06 Ago 2012

A mi amigo Pepe Cañada

Escrito por: jecalorena el 06 Ago 2012 - URL Permanente

Crónicas de Pandorga

A mi amigo Pepe Cañada

Al sentarme a escribir estas palabras suenan aún en mi cabeza las que pronunció tu hijo David esta mañana en la iglesia de La Guancha. Palabras sinceras y sentidas de unos hijos y una esposa que veían como, en apenas unas horas, se iba de sus vidas un buen padre y un mejor esposo.

Si ya se me hizo difícil verte partir la primera vez que te fuiste de mi vida, lo de esta mañana se me tornó en una despedida frustrada, pues aunque tuve la oportunidad de verte por última vez el pasado miércoles, no supe nunca darte las gracias por todo lo que me habías ayudado en lo personal y en lo familiar. Nunca pensé que te fueras a ir de esta manera.

La noticia de tu fallecimiento me llegó de la forma en la que últimamente se están acostumbrando a viajar las cosas malas y los infortunios, a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales, que si bien sirven mucho para mantenernos al tanto de lo que sucede al momento, tienen estas cosas amigo, también nos recuerdan que a nuestro alrededor pasan cosas desagradables y que lo malo, lo que no queremos ver u oír, no puede ser colado o detenido por filtros ni por antivirus.

Llegaste a mi familia desde muy joven, pues gracias a tu mediación pudo encontrar trabajo mi padre recién llegado de la inmigración a Venezuela, la de tantos isleños que hallaron en los ayuntamientos de las islas una oportunidad para reencontrarse con su tierra, con un empleo, con unos tan necesarios papeles. Años después, una vez terminé la carrera, y de un breve periodo de trabajo en dos empresas, yo también empecé a trabajar en el ayuntamiento de La Guancha allá por el año 1989, y desde esa fecha comencé a conocer al hombre y al trabajador José Hernández. Una de esas suertes que solo se nos dan en algunos casos y que, por efímeras, no debemos desaprovechar. Y yo creo que no la dejé pasar de largo.

Fuiste quien me dio las primeras ilusiones para volcar mi creatividad en distintos trabajos que empecé a realizar aquí, y que después de veintitrés años sigo plasmando con el mismo entusiasmo que el primer día. Contigo, años después, tuve la oportunidad de compartir el quehacer en la política, pues fuiste tú con el palmero Marante los que vinieron a buscarme a casa para ir en una plancha electoral.

Tú me enseñaste los entresijos de la administración, cómo moverme, cómo cursar los documentos y lo más importante: el contacto diario con el vecino, que en la política sigo creyendo que es lo más importante para quien tiene la suerte de ser elegido concejal en un pueblo como el nuestro.

De tu etapa de representante público solo puedo recordar cosas buenas y una innegable entrega apasionada por todo lo que hacías, por pequeño que fuera, y por todos aquellos proyectos que acometías. Se podría decir que, por ejemplo -y por citar solo algo-, si nuestro campo hoy está comunicado con carreteras y pistas para acceder fácilmente a los terrenos es por ti y las incontables horas que dedicabas a buscar casa por casa a todos los propietarios de terrenos con el fin de implicarles en las mejoras de las vías o de las redes de riego, entre otras cosas. Ese trabajo que solo la gente constante y con espíritu de sacrificio sabe hacer

Pepe, contigo aprendí también que en la actividad pública el binomio acierto-error tiene difícil equilibrio, y a buen seguro que tú hubieras querido haber hecho todo a gusto de todos, pero ya se sabe que es imposible contentar a todo el mundo, máxime en un pueblo pequeño, donde muchas veces creemos egoistamente ser poseedores de la verdad absoluta y no damos el brazo a torcer. A pesar de muchas reticencias, supiste encontrar el punto de equilibrio necesario para sacar adelante lo que te proponías. Gran parte de los beneficios de los que hoy disfruta la gente de este pueblo se deben a tu labor, a tu empeño y al profundo amor que sentías por tu Guancha, nuestra Guancha.

Y no me quiero olvidar, ya por último, el ahínco que ponías también por ser un hombre tremendamente comprometido con tu otro “trabajo”: el de tu familia, que cuando uno se dedica a la vida pública es muy difícil, por no decir casi imposible, compatibilizar. Tus hijos, que supieron aprovechar sabiamente los esfuerzos tuyos y de tu esposa Maxi, hoy pueden sentirse plenamente orgullosos. En vida me lo dijiste más de una vez, ¿te acuerdas?: “Para mí lo importante es poder darle a los chicos los estudios que yo no pude tener”.

Después de casi una década que habías dejado la vida pública- y creo que hablo por boca de muchos de mis compañeros de trabajo- se nos hizo bastante raro no tenerte cerca para preguntarle por esos datos que tú solo sabías -¡y sin manejarte en ordenadores!-. Nos pasó igual que cuando se nos fue nuestra querida y recordada Idolina, se nos quedó un vacío que nadie más ha podido llenar.

Espero que algún día, cuando en este pueblo hayamos superado resquemores, envidias o guerrillas estúpidas, quien tenga potestad para ello pueda dedicar los nombres de las calles de La Guancha no solo a sus alcaldes, sino también a todas esos ediles que un día decidieron dedicar o sacrificar unos años de vida a conseguir que La Guancha contara con los mejores servicios públicos y no tuvieran nada que envidiar de esas ciudades deshumanizadas que siempre nos han mirado por encima del hombro.

Querido Cañada: si hoy pudiera regalarte algo para agradecerte todo lo que me ayudaste, te pintaría un gran paisaje de nuestra medianía, esa misma que tu tanto caminaste en tardes de soledad para darle cuerda a tu corazón y para regocijarte con ese paisaje al que tanto contribuiste a darle forma.

Gracias por todo, amigo. Siempre estarás en nuestros corazones.

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03 Sep 2011

Crónicas de pandorga: A la memoria de José Gregorio Yanes Dorta "Goyo"

Escrito por: jecalorena el 03 Sep 2011 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:

Un justo reconocimiento

Tengo que confesarles públicamente que fue una de esas personas que más me ha aportado en la vida y de las que he aprendido muchas cosas de las que sé hoy. Tuve la oportunidad de trabajar con él en el Ayuntamiento de La Guancha allá por los primeros años de la década del 90 cuando llevaba el Gabinete de Prensa local, hasta que lo llamaron para dar clases. Fue una experiencia muy gratificante cuando aceptó presentarme una de mis exposiciones de pintura en Icod de los Vinos, pues "Goyo", que así le conocíamos todos, tenía una especial habilidad para escanear cada cosa que tocaba con su curiosidad, y admiraba mucho mi trabajo artístico.

Me alegré hoy cuando ví en el periódico Diario de Avisos y en el digital www.lavozdetenerife.com, que el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla, pueblo al que dedicó varios años de su vida a la actividad política, va a realizarle el siguiente reconocimiento:

San Juan de la Rambla inicia los trámites para la reasignación del nombre de la travesía de La Vera Baja

El Ayuntamiento de la Villa de San Juan de la Rambla, respondiendo a una moción presentada por el Grupo Municipal Socialista y aprobada en el Pleno Ordinario del Viernes 26 de Agosto, ha decidido iniciar los trámites para a título honorífico renombrar la Travesía de La Vera Baja, en la parte alta del municipio, con el nombre de José Gregorio Yanes Dorta.

José Gregorio Yanes Dorta, conocido entre los vecinos como Goyito, fue un edil socialista que se sentó en el Salón de Plenos durante dos mandatos, el último correspondiente al periodo 2007 – 2011 hasta que el 28 de Febrero de 2008 un infarto terminó con su vida.

Dado este hecho, la Alcaldesa – Presidenta Doña Fidela Velázquez confirma que se abrirá un expediente de honores y distinciones que incluirá el acto correspondiente en honor a su imagen y los trámites para la reasignación del nombre de la Travesía donde el Concejal vivió la mayor parte de su vida.


P.D.: Mi más sincera enhorabuena al Ayuntamiento ramblero y a su alcaldesa, Fidela Velázquez, pues este detalle le honra: reconocer el trabajo público de un gran hombre, un gran padre y marido, un buen amigo y una mejor persona.

Me alegra que ocurran esta cosas en estos pueblos donde la envidia parece que está institucionalizada y cuesta montañas reconocerle el trabajo a los demás. Ojalá se contagie este tipo de cosas a otros Ayuntamientos. No pasa nada por ser "agradecidos".

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28 Jul 2011

Crónicas de pandorga: "Yeyo"

Escrito por: jecalorena el 28 Jul 2011 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:


Siempre he pensado que la muerte, en lo sentimental, no nos afecta del mismo modo a todos. Me explico. Aunque sea muy obvio lo que digo, no es lo mismo el fallecimiento de un conocido que el de un familiar cercano. No es lo mismo la muerte de un amigo a la de un vecino con el que apenas cruzas una palabra. La muerte también crea diferencias.

Cuando el que quieres de verdad, el que te escucha y te aconseja, o simplemente aquel al que estarías dispuesto a confiarle un gran secreto, se va de tu vida queda un vacío tan grande que es difícil de llenar con nada.

Pero estos sentimientos no solo los vivimos con personas cercanas. No. La experiencia vital me ha demostrado que me ocurre lo mismo con contadas personas que no llego a conocer en profundidad, y con las que, simplemente, me siento bien. Es como una energía inexplicable. Un algo cósmico que, aunque no tenga base científica, lo crees firmemente y eso te vale.

Todo el mundo -creo- sabe que hay muchas formas de llegar al corazón de la gente. Una de ellas, quizás la más universal, es a través de la comida. No sé por qué dichoso misterio la gastronomía une a los hombres tanto, los hace sentarse en torno a una mesa y compartir sabores y experiencias, aunque éstos sean de procedencias diversas y no tengan nada en común. Hay como un punto intermedio donde todos se encuentran.

En casa de Yeyo y Nina me pasaba algo de esto. Todos sabemos que ir a comer allí era como comer en casa, pues en su salón no existía el rígido ambiente que impone algunos restaurantes. En su comedor todo era familiar: la cordialidad de sus dueños, el servicio, la propia comida, y tantas cosas más. Allí nos sentíamos libres, sin etiquetas y sin clases, pues podían comer juntos un maestro con un albañil o un empresario con un parado, un foráneo con uno del pueblo. Había algo de ese misterio estelar que nos iguala en lo común.

Nunca tendré palabras para definir la personalidad de Yeyo. Tampoco para definir a su extraordinaria esposa. Se me queda corto el diccionario. Lo cierto es que, desde que atravesaba la vieja puerta de su casa y entraba en su local, era como entrar en un sitio donde estaba seguro que iba a encontrar cariño, porque el aunque ustedes no lo crean, el cariño también se come y tiene sabor a sopa de pescado con hierbahuerto, a champiñones, a ensaladilla o a rico postre de chocolate, entre otras delicias.

Enterarme de la desaparición tan rápida de un ser como Yeyo, hombre que se merece todos los reconocimientos del mundo por su extraordinaria labor profesional (espero que el Ayuntamiento se lo reconozca a su familia de alguna manera), es algo que me ha dejado jodido –y perdonen ustedes el taco-.

No sé si este vacío se podrá llenar algún día. Lo dudo. Con él se nos va una mezcla de sabio profesional hostelero con pinceladas de relaciones públicas, de pícaro socarrón con el hombre más sencillo y noble de la tierra. Un ser de esos luminosos, que se escondía detrás de la barra, mirándote con su ojos pequeñitos por encima de las gafas, y que ya tenía preparadas las respuestas antes de que tu preguntaras. Un profesional de lo suyo, un hombre al que deben mucho cientos de guancheros y habitantes de la isla, que recalaban en su casa por la comida y por él, y que hoy están huérfanos de cariño.

Nina: si lees esto alguna vez siéntete bien orgullosa de haber compartido tu vida con ese hombre tan especial, que aunque tuviera sus cosas -los hombres somos muy complicados-, supo entregarte el cariño que te merecías, y que en tus hijas -esos seres extraordinarios en los que tienes que apoyarte ahora más que nunca-, te dejó un pedacito de él. En ellas encontrarás la mirada, las frases, el cariño, el calor y la presencia de Yeyo. Procura ahora volcarte con tus nietos y emplea ese tiempo de soledad en aquellas cosas que te puedan llenar las horas de sentido. Personalmente te pido que sigas pintando, pues por experiencia sé que es una buena terapia. Y por lo más que quieras, no te vengas abajo, pues siempre fuiste una mujer valiente y fuerte. No puedes fallarle a tu familia y a los que te apreciamos.

Y a ti, Yeyo, amigo, gracias por llenarnos la vida con tu presencia. Gracias por haberme permitido conocerte un poquito y por habernos dado tanto de ti cada vez que tuvimos que pasar por tu casa, pues siempre, siempre, nos trataste con la misma sencillez y afecto.

En mi recuerdo siempre quedará la imagen de la recién estrenada botella de vino, el pan y la mantequilla, la cesta con la fruta y el retrato de Yeyo marchándose a la cocina a sacar la cuenta de lo que habíamos comido. Me quedo con la duda de saber si tenías escondida allí una calculadora.

Gracias por todo.

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30 May 2011

No me gusta el Día de Canarias

Escrito por: jecalorena el 30 May 2011 - URL Permanente

Crónica de pandorga:

El Día de Canarias

"No me gusta el Día de Canarias. No porque nuestra tierra no merezca un reconocimiento público con la dedicación de al menos un día al año. Simplemente porque no me va, ni me cabe, el uso que se le dan a este tipo de celebraciones.

Si echamos un vistazo fuera de nuestra tierra, podemos ver como los días de las nacionalidades diferentes que hay en España son utilizados exclusivamente por los partidos nacionalistas, o mejor dicho, son apropiados por éstos para extender el mensaje que los justifica. En Canarias desgraciadamente nuestra clase política siempre copia lo malo.

También tendríamos que hacer una interpretación diferente del hecho nacionalista vasco y catalán, pues éstos no tienen nada que ver con el nacionalismo light de los partidos insulo-nacionalistas de Canarias, ya saben Coalición Canaria y el carrusel de partidetes que la forman.

Más de una vez, cuando alguna campaña electoral ha coincidido con el día de Canarias, la Junta Electoral ha tenido que paralizar las campañas institucionales pagadas por el Gobierno de turno (curiosamente siempre el de Coalición), porque la línea que separa el mensaje puramente conmemorativo se junta sospechosamente con los símbolos o mensajes electoralistas que lanza esta formación en sus campañas.

Por elegir, preferiría que pudiéramos celebrar el día de la Tierra con más ahínco del que se hace. Preferiría que celebráramos más el Día de los Derechos del Niño o el de los Derechos Humanos. Dedicarle un día a nuestra verdadera casa –La Tierra- nos hace más ciudadanos de este planeta –nuestra verdadera casa-, pues si solo miramos egocéntricamente para Canarias es como si nos quedáramos solo en un cuarto, y no quisiéramos recorrer toda la casa por igual.

No sé por qué el canario tiene la dichosa manía de mirarse demasiado el ombligo. Tal vez la cosa venga ya prefabricada desde las mismas instituciones o quizás sea porque donde quiera que miremos solo vemos el mar y eso nos hace sentirnos continente, un sitio donde nos autoabastecemos egoístamente de nuestros pensamientos, sin pensar que hay otros continentes mayores, otras gentes, otros pensamientos.

No me gusta y desconfío de la gente que dice que “el lugar más bonito del mundo es Canarias”, sin tan siquiera haber salido nunca de ella. Prefiero a quienes han visto mundo y con el valor de las experiencias son capaces de comparar.

Celebrar el Día de Canarias está bien para los partidos políticos –para unos más que para otros todo sea dicho- pero no debemos olvidar que nuestra casa no es solo una habitación. Debemos aprender a conocer nuestro Gran Planeta Azul: nuestra casa. Esa si se merece una celebración."

(Las banderas sirven más para separar que para unir.
Foto tomada del periódico
El Día de hoy lunes 30 de mayo))

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02 May 2011

Crónicas de pandorga: "Muerto el perro, no muere la rabia"

Escrito por: jecalorena el 02 May 2011 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:

"Muerto el perro, no muere la rabia"

Obama anunciaba esta mañana la muerte de Osama Bin Laden en manos de un comando de élite del ejército de los Estados Unidos. Con la misma frescura que una lechuga recién cogida del campo decía que el mundo sería más seguro a partir de este momento. Recordar que Obama, al que una sola letra lo separa de Osama, fue premio Nobel de la Paz, esa misma paz que defiende un presidente que el viernes pasado mandó a matar a un tipo sin el menor reparo.

El orgullo norteamericano seriamente tocado después del atentado de las torres gemelas, casi diez años después, ha quedado repuesto. La justicia de los yanquis no pasa por haber cogido a este indeseable y haberlo llevado al Tribunal Penal Internacional para que se le juzgara y pagar públicamente por sus actos deleznables. No. Se permiten entrar en cualquier país, matar a alguien, tomar rehenes, pegarle dos tiros a quien molesta y esas cositas tan de un país que se cree el dueño del mundo.

Evidentemente Europa calla. Calla Rusia. Callan todos. Ojo por ojo, diente por diente, Sin embargo lo malo de todo esto son las consecuencias que se pueden derivar. Claro que muerto el perro no muere la rabia, pues quedan otros perros que se han contagiado y en cualquier momento, cuando más tranquilos estemos, nos volverán a morder, y así hasta el infinito, pues detrás de estos, vendrán otros más crueles. La venganza seguirá radicalizada.

Con esto que ha pasado hoy ya conocemos, por si algunos no se habían dado cuenta, cómo se ejecuta la justicia en Norteamérica. Ya no solo te cuelgan, te ponen una inyección letal o te asan en la silla eléctrica. También pueden ir a tu casa, pegarte dos tiros y tirar tu cuerpo al mar para que se lo coman los tiburones.

Ningún acto terrorista está justificado, y menos este que ocurrió en Nueva York en 2001, pero no me digan que esto que ha ocurrido hoy ha sido la mejor manera que tiene una sociedad que creemos la más avanzada y civilizada del mundo de resolver un problema. Sinceramente, me da asco.

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02 Ene 2011

"Nadie me mandó un sms este año nuevo"

Escrito por: jecalorena el 02 Ene 2011 - URL Permanente

CRÓNICAS DE PANDORGA.-

"NADIE ME MANDÓ UN SMS"

¡Oh, sorpresa! Me he levantado en 2011, he visto mi teléfono móvil y no tenía ni un solo sms de felicitación. ¿Qué habrá pasado? ¿Es que ya mis amigos no me quieren? ¿Se habrán olvidado de mí entre copas, comilonas o confetis? ¿Qué ha pasado con aquel dispendio de mensajes chorras con los que llenábamos nuestro “espacio radioeléctrico” y que me ha dejado huérfano, en un sin vivir?

Y caigo inmediatamente: ¡Es que la crisis ha llegado también al telefonito, señores! La peña ha preferido usar las redes sociales para felicitarse en una noche en la que es absolutamente necesario felicitarse, o quizás ha preferido no usar el aparatito para no seguir haciendo gala de la falta de imaginación que nos estaba inundando. Y es que la imaginación también cae en desgracia cada vez que hay abundancias de algo.

Y que quieren que les diga. Al principio fue como un desasosiego, como si me faltara algo esa mañana, como si me quitaran de golpe y porrazo el concierto de Año Nuevo o los saltos de esquí. Me sentía vacío de aquellas ocurrencias, a cual más absurda y con un pésimo sentido del humor, de algún iluminado que tras un ordenador escribía las sandeces más estúpidas. ¡Hasta en eso se ha notado lo burdos y borregos que nos había convertido la abundancia!

Para colmo de nuestra “iluminación”, la gente se gastaba sus cuartos en mandárselas a otras personas a sabiendas que, precisamente, esa noche las compañías telefónicas hacían su particular agosto. Hasta en eso hemos pecado de torpes consumistas.

Nos valía cualquier cosa para justificarnos como los mejores amigos, como los más chachis, sin pararnos a pensar un poco si era necesario tal dispendio a sabiendas que al día siguiente los íbamos a ver. ¡Se daba el caso de que en la misma casa las personas se felicitaban con un sms de móvil! La idiotez llegaba a su máxima expresión.

Conclusión: El hombre no sabe vivir en abundancias. Por lo tanto, ha venido bien esta limpieza de mentes y recursos. A ver si ahora somos capaces de reflexionar en la cantidad de disparates que estábamos cometiendo, y lo mejor, a ver si seremos capaces de no volver a caer y reinventarnos como se dice ahora “sosteniblemente”.


(Por cierto: Buen año 2011 para todos nuestros lectores, que se merecen lo mejor de lo mejor. Un abrazo de "Desde La Guancha: visto y oído" y su equipo colaborador)

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02 Nov 2010

Escorias de la codicia

Escrito por: jecalorena el 02 Nov 2010 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:

"Escorias de la codicia"

Cuando uno oye hablar de “vivienda de calidad” lo primero que le pasa por la cabeza es el típico chalet a la orilla del mar, en un sitio con el mejor clima del mundo, con piscina y con gimnasio, cancha de tenis, diez o doce baños con sus jacuzzi correspondientes, y otras cuantas más frivolidades de esas que solo nos la podemos permitir en este lado del planeta.

Cuando uno oye hablar de "vivienda de calidad" lo menos que piensa es que se estén refiriendo a una especie de colmena de hormigón, donde los vecinos viven cual abejas obreras apretujadas, trabajando toda la vida para pagarlas, y que la celdilla que te has comprado no se parece ni por asomo a lo que un buen día soñaste para ti y para tus descendientes.

Con ese falsa tarjeta de presentación muchas empresas durante años nos intentaron meter por los ojos estos barracones insustanciales, con la clara connivencia y complicidad de los bancos y otras financieras, que en aquellos tiempos te besaban los pies y ahora no te quieren ver por sus sucursales.

A todo ello contribuyó también el hambre de dinero de muchas –por no decir todas- las administraciones locales que querían nutrir rápidamente sus arcas del maná de la construcción. Así, en forma de licencias, permisos, impuestos, etc., cada Ayuntamiento fue haciéndose con un dinero que nunca fue de ellos, y que como vino se fue, pues el que supo ahorrar hoy tiene para seguir tirando, y el que lo dilapidó, vuelve otra vez –como si fuera el juego de la oca- a la casilla del año 1999: a ser pobre de nuevo, a volver a empezar.

Santa Catalina, Santo Domingo, Las Cucharas, La Peña, La Guancha de Abajo, Las Montañetas, etc., absorbieron en cinco años lo que por lógica le correspondía hacer en treinta o cuarenta años. De pasar a hacerse cada uno su casita, pasamos cual fórmula uno a comprarla echa, y dejar en manos de las empresas el estilo, el tamaño, la distribución, los materiales y demás cosas que antes elegíamos nosotros con extremado mimo.

Pasamos de un modelo claramente personal a una arquitectura impersonal, vacía, hueca, sin gusto y sin el menos sentido de adaptación al lugar para el que era hecha. Queríamos pasar de pueblo a ciudad, y la apuesta falló para perjuicio de todos. ¿Por qué será que siempre terminamos pagando todos las veleidades de algunos?

Así que, cuando veo un catálogo como el que adjunto en el que intentan venderme una casa por otra que no es, me revuelvo y me rebelo contra todo aquel falso modelo productivo que solo se basó en la construcción alocada e irrespetuosa con nuestra vida. Me rebelo contra un sistema que lo permitió y me revuelvo contra muchas empresas que abusaron en la compra de los solares de los propietarios locales, que no les quedó remedio que vender lo que querían para sus hijos o sus gobernantes se los quitaban.

Evidentemente esto es una prueba más de adónde nos conduce la avaricia y donde nos pueden llevar una clase política que no tiene alturas de miras. Y aquí los meto a todos en el saco, pues a todos se les “desfondó” el saco.

Juzguen ustedes mismos. Hemos crecido muy rápido, sí, pero hemos crecido sobre barro, el mismo barro que nos botaban en la cara los que un buen día decidieron hacerse con las riendas de nuestros destinos. Y para muestra un botón.

Con el terreno comprado, las grúas desmontadas, las maquinaria recogida, ahora nos dejan para goce y disfrute un paisaje aniquilado. Ahora se van, y quién sabe si volverán. Para nosotros quedan los ratones, las ratas y la hierba a mansalva. ¡Ahora está más bonito!

Vivienda de calidad?... Escorias de la codicia consentida por todos.

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21 Jun 2010

Carroñeros

Escrito por: jecalorena el 21 Jun 2010 - URL Permanente

Crónicas de pandorga.-

Carroñeros

El día 17 pasado, una miserable columna de medio pelo, perdida en la hoja izquierda de varios diarios de Tenerife y apenas esbozada por el periodista de turno, daba a conocer en la prensa local el premio Marta Mata a la calidad de los centros educativos españoles obtenido por el IES La Guancha.

Este premio es uno de los más importantes que se dan a los centros educativos de nuestro país por la calidad de la enseñanza que imparten, y que para fortuna y reconocimiento de la comunidad educativa y la población de este pueblo -y de la isla en general-, ha venido a parar a este pequeñito rincón de España. Todo un orgullo.

Para la prensa local, y para otros medios –televisiones o radios- esto es una simple nota de relleno, que apenas tiene más trascendencia (se ve que los centros educativos canarios están consiguiendo premios a la patada, no hay nada más que ver el nivel en el que está la enseñanza en esta comunidad)

Sin embargo, y he aquí la razón de este posts, que La Guancha sale estos dos días en toda la prensa habida y por haber, en todas las radios escuchables y por escuchar, y en todas las teles locales y regionales, y hasta nacionales por algo completamente distinto (voy ahorrarme enlazar con estos medios)



T
odos estos comunicadores de noticias, que se han hecho eco del trágico suceso del presunto asesinato de una mujer por un malnacido, son los mismos que ayer y hoy se han pateado el pueblo de arriba a abajo, han hablado con sus vecinos, se han metido en bares y tertulias de esquina, y han intentado buscar la mierda que casi siempre sale de este tipo de sucesos. Eso es lo que les gusta, lo que vende y lo que llena horas de programas o páginas en blanco. La carroña que creen gusta a todos por igual y que nos hace clientes de sus exquisiteces periodísticas.

Sin embargo estos mismos medios son los que NO vienen a La Guancha cuando se les convoca, desde lo público o lo privado, para la presentación de un libro, para algún acto relevante de las fiestas de los barrios y el propio casco, o para dar a conocer que se está impartiendo en el pueblo determinada formación o cursos. No. A eso no vienen. Eso no vende. Ahí no hay morbo, ni mierda que hurgar.

Gracias a que puedo permitírmelo -¡Dios sabe hasta cuándo!-, puedo pinchar en mi tele otro tipo de programas en los que puedo sumergirme en “otros mundo más idílicos e irreales”, unos mundos donde no abunda la inmundicia, ni la ignorancia de unos pseudoprofesionales de pacotilla, ni siquiera esta porquería que nos quieren vender en las teles locales o la propia Televisión Canaria.

Cuando llega un suceso de esta magnitud me da vergüenza que tengamos que soportar la prensa, la tele o la radio que nos dan. Me jode especialmente cuando es una tele pública la que hace espectáculo con le morbo , pues no quiero que mis impuestos sirvan para pagar una tele que rastreramente se cuela, por ejemplo, en el pasillo de una casa y enfoca el colchón con sangre fresca de un desgracia reciente. Y encima da cobertura a todo aquel que pasa por allí y que, aprovechando su minuto de gloria, suelta un disparate en directo porque le ponen un micro delante.

Asco. Me dan asco, y sinceramente siento lástima porque están enterrando día a día la razón por la que decidieron hacerse periodistas. Yo pensaban que informaban, no que hacían show de las desgracias ajenas. Jamás creí que se dejaran contagiar por la carroña mediática importada de la España más iletrada, o la venida de unos países, que aunque pensemos que están más adelantados, están igual o peor que el nuestro.

La mediocridad es igual en todos lados. La carroña y los carroñeros, también. Y encima lo malo se contagia con extraordinaria facilidad.

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12 Ene 2010

Crónicas de pandorga: En el adiós a un gran periodista, Manuel Martínez-Pardo

Escrito por: jecalorena el 12 Ene 2010 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:

En el adiós a un gran periodista

Ayer nos ha dejado uno de los mejores profesionales del periodismo de estas islas: Manuel Martínez-Pardo -un gran comunicador que dedicó más de treinta años a Radio Nacional de España-, ha fallecido y deja huérfana una familia y una profesión que con su buen quehacer dignificó.

Los que por trabajo nos podemos permitir el pecado de escuchar radio por muchas horas (escuchar, que no oír) hemos tenido la gran suerte de poder formar parte de nuestro pensamiento y modelar nuestras opiniones sobre una infinidad de temas con este medio.

Con la actividad informativa que se genera en la buena radio, en esa donde trabajan auténticos maestros del arte de la comunicación, no solo aprendemos a valorar la inmediatez de una profesión o de una noticia, -a veces ingrata, a veces efímera-, sino que además –si sabemos abrir los poros de la piel- nos cultivamos en el respeto del valor de la opinión de todo el mundo, y a encontrar la nuestra propia, cuestión harto complicada en una sociedad que cada vez practica menos el sano ejercicio del pensamiento.

Siempre hemos creído que la radio podría ser un sustituto ideal de escuela, que sin presencia física –salvo a través del aparato de radio- nos trae a casa esos aspectos de la vida que desconocemos pero anhelamos conocer. Con su labor diaria, bien en forma de entrevistas, reportajes, etc., comprendemos un poco más a los demás y qué les mueve. Incluso, y ya mirando para adentro, podemos ejercitarnos seriamente en conocernos un poco más a nosotros mismos, a poco que nos pongamos

Sabemos que esto es quizás darle demasiada trascendencia al medio radio, pero es un poco así. No hace falta casi salir de casa si una buena radio, una buena televisión y otros medios nos facilitan el conocimiento. Pero eso sí, hay que aprender a discernir la paja del centeno.

Pero todo esto no es posible si detrás de esa radio no hay buenos profesionales que lo hagan posible, gente que viva por ella y por su labor, al margen de líneas editoriales, servilismo empresarial o fangosa política. Gente como este magnífico profesional que nos ha dejado ayer.

Queremos desde este espacio hacer llegar a todos aquellos que sienten la muerte de este hombre ejemplar de la radio nuestras más sinceras condolencias. Para un servidor viene siendo como una muerte cercana o el fallecimiento de algún maestro que nos legó alguna lesión de vida con la que quedarnos, de esas que marcan para siempre.

Hoy, los escuchantes de la radio por la radio –de esa radio libre de servilismo- nos quedamos huérfanos de un profesional que llenaba con su voz, su independencia, su manera de ver la realidad, esos espacios ávidos de sed de nuestra vida. Nos quedamos sin ese buen libro en nuestra mesa de noche. Y ya van unos cuantos. Y es que, con los años, hacemos a los profesionales de la radio (al menos yo) imprescindibles en nuestra vida, y cuando se van se nota, aunque detrás vengan otros también muy válidos.

Gracias a Manuel Martínez-Pardo por acompañarnos durante tanto tiempo. Descanse en paz.

(P.d.: No añadimos foto, pues como creo que nos sucede a una inmensa mayoría preferimos no conocer las caras de la gente de la radio. Es como si se rompiera ese misterio que lo envuelve todo. Y es que para nosotros la voz nos dice todo)

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01 Dic 2009

Crónicas de pandorga: "Diego"

Escrito por: jecalorena el 01 Dic 2009 - URL Permanente

Crónicas de pandorga:

Diego podría haber sido cualquiera de nosotros, pero tenía que ser precisamente el. Sin buscarlo, y ejerciendo su papel de segundo padre, acudió un buen día con su hijastra, Aitana, a un centro de salud, con tan mala suerte que pocas horas después se vió envuelto en una pesadilla de la que le va ser muy difícil salir. Si es que sale.

A Diego le hemos hecho perder su anonimato. Le hemos puesto cara y lo hemos paseado encadenado entrando y saliendo del juzgado. Aitana, sin embargo, descansa en el cielo de los niños, víctima de un desgraciado accidente que un médico no fue capaz de ver más allá de sus consecuencias.

Junto a otro médico, que vió en Aitana el fruto de un maltrato y de esas cosas que nos horrorizan tanto, dió parte a la Guardia Civil que ejerció su papel de captor, ventilando lo que nunca fue y nunca tuvo que haber sido, papel que no terminamos de entender en un cuerpo de seguridad pública que tanto respecto nos infunde.

Hoy los médicos son las víctimas de nuestras iras y a los que ya estamos ajusticiando sin aún conocer el por qué de sus comportamientos. La historia como ven se repite. Lo que pasa es que estos no tienen cara, ni nombres ni apellidos, ni salen -ni saldrán- en los periódicos, sin embargo Diego ha tenido otra suerte.

Médicos, cuerpos de seguridad, prensa y responsables políticos y sociales tenemos que hacer una seria reflexión sobre el nivel de hipersensibilidad al que estamos llevando las cosas, y por qué a una persona anónima la hemos convertido en la inocente víctima de un linchamiento público, pues si hay alguien por la que deberíamos estar llorando y pidiendo responsabilidades es por Aitana, que ha perdido la vida, y nos tememos que impunemente, pues ya sabemos que la maquinaria de la Administración todo lo engulle sin más.

Me duele y cabrea saber que yo también me hice eco de un suceso que me vino masticado. Diego era culpable de una atrocidad -¡hasta el presunto se lo negaron!- y este que escribe y otros muchos como usted, o usted, también corrieron la voz que en la isla había ocurrido un suceso de esos que nos revuelven las tripas.

Y no me extraño que me hayan pillado así. Ves la tele, conversas con alguien, oyes la radio, y siempre estamos haciendo juicios de valor, ajusticiamientos y crítica mal sana de todo aquello que no nos imcumbe y que nos queda lejos. Nos miramos hacia adentro y nos encontramos límpios, incapaces de matar una mosca, pero sin embargo sí somos capaces de colocarle el acto más repugnante a cualquiera que se cruce por delante.

Estamos ávidos de estos sucesos. Todos tenemos parte de culpa, pues alimentamos el sistema. Diego no es sino una víctima más de un suceso que es un fiel reflejo de la sociadad del miedo en la que vivimos, en la que ya no dejamos jugar a nuestros hijos en la calle, en la que callamos cobardemente ante los gritos a medianoche en la casa del vecino, en una sociedad de injusticias permitidas, pues lo que pase de la puerta de mi casa para afuera no es asunto mío.

Hoy me siento un poco culpable de dar pávulo a un rumor que está haciendo daño a una familia, a un joven, que el único error que ha cometido es haberse cruzado con unos médicos engullidos por un sistema cada vez peor, un cuerpo de seguridad y una prensa ávidas de negligencia, carroñería y miserias.

Discúlpame, Diego. Yo también te culpé.

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