09 Nov 2009

"La crisis como oportunidad" por Anatxu Zabalbeasco. Muy interesante, si señor.

Escrito por: jecalorena el 09 Nov 2009 - URL Permanente

Es un poquito largo pero este artículo de hoy en El País Semanal está requetebién para todos aquellos que nos gustan que nos expliquen las cosas bien claras.

Lo firma ANATXU ZABALBEASCO y hace una síntesis exquisita del nuevo pensamiento verde. Lo titula: “Pensamiento verde: La crisis como oportunidad”. Me llamó la atención después de oír la publicidad en la radio sobre un libro que habla de las oportunidades que se nos pueden dar con esta crisis y lo que podemos aprender de ella, y que se titula “La buena crisis”.

El artículo dice así:

Una bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse". La información no proviene de una revista científica, sino de una valla publicitaria. Este verano, cuando el anuncio de una bajada en los precios se antojaba la única opción para seguir vendiendo, los supermercados Carrefour decidieron cambiar el "llévese tres, pague dos" por un mensaje distinto: iban a eliminar definitivamente las bolsas de plástico. Carrefour decidió apostar por cambiar un hábito. Y la mayoría de sus clientes ha asumido ya la nueva costumbre.

Puede sonar demagógico, y ya les debe de quedar poca fe, pero los grandes beneficiados de la crisis podemos ser nosotros. Lograrlo exige un cambio de mentalidad: nuestro beneficio no va a ser a costa de nadie. Tras este parón no va a haber más remedio que hacer las cosas de otra manera. Y deberíamos hacerlas mejor.

No es casualidad que con pocas semanas de diferencia se hayan publicado en España dos libros cuya tesis gira alrededor de la idea de la crisis como una oportunidad para el cambio. Alex Rovira, profesor de ESADE y autor de La buena crisis (editorial Aguilar), defiende con vehemencia la necesidad de una visión más ecológica del mundo y de la expansión de la conciencia. "Estamos en esta situación porque comprábamos cosas que no necesitábamos, para impresionar a gente que no conocíamos o no nos caía bien, y avalando con activos cuyo valor no era el que creíamos. Todo era una gran mentira y estamos pagando las consecuencias. La Tierra es el cuerpo que nos alberga y nosotros somos su consciencia, pero nos habíamos convertido en su cáncer. La clave es la responsabilidad: si encendiste, apaga; si consumiste, recicla... Hay que completar la acción, respetar el medio y a las personas".

Jordi Pigem, doctor en Filosofía, firma el libro Buena crisis. Hacia un mundo posmaterialista , publicado por Kairós. "Parto del término médico de crisis", explica Pigem, "que no es otra cosa que el momento crítico en el que una enfermedad empeora o mejora. La crisis puede ser una oportunidad de sanación". Pigem describe un mundo en el que ha imperado la razón por encima del cuerpo y las emociones, el ser humano por encima de la naturaleza y el hombre por encima de la mujer. "Ahora toca cambio", añade, "y eso atañe a nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Ni el egoísmo ni la codicia funcionan. La tendencia que está creciendo con más rapidez en estos momentos es la de la generosidad, se manifiesta en la banca ética, en la cantidad de ONG que funcionan en el mundo, en el comercio justo, en redes sociales preocupadas por compartir... y todo se articula dentro de una visión del mundo en el que las personas no estamos por encima de la naturaleza. No se puede volver a donde estábamos porque no es sostenible".

Domingo Jiménez Beltrán, que fue director general de Medio Ambiente con la ministra Cristina Narbona, no duda que la crisis puede propiciar un cambio hacia una vida más sostenible: "Todo el mundo sabía que teníamos un modelo de desarrollo de corto recorrido que ha generado beneficios, pero no para todos. Se han privatizado las ganancias y hemos socializado las pérdidas".

Si todos lo sabían, ¿por qué nadie lo evitó? Jiménez, que también fue director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, lo llama el síndrome del elefante: mientras estás en el negocio, lo que pretendes es que dure un poco más. "Mientras el PIB crece al ritmo del 4%, a los políticos les da miedo decir que eso lleva al desastre porque piensan que hacerlo va a frenar abruptamente la inversión. Todo el mundo se había puesto como meta que la burbuja, antes de que llegara a estallar, se desinflara suavemente. Ahora no vale lamerse las heridas. Hay que aprovechar la crisis para salir de ella con un modelo de desarrollo reforzado", explica.

¿Cuál podría ser ese modelo? En los años setenta, el planeta sufrió una grave crisis agrícola. Se temió no poder producir suficiente grano para la creciente población mundial. Para remediarlo, varias organizaciones de ayuda internacional invirtieron en la agricultura. El resultado se llamó entonces revolución verde e hizo que países como la India doblaran su producción agrícola en dos décadas. Se les fue la mano. Con comida barata, el precio del grano descendió un 60%. Y la agricultura pasó de capitalizar un 18% de las ayudas internacionales al desarrollo a recibir sólo el 3,5% en 2004. Para 2008, los límites en el crecimiento sumados a la utilización de parte de la cosecha como biocombustible, en un intento por utilizar energías más limpias, aumentaron de nuevo el precio del grano. Pero algunos países estaban preparados. Tras ganar las elecciones de 2004, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó a una nueva revolución verde. Cada hectárea cultivada en su país producía la mitad que una en la vecina Tailandia. Singh cuadruplicó la inversión en campos y carreteras rurales, aseguró un precio mínimo por producto y construyó viviendas con electricidad para los agricultores. Mientras la India se preparaba para sacar más de la tierra, en España se levantaban bloques y bloques de pisos en los extrarradios que aumentaban el precio de las hipotecas y que hoy todavía permanecen vacíos.

A corto plazo puede parecer que poco cambia, pero la distancia permite apreciar pequeñas revoluciones. El filósofo Jorge Riechmann, que empezó a escribir sobre estos temas cuando parecían una extravagancia, sostiene que los efectos de nuestras acciones llegan muy lejos en el tiempo y en el espacio, comenzando por actos de consumo tan básicos como comer y beber. "Una dieta predominantemente vegetariana reduce notablemente nuestro pisotón ecológico. En cambio, una dieta rica en carne y grasas animales multiplica nuestro impacto sobre los ecosistemas y reduce las opciones vitales de muchos seres humanos. Deberíamos acostumbrarnos a ver las invisibles mochilas ecológicas que arrastran consigo los bienes de consumo", advierte. El éxito de las tiendas de baratijas todo a cien podríamos pagarlo caro con el aumento de las emisiones de gases contaminantes en China.

Junto a la toma de conciencia de Riechmann, Domíngo Jiménez, que también fue el primer director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, cree que la crisis debería propiciar un desarrollo basado en el conocimiento para sustituir el antiguo desarrollo basado en la ignorancia. "Mucha parte del falso desarrollo económico español se ha hecho a cuenta de destrozar activos importantes, como las Tablas de Daimiel. La especulación es la prueba más grande de la ignorancia. Nos hemos descapitalizado en conocimiento. La prueba es el abandono escolar en España, más frecuente en las áreas de costa con desarrollo especulador. Un país con bajo nivel de educación es un país abonado a la corrupción porque las exigencias de la sociedad civil disminuyen", opina.

Él, desde su vivienda en Águilas (Murcia), donde ha levantado una casa energéticamente autosuficiente que produce energía fotovoltaica y eólica y en la que se desala agua para regar una pequeña huerta, ha pasado a la acción. "Cuando algún vecino me pregunta si me salen las cuentas de la inversión, le pregunto yo si le salen a él las de su Porsche. Depende de las prioridades", explica. Y ya no tanto de los bolsillos. Una placa solar se amortiza en tres años. La tecnología empieza a abaratarse. Por eso Jiménez insiste: "Si hay que dar la bienvenida a la crisis es porque ha dado la cara a todos los vicios que tenía el sistema y nos abocaban al desastre seguro. Eso sí, el vuelco al sistema tiene que ser total", zanja.

¿Cuándo empiezan los cambios? El sociólogo Enrique Gil Calvo piensa que, de momento, el ahorro y la frugalidad se han impuesto por dos razones opuestas: la necesidad y el mimetismo. "Es la nueva cultura de la austeridad contagiosa, que se ha propagado como una epidemia social. El primer efecto (ahorro necesario) podría ser coyuntural: en cuanto se consolide la reactivación, volverá en pocos años la sociedad de nuevos ricos. Pero el segundo (ahorro contagioso) podría sedimentarse en nuevos hábitos más responsables y austeros".

Más responsables y más austeros. Una nueva normativa constructiva, en vigor, refleja ya esos atributos. Obliga a que las futuras viviendas no sólo consuman menos energía; también establece que la produzcan, por lo menos en parte, para el autoconsumo. Con recursos sencillos, como la rotura de puente térmico en los dobles vidrios de las ventanas, se favorece el aislamiento. El auge de las calderas de biomasa o a la tradicional sensatez en el empleo de toldos o pérgolas nos pueden ayudar a vivir mejor. Sin gastar más energía. Y sin vivir en la burbuja del aire acondicionado.

A la sensatez, precisamente, apelan muchos de los arquitectos más famosos del planeta cuando aseguran que la sostenibilidad es condición imprescindible para la buena arquitectura. Por eso, el último premio Pritzker, Peter Zumthor, alerta sobre que "la sostenibilidad no debe convertirse en bandera de oportunistas". Y algo parecido piensa Jorge Riechmann: "Sigue faltando el impulso hacia un cambio radical sin el cual nuestro dar vueltas en torno a conceptos como desarrollo sostenible se queda en palabrería huera".

También Deyan Sudjic, director del Design Museum de Londres, denuncia una doble moral y advierte que no basta con mirar para otro lado y vender tus residuos a un país pobre. El aire contaminado no entiende de fronteras. Mientras, otro Pritzker, Richard Rogers, autor del Centro Pompidou, de la T-4 de Madrid y uno de los mayores abanderados de la cruzada sostenible, afirma que la primera casa que diseñó para sus padres en 1961 ya lo era al 100%, pero admite que no todos los edificios que ha levantado después lo son. "La cuestión de la sostenibilidad depende más del cliente que del arquitecto", concluye. Es ahí donde podemos intervenir. ¿Cómo? Con posibilismo: no hace falta que gastemos el dinero que no tenemos en un sistema para reciclar el agua de lluvia, pero sacar las plantas a la terraza cuando llueve sirve". Como explica Sudjic, "tras constatar lo cerca que nos han llevado nuestras costumbres de consumo compulsivo de los límites de los recursos mundiales, hoy el mayor lujo podría ser liberarnos de vivir con tantas cosas".

¿Asistimos a un cambio de mentalidad? ¿O las modificaciones en los hábitos del consumo son un asunto puramente económico? Jorge Riechmann no es muy optimista: "El pensamiento de inspiración ecológica lleva cuatro decenios insistiendo sobre una obviedad: ningún sistema económico puede crecer indefinidamente dentro de una biosfera finita. ¿Hasta cuándo nos obstinaremos en perseguir imposibles? Nuestros atuneros zarpan ahora con mercenarios a bordo, armados con ametralladoras, para tratar de seguir esquilmando hasta el último rincón de los caladeros más lejanos, y que no se detenga el flujo de mercancías hasta los centros comerciales de las metrópolis. ¿De verdad no nos amargará demasiado la ensaladilla rusa conseguida a ese precio?", pregunta. Su idea de recoger redes y volver a casa está presente en muchas de las propuestas de cambios drásticos en el sistema de vida. Y en el de producción.

El ingeniero donostiarra Jesús Gasca lo llama "recuperar la localización". Y lo ilustra con su propia peripecia vital. Su empresa, Stua, que este año ha recibido el Premio Nacional de Diseño, nació con la crisis del petróleo del año 1980. Los treinta años siguientes le llevan a diseñar máquinas para fabricar sillas, luego sillas y finalmente al premio nacional para su empresa, en la que trabajan su mujer, sus dos hijos y 23 empleados más. Stua es, con apenas seis muebles diseñados por él y su hijo Jon, una de las mayores exportadoras de sillas de España. Su último pedido: 200 butacas para el Guggenheim de Nueva York. ¿El secreto? "Sólo la transformación de la materia genera riqueza", explica Gasca. Y sabe de qué habla. Su firma es atípica. No hace muebles de temporada, no presenta novedades en cada feria, tiene muy pocos productos, pero innova con cada pieza y... -y aquí su apuesta es radical- no fabrica en China.

Gasca cuenta que ya en los ochenta, cuando era el único español que exponía en la feria de Copenhague, se le acercaron dos visitantes chinos y le ofrecieron fabricar sus sillas. Cuando preguntó por sus trabajadores, la respuesta fue: "No los necesita". Él contraatacó con otra pregunta: "¿Y quién comprará mis sillas si los trabajadores se quedan sin trabajo?". Desde entonces, Gasca se muestra "a favor de la globalización, pero absolutamente en contra de la deslocalización". "No podemos pensar el consumo separado de la producción. Nuestro problema de fondo es una organización de la economía donde la acumulación de capital (y la búsqueda de beneficio que lleva consigo) son los fines, y el bienestar de las personas o la salud de los ecosistemas se dan, cuando se dan, por añadidura, como una especie de accidente", apunta Riechmann.

Que azulejos reciclados convivan en un baño con bombillas halógenas de alto consumo hace pensar que el problema de la sostenibilidad se podría estar abordando como una moda y que con demasiada frecuencia nos acercamos más a las formas que al fondo. Autor del ensayo Gente que no quiere viajar a Marte (La catarata), Riechmann reivindica valores como la autocontención, la autolimitación y la suficiencia. Decir basta. Y ponerse a trabajar. En Wapping, un barrio al este de Londres, un programa invita a las numerosas mujeres musulmanas del barrio a sembrar en un huerto comunitario las hierbas que necesitan para sus guisos y no encuentran en el supermercado. Con un mismo proyecto sacan a la calle a quienes vivían encerradas en sus pisos y el barrio se llena de verde. Objetivos culturales, sociales y medioambientales pueden trabajarse a la vez.

Tal vez por eso el sociólogo Enrique Gil Calvo cree que llegaremos a ver como más admirable la responsabilidad que la propiedad. Aunque advierte: "Más admirable. Pero no más envidiable. Y la clave del efecto-contagio está en la envidia, no en la admiración. El efecto-riqueza, derivado de la propiedad, es mucho más ostensible y contagioso que el respeto, derivado del comportamiento responsable. Pero hay una alternativa: en vez de la responsabilidad, es posible que se imponga una mayor autorrealización: capacidad no de adquirir o poseer bienes de consumo, sino de reconstruirlos, rediseñarlos y reutilizarlos. Una autorrealización que podría resultar contagiosa, al ser generadora de un efecto-prestigio".

¿Cómo acercar entonces prestigio y supervivencia? Pedro Rubio, responsable del área de medio ambiente de La Casa Encendida, un centro cultural promovido por Caja Madrid, cuenta una de las iniciativas más peculiares de su departamento: "La comunidad ahorra". Empezó en 2003, duró cinco años y era un concurso entre comunidades de vecinos que competían por reducir sus gastos de energía durante seis meses en comparación con el mismo periodo del año anterior. El premio era la instalación gratuita en la azotea del edificio ganador de 2,5 kilovatios en paneles fotovoltaicos. "La ley obliga a las compañías eléctricas a comprar a los vecinos la energía producida por sus placas solares. El ahorro puede ser testimonial, pero reduce los gastos comunitarios", cuenta. "Hay comunidades que ahorraron hasta un 20% con esfuerzos mínimos".

Los buenos propósitos suelen tener siempre algo de ingenuo e irreal. Hasta que se convierten en hechos. La transformación de comunidades está cambiando barrios, los barrios modifican zonas urbanas y las ciudades alteran la vida de quienes las habitan. Ha ocurrido en Estocolmo. Hammarby era, hace quince años, suelo industrial degradado junto al centro de la ciudad. Hoy es un barrio nuevo sostenible que emite el 50% menos de humos tóxicos que cualquier otro vecindario de la capital sueca. ¿Cómo lo han conseguido? Fue la compañía de aguas la que dio la voz de alarma. Los líquidos que se encontraban en las canalizaciones de aguas grises (procedentes de lavabos y duchas) contenían sustancias nocivas para el medio ambiente como el triclosan (presente en los dentífricos con efecto blanqueador). Bastó una exposición informativa sobre los efectos de esa sustancia y un par de años después los residuos habían desaparecido. Corría el año 1998 y el Ayuntamiento de Estocolmo supo que con información era posible cambiar los hábitos de sus ciudadanos. Con la generación in situ de electricidad y calefacción a partir del tratamiento de las basuras domésticas, hoy Hammarby propone otro tipo de vida. Y sigue creciendo. La clave, disfrutar en la calle, evitar grandes desplazamientos y recuperar la vida de barrio.

El redescubrimiento del barrio como la extensión de la propia casa, las colas en el taller de coches y ante el zapatero remendón dibujan una vida muy distinta a la que resumen las colas de los últimos años, ante el concesionario y la agencia inmobiliaria. ¿Nostalgia? ¿Quién se atreve a adivinar cuál de las situaciones tiene más futuro? Con una clase política que conocía la magnitud de la crisis y lo ocultó; con industrias como la del automóvil, que todavía recibe subvenciones para fabricar vehículos no sostenibles cuando países como Finlandia aspiran a tener carreteras libres de petróleo en menos de treinta años, ¿el cambio hacia el pensamiento verde será real u oportunismo publicitario? Jiménez asegura que las oportunidades son enormes si cambiamos la construcción por la reconstrucción. ¿Llegarán a ser las energías limpias tan rentables como el ladrillo? Patricia Pascual, del grupo inversor Nmás1, cree que, a medio plazo, la demanda de energía superará la de los últimos años por la incorporación de las economías emergentes. "Entonces las energías limpias serán una parte grande de la tarta del consumo", señala. Pero para Pedro Rubio la crisis debería ser un punto de inflexión, no un paréntesis mientras volvemos al estado de cosas que nos llevó a la propia crisis: "Cuando escucho en la radio que la gente se felicita por una fuerte subida de la Bolsa, pienso que el problema no es reconstruir el sistema, sino cambiarlo. Tenemos más poder del que creemos. Por ejemplo, podemos llenar el depósito en la gasolinera de una compañía más responsable. Esos datos son públicos, están en Internet. Pero, claro, hay que ponerse. Sin hacer nada, simplemente con nuestro consumo, podemos primar a unos o a otros". Y cambiar las cosas.

Gracias por su artículo y enhorabuena.

30 Oct 2009

"Pedir los santitos" frente a Halloween

Escrito por: jecalorena el 30 Oct 2009 - URL Permanente

Llevamos algunas décadas absorbiendo cual esponja muchas de las tradiciones que nos llegan desde el otro lado del charco o del norte de Europa. Tradiciones muy importantes en los países de origen pero que en nuestro país apenas tienen presencia, salvo por pequeñas minorías de ciudadanos extranjeros que traían de su tierra esas costumbres. Valga citar por ejemplo el Papá Noel, o en estos últimos tiempos, el Halloween .

Ya en los colegios, los profesores de inglés llevaban un tiempo dando a conocer a nuestros hijos las tradiciones culturales de la vida anglosajona, heredera en muchas cosas de otra sabiduría y modos de vida muy rica como fue la celta.

En los programas educativos, aparte de poner en marcha los métodos para lograr el aprendizaje de la lengua inglesa, y a fin de hacerlo más atractivo y completo, a estos se les daba a conocer la cultura propia de aquellos lares; sus fiestas más populares, sus costumbres, sus tradiciones, etc.

El conocimiento de las mismas es muy positivo, pues eso aparte de enriquecerlos les ayudaba –y ayuda- a ser más tolerantes y les convierte en lo que deberíamos ser: verdaderos ciudadanos del mundo. Lo malo es cuando estas tradiciones vienen cargadas –o las han cargado- de un fuerte componente consumista, como es el caso del Halloween en cuestión.

Que los niños quieran que la noche del 24 de diciembre venga a casa Papá Noel no es porque les haga gracia ese viejecito de barba blanca, o porque quieran compartir la costumbre de los anglosajones, lo quieren porque les traen lo que más les interesa a las marcas jugueteras: los regalos.

No cabe duda que en todo esto del regalo hay como bien sabemos un fuerte interés económico promovido por enormes multinacionales, que trascienden a los gobiernos del mundo. Los niños pican porque son dóciles consumidores. Los padres picamos porque también somos consumidores per se, y las tiendas o comercios participan en el sistema porque evidentemente tienen un chance más de poder vender sus productos y ganar más. Esto es así y hasta hoy no se ha podido cambiar (y dudamos que se pueda cambiar en un futuro).

Lo mismo ocurre con Halloween. Los niños lo están empezando a celebrar aquí porque una parte importante del sector comercial quiere que se celebre y tanto hacen hasta que lo consiguen. Así ha venido ocurriendo con una tradición introducida recientemente como es la del Día de Pascua y los famosos huevos de chocolate, que vemos en muchas dulcerías y grandes superficies. Y como estas, alguna más que terminarán calando en un mundo evidentemente global, para bien o para mal. Tradiciones que no solo se organizan consumistamente para los foráneos que viven aquí –con todo derecho a disfrutarlas-, sino para que los que somos de este lado de la tortilla piquemos de la otra.

Halloween trasciende y empieza a gustar en nuestra cultura por ese alto componente mágico que tiene lo celta. Nos resulta muy atractivo –hay razones de tipo antropológico que justifica esto que decimos-, por el misterio que esconde todo lo oculto, lo tétrico, etc. Pero, sin querer, somos ya víctimas de un monstruo consumista puro y duro que se esconde detrás.

No olvidemos que en Halloween el negocio se resume en disfrazar a los más pequeños de la casa para salir la noche del treintaiuno a consumir millones de golosinas. Desde pequeño los niños empujan a los padres a comprarles el disfraz, y los padres se lo compramos no vaya a ser que a éste le dé un trauma porque sus amiguitos se disfrazan y el no.

De los jóvenes poco se puede decir pues estos convierten la noche en otra oportunidad más de pasarlo bien –cosa que a los jóvenes no les gusta, precisamente!!-, a base de las trampas –lo de trampa sin malicia- puestas por los locales de ocio, que también se suman a este juego. Todo es cuestión de negocio.

Cada uno que saque la conclusión que quiera. Nosotros de esta manera no queremos la globalización, preferimos conocer otras culturas e imbuirnos en ellas sin dispendios económicos, pues aparte de no estar precisamente el horno ahora para bollos- creemos que para divertirse no es necesario consumir compulsivamente o participar de estas estrategias de marketing, que como bien sabemos siempre beneficia a los grandes. Reprobamos además que algunos ayuntamientos se hayan sumado a esta celebración sin pararse a pensar en lo que se está haciendo.

Sinceramente, preferimos quedarnos con la tradición de lo que por el municipio de La Guancha se conoce como el “Pan por Dios” que hacen los niños en este pueblo, aunque existe en otros. En los barrios costeros de La Guancha –Santo Domingo, Santa Catalina, y en la costa del vecino municipio de San Juan de la Rambla- los más pequeños salen temprano en grupos, cesta o bolsa en mano, a tocar en todas las casas la mañana del uno de noviembre -día de Todos los Santos- y a pedir una especie de dádiva por nuestro Señor.

Esta tradición está más arraigada a nuestra cultura cristiana, y aunque nosotros no es que seamos especialmente religiosos, nos agrada más ver a los más pequeños sumergidos con gran ilusión en viejas y arraigadas costumbres nuestras en la que se pone en práctica uno de los preceptos fundamentales del Cristianismo: la caridad.

Es de grato recuerdo rememorar como, hace ya bastantes años, venía la pandilla de la que formábamos parte de regreso a casa después de tocar por todas las viviendas del barrio, cargados de frutas y alguna que otra golosina. Los más afortunados recibían dinero, que luego terminaban gastándolo en la venta comprando chocolatinas, caramelos o los chicles de moda.

Evidentemente los tiempos han cambiado y aún vemos con agrado que los más pequeños (se podría decir que hasta los nueve o diez años) disfrutan juntos un día ideado para pasarlo bien con la generosidad que nos debe seguir distinguiendo. Una celebración, la de los Santitos –que así también se conoce- donde no prima el interés puramente comercial, y donde no tenemos que aguantar todopoderosas campañas publicitarias que nos obligan, con un mensaje engañoso, a mal conocer otras culturas por el lado menos favorecedor.

Que para divertirse sanamente y comprender otras culturas no es necesario hacerlo por la fuerza del compra-compra y del gasta-gasta. Hay otras maneras, y por eso, creemos, que hay que recuperar las antiguas formas de celebrar los acontecimientos, bien sean de origen religioso o de tradición pagana.

Típica cesta con el "Pan por Dios"

NOTA:

Posible origen del "pan por Dios":

Esta sana costumbre ha quedado para el recuerdo y para el bien y la brillantez de nuestro acervo cultural. Y es la llamada fiesta de los “Santitos”, en la que los niños salen a la calle a pedir “El pan por Dios”. Cada niño es portador de un pequeño cesto o cesta engalanado por un pequeño paño calado o bordado y en dónde se depositarán los regalos que cada vecino pueda ofrecer a la llamada a sus puertas. Así los niños recibirán chucherías como caramelos, pastillas, dulces o algún que otro bombón o chocolatina.

Indagando en personas que me superan en mucha edad, parece que la costumbre de pedir por las casas se remonta años atrás, cuando la economía de las islas no era tan espléndida como ahora, aún a pesar de nuestra crisis actual. Así creo que en tiempos remotos las ofrendas serían adecuadas a lo que había en cada casa u hogar: alguna manzana, almendras, castañas, higos pasados etc. Al final de la jornada el niño volvía a su casa y lo repartía con su familia.

Ahora los niños se reúnen entre ellos y también lo reparten formando una pequeña fiesta en la que no faltan los refrescos y la alegría sana y bullanguera de la infancia.

25 Oct 2009

El no te dejará caer

Escrito por: jecalorena el 25 Oct 2009 - URL Permanente

Nos lo envió una buena amiga. Esas amigas que vemos de año en año y de las que no necesitamos que estén siempre a nuestro lado pues sabemos de sobra que, cuando les necesitamos siempren responden.

Gracias, Bene.

04 Oct 2009

Carta a Mercedes Sosa

Escrito por: jecalorena el 04 Oct 2009 - URL Permanente

A lo largo de la vida muchas cosas son las que van forjando nuestra personalidad: la cultura, el medio en el que vives, las personas de las que te rodeas, etc.

A lo largo de la vida conoces la música, buceas por estilos hasta que ya de adulto tienes la capacidad de disernir entre lo bueno y lo malo, entre aquellas melodías que te dejarán definitivamente huella y las que guardarás en un cajón para olvidarlas para siempre.

Entre las buenas, aquellas que te marcaron siempre, seguro que había una canción venida de América. Y es que en aquel continente se da un cúmulo de circunstancias que no lograríamos entender y que han hecho que existan muchos artistas de gran nivel, que han logrado componer canciones capaces de tocar las fibras más hondas. Será el clima, la tierra, su gente, su modo de vida. No se sabe bien.

Mercedes Sosa fue una de esas artistas que no se lograrán olvidar. Pasará a la lista de los clásicos. Hoy la hemos perdido físicamente, pero no en lo espiritual, pues un trocito de su arte va a anidar para siempre entre nosotros.

"Gracias a la vida" ha sido una de las canciones más importantes de nuestra vida. Una letra cargada de sabiduría, de experiencias, de sensibilidad a raudales, propia de alguien que observó y vivió la vida siempre desde el lado más activo y que supo tener la palabra agradecimiento en su boca, pues la vida no solo nos la regalan, también debemos aprender a valorarla en su justa medida.

Gracias a Mercedes Sosa descubrimos el lado más espiritual del alma de las personas más humildes, de la sensibilidad de aquellos que basan su sabiduría en la observación, de hombres y mujeres que han vivido el lado más pobre de una sociedad terriblemente hipócrita.

Mercedes se ha ido, pero nos quedan sus canciones. Ya en Argentina se van a impulsar iniciativas para estudiar sus canciones -sus letras- en los colegios. Aquí en Europa eso es impensable y ahora estamos por la labor de formar a nuestros jóvenes en máquinas para dar dinero (Plan Bolonia)

En América aún creen que lo más importante es formar a las personas a razonar, a pensar y a sentir. En Europa el viejo axioma del humanismo ha pasado a un segundo plano.

Mientras en Argentina velan a sus mejores artistas en las instituciones principales de gobierno a modo de héroes nacionales, en Canarias los mandamos rápidamente al cementerio -véase el caso de Rafael Arozarena- Y es que en esta tierra nos queda mucho por aprender y valorar.

20 Sep 2009

Mitos sobre la nueva gripe, o de cómo nos engañan

Escrito por: jecalorena el 20 Sep 2009 - URL Permanente

Este vídeo me llegó estos días vía Facebook. Habla un epidemiólogo sobre la gripe A. Mucho se ha dicho,oído y leído sobre el particular: que si nos va a dar a todos, que si no vamos a escapar, que si hay que vacunarse, que si no hay que vacunarse, que si lávate las manos, etc... En definitiva, que hablas con cualquiera y te suelta un repertorio sobre esta nueva epidemia, que no deja de ser más que otra gripe.

Al margen de demagogias y leyendas urbanas sobre tramas mundiales de las grandes empresas farmaceúticas y poderes ocultos que nos gobiernan en la sombra, es bueno - y en estos casos, necesario- saber discernir entre la enorme selva de informaciones. Esto no es una tarea fácil, pero si sabemos rehuir del sensacionalismo y las declaraciones de miles de sabios que salen por todos lados, podemos encontrar algo de luz.

Yo lanzo este video al aire en este blog, esperando que cada uno lo analice y saque sus propias conclusiones. Desde mi punto de vista, y desde el resto de opiniones de la redacción de "Desde La Guancha: visto y oído" es lo más cuerdo que hemos escuchado, visto y leído.

Ahí les va:

18 Sep 2009

Ojo por diente y dos nuevas manos

Escrito por: jecalorena el 18 Sep 2009 - URL Permanente

No me quisiera acostar esta noche sin destacar dos noticias noticias que han aparecido en la prensa digital a lo largo del día. Al margen de Andreítas, corrupciones, políticos chillones y Tedeteses de pago, hay avances médicos que nos hacen reconfortarnos con la realidad y pensar que, si quisiéramos realmente y nos pusiéramos a ello, otro mundo sería posible.

No voy a remover el viejo debate sobre la fuga de científicos en este país, pues si se fugan será por algo. Todos sabemos la inversión en investigación, tecnología e I+d que se realiza en esta monárquica nación. Mucho hablar de que estos sectores son los que nos van a sacar delante de esta crisis económica, y por otro lado queremos recuperar la figura del maestro aquel con la vara en la mano y el castigo físico y moral como únicos métodos de enseñanza. El respeto nace y se hace en casa. Lo demás son ganas de querer confundirnos y no dejarnos ver la claridad en el monte.

A lo que voy…, que me pierde la pasión:

Una mujer que ha estado ciega durante nueve años ha recuperado la vista tras someterse a una operación en la que le implantaron uno de sus dientes, al que habían hecho un agujero para insertar una lente plástica, en uno de sus ojos. (Lo del ojo por diente en vez de diente por diente, ojo por ojo, o viceversa)

Sharron Thornton, de 60 años, -que así se llama esta mujer-, perdió la vista en el año 2000 tras sufrir el síndrome Stevens-Johnson, una enfermedad que destruye las células en la superficie del ojo.

Con una recuperación lenta pero segura recobrará totalmente la visión, señaló Víctor Pérez, el oculista que lideró el equipo de cirugía en el Bascom Palmer Eye Institute of Miami (No he averiguado si este oftalmólogo es español. Sería el colmo que se haya tenido que ir fuera).

Nada más quitarle las vendas pudo reconocer los primeros rostros, y hasta leer el periódico con unas gafas, eso sí.

En fin…, un nuevo camino que se abre para todas esas personas con problemas similares.

La otra noticia viene desde Bogotá, y su protagonista se llama Alba. Esta mujer recibió un trasplante de manos. Lo más estremecedor del asunto es que éstas tienen fecha de caducidad, pues este tipo de intervenciones tienen muchas ventajas pero bastantes inconvenientes, entre ellos la duración y los rechazos, entre otros.

Aunque a Alba le queda aún toda una década para disfrutar de sus nuevos miembros, impresiona saber que esas manos que ya parecen suyas, que envejecen con ella, se las pueden amputar si la Ciencia no descubre nuevas medicinas. Pero a Alba Lucía Cardona ese riesgo no le quita una milésima de su sueño. Lo sabía cuando aceptó someterse al trasplante de dos manos provenientes de una donante y está convencida de que para entonces, algo nuevo habrá salido. Y si no, dice con el convencimiento de una sempiterna optimista, no pasa nada. "Ya las habré disfrutado mucho tiempo y le doy gracias a Dios por habérmelo permitido. Tengo que asumir la vida como venga".


Alba vienen a España a buscar empleo, pues quiere aprovechar su tiempo, sus ganas y su empeño en dedicar el esfuerzo que pueda hacer con ellas en algo útil para la sociedad que le permitido disfrutar de este avance.

Suerte para ambas. A partir de hoy me acostaré no sin antes leerme una noticia buena. Quiero soñar con un mundo mejor y con la certeza que a pesar de tanto desastre hay gente buena por esos mundos de Dios. Seguro.

09 Ago 2009

Operación pandemia

Escrito por: jecalorena el 09 Ago 2009 - URL Permanente

Esto nos llegó estos días. No sabemos si es verdad o es un montaje. Si está hecho con alguna intención o no. Lo cierto es que plantea este asunto de la nueva gripe de otro punto de vista, y creemos que al menos hay que verlo.
Luego que cada uno saque sus conclusiones.

02 Ago 2009

La Palma: fuego en el alma

Escrito por: jecalorena el 02 Ago 2009 - URL Permanente

Terribles han sido, y siguen siendo las imágenes que nos llegan del triste incendio ocurrido en nuestra querida hermana isla de La Palma. Terribles momentos los que viven los habitantes del sur, de Mazo, de Fuencaliente y de todos esos caseríos que se han visto asaltados por la voracidad del enemigo número uno cuando llegan estas fechas.

El fuego se lleva por delante, no solo los bienes naturales –de valor incalculable y en muchos casos irrecuperables- , también lo hace con los sueños de muchas personas anónimas que se han quedado sin nada. Gente humilde que probablemente ya se habían visto afectadas por el fantasma del paro y que ahora, para colmo de sus males, un incendio les quita sus casas y sus modos de vida.

Nos hemos acordado estos días de Luis Morera y del grupo Taburiente, que no hace mucho sacaban al mercado un nuevo disco en el que, por primer sencillo cantaban una canción al fuego, a l daño que esta plaga puede causar a unas islas tan frágiles. ¿Quién le iba a decir al amigo Luis Morera que un par de meses después su isla iba a arder de esta brutal manera?

En estos días oiremos a buen seguro hablar mucho de ayudas a los damnificados. Se acercarán a la isla verde (un poco menos ahora) muchos políticos o cargos públicos con buenas palabras y miles de promesas. Una vez se apague el último rescoldo, y veamos por televisión o por fotos los daños causados, todo volverá a ser igual, pues como las cenizas las palabras también se las lleva el viento y estas personas no recuperarán nunca lo que perdieron. Si no que se lo digan a los vecinos de Masca, que aún están esperando que caiga el maná del cielo prometido.

También se hablará de falta de coordinación, de falta de medios, de más aviones, de más helicópteros, pero muy pocos hablarán del verdadero mal que ha provocado todo este desastre: el abandono de las actividades agrícolas y del uso de los montes.

Para una sociedad, la canaria, que se ha vuelto comodamente urbanita, y que no hace otra cosa que copiar la buena vida que viven otras sociedades más adelantadas, le resulta más práctico ir al supermercado y comprar la leche en brick, comprar las papas o las frutas, eso sí, a sabiendas –creemos- que lo que se le vende no es otra cosa que alimento prefabricado, plastificado y apto para el consumo de una sociedad que cada día da más la espalda a sus raíces, al lugar y a las costumbres de donde viene.

La sociedad palmera no es distinta del resto de la sociedad canaria y también ha sucumbido a los cantos de sirena de la construcción y del sector servicios que nos trajo una riqueza inmediata pero con los pies de barro. Una riqueza que a nuestros políticos les resultaba muy apetecible y que también aprovecharon para hacer inversiones alocadas. En La Palma hay buenos ejemplos de disparates urbanísticos dignos de premio.

Ahora toca apechugar con el desastre, con revolver entre las cenizas a ver qué es lo que se encuentra y aferrarse a unos recuerdos que serán consumidos por el tiempo. La Palma ahora, Tenerife, Gran Canaria y La Gomera hace dos años, lloran por su monte y sus campos, lloran por este desastre y lloran de impotencia al ver que aquí pasan los años y nadie se da cuenta del problema que tenemos encima: volver a nuestras raíces o desaparecer.

23 Jul 2009

Si el hombre hubiera llegado hoy a la Luna

Escrito por: jecalorena el 23 Jul 2009 - URL Permanente

19 Jul 2009

Construir la destrucción

Escrito por: jecalorena el 19 Jul 2009 - URL Permanente


Algunas viñetas de Quino tienen la retranza fina y ácida de El Roto o viceversa. Lo cierto es que esta del maestro está genial. Resumen magistralmente lo que han hecho muchos Ayuntamientos, Gobiernos, Cabildos, y por supuesto empresas, etc., en esta tierra.
Magnífica.

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