19 Nov 2008

El narrador según Walter Benjamin (I)

Escrito por: Jesús Ortega el 19 Nov 2008 - URL Permanente

Como estoy adentrándome en Nikolái Leskov, se hace imprescindible volver a leer el lúcido y hermoso ensayo de Walter Benjamin a propósito de "El narrador", porque de alguna manera ese ensayo y esos cuentos o novelas cortas han ido en mi imaginación siempre de la mano, como si no pudiesen entenderse del todo el uno sin los otros, y mira por dónde la edición que en 2003 hizo Alba de los cuentos de Leskov los juntó, pero no aquí, y ahora por fin los he juntado yo en mi lectura.

Cuando hace años leí por primera vez "El narrador" tuve unas ganas locas de zambullirme en el desconocido escritor ruso, de comprobar si era verdad lo que decía Benjamin de sus artes de narrador, pero no había apenas nada en castellano por entonces (bueno, sí, una edición de Bruguera de Lady Macbeth de Mtsensk, y gracias). El caso es que Alba reparó el hueco veinte años después, y el año pasado Impedimenta tradujo y editó La pulga de acero (no incluida en la edición de Alba y considerada por Benjamin la obra maestra del ruso) con introducción de Care Santos, con lo que de pronto he conseguido las tres ediciones y ya tengo Leskov fresco y abundante, recién traído de la lonja. Y si siempre necesité releer y comprender ese texto de Walter Benjamin, ahora más.

Benjamin decía en 1936 que se estaba perdiendo el arte de narrar. Tras un siglo de primacía de la forma novela, cada vez era más difícil encontrar narradores antiguos, narradores orales o que, escribiendo, lo hicieran con fidelidad a las formas artesanas de esa tradición, y vinculaba esta desaparición con la pérdida de la facultad de intercambiar experiencias. Verdaderas experiencias. "La experiencia que se transmite de boca en boca es la fuente de la que se han servido los narradores. Y los grandes de entre los que registraron las historias por escrito, son aquellos que menos se apartan, en sus textos, del contar de los numerosos narradores anónimos".

Es como si Benjamin, cuya escritura en gran medida fue también fragmentaria y dispersa, vinculara la pérdida de la narración con la pérdida de la visión unitaria de la vida, como si previera la degradación general del "sentido de la vida" en la sociedad occidental, la mediatización de la experiencia, la banalización, la serialización, la fragmentación, el olvido de la épica, la desaparición de los grandes relatos, la industrialización de la narración (el cine, la televisión). Pero hoy hay más narraciones que nunca, acribillamos y somos acribillados a narraciones por todos lados, no hay más que abrir un periódico o encender una televisión o pasearse por Internet o ir a Chiclana a ver a los Howard, ninguna de ellas nos explica la vida en su totalidad pero no dejamos de contar y de oír cuentos. Tal vez son de otro tipo, tal vez obedecen a una experiencia distinta, a la mutación y a los bárbaros de que habla Baricco. Me pregunto qué diría Benjamin de la proliferación actual de narraciones. De la necesidad actual de narraciones que nos lleven de la mano en mitad de la incertidumbre. Qué diría Benjamin de Jorge Bucay o de Paulo Coelho. De Hollywood.

Benjamin distingue dos tipos básicos de narrador clásico: el que regresa de un viaje (Ulises, Simbad, Jonás, Marlow) y el campesino sedentario que conoce las historias de su lugar de origen (Macondo, Yoknapatawpha, Celama, Obaba). Si el narrador viajero (el marino) trae en su relato peripecias de los espacios lejanos, el narrador sedentario (la tejedora) conoce y transmite las peripecias del tiempo, el pasado.

El marino y la tejedora son sabios, es decir, transmiten experiencia moral e indicaciones prácticas sobra la vida. Pues el arte de la narración es un arte útil. El que narra tiene consejos para el que escucha. "El consejo es sabiduría entretejida en los materiales de la vida vivida". El arte de narrar se aproxima a su fin "porque el aspecto épico de la verdad, es decir, la sabiduría, se está extinguiendo". Y Benjamin es tan lúcido como para no ver en este proceso ninguna decadencia o ninguna nostalgia de los viejos tiempos: simplemente la narración se ha desplazado lejos y fuera de lo oral, haciendo sentir "una nueva belleza en lo que se desvanece".

Una nueva belleza en lo que se desvanece.

La tejedora, el marino, el maestro, el sabio, el artesano necesitaban del aburrimiento para transmitir experiencia. "El aburrimiento es el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia". Ya no hay narradores porque desapareció el aburrimiento, porque el aburrimiento fue sustituido por el entretenimiento constante, y silencio fue sustituido por el ruido de fondo, por el chisporroteo eléctrico, y el recogimiento se convirtió en movimiento continuo. El narrador viejo, ese que Benjamin creía perdido para siempre, recurría a toda una vida, "una vida que no sólo incorpora la propia experiencia, sino también la ajena. En el narrador, lo sabido de oídas se acomoda junto a lo más suyo. Su talento es el de poder narrar su vida y su dignidad: el narrador es la persona que permite que las suaves llamas de su narración consuman por completo la llama de su vida..."

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(WALTER BENJAMIN, "El narrador", en Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Madrid, Taurus, 1991. Traducción de Roberto Blatt)

(WALTER BENJAMIN, "El narrador", en Nikolái Leskov, Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Madrid, Alba, 2003. Traducción de Roberto Blatt)

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19 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Bioiz

Bioiz dijo

Tres ideas (o más)

Ya no hace falta que nadie vuelva del viaje: yo ya he estado allí, o mejor, yo estoy allí.
Soy periodista: ¿narro? ¿explico? ¿interpreo?
El realizador de televisión, ¿es el único narrador?
¿Narra internet?
Las leyendas de mi pueblo dan forma a wikipedia.

Y la principal:
Escribo cuentos, ¿soy narrador?

Buen día

NuriaNómada dijo

Jesús, me provocan todos los temas que tratas. El arte de narrar. Vas a ser mi ruina...
El narrador puede ser nómada o sedentario, marino o maestro, no importa...Lo que importa es tener algo que contar y QUERER contarlo. Creo que sabes de mi afición a coleccionar citas:

"...existen dos situaciones que pueden provocar historias increibles: la de una persona fuera de lo común en medio de una atmósfera normal y corriente, y la de una persona normal que se ve envuelta en unas circunstancias fuera de lo común"

Esta cita no tengo ni idea de quien es, la anoté al vuelo y no pude saber quien la escribió.

Yo sustituiría la palabra aburrimiento por OCIO, sin el que no podría desarrollarse ninguna novedad, ningún vicio, ni ningún arte, como escribió Andre Gide.
Gracias por tus palabras. Un abrazo.

Archie Valparaiso

Archie Valparaiso dijo

Las casualidades, coincidencias y sincronicidades de la vida.

Acabo de entregar una traducción por encargo (es decir, como todas): la transcripción de la declaración del capitán de un buque que se había embarrancado en la bahía de Algeciras durante el fuerte temporal del mes pasado. Empezó con una serie de preguntas muy concretas del instructor del caso que consiguieron sacar del hombre del mar --con 16 años de travesías del Estrecho a sus espaldas-- poco más que unas respuestas muy escuetas, casi monosilábicas. Luego le pidió que simplemente contara lo que había sucedido. Con eso el narrador se desinhibió, explayándose durante folios y folios.

Jesús Ortega

Jesús Ortega dijo

Uf, Bioiz.
Peliagudo asunto.

Yo creo que Benjamin se refería a la narración mítica o fabulística o ejemplar, a esos tiempos en que toda la experiencia humana, o una parte ejemplar de esa experiencia, cabía en un relato contado al amor de amor de la lumbre por quien sabía contarlo.

Creo que hoy hay más narraciones y narradores que nunca. Pero es otra clase de narración, ni peor ni mejor. Obedece a otro tipo de experiencia de la vida, ¿no? Mira la televisión: todo el mundo quiere contar su historia, se ha democratizado esto de los narradores y los hay a punta pala en todos los reallitys. Hay editoriales que por un módico precio ponen un escritor a tu servicio para escribir (transcribir y pulir) y publicar tu autobiografía...

¿La información pura es narración?
¿Tienen estructura narrativa los telediarios?
¿Existe alguna clase de información que no tenga estructura narrativa, y por tanto no sea susceptible de ser manipulada para producir alguna clase de efecto?

Seguimos...

Lola

Lola dijo

O quizá no hay ni un personaje ni un entorno fuera de lo común, si no que el narrador tiene la capacidad de dotar a las experiencias cotidianas (donde nos vemos reflejados) de un halo excepcional que es lo que nos atrae.
Saludos, Lola

Roberto Vals dijo

Uno de las principales características de lo que hasta hace poco se llamo la postmodernidad y ahora no sabemos qué es o como llamarla: es la ausencia de las grandes narraciones. Creo que a lo que se referían los teóricos, sobre todo Lyotard o Fukujama, era a que el discurso narrativo decimonónico, "La historia de Michelet", "Las novelas de Galdos", La narrativa de Zola y Balzac.. Esa narrativa y esos narradores (ominisciente, omnipresentes etc) quedaban desacreditados, la realidad de pronto se revelaba mucho más compleja.

Frente a ellos, la realidad fragmentada de Monet, Manet, Picasso, Kandiski, pero también Faulkner y la poesía de Mallarme etc. trataron de recuperar esa necesidad de orden discursivo (cada uno en su dominio)...

Parece ser que la realidad cambiante requiere un nuevo tipo de narrador.. como el que señala Bioiz o Archie -- un narrador que es actor.. un discurso que desde una objetividad primitiva (el "status" del messenger, o el verbo de Facebook) construya un nuevo tipo de discurso en tiempo real .

No sé.. qué pensáis vosotros??

miguel ángel zapata

miguel ángel zapata dijo

Magnífico trabajo de investigación, asimilación y síntesis, Jesús. ¡Cátedra en el Departamento de Hispánicas de alguna Universidad ya, que está el patio poco florido! En fin, yo soy un defensor a ultranza de la narración, aun incluso en las formas poéticas: narración como una emoción que toma cuerpo, o como una atmósfera que se respira y se palpa. Si lo escrito no se percibe a través de algún sentido, no me interesa.
Me preguntaba David González en El Hueco del Viernes qué era para mí el microrrelato, y yo aventuré una definición no radicalmente nueva: un poema que narra. Decía José Hierro que lamentaba ser un poeta de escasa imaginación para las imágenes (modestia del maestro). Quizá la naturaleza de la narración esté en la capacidad evocadora de la imagen, en la maestría para convocar a través de la abstracción del signo un universo de percepciones concretas (a la realidad tangible desde la idea nombrada).
En esta suerte de equilibrio ontológico entre la palabra y su referente real quizá estén los límites de lo que consideramos narrativa, independientemente del género del que hablemos. Para que lo meramente narrativo (discurso descriptivo, sin más) se convierta en arte, en literatura, es preciso sumar a esa ecuación la imprimación de un estilo, la vocación de deformar lo contado para que sólo pueda existir de la manera en que su autor lo imaginó.
Por eso me gustan tanto los poetas con imaginería (Ana Blandiana, Lorca, Artaud, Rilke, Rimbaud, Basho...) tanto como me incomodan los austeros idealistas (Cioran). En estos tiempos de objetivación de lo vivido, austeridad salvaje de medios y desprecio del academicismo y la técnica en las disciplinas artísticas, yo reivindico una vuelta a los clásicos (¡ojo: Joyce lo es, Ionesco lo es, lo son Robbe Grillet, Julián Ríos o Pynchon!) para ponernos en vanguardia, reivindico un regreso a los tiempos en que lo aparente en el arte siempre aparecía tamizado por la distorsión (aun sutil) de la subjetividad.
Narrar no es fotografiar la realidad, es explicar cómo es esa fotografía, que llegue a los oídos de los otros antes que la propia instantánea. No es filosofía, no es especulación, no es intelectualización, no es descripción, no es realidad objetivada: es literatura.

PD: acabo de llegar del instituto, disculpen la densidad, me voy a trasegar un buchito de Alhambra 1925.

Anónimo

Anónimo dijo

Me ha encantado el post, Jesús.

Precisamente alguna vez he meditado sobre este tema, más livianamente que elmaestro Benjamin, sin duda. Han cambiado los narradores y la forma de narrar. Ahora hay otros mecanismos, donde la verdadera sensación der narrar es distinta, hasta la frma de escribir lo es. Más de una vez he añorado haber nacido hace cien años, por el tipo de literatura que me gusta leer y escribir. No sé qué haría Walter (como bien dices) hoy en día, se sentiría abrumado y probablemente descentrado al comprobar la lista de éxitos literarios y afines.

Con decirte que me leí hace 25 años "EL TAMBOR DE HOJALATA" y a día de hoy no he leído nada que lo supere. (Jamás leí "Cien años de soledad", pero esa es otra historia...).

También me planteo a esos grandes escritores (Cervantes, Hugo, Tolstoi...) escribiendo a mano esos novelones, corrigiendo, vuelta a escribir, llevarlo a imprenta y comprobar galeradas... Ufff... Y al menos Cervantes con un plumón de oca rascando pergamino, o papel muy grueso... A la luz de una vela... Y hoy podemos corregir, copiar-pegar, subir páginas, intercalar, en fin... corregir automáticamente, enviar e-mail... ¡Qué diferencia! Parece una profesión distinta. Por cierto... Ser escritor, novelista, vaya, ¿es una profesión, una vocación, un destino? ¿Qué piensas, Jesús?
Muy instructivo, Jesús.

Valdemar Canaris

Roberto Vals dijo

Miguel Angel (sin animo de ser polémico) me permito unas observaciones, es curioso y hasta irónico que medio siglo después, hables de Robbe-Grillet como un escritor que hace arte "tamizado por la distorsión (aun sutil) de la subjetividad". Precisamente un Robbe-Grillet y mucho antes, Joyce, lo que buscaban era reproducir lo más fielmente posible la realidad de la "interioridad" -en el caso de Joyce- y del entorno físico -en el caso de Robbe-Grillet-.

La subjetividad, que a tu afirmas como el ingrediente fundamental de la literatura, no es exclusiva de la literatura moderna (o de la lista de clásicos que mencionas).. lo que cambia es la expresión de esa subjetividad: de la instrumentalización de la mitología clásica a los mitos inventados mayas, a la pura introspección psicoanalitica: los escritores tratan de ser fieles a esa subjetividad cambiante de cada época.

Saludos,

isaperezdelpulgar dijo

Os escucho embelesada.................teneis una inpertérrita " libre oyente".............

Saludos a todos y en especial a Jesús.

rafaelcanaris dijo

"un narrador que es actor..."

Entresaco estas palabras de Declarado, porque más de una vez he comentado que hoy en día lo que vende no es la obra en sí, ni el escritor, sino una mutación que ya arranca en el postmodernismo ese, la de escriactor...

Ejemplos sublimes (dicho sea con mi respetos): Boris Izaguirre... Pero muchos otros y otras... El autor gana importancia repecto a su obra, la eclipsa, lo que cuesta dinero es él. Hay que montar el pollo, ser provocativo, reírse de los demás, y salir en TV lo máximo... Estas son algunas de las asignaturas de la escritura de hoy. El talento narrativo no es tan importante si lo comparamos con el talento mediático. Y no perderse un sarao, y contar con un buen fondo de amistades... o de armario, como se diga.

Saludos,

Valdemar Canaris

miguel ángel zapata

miguel ángel zapata dijo

De acuerdo contigo, Demente, no hay polémica porque comparto lo que dices. Es sólo un error de concepto. Me explico, porque a veces peco de verborreico, encadeno subordinadas y yuxtaposiciones y eso de ahí arriba debía ser una exposición de motivos, no un texto de estilo. Subscribo todo lo que dices sobre la subjetividad, la interiorización y la fisicidad de los autores citados (llamémosle stream of conciousness o subjetividad mediatizada por el entorno o lo que queramos). Nombraba sólo a Joyce o Robbe-Grillet como modelos de autores clásicos y modernos a la vez, en diferentes estadíos y momentos de dicha modernidad (apréciese para ello el paréntesis dispuesto después del término "clásicos" en mi anterior post), exclusivamente, para nada como paradigmas o epítomes de todo lo que yo desarrollaba antes o despues como teoría, no aplicable, en efecto y en particular a Joyce y Grillet. Buen análisis, Demente. Espero aclarado el malentendido.

Daniel Yáñez González-Irún dijo

Y las prisas, las malditas prisas, ¿acaso es pecado o malo pararse media hora para poder disfrutar de la memoria del narrador?

El narrador viajero y el narrador sedentario. ¡Qué elocuente definición! London y Cheever...

"...la llama de su vida" y temporalmente la del lector, añadiría yo humildemente.
...................................................................................................................................

Profesor Jesús, anoto los tres apuntes que adjunto en mi cuadernillo de dócil tejedora urbana.

Gracias por la lección de hoy.

Paz y solidaridad.

Daniel.

Tuex

Tuex dijo

Hola Jesús, si relativizamos el tema del narrador cualquier persona que hable o escriba narra, pero yo creo que eso no es así, hay que saber narrar, contar, embriagar a través de las palabras, para mi no vale todo, si el que habla no es capaz de captar, hipnotizar, mantener en vilo al que lee o escucha no es buen narrador. Las historias, cuentos, relatos, novelas... nos embaucan por la forma en que se cuentan y no por quienes lo cuentan y ahí está la magia del narrador sea quien sea.
Un beso

Archie Valparaiso

Archie Valparaiso dijo

Y yo me pregunto: Ahora que hay tantos medios o formatos para la narración a nuestro alcance --desde Facebook hasta la Play--, ¿por qué tantos de nosotros seguimos leyendo las historias escritas, sean cuentos o novelas? ¿Tenemos futuro, los lectores y los escritores? Un Tolkien de hoy en día, ¿estaría creando la Tierra Media renglón a renglón en un viejo cuaderno o estaría programando un nuevo entorno gráfico para World of Warcraft? Las narraciones escritas han logrado sobrevivir los asaltos escalonados de la llegada del cine, de los comics, de la radio y de la televisión, pero si sobrevivirán la imparable YouTubización e iPhonificación de la cultura humana, no lo tengo tan claro.

Como menciona Jesús, las narraciones escritas nacieron simplemente como la única forma factible, con la tecnología disponible antaño, de plasmar y hacer perdurar las narraciones habladas. Pero ahora no son para nada la única forma de "contar cosas"; y mucho me temo, al menos para Nuestra Querida Juventuz, ya ni se consideran como la mejor.

Leer por placer, ¿tiene futuro? ¿O los que leemos pronto seremos como los Amish?

Jesús Ortega

Jesús Ortega dijo

Os leo y aprendo: de vuestras respuestas y sobre todo de vuestras preguntas.

Entregaré mañana la segunda entrada dedicada al narrador de Benjamin: creo que faltan por decir algunas cosas que decía el maestro, ya veo que el tema no está anticuado, que nos interesa a todos.

Decís, o más bien planteáis, un montón de cosas. Qué más quisiera yo q¿Escribir cuentos es hoy "necesariamente" ser un narrador? ¿El Tolkien de hoy estaría diseñando videojuegos "fantasy"?

Si la necesidad de narrar y de oír historias se está desplazando desde hace cien años (lenta e inexorablemente) desde la cultura escrita hacia las artes de la imagen, ¿qué pasará con la vieja experiencia de la lectura en silencio de un libro?

¿Acaso no ha reactualizado internet la vieja pasión de las narraciones escritas? Pero de forma distinta a la de los viejos libros, ¿no? (Aquí tendría que decir algo Gemma Aguilar, "ammeg", que lo sabe todo sobre la hipertextualidad)

En este blog y en todos los blogs nos pasamos todo el tiempo intercambiando historias, narraciones: ¿son fugaces, las leemos y las olvidamos en el acto? ¿Aprendemos experiencia de ellas? ¿Pero qué tipo de experiencia? ¿Fragmentos, astillas, trozos?

Archie contó antes una buena historia: el capitán del barco, cuando le pedían "información" daba monosílabos, y cuando le pedían "narración" se explayaba... Benjamin también hablaba de la diferencia entre información y narración...

También es interesante algo que planteáis DD y Miguel Ángel Zapata, cada uno con lenguajes distintos: si acaso no ha habido siempre "subjetividad" en las narraciones que han explicado el mundo, y que lo único que ha cambiado con los tiempos es la "expresión" de esa subjetividad... No lo sé: los marxistas dirían otra cosa. "Narrar no es fotografiar, es explicar cómo es esa fotografía... No es filosofía, no es especulación, no es intelectualización, no es descripción, no es realidad objetivada: es literatura". Muy bien, M.A.

Yo lo que sí sé es que el mecanismo narrativo no ha cambiado tanto en los últimos dos mil quinientos años. Ahora mismo estoy leyendo dos libros: uno es la "Teogonía" de Hesíodo, y otro se llama "Storytelling. La máquina de fabricar historias", un ensayo en el que se desvelan los mecanismos narrativos (la magia del contar) que han aprendido todas las formas contemporáneas de poder (singularmente la administración Bush, pero no sólo) para manipular a la gente. Lo interesante es que los cerebros que diseñan las campañas electorales recurren a arquetipos narrativos milenarios (o sea, a Hesíodo, a Homero, a los narradores de la Biblia o de las Mil y una noches o del Pachatantra o del Calila e Dimna)...

Pero me estoy liando y esto será carne de otro post.

El "escriactor": Valdemar Canaris, como siempre inventando palabras. Sí, esa es otra de las mutaciones. Creo que era Juan Eduardo Zúñiga el que lo llamaba así: "producción de la propia presencia".

Esteban Gutiérrez

Esteban Gutiérrez dijo

Julio Llamazares dice que se narra desde el pasado (los recuerdos, las añoranzas, lo vivido, la experiencia) o desde el futuro (lo soñado, lo querido). Desde el pasado escribió sus libros de poemas (Memoria de la nieve, La lentitud de los bueyes) y de prosa (Escenas del cine mudo y casi todas sus obras). Nunca ha escrito desde el futuro. Poco a poco va alcanzándose, pero no ha llegado al futuro todavía. Sin embargo, ha escrito dos libros de viajes (El río del Olvido y TrasOsMontes).
El narrador, a mi modo de entender, se nutre de lo que le rodea, y ficciona esa realidad para hacerla propia.
Y sí, no suele escribir cuando es feliz o cuando está ocupado en vivir. El aburrimiento (llamémoslo así) es condición imprescindible para pararse un momento, dejar la vida hibernando y narrar aquello que revolotea en su cabeza.

No puedo por menos que comentar el asombro ( y la satisfacción) que me produce el nivel de este post y de los comentarios que ha generado. Mi enhorabuena a todos.

ammeg02 dijo

¡uf! no sé si lo sé todo sobre el hipertexto pero gracias, Jesús
la comunicación en internet es tal vez el mejor reflejo de nuestro mundo cambiante y la escritura en este medio la forma más adaptada para llegar al (re)conocimiento que sin duda es fragmentaria y vital, ya que este es el principio de una serie y se me ha aparecido por aquí una entrada interesante con enlace al original de Walter Benjamin, voy a terminar con la url
(estaré atenta a tu lectura de Storytelling que me tuvo buena pinta)
saludos

Jesús Ortega

Jesús Ortega dijo

Gracias, Gemma:
ya os contaré lo de Storytelling
Besos

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Sobre este blog

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El clavo en la pared

Jesús Ortega (Melilla, 1968) es autor de los libros de cuentos "El clavo en la pared" (Cuadernos del Vigía, 2007) y "Calle Aristóteles" (Cuadernos del Vigía, 2011), y está incluido en las antologías "Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual" (Menoscuarto, 2010) y "Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español" (Páginas de Espuma, 2010).
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