10 May 2008

Tres vídeos para una tarde de sábado

Escrito por: jbberm el 10 May 2008 - URL Permanente

Entre dos aguas, de Paco de Lucía, interpretada por él mismo, 1976



Quinteto para piano en La mayor, conocido como "La trucha", de Franz Schubert, interpretado por Julian Rachlin, Mischa Maisky, Mihaela Ursuleasa, Nobuko Imai y Stacey Watton.



Lágrimas Negras, de Miguel Matamoros, interpretada por Bebo Valdés y Diego “El Cigala” . Paquito D'Rivera invitado en saxo alto, Javier Colina en el contrabajo y Piraña en el cajón.

08 May 2008

Huelga en la enseñanza pública de Madrid (II)

Escrito por: jbberm el 08 May 2008 - URL Permanente

NOTA DE PRENSA. 07.05.2008

CCOO UGT CSIT-UP

Los docentes de los centros de enseñanza públicos de la Comunidad de Madrid han secundado mayoritariamente la huelga convocada por CCOO, UGT y CSIT-UP para mejorar las condiciones de trabajo del profesorado y frenar las privatizaciones de la enseñanza pública madrileña.

Con un seguimiento medio del 82,3%, claustros completos han ido a la huelga especialmente en la zona sur y este de la región, como Leganés o Móstoles, pero también barrios de la capital, como Vallecas y Carabanchel. Asimismo, pueblos próximos a la Sierra de Madrid, como El Molar, Moralzarzal, Bustarviejo, Lozoyuela, entre otros han ido masivamente a la huelga.

La huelga ha sido seguida por más de 30.000 profesores y profesoras, descontando unos servicios mínimos que la Administración ha pretendido incrementar, ilegalmente, hasta el 35% -cuando lo legalmente establecido es garantizar la presencia del director y el jefe de estudios-.

El 100% de los más de 2000 centros públicos de la región, entre centros de infantil y primaria, secundaria, adultos, escuelas de idiomas, conservatorios, CAPs y equipos de orientación, se han visto afectados en su normal funcionamiento por esta huelga, que ha demostrado el apoyo del profesorado a las reivindicaciones planteadas por los sindicatos mayoritarios, CCOO, UGT y CSIT-UP y la ilegitimidad del pseudo-acuerdo firmado por los sindicatos minoritarios, que no sólo tiene el rechazo de la mayoría de la representación sindical, sino el de la mayoría de los trabajadores que hoy han ido a la huelga y que tendrán ocasión de ratificar su opinión en un próximo referéndum sobre su contenido.

Por zonas, el mayor seguimiento se ha producido en la zona Sur de la región, con un 92,4% de seguimiento, seguido de la zona Este con un 87,6%, la Oeste con un 83,5%, la Norte con un 79,7% y la capital con un 68,3%.

Estos resultados dejan en evidencia la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo docente, devaluadas respecto a la situación en el resto de Comunidades Autónomas, a través de una negociación y un acuerdo serio y riguroso que respete al profesorado de esta comunidad. Así como, la urgencia de un cambio en la gestión del gobierno regional que frene el radicalismo de su política de privatizaciones y atienda las necesidades de la enseñanza pública.

El gobierno regional puede tener claro que encontrará a los sindicatos mayoritarios de la enseñanza, cuando tenga auténtica voluntad negociadora. Pero también debe tener claro que, si no existe dicha voluntad, CCOO, UGT y CSIT-UP no dudarán en mantener las movilizaciones.

06 May 2008

Huelga en la enseñanza pública de Madrid

Escrito por: jbberm el 06 May 2008 - URL Permanente

Los 50.000 profesores de la enseñanza pública no universitaria de la Comunidad están llamados a la huelga este miércoles, 7 de mayo.

Los paros podrían afectar a unos 700.000 alumnos de educación infantil, primaria y secundaria. La huelga está convocada por CCOO, FETE-UGT y CSIT-UP, sindicatos que representan el 60% del profesorado madrileño.

El secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, Francisco García, ha explicado que el principal objetivo de esta movilización es "defender la dignidad del profesorado", ya que las condiciones laborales de los profesores "están por debajo de la media nacional".

García añadió que, siendo la Comunidad de Madrid la segunda región con más riqueza del país, las condiciones de los profesores madrileños están "en los puestos de cola" en diversos aspectos, tales como el nivel de renta o la conciliación laboral.

La defensa de la enseñanza pública es otra de las reivindicaciones de esta huelga de profesores. Según Francisco García, Madrid es una de las últimas comunidades en gasto educativo, si se tiene en cuenta el Producto Interior Bruto de la región.
Para el responsable de educación de CCOO, las políticas educativas del Gobierno de Esperanza Aguirre "nos condenan a tener una educación mediocre".

Los convocantes también quieren "frenar" la política de privatizaciones y el "abandono" de la enseñanza pública que, aseguran, lleva a cabo el Gobierno regional.

Los sindicatos convocantes esperan que la huelga de mañana tenga un "amplio respaldo"; según las previsiones de CCOO, un 80% de los centros educativos secundará estos paros.

Los servicios mínimos para los colegios de primaria y para los institutos de secundaria no incluyen la presencia de un profesor de guardia en los centros, según CCOO, sólo el director y el jefe de estudios están obligados a trabajar durante la huelga.



Si quieres conocer en profundidad un análisis de la educación en Madrid, accede a

http://www.feccoo-madrid.org/

Y entra en

Crisis de la educación en Madrid


29 Abr 2008

Mi hermano y el Maratón de Madrid

Escrito por: jbberm el 29 Abr 2008 - URL Permanente

Ayer, 27 de abril, más de 13.000 deportistas corrieron el Maratón de Madrid. Entre ellos estaba mi hermano Javier, cuyo tesón se vio recompensado con un puesto extraordinario y un tiempo estupendo.

Era emocionante verlos correr, en una templada mañana de primavera, por las calles vacías de la ciudad. Por unas calles cuyas aceras estaban salpicadas de grupos de personas -amigos, familiares, vecinos, turistas- que animaban a seguir adelante, ganándole kilómetros a la meta, una meta lejana y temida, allá en los verdes jardines de El Retiro.

Javier quedó en el puesto 504, y tardó 3 horas, 8 minutos y 49 segundos en recorrer los 42,195 km. de rigor. El esfuerzo diario, una exhaustiva preparación, un estado de ánimo moderadamente optimista y una cierta dosis de autoironía han sido los mejores ingredientes para esta buena carrera que ha hecho.


Cuando terminó su maratón, y ya recuperado del esfuerzo realizado, se tomó una cerveza mientras lo felicitábamos y nos contaba los pormenores de las tres horas de carrera. Luego tuvo humor para, después de descansar, escribir, con un estilo de marcado carácter irónico, un estupendo relato de su singular mañana, que os ofrezco íntegro a continuación.

¡Aúpa, Javier!

¡Otro maratón más para tu lista!

http://www.maratonmadrid.org/


Ascenso a los infiernos

Lo bueno de las matemáticas es que dan confianza. Pase lo que pase, dos más dos suelen ser cuatro, y esto, quieras que no, viene a ser un buen antídoto contra la incertidumbre. Con el maratón de Madrid ocurre algo parecido, máxime cuando tiene a bien darse una vuelta por la Casa de Campo, ese espacio mítico antaño reservado a los Reyes, hoy morada transitoria de africanas ocupadas en labores mercenarias. Y lo que digo de la campestre casa se lo aplico también al parque del Retiro, tras cuya valla se ha reñido hoy 'la más descomunal batalla que vieron los antiguos tiempos ni esperan ver los venideros', que dijo el manco.

Y es que, te pongas como te pongas, al maratón de Madrid le salen siempre diez km (que hayan de ser siempre los últimos habrá que agradecérselo a los organizadores, tan exquisitos con las exigencias del tráfico rodado) que siembran de cadáveres el asfalto. Dicho de otro modo, Menéndez Pelayo vino a ser esta mañana una franquicia del infierno. Vaya, que, puestos a elegir, casi prefiero una de polinomios. Porque eso de instalar el infierno junto al cielo (la meta, claro), pues como que no se compadece con las teologías, sean del rango que fueren.

Pero es que Madrí es mucha Madrí.

Teologías aparte, el día salió bueno, templadito y algo gris, lo que prometía calorcete, pero no solazo.

Cumplido el ritual del afeitado purificador, y llegado que hube a Recoletos, emotivo encuentro con Equis, Urukbu, Javi-Irún, Teosbardera, PacoJó, Manuel, Muri e Isa, Yudus, Enki, CyT, Fernando e tutti quanti. Ambiente de fiesta y caras radiantes, como el día.

Enseguida salimos y, de memoria, me pongo al ritmo previsto: 4.25. en el km.2 se me une Ripiau, cuya pista había perdido desde San Sebastián. Un alegrón, claro: de ir tirando sólo 42 km a compartir la carrera en tan buena compañía va un abismo. Son ya cuatro maratones juntos, casi siempre al azar, y eso une mucho. Y da confianza.

Con el recuerdo donostiarra inscrito en las patas, nos ponemos a 4.15, una vez coronada la plaza de Castilla, y a ese ritmo tiraremos ya de memoria hasta el km. 22. Es la parte bonancible de la carrera: trazado favorable, toda la energía intacta y mucha-mucha animación: en Cuatro Caminos, en Filipinas, en Bilbao, en Sol (¡qué potencia de tambores!). Mientras, hemos ido a la familia (las respectivas-chicas, los hermanos, cuñados y cuñadas, los padres de Ripiau), que nos han ido prestando las vituallas para aguantar el trance.

Y entre los dulzores de este largo tramo, la energía de Carros de Fuego, gentileza de Guille) y los ánimos de tantos amigos (Nervios y Maituki, Mecenas, Qnk y su grupo, Porfirio y Ana, Sonia y Benigno, y los que olvido, con esta cabeza de alcornoque), cuyo impagable apoyo pone alas en las suelas.

Dicho lo cual, y una vez traspuesta la glorieta de San Vicente, hétenos aquí la barranquera municipal, indigno preludio, portal infame y grotesco frontispicio de la bucólica Casa de Campo. Aquello semejaba más un invernal cross que un maratón sobre asfalto. Y para más INRI, se me despertó la liebre: quiere decirse que mi querido flexor, que tan calladito había estado, se puso a pedir árnica entre las torrenteras aludidas.

Pues menudo plan. La perspectiva de 20 km. con el pie a rastras, moraíto de martirio, como que me descolocó. Esperaba yo noticias del pie allá por el km.28, ¡pero tan pronto! Fuera por ese motivo, o quizá por el semi-parón de dos semanas a cuenta del dolorcillo podal (más la consiguiente supresión de series el último mes, por aquello de no acabar de estropearlo todo), el caso es que la que iba a ser triunfal entrada en el campestre recinto vino a quedar en antesala de los dominios de Pedro Botero. 'Infernillo tenemos, señoría', he querido mascullar entre dientes, más que nada por ver si a base de sarcasmos entretenía el calvario.

'Ni modo', que diría Zapata. 'Para mí que las vamos a pasar de a kilo'. 'Pues paciencia y barajar', para responder al quijotesco modo. Y mira que tendría que haberlo sabido. De hecho lo sabía: si mismamente el domingo pasado hicimos 16 km. siguiendo el mismo camino, y los números no mentían. Íbamos Galerna, Juanagus, Matraco y servidor el día 20 de abril (y no del 90 ni fumando celtas sino hace una semana), y, aunque parezca mentira, no éramos capaces de bajar de 4.40 (con el pulso alborotao) por el paseo de los Castaños. Pegaba el viento, bien es verdad, pero estábamos a diez grados, vaya lo uno por lo otro.

Y sin embargo, en mis cálculos había previsto hacer ese tramo a 4.25. ¿Basado en qué criterios? Pues en los de la zoquetería mayúscula, porque otra cosa... Y ése ha sido mi error este año (el pasado fue en Arturo Soria, y el que viene en cualquier sitio: siempre hay un error en este negocio, cuyo precio suele ser casi siempre alto). Así pues, se me ha venido abajo el cielo y he llegado a temerme lo peor: 'Si en el km. 24 pierdo 15 seg. por km, la que me espera es buena, si a la pájara le sumo el dolor del pie, que necesariamente tendrá que ir a más'.

Iba yo centrado en estos alegres, estimulantes y positivos pensamientos, cuando en lo alto de un cerrete he querido vislumbrar la silueta de dos mercenarias del amor, ya de retirada, absortas y divertidas en la contemplación del reguero de corredores que a sus pies iban avanzando en desordenada fila. La bucólica escena me ha reconciliado con la condición humana, más exactamente con mi propia estupidez, y como que me he ido olvidando de mi error (que no era un error matemático sino pura obcecación) y me he dispuesto a recomponer la situación lo mejor posible, dadas las circunstancias.

En dos palabras, me he reñido una buena riña (yo mismo a mí mismo) y he ido saliendo del pasmo en que me hallaba. A todo esto, Ripiau se iba descolgando, cosa natural, habida cuenta de los palizones que se ha dado en el trabajo últimamente (ayer plegó a la una de la mañana, que dirían en Marnresa, y eso pasa factura). De modo que, llegados al km. 27, me he visto de pronto más solo que la una. 'Así es el maratón, majete', me he dicho, 'al final te lo juegas tú solo, y nadie te va a sacar las castañas del fuego'.

Pero no estoy dispuesto a caer de nuevo en esa trampa de la autocompasión. Pasamos el MP (los jueves de verano ya a las puertas) con el viento a favor, e incluso la subida del Lago se me hace liviana. Estoy recuperado.

Entramos en las fase más difusa de la carrera: poco ambiente, calles solitarias, muro al acecho... Afortunadamente, voy bien hidratado, he tomado un par de geles en el momento justo, el Calderón está ahí mismo, incluso el Rodilla donde suelo ir a comprar sangüis? con estas y otras triquiñuelas, a lo tonto modorro, me he plantado en el km. 35, sin mayores agobios. A estas alturas ya sé que no voy a mejorar mi marca en Madrid, pero tampoco era el objetivo hoy. Si caía, pues encantado. Pero no entraba en mis cálculos, de modo que ese asunto no me afecta. Ahora voy bien, y quiero acabar así.

Además, empiezo a pasar corredores que he tenido delante toda la carrera, y eso quieras que no te acelera, por más que sea una maldad; pero no todo va a ser buen rollito, que aquí se viene a sufrir.

Mi temor ahora es quedarme solo, correr sin referencia, justo cuando se avecina lo peor. Unos treinta metros delante llevo una muy buena: un alemán (que lo mismo es de Linares, vaya usted a saber), que tiene pinta de llamarse Helmut, alto y fibroso, que he tenido siempre cerca desde el km. 7. Su zancada es sólida, eficaz y muy económica, gasta lo justo, apenas bracea, corre erguido pero relajado, ¿no se descompone nunca? Todo un lujo para ponerse a su rueda, si pudiera. Pero se me va. Irremisiblemente. Y me quedo a ciegas en el km. 36, a puntito de llegar al infierno.

Es en esos momentos cuando conviene no descomponerse en un maratón. Hay que acoplarse a la realidad, ajustarse a tus opciones y ser flexible. Me ha costado muchos disgustos en carrera, pero creo haberlo aprendido: en maratón hay que ser flexible, ningún plan es sagrado, hay que leer la carrera metro a metro, si lo que pretendes es conseguir lo máximo. Y lo máximo se mide siempre en segundos. Pero un esfuerzo inadecuado, que puede darte ahora diez segundos, te puede acabar quitando tres minutos si no has sabido interpretar las señales.

Y esa es la gracia del maratón: en el km. 36 calibrando las opciones, sopesando las circunstancias para decidir si sigues tu referencia de carrera (el alemán citado) o te aquilatas a tu estado general y esperas a ver qué pasa.

Decido esperar, y acierto. En ese momento me pasa un grupo de cuatro que avanza a un ritmo seguro, constante y no demasiado alto para mí. Durante los próximos km van a ser mi particular 'banda de los cuatro' (Deng Xiao Ping me perdone, allá donde se encuentre). Me pego descaradamente a su espalda, sin importarme que me miren como a un intruso. Pero oye, aquí nadie es dueño del asfalto, y cada uno hace lo que puede. Así pasamos Ferrocarril y nos plantamos en Méndez Álvaro, cuya cuesta me conozco de memoria. Ahora no me voy a despistar, sé muy bien que debo ir a 4.45, y ése es el ritmo de los cuatro, con lo cual me doy por satisfecho.

Atocha está ahí mismo, y enseguida Mª Cristina. El cuarteto se descompone, pierde dos unidades, y veinte metros después paso a los otros dos. Ya sólo pienso en aguantar lo que queda sin descomponerme, así que enfilo M.Pelayo como si me fuera la vida en ello. El reguero de corredores andando es fantasmagórico, pero eso es algo que tengo claro: nunca he hecho un solo metro andando en maratón, y hoy no va a ser la primera vez, por descontado.

Pasado la iglesia del Niño Jesús, surge por la izquierda la figura amigable de Malagueta, y me calienta los cascos de tal modo que pego un cambio de ritmo evidente, así que pasamos el 41 a buena marcha. Tanto que de pronto de me dibuja ahí mismo la sombra de mi viejo Helmut. Decido cazarlo, pero sin asfixiarme, paso a paso. Malagueta me lleva en volandas (gracias, tío, y le dices a Soy Maratoniano que va a palmar el desafío, cambio mi a puesta), pasamos al alemán y coronamos.

El resto, como siempre, puede suponerse.

PD's

Enhorabuena a todos los que han cumplido objetivos, pero sobre todo a Josero y a Equis, porque los dos han sido hoy dos héroes absolutos.

Ripiau, con el barullo de la llegada me despisté y no te vi. Ya contarás cómo te ha ido. Al final hice 3h08, un minuto más que en 2007, pero mejoré puesto: 504 de la general y 26 de mi categoría. El pie, al final se portó, así que lo mimaré un poco y descansaré unas tres semanas. Lo de Florencia tiene buena pinta, pero ya veremos.

Como siempre, gracias a todos los voluntarios, cuya labor es impagable. Y en particular a Alberto, que se ha pegado un buen madrugón para darnos agua y apoyar a su tío.

26 Abr 2008

25 de abril siempre

Escrito por: jbberm el 26 Abr 2008 - URL Permanente

Una canción fue la contraseña que puso en marcha la revolución encabezada por los militares portugueses que acabó con la dictadura salazarista. Eran las 0.20 del 25 de abril de 1974 y por una emisora sonó Grândola, vila morena, que ha quedado inmortalizada como un símbolo del restablecimiento de la democracia en el país vecino. Su autor, José Afonso (1929-1987), popularmente conocido por el sobrenombre de Zeca, compuso el tema cautivado por el ambiente de fraternidad que saboreó durante una actuación en esta villa del Alentejo.

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Grandola/faro/25/Abril/elpepucul/20070809elpepirdv_1/Tes

24 Abr 2008

Juan Gelman, el "Cervantes" de la firmeza ética

Escrito por: jbberm el 24 Abr 2008 - URL Permanente

Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.

Juan Gelman: “Mi Buenos Aires querido”



"Largo y delgado, pálido, con una elegancia que parece venirle de haber exprimido la vida a fondo, Gelman abrió el estuche de sus gafas, se las puso y empezó a hablar con su acento de Argentina y una voz serena y grave. No tardó en recordar su exilio y la compañía que encontró en santa Teresa y san Juan de la Cruz para sentir "la presencia ausente de lo amado" (ése su país lejano ya). Y vino la segunda sacudida: las 30.000 personas que desaparecieron en la dictadura argentina, esa que lo dejó fuera, peregrino del mundo. No estuvo de más que explicara los cuatro conceptos que encierra la palabra desaparecido: secuestro, tortura, muerte y deshacerse de los restos.

Él mismo, Juan Gelman, fue uno de esos flacos y menesterosos a los que ayudó el Quijote. Le abrió, ahí en el exilio, cuando nada sabía de tantos de los que iban cayendo víctimas del horror, "manantiales de consuelo". La dictadura acabó con su hijo, acabó con su nuera, y le perdieron a la nieta que ésta había concebido antes de que la mataran. Gelman la buscó hasta encontrarla -seguramente con desesperación-. Mientras tanto, la voz del poeta se mantuvo siempre firme contra la muerte." (José Andrés Rojo, El País)



Discurso de Juan Gelman

"Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, "que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa" para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en "Viaje del Parnaso",

"puede pintar en la mitad del día

la noche, y en la noche más escura

el alba bella que las perlas cría...

Es de ingenio tan vivo y admirable

que a veces toca en puntos que suspenden,

por tener no se qué de inescrutable".

A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos "Dürftiger Zeite", estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin preguntándose "Wozu Dichter", para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de 5 años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que "un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía", Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de másvida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?



Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino "que no es sino morir muchas veces", comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra "desaparecido" es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: "Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada", que nada me decía, salvo la mención de sus "alegres ojos". Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.

Declaro que, en verdad. quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en "Viaje del Parnaso" y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.



Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: "el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto", uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?

Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: "Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos".

Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.



Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿"En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos -dice Sancho-, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería"?

He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.

Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. "¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!", exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.

Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.



Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque "esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso". Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran "lastimándolo" desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice "siempre mañana y nunca mañanamos" agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: "[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección". Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir. "


(Si queréis, pinchad los Enlaces de este blog sobre Juan Gelman)

21 Abr 2008

Viaje a Sicilia

Escrito por: jbberm el 21 Abr 2008 - URL Permanente

Mi amigo Graham me pregunta desde Inglaterra, mediante un comentario en el post anterior, si voy a contar algo de mi viaje a Sicilia. Bueno, pues sí, accedo a su sutil insinuación y aquí van algunas pinceladas.




Fue un viaje organizado para profesores de mi instituto, y para los familiares y amigos que quisieran unirse al mismo, y se desarrolló a lo largo de una semana, en julio de 2005.


Un vuelo nocturno directo desde Madrid nos dejaba en Palermo al amanecer.

Por la ventanilla

se ve el alba clara

que en el cielo limpia

la noche cerrada.

Después de un día en la capital, seguimos ruta en un autobús, pasando por ciudades cuyos nombres retumbaban en nuestra memoria: Segesta, Selinunte, Agrigento, Siracusa, Ortigia, Acireale, Catania, Taormina, Cefalú, Messina...

En Segesta,

bajando del teatro,

un templo inacabado

de columnas dóricas

en medio del campo...

...Un templo inacabado

y, entre sus columnas,

el mar azul bañándolo.


Agua, tierra, mar y cielo, mercados, templos, ruinas, gentes diversas, misterio.

El mar de Sicilia.

Mares

celestes, grises, turquesas

azules, verdes, granates.

Mares de nombres rotundos,

nombres bellos y diáfanos,

Tirreno, Jónico, Mediterráneo,

bañando tierras muy fértiles

y secarrales escuálidos.

Impresionante y misterioso, el Etna se nos presenta en todo su esplendor.

Etna gris

Etna gigante

Etna de azufre
Etna de sangre.

De vuelta a Palermo, otro día de propina, un recorrido por su centro histórico y algunas sorpresas que surgían en el paseo.

Humildes barrios bombardeados

en la última guerra.

Palacetes e iglesias arrumbados,

tiestos y ropas tendidas.

La gente camina y mira

en este barrio de un alma

viva y frágil, pobre y cálida.

Mercado de Ballerò,

Un alma palermitana.

Sicilia, tierra muy codiciada a lo largo de la historia, por su situación estratégica en medio del Mediterráneo, ofrece al viajero innumerables muestras del paso de los más diversos pueblos: griegos, romanos, árabes, normandos, aragoneses, españoles. Todos nos sentíamos sorprendidos de la diversidad cultural que enriquece la identidad de la isla,; tanto, que nos parecía inaceptable y simplón preguntar por la consabida mafia, como si Sicilia y mafia fueran uno y lo mismo.

Sicilia, Etna, Palermo,

Agrigento, Siracusa,

Catania, Tirreno, Jónico,

nombres que retumban

en mi memoria escolar.

Con sus ruinas, sus templos

sus gente, sus afanes,

su mirada, el mar azul

y el cotidiano vivir.

18 Abr 2008

Un volcán siciliano: El Etna

Escrito por: jbberm el 18 Abr 2008 - URL Permanente



16 Abr 2008

Por el valle de Liébana

Escrito por: jbberm el 16 Abr 2008 - URL Permanente

Hace un año estuvimos unos días en Potes, Cantabria, en pleno Valle de Liébana.Traigo aquí, sin más palabras, el recuerdo de aquellas tierras mediante una selección de fotos.


























14 Abr 2008

Qué día inolvidable aquel 14 de abril

Escrito por: jbberm el 14 Abr 2008 - URL Permanente

Hace 77 años, un día como hoy, el pueblo español, con alegría y en paz, proclamó la II República. Aquel régimen intentaba modernizar el país pero coincidió en el tiempo con una Europa en crisis, una crisis que vino a acentuar la debilidad de las instituciones que se iban creando en España. La modernización del Estado y de la sociedad fue cortada de raíz con el golpe de Estado de 1936. La guerra, aquella infernal pero evitable guerra civil, acabó con todo intento de cambio. Después vino el silencio y la dictadura.

En 1975, muerto Franco, la posibilidad de una España democrática estaba al alcance de la mano. 1977, las primeras elecciones, luego la Constitución, las libertades… Los mayores recordaban la República, los más jóvenes vivíamos la libertad. Y se llegó a un pacto. Y en ese pacto entraba la definición de España como una Monarquía parlamentaria. Yo creo que el pacto fue acorde con la realidad, y, en líneas generales, ha sido eficaz para el país. Para mí, la democracia actual puede ser considerada hija de la II República, si bien la Jefatura del Estado no lo es por elección popular sino que recae en el Rey. Pero el poder del Rey es sólo representativo, nunca ejecutivo. Como lo sería el poder de un hipotético Presidente de la República.

A medida que pasan los años, para cada vez más personas, el 14 de abril simboliza el advenimiento de la democracia, de las libertades. En mi opinión no es una fecha de reivindicación de una III República; es la celebración del primer intento moderno de instalar en España un régimen democrático. Por eso debería ser un día de fiesta para todos los amantes de la libertad. Desligar esa fecha de la nefasta del 18 de julio es imprescindible para entender nuestra historia. Y entender que el régimen actual, la Monarquía parlamentaria, es lo más parecido a la II República que hace treinta años podíamos soñar.

Precisamente en esa línea de celebración, quiero traer aquí unas líneas de un relato, que hace meses colgué en este blog, como homenaje a los que participaron hace 77 años en aquella fiesta popular.





Recuerdo que salimos del instituto hacia la calle de San Bernardo y que por ella bajaban riadas de personas a las que nos íbamos uniendo con alegría, abrazándonos unos con otros y cantando felices camino de la Puerta del Sol. Al entrar en la plaza por la calle del Arenal, nos sobrecogió ver un gentío impresionante, una muchedumbre insólita que la abarrotaba y que gritaba unánime: “¡Viva la República!” Encima de algunos tranvías varados entre la multitud y en lo alto de la marquesina del metro, decenas de personas intentaban seguir el espectáculo desde aquellas atalayas privilegiadas. Toda la plaza se fundió en un inmenso aplauso cuando don Niceto Alcalá Zamora salió al balcón de Gobernación y se dispuso a hablar en nombre del Gobierno provisional. Aquel edificio siniestro, lleno de calabozos y de despachos como covachuelas, se iba convirtiendo poco a poco en el rompeolas de la República, sobre todo cuando, terminado aquel vibrante y cálido discurso, la plaza rugió con entusiasmo, se dieron vivas al gobierno provisional y cantamos hasta tres veces el himno de Riego.

Aquel gentío se fue dispersando poco a poco por las calles que dan a la plaza y nosotros nos dirigimos hacia el Palacio Real, llevados casi en volandas por la gente que bajaba hacia Ópera. Al llegar a la plaza de Oriente, un cordón compacto de jóvenes con escarapelas rojas tenía como misión impedir el paso al recinto. ¡Así se evitarán desmanes en el Palacio Nacional! dijo quien parecía tener algún mando en aquel sector. Mientras volvíamos sobre nuestros pasos, nos íbamos riendo con los comentarios que hacía Honorio sobre el cambio de nombre del palacio: “¡Como todo vaya así de rápido, algunos deberían ir haciendo ya las maletas por si tienen que seguir los pasos del rey!”

Serían ya más de las nueve cuando Honorio, Baldomero, Valentín y yo bajábamos por la Cuesta de San Vicente, camino de San Antonio de la Florida, nuestro barrio, y todavía seguíamos excitados, hablando de lo que habíamos visto aquella tarde y de lo mucho que nos agradaba que la llegada de la República coincidiera con el inicio de nuestra juventud. Fue entonces cuando Baldomero, con voz queda y casi como pidiendo disculpas, nos aguó la fiesta al decirnos cuánto le extrañaba que todo hubiese ocurrido tan alegremente, como si en España no hubiera enemigos del nuevo régimen, como si hasta el día anterior en el país no hubiera habido poderosos ni gobiernos a su servicio. “¡A saber qué es lo que estarán preparando ésos, porque quietos no creo que vayan a quedarse!” añadió Baldomero, y una brizna de inquietud aleteó sobre aquel catorce de abril.”

(Fragmento de mi relato Junto al molino, incluido en este blog el 17 de diciembre de 2007, con el título Un maestro republicano)

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Robles Amarillos

Hola a todos. Me llamo Jesús. La curiosidad me ha llevado a iniciar un blog. Me gusta escribir, y creo que aquí voy a dar a conocer algunas cosas que tengo ya terminadas. También compartiré fotos, ideas sobre cine, educación y libros. Me gusta la red; permite relacionar ideas y conceptos basándose en multitud de criterios.

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