04 Abr 2013
LA FUENTE DE LA GUANCHA (Por D. Hipólito Sinforiano Mesa)
Los aborígenes nivarienses se batían heroicamente contra las tropas invasoras de Lugo.
Varios cantones o menceyatos habían tenido que capitular y rendirse al aventurero.
Las noticias más estupendas circulaban de boca en boca entre aquellos hombres recios y valerosos, llenos de santo entusiasmo de la Patria, enamorados de la augusta libertad de su suelo que peligraba por momentos...
Ya habían sometido al paradisíaco Valle de Taoro, y la avalancha conquistadora coronaba las alturas de Tigaiga. Los indígenas temblaban de ira muriendo en empeñados combates trabados cuerpo a cuerpo. Los bravos conquistadores no cejaban en su empeño de dominación completa de la Isla.
Avanzaban por los antiguos parajes cubiertos de maleza y llenos de emboscadas donde hoy se asienta Icod el Alto y Portalina. Hasta las orillas del mar que rugía alborotado desflechándose en los negros arrecifes de la costa llegaba el frondoso bosque por cuyos intrincados laberintos vagaban plácidamente los guanches primitivos.
Los ganados andaban desperdigados por lomas y collados faltos de quien los guiase, pues todos los hombres útiles y hasta los ancianos, peleaban fieramente por la defensa del sagrado suelo profanado por gentes de otras tierras.
Las mujeres e hijos de aquellos valerosos paladines habían huido a los sitios más ocultos, lejos de las miradas osadas de los hombres extraños que avanzaban tierra adentro. Temblaban de emoción haciendo los más raros comentarios ante aquellos insólitos acontecimientos que venían a turbar de un modo tan amargo y trágico el curso sosegado de sus existencias puras y apacibles. Habían subido a la airosa montaña conocida actualmente por Cerrogordo.
Desde aquella altura dominadora olían los lúgubres sonidos de las caracolas de guerra llamando desesperados al combate allí donde más empeñada era la lucha. Y durante las noches negras de interminable angustia observaban las antorchas de reflejos sangrientos que corrían cerros arriba, o bien se apagaban y reaparecían de nuevo en convenidas señales. El viento cantaba en los tupidos pinares de las cumbres y montes, como si entonase tristes letanías presagiadoras de sucesos luctuosos para la raza...
El terrible y viejo Echeide, guarida tenebrosa del guayota infernal parecía manifestar su odio y su rencor lanzado aquellos días de epopeya roncos y prolongados estruendos y rugidos amenazantes, derramando por sus flancos encendidos ríos de lava que se retorcían como rojas serpientes asoladoras. De su cúspide soberana surgía negro penacho de humo cual gigantesca cimera que obscurecía la risa azul del cielo, tiñéndolo de reflejos ignescentes la horrible fragua del cráter rugidor.
Desde allí se contemplaba el grandioso a la vez que amedrentador espectáculo que sobrecogía de espanto y terror a las pobres mujeres que impetraban de los dioses protectores misericordia para tanta desgracia...
Los hombres morían en el llano defendiendo palmo a palmo el suelo de sus antepasados. Arriba el volcán pretendía también desgajar la isla, destruir el territorio donde se sustentaban ellos y sus ganados. ¡Oh, y mil veces mejor sería que antes de ser esclavos desapareciera todo bajo una ola de fuego purificador!...
Al llegar los conquistadores al barranco que hoy divide la jurisdicción guanchera de la Rambla, el Capitán de una compañía de exploradores sorprendió a una hermosa aborigen de rubia y ondulada cabellera, ojos de dulce mirar y mejillas de rosa, que muy ajena a los sucesos llenaba tranquilamente su cántaro en la clara linfa de un manantial rodeado de zarzales y barbuzanos.
-¡He descubierto la Fuente de la Guancha!, exclamó jubilosos el soldado de Lugo en presencia de la turbada joven, que se deslizó fugitiva como una gacela por entre el follaje temblador, dejando triste y pensativo al bizarro jefe, que se prendó instantáneamente de la belleza fascinante de la doncella.
De aquí el origen del nombre del este pueblo tinerfeño, que yace olvidado, arriba, entre verdes montañas cultivadas con amor por sus moradores, ostentando con orgullo un nombre netamente guanchinesco.
Hipólito Sinforiano González Mesa La Guancha, a 1 de enero de 1921
Publicado en el periódico La Comarca
03 Abr 2013
GALERÍA DE PERSONAJES GUANCHEROS: DON HIPÓLITO SINFORIANO GONZÁLEZ MESA
Hoy me gustaría empezar a poner en valor a personajes singulares y destacados del municipio guanchero, en unos años en que este pueblo no era precisamente muy conocido. Todos los días nos tropezamos, caminamos o nos encontramos con nombres en nuestras calles o avenidas que nuestros jóvenes no conocen la importancia que tuvieron para este municipio. Hombres principalmente (pues las mujeres también han sufrido en nuestro pueblo un secular olvido), que han escrito páginas de la historia popular más reciente y que no deben ser olvidados.
No estaría por demás que nuestro ayuntamiento acometiera una campaña informativa con cartelería diversa sobre la historia de esas personas para el general conocimiento, o en todo caso que alguien se animara a escribirla para al menos tenerla en un solo lugar físico, no como ahora que está desperdigada en papeles y escritos sueltos.
Voy a empezar esta especial cruzada con un guanchero que conocemos muchos de nosotros a diario porque su nombre figura en sendas placas de una de las avenidas principales del casco. Se trata de Don Hipólito Sinforiano González Mesa.

En este guanchero descubrimos al primer habitante del pueblo que intentó sacar del aislamiento cultural, social y económico a La Guancha, describiendo en artículos periodísticos su entorno, sus singularidades y, especialmente, su aislamiento.
Don Hipólito Sinforiano era un hombre muy culto para una época en que La Guancha era un pueblo aislado y en el que costaba mucho llegar a él. La gente de la época decía que había leído muchas veces El Quijote y se desbordaba hablando de las obras literarias de don Benito Pérez Galdós y otros escritores nacionales y extranjeros en tantas tertulias. Llegó a escribir bastante sobre las cosas del pueblo, sus fiestas patronales y costumbres de la región en el periódico La Prensa (hoy El Día), que fundó D. Leoncio Rodríguez, dirigiéndolo en el periodo comprendido entre 1939 a 1953.

Con don Leoncio Rodríguez, el fundador de dicho periódico mantuvo una buena amistad y siempre que la ocasión se le brindaba pedía en escritos publicados en dicho diario la construcción de la carretera que nos sacaría del secular aislamiento en que desde siempre habíamos vivido, uniéndonos con el Valle de La Orotava e Icod.
También son muy conocidas sus colaboraciones de manera ininterrumpida durante cuatro años en el semanario “LA COMARCA” (nacido el 20 de marzo de 1919 en Icod de los Vinos) que refleja en sus páginas noticias de carácter nacional o internacional, también se abordaba la sociedad, la economía, la cultura de los pueblos de la zona de aquel entonces, y en él se prestaba una especial atención a los temas comarcales como, por ejemplo, las pobres estructuras sanitarias y educativas que existían, visitas institucionales, acuerdos plenarios, obras, etc. Dicho semanal fue puesto en marcha, entre otras personas, por D. Emeterio Gutiérrez López, padre del conocido poeta icodense Emeterio Gutiérrez Albelo.

En nuestro siguiente post vamos a publicar una de esas colaboraciones con el semanario La Comarca (edición nº 92) del 8 de enero de 1921. Se trata de una alegoría poética sobre La Fuente de La Guancha firmada el 1 de enero de ese mismo año. Posteriormente rescataremos del recuerdo otras interesantes colaboraciones, especialmente fijándonos en la que tiene que ver con la reivindicación de la carretera de La Guancha.
08 Mar 2013
RECUERDOS DE LA VIEJA PLAZA DE LA GUANCHA
Dicen que la fotografía digital está barrando definitivamente ese bello acto de tomar los viejos álbumes de fotografías que andan por casa guardados en las estanterías o librerías de salón, y pasar un buen rato viendo aquellos acontecimientos que te siguen sorprendiendo a pesar del paso de los años.
Desde luego que el invento digital tiene sus ventajas, nadie se las niega. Yo recuerdo que con mi vieja cámara Nikon, la analógica, me pensaba muy bien qué foto iba a hacer antes de disparar. Hoy eso da igual pues con las digitales –primero- o ahora con un simple teléfono disparas a diestro y siniestro sin preocuparte por cosas como el encuadre, la luz, el movimiento, etc. Hoy lo importante es captar cualquier cosa para dejar registro de ella, pues como encima es gratis ¡qué más da!. Lo artístico, la evocación ha dado paso a lo inmediato, a lo compartible en cuestión de segundos.
Una vez llegas a casa, y si eres medianamente ordenado, descargas esas fotos en tu ordenador y las guardas en alguna carpeta donde pasen meses o años durmiendo y donde -a lo mejor-, un buen día cuando las quieras volver a ver vas a perder mucho tiempo para encontrarlas porque no te tomaste el tiempo necesario para archivarlas bien por carpetas, fechas o eventos. Somos así.
Tampoco, por supuesto, te tomarás la molestia de revelar ninguna foto, pues ¿para qué las quieres en papel si ya las tienes en digital?
Todas estas cosas me pasaban por la cabeza mientras leía los comentarios que me llegaban a mi cuenta de Facebook acerca de una foto que subí ayer de la antigua plaza de la Iglesia del casco de La Guancha.
La gente estaba muy emocionada, y aquella foto en papel que una tarde me tomé la molestia de pasar por el viejo escáner y colgar en esta popular red social había despertado una cantidad inmensa de recuerdos…esos mismos que nos evocan las fotos de papel del viejo álbum. Y me di cuenta que volvía al mismo sitio: la fotografía y el papel.
Esta es la foto que quiero compartir con ustedes. La calidad es la justita porque el escaner no da para más. Guárdenla en digital copiándola, y si son de la vieja escuela, tómense la molestia de imprimirla o revelarla y ponerla en el viejo álbum de los recuerdos. Se los aconsejo. También es por nuestra salud. Hay que ejercitar nuestro cerebro continuamente.

12 Feb 2013
EL BAR DE PANCHO LORETO (Primera Parte)
Dos vasos en la barra colmados de vino mientras dos amigos comparten una conversación sobre la familia. En las mesas juegan bulliciosamente al dominó o a las cartas otros tantos clientes. El ir y venir de personas es constante, la ubicación del bar es fundamental y el ambiente, también.
En España, los bares son un popular fenómeno social que ha marcado la cultura y las costumbres de numerosas generaciones. Tradicionalmente, los bares son lugares de encuentro y reunión informal. En España, es común que todo pueblo, barrio o incluso cada calle importante de una ciudad tenga uno o más bares que son visitados de forma habitual por muchos de los vecinos.
En nuestro pueblo, los bares también han formado parte de la cultura y la tradición social. Hoy quiero rescatar un artículo escrito por nuestra amiga Blanca González de Chávez sobre uno de los bares más populares que tuvo La Guancha: El "Pancho Loreto".
Lo vamos a dividir en dos partes y lo acompañamos con las pertinentes fotos para ilustrarlo esperando que pueda evocar recuerdos a aquellas personas que tuvieron la oportunidad de disfrutarlo y para darlo a conocer a la gente joven.
LA ACADEMIA DE CHO LORETO
35 AÑOS DE SU VIDA DEDICADOS AL BAR
Siempre han existido, y existirán, personas que pasan por la vida y dejan una huella imborrable. De las que uno se acuerda por su simpatía, por su don de gentes, por su profesionalidad… Vecinos que se ganaron a pulso el cariño de los suyos, y que forman parte de la historia del pueblo.
Uno de ellos es -corríjanme si me equivoco- Domingo Francisco López, o Pancho Loreto (como lo conocían todos) Cuando alguien como yo, que viene de fuera, escucha por boca de muchos lo que supuso para La Guancha el "Bar Loreto" (y quien lo regentaba) no puede evitar interesarse en conocer los detalles e intentar reflejarlos en unas pocas líneas.

Nadie mejor para hablar de nuestro personaje que su familia. Tras unas cuantas horas sentada junto a un vasito de vino blanco, y rodeada de una de sus hijas, Carmen; su sobrino Javier, su yerno Juan José (Cheché) y el marido de una de sus sobrinas, Elisio; pude hacerme una idea (o por lo menos lo intenté) de quién fue Pancho Loreto.
En el año 1919 vino al mundo este guanchero de pro, en el seno de un hogar en el que le esperaban sus padres y sus tres hermanos. Creció ayudando a la familia en las tierras que tenían (cosa que compaginó con la escuela) y dedicaba la mayor parte del día a cuidar de ellas y de los animales.
Siendo muy joven se le metió en la cabeza la idea de marcharse a Venezuela (como tantos otros en aquella época) y tal vez fue ésta la causa que le hizo plantearse qué era lo que quería hacer con su vida. Fue entonces cuando montó el primer bar (1949) con el nombre de "Bar Loreto". Y en 1952 el "Bar Loreto" cambió de domicilio (se ubicó en los bajos de la vivienda de Pancho) estando allí hasta el final. Fue en este último (en el piso de arriba) en donde se hizo el Casino de La Guancha (de cuyo bar se encargó durante un tiempo) que tuvo mucho prestigio por los bailes que se celebraban y las orquestas que venían a tocar.
El nombre de Loreto le venía de su bisabuelo, que se llamaba José Loreto, y al "cogerlo" para el bar, también él pasó a ser Pancho Loreto. Conocido, cariñosamente, como "La Academia", se convirtió enseguida en el lugar de encuentro de muchos vecinos de éste y de otros pueblos. Desde las cuatro de la mañana abría sus puertas para dar cobijo a todos los que se iban a buscar pinocho al monte, los que salían con los coches "piratas", o los que madrugaban para ir a trabajar a Puerto de la Cruz. La "mañana" era sagrada para casi todos. Un "sol y sombra" o un vasito de parra les daba la fuerza suficiente para aguantar la dura jornada de trabajo.
También acudían otras gentes, como los jubilados, o a partir de las doce del mediodía, los profesores, los trabajadores del Ayuntamiento o los agricultores. Todo el mundo se daba cita para jugar a las cartas, al dominó, al parchís… De ahí el nombre de "La Academia". Quien no sabía, aprendía, y quien ya conocía el juego tenía que estar listo para poder coger un sitio en alguna de las mesas y asegurarse así una mañana o una tarde noche entretenida.
No cerraba hasta muy tarde, salvo a la hora de comer y los viernes de cada Semana Santa, y tenía un cuartito al que llamaban "el refugio", donde se jugaba a las cartas con dinero. Muchas veces las partidas duraban hasta altas horas de la madrugada, pero él les dejaba con lo suyo y se iba a acostar.

EL BAR O LA CASA DEL PUEBLO
Tal fue su tesón en el trabajo que si algún día el bar estaba cerrado la gente comentaba si era porque Pancho había muerto. Fiel a su clientela, tuvo algún que otro problemilla con el cura de entonces. Éste se enteró de que los hombres se quedaban en el bar en lugar de ir a las procesiones, y que para evitar jaleos lo que hacían era cerrar las puertas. No le gustó la cosa y fue a recriminarles su actitud. Pero Pancho no se achicaba ante nada y le dejó muy claro que él tenía que defender su negocio (las cosas no llegaron a más)
Pancho era el mejor que lo pasaba. Los treinta y cinco años que dedicó al bar estuvo de broma en broma, haciéndole chistes a todo. Pero, más que nada, trabajando. Disfrutaba con ello, y a la vez que despachaba también jugaba, si hacía falta, en alguna de las partidas. Su vida era el trabajo, el bar…, pero también su familia; su mujer y sus tres hijas (que crecieron conociendo los entresijos del bar, hablando con los clientes, impregnándose de un ambiente acogedor y entrañable)
Y una cosa curiosa es que siempre fue un bar de hombres. Aunque no estaba prohibida la entrada a las mujeres, eran muy pocas las que por allí pasaban (a tomarse un cortado o poco más)
Su alegría y su vitalidad le hicieron ganarse el cariño de muchos, y aún hoy los suyos comentan con orgullo cómo hay gente que se acuerda de él, no ya del pueblo, sino también de otros lugares.
(continúa en el siguiente post)
10 Feb 2013
El Teide es de La Guancha (Tercera Parte)
Como ya comentamos en nuestro anterior post vamos a intentar explicar o entender qué fue eso de la desamortización, a quiénes beneficiaban y en qué afectó a las tierras comunales de la Guancha, que estaban dedicadas en su mayor parte en nuestro pasado al pastoreo y al aprovechamiento del monte. Vamos por partes.
¿Qué era una desamortización?
Se denominan desamortizaciones a los procesos por los cuales el Estado expropiaba y posteriormente vendía (en muchos de los casos, sin indemnización) en pública subasta las propiedades pertenecientes a la Iglesia y a los Ayuntamientos.
¿Por qué se pudieron en marcha las desamortizaciones?
El gran problema que padecía España desde hacía varios siglos era el mal reparto de la tierra y el hecho de que estuviera concentrada en muy pocas manos. Para solucionar este problema y de paso lograr otros objetivos, los gobiernos liberales progresistas pusieron en marcha una de las grandes medidas en materia económica del siglo XIX denominada desamortización.
¿Con qué objetivo se llevaron a cabo?
El principal objetivo era económico: con este sistema el Estado ingresaba una importante cantidad de dinero que venía muy bien a las maltrechas arcas estatales.
Además, era una medida política propia de los políticos liberales que pretendían lograr otros objetivos:
- Liberalizar la economía con una propiedad de la tierra que pudiera circular sin restricciones.
- Crear una base de propietarios burgueses que constituyeran el sustento del liberalismo en España, tal y como había ocurrido en otros países.
- De paso, castigar a una institución, la Iglesia, cada vez más contraria al liberalismo.
¿Cuáles fueron las desamortizaciones más importantes?
A finales del siglo XVIII, Godoy ya había llevado a cabo una importante desamortización que afectó a bienes municipales y de la Iglesia. También se llevaron a cabo algunas desamortizaciones durante las Cortes de Cádiz y el Trienio Liberal. Sin embargo, las dos desamortizaciones más importantes fueron las llevadas a cabo por dos políticos liberales progresistas durante el reinado de Isabel II :
- Desamortización de Mendizábal: Desarrollada desde 1835 a 1837 se le conoce como "Desamortización eclesiástica" pues afectó a los bienes de la Iglesia, especialmente a los del clero regular. Además de paliar la deuda del Estado se buscaba financiación para la guerra carlista que tenía lugar en aquellos momentos.

- Desamortización de Madoz : Se inició en 1855 aunque siguió vigente durante varias décadas. Se le conoce también como "Desamortización civil", pues afectó principalmente a los bienes de los Ayuntamientos. En este caso, además del objetivo habitual de reducir la deuda del Estado, se intentó conseguir financiación para el desarrollo del ferrocarril. El volumen de bienes desamortizados fue bastante mayor que en la de Mendizábal. En 1867 se habían vendido en total 198.523 fincas rústicas y 27.442 urbanas.
- El estado ingresó 7.856.000.000 reales entre 1855 y 1895, casi el doble de lo obtenido con la desamortización de Mendizábal. Este dinero se dedicó fundamentalmente a cubrir el déficit del presupuesto del Estado, amortización de deuda pública y obras públicas, reservándose 30 millones de reales anuales para la reedificación y reparación de las iglesias de España.

Y lo que explica por qué un municipio pequeño y pobre como La Fuente de La Guancha perdió la mayor parte de sus tierras:
· Por desgracia, las desamortizaciones no lograron cumplir con la mayoría de los objetivos que se habían marcado. Es verdad que se lograron algunos ingresos muy necesarios para el Estado y permitió cierto movimiento de la propiedad agraria.
· Pero dejó sin resolver grandes problemas: no se acabó con la Deuda Pública; no se creó una amplia base de propietarios, los campesinos salieron muy perjudicados ya que no pudieron acceder a comprar las tierras y se les quitaron aquellas que eran de uso comunal; y gran parte del patrimonio histórico-cultural gestionado por la iglesia quedó muy dañado.
En conjunto, se calcula que de todo lo desamortizado, el 30% pertenecía a la iglesia, el 20% a beneficencia y un 50 % a las propiedades municipales, fundamentalmente de los pueblos. El Estatuto Municipal de José Calvo Sotelo de 1924 derogó definitivamente las leyes sobre desamortización de los bienes de los pueblos y con ello la desamortización de Madoz.
Dudas jurídicas.-
Y aquí, en este último apartado, es donde nos surge la duda que bien podría ser contestada por algún jurista que pudiera investigar al respecto: ¿Quedaron las tierras comunales de La Guancha otra vez en propiedad de los guancheros? o ¿Siguieron todas las tierras que se compraron en propiedad legítima de sus dueños que posteriormente las pudieron haber vendido a otras personas o al Ayuntamiento de La Orotava sin posibilidad legal de reclamarlas al quedar derogada la desamortización de Madoz?
¿Qué han hecho otros Ayuntamientos?
Según nos comentó un amigo realejero: "nos consta que el Ayuntamiento de Los Realejos estuvo trabajando en este tema durante algunos años logrando obtener una importante documentación que hoy está en el Archivo judicial a consecuencia de una investigación desde el año 1979 al 1987, con expediente administrativo en la Consejería de Administraciones Públicas por aquel entonces. Esta investigación quedó parada por el entonces alcalde Santiago Luis Garcia, que dimitió y no se presento más. Él fue una de las personas más interesadas en resolver este asunto y que Los Realejos pudiera recobrar lo que le fue arrebatado en las desamortizaciones.
Tiempo después hubo un juicio administrativo, y por desconocimiento y dejadez de los siguientes responsables se perdió dicho juicio. En el Archivo Histórico Provincial hay documentación clara y evidente, que la mayor parte de El Teide es de La Guancha, Icod de Los Vinos, La Rambla y Realejo Bajo, y alguno otro llegaba a sus faldas.... documentación para dar y tomar."
En nuestro pueblo hubo un intento, en los años 90 por retomar este asunto y el alcalde por aquella época José B. Grillo González, junto a un pequeño grupo de personas del municipio, intentó poner en marcha una investigación de este asunto pero la mismo cayó en el olvido, fundamentalmente por falta de continuidad.
Si nadie retoma el tema, éste asunto dormirá, como se suele decir, “el sueño de los justos”. Como todo en la vida se requiere tiempo y voluntad para que, quien sabe, devolver a La Guancha, lo que un día fue suyo y de todos los guancheros. Cosas más complicadas se han logrado conseguir.
07 Feb 2013
El Teide es de La Guancha (Segunda Parte)
Adjuntamos a continuación un extracto del trabajo de investigación realizado por Ojeda Quintán, J.J. titulado "La desamortización en Canarias (1836 y 1855)", publicado por el CIES (Centro de Investigación Económica y Social) de la Caja Insular de Ahorros de Canarias (Las Palmas). El trabajo está fechado en 1977, y se puede encontrar en algunos archivos históricos de las islas.
Dice así:
"La finca mayor de Tenerife fue la que pertenecía al Municipio de La Guancha, cuya descripción total es la siguiente: ·Tierra de secano y arrifes para pastos situada en gran parte del Teide y sus faldas, conteniendo algunas cuevas que conservan nieve todo el año, perteneciente a los propios de La Guancha, compuesta de 14.999 fanegadas o sea 7.400 Has., 47 a., 97 ca., que linda al norte y al naciente desde el pie del lomo de Chivetes, con la orilla de las cañadas hasta el extremo de la cañada de las pillas y de allí sigue lindando con el camino que conduce a las bandas del sur hasta la boca tauce; al sur desde la expresada boca de tauce recto a la cumbre de la montaña de Benja cumbre de dicha montaña adelante; al poniente con el lomo de Chiveres recto arriba al pico del Teide recto al centro de la Montaña Benja. Ha sido tasada por el perito agrimentor Tomás de la Vega, en 8.000 ptas., la ha calculado la venta de 200 Ptas., ha sido capitalizada en 3.600 Ptas. y se remata por la tasación”. Fue rematada por José Fernández, en 1.873, en 10.005 Ptas. Tenía el 91 de número de inventario."
Léxico:
Arrifes: “terreno árido e improductivo"
Perito agrimentor o agrimensor: "Persona que se dedicaba antiguamente a la delimitación de superficies, la medición de áreas y la rectificación de límites" (Lo que se conoce hoy por topógrafo).
Para ilustrar dicha descripción se acompaña el presente plano, que desconozco si pertenece a dicha publicación pero que venía acompañándola (vamos a trabajar un poco en él intentando recuperar los nombres que aparecen en el y publicarlo más adelante de una forma más clara):

En el próximo post intentaré hacer un resumen de lo que fue el proceso de desamortización, en qué consistió y quienes la promulgaron o pusieron en marcha. También intentaremos averiguar algo más sobre qué ayuntamientos han intentado recuperar el suelo que perdieron, pues al igual que La Guancha, Los Realejos e Icod de los Vinos han realizado investigaciones al respecto e incluso han impulsado algunas propuestas para ello sin ningún resultado.
05 Feb 2013
El Teide es de La Guancha (Primera Parte)
No hace mucho tiempo llegó a mi correo un archivo con el nombre “El Teide es de La Guancha”. El mismo se dividía en dos: en el primero venía reproducida una fotocopia de un libro de historia –que no he podido averiguar cuál es- y que habla de la desamortización de 1855, y el segundo era un plano con lo que supuestamente eran tierras de La Guancha por aquellos años.
Leyendo estos días uno de los periódicos editados en las Ferias de La Guancha encontré este artículo, supongo que de Salvador Pérez Pérez, que versa sobre este tema. Tengo a bien reproducirlo aquí, para dejar constancia digital del mismo y en el siguiente post, después de pasarlo a limpio, les dejo el texto que me enviaron y que ya tienen muchos guancheros, pues con esto de las redes sociales, todo circula como agua.
LA EXTENSIÓN DEL MUNICIPIO SE REDUJO A UNA TERCERA PARTE
El Ayuntamiento de La Orotava inscribió como suyas más de siete mil hectáreas que pertenecieron a La Guancha
Las desamortizaciones del siglo XIX afectaron también a La Guancha. Aunque es un tema poco investigado, se sabe que la primera desamortización, la de Mendizábal, afectó a terrenos que poseía la Iglesia en Las Colmenitas, Hoya Grande, Vista de la Iglesia, El Tablero, etc. Como anécdota curiosa, la "casa de doña Rosa" en la Guancha de Abajo, que tenía una ermita, la de San Antonio, fue desamortizada y la compró un señor apellidado Afonso.
Pero la desamortización que más repercutió en La Guancha fue la de Madoz. Se subastaron terrenos comunales de la cumbre, dedicados al pastoreo, con una superficie de más de 7.000 hectáreas, casi tres veces más que la extensión actual del municipio. La subasta la ganó un tal Fernández que licitó con 8.000 ptas. a pagar en 10 años. Antes de este acto, se produjeron lentos trámites ya que el Ayuntamiento no aportaba los datos que se le solicitaban y porque el alcalde, analfabeto pero consciente del daño que se le ocasionaba a sus gentes, se escondía cuando el gobierno enviaba a sus peritos.
Al parecer, Fernández no pagó el importe de la subasta en el tiempo convenido y esa propiedad no fue reclamada por el Ayuntamiento de La Guancha debido, suponemos, a la incultura y desconocimiento de los dirigentes del pueblo, permaneciendo en una situación indefinida.
Posteriormente, y ya en este siglo, el Ayuntamiento de La Orotava inscribió como propios estos terrenos junto a los otros municipios (Los Realejos, San Juan de la Rambla e Icod), pasando desde ese momento a formar parte del municipio de la Villa.
Estos sucesos, que redujeron en una tercera parte la superficie del término municipal, han permanecido en el olvido hasta que en el año 1983 el Ayuntamiento de La Guancha los sacó a la luz, conjuntamente con el de Los Realejos que sí lleva muchos años luchando para que se reconozcan sus derechos. Ambos municipios han solicitado al Gobierno y al Parlamento de Canarias para que realicen una investigación y se establezcan los límites verdaderos.
Sin duda, un tema apasionante para historiadores y juristas. Esperemos, seguramente mucho tiempo, la solución de esta cuestión.

27 Nov 2012
ORQUESTA LOS TAMARINDOS, MÚSICA Y SABOR LATINO
El pasado día 17 de noviembre de 2012, el barrio de Santa Catalina y el Ayuntamiento guanchero rindieron un emotivo homenaje a la ya desaparecida orquesta Los Tamarindos. A propuesta de la comisión de fiestas de este año varios miembros de esta afamada orquesta guanchera decidieron reunirse de nuevo -veintidós años después- y volver a recordar viejos tiempos.
La plaza de Santa Catalina y su fiesta fue el escenario elegido para este reencuentro que se estuvo preparando un par de meses, pues varios de sus músicos –que ya no están en activo- necesitaron un poco de tiempo para poder poner los dedos y las gargantas a punto para volver a interpretar aquellas canciones que tanto hicieron bailar a la gente en numerosas verbenas.
Esa noche, Vicente Falcón Abreu, Matías Afonso Martín, Josefa Falcón Abreu, Pedro Pérez Pérez, José Manuel Hernández García, Jesús Rodríguez García, Juan Luis Gutiérrez León, Carlos Gutiérrez León, Juan Luis León, Martín Morales Domínguez y Juan Manuel Herrera Hernández subieron en el escenario y nos devolvieron tres décadas atrás.

La plaza a reventar, aunque el tiempo no ayudó, pues estuvo lloviendo antes y durante la actuación. El numeroso público resguardado bajo una carpa instalada en la plaza disfrutó en primer lugar de un pequeño fotomontaje proyectado en una pantalla y después de las canciones: pasodobles, rancheras, cumbias y sus conocidos popurrís, que deleitaron a un público eminentemente mayor y no tanto, que vino de distintos puntos de la isla para el evento, pues no se lo quería perder.
Pero vamos a hablar un poco de la fructífera carrera de esta importante orquesta guanchera que dio mucho que hablar en los años setenta, ochenta y parte de los noventa, y nos hizo disfrutar con su estupenda música verbenera.
Recupero una entrevista para el periódico municipal “El Quiosco” del año 2004, que realicé a Matías Afonso Martín –trompeta-, que desde sus inicios formó parte de la orquesta casi hasta su definitiva disolución.
Dice asi:
-¿Quiénes fueron los primeros Tamarindos?
-En un principio fuimos varios los que empezamos a organizarnos y vernos para formar el conjunto. Cuando ya lo tomamos en serio, nos quedamos solo cuatro: Tenti -que tocaba la guitarra de punteo-, Juani, el de Natividad - batería-, Toño -el bajo eléctrico- y yo que tocaba la guitarra rítmica-. Tenti cantaba al principio. Más tarde se incorporó Pepa (Josefa Falcón). Por aquella época era de las pocas mujeres que estaban por aquí en estos menesteres. Era muy buena y tocaba la guitarra estupendamente.

-¿Cómo surgió el nombre?
-Se le ocurrió a Juani, el de Victoria. Estábamos intentando formar un conjunto musical, pero orientado hacia la música de baile, y como siempre en estas cosas tienes que buscar un nombre que suene bien, que guste. Empezamos a formar nombres con las primeras letras de los nuestros, pero al ver que no salía nada interesante, a Juani le vino a la cabeza la canción de “los tamarindos del monte...”., nos gustó como sonaba, y “Los Tamarindos” se quedó.
-¿En qué año se formó el conjunto?
-Allá por 1975.Yo tenía 27 años y ahora tengo 58. Yo estuve unos veinte años en grupo y orquesta.
-¿Qué tipo de música hacían?
-Como éramos músicos de banda cuando llegaban los carnavales y fin de año necesitábamos hacer una música más pachanguera, más bailable, entonces Tenti comenzó a tocar el saxofón y yo tomé la trompeta. Ya la cosa sonaba más a orquesta. Fue cuando empezamos a tocar las canciones de moda, esas que cantábamos en el verano, o que sacaban los artistas más conocidos. Le hacíamos pequeños arreglos.
-¿Dónde empezaron a ensayar?
-Siendo conjunto, fue en casa de Tenti. Más tarde nos trasladamos a casa de mis padres, en la parte baja.
-¿Cómo se las arreglaban para conseguir equipos de sonido para hacer sonar los instrumentos?
-Con gran esfuerzo compramos los primeros. Eso sí, cada uno se compró el suyo. En un par de meses y con unas cuantas tocatas se pagaron los gastos.
-¿Dónde fueron los primeros actuaciones?
-Empezamos en Tegueste y en el Bar Cañadas, en La Esperanza. El que más nos ayudó a buscar salida fue un tal Alberto, que trabajaba en los sindicatos en Santa Cruz. Gracias a sus contactos, y a nuestras primeras actuaciones, íbamos defendiéndonos.
-¿Las tocatas eran en locales cerrados o en abierto?
-Casi siempre en casinos, aunque también tocamos al aire libre, en plazas.
-¿Cuánto tiempo duró la primera formación?
-Duró más de dos años. Como grupo fuimos hasta Lanzarote. Allí tocamos en el Casino Torrelavega.
-¿Cómo se pasó a la segunda etapa?
-Se fueron unos y se incorporaron otros. En el mundo de las orquestas y los grupos es así. Los primeros que se marcharon fueron Tenti y Toño, que fue sustituido por Martín -el del Lomo, de Santa Catalina-. Estuvo un chico de Los Realejos, llamado Lolo y Cheché, el de Santo Domingo. Después vinieron Juanjo -de El Amparo- y Benito -de Icod-, que tocaba el órgano. No logramos estabilizarnos y hubo un medio parón de unos cinco meses hasta que se incorporó Mime. Con él, y su entusiasmo, se volvió a armar la orquesta. Entonces hablamos con Suso -un chico de Las Aguas que le gustaba cantar, y se echaba sus isas en los bailes con otras orquestas y grupos-, Memelo también de Las Aguas, y que tocaba el bajo eléctrico. Al principio, hacía la segunda voz-, Pedri -el de Larita, que tocaba la batería-, Benito y Pauli -el de Mina, que tocaba la guitarra eléctrica- . Llegado ese momento nos trasladamos a ensayar en el salón de mi casa. Fue el comienzo de una etapa fructífera. Llegábamos a ensayar todos los días.
-¿Qué música se hacía?
-Estaba cambiando la música. Básicamente teníamos que hacer merengue, cumbias y salsa. Había que tocar también la música de actualidad, y tocar las canciones de moda: cosas de Georgie Dann, canciones del verano, etc. Nos gustaba además sacar canciones y temas viejos, sobre todo, pasodobles. Llegábamos a tener hasta siete en el repertorio. Otra cosa que nos caracterizaba era la interpretación de popurrís de canciones. Era en las entregas de bandera donde mejor sonaban y donde más animaban.
-¿Salieron de la Isla en esa época?
-Sí. Fuimos dos veces a La Gomera. Allí tocamos en La Lajita. También fuimos al Casino de Santa Cruz de La Palma. Estuvimos nuevamente en Lanzarote: Torrelavega, Femés, San Bartolomé y Tías. Los viajes los aprovechábamos al máximo. Estábamos varios días tocando en diferentes lugares. Llegamos a estar hasta once días fuera en Carnavales.
-¿Cómo se preparaban los repertorios a interpretar?
-Ya los preparábamos en el local de ensayo. Según a dónde fuéramos llevábamos los repertorios. De todas formas, según fuera el baile y el ambiente que hubiera, se iban tocando las piezas. Si la cosa estaba buena, se ponían las de actualidad para animar más. En esto de la música de baile había que adaptarse al ambiente y a lo que la gente te pedía que tocaras.
-¿Cuánto se cobraba en una tocata?
-Al principio, se cobraba como si trabajáramos en una noche una semana de trabajo, más o menos. Más tarde, debido a la competencia, sacábamos menos dinero. Los últimos años de vida de Los Tamarindos llegábamos a cobrar unas ochenta mil pesetas. No compensaba el dinero. Cuando éramos cinco era rentable, entre ocho era más a repartir.

-¿Qué equipos tenían?
-Imagínate, comparado a lo que se usa hoy, no estaba mal pero habían cosas mejores. Empezamos con un Dinacord de 80 vatios. Luego se compró uno de 400. Luego mesas mezcladoras. El sonido lo hacíamos nosotros mismos. No teníamos técnicos como hoy. Allí en la plaza se tocaba una pieza al principio y se corregían los fallos de sonido. También sobre la marcha se hacían mejoras o se corregían cosas.
-¿Para salir a tocar cómo llevaban las cosas?
-Mime llevaba su furgoneta. Allí iban los instrumentos y nosotros. Estaba todo tan medido y calculado que hasta un atril tenía su sitio exacto, y no otro, para que cupiera perfectamente. El que nos veía podía pensar que teníamos un plano hecho. Estaba todo milimetrado.
-¿Recuerdas anécdotas o curiosidades simpáticas?
-Nunca hubieron grandes problemas, ni nos pasaron cosas extraordinarias. Lo más gracioso era cuando algún cantante se le olvidaba la letra de la canción o te pegabas alguna pifia con los instrumentos. Siempre te las arreglabas para que no se notara mucho.
-¿Con el paso de los años se hizo necesario incorporar nuevos músicos?
-Llegado ya los últimos años de la orquesta quisimos ampliar, más que nada para dar más lleno y más ritmo. Fue cuando entró José Luis Ravelo, que es hoy director de la Banda de San Juan, tocando la percusión y Eugenio Benito Pérez Pérez, que tocaba el saxo tenor. Eugenio arreglaba temas y eso fue una ventaja. Tenía buen oído. Incluso vino un chico de San José que tocaba el trombón.
-¿Porqué decidieron dejar la orquesta?
-En mi caso personal fue por la incompatibilidad trabajo-música. Había muchas tocatas y no podía llevar las dos cosas a la vez. Había que estar hasta tarde tocando e ir a trabajar al día siguiente como si nada. El cansancio fue haciendo mella. En la última etapa, los primeros en irnos fuimos yo, y al año siguiente Mime. La orquesta continuó, pero poco a poco se disolvió, y varios de los músicos que habían, José Luis, Eugenio y Memelo formaron la Orquesta “Puerto Rico”, que ensayaban en Las Rosas. Los demás no continuaron con la música.


30 Sep 2012
CUANDO CÉSAR MANRIQUE VISITÓ LA GUANCHA (Por Vicente Pérez Luis)
Hoy venía publicado en el Diario de Avisos un magnífico reportaje sobre la visita que hizo César Manrique a La Guancha del periodista icodense Vicente Pérez Luis, acompañado por unas fotos tomadas en 1986 por nuestro fotógrafo local Miguel Ángel Lorenzo Yanes (artista también, aunque a él no le gusta que se lo digan. La modestia le puede...siempre se lo he dicho).
Vicente colaboró durante unos meses con el desparecido José Gregorio Yanes Dorta (Goyo), nuestro querido y añorado amigo que desempeñó durante unos años el puesto de jefe de prensa del Ayuntamiento, allá por el comienzo d elos años 90. Vicente, vecino de Buen Paso por aquellos años, empezó haciendo sus pinitos por estos lares y hoy desempeña su trabajo en el decano de la prensa de Canarias.
Abusando un poco de copia y pega quisiera dejar el testimonio de lo que pasó aquellos dos días y lo que pudo haber ocurrido si César hubiera dejado en nuestro pueblo alguna de sus obras. A lo mejor hoy La Guancha sería un punto de obligada visita para los turistas que nos visitan. Dejo también las fotos con permiso (por adelantado) de Miguel Ángel.
El artículo dice así:
20 AÑOS HUÉRFANOS DE MANRIQUE
Un Manrique, pero Jorge, y no César, escribió en el siglo XV que “nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar, /que es el morir”. Cinco siglos después, en Lanzarote, un genial artista quiso que el río de su vida fuera conservar y enaltecer la naturaleza y la cultura popular canaria, haciéndolas universales, y convirtiéndolas en su motivo de inspiración como pintor, arquitecto y escultor. César Manrique llegó inesperadamente a su mar hace 20 años, en accidente de tráfico, dejando un vacío que nadie ha podido llenar con igual autoridad, elocuencia y pasión.
Fue un funesto 25 de septiembre de 1986, en Tahíche, cerca de su casa, ahora sede de la fundación que lleva su nombre y conserva y difunde su legado. Allí se celebró el martes pasado el preestreno del documental Taro. El eco de Manrique, dirigido por Miguel García Morales, para conmemorar este aniversario.
Seis años antes morir, en 1986, el artista conejero visitó La Guancha, invitado por el Ayuntamiento que entonces presidía José Grillo, un alcalde que estaba empeñado en evitar el urbanismo sin control. Ahora, desempolvado del tiempo y del olvido, DIARIO DE AVISOS rescata el álbum de esa visita, con fotos la mayoría inéditas, realizadas por el fotógrafo guanchero Miguel Ángel Lorenzo, así como algunas de las frases que, como un volcán, lanzó al aire en ese pueblo. No dejó títere con cabeza, contra quienes (políticos, empresarios o ciudadanos en general) destrozan o adulteran el paisaje. “Los canarios estamos destruyendo el futuro, da la impresión de que el canario ha perdido su dignidad, el amor a su tierra”, proclamaba ante un abarrotado salón de actos del Centro Cultural Unión y Fraternidad, en la inauguración de una campaña de pintado de fachadas.


César recorrió La Guancha de cumbre a mar. Se paraba a hablar con vecinos, en especial con los más viejos, de quienes aprendía. Trataba de convencer de que las casas antiguas, de teja, piedra y barro, eran bonitas y había que salvarlas de la ruina o del derribo, porque son nuestro arte popular y nuestra historia, y atraerían turistas que generarían riqueza en la comarca.

Su emoción más fuerte la vivió en la montaña Cerrogordo, al pie del casco guanchero, desde donde se divisa una panorámica del mayor pinar de Canarias, coronado por la mastodóntica figura del Teide. Había que ver a esos dos colosos frente a frente: el gran artista y el gran volcán, al que César se unió en un éxtasis místico. “Aquí se podía hacer un mirador único en Canarias, de cristal, como un platillo volante”, dijo, volviendo en sí. Fue un proyecto que nunca se realizó.
A los veinte años de morir Manrique, todos esos recuerdos de sus dos días en La Guancha vuelven como mensajeros del pasado. Porque, con las perspectiva que da el tiempo, pone los pelos de punta una frase que pronunció ante los guancheros: “Mientras viva, lucharé por dejar un rastro que justifique mi existencia; y el día que me muera, que no me da la gana morirme, habré dejado una semilla plantada”.

EL FRASARIO DE MANRIQUE
Legado
“Yo pienso seguir dando el mismo rollo hasta morir; el día que eso ocurra, que no me da la gana morirme, espero haber dejado una semilla plantada”.
Políticos
“Hay una serie de alcaldes en Canarias que son una banda de zoquetes, que sólo piensan en la especulación con nuestro territorio, cultura y estilo”
Tenerife
“Debe haber pueblos que den ejemplo a ese Sur que es una basura, una ordinariez y una catetada: rascacielos ridículos sin rastro de nuestra cultura”
Canarias
“Los canarios no sabemos que vivir aquí es un lujo: podríamos ser el paraíso de Europa, pero preferimos rentabilidad a corto plazo, destruyendo el futuro”
Gran Canaria
“En esa isla, por ejemplo, la mayoría de los pueblos, sin encalar, dan una impresión tercermundista, pobreza y miseria que dan ganas de vomitar. ¿Adónde hemos llegado los canarios para no valorar lo que tenemos en esta tierra?”
Lanzarote
“Quise acabar con que se viera a los conejeros como muertos de hambre y catetos; no entendía por qué no se reconocía la belleza volcánica de mi Isla; pero cuando por fin lo logramos, nos invaden buitres que solo quieren enriquecerse rápido”
Futuro
“De seguir así, destruiremos Lanzarote para la eternidad; y volverá una miseria mucho peor que la anterior, por la avaricia y la falta de cultura”
Arte y natura
“Ser artista es ser ecologista, porque una persona que no es artista no es capaz de comprender la belleza y el equilibrio de la naturaleza”
Vida
“Mientras viva lucharé para dejar un rastro que justifique mi existencia; no quiero juntar dinero, sino luchar por salvar toda la naturaleza que pueda”
Ciudades
“Se están creando urbes para monstruos, mentes podridas, y no ciudades confortables, en que los niños originen hombres pensativos y llenos de amor”
21 Nov 2011
El Colegio Plus Ultra de La Guancha pone en marcha un interesante proyecto de donación de libros
Hay iniciativas que son dignas de todo tipo de elogios y reconocimientos. Esta, particularmente, que nos ha llegado de la dirección del Colegio Plus Ultra de La Guancha nos parece digna de encomio, pues en tiempos complicados como los que vivimos, hay que echarle imaginación para seguir trabajando por la educación y la cultura en general.
Fomentar el hábito de la lectura entre los más pequeños es una batalla diaria, que quienes son padres, saben lo dura que es. La más que tecnificada sociedad en la que estamos viviendo, donde tantos aparatos llenan los ratos de ocio de los niños, hacen más que complicada la misión de sembrar la semilla del interés por los libros.
“Una sociedad que no lee es una sociedad condenada a la ignorancia”. El saber se ha trasmitido, y esperemos que se siga transmitiendo a través de los libros. Estos han acompañado al hombre desde que este trazó sus primeros signos de comunicación sobre una piedra, allá en los preludios de nuestra civilización
Por ello nos emociona, y apoyamos desde la primera letra a la última, esta propuesta que dirige el colegio a todos los padres y a todas aquellas personas interesadas en el fomento de la cultura en nuestro pueblo.
Agradecemos a Begoña Fariña, y a todo su equipo directivo, el haberse acordado de este humilde servidor para colaborar y, en la medida de nuestras posibilidades, haremos llegar -dedicatoria incluida- nuestro pequeño granito de arena a la biblioteca del colegio.
Ánimo a todos los docentes, pues en tiempos como estos hay que echar mano, más que nunca, de propuestas creativas.
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