13 May 2008

Que tiempos aquellos

Escrito por: jnistrom el 13 May 2008 - URL Permanente

Después de un fin de semana de lo más complicado y de una jornada de domingo agotadora (jugar, mejor dicho dirigir, ocho partidos con los niños en Ourense a 30 grados deja cansado al más pintado) el que esto escribe y suscribe tuvo que hacer jornada de reflexión y descanso el lunes para volver a lograr que los biorritmos estuviesen en los niveles habituales. Llegado el martes, tras otra buena jornada de trabajo y con todo el sofá a mi disposición y resuelto a ver algo la caja tonta después de varios días, va y llega mi hermano con todo un documento histórico. Me llega a las once de la noche con la memoria de la liga de verano carballesa de 1992, ahí es nada, una de las primeras ediciones de la competición de baloncesto por excelencia de los veranos de buena parte de la juventud carballesa y no carballesa. Comprenderán que el sofá se quedo sin su digno huésped y que me puse a leer y releer las páginas de ese álbum, creado con mimo y celo por uno de los artífices de ese torneo, Oscar Padín, todo un genio. Para los que llevan poco tiempo en esto del baloncesto o eran muy jóvenes cuando surgió esta idea, el torneo nació dentro del Fogar da Xuventude, o para ser más precisos en el Teleclub. Ahí, una serie de chavales, sin ningún fin económico decidieron montar un torneo de baloncesto en los meses de julio y de agosto. La idea era buena y para la primera edición, espero que la memoria no me falle, los jugadores se apuntaban y después se iban distribuyendo por equipos, en una especie de “draft” local. Lo que en principio iba a ser un torneo casi de carácter interno, trascendió las fronteras del Teleclub y de golpe y porrazo comenzó a anotarse gente de todo el pueblo, de fuera del pueblo e incluso, como pasó en alguna edición, se llegó a anotar un equipo de Ferrol. Por cierto, para los amantes de las curiosidades, dentro de ese equipo ferrolano estaba el ahora famoso monologuista Pepo Suevos, que hasta sale en “ O show dos Tonechos”. Hechos los equipos, quedaban los horarios y las instalaciones. Los horarios, estábamos en verano y la gente iba a la playa, se colocaban a última hora de la tarde, a las siete, a las ocho y a las nueve de lunes a viernes. Con los horarios hechos nos quedaba la pista y vaya pista, el Madison de la calle, el Arena carballés, la pista de la Iglesia. Ahora que andan a vueltas con la seguridad en los parques y jardines, me da la risa con el tema de la seguridad. Creo y los que jugaron allí estarán de acuerdo conmigo, que no había nada seguro en esa pista; que si la columna del lado del Salón de Actos, los bordillos, las escaleras laterales, los árboles de las esquinas, el propio suelo,…Está claro que no era el sitio ideal pero el torneo a lo largo de sus diez años de existencia y vida siempre caló entre los jóvenes deportistas y los no deportistas porque está claro que muchos jugaban pero otros muchos pasaban sus tardes y noches tomando algo en la pista de la iglesia y echándose unas risas y porque no decirlo, tirando los tejos a alguna de las chicas que por allí pasaban. En todo esto tenía mucho que ver la organización, donde siempre sobresalía el pobre de Padín, al que siempre le caían todos los palos, pero en el que también curraban y de que manera Richard, Manolo Rivas, Juancas, Gonzalo, Alvar, Caamaño, Balboa y más gente del Fogar que espero que no se me enfaden por no citar aquí. Siempre con los horarios hechos, arbitrando, razonando con todos y eso que para razonar con alguno había que tener un máster en Psicología, elaborando las estadísticas, donde se anotaban hasta los balones recuperados, quedando hasta última hora, limpiando…

Con todo esto y con las pequeñas dimensiones de la pista los partidos eran espectáculo puro, con marcadores altísimos (varias finales llegaron a los cien puntos) y con jugadores de una clase y una técnica sensacional .Ahí comenzaron a despuntar jugadores como Taibo, Molk , Marcelino, Rubén o Roi, imberbes, con apenas catorce años cumplidos pero también había jugadores ya veteranos de una clase y una técnica espectacular como América, Eiroa, Andrade o Roberto Pazos. Por el medio, jugadores que despuntaban en otros deportes pero que aprovechaban el torneo para juntarse y jugar, como Martín, el zurdo de oro del balonmano carballés, Juan Toja, campeón gallego de lanzamiento de peso o Chesi ,el laxense, capaz de ser bueno en fútbol y en baloncesto, entre otros. Distintas generaciones que en la pista querían demostrar quien era el mejor y que empleaban todas las armas a su alcance. Aderecemos estos ingredientes en la coctelera y añadámosle el público. En algún partido llegó a haber más de doscientas personas; hasta el párroco, Don José, quedaba impresionado de la gente que allí había (más que en la iglesia), aunque más atónito quedo uno de los días en los que Roberto bajo á todos los santos del cielo en uno de los juramentos más extensos que uno recuerda y que él se encarga de recordar en numerosas ocasiones. Todo el mundo podía jugar y todo el mundo jugaba; unos para ganar pues había equipos hechos para alcanzar el título de campeón, como los famosos de Nochingan Flores, Bule, el Naranjal o Dream Team, pero también había equipos que iban a pasárselo bien, echarse unas risas o para impresionar al abundante y numeroso público masculino y femenino que presenciaba los partidos. Nombres como Ohio D´ouro o Semen Team Sexy lo dejan muy clarito. En ese sentido el torneo era de lo más democrático del mundo; todo el mundo podía jugar, practicar el baloncesto, sudar y comentar sobre lo que le viniese en gana. Todos esperábamos el verano para poder jugar, para hacer los equipos, para reírnos. De todo lo que se lleva hecho por la difusión por el baloncesto en el pueblo, creo que fue lo mejor. Por el interés de los jugadores, por el espectáculo (llegaron a realizarse concursos de mates y los de triples eran de un nivel altísimo), por el público y por la organización. Pena que se acabara y pena que nadie cogiera la organización de este torneo.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Oscar Padín

Oscar Padín dijo

En primer lugar, agradecer el "enardecimiento inmerecido" del que para mí es y será un referente baloncestístico en Carballo, al que admiro enormemente, y que es Don Joaquín Moreira. Y digo Don porque este chico lo ha sido, lo es y lo será, ante todo, un caballero.
Muchas gracias, Joaquín, porque si hay alguien que merece ser loado, ese eres tú, con tu labor tanto en el Agencia AM de Baio, como en el Artai, enseñando todo lo que tu sabes de baloncesto, que no es poco.
Me gustaría algún día gozar con tu presencia en alguna de las "pachangas" que organizamos los "restos" de aquellas ligas de verano, Richard, Caamaño, Manolo Rivas, etc.
Un humilde aficionado al deporte más bonito que existe, ba-lon-ces-to, que también expresó el seleccionador nacional, Pepu.

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