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    <body>"Nos contaba cuentos", leo en &lt;EM&gt;La primera aventura &lt;/EM&gt;de Emilio Gavilanes. "Cuentos muy cortos y muy extra&#241;os. Recuerdo alguno. En uno, un ricach&#243;n y un pobre se encontraban por la calle. Hablaban, se hac&#237;an amigos y, al despedirse, el ricach&#243;n deslizaba en un bolsillo del pobre -sin que este se diese cuenta- un diamante, o una piedra preciosa, o algo as&#237;. Se desped&#237;an. Cada uno se iba por su lado. Y el pobre nunca descubr&#237;a que llevaba en el bolsillo la soluci&#243;n a su pobreza. Mor&#237;a sin saberlo. A m&#237; no me gustaba. Era frustrante. Hab&#237;a otro peor todav&#237;a. Era un campesino que un d&#237;a conoce a un enano que vigila un tesoro. El enano tiene que hacer un viaje. Y antes de salir va a casa del campesino y le deja all&#237; un cofre, y le advierte: 'Pero no lo abras'. &#161;Y el campesino no lo abri&#243;! &#191;Os lo imagin&#225;is? El t&#237;o se muri&#243; sin abrirlo. Es para abofetearlo. Nosotros le preguntamos a An&#237;bal que qu&#233; hab&#237;a en el cofre y &#233;l dec&#237;a que c&#243;mo lo iba a saber si el campesino no lo hab&#237;a abierto..."

En mi barrio -Plaza Nueva- sobrevive a&#250;n un viejo colmado de los de antes, y en su interior un tendero cachazudo que habla m&#225;s que despacha. El caso es que habl&#225;bamos ayer de ricos y pobres, de tener buena estrella o ser un gafe, de las s&#250;bitas mudanzas de estado, y mi tendero -de nombre Mart&#237;n- recurri&#243; entonces al viejo fatalismo popular de por aqu&#237;, esos resabios feudales que todav&#237;a articulan el pensamiento de tanta gente. "Mire", dijo, "el que ha nacido para pobre, pobre se quedar&#225;". Y c&#243;mo es eso, dije. Lo hermoso fue que me lo explic&#243; en forma de cuento, el mismo cuento que le contaba su padre, un floristero de Plaza Larga, en el coraz&#243;n del Albaic&#237;n, a comienzos de los a&#241;os sesenta. 

Hab&#237;a un campesino que cavaba todos los d&#237;as el mismo trozo de tierra del se&#241;or, cantando: "Pico, pico, quien nace pobre nunca ser&#225; rico". Un d&#237;a pas&#243; por all&#237; el rey, que al o&#237;r cantar al campesino se compadeci&#243; de &#233;l y decidi&#243; que lo ayudar&#237;a a cambiar su destino. Al d&#237;a siguiente le regal&#243; una tarta para que comiera de ella toda la familia, sin revelar que por dentro estaba repleta de monedas de oro. Su mujer y sus hijos se pusieron muy contentos, pero el campesino record&#243; que le deb&#237;a un favor a un cu&#241;ado suyo que los hab&#237;a sacado una vez de un apuro. Entonces resolvieron darle la tarta, y nunca supieron del tesoro. Al d&#237;a siguiente el rey pas&#243; por all&#237; y vio al campesino cavando la misma tierra y cantando: "Pico, pico, quien nace pobre nunca ser&#225; rico". El rey pregunt&#243; al campesino por la tarta, y al conocer lo que hab&#237;a sucedido se alej&#243; pensando que en verdad el destino de los hombres es inmutable. 

Me qued&#233; maravillado y suspenso. Aquel viejo asunto folcl&#243;rico sobre la impermeabilidad de las castas, de los que Vladimir Propp hubiera estudiado en su &lt;EM&gt;Morfolog&#237;a del cuento&lt;/EM&gt;, todav&#237;a ten&#237;a narradores orales que lo actualizasen. Y al lado mismo de mi casa. "Es que mi padre nos contaba consejas cuando &#233;ramos chicos", me explicaba Mart&#237;n. Si la tienda hubiera estado llena de gente seguro que se hubiera armado un revuelo de memorias y cuentos de infancia. Pero est&#225;bamos los dos nada m&#225;s. Nunca hay nadie en ese colmado, a m&#237; me resulta penoso y triste entrar, Mart&#237;n y yo nos sentimos inc&#243;modos porque no sabemos de qu&#233; hablar y nunca hablamos de lo que es evidente: que la tienda est&#225; condenada a desaparecer. 

No le dije a Mart&#237;n que en el siglo XIX Fern&#225;n Caballero recopil&#243; esa terrible historia que le contaba su padre en una de sus colecciones de cuentos, adivinanzas y refranes populares. "Pico, pico, a ver si me pongo rico", dec&#237;a el campesino en la versi&#243;n de Fern&#225;n Caballero. La tarta era torta, y el cu&#241;ado un compadre. Pero las monedas eran las mismas. El rey volvi&#243; a pasar por all&#237; y reflexion&#243; melanc&#243;licamente: "est&#225; visto que el que naci&#243; para pobre, por m&#225;s que pique no ha de salir de su estado". Pero el rey, picado en su orgullo de mu&#241;idor y demiurgo de destinos ajenos, le regal&#243; otra torta llena de monedas de oro, una segunda oportunidad, y cuando regres&#243; a la casa del campesino se lo encontr&#243; reci&#233;n muerto y con un enigm&#225;tico papel en las manos que dec&#237;a: "Yo pobre lo quise; / t&#250; rico lo quieres; / resuc&#237;talo si puedes."

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&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc0000&gt;[EMILIO GAVILANES, &lt;EM&gt;La primera aventura&lt;/EM&gt;. Barcelona, Seix Barral, 1991]

[FERN&#193;N CABALLERO, &lt;EM&gt;Cuentos, adivinanzas y refranes populares&lt;/EM&gt;. Madrid, 1877]&lt;/FONT&gt;

&lt;/STRONG&gt;.

&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#3333ff&gt;[Narradores, narradores, narradores]&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;

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    <nicetitle>cuentos-sadicos-pobres-y-ricos</nicetitle>
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    <title>Cuentos s&#225;dicos de pobres y ricos</title>
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    <body>Fui a Toledo para asistir a un congreso. Los cazadores de historias tenemos la obligaci&#243;n de ir de vez en cuando a estos sitios, por mediocres que sean los ponentes, pues siempre encontramos a personas interesantes con las que entablar una fugaz e intensa relaci&#243;n bajo el inevitable efecto campamento. En los congresos las intimidades se desatan en veinticuatro horas, se forjan amistades eternas entre personas que no volver&#225;n a verse nunca m&#225;s, brotan las historias por todas partes, uno no tiene m&#225;s que cogerlas. 

Pancracio, por ejemplo. Portugu&#233;s del Alentejo (&#201;vora). Su padre siempre fue depresivo, pero era en el trabajo (responsable de ventas de una exitosa empresa de producci&#243;n de corcho) donde derrochaba toda la energ&#237;a de la que era capaz. Su madre llev&#243; la vida abnegada y sumisa de la madre tradicional mediterr&#225;nea -su marido fue su primer y &#250;nico hombre-, est&#225; insatisfecha y llena de quimeras no realizadas y todav&#237;a, a sus sesenta y cinco a&#241;os, le dice a su hijo que le gustar&#237;a ser bailarina y un d&#237;a de estos se pondr&#225; a aprender, que le gustar&#237;a salir de Portugal y viajar pero no puede hacerlo porque tiene que cuidar a su marido. Su marido, Jos&#233;, el padre de Pancracio, entr&#243; en una profunda depresi&#243;n en el momento en que se jubil&#243;. No sale de casa, no se levanta de la cama, no hace nada, se queja de todo. El padre es del Alentejo profundo. Esto quiere decir que es un hombre primitivo, dominado por los f&#233;rreos c&#243;digos de conducta alentejanos. Obsesionado por demostrar a sus familiares que ha triunfado en la vida (en forma de coches caros, chal&#233;s, etc&#233;tera), no se habla con una hermana, por un problema de herencias, desde hace m&#225;s de veinte a&#241;os. 

Cada vez que Pancracio regresa a &#201;vora pasa mucho tiempo con su padre. A Pancracio le duele la pesada insistencia paterna en que estudiase Empresariales para seguir sus pasos en la exportaci&#243;n de corcho y poder triunfar en la vida. Obediente, Pancracio lo intent&#243;, pero al segundo a&#241;o tuvo que dar marcha atr&#225;s y atreverse a matricularse en lo que realidad quer&#237;a, Psicolog&#237;a. Su padre no lo apoy&#243; e intent&#243; disuadirlo por todos los medios, pero de pronto cay&#243; en la cuenta de que su hijo podr&#237;a servirle de m&#233;dico particular y a partir de entonces alent&#243; su carrera. Y Pancracio subrayaba: "mi padre me animaba a hacer Psicolog&#237;a no porque ese fuera mi deseo, sino porque pens&#243; que podr&#237;a sacar provecho en forma de especialista barato para sus dolencias". Pancracio torc&#237;a el gesto, dolido por el recuerdo, y los que est&#225;bamos sentados a la mesa nos quedamos mirando las copas de vino, donde flotaban tambi&#233;n nuestros propios recuerdos familiares. &#191;Y sab&#233;is qui&#233;n tiene la culpa?, a&#241;ad&#237;a. El ambiente s&#243;rdido y primitivo del Alentejo. 

En vano protestamos (a todos nos parece una regi&#243;n preciosa), en vano insistimos en que estas historias nuestras pueden suceder en cualquier lugar del mundo. Luego, de madrugada, llegando al Zocodover, Pancracio me dio permiso para contar su historia donde quisiera. Siempre y cuando cambiara su nombre por otro igualmente antiguo y rid&#237;culo. 

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&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;(Narradores, narradores)

(Vivir y contar)

&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;

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    <title>El vino rojo del recuerdo</title>
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    <body>Jordi Ball&#243;, profesor de comunicaci&#243;n audiovisual de la Universitat Pompeu Fabra y director de exposiciones del CCCB, public&#243; no hace mucho un interesante art&#237;culo dentro de su serie "Iconofilias", en la revista &lt;EM&gt;Cultura/s&lt;/EM&gt; del diario &lt;EM&gt;La Vanguardia&lt;/EM&gt;. Trataba sobre el hecho ins&#243;lito de que una mujer de poco m&#225;s de treinta a&#241;os hubiese sido designada como ministra de Defensa del gobierno de Espa&#241;a, y analiz&#243; el tratamiento semi&#243;tico-iconogr&#225;fico que le dedicaron los medios de comunicaci&#243;n al primer viaje de Carme Chac&#243;n a Afganist&#225;n para visitar a las tropas espa&#241;olas. Lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que el tratamiento que los medios hicieron de esta visita tuvo estructura de cuento tradicional. 

&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt; &lt;BLOCKQUOTE&gt; &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;Es un argumento cl&#225;sico: Bella acude al lugar de la bestia con un cierto temor, pero decidida a todo. Y Bestia la acoge con mucha delicadeza, reserv&#225;ndole todos los agasajos posibles, aunque no puede evitar mostrarle en alg&#250;n momento un arranque de su naturaleza violenta.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;Bella seduce, le hace sacar a Bestia lo mejor de s&#237; mismo. Y Bella se apiada, y declara ante todos los que la quieren escuchar que Bestia, la temida bestia, es buena por naturaleza, y que est&#225; adornada de unos valores que la gente normal no reconoce. Su misi&#243;n se convierte, a partir de aquel momento, justamente en dar a conocer al mundo este mensaje, estos valores que nadie ve excepto ella.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;Es el amor redentor.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;Este argumento universal, que es el del &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Dr&#225;cula&lt;/I&gt; de Coppola o el de &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Eduardo Manostijeras&lt;/I&gt; de Burton, es tan vital, tan actual, que explica el inter&#233;s visual y narrativo que ha despertado la visita de Carme Chac&#243;n a las tropas espa&#241;olas radicadas en Afganist&#225;n. Este inter&#233;s medi&#225;tico se ha manifestado de todas las formas posibles: en los noticiarios televisivos, en las im&#225;genes de los diarios digitales o en la sucesi&#243;n fotogr&#225;fica en diferentes medios.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;Y en todos los casos se han seguido invariablemente los diferentes episodios del argumento, desde que la ministra baja del avi&#243;n hasta que se despide de los militares que de alguna manera la han transformado. Este viaje no ha sido en vano, y de aqu&#237; proviene la fortaleza de su narrativa visual, como una manera de decirle al p&#250;blico que, pese a todas las distancias f&#237;sicas que los separan, algo ha nacido entre la ministra y los militares.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;[...] e&lt;/SPAN&gt;ste gui&#243;n demostraba que lo realmente importante para los que construyeron este texto visual era demostrar que los dos mundos irreconciliables, el de la bella fragilidad y el de la potente bestialidad hab&#237;an encontrado su punto de encuentro, en el desierto.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;Estas im&#225;genes de Bella en la fortaleza han recorrido los noticiarios europeos porque alimentan un imaginario universal, el de que una mujer fr&#225;gil puede domar a los seres m&#225;s irascibles.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;



 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;LA LLEGADA AL CASTILLO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;La ministra de Defensa, Carme Chac&#243;n, llega al territorio peligroso, a la vez temido y deseado. Los militares la reciben con todo tipo de cuidados. Uno de ellos le tiende la mano en la escalerilla del avi&#243;n y la ayuda a bajar. Otros militares observan la acci&#243;n. Despu&#233;s se saludan. Ha empezado el primer episodio de un d&#237;a trascendente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;LA SEDUCCI&#211;N&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;La ministra departe amigablemente con los militares y despliega as&#237; todas sus artes de saber y conversaci&#243;n. Ellos la escuchan sin apartar nunca la mirada, sin ning&#250;n gesto que pueda perecer desinter&#233;s o descortes&#237;a. A la vez ella tambi&#233;n escucha. Se ha puesto en circulaci&#243;n un mecanismo de di&#225;logo gestual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;LOS GUARDIANES&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;Como ocurre en el cuento original de &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Bella y la Bestia&lt;/I&gt;, los servidores del castillo rinden respeto a la reci&#233;n llegada. La imagen de pasar revista es una adaptaci&#243;n de este episodio, que hemos visto en las diversas adaptaciones de la historia, particularmente en la pel&#237;cula de Disney, pero tambi&#233;n en otras adaptaciones menos expl&#237;citas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;LO OCULTO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;En este encuentro de intercambio y descubrimiento, las armas son el secreto, lo que se esconde en la habitaci&#243;n del fondo, que no se puede abrir pero que la bella debe conocer. En este momento ella sabe que la sabidur&#237;a incluye tambi&#233;n acercarse a la zona oscura, apropiarse de ella, como una forma de respeto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&#191;UNA ALIANZA?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;La ministra encuentra las mujeres militares. Deber&#237;a ser para ella el personaje del aliado, el que te ayuda en el serpenteo a trav&#233;s de la fortaleza. Pero no es as&#237; del todo. Una mujer militar declara que al saber la noticia del nombramiento de una mujer para el cargo de ministro &#8220;se ech&#243; las manos a la cabeza&#8221; para pasar luego al &#8220;&#191;Por qu&#233; no?&#8221;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;LA MISI&#211;N&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Baskerville Old Face','serif'"&gt;Integrada ya en el mundo de la fortaleza y feliz del conocimiento adquirido, la ministra declara que su misi&#243;n ser&#225; a partir de ahora dar a conocer a todos los espa&#241;oles los valores all&#237; descubiertos. Esta catarsis final despu&#233;s de las pruebas se produce en una imagen de gran familia, con los militares que la despiden. A continuaci&#243;n se producir&#225; el viaje de vuelta al lugar de origen, dejando en la mente del espectador que ha seguido esta historia en im&#225;genes el sabor de la melancol&#237;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;
.

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;.

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;

 

&lt;/BLOCKQUOTE&gt;&lt;/SPAN&gt;</body>
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    <title>La bella, la bestia y Carme Chac&#243;n</title>
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    <body>A muchos les pareci&#243; que era una broma de mal gusto pero era real. Abraham k. Biggs, un chico de diecinueve a&#241;os de Florida, se suicid&#243; ante los ojos de mil quinientas personas que lo ve&#237;an por Internet. Tuvo el pudor de dar la espalda a la webcam antes de ingerir una dosis letal de antidepresivos combinados con sedantes y tumbarse en la cama. As&#237; permaneci&#243; expuesto a la curiosidad de todos los usuarios del canal de v&#237;deo Justin.tv.
.
Algunos le acusaron de hacer el payaso y le insultaron. Otros se acabaron dando cuenta de que incluso si se hab&#237;a quedado dormido su inmovilidad resultaba sospechosa. Como si no respirara. El canal acab&#243; rastreando la localizaci&#243;n geogr&#225;fica del joven, cuyo nombre de guerra era Candy Junkie, y avisando a la polic&#237;a. Los agentes lo encontraron muerto y lo &#250;nico que pudieron hacer por &#233;l fue apagar la c&#225;mara. 
.
Al d&#237;a siguiente la angustia embargaba a la comunidad electr&#243;nica, aunque no a todos por igual. Los due&#241;os del canal se defendieron apelando a los mismos usuarios para dar el aviso cuando se emitan im&#225;genes "impropias". El perfil de Abraham en MySpace se convirti&#243; en un punto de peregrinaci&#243;n electr&#243;nica, con mensajes de los amigos del suicida expresando su consternaci&#243;n y afirmando que le echaban de menos.
.
&#191;Por qu&#233; lo hizo? Dej&#243; una nota llena de vaguedades terribles: se acusaba de haber hecho da&#241;o a otras personas y dec&#237;a despreciarse por considerarse un fracasado sin remedio a los diecinueve a&#241;os. Algunas informaciones apuntaban a un amor contrariado, a una novia que le abandon&#243; por otro con m&#225;s dinero. 
.
No hace tanto Abraham no parec&#237;a tan desesperado, y ped&#237;a atenci&#243;n y amistad por la red de redes. "Llamadme o escribidme si ten&#233;is un problema, y nunca os dar&#233; la espalda", aseguraba. Hasta que se acost&#243;.
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    <title>Nunca os dar&#233; la espalda</title>
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    <body>De repente el juego de las listas me ha llevado a recordar uno de mis libros secretos, uno de esos libros que uno se guarda para s&#237; y para su propia educaci&#243;n sentimental al abrigo de toda lista depredadora, cofre de tesoros de vida y literatura que deber&#237;a mantener lejos de miradas ajenas, pero no. Hay que compartir. Se trata de una recopilaci&#243;n de art&#237;culos, cartas y cuadernos de notas (los "cuadernos de todo" que dec&#237;a Mart&#237;n Gaite) que Edmund Wilson recopil&#243;, seleccion&#243; y edit&#243; en 1945, cinco a&#241;os despu&#233;s de la muerte de su amigo Francis Scott Fitzgerald, bajo el nombre gen&#233;rico de &lt;EM&gt;El Crack-up&lt;/EM&gt;. El original en ingl&#233;s lo public&#243; y publica New Directions en Nueva York, y su excelente traducci&#243;n al castellano tuvo que esperar casi cuarenta a&#241;os (hab&#237;a por ah&#237; una versi&#243;n reducida e infame bajo el nombre de &lt;EM&gt;El derrumbe&lt;/EM&gt;) y corri&#243; a cargo del novelista Mariano Antol&#237;n Rato, Bruguera, 1983. Pero la editorial Bruguera desapareci&#243;, y durante a&#241;os no hubo m&#225;s remedio que fatigar las librer&#237;as de lance para encontrar esta joya (pues la difusi&#243;n susurrada de este libro era cosa de iniciados en el secreto), hasta que Anagrama lo reedit&#243; felizmente y puso bajo el sol a principios de los noventa. Fin de la historia. Pero tengo la impresi&#243;n de que el libro ha vuelto a desaparecer, y que quienes lo descubren tienen la tendencia a esconderlo, a apropi&#225;rselo como el perro al hueso. No ser&#225; que no os he avisado. No hay a la vista ning&#250;n centenario del escritor norteamericano hasta el 2040, de modo que. 

&lt;EM&gt;Crack-up &lt;/EM&gt;podr&#237;a traducirse por derrumbe, pero tambi&#233;n por grieta, brecha, hendidura. Alcoh&#243;lico, arruinado, abandonado y solo, lejos del &#233;xito, la juventud y las fiestas sin fin, Scott Fitzgerald escribi&#243; mejor que nunca y con m&#225;s verdad que nunca, cuando ya no escrib&#237;a para la gloria ni para el &#233;xito ni para el dinero ni para complacer a los cr&#237;ticos ni a nadie. Fitzgerald lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que los a&#241;os de la Prosperidad, como para nosotros, europeos del sur de principios del siglo XXI, era una fiesta loca, un estado anormal, excepcional, transitorio. "Y lo que yo acabo de experimentar (el crack-up) tiene su paralelo en la ola de desesperanza que ha barrido el pa&#237;s cuando la Prosperidad ha llegado a su fin". 

Scott Fitzgerald viv&#237;a solo y deprimido y hac&#237;a listas. Como para Georges Perec, hacer listas era una forma de pensar, aunque dijese lo contrario y &#233;l lo creyese precisamente una huida del pensamiento, una manera obsesiva y est&#250;pida de calmar la ansiedad. 

 &lt;BLOCKQUOTE&gt;&lt;/BLOCKQUOTE&gt; &lt;BLOCKQUOTE&gt;&lt;SMALL&gt;Yo hac&#237;a listas y las romp&#237;a, cientos de listas: de jefes de caballer&#237;a y de jugadores de f&#250;tbol y de ciudades, de canciones populares y &lt;EM&gt;pitchers&lt;/EM&gt; de b&#233;isbol, y de &#233;pocas felices y aficiones y casas donde viv&#237;, y de cu&#225;ntos trajes hab&#237;a tenido desde que dej&#233; el ej&#233;rcito y de los pares de zapatos tambi&#233;n. Y listas de mujeres que me gustaron, y de las veces que hab&#237;a dejado que me desairaran personas que no eran mejores que yo ni en car&#225;cter ni en capacidad...
&lt;/SMALL&gt;
&lt;/BLOCKQUOTE&gt;En el libro podemos leer algunas de estas listas. Listas de t&#237;tulos posibles para libros que no hab&#237;a escrito, listas de cosas que hab&#237;a o&#237;do en la calle, listas de frases sueltas (una especie de escritura autom&#225;tica), pero lo m&#225;s interesante, creo, son las listas de aforismos que el autor esparce por todo el libro, listas que el lector puede a su vez confeccionar para s&#237; espigando (qu&#233; verbo m&#225;s raro, espigar) aqu&#237; y all&#225; lo que le guste. Pues visto en su conjunto, &lt;EM&gt;El Crack-up &lt;/EM&gt;no es sino una colecci&#243;n de m&#237;nimas reflexiones sobre vida y literatura. Una peque&#241;a selecci&#243;n, ma&#241;ana. 

Hoy dejo aqu&#237; una lista llena de amor e ingenuidad que incluye en una de sus cartas a su hija Frances, entonces muy joven, muy desorientada, muy necesitada de consejo y presa de confusos anhelos de ser escritora (el cuerpo de cartas a su hija es de lo m&#225;s emocionante del libro).

 &lt;BLOCKQUOTE&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;Cosas de qu&#233; no preocuparse:&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;

- No preocuparse de la opini&#243;n de los dem&#225;s

- No preocuparse de las mu&#241;ecas

- No preocuparse del pasado

- No preocuparse del futuro

- No preocuparse de que uno se hace mayor

- No preocuparse de que alguien vaya delante de uno

- No preocuparse de triunfar

- No preocuparse del fracaso a no ser que se produzca por culpa suya

- No preocuparse de los mosquitos

- No preocuparse de los insectos en general

- No preocuparse de los padres

- No preocuparse de los chicos

- No preocuparse de las desilusiones

- No preocuparse de los placeres

- No preocuparse de las satisfacciones 

.

.

&lt;STRONG&gt;(FRANCIS SCOTT FITZGERALD, &lt;EM&gt;El Crack-up&lt;/EM&gt;. Barcelona, Bruguera, 1983, y Anagrama, 1991. Traducci&#243;n de Mariano Antol&#237;n Rato)&lt;/STRONG&gt;



&lt;/BLOCKQUOTE&gt;</body>
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    <title>Scott Fitzgerald, el Crack-up y las listas</title>
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    <body>Este ensayo de Benjamin no se cierra nunca, no deja nunca de manar, de supurar ideas, exige leerlo despacio, traducirlo, desentra&#241;arlo, rebatirlo, contestarlo, adaptarlo al presente y volverlo a leer y volverse a empapar uno de &#233;l, y entonces surgir&#225;n ideas que no se hab&#237;an detectado en la anterior lectura, y as&#237; una y otra vez.

 He vuelto a meter el cedazo entre sus palabras y he sacado esto (todo oro, nada de arena):

 &lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;1. Novela y narraci&#243;n.&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt; Al estallar la novela, la narraci&#243;n se retrajo hacia lo arcaico. "Lo que distingue a la novela de la narraci&#243;n es su dependencia esencial del libro. Lo oralmente transmisible, el patrimonio de la &#233;pica, es de &#237;ndole diferente a lo que hace a una novela". Al no provenir de la narraci&#243;n oral, al no poder contarse de viva voz, la novela es diferente y contraria al cuento. "La c&#225;mara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad; es incapaz de hablar de forma ejemplar" sobre s&#237; mismo. Pues el individuo moderno no sabe dar consejos, no puede transmitir experiencia (suya o a su vez transmitida por otros). E incluso la novela a la que acude "informa sobre la profunda carencia de consejo, sobre el desconcierto del hombre". Tambi&#233;n el Quijote, tambi&#233;n el &lt;EM&gt;Bildungsroman&lt;/EM&gt;. El novelista asume desde Cervantes que la novela no resulta de ning&#250;n provecho para la vida real, aunque gran parte de la novela gira en torno al inalcanzable "sentido de la vida". En esto tambi&#233;n est&#225; enfrentada a la narraci&#243;n: el "sentido de la vida" frenta a la "moraleja del cuento". Dos conceptos completamente distintos. 

 &lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;2. Informaci&#243;n y narraci&#243;n.&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt; El nacimiento de una nueva forma de comunicaci&#243;n llamada "informaci&#243;n" en el siglo XVIII ha resultado, seg&#250;n Benjamin, una amenaza mucho mayor para la narraci&#243;n que la propia novela. "La escasez en que ha ca&#237;do el arte de narrar se explica por el papel decisivo jugado por la difusi&#243;n de la informaci&#243;n". La informaci&#243;n exige una inmediata verificabilidad. La narraci&#243;n recurre a menudo a los prodigios. La informaci&#243;n "cada ma&#241;ana nos instruye sobre las novedades del orbe. A pesar de ello somos pobres en historias memorables". Pues la informaci&#243;n exige ser nueva constantemente. Vive en el instante, se agota en el instante. La narraci&#243;n, sin embargo, no se agota nunca. La narraci&#243;n no explica, simplemente cuenta. Por eso sus relatos pueden provocar sorpresa y reflexi&#243;n siglos despu&#233;s de su primera formulaci&#243;n. &lt;EM&gt;Porque la mitad del arte de narrar radica precisamente en referir una historia libre de explicaciones. &lt;/EM&gt;

 &lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;4. Memoria y narraci&#243;n.&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt; &lt;/STRONG&gt;Cuantas menos matizaciones psicol&#243;gicas haga el narrador, m&#225;s posibilidades tiene la narraci&#243;n de encontrar un lugar en la memoria del oyente; m&#225;s posibilidades tendr&#225; a su vez de ser contada a otros. "Narrar historias siempre ha sido el arte de seguir cont&#225;ndolas, y este arte se pierde si ya no hay capacidad de retenerlas". Y a&#241;ade maravillosamente Benjamin: "Y se pierde porque ya no se teje ni se hila mientras se les presta o&#237;do". Pues cuanto m&#225;s olvidado de s&#237; mismo est&#225; el que escucha, m&#225;s profundamente se impregnar&#225; su memoria de lo o&#237;do. Y as&#237; es como se mantiene eternamente la red que sostiene el don de narrar. O&#237;r y contar. Contar y o&#237;r.

 &lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;4. Muerte y narraci&#243;n.&lt;/STRONG&gt; &lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;Morir era anta&#241;o un proceso p&#250;blico. No hab&#237;a casa ni habitaci&#243;n en la que no hubiese muerto alguien alguna vez. Hoy la muerte es apartada discretamente en hospitales y tanatorios. "Pero es en el moribundo en quien el saber y la sabidur&#237;a y sobre todo su vida vivida adquieren de pronto una forma transmisible, y ese es el material del que nacen las historias". En las miradas y expresiones de los moribundos aflora de una vez lo inolvidable, "comunicando esa autoridad que hasta un pobre diablo moribundo posee sobre los vivos que lo rodean. En el origen de lo narrado est&#225; esa autoridad".

 .

 .

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Century Schoolbook','serif'"&gt;(Walter Benjamin, &#8220;El narrador&#8221;, en &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Para una cr&#237;tica de la violencia y otros ensayos.&lt;/I&gt; Madrid, Taurus, 1991. Traducci&#243;n de Roberto Blatt)&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Century Schoolbook','serif'"&gt;.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNoSpacing style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Century Schoolbook','serif'"&gt;(Walter Benjamin, &#8220;El narrador&#8221;, en Nikol&#225;i Leskov, &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos&lt;/I&gt;. Madrid, Alba, 2003. Traducci&#243;n de Roberto Blatt)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

   

  

  

  

  



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    <title>El narrador seg&#250;n Walter Benjamin (II)</title>
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    <body>Como estoy adentr&#225;ndome en Nikol&#225;i Leskov, se hace imprescindible volver a leer el l&#250;cido y hermoso ensayo de Walter Benjamin a prop&#243;sito de "El narrador", porque de alguna manera ese ensayo y esos cuentos o novelas cortas han ido en mi imaginaci&#243;n siempre de la mano, como si no pudiesen entenderse del todo el uno sin los otros, y mira por d&#243;nde la edici&#243;n que en 2003 hizo Alba de los cuentos de Leskov los junt&#243;, pero no aqu&#237;, y ahora por fin los he juntado yo en mi lectura. 

 Cuando hace a&#241;os le&#237; por primera vez "El narrador" tuve unas ganas locas de zambullirme en el desconocido escritor ruso, de comprobar si era verdad lo que dec&#237;a Benjamin de sus artes de narrador, pero no hab&#237;a apenas nada en castellano por entonces (bueno, s&#237;, una edici&#243;n de Bruguera de &lt;EM&gt;Lady Macbeth de Mtsensk&lt;/EM&gt;, y gracias). El caso es que Alba repar&#243; el hueco veinte a&#241;os despu&#233;s, y el a&#241;o pasado Impedimenta tradujo y edit&#243; &lt;EM&gt;La pulga de acero &lt;/EM&gt;(no incluida en la edici&#243;n de Alba y considerada por Benjamin la obra maestra del ruso) con introducci&#243;n de Care Santos, con lo que de pronto he conseguido las tres ediciones y ya tengo Leskov fresco y abundante, reci&#233;n tra&#237;do de la lonja. Y si siempre necesit&#233; releer y comprender ese texto de Walter Benjamin, ahora m&#225;s.

 Benjamin dec&#237;a en 1936 que se estaba perdiendo el arte de narrar. Tras un siglo de primac&#237;a de la forma novela, cada vez era m&#225;s dif&#237;cil encontrar narradores antiguos, narradores orales o que, escribiendo, lo hicieran con fidelidad a las formas artesanas de esa tradici&#243;n, y vinculaba esta desaparici&#243;n con la p&#233;rdida de la facultad de intercambiar experiencias. Verdaderas experiencias. "La experiencia que se transmite de boca en boca es la fuente de la que se han servido los narradores. Y los grandes de entre los que registraron las historias por escrito, son aquellos que menos se apartan, en sus textos, del contar de los numerosos narradores an&#243;nimos". 

 Es como si Benjamin, cuya escritura en gran medida fue tambi&#233;n fragmentaria y dispersa, vinculara la p&#233;rdida de la narraci&#243;n con la p&#233;rdida de la visi&#243;n unitaria de la vida, como si previera la degradaci&#243;n general del "sentido de la vida" en la sociedad occidental, la mediatizaci&#243;n de la experiencia, la banalizaci&#243;n, la serializaci&#243;n, la fragmentaci&#243;n, el olvido de la &#233;pica, la desaparici&#243;n de los grandes relatos, la industrializaci&#243;n de la narraci&#243;n (el cine, la televisi&#243;n). Pero hoy hay m&#225;s narraciones que nunca, acribillamos y somos acribillados a narraciones por todos lados, no hay m&#225;s que abrir un peri&#243;dico o encender una televisi&#243;n o pasearse por Internet o ir a Chiclana a ver a los Howard, ninguna de ellas nos explica la vida en su totalidad pero no dejamos de contar y de o&#237;r cuentos. Tal vez son de otro tipo, tal vez obedecen a una experiencia distinta, a la mutaci&#243;n y a los b&#225;rbaros de que habla Baricco. Me pregunto qu&#233; dir&#237;a Benjamin de la proliferaci&#243;n actual de narraciones. De la necesidad actual de narraciones que nos lleven de la mano en mitad de la incertidumbre. Qu&#233; dir&#237;a Benjamin de Jorge Bucay o de Paulo Coelho. De Hollywood. 

 Benjamin distingue dos tipos b&#225;sicos de narrador cl&#225;sico: el que regresa de un viaje (Ulises, Simbad, Jon&#225;s, Marlow) y el campesino sedentario que conoce las historias de su lugar de origen (Macondo, Yoknapatawpha, Celama, Obaba). Si el narrador viajero (el marino) trae en su relato peripecias de los espacios lejanos, el narrador sedentario (la tejedora) conoce y transmite las peripecias del tiempo, el pasado.

 El marino y la tejedora son sabios, es decir, transmiten experiencia moral e indicaciones pr&#225;cticas sobra la vida. Pues el arte de la narraci&#243;n es un arte &#250;til. El que narra tiene consejos para el que escucha. "El consejo es sabidur&#237;a entretejida en los materiales de la vida vivida". El arte de narrar se aproxima a su fin "porque el aspecto &#233;pico de la verdad, es decir, la sabidur&#237;a, se est&#225; extinguiendo". Y Benjamin es tan l&#250;cido como para no ver en este proceso ninguna decadencia o ninguna nostalgia de los viejos tiempos: simplemente la narraci&#243;n se ha desplazado lejos y fuera de lo oral, haciendo sentir "una nueva belleza en lo que se desvanece".  

 &lt;EM&gt;Una nueva belleza en lo que se desvanece&lt;/EM&gt;.

 La tejedora, el marino, el maestro, el sabio, el artesano necesitaban del aburrimiento para transmitir experiencia. "El aburrimiento es el p&#225;jaro de sue&#241;o que incuba el huevo de la experiencia". Ya no hay narradores porque desapareci&#243; el aburrimiento, porque el aburrimiento fue sustituido por el entretenimiento constante, y silencio fue sustituido por el ruido de fondo, por el chisporroteo el&#233;ctrico, y el recogimiento se convirti&#243; en movimiento continuo. El narrador viejo, ese que Benjamin cre&#237;a perdido para siempre, recurr&#237;a a toda una vida, "una vida que no s&#243;lo incorpora la propia experiencia, sino tambi&#233;n la ajena. En el narrador, lo sabido de o&#237;das se acomoda junto a lo m&#225;s suyo. Su talento es el de poder narrar su vida y su dignidad: el narrador es la persona que permite que las suaves llamas de su narraci&#243;n consuman por completo la llama de su vida..."

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 .

&lt;STRONG&gt; (WALTER BENJAMIN, "El narrador", en &lt;EM&gt;Para una cr&#237;tica de la violencia y otros ensayos&lt;/EM&gt;. Madrid, Taurus, 1991. Traducci&#243;n de Roberto Blatt)

 (WALTER BENJAMIN, "El narrador", en Nikol&#225;i Leskov, &lt;EM&gt;Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos&lt;/EM&gt;. Madrid, Alba, 2003. Traducci&#243;n de Roberto Blatt)

 &lt;/STRONG&gt;  

  

     

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    <title>El narrador seg&#250;n Walter Benjamin (I)</title>
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    <body>Encontrado en un cuaderno de notas:

 Semana dif&#237;cil.

 Desenchufado de la m&#225;quina, acuciado y perdido por el afuera y el adentro, con algo de esa "bacanal de risa" que ped&#237;a Lorca para la vida. Deseando regresar al contacto con la escritura. 

 Me lo dijo un sabio de ojos enrojecidos y copita de co&#241;ac ma&#241;anero: el blog pauta el tiempo de una forma completamente distinta a lo que hab&#237;amos conocido hasta ahora. Al tiempo mal medido de los relojes, y del desplegarse de una flor, y de los cuentos contados al amor de la lumbre, y de las esperas en los hospitales, y de las variaciones Goldberg, y de las s&#237;ncopas de Charlie Parker, y de la llamada telef&#243;nica y salvadora que nunca llega, a todo ese tiempo conocido (dijo mi sabio an&#243;nimo) hay que a&#241;adir otra medici&#243;n, nueva, &#250;nica, exaltante: el blog.

 Qu&#233; casualidad que me hablara del blog. &#201;l ten&#237;a, dijo, un blog de recetas de cocina. Yo permanec&#237; astutamente callado, con las manos en la barra de cinc y la mirada en su mirada, para no enturbiar la claridad de su razonamiento. Mi sabio ma&#241;anero apur&#243; la copa y me confi&#243; susurrante que el blog (Internet) somete el tiempo a un continuo fluir lleno de presente proyectado hacia el deseo, de inminencia del instante anhelado y consumido y vuelto a desear para volver a consumir. Eso dec&#237;a, "consumir" (mientras ped&#237;a otra copa). El tiempo del blog es un "tiempo de promesa instant&#225;nea". El blog (Internet) promete y da todo el rato, constantemente, una y otra vez. Excita y sacia. Ofrece y cumple. Siempre. Simult&#225;neo. Sin fin. Un supermercado de instantes unidos por secuencias en las que nos detenemos, cogemos lo que queremos (informaci&#243;n, comunicaci&#243;n) y nos llevamos el carrito lleno y gratis y regresamos (pero ad&#243;nde) y lo volvemos a llenar y a llev&#225;rnoslo. Adictivo. "Estar conectado". Todo esto fue lo que dijo mi halit&#243;sico sabio de labios morados y mano temblorosa, aunque con otras palabras, imposible reproducirlas aqu&#237;, no tengo el o&#237;do suficiente. Tampoco le pregunt&#233; el nombre. Me dio carrete sin que yo lo pidiera. Se bebi&#243; sus co&#241;acs, peror&#243; y se larg&#243;. Ten&#237;a cara de llamarse Rafael.  

 Yo lo que hac&#237;a era tomar un caf&#233; con leche antes de visitar a unos amigos muy queridos, lejos a la fuerza de esta m&#225;quina, sumergido en la otra vida, en los restos de la vida antigua, esa vida que hasta hace poco llam&#225;bamos "moderna" y que hab&#237;amos heredado de la ilustraci&#243;n y del romanticismo; a estos amigos Alessandro Baricco los hubiera llamado "b&#225;rbaros": me refiero a Ross Howard y &#193;ngeles Castillo. Tan b&#225;rbaros como nosotros, como t&#250; y como yo, que nacimos en la &#233;poca de los restos de la cultura humanista y que llevamos dentro el virus de la mutaci&#243;n de lo que ya est&#225; aqu&#237; y cuyo despliegue y significado apenas intuimos.

 Porque para los Howard (y para m&#237;, y para todos) est&#225; oscuramente claro que una &#233;poca se desmorona y otra amanece, y no sabemos qu&#233; ni c&#243;mo ni cu&#225;nto ni hacia d&#243;nde. En eso coincidimos con el hombre del co&#241;ac. 

 Observo a los Howard cuidar de sus hijos Mario y Julia en un luminoso chal&#233; de Chiclana rodeado de pinos y palmeras. &#193;ngeles y Ross son unos excelentes contadores de historias, adem&#225;s de tener un talento innato para el hallazgo de casas hermosas en las que vivir. Da gusto reunirse con ellos, juntos o por separado, para perderse en el sinuoso placer de las noveler&#237;as y los chascarrillos y las narraciones ejemplares. Una de nuestras especialidades (cultivada desde los tiempos en que &#233;ramos vecinos en el Sacromonte) es el despliegue y la trabaz&#243;n de relatos a prop&#243;sito de peculiaridades psicol&#243;gicas: nos encantan las historias de enamorados, de avariciosos, vanidosos, perezosos, postergadores, ad&#250;lteros, mentirosos, fantasiosos, falsificadores, ventaneros, noveleros, cuentistas, sinverg&#252;enzas, p&#237;caros, timoratos, diletantes, triunfadores. Mientras el mundo conocido se transforma, nosotros seguimos comiendo pipas y contando historias, como aquellos violinistas del barco que se hund&#237;a. 

 &#193;ngeles y Ross son gentes soleadas. Han conocido la sombra: por eso aprecian tanto la "bacanal de risa". El suyo es un ate&#237;smo natural, un epicure&#237;smo civilizado y sensato, construido a fuerza de combinaciones alqu&#237;micas hechas de experiencia, ensayos, fracasos, azar y voluntad. Es asombroso observar la alegr&#237;a y la bondad y la confianza y la listeza de sus hijos. Qu&#233; raro es ver a ni&#241;os sanos, carentes de traumas, libres por completo de las neurosis y los retorcimientos de esos adultos que dicen cuidarlos. &#191;Una imagen falsa e id&#237;lica? Es un misterio. Para intentar comprenderlo le a&#241;adimos explicaciones: me refiero a la receta que procura la aparente felicidad de unos ni&#241;os. Porque no basta con quererlos mucho y con no pretender hacerles da&#241;o. No basta tampoco con que los padres no sean unos jovencitos desnortados o unos narcisistas incapaces de amar. Ni con tener tiempo y dedicaci&#243;n y no querer ser "otra cosa". Ni con vivir en Chiclana. &#191;C&#243;mo lo has hecho, Ross?, le pregunto mientras por el ventanal del sal&#243;n veo a los ni&#241;os construir una casa en las ramas de la higuera del patio. "No tengo ni idea", dice. Y sonr&#237;e. 

    

   

  

  

    

  

  

  

    

  

  

  

  

  

  

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    <title>Los Howard, el blog y el sabio de la copa de co&#241;ac</title>
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    <body>&lt;EM&gt;Trimalci&#243;n se volvi&#243; a Nicerote y le dijo:

"Sol&#237;as ser m&#225;s animado en la mesa; no entiendo por qu&#233; est&#225;s ahora tan callado y no sueltas prenda. Por que me veas contento, por favor, cu&#233;ntanos lo que te sucedi&#243;".

Nicerote, satisfecho de la afabilidad de su amigo, contest&#243;:

"En los tiempos en que todav&#237;a era esclavo, viv&#237;amos en la Calle Estrecha; ahora es el palacio de Gavila. All&#237;, lo quisieron los dioses, me enamor&#233; de la se&#241;ora de Terencio, el cantinero: ten&#237;ais que conocer a Melisa la de Tarento, un precioso conjunto de curvas. Pero yo, por H&#233;rcules que no la buscaba por su cuerpo o por el placer, sino m&#225;s bien porque era delicada. Si alguna vez le ped&#237; algo, nunca me lo neg&#243;; ganaba ella un as, yo ten&#237;a medio; yo met&#237;a todo en su bolsillo y nunca result&#233; enga&#241;ado. Su marido falleci&#243; en su casa de campo. Por eso a trav&#233;s de escudos y grebas me mov&#237; y me remov&#237; buscando c&#243;mo llegar hasta ella: que en las ocasiones se dejan ver los amigos.

"Casualmente mi amo hab&#237;a ido a Capua para terminar de despachar unos dep&#243;sitos ya agotados. Encontrando as&#237; una ocasi&#243;n, persuado yo a un hu&#233;sped que ten&#237;amos para que vaya conmigo hasta el quinto miliario. Era un soldado fuerte como el infierno. Nos largamos m&#225;s o menos al canto del gallo: la luna luc&#237;a como si fuera mediod&#237;a. Llegamos en medio de los sepulcros: mi hombre se puso a hacer sus necesidades junto a unas tumbas; segu&#237; yo canturreando y fui contando las l&#225;pidas. Despu&#233;s mir&#233; hacia mi compa&#241;ero; se estaba desvistiendo y poniendo todos sus vestidos junto al camino. Yo ten&#237;a el resuello en la punta de la nariz; me qued&#233; clavado como un muerto. &#201;l me&#243; alrededor de sus vestidos, y de repente se convirti&#243; en lobo. No cre&#225;is que estoy bromeando; nadie tiene suficientes riquezas para hacerme decir una cosa por otra. Pero lo que os estaba contando, despu&#233;s que se convirti&#243; en lobo, comenz&#243; a otilar y huy&#243; al bosque. Yo al principio no sab&#237;a d&#243;nde me encontraba; despu&#233;s me acerqu&#233; a recoger sus vestidos; pero se hab&#237;an hecho de piedra. &#161;Qui&#233;n morir&#237;a de miedo con m&#225;s motivo que yo! Sin embargo, tir&#233; de espada, y llamando a todos los diablos, atraves&#233; las sombras hasta llegar a la casa de campo de mi amiga. Entr&#233; como una oruga, perd&#237;a el alma a borbotones, el sudor me chorreaba por el espinazo, mis ojos estaban apagados; apenas pude rehacerme. Mi Melisa se asombr&#243; de que anduviera de camino a tales horas, y me dijo:

"Si hubieras venido antes nos habr&#237;as podido ayudar: un lobo entr&#243; en la finca y a todos los animales les sac&#243; la sangre como si fuera un matach&#237;n. Sin embargo no se ri&#243; de nosotros, aunque logr&#243; escapar, pues un criado nuestro con una lanza le atraves&#243; el cuello".

"Al o&#237;r esto, no consegu&#237; pegar ojo, sino que al amanecer ech&#233; a correr hacia casa como el cantinero desplumado. Y cuando llegu&#233; al sitio en que los vestidos se hab&#237;an hecho de piedra, no encontr&#233; m&#225;s que manchas de sangre. Pues bien, cuando llegu&#233; a casa, mi soldado estaba tumbado en la cama como un buey, y un m&#233;dico le curaba el cuello. Ca&#237; en la cuenta de que era un hombre-lobo, con lo que ya no pude pasar bocado a su lado, ni as&#237; me matase. All&#225; lo que otros opinen de esto: yo, si miento, as&#237; se vuelvan contra m&#237; vuestros genios. 

Nos quedamos todos pasmados.

"Con todos los respetos a lo que has relatado -dijo Trimalci&#243;n-, pod&#233;is creerme c&#243;mo se me han puesto los pelos de punta. Porque s&#233; que Nicerote no cuenta tonter&#237;as..."

&lt;/EM&gt;.

&lt;STRONG&gt;(PETRONIO, &lt;EM&gt;Satiric&#243;n&lt;/EM&gt;, Barcelona, Orbis, 1991. Traducci&#243;n de Manuel C. D&#237;az y D&#237;az)&lt;/STRONG&gt;

.

Esta es, que yo sepa, la m&#225;s antigua manifestaci&#243;n literaria conocida en Europa del arquetipo del lic&#225;ntropo, del hombre lobo, del ser humano transformado en bestia (oso, perro, pantera, hiena: un mito repetido en todos los folclores, en todas las culturas). Lo interesante es que tiene estructura de cuento perfecto. Pertenece al &lt;EM&gt;Satiric&#243;n &lt;/EM&gt;de Petronio (siglo I), y es una de las historias que felizmente han sobrevivido entre sus fragmentos. 

M&#225;s antiguo es el fragmento de las &lt;EM&gt;Metamorfosis&lt;/EM&gt; de Ovidio dedicado a Lica&#243;n, el primer hombre-lobo de la mitolog&#237;a griega, pero Ovidio cuenta la historia en labios de Zeus, es una alusi&#243;n incidental en medio de otra historia, se cuenta como de pasada y su estructura no llega siquiera a cuento, aunque la descripci&#243;n de la transformaci&#243;n es magn&#237;fica. 

El rey Lica&#243;n se alimentaba de seres humanos, y un d&#237;a quiso tomarle el pelo al padre de los dioses poni&#233;ndole como manjar un cuerpo "de miembros todav&#237;a palpitantes en agua hirviendo". Zeus mont&#243; en c&#243;lera y castig&#243; a Lica&#243;n expuls&#225;ndolo para siempre de sus tierras: "en el silencio de los campos a&#250;lla, e in&#250;tilmente intenta hablar... el deseo de matar que ya sol&#237;a demostrar lo dirige ahora hacia los reba&#241;os, y tambi&#233;n ahora sigue disfrutando con la sangre. Sus ropas se transforman en pelo, los brazos en patas: se convierte en un lobo. Pero conserva rastros de su antigua forma: tiene el mismo pelo canoso, la misma violencia en el rostro, el mismo brillo en la mirada y la misma ferocidad en su aspecto..." 

&lt;STRONG&gt;(Ovidio, &lt;EM&gt;Metamorfosis&lt;/EM&gt;, Espasa Calpe, 1997, traducci&#243;n de Ely Leonetti Jungl)&lt;/STRONG&gt;







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    <title>El cuento del hombre lobo en El satiric&#243;n de Petronio</title>
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    <body>Archie Valpara&#237;so record&#243; aquella ficci&#243;n llamada &lt;EM&gt;La guerra de los mundos &lt;/EM&gt;que Orson Welles radi&#243; en 1938 para los Estados Unidos. La ficci&#243;n fingi&#243; ser verdad, adopt&#243; la forma de un bolet&#237;n convencional de noticias, dur&#243; una hora y solo se hicieron dos parcos avisos al p&#250;blico de que aquel relato era mentira: en el pr&#243;logo y en el minuto cuarenta.

Nos fascinan los mentirosos, sobre todo cuando son veniales. Isabel P&#233;rez del Pulgar recuerda a Zelig, el hombre camale&#243;n, un inseguro pavoroso que para poder ser aceptado adoptaba la apariencia de todo aquel con quien se encontraba. Bioiz relata la muy ver&#237;dica historia del Comando Canap&#233;: "ese grupo de ancianas que escudri&#241;an con esmero la agenda social de Granada para cenar de balde dos noches de cada tres. Nadie las invita pero ellas siempre est&#225;n y, por supuesto, nadie les dice nada... Han llegado a saludar al anfitri&#243;n, llam&#225;ndolo por su nombre de pila y felicit&#225;ndolo por un discurso que no han o&#237;do, preocupadas por un sitio estrat&#233;gico en torno a las mesas del jam&#243;n". Y Valdemar Canaris cuenta la historia entra&#241;able del T&#237;o del Hielo: "En las fiestas de mi ciudad hab&#237;a tres corridas de toros. Las entradas siempre fueron caras, pero resulta que hab&#237;a un tipo que se presentaba en la puerta de la plaza de toros con una barra de hielo al hombro... El sujeto dec&#237;a &#161;El hielo! &#161;El hielo! &#161;El hielo! Todo el mundo se apartaba, incluidos los porteros, para dejarlo pasar, pues se supon&#237;a que era el hielo de los expendedores de cerveza de la &#233;poca. El t&#237;o disfrut&#243; de varias fiestas varios a&#241;os, a dos pesetas la barra de hielo, barra que abandonaba en los servicios antes de ocupar un buen lugar en la grada para ver los toros..."

A los que nos gusta leer y escribir ficciones nos fascinan estos maestros de la impostura. Son la ficci&#243;n encarnada. Individualistas que no hacen da&#241;o a nadie, como Frank William Abagnale Jr., el genial impostor (tuvo ocho identidades distintas en cinco a&#241;os) que dio lugar a la pel&#237;cula de Spielberg. Como dice Gregorio Mor&#225;n, "el impostor es la forma patol&#243;gica del rebelde". 

&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;Jean-Claude Romand.&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;/EM&gt;Su incre&#237;ble historia es muy conocida y no la voy a repetir aqu&#237;. &#191;Por qu&#233; ment&#237;a Jean-Claude Romand? &#191;Por qu&#233; se hizo pasar por quien no era durante dieciocho a&#241;os -ante sus padres, su mujer, sus hijos, sus amigos-? Ni siquiera Emmanuel Carr&#232;re (su Truman Capote particular), que estableci&#243; una relaci&#243;n muy intensa con Romand en la c&#225;rcel (fruto de la cual fue su novela &lt;EM&gt;El adversario&lt;/EM&gt;) lo ha logrado explicar. Una mentira inicial (se fingi&#243; licenciado en medicina cuando ni siquiera termin&#243; el segundo curso) lo llev&#243; a otra, y a otra, y a otra, pues en el momento en que adopt&#243; como verdadera determinada falsa posici&#243;n le fue preciso defenderla a&#241;adiendo nuevas capas de falsedades: un movimiento en espiral que no se detendr&#237;a nunca y que terminar&#237;a en el tr&#225;gico y criminal desvelamiento de su diab&#243;lico castillo de naipes. 

&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;Tania Head&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;. "El tramposo es consciente de la instrumentalizaci&#243;n de sus embustes", dice Declarado Demente. Es cierto. Pero &#191;puede un tramposo -un vulgar tramposo- atreverse a llegar tan lejos como Tania Head? &#191;Puede un tramposo cavar su propia tumba a base de mentiras insostenibles, muy poco realistas? Durante seis a&#241;os Tania Head fue la cara m&#225;s conocida de las v&#237;ctimas de los atentados a las Torres Gemelas. Esta catalana aficionada a contar historias (se llamaba en realidad Al&#237;cia Esteve) era una mit&#243;mana rabiosa con una evidente predilecci&#243;n hacia la grandilocuencia (se invent&#243; estudios en Harvard y haber viajado a Tailandia para ayudar a la gente tras el tsunami, por ejemplo). Pero su especialidad consist&#237;a en contar con facundia y dramatismo c&#243;mo sobrevivi&#243; a los atentados bajando heroicamente desde el piso 78 de una de las torres. La f&#225;cil credulidad p&#250;blica tras los atentados le permiti&#243; hacer prosperar sus mentiras, hasta el punto de llegar a ser elegida presidenta de la Red de Supervivientes del World Trade Center. Hasta que la pillaron. Pienso que hay algo tr&#225;gico en los mit&#243;manos: una hibris de la mentira que los lleva indefectiblemente a la ruina. 

&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;Enric Marco&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;. Facundia, capacidad dram&#225;tica, gusto por los detalles. Cuando el relato de una v&#237;ctima (cualquier v&#237;ctima) tenga estas tres caracter&#237;sticas, tal vez pueda sospecharse que se trate de una impostura. Jean-Claude Romand, Tania Head y Enric Marco compart&#237;an esos vicios narrativos, ten&#237;an los tres el don de la narraci&#243;n. Pero si Romand enga&#241;&#243; a las personas a las que quer&#237;a, y si Head enga&#241;&#243; a miles de sobrevivientes y a todo un pa&#237;s sobrecogido por los atentados, Enric Marco se burl&#243; de algo mucho m&#225;s grave e importante: se burl&#243; de la memoria del holocausto. Durante treinta a&#241;os hizo creer a todo el mundo que era el deportado n&#250;mero 6.448 en los campos de exterminio de Mauthausen y Flossenburg. Sus v&#237;vidos relatos hicieron llorar a miles de personas. Imparti&#243; conferencias (ciento veinte al a&#241;o), public&#243; libros, recibi&#243; honores, fue escuchado y respetado hasta que un historiador llamado Benito Bermejo descubri&#243; y demostr&#243; la supercher&#237;a. "Se apropi&#243; de nuestro sufrimiento", resumi&#243; una de las verdaderas supervivientes. No puede aducirse en su descargo que Enric Marco ment&#237;a para hacer el bien o para propagar una verdad, porque si el testigo es falso puede pensarse que es falso todo lo dem&#225;s, y se abre entonces una puerta insidiosa a la negaci&#243;n de los mismos hechos que se pretende publicitar. Enric Marco, a quien la vanidad lo hizo querer convertirse en v&#237;ctima, es hoy un (&#191;involuntario?) h&#233;roe de las teor&#237;as negacionistas. Mario Vargas Llosa, adem&#225;s de repugnancia moral, expresa su admiraci&#243;n por las capacidades narrativas de este personaje: "para perpetrar una farsa de este calibre no basta con carecer de escr&#250;pulos; es preciso ser un fabulador excepcional, un eximio histri&#243;n". 



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    <title>Falsificadores: Jean-Claude Romand, Tania Head, Enric Marco</title>
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