12 Oct 2008

“EL CABALLERO, LA JOVEN ESTUDIANTE Y EL POEMA”

Escrito por: johnny-salomon el 12 Oct 2008 - URL Permanente

Y ya ahítos de llanto, se miraron a los ojos y rompieron a reír estruendosamente, que si bien el llanto tiene su parte, es la risa el polo opuesto y el que se encuentra a las puertas de todo pensamiento, aunque no sabían a ciencia cierta el motivo de ella. Pero, el animo se les elevó a la que el sol iba bajando en el horizonte de aquella playa que empezaba a ser mágica. Y silbando llamó a Sayid y a Rasputín que se encontraban jugando con las olas. Y estos acudieron, el can con un palo en la boca y el caballo queriéndoselo quitar en ingenuas intentonas. Y ofrecióselo a la muchacha, que encantada lo tomo y de un grácil salto se puso de pie para poder jugar con el perro.

- ¿Sabéis que creo, caballero? –le preguntó a este mientras lanzaba el palo-. Creo que ella os ama, pero tiene miedo de que le hagáis más daño. Habéis sido torpe y sin embargo y con todo, os ama.

- No se que pensar. De ahí vienen mis dudas. Si tan solo me lo dijera una vez me conformaría.

- No olvidéis el miedo.

- No se.

- Escribirla, que sepa de vos. Seguro que baja a la venta La Esperanza todos los días por si llegan noticias vuestras.

- No se.

- No os hagáis el estupido. Os morís de ganas. Escribidla un poema. Eso llega al corazón más duro.

- No se.

- ¡No se, no se, no se! Parecéis un arado rayado en el mismo surco. ¡Escribidla!

Y el caballero tomando sus alforjas tomó las cuartillas y la pluma y escribió:

Candidez, amor, delirio afable,
que sonroja tu cara y mi alma.
Suavidad sin igual, calida almohada,
en la que descanso penas y alegrías.
Olor profundo, el del alma,
el de la misma vida,
que fluye por tu piel, tela encarnada,
que viste tu hermosura.
Que todo se ha de amar
en infinita entrega,
por un solo beso y una caricia.
Rubor sereno, timidez encumbrada.
Amor que vuela con alas de agradecida locura.
Gritaría tu nombre a las estrellas,
apretando los puños para ganar fuerza.
Y que tu nombre llenase el firmamento visto
y más allá, por si hubiera alguien que lo escuchara.
Amor quiero darte, un beso a cada paso,
que en tu mirada veo lo bello de la mía,
y no quiero pararme hasta ser esencia pura.
Amor, amando voy todo lo tuyo,
que he de morir amando si es preciso,
por no perder esta sorpresa que la vida
ha tenido a bien en regalarme.
No se que decirte para olvidar el pasado.
No se que decirte para que no nos afecte.
Es todo tan duro y enllagado
en esta prisión austera del presente,
que aúllo embravecido,
lobo estepario, que encontró su loba
y esta baja el sinuoso rabo
y le muestra los belfos de la muerte.
Vidrios rotos en el suelo de la vida,
cortes profundos en pies y en manos,
sangre que zumba en manantial sereno,
yéndose la vida a cada paso.
Solo tus palabras me sirven de consuelo,
y a ellas me entrego en plenitud soñada,
que son el lametón de la loba en celo,
que busca incansable el macho, acurrucada.
Curadas las heridas, ya todo esta olvidado.
Y correr sueña el lobo solitario por prados y praderas
junto a la loba que tanto le regala.
Mordisqueándose los cuellos, jugando entusiasmados,
oliéndose las almas, hambrientos de serena mansedumbre,
refrescando los sueños que soñaron.
La candidez te abriga y te sonroja,
con un soplo de mi boca trasgresora,
que nada pide, solo darte todo,
y ser por siempre tu amado que te ama.

Y concluido el poema, la joven Anjana, que este era su nombre, le preguntó:

- ¿Me dejáis leerlo?

- ¿Debo?

- Mi mirada será limpia, caballero.

Y el caballero tendióle las cuartillas y Anjana leyó. Y tras leer se quedo en muda contemplación mirando al caballero, para, más tarde decirle:

- Son hermosos, no me cabe duda, y sinceros. Envidio a la Dama, por haber encontrado a un hombre como vos, aunque os hayáis comportado como un estupido. Acerquémonos al pueblo. Allí pasareis la noche en mi casa y al amanecer nos iremos a buscar algún mensajero.

Y devolviéndole las cuartillas, montaron ambos sobre Sayid y al galope entre risas y los ladridos de Rasputín, recorrieron lo ancho de la playa que iba menguando con la marea.

JOHNNY SALOMON.

08 Oct 2008

“EL CABALLERO, LA ESTUDIANTE CANTABRA Y LA DUDA”

Escrito por: johnny-salomon el 08 Oct 2008 - URL Permanente

Duro es el caminar para quien no quiere partir. Y más si es amor lo que deja a su espalda. Tiempo le pedía la Dama y él le dio toda su vida, que más no podía ser. Y así cargado de lastima emprendió camino hacía el mar donde enjuagar sus lágrimas y fundirse con él en agua y sal. Y solo un brillo le mantenía vivo, el de la esperanza, que es lo último que se pierde, creyente en las fuerzas vivas de la Naturaleza, que ese amor que sentía no era otra cosa que una de ellas, contagiosa, sanadora, embellecedora, amable amiga que todo lo da en abrazo eterno. El consuelo del pobre diablo que ama y solo desea ser amado.

Y así anduvo hasta que en el horizonte vio como este se componía de dos azules, el del cielo y el del mar Cantábrico, que refulgía en crestas brillantes por la acción de la luz del sol. Y aceleró el paso, pues, no solo quería verlo de cerca, sino también oírlo, que sentía una llamada para la tranquilidad y el sosiego. Y llegado a la playa encontró en ella a una mujer hermosa, joven, que parecía bañara en aquellas aguas sus penas, pues, se encontraba llorando al borde de las olas.

- ¡Estamos buenos Sayid, que parece que de penas nos alimentamos todos y queriendo huir de ellas me las encuentro a cada paso! –dijo el caballero al jaco-.

Y bajándose del caballo se dirigió a la muchacha.

- Fría a de estar el agua, que no es época de baños. ¿O pretendéis ahogaros en ella? –le entró el caballero pensando que la joven tenía la intención de olvidarlo todo-.

- ¡Ay, caballero, que este mar lo he llenado con mis lagrimas! No llegáis en buen momento que sufro mal de amores. Que las fantasías de mi corazón me han hecho ver lo que no existía.

- ¿Fantasías de amor? Esas, joven, las tenemos todos y todos las sufrimos. Son sueños que queman.

- ¡Ceguera, caballero, ceguera!

Y juntando tablas y maderos, el hidalgo preparó una hoguera donde invitó a la joven para comer un bocado.

- Perdonadme, pero mi estomago esta encogido por el dolor.

- Haced un esfuerzo. También lo esta el mío y ya veis que voy a comer. Mi mal de amores no es mejor que el vuestro ni peor, que el corazón no entiende de esas semblanzas. Dudas se ciernen y lejanía.

- De dudas se mucho –contestó la muchacha-, y de engaños. ¿Queréis que os cuente?

- Tal vez, ambos lo necesitemos.

Y así pasaron el día contándose sus cuitas y sin probar bocado, que las penas y los dolores son de gruesa materia cuando se expulsan por la boca y no dejan sitio para otros menesteres. Y concluyó la muchacha.

- Soy estudiante y os hablare ya de la duda.

- Bien estará escucharos.

- La duda mueve. Es motor que mueve hombres, mundos incluso. Hay dudas que matan. Esa que te pregunta: ¿Lo sabrá? ¿Y no estará haciendo todo esto para jugármela en el caso de que lo sepa? ¿Será vengativo? ¿Cuánto? Y claro, deja inmóviles de acción a quien las tiene. Uno no sabe ni que pensar. ¿Estará enredando? El tiempo lo dirá, porque este siempre da sorpresas y pone a cada uno en su sitio. La duda mata. Es el arma homicida, el modus operandi, el cadáver cierto, el entierro entre flores.

Y hay mentiras que hay que ocultar de por vida una vez lanzadas. Porque hieren como puñales. A quien esta acostumbrado a mentir esto no le supone un triunfo. Es sencillo. Aunque se lo ves en los ojos cuando les preguntas y no quieres hacer caso, porque es mejor vivir en la ignorancia. ¡Divina ignorancia! O mejor dicho, hay que ser muy hábil para mentirse así mismo. y no querer ver las evidencias. Y la mentira mata. Es arma homicida, modus operandi, el cadáver y el mismo entierro.

Y hay soles que abrasan. Por muchos afeites que te des en la piel te acabas quemando. Soles que calientan como infiernos y son infiernos. Llenos de diablos que saltan con tridentes llenos de dudas y mentiras. Y te los clavan aquí y allí. Diablos cojuelos, diablos como soles que brillan en los firmamentos. Soles que donde ponen su mirada no crece más la yerba. Soles doloridos, a veces, ignorantes, que no saben lo mucho que abrasan y van por el mundo sin miramiento alguno. Y otros conscientes buscan venganza. Su amargura mata, es el arma homicida, el modus operandi, el fiambre y el entierro.

- ¡Niña –le dijo el caballero-, que profundo penar!

- Un día tuve un sueño, caballero andante, y tarde me di cuenta que lo soñado fue un retazo de la realidad tomado del aire. Él estaba con otra. Eso soñé y fue cierto. Habrá que olvidar –dijo la joven bajando la mirada-.

Y concluido el discurso, el caballero lloró desconsolado y ella le abrazó y acompañó en el llanto.

JOHNNY SALOMON.

03 Oct 2008

"CERCA DE MACHADO Y DE TI"

Escrito por: johnny-salomon el 03 Oct 2008 - URL Permanente

Aqui estoy, donde Antonio Machado conoció la belleza de los limoneros y del huerto claro. En Sevilla. Trabajando. Donde existe esta placa, para recordarlo y que he querido traeros a todos aquí. Besos y abrazos.

JOHNNY SALOMON.

30 Sep 2008

“EL CABALLERO Y EL DESEO DE MORIR”

Escrito por: johnny-salomon el 30 Sep 2008 - URL Permanente

Y anduvo hasta la venta como alma en pena, que de penas iba sobrado. Solo la esperanza de poder escribir a quien amaba sin esperar respuesta. Rotos los corazones por el dolor del desamor que había vencido en el campo de batalla. Dura pelea para quien vivir no tenía sentido y para quien la muerte sería un alivio y dejar de sentir esa condena que el mismo se había buscado. Y un mar de dudas alcanzaba por los ríos y arroyos de la vida. Apesadumbrado, cabizbajo, con oxido en la armadura de tanta lágrima incontenida. Que ya la vida había dejado de tener el sentido de la aventura, pues, su alma se había apagado en la tristeza que da el haber rechazado y sentirse ahora correspondido en la misma medida.

Que hay errores que se pagan. Unos más que otros. Y si bien algunos de ellos no matan, este le estaba causando tal penar que estaba muriéndose de amor. Y a cada paso que daba y se alejaba de lo que más amaba, más opresión sentía en el vientre y en el pecho. Y el deseo de volver se acrecentaba. Más decidió dejar pasar el tiempo y dejar que la Dama, de algún modo, volviera a desear estar con él. Y que en ese deseo mutuo y en ese amor ya vivido, se volviera a construir de nuevo todo lo perdido. Que en definitiva la vida la construyen las mujeres y los hombres que caminan por ella.

Y ya en la venta se hospedo y allí estuvo esperando y escribiendo en aquellas cuartillas todo lo que sentía, que era mucho, mientras amarilleaban por las lágrimas y la espera. Poemas que pedían a voces la vuelta a lo perdido. Al tiempo aquel en donde solo veía por los ojos de ella y ella por los de él. Difícil lo tenía el caballero. Un caballero ahogado por la miseria de su propia sangre, sabedor que había perdido lo más amado por la insensatez de una reflexión no hecha a tiempo, que la impaciencia y la locura que esta conlleva, no son buenas para el espíritu de nadie. Y ahora se veía solo, sin el abrigo de tanto amor que se había derramado por todos sus sentidos. Y no eran añoranzas lo que sentía por la perdida, sino la misma perdida que le mordisqueaba las vísceras.

Y si alguna vez hubo un hombre arrepentido, este ha sido el caballero de la triste figura, que tanto tiempo sin encontrar el amor y ahora hallado, tenía que despedirse de él incapaz de retenerlo. Solo un milagro, si es que alguien cree en ellos, podía hacer volver a ambos por el sendero que un día anduvieron asidos de la mano, pues, el rechazo de la Dama, comprensible, era tal, que parecía que no iba a perdonarle nunca el tremendo error cometido. Y aunque el veneno añilado de la Rosa Negra todavía andaba entres sus venas y arterias, lo desestimaba a cada primer pensamiento, sabedor de que había sido por ello, por lo que se había alejado de la realidad soñada. Sueños hechos carne. Carne de mujer entregada en cada mirada, en cada beso y en cada abrazo y de todo ello no podía olvidarse el caballero ni darlo por perdido, que ya solo el amor le daba la vida requerida para continuar vivo, que ahora solo deseaba morir para no tener que sentir la inmensa pena que le abordaba a cada instante. Y olvidose de dormir y de comer, mientras el posadero y su hija no hacían más que servirle vino.

Sin embargo, este en vez de ayudarle a olvidar, más le abría las carnes y la mente y más le hacía ver con claridad lo mucho malo y enfermizo que había cometido. No en vano se repetía el caballero que era hombre. Y no hay mayor debilidad que la de un hombre que duda de si mismo en la inseguridad del descubrimiento de lo nuevo. En este caso del amor revivido. Que si bien esperaba recibirlo un día, su corazón no estaba lo suficientemente preparado. Y ahora era tarde. Tarde para enmendar un error que como un mal poso siempre flotaría por encima de las aguas más claras.

Y el vino le hablaba en los largos días y en las oscuras noches y le decía: “Estupido ser vivo que buscas en mi el olvido de lo encontrado y escupido. Date cuenta que solo refrescare la herida y que esta solo la cerrara la nueva entrega de la Dama. ¿Estas arrepentido? En cualquier caso, nunca te perdonaras a ti mismo. Esa es tu condena, que, aunque ella, vuelva a ti, las agujas de tu error seguirán clavándose en tus entrañas. Vino soy, que aunque te pueda aturdir y darte a veces la sensación de muerte, despertaras de nuevo, que mucho has de beberme para que acabe contigo. Y tu tiempo es más efímero que el mío, que guardado en pelleja he sobrevivido a muchos hombres. Encuentra la paz que necesitas y lucha por conquistarla de nuevo y piensa cada paso, no vaya a ser, que vuelvas a tropezar en la misma piedra”.

Locura tras locura. Lágrima tras lágrima. Que el caballero no encontraba el consuelo deseado por más días que pasaban. Y por el contrario, el sufrimiento iba aumentando sin clarificarle las ideas. Y lo insoportable que se le hacía que la Dama Blanca también estuviera sufriendo el desamor en lo oscuro de su cueva, culpable él de tanta pena y zozobra. Y así pasaron los días, entre vino y cuartillas tintadas de letras y de palabras, porque el caballero había descubierto que este amor, en vez de ir camino del olvido, más crecía y más le atormentaba, por no ser correspondido en ninguna medida, con la esperanza ajada de que tal vez, en el futuro, pudiera volver a los brazos de la amada.

Y una mañana, decidido a dejar de beber, refrescose en el tonel de agua de lluvia que había en el patio de la venta y viendo su rostro reflejado en ella, se dio cuenta de que nada en su vida tenía sentido más que la Dama Blanca y que solo le alimentaba ese amor perdido, que debía recuperar a toda costa. Fiebres de amor le dieron cuando enterose que la Dama había bajado en más de una ocasión a preguntar por él al posadero y dejado una carta. Y tras leerla le entregó otra a este y partió de nuevo con su caballo y su perro a tierras de Cantabria. La Dama le estaba dejando partir.

JOHNNY SALOMON.

29 Sep 2008

“EL CABALLERO, EL DESAMOR Y EL ARREPENTIMIENTO EXTREMO”

Escrito por: johnny-salomon el 29 Sep 2008 - URL Permanente

Y mientras amanecía, con rojos y amarillos de pomelo ácido, el caballero guardó ambas espadas. Se levantó tumefacto, agotado, helado, herido en el alma y en el cuerpo. Y convencido de que la Dama Blanca le había mantenido engañado. ¡Ingenuo! –se decía-. Y la sangre le hervía en la misma proporción que sus pensamientos. Con el dolor del desamor que crecía más a cada minuto que pasaba, enfermándole, odiándolo todo y así mismo. Convencido y por ello preso y encadenado a su propia locura.

Y no dudando, escribió en una de sus cuartillas. Palabras de dolor. Palabras con filo, hirientes, tempestuosas. Palabras que hablaban de engaños y mentiras, del amor que se quiebra, de la dicha perdida. Cada vez con más convicción. Sin darse cuenta del engaño real en que le había sumido Rosa Negra. Y dejando la cuartilla sobre el espejo en el que se reflejaba la hoguera eterna, montó sobre Sayid y llamando a Rasputín partió presto, pues, sentía que no podía permanecer ni un segundo más en aquella cueva, en donde el amor había crecido hasta niveles insospechados y que ahora tanto dolor le infringía.

Y tal era su dolor, que según caminaba sobre los lomos del caballo, este se iba desbordando de su cuerpo, escurriendo por las patas del jaco y esparciéndose por el suelo dejando un arroyo de penas. Y de lágrimas, porque el sufrimiento era extremo y no podía contener estas, que a cada suspiro le seguía un puchero de llanto. Y en su cabeza comenzó a surgir la idea del error, del pensamiento aliviador, de la cordura que va abriéndose camino en la oscuridad del pozo. Y parando, cuando llevaba ya dos días andados sin dar tregua al día ni a la noche, volvió sobre sus pasos, con la intención de arreglar lo que estimaba irreparable, maldiciendo a la Rosa por sus infectas intenciones, pues, el caballero se había tragado el anzuelo hasta el estomago.

Y con el supuesto de llegar a tiempo de destruir esa cuartilla, en la que las formas se habían trasformado en odiosas, con falta de juicio e inmadurez asombrosas. Y viose tonto. Y ahora una nueva congoja se fue agarrando a su alma, la de darse cuenta del error cometido. Y así anduvo, hasta que llegó a su punto y allí se encontró a la Dama Blanca sumida en el llanto. Y al quererse acercar a ella, esta le alejó.

- ¡No os acerquéis más a mi! ¿Qué pretendéis con vuestra vuelta? ¿Causarme más dolor, más pena? ¿Por qué no habéis hecho caso de mis palabras habiendo sido sincera y honesta con vos? ¿Por qué de este modo tan cruel y satánico? La desconfianza ha cruzado la línea y os separa de mí por vuestra locura. Os dije que no me olvidaseis y lo habéis hecho. Mi corazón ya no os pertenece. Frío esta como la noche más fría. Gélido en vuestras alforjas. Y del mismo modo que me habéis mancillado, seréis correspondido, y no por mi, sino por la misma vida.

Y el caballero apesadumbrado, tomo el corazón de sus alforjas y se lo tendió a la Dama postrado de rodillas, pidiendo su perdón por la cobardía cometida. Más ella no atendió a razones, a pesar de que él insistiera en el engaño. Y aquella noche, el caballero durmió fuera, y la siguiente y la otra, sin encontrar el perdón de la Dama, que rígida en su posición no cambio ni un ápice sus palabras. Y trascurrida una semana, el caballero partió con un dolor nuevo en su corazón, el del arrepentimiento y la pena de haber perdido todo aquello que tanto le había emocionado: el amor echo carne.

Y ella al ver que partía salió a despedirle con sus mejores deseos.

- Dejadme que os escriba –le rogó el caballero-.

- Podréis hacerlo. Más difícil tenéis que cambie de opinión, que quien lo hace una, lo hace mil. Y ya no confío en vos. Difícil lo tenéis si es que intentáis que cambie de pensar.

- ¿Y adonde puedo hacerlo? –le preguntó él-.

- Al pie de esta montaña encontrareis una venta. Allí recogeré vuestros envíos. Id ahora con Dios. Os deseo lo mejor caballero. Dejadme con mi dolor, pues, mucho ha sido lo que he perdido y que no creo pueda recuperarlo. Muchas han sido mis lágrimas, que de tantas, la hoguera se ha apagado. Id con Dios, caballero y que el camino os devuelva la razón y el equilibrio.

- Os amo –concluyó el hidalgo, sintiéndose menos caballero, sintiendo lo perdido y lo nada ganado-.

Y dando la media vuelta con Sayid emprendió el camino donde le esperaba Rasputín ansioso de emprender la marcha, sabedor de que solo alejándose de allí podría aliviar las penas de su amo. Y el hombre se irguió en la silla y echo su rostro al viento para que este secara aquellas lágrimas que no podía ahogar.

(Continuará).

JOHNNY SALOMON.

25 Sep 2008

“EL SEGURO DE ALIENTODEBALLENA”

Escrito por: johnny-salomon el 25 Sep 2008 - URL Permanente

Alientodeballena ha estado de vacaciones. Dicen que todo el mundo las necesita. Le diré, para quien no lo sepa, que Alientodeballena es mi barbero. En fin, que en estos meses mi barba y mis guedejas habían crecido impetuosamente como las hojas de un árbol en primavera. Me pase cuatro veces, y toda su clientela estaba igual que el que escribe. Y colas inmensas se amontonaban en los sillones.

- ¡Aliento, te van a dar agujetas en los dedillos de tanto darle a la tijera! –le dije en broma-. Volveré mañana.

- ¡Vale, vale! –me respondió sin levantar la cabeza de aquella otra que estaba trasquilando-.

Una semana tuvo que pasar para que aquella marabunta de melenas aflojara. Y ahí estaba con las mías. Día triste, mucho, para cortarse el pelo y afeitarse la barba. Muchas cosas habían pasado en mi vida y todas me tenían sobrecogido, hundido, lastimero. Alientodeballena me puso cómodo. Ya no me pregunta lo que quiero ni como lo quiero. Lo sabe perfectamente. Y cerré los ojos. Y como un ciclón pasó por mi mente el gran dolor contenido que llevaba dentro. Y dos lágrimas cruzaron andando mis mejillas.

- ¿Te ocurre algo? –me preguntó a la que las limpiaba con el paño mágico-.

- El potingue ese que me ha entrado en los ojos –le dije como excusa, que cualquiera era buena-.

- ¡Pues, ten cuidado no sea que se me escape la navaja y te corte el cuello!

- ¿Tienes seguro?

- ¡Pues, claro!

- Entonces no te cortes, que poco me importa.

- ¡Joder, como estamos!

- ¡Que conste que has sido tú! –y me reí para quitarle hierro al asunto-.

Y es que a veces el dolor sobrepasa el miedo, pensamiento o sensación, porque hay ocasiones en que la luz de la Luna cae como plomo fundido.

JOHNNY SALOMON.

23 Sep 2008

“EL CABALLERO, LA PARTIDA DE LA DAMA BLANCA Y LA MALA CONCIENCIA DE ROSA NEGRA”

Escrito por: johnny-salomon el 23 Sep 2008 - URL Permanente

Un mes pasaron ambos, la Dama y el caballero, en la ingravidez absoluta que proporciona el amor. Conociéndose, intimando, observando como el amor se abría paso entre las tinieblas del pasado, del presente y dando lugar a una luz cegadora, donde ambos nadaban envueltos en una pureza sin igual. Hasta que cierto día ella tuvo que partir, explicándole los motivos y los días que iba a estar solo.

- Dejadme ir con vos –le pidió el caballero-.

- Recordad lo pactado. Tened paciencia que en el futuro habrá momento para ello. Ahora tengo que irme. Estad tranquilo. Se que os echare de menos y que mi corazón esta a buen recaudo. No os preocupéis por mi y no me olvidéis.

Y entre besos y abrazos se despidieron ambos, con el pesar que dan estas situaciones. Y aunque el caballero entendía de soledades, esta era distinta y le pisó con aplomo, que no hay peor soledad que la del amor que no quiere estar solo. Y cuando se disponía a dar de comer a su caballo, oyó una voz conocida, que le hizo apretar los dientes. Era Rosa Negra.

- ¿Os creéis muy listo, caballero? ¿Creíais acaso que me habíais perdido de vista? Sois ingenuo, imbécil, como todos los hombres. ¿Os ha dejado solo? Y vos os creéis sus patrañas a pies juntillas.

- ¡Maldita bruja! Muerta os creía y aparecéis en estas montañas. ¿No tenéis frío tan alejada del Infierno, entre estas nieves?

Y rió Rosa Negra retumbando la carcajada en el eco de las cimas nevadas.

- ¡Sois idiota, ciertamente! No solo os fiáis de ella si no que además la esperareis pacientemente. Sigo ardiendo de deseos por vos. Ámame y te enseñaré la verdad de las palabras de la Dama Blanca.

- ¡Aléjate de mi si no queréis probar el filo de mi espada!

- Me hacéis temblar, dulce caballero. ¿Qué os ha dicho? ¿Qué iba a casa de su abuelita? El amor os ciega y os produce un estado de imbecilidad que tiende al infinito. Solo os engaña con artimañas y vos creéis sus palabras. ¡Ingenuo!

Y el caballero desenvainando la Infalible, habló así a Rosa Negra:

- ¡Venís a importunarme con vuestras míseras ideas, a minar mi alma, más no lo conseguiréis! ¡Y si no calláis probareis mi espada, os lo aseguro!

- Tenéis miedo. Miedo a la verdad. En el fondo de vuestro corazón sabéis del engaño y no lo queréis aceptar. Es solo una cuestión de principios, hombre ingenuo y mortal. En el próximo encuentro os traeré una bacinilla con agujeros, para que metáis por ellos los cuernos y quedéis protegido del sol –y carcajeó como una posesa, arrojando en ella toda su ira-. ¿No veis que ella misma os lo dice con sus palabras? Tened paciencia -imitando a la Dama con burla-. El amor es efímero, caballero, como la vida. Eso es lo que espera ella, que pase todo compromiso.

- ¡Juro que os mataré si no calláis! –y lanzó un tajo de advertencia, que la bruja esquivó desapareciendo y apareciendo a su espalda abrazándole, mientras le tomaba de los más suyo-.

- ¡Dádmelo y la olvidareis!

Y deslizándose como una culebra comenzó a darle placer sacándole su miembro y tragándolo.

- ¡Maldita perra! ¡Muere! –y elevando su espada con ambas manos y apuntando a su cabeza, la clavó en tierra, pues, ella ya se había volatilizado. Y una nueva carcajada reverberó en el cielo.

- ¡Cornudo animal! ¡No penséis que me olvidaré de vos! ¡Volveré! .concluyó ella y volvió a oirse el rumor del aire-.

Y el caballero cayó de rodillas, apoyándose en la espada, mientras se deshacía en lágrimas. Las palabras de Rosa Negra habían caído como añil en su alma transparente, tiñéndola a cada instante que pasaba, envenenándole de la sinrazón de los celos. Y así pasó la noche, a la intemperie, con su pene fuera, sin sentir frío, sin sentir hambre…, mientras el veneno arraigaba cada vez más en su corazón.

(Continuará)

JOHNNY SALOMON.

“LOS SUEÑOS DEL LOCO: LA DESPEDIDA”

Escrito por: johnny-salomon el 23 Sep 2008 - URL Permanente

Los sueños son etéreos, son nubes. Unos se diluyen según llegan, en el cielo y otros descargan tormentas de agua, nieve o granizo, rayos y centellas y truenos. Los sueños son gratuitos. Es llevarlos acabo lo que conlleva trabajo, dedicación, a veces un esfuerzo desmedido. Y no siempre se cumplen. Los más volátiles vienen y desaparecen según los imaginamos y los persistentes son los que el deseo de su realización, dependiendo de su fuerza, los inflama en mayor o menor medida.

La realización de los sueños no depende siempre de la dedicación de uno mismo. A veces es un deseo que se proyecta hacía fuera, que otro es el protagonista de lo soñado y debe de realizar la acción. El soñador es sujeto pasivo. Es el que desea, pero no el que ejecuta. Y estos se pueden complicar más todavía, pues, pueden ser cúmulos de sueños, entrelazados por sentimientos comunes.

Y esta situación enloquece, pero nuestro loco no lo es por ese motivo. Nuestro loco lo es por su concepto terrenal del amor. Es el amor bajado de los cielos y que toma carne. Por ello, el amor es un motor vital. Sin él no entiende la vida y sin él se esta muerto dentro de ella. Por eso, cuando surge, se ofrece en su totalidad. Por eso es un loco y los locos por amor tienen sueños de loco.

Hoy el loco se iba de viaje. Ella sabía a que hora partía su tren. La noche anterior le había escrito no sabía muy bien que a ella. ¿Un tiempo de reflexión, de distanciamiento, de abandono, una prueba, un desconcierto? En definitiva, una locura más. Estados alterados, de saber lo que se quiere, pero no poderlo alcanzar, de intentar romper el tiempo, incluso de darle marcha atrás, de perdón y de ira, de desconfianza y celo, de llenarse todo de la terrible sensación de la insensatez, de perder la cordura de la locura y adentrarse en la locura de la locura. Y el miedo persiguiéndole como un perro rabioso, que solo quiere comerse su corazón, su iniciativa, su fuerza.

¡El tren va a partir! Y comienza el sueño del loco. ¿Y si ella fuera a verle a la estación, a decirle adiós con la mano? O más aún, ¿y si ella con su maleta se encontrara con él? ¡Vaya sorpresa! Y el loco comienza a soñar cada detalle, cada lágrima, cada sonrisa, cada abrazo y beso. Y espera para entrar al andén. Apura el tiempo, aguanta por si su sueño por un instante se hiciera realidad.

No puede esperar más. Tiene que entrar y así lo hace. Y continúa soñando. ¿Estará ella ya en el andén, en el vagón sentada? Él si se sienta. Enfrente tiene a una chica gordita, apenada como él, con vestido vaquero y chaqueta fusia con los botones muy grandes. No es ella. Y el tren arranca y a través de la ventanilla ve alejarse la ciudad, y a ella y a sus sueños. Se evaporó la nube y un charco de lágrimas ha dejado a sus pies. ¡Pobre loco!

JOHNNY SALOMON.

19 Sep 2008

"FIN FASHION WEEK"

Escrito por: johnny-salomon el 19 Sep 2008 - URL Permanente

Terminó la Pasarela Cibeles Fashion Week. Aunque todavía queda El Ego, pasarela incorporada a la Fashion Week de los jóvenes diseñadores noveles. Para mi terminó. Sin pena ni gloria. Pensando lo mismo de siempre: Le falta proyección. Tres pases de ayer jueves: Juana Martín, Guillermina Baeza y Dolores Cortes. ¡Qué las disfrutéis! Besos y abrazos a todos.

De Juana Martín.

De Guillermina Baeza.

Y de Dolores Cortés.

Y como he visto Cibeles este año:

JOHNNY SALOMON.

18 Sep 2008

"CONTINUA LA FASHION WEEK"

Escrito por: johnny-salomon el 18 Sep 2008 - URL Permanente

Falta de tiempo. Cuelgo dos desfiles: José Miró y Andrés Sarda. Besos y abrazos.

José Miró.

Lo más mini. Tomar nota las chicas.

Y Andrés Sarda.

Sobre este blog

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Johnny Salomon en la vida

La vida se compone de muchas cosas. De sueños y realidades. Las realidades las dejo aparcadas allí donde nadie las ve. Los sueños os los traigo aquí, dotados de lo que soy, que no soy, y de lo que me gustaría ser. La vida se compone de pocas cosas. De amor y de desamor. Entra en los mundos soñados, porque la realidad del amor deja mucho que desear. Y lo que trasciende de él es una bonita forma de ver la vida. Amor para vivir. Vivir con todo lo que conlleva. Y como no, opiniones, que entran en la cotidianidad.

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