22 Jul 2008

La verdad del toreo

Escrito por: jmsl el 22 Jul 2008 - URL Permanente

En los últimos quince o veinte años del toreo, y sobre todo a partir de las cogidas mortales de Yiyo y Paquirri, hemos convertido este mundo en algo distinto, en una fiesta con poco riesgo y sobre todo alguna de nuestras llamadas figuras contemporáneas han basado su toreo en una exquisita aplicación de la técnica con múltiples toques en los cites y en el transcurso de los pases y con una colocación estudiada en la que es difícil, aunque desde luego no imposible, que los toros puedan coger. Las escuelas taurinas han fomentado, además de una cierta uniformidad, solo digo cierta, este concepto de toreo técnico y bastante alejado de la autenticidad, de lo que siempre hemos llamado, hondura, pureza, verdad…

Por si fuera poco un aluvión de empresarios, ganaderos, incluso de apoderados, muchos de ellos procedentes del sector de la construcción y de otras ramas industriales han implantado una fiesta edulcorada, magnificando a supuestas figuras del toreo y convirtiendo a veces el toreo en un ballet con algún riesgo, en el que la cogida se ha considerado mas un accidente que algo natural e innato con la fiesta misma.

Un montón de periodistas taurinos de facultad, poco aficionados y mas puestos en las técnicas del marketing que en la pura afición al toro, administran a su antojo quien si y quien no, viviendo a la sombra de algunas de las figuras actuales e incluso manteniendo programas radiofónicos con una dictadura hacia los toreros, que se dejan, mas propia de un mundo hortera que del autentico mundo del toro. No podemos comprender como se puede molestar a un torero que ellos llaman figura, a las dos de la mañana interrumpiendo su descanso, tras lo que se supone ha sido una dura tarde ante dos toros, haciéndole luego una entrevista insulsa en la que, eso si, se halaga la vanidad del torero hasta el extremo pero no se aporta absolutamente nada al verdadero aficionado que se le trata a veces como si fuese un pobre imbecil.

Por otra parte tenemos a los aficionados advenedizos, que leen incluso diccionarios taurinos y supuestas enciclopedias de los periodistas que citamos, con términos equivocados y que son capaces de confundir una estocada perpendicular con una ladeada o un bajonazo con una espada desprendida. Ahora los aficionados no se aprecian por su fidelidad al espectáculo taurino, por su formación, bebiendo en las fuentes de los antiguos sino en quien es más amigos de toreros y quien ha compartido más comidas o wiskis con empresarios o ganaderos.

Con todos estos elementos hemos creado un mundo de los toros en el que nos acostumbramos a ver corridas aburridas, toreros mal colocados y fuera de sitio y aplicando esa técnica de la que hablamos y un montón de pases rectilíneos o echando al toro fuera de su trayectoria natural aplicando en la embestida los oportunos toques para desviar, con el menos riesgo posible, la trayectoria del toro.

Después de exponer, aunque de forma poco profunda, como los toreros de ahora, toda esta situación, podemos valorar mejor el fenómeno producido por José Tomás y su forma de entender el toreo, su alejamiento de los círculos taurinos habituales y su conducta con los medios de comunicación.

Primero he de decir que José Tomás no es un fenómeno de ahora y aunque ha estado retirado de los ruedos cuatro temporadas, la mayoría de los aficionados siempre pensamos que era el Mesías del toreo esperado. Ya desde novillero, en su presentación en España, recordemos que su rodaje de novillero lo hizo en América y sobre todo en México, pudimos apreciar que este torero era distinto y así lo ha demostrado a lo largo de todos estos años, incluso de los que ha estado retirado. Porque no olvidemos que su retiro vino por las incompresibles o no tanto, presiones y criticas feroces de un importante sector de los medios periodísticos y taurinos.

Y es que no nos engañemos José Tomas ha dejado al descubierto esta tinglado montado en torno a una fiesta postmoderna donde podemos ver un ferial de San Isidro de 30 tardes sin que un solo torero corte dos orejas en las Ventas, con toda la naturalidad del mundo. La comodidad en el toreo de los que ahora se autoproclaman, como figuras del toreo y digo autoproclaman porque no los ha elevado a tal categoría tanto el aficionado sino el mangoneo de muchos periodistas taurinos con la connivencia de los círculos taurinos, se ha puesto al descubierto cuando ha llegado un torero que no utiliza los famosos toques, que lleva al toro detrás de la cadera, que se coloca en el lugar que hay que colocarse sin darle ese sitio que tanto nos duele en los oidos escuchar una y otra vez por parte de los que dicen saber de toros y le da todas las ventajas al toro que no sean las de llevarle toreado con un concepto hondo, profundo, autentico del toreo mas clásico, mas antiguo, aunque evolucionado al concepto impuesto por nuestros clásicos de parar, templar y mandar.

Pero hay un pero y ese es que en ese lugar y con ese toreo los toros cogen y cogen mucho y las cogidas no son un accidente sino algo consustancial con el toreo. Por otra parte la vergüenza torera de triunfar como sea, con el toro que embiste y con el marrajo también produce cogidas. Un torero que torea, porque seria imposible mas con su concepto del toreo, veinte o treinta corridas, no quiere engañar a nadie y pone su verdad que es la única verdad del toreo, entre su cuerpo, la muleta y el toro y eso conlleva a veces cogidas indeseadas.

Pero José Tomas tampoco se queda en la verdad en su toreo, se aleja conscientemente de los círculos taurinos y suele tener apoderados independientes y sobre todo piensa que no tiene mucho que decir que no sea en el ruedo. No es verdad que no hable o no conceda entrevistas lo hace, pero no a las dos de la madrugada dormitando en la furgoneta de toreros sino en medios importantes que den importancia a lo que hace en el ruedo y a su toreo, sin falsas vanidades ni amistades peligrosas.

Pero aquí viene una de las mayores falsedades difundidas sobre José y es que no quiere TV. No es verdad: no quiere TV de cualquier manera y sin que el pueda decidir sobre su imagen y los derechos de la misma. Para que todos lo entendamos no quiere un contrato en el que vaya, sin posibilidad de discusión, incluidos sus derechos sobre la retransmisión televisiva. Es incomprensible que los demás compañeros no le sigan en los que es una de las mayores injusticias del mundo taurino actual.

Pero el, no necesita televisiones ni entrevistas radiofónicas, su verdad está en el ruedo sus declaraciones con la muleta y el capote, su derechos de imagen son los de su sangre derramada en el ruedo, por eso llena cada plaza en la que actúa, por eso meses antes los pedidos de entradas desbordan a los empresarios. Ir a ver a José Tomás es ver la verdad de la fiesta y si el toro acompaña, veremos torear con una autenticidad, un arte, he dicho arte sí y con mayúsculas y una vergüenza torera única y por tanto extraña en el mundo actual. Los toros no son un ballet sin riesgo, nuestros toreros muertos lo atestiguan, las cogidas no son equivocaciones ni accidentes, la vida y la muerte está en el ruedo, la gloria y la sangre también y al toro hay que darle todas las ventajas posibles para que el toreo se eleve de verdad a la categoría de arte, un arte con gloria.

Este artículo ha sido escrito como colaboración puntual para este blog por un aficionado a los toros y abonado de la Plaza de toros de Las Ventas desde hace más de veinte años.

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