y niños desde los pueblos cercanos, cargados con cestas de mimbre, en las que perolas y merenderas acercaban a los hombres los sabores de un día de fiesta en la cocina de cada casa. Una riada de muchachos iban al ventorro para que les llenasen las botas de vino; cuando volvían, se comía pausadamente y por turnos, pues había que cuidar del ganado. Un rato de tranquilidad llegaba después para los más madrugadores, que echaban una cabezadita aprovechando que había más ojos para vigilar a los animales, acostumbrados, por lo demás, al trajín de la feria e indolentemente tumbados mientras rumiaban.



A media tarde toda la feria bullía de nuevo. Se hacían los últimos tratos y era el momento de acercar los animales vendidos a los camiones de los hombres del blusón. Era un rato en que la tristeza y el nerviosismo aparecían de la mano, tiñendo la feria de bramidos y de voces, de carreras y de silbidos. Los terneros se resistían a ser introducidos en las cajas de los camiones y tropezaban torpemente, mientras sus madres bramaban, primero con rabia y luego con melancolía. A aquel fragor vacuno de despedidas y de protestas, se unía el relincho de los potrillos, el balido de los corderos y el rebuzno de algunos burritos, y por un momento todo aquel paraje era un lamento colectivo, un himno triste de vencidos que no querían someterse, una protesta de ayes sin remedio a la que se unían las lágrimas de algunos niños y mayores que- ¡cómo no!- eran tachados de sentimentales.
Cuando los camiones estaban repletos de animales, desconocidos entre sí y ayunos de su propia suerte, los hombres de los blusones negros sacaban de unas carteras repletas de billetes, los que iban necesitando para pagar a cada ganadero según lo acordado en el trato.

Eran instantes de atención y silencio; nadie decía nada salvo el del blusón, que auxiliado por dos ayudantes, contaba en alto los billetes y se los daba al dueño de cada animal, mientras los demás callaban y miraban. Era el silencio reverencial al dinero y a quienes lo tenían en abundancia, pero también al acto de pagar y cumplir lo acordado.Terminado el trato, había que retornar a los pueblos con los animales que no habían sido vendidos. Era un momento de dispersión: los hombres se ponían de acuerdo para irse unos con el ganado y quedarse otros en el ventorro; las mujeres llevaban en sus brazos las cestas de la comida y se acercaban a los puestecillos del dulcero y del heladero; los niños corrían por entre los grupos y pedían a las madres dinero para golosinas; los viejos y los jóvenes se iban desplazando lentamente hacia la explanada ancha junto al ventorro, donde largos mostradores de madera ofrecían vinos, ponches y largueros con chorizos y morcillas recién asados.

Cuando ya todo el gentío estaba de fiesta, y las botas de vino corrían de mano en mano, se iba creando tal expectación que sólo se colmaba cuando salía al balcón tío Corona y empezaba a tocar la jota con la dulzaina y el tamboril. Todos rompían en un cerrado aplauso, y después cada hombre cogía de la mano a su mujer y bailaban en la improvisada pista, mientras los mozos buscaban pareja, los muchachos jugaban al tiqueté y los viejos miraban con melancolía, diciéndose unos a otros que para ferias las de su tiempo.

Al llegar al descanso, comenzaban a despedirse las familias, deseándose buena suerte y apalabrando visitas para más adelante. Los mozos y las mozas prolongaban la fiesta hasta bien entrada la noche y, cuando a la luz de la luna caminaban hacia sus pueblos, se cortejaban y se hacían arrumacos, y luego entonaban canciones de fiesta y de ronda aprendidas de sus mayores.
A la mañana siguiente aún olería a tomillo y a romero en la llanada, pero la melancolía no podría recrear aquel sueño junto al ventorro Zamarro. Habría que esperar de nuevo a que otro verano fuera acabándose, y otros vientos húmedos anunciaran el cambio de estación. Y volverían, por san Miguel, los bramidos y el trato, la dulzaina y la fiesta, y la feria seguiría siendo siempre igual pero cambiando siempre."


1 comentario · Escribe aquí tu comentario

jbberm dijo

En numerosos sitios de España y América se sigue celebrando hoy día la feria de san Miguel.
En un rastreo por la red traigo aquí cuatro sitios:

ZAFRA: una feria de ganado muy importante.

http://www.hoy.es/prensa/20060926/economia/feria-zafra-contara-este_20060926.html

La Feria de Zafra recupera el ganado ovino y vacuno y las subastas presenciales
El ganado vacuno y ovino estará presente de nuevo este año en la Feria Internacional Ganadera de Zafra (FIG) tras su ausencia en la última edición debido a las restricciones impuestas por la enfermedad de la lengua azul. La muestra acogerá a más de 2.500 cabezas de ganado y aunará subastas tradicionales y virtuales
El ganado vacuno y ovino estará presente de nuevo este año en la Feria Internacional Ganadera de Zafra (FIG) tras su ausencia en la última edición debido a las restricciones impuestas por la enfermedad de la lengua azul. Así lo hizo público ayer el consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, José Luis Quintana, en la presentación de la 553 edición de la FIG, que se celebrará del 28 al 4 de octubre. La cita será inaugurada por el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

La feria recupera este año las subastas presenciales, lo que devolverá a la muestra su ambiente «tradicional», apuntó Quintana, que adelantó además la celebración conjunta de subastas virtuales dada «la buena aceptación que tuvieron entre los ganaderos».

En total, la Feria de San Miguel, descrita por el consejero como «la feria ganadera más importante y con más prestigio de la península ibérica» reunirá este año a más de 2.500 cabezas de ganado. Entre ellas destacan 200 de raza retinta, 1.500 ovinos precoces y 250 caballos de Pura Raza Española. Además, la FIG es la única de España que tiene licencia para la participación de ejemplares de porcino ibérico, de los que habrá unos 500 ejemplares.

ARETXABALETA: la feria de san Miguel como motivación para trabajos y ocio escolar.

http://www.arizmendi.ikastola.net/sarrera.cfm?hizkuntza=1&atala=albisteak&albisteid=323
Como viene siendo tónica habitual, con el comienzo del curso y coincidiendo con la festividad de San Miguel, los alumnos de enseñanza básica de Arizmendi organizaron una feria artesanal con fines benéficos.
Los alumnos tanto de los cursos de primaria como los de secundaria de la sede Almen organizaron una exitosa feria donde pusieron en venta productos que ellos mismo habían elaboraron con anterioridad.
A pesar que todo el trabajo para organizar la feria de San Miguel se llevo a cabo durante el mes de septiembre, los alumnos ya habían comenzado a recolectar las materias primas necesarias para elaborar los productos a finales del curso anterior.
Cada uno de los cursos se centró en la elaboración de un producto artesanal y dependido de su edad y habilidad llegaron a fabricar distintas mermeladas, chocolatinas, bolsas aromáticas... toda clase de productos artesanos procesados por ellos mismos.
Cabe destacar que todos lo beneficios, que se obtuvieron en la feria de San Miguel, serán donados a la ONG Hiruatx; para que esta organización, done los fondos a un proyecto que están llevando a cabo en el pueblo ecuatoriano de Rukullakta.

SANTILLÁN: un pueblo asturiano que aún celebra su feria todos los años.

http://www.asturiasfoto.com/Exposicion/San-Miguel-Santillan/San-Miguel-Santillan.html

Graus: un pueblo aragonés que sigue con su feria desde 1201

http://www.pirineos.com/groupeventcalendar/eventview/124/

La localidad ribagorzana de Graus ( Pirineo aragonés) acoge los días 29 y 30 de septiembre la tradicional Feria de San Miguel que se celebra desde el año 1201. Después de ocho siglos de celebración ininterrumpida, en 2001 la feria se hizo eco de tan singular aniversario con la recuperación del tradicional mercado equino.

Sábado 29
• 9 a 21 horas: Calles Salamero y Barranco. Tradicional Feria de San Miguel.
• 9 a 21 horas: recinto ferial, entrada de caballos.
• 10 h.: Recinto ferial, apertura de la feria. Herrado de caballos por Juan Dávila.
• 11 h.: Exhibición de doma vaquera.
• 18 h.: Espectáculo ARTE ECUESTRE, "Cómo bailan los caballos aragoneses".
• 20 h..: Cierre de la feria

Domingo 30
• 10 h.: Recinto ferial, apertura de la feria.
• 10h.: IV MARCHA a caballo de San Miguel con un circuito urbano por Graus y la
• ruta Graus-San Fertús-Fabardo-Isábena-Graus, 10kms. y un tiempo estimado de 2 horas. Posteriormente, barbacoa en el recinto ferial para los participantes.
• 12 h.: PASEOS en burro para niños, por Ganados Tolubio.
• 18 h.: Presentación de caballos Pura raza española; por Yeguada Deltoro.
• 20 h.: Cierre de la feria.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Avatar de jbberm

Robles Amarillos

Hola a todos. Me llamo Jesús. La curiosidad me ha llevado a iniciar un blog. Me gusta escribir, y creo que aquí voy a dar a conocer algunas cosas que tengo ya terminadas. También compartiré fotos, ideas sobre cine, educación y libros. Me gusta la red; permite relacionar ideas y conceptos basándose en multitud de criterios.

JULIO DE 2008
Como este blog de
Robles Amarillos
ya está lleno, he comenzado otro cuyo título es
Robles Amarillos II
La dirección es :
http://lacomunidad.elpais.com/jss-brmj/posts

ver perfil »

Amigos

  • casaruralelcapricho
  • Manuel Barranco Roda
  • Rosa rosae
  • Manuel López
  • janpuerta
  • albertgarciagos
  • proparoxitono
  • bambroriky
  • PAT
  • Daniel Yáñez González-Irún

Fans

  • luna llena
  • Blas García Marín
  • Lucía Angélica FOLINO
  • Servando Pérez Domínguez

Ídolos

  • alfredozm
  • mari
  • José Fernández Marqués
  • miabuelapepa

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):