03 Abr 2013
Pequeños detalles
Explicarte lo que siento cuando intentas calmarme es elevarme al cielo. Al cielo de tus ojos llenos de amor y de ternura, cuando me salvas de esas tormentas que me azuzan y me descolocan, con tal precisión, que hay veces que se agolpan las lágrimas y quisiera llorar en tu amado pecho. Y me enternece amarte, y en el beso toda la negritud de mi corazón se disipa.
Explicarte lo que siento cuando me acaricias, en tu abrazo de apoyo, en tu cálido calor de amante compañera, es planear por un cielo calmo y soleado. Y lo acepto con total entrega, en plenitud, amándote con cada átomo de mi humilde ser, disfrutando de ti, saboreando el instante, proyectándome en lo que me ofreces y desechando aquello que no soy y que a veces me atormenta.
Y a veces te preguntas por qué te amo. No es que lo dudes, es que te subestimas. Que la maravilla y la belleza crecen contigo y ni siquiera lo sabes, ignorando que la vida está ahí y se te ofrece llena, que nada hay vacío a tu paso, que en tu caminar la vida se inclina hacía ti para besarte. ¡Alma de Cristal, qué no hay que intentar ser como se es, porque ya eres sin propósito alguno!
Sólo me apena, porque soy un hombre apenado, que en la inmensidad de tus ojos tenga que ver el consuelo, y no poderte dar esa alegría y esa felicidad que te mereces. Me entristece verme así por tantas y tantas cosas, y no darte siempre esa sonrisa que se merece tu alma. Pero, hasta en ello, mi amor, estoy cambiando. Y tiendo a mejorar para mejorar todos.
Y al final, he sido capaz de explicártelo, o eso creo, y he sentido la gloria de sentirte, y no dar por alto los pequeños y maravillosos detalles, que siempre nos acompañan.
02 Abr 2013
El caracol
Sentirse como el caracol tras días de incesante lluvia. Agazapado en la sombra, esperando que el Sol arrancara entre las nubes, y la luz tomase la dimensión requerida después de la oscuridad. Y así fue. Y brilló el Sol y las nubes se fueron disipando, alargando, y pudo asomar su minúscula cabeza de nuevo al mundo.
Y tras arrastrarse babeante un buen trecho de aquel muro vertical, la luz y el calor le dieron de pleno, aunque quedase por un instante deslumbrado. Y lo que vio no le gusto nada. Otros en ascensión lenta ya habían llenado de baba mil recorridos a ninguna parte. Baba seca que brillaba en iridiscencias de colores. Y oyó voces y gritos. E insultos y violencia. Vida y muerte se entretejían en aquel muro de caracoles cabreados por abrirse camino a ninguna parte.
Y sintió pavor y hastío, y soltándose del muro, voló y cayó sobre un manto de yerba y yedra húmedas, y adentrándose en ellas encontró un lugar confortable donde embutirse de nuevo en si mismo, y pensó: Hoy no es un buen día para engañarme de nuevo y enfrentarme a las mentiras de siempre. Y relajándose, durmió un profundo sueño. Sueño de muerte, cansado de arrastrarse en su triste condición de caracol hambriento.
22 Mar 2013
Palabras sin rima
Nuevo libro, recopilación de pequeñas reflexiones, que en su edición impresa consta de cien ejemplares, todos ellos númerados y firmados por mi. Ya están dando la vuelta al mundo. Partidario de la Cultura Libre el libro es gratis. Y dado el pequeño número que me he podido permitir, es mi deseo que llegue al mayor número de lectores posible. Por este motivo también lo he publicado en formato epub y aquí os pongo el enlace para que os lo podais descargar:
Palabras sin rima en pdf.
Palabras sin rima en epub.
Y aquí os dejo la cubierta del libro:

Que lo disfruteis. Besos y abrazos.
11 Mar 2013
Carta abierta a María Jesus Vegas Torres, magistrada de la sala decima del TSJM
Muy desestimada señora Vegas Torres:
Permitame presentarme previamente, pues estoy seguro que desconoce quien soy. Mi nombre es Juan Calleja, padre de Juan Calleja Rincón, con lo que entiendo es suficiente para que usted me ubique.
El motivo de esta es claro: no estoy para nada conforme con su sentencia. No sólo es injusta por obviar y mal interpretar lo que ya hay, sino además por estar poco informada. Supuestamente, como cualquier juez, se ciñe a pruebas presentadas, y evidentemente sin moverse de su mesa de despacho, entre otros motivos porque no da a basto, dada la saturación que se padece en este nuestro país por razones claras y precisas. Y me explico.
Usted hace caso omiso de todo lo presentado por la acusación particular, y se ciñe al peritaje de la compañía de seguros (de la que me guardo el nombre), que protege los intereses de la Comunidad de Madrid. Me gustaría saber por qué, ya que no lo explica en sentencia, porque con ello parece más que salvaguarda los intereses de la Administración, que los de los particulares, al no dar importancia a sus pruebas.
Dice ceñirse a lo que expone la Guardia Civil, pero discúlpeme, usted lo mal interpreta y tergiversa. En ningún momento en su atestado la Guardia Civil hace mención a la velocidad que iba mi hijo y sólo indica lo que ya bien sabemos: "Velocidad "inadecuada" para el trazado curvo de la vía". Inadecuada no es lo mismo que excesiva, y sino mire usted el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Excesiva lo dice usted y el perito de la compañía de seguros. Inadecuada deja el campo abierto a que como el trazado curvo esta mal, peralte cambiado entre otros, cualquier velocidad es imprudente, o adivine cuál es la prudente. Porque esa curva el día del accidente estaba señalizada a 100 km/hora, y días después la rebajaron a 80. ¿Por qué sería?
La Guardia Civil se encuentra maniatada, porque lo que se supone un servicio a la ciudadanía, se reduce en un servicio al Estado, que amenaza, expedienta y expulsa, como es sabido por todos. Menos por usted. Y con ello se encuentran con las manos atadas y sin poder pronunciarse con la verdad por delante, dejando caer pequeñas sutilezas, que una magistrada como usted mal interpreta y tergiversa, o es incapaz de encontrar.
Cuando la velocidad en un accidente es una de las causas por lo que se produce, y usted habrá visto muchos atestados de la Guardia Civil, este lo indica, incluyendo la velocidad si esta ha propasado los limites. Y entonces se expone claramente que es exceso de velocidad. Mi hijo iba a menos de 85 km/hora en una curva que marcaba a cien. Pero, claro, eso parece ser que no exime al conductor, pues como conductor no debemos de confiar en la señalización de las carreteras que hace la DGT, porque no son ciertas, ¿no? Es decir, que cuando salimos por carretera debemos de imaginar que vamos por el desierto, sin señales, sin lineas, sin letreros y hasta sin carretera, porque somos aventureros del París-Dakar. Pues, mire, no es así. ¿Y sabe usted por qué? Porque parte de mis impuestos van para que esas carreteras estén en buenas condiciones y poder confiar y fiarme de ellas. Pero, mi dinero, parece ser, va a otros lados.
Sabrá lo que es la fuerza centrípeta. Si mi hijo hubiera ido a los 130 km/hora que indica el peritaje de la compañía de seguros, dada la curva y sus características, se hubiera estampado contra el quitamiedos de la derecha, dado que la curva era a la izquierda, y no le hubiera dado tiempo a rectificar a esa velocidad si aplicamos las leyes de Newton. Pero, no fue así, si no que se salió por la izquierda, que no tenía barreras de protección para frenar el vehículo en cualquier tipo de accidente. Y usted también a eso le ha quitado importancia, lo ha desestimado. Esto se ve perfectamente en el vídeo que grabó la madre de mi hijo, Esther, y que tampoco ha tenido en cuenta. Y eso que el señor que conducía, como se demostró, iba a 80 km/hora, velocidad permitida en ese momento por las señales de la DGT, ya cambiadas, pero insuficientes, y con mejores condiciones climatológicas se salió de la carretera, porque el quitamiedos estaba completamente destrozado y no le freno, sino que le hizo volcar sobre sí mismo y dar varias vueltas de campana. Basta mirar para darse cuenta. Se salvo, gracias a Dios. El iba en un Jaguar y mi hijo en un Polo. Lamentamos ser tan pobres, hasta para eso.
Dice usted en la sentencia: "El conductor debió adecuar la velocidad de su vehículo a las características y el estado de la vía y a las condiciones meteorológicas, pues es conocido por todo conductor que el pavimento mojado disminuye la adherencia de las ruedas a la carretera y la hace más deslizante". Correcto. Pero aplicando la misma regla de tres, las Administraciones pertinentes deben de adecuar la vía para esas condiciones meteorológicas, pues es por ellas igualmente conocidas. No exima a las Administraciones de su responsabilidad, señora, que es lo que ha hecho. El coche de mi hijo hizo aquaplaning, a la velocidad permitida en ese momento por las señales de la DGT, porque el asfalto era cristal, no drenaba y estaba hecho una porquería, además de tener el peralte cambiado.
Y señora, infórmese y tenga en cuenta los hechos. Mi hijo no ha sido el único que ha perdido la vida en esa curva, llamada "La curva de la Muerte". Por algo llevará ese sobrenombre. Y si ha visto las estadísticas, que estoy seguro de ello, pero que también ha desestimado, sabrá que La M-607 siempre ha sido una de las carreteras más peligrosas de la región. Según datos de 2010, registraba una media de siete accidentes por semana, según los datos de la Dirección General de Tráfico desde 2008. En ese periodo fallecieron nueve personas en la carretera de Colmenar, 21 resultaron heridas graves y 426, leves. Los datos cantan y son vidas humanas.
Sin embargo la Justicia suple los daños morales y demás, en dinero. ¿Cómo sino hacerlo, verdad? Pues, miré usted, tiene que haber responsables que han salido de rositas, entre otros motivos, porque usted que aplica las leyes e imparte justicia lo permite. Claro, su juzgado es de lo contencioso-administrativo. Se entra en política y tenemos la poca vergüenza y la desfachatez de hacer responsable en un 90% de su muerte a un joven de 22 años, que cumplía todos los requisitos legales en su conducción. Es decir, que se suicido, consciente del estado de la carretera, o inconscientemente. Porque los conductores somos responsables al cien por cien hasta del cambio climático. Miré usted. Las estadísticas de la DGT son claras. El 34% de la responsabilidad de los accidentes de tráfico son por el mal estado de las carreteras, mala señalización, etc. Un 34% sólo, gracias a sentencias como la suya. Si se impartiera verdadera justicia, sin polítiqueos y sin asuntos monetarios de por medio, ¿dónde estarían esas estadísticas?
Y tiene encima la desfachatez de aplicar, ya que todo se resuelve con dinero, los baremos que utilizan las compañías de seguros, como si fuesen instituciones creíbles. Señora, son empresas particulares que velan por sus intereses. Y usted es una magistrada pública, que como reza el slogan del Poder Judicial, "La Justicia a tu servicio". Hoy en día me pregunto a servicio de quién. La vida de mi hijo vale 115.000 euros. Señora, le aseguro, que ni con cien millones me restituyen a mi hijo. Así que no me vale. Y como bien habrá leído al principio estoy libre de cualquier indemnización.
Creía poco en la Justicia y en su independencia de otros poderes. Ahora ya nada. Y perdóneme que ponga en duda su credibilidad e integridad. Ya sólo me restaba escribir esta carta, en la que creo he sido condescendiente con usted, a pesar de ser un padre más que herido. Y no me he agarrado a ello en ningún momento, sino a los hechos, que usted ha obviado en todo momento. Allá su conciencia. Usted ha sentenciado a mi hijo a ser culpable de su propia muerte. Ha manchado, mancillado y ultrajado su nombre, y el de todos aquellos que le echamos de menos de corazón. Y perdóneme también que no me despida de su señoría. No estoy de humor.
Firmado: Juan Calleja, padre de Juan.
Para más información, pincha aquí .
15 Dic 2012
Construir la vida.
Hay una realidad, pero infinitas formas de interpretarla. Los escritores nos las muestran cada vez que se atreven a tomar el teclado y van llenando páginas en blanco. Pero, no hace falta ser escritor para crear nuestra propia realidad. De hecho lo hacemos constantemente. Y en ello influyen nuestras vivencias, nuestra experiencia, nuestros conocimientos…
Ahora estás leyendo estas líneas. Y tu cabeza a su vez interpretándolas. Tal vez la conclusión que saques nada tenga que ver con la verdadera intencionalidad del que las ha escrito. Porque tus pensamientos te harán volar por otros senderos. Para quien odia la vida es una mierda. Para quien ama es una maravilla. Vivimos el mismo mundo, pero lo vemos de distintas formas.
Si nuestro cometido en él es ser felices y sabemos como hacerlo, ¿por qué divagamos? Es sencillo, porque es suficiente una gota de añil en un vaso de agua, para que esta pierda su claridad. Son tantas y tantas las gotas que derraman en nuestros pensamientos, son tantas las que luego derramamos nosotros mismos con ellos, que perdemos con facilidad el verdadero Norte de nuestras vidas.
Pensamos demasiado y mal. Inés y Juan se despidieron aquel día felices y contentos tras su tercera cita. Ambos se atraían. El final fue un beso, un leve beso que les hizo brincar el corazón. Tras él se dijeron adiós, hasta la próxima, que ambos deseaban con todas sus fuerzas, porque incluso les costó separarse en aquel instante.
Y él comenzó a pensar, surgieron sus miedos, sus frustraciones pasadas,… todas las gotas de añil que se habían derramado a lo largo de su vida, y que le llevaron a cegarle el entendimiento del ahora, para proyectar futuros engañosos: “Soy feo, ¿cómo puedo gustarle? Además la tengo pequeña, que cuando la vea, seguro la defraudaré.” Y a partir de ahí llegó el desastre: “Inés, no sé, no veo limpieza en su mirada. Seguro que me está engañando y que me quiere por mi dinero. Es absurdo y me pasará lo de siempre, que acabaré solo y mal herido. Lo mejor será alejarme o tratarla como a un lío más. Tal vez no me guste tanto. Ya veremos”.
Y más añil que fue echando encima. Y ella también había pensado: “No sé. Hubo un momento que me encontré con la mirada de Jorge antes de que se pusiera a insultarme. Tal vez Juan sea otro maltratador. Me gusta, pero tampoco es para tanto. Además tengo miedo y vergüenza de que vea mis tetas caídas. ¿Y si no le gusto? Será mejor que me ande con pies de plomo. Tal vez deje pasar un tiempo antes de verle. No quiero sorpresas”.
Y el beso, aquel latido de sus corazones, se perdió en el aire como si nunca hubiera sido. Y a la siguiente vez que se vieron ambos, la realidad ya no era la misma, porque no hubo un adiós en sus cabezas, que siguieron pensando otra realidad inexistente, pero por pensada, vivida. La verdad se había distorsionado de tal forma, que ya era otra realidad, ficticia, donde los miedos, las frustraciones, los desengaños pasados, habían construido un muro infranqueable.
Pensamos demasiado. Y lo peor de todo: dejamos que esos pensamientos gobiernen nuestra vida. No somos nosotros, aunque pensemos que nos pertenecen. Son nuestro peor enemigo. Algunos lo llaman intuición, pero son sólo miedos. Y así vivimos en un mundo lleno de mentiras. Lo mejor de todo es que Inés no tenía las tetas caídas ni Juan la tenía pequeña. Es cómo ellos se ven, cómo incluso alguien alguna vez les hizo verse. Y nada, absolutamente nada, tenía que ver con la verdadera realidad de sus almas, porque ya que miramos y pensamos más allá de nuestras propias realidades, vayamos más lejos y descubriremos otros mundos, que se encuentran al final de la punta de nuestras narices.
Y de este modo, es muy probable que ni a Inés ni a Juan les hubiera importado nada de ello. Sólo que se atraían y hubieran podido amarse de verdad. Pero eso quedó atrás, como tantas y tantas cosas, sin retorno. Sin embargo sí, accionaré con la convicción de que a partir de hoy, ahora mismo, dejaré mis pensamientos en el parking del olvido, porque quiero ser yo, y no otro, ni siquiera mis pensamientos, quien construya mi vida.
12 Dic 2012
Catastrofismo.
Diciembre trascurre impertérrito. Y esa fatídica fecha maya, que caerá del calendario como tantas y tantas otras. Y a esperar la siguiente fecha, de alguien que habrá dicho que se acabará también el mundo en el futuro. Llevo observando esto desde que tengo memoria. Pero, no nos podemos quitar esas ganas de que se vaya todo al garete. En algunos son ganas de cambio. En otros se produce por un profundo tedio a la vida.
Si para cambiar el orden tenemos que matarnos unos a otros, sinceramente, no hemos evolucionado nada. Continuamos tan chimpancés como antaño. Y que me perdonen los chimpancés, porque si por ellos dependiera estaríamos mucho mejor. Porque alegar que somos muchos, que hay superpoblación, que esto es un asco, etc., etc., etc., son vanas excusas que nos han insuflado en la cabeza.
Y esto me recuerda que siempre se ha dicho que vivimos, en el caso de España, que es lo mismo para el resto del mundo, en menos de un diez por ciento del territorio nacional. El otro noventa esta vacío. Y más que se va quedando, con pueblos abandonados a lo largo y ancho de la geografía. Grandes núcleos urbanos, porque entendemos que esa es la sociedad del bienestar.
“- ¿Qué vas a hacer este domingo? - Me iré con la familia al centro comercial a dar un paseo”. Ya no es un futuro, es nuestro presente. ¿Cómo con esos parámetros no vamos a querer tener un fin del mundo detrás de otro, sobre todo después de volver del centro comercial? Creo que nos deprimimos solitos, sin ayuda de nadie. O si, que es evidente que alguien quiere que esto sea así.
Cada día me da más la sensación de que somos reses, ganado engordando en un “mundo feliz”, y destinados al matadero. Esto no es vida. La vida es la que llevan aquellos a los que alimentamos. Y da igual lo que hagas, con lo que llenes tu tiempo. Si bien ves la tele, eres futbolero o te gusta escribir novelas policíacas o componer canciones. Es lo mismo. Seguimos todos dormidos en no se sabe qué estratosfera, esperando que ocurra el milagro.
Pero, el milagro consiste en ascender, en dejar de ser alimento, para convertirnos en depredadores. Soñamos con la lotería, soñamos con dejar de trabajar… Simplemente soñamos. Y es todo mucho más sencillo. Tan sencillo como que no necesitamos absolutamente nada de ello. Sólo tomar las riendas de nuestra vida, decidir, y que no sean otros y su sistema los que las lleven.
Vivimos atemorizados. A perder el trabajo, a no poder mantener a la prole, a que no nos alcance para pagar la hipoteca… Tantos y tantos miedos con los que nos tienen domeñados, que no hay día que no nos miremos al espejo y en el fondo nos demos pena. Tenemos lo que queremos. Así de sencillo. Y ahora esperamos el fin de mundo como el que espera una primitiva.
12 Oct 2012
Luz y sombra.
Día gris y claro. Sombras y luces. Nubes y azules. Penas y alegrías. Mano lenta para sacar el revolver. Mente espesa para escuchar a la musa. Un día plomizo donde el sol tímidamente asoma. Y ha bastado la nota de un piano para que se rompiera la membrana de mi corazón, y una bilis negra ha alcanzado a entristecerme.
Veo las nubes correr. Nunca se quedan. Nada se queda. Todo pasa. Todo es efímero. Pero, tú siempre estarás aquí mientras yo viva. Sé que fuiste, aunque ahora seas un sueño. La pena es haberte sobrevivido. Nunca tuvo que ser así. Y me propongo esbozar una sonrisa pensando en la tuya. Y lo consigo. Pero pasa como las nubes, como el tiempo, como de la luz a la sombra.
Esbozaré una de nuevo, joven y fresca. Todo me recuerda que te he perdido, hasta los sueños, porque hoy me desperté pensando qué me habían quitado, y recordé que un día la vida decidió llevarte. Porque vida y muerte es lo mismo para los que nos quedamos. Porque el tiempo es una abstracción dolorosa cuando parten los amados.
De nuevo sonrió. Ya no es una mueca esbozada. He superado el trance de lo imprevisible y he tomado las riendas. Pero, no se van estas ganas de llorar y de regar el mundo. Si al menos lloviese en la calle y viera el agua correr por los sucios cristales. Pero las nubes viajan demasiado deprisa. Otros cometidos les esperan y trascurren delante de mis ojos llevándose las penas y trayéndome otras. Pompas de algodón manido y roto.
Día gris soleado, que un sol en penumbra me dice que he de rehacerme de nuevo. Un día más. Otro más. Y abrazarme a lo que tengo y a lo que amo. Y ahí está el dilema, porque a ti te amo más que nunca y no puedo abrazarte.
16 Sep 2012
El tiempo detenido.
Hay un tiempo detenido. Una historia vivida, que se repite incesantemente, tan real como cuando aconteció, con las mismas sensaciones, con el mismo dolor, que no se supera nunca. Se aprende a vivir con ella, con el recuerdo imborrable, donde la memoria punza con lanza acerada. Hay hechos que no debería de vivir ningún hombre ni mujer, pero la vida los trae con crueldad absoluta y no son ninguna opción.
Hay un tiempo detenido y siempre rememorado que surge de ese dolor. Antiguos recuerdos que hacen brotar la lágrima feliz, mezclada con una infinita ternura. Es lo que queda para que la herida no sea mortal. Es el nácar que crea la perla y que envuelve la pena. Porque siempre hay un tiempo para todo, hasta para postrarse ante la muerte.
Hay un tiempo detenido, perpetuo en si. Un siempre “parece que fue ayer”. Un siempre ayer que hace que nos bañemos en mares de nostalgia y soledad, porque ello hay que sufrirlo solo, en otro tiempo silencioso, para que la tristeza no se expanda como una plaga, y se tizne el mundo de amargura. Y recrear el puzzle entre lágrimas, que hacen que la perla se haga más hermosa.
Hay un tiempo detenido que da paso a otro lleno de ausencias y extrañezas. Y en él fluye el amor tras una tormenta prodigiosa, para trascurrir como mansos arroyos por tierras yermas. No es resignación, sino aceptación infinita, porque hay un tiempo, el ahora, continuo e incesante, que te dice, no te quedes atrás y vive, porque sólo ha sido un sueño, el de una realidad revivida. La noche a veces trae carne recreada. Es la materia de los sueños.
02 Sep 2012
Sueños, nubes y lágrimas.
Hay días tristes. Y otros más tristes. A veces un simple sueño nocturno es suficiente para empezar el día sumido en una tristeza añeja, por un recuerdo apenado, por un futuro trágico. Sacamos archivos dolorosos como el que extrae cartas de una baraja. Y mientras cae la tarde, fresca, de acortados días, girando en este planeta maravilloso hacía un otoño prodigioso, observamos el cielo llenándonos de eternidad.
La necesaria para estar en tranquilidad unos instantes. La gota precisa para inundarnos de una paz melancólica. Pero eso nos engrandece. Dos lágrimas inusuales surcan nuestras mejillas, mientras que otras ahogan nuestros ojos, refrescando la mirada. Es el momento de la aceptación infinita. Y el amor fluye como de un surtidor de agua. Unas simples nubes, magnificas a su vez, han sido la causa del desborde.
Y desbordados admiramos el mundo, caminando hacía la noche. Y nos llenamos de arrullo y de ternura. Es entonces cuando quiero abrazarte, apretarte y sentirte. Cuando te fundes y un canibalismo voraz me inunda y te beso intentando capturar tu esencia. Y en ello, también me proyecto, me disuelvo, me mezclo, e integrado vuelo por ese cielo donde parece que todo está escrito.
25 Ago 2012
Miedos.
Miedos de adulto. Miedo a tomar decisiones, a la muerte ajena. Miedo al propio miedo, al hecho de sentirlo, de venirse abajo. Miedo a la frustración más desastrosa: la del abandono. La de no valorar toda una carrera triunfal, después de mil obstáculos. O, quizá, de darte cuenta, que no ha sido tal. Solo un espejismo y un credo. Al final, nada. Un sueño desvanecido.
Y el miedo. El miedo. El miedo. Que como una bestia feroz, como un perro de presa, te muerde en el estomago, sin soltarte. Y es tal el dolor y la impotencia, que te hundes y lloras como un niño desvalido. Y te acuerdas de tu madre: “¡Mamá, ayúdame!” Porque el niño surge, con toda esa autocompasión odiosa.
Y el llanto se hace caudal y mar oscuro y océano profundo, de abismos de dolor. Y en la oscuridad sangrante, el miedo toma forma, y las luces de esperanza son peces abisales, de afilados dientes y formas monstruosas. Y más miedo te entra y no hay escapatoria, y surge el pánico, la angustia y la muerte. Pero, sigues, vivo, con el miedo latente, escondido en tu mente, esperando que desfallezcas, para volverte a morder. Ese miedo, mi miedo, enriquecido con la memoria, fugaz, austera, a veces engañosa, de otros miedos, que no dejan de ser los mismos de siempre.
Ese fantasma negro, que vive conmigo, amordazando a mi sombra, confundiéndose con ella en la negrura de la noche. Y me persigue pegado a mis talones y me susurra al oído palabras que unas veces no entiendo y otras, claras como el agua, me dicen: “Ten miedo a vivir”.
Sobre este blog
SIEMPRE AMANECE
johnny-salomonUn pensamiento proyectado en el papel tiene su instante, su minuto. Al segundo siguiente todo ha cambiado. Me desdibujé y me volví a dibujar en otra nueva palabra. Y entre palabras me voy construyendo en un laberinto que tiene entrada y salida. Esa salida que no tiene continuación en este mismo mundo y que se recrea por brillar con luz propia.
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