18 Jul 2012
Tenemos lo que queremos.
Para acabar con el sistema hay que dejar de trabajar para él. Hay que dejar de alimentarlo, de nutrirlo, para que enflaquezca y muera, o sencillamente, migre. Depende de nosotros. De todos los que queremos un cambio profundo. Somos personas, no objetos deseables y manipulables. No somos cifras estadísticas, ni incógnitas de una ecuación matemático-económica. Somos el pueblo, los que deben de decidir su futuro, y que no lo hacemos, porque vivimos en una democracia fantasma y cada vez más dictatorial, donde la mentira, los engaños, las falsas promesas son el pan de cada día.
Antes llegabas, pagabas y aquí paz y mañana gloria. No había IVA ni VENIA. Implantaron los impuestos para que el Estado funcionara. Y no funciona. Y cada día son más elevados para tener peores servicios. Vamos de mal en peor. Y nadie tiene responsabilidades, porque el “Estado” no deja de ser una abstracción y resulta que somos todos. Esto lo han entendido muy bien en Islandia. Y parece que va siendo hora de entenderlo en España. Nadie nos va a sacar las castañas del fuego, pero ya ni siquiera pensamos que estas sean nuestras.
Privatizar es empobrecer al Estado. Y son otros los que se enriquecen con ello. No quiero que mi dinero sirva para salvar a la banca. Quiero que mi dinero sirva para tener mejores servicios médicos y mejores escuelas. Para que a nadie le falte un techo y pueda tener la nevera llena. Esta claro que la distribución de la riqueza está desequilibrada. Si tengo que pagar las medicinas, los médicos y demás, si mis hijos cada día aprenden menos y tengo que pagar para reforzar su educación, y etcétera, etcétera, etcétera, …, que me den la libertad de elección entre pagar impuestos para que se lo lleve la banca, o pagar esos servicios mínimos que cada día nos ofrecen de peor calidad. Porque si todo se privatiza, yo quiero privatizarme también.
Mangantes sinvergüenzas que no gobiernan nunca. Sólo piensan en robar para enriquecerse. Su meta no es el bien común, sino el de unos cuantos privilegiados, que lo son desde hace siglos con el sudor de los que estamos debajo. La lastima, la gran pena, es que preferimos vivir esclavos antes de tener la libertad de decidir. La enorme pena es que lo sabemos y todas estas palabras caen en saco roto. Porque para cambiar hay primero que sacrificarse, y sólo lo hacen aquellos que lo han perdido todo o que están a punto de ello. Los demás contemplamos la hecatombe esperando que no nos ocurra nunca, a ver si salvamos el pescuezo.
Triste destino. Porque en realidad tenemos lo que queremos y nos merecemos.
Sobre este blog
SIEMPRE AMANECE
johnny-salomonUn pensamiento proyectado en el papel tiene su instante, su minuto. Al segundo siguiente todo ha cambiado. Me desdibujé y me volví a dibujar en otra nueva palabra. Y entre palabras me voy construyendo en un laberinto que tiene entrada y salida. Esa salida que no tiene continuación en este mismo mundo y que se recrea por brillar con luz propia.
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
juande dijo
Hola, tocayo. Celebro volver a saber de ti.
Espero que, aunque esté lejos, me cuides bien las peras.
Nosotros los escritores pocas veces nos metemos en berenjenales directos de la política, pero cuando uno lo hace… es para escucharle… y me gusta un montón lo que aquí nos dejas.
A grandes verdades, lo escrito que perdure para siempre:
«Para acabar con el sistema hay que dejar de trabajar para él.»
«Nos somos cifras estadísticas, ni incógnitas de una ecuación matemático-económica.»
«Somos el pueblo, los que deben de decidir su futuro»
«Privatizar es empobrecer al Estado. Y son otros los que se enriquecen con ello.»
«No quiero que mi dinero sirva para salvar a la banca.»
«Quiero que mi dinero sirva para tener mejores servicios médicos y mejores escuelas. Para que a nadie le falte un techo y pueda tener la nevera llena.»
«Está claro que la distribución de la riqueza está desequilibrada.»
«Mangantes sinvergüenzas que no gobiernan nunca. Sólo piensan en robar para enriquecerse.»
«Su meta no es el bien común, sino el de unos cuantos privilegiados»
El problema, no obstante, continúa siendo que somos pocos los que lo entendemos. Un grupo excesivamente numeroso, que también es el pueblo, continúa leyendo estos contenidos ―una vez más en la historia de la sociedad― solo como atractivo de alguien que escribe bien. Y al momento se le olvida… lo recuerda como mucho luego un rato para comentarlo mientras toma una cerveza con los amigos… pero ni se le pasa por la cabeza en el momento decisivo, después, en las elecciones, que es cuando realmente tiene el pueblo un arma muy poderosa si es consciente de utilizarla.
Creo que debemos detenernos, sentarnos, y pensar.
〜 〜
º . . º
V
Un abrazo.
∏ _ ∏…♣ ♣ ♣… Juande, Auxiliar Sanitario indignado …♣ ♣ ♣...∏ _ ∏
johnny-salomon dijo
Gracias, Robaperas. Se agradecen como siempre tus palabras y tu visita. Estuve en la página indicada y vi tus libros, todos interesantes. Me alegro mucho por ti. No pares nunca. Un fuerte abrazo.
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