ENRIC SOPENA
11/11/2007
ENRIC SOPENA
11/11/2007
11 Nov 2007
He afegit més tard la reacció del PP en boca de l'impresentable Elorriaga. Resulta que tot és culpa de Zapatero. Podria ser que alguna vegada el partit de l'extrema dreta española reconegui alguna cosa del president? La mare que els ha parits!
Vídeo: El incidente completo | El Rey deja el pleno | Fotos
El Catalejo: Recopilación de chistes aparecidos en la Red
Escuche la ranchera del Presidente (Gentileza Radio Cooperativa)
Don Juan Carlos se enfrenta al presidente venezolano en la sesión plenaria de la Cumbre Iberoamericana al insistir éste en llamar "fascista" a Aznar. Tras el incidente, el Rey, en un gesto sin precedentes, abandonó la sala unos minutos.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha colmado hoy la paciencia del Rey don Juan Carlos. Mientras José Luis Rodríguez Zapatero intervenía en la Sesión Plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana, el presidente venezolano trataba de interrumpirle, insistiendo en sus descalificaciones al ex presidente José María Aznar, al que ha vuelto a llamar "fascista". Al ver que Chávez no callaba, el Rey, visiblemente enojado, ha espetado a Chávez, señalándole con la mano: "¿Por qué no te callas?".
Intervenía Zapatero en la última sesión plenaria de la cumbre, precisamente para contestar a la primera intervención de Chávez, en la que el dirigente venezolano insistía en descalificar a Aznar. Desvelando algunas conversaciones que tuvo con él en la visita de Aznar a Venezuela en 2002, Chávez ha rematado su discurso diciendo que "una serpiente es más humana que un fascista o un racista; un tigre es más humano que un fascista o un racista".
Ante estas palabras, Zapatero ha exigido de nuevo "respeto" para el ex presidente español. "Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto", decía. Mientras, Chávez, no paraba de hablar, intentando interrumpir, defendiendo su derecho a expresar su opinión.
Entonces, el Rey, visiblemente enojado, insta a Chávez a dejar hablar a Zapatero con un sonoro y enojadísimo "¿Por qué no te callas?", levantando la mano en dirección a Chávez. Entonces, interviene la presidenta chilena, Michelle Bachelet, que pide que no se entable conversaciones particulares: "por favor, no hagamos diálogo, han tenido tiempo para plantear sus posiciones".
El Rey se va
Tras el desencuentro, ha tomado la palabra el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que también ha criticado a las empresas españolas, al igual que hizo Chávez ayer. Ante tanta crítica a España, el Rey, en un gesto sin precedentes, ha decidido abandonar el plenario, aunque después ha vuelto a entrar. Después, ha sido el representante cubano, el vicepresidente Carlos Lage, el que ha salido en defensa de Chávez, destacando su derecho a "defenderse", dado que Aznar también ha "atacado a la dignidad de Venezuela" en "reiteradas ocasiones". A su juicio, no debería interpretarse "el derecho de Venezuela a defenderse como un ataque al Rey o al Gobierno de España o al pueblo español".
Según fuentes oficiales, el Rey Juan Carlos ha abandonado el pleno en protesta por los ataques a Aznar, para mostrar el "desagrado de la delegación española", de acuerdo con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha quedado en la sesión por si era necesario responder a nuevas acusaciones. Tras unos minutos en una sala adyacente a la del pleno, el Rey ha decidido regresar para asistir a la ceremonia de clausura de la Cumbre, a petición de la anfitriona, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, que ha ido expresamente a buscarle.
Tras la sesión, el presidente Zapatero ha expresado su deseo de que sea "la última vez" que en un foro como la cumbre iberoamericana alguien actúa como lo ha hecho Chávez. "España considera absolutamente inapropiado y no aceptable" en un foro democrático como esta cumbre, donde todas las ideas pueden expresarse libremente, que haya descalficaciones a personas que han tenido una responsabilidad fruto de la voluntad popular, ha dicho Zapatero. "Espero que sea la última vez; espero que sea la última vez, porque construir un diálogo democrático es, ante todo, construir el respeto". Zapatero ha garantizado que el Gobierno de España siempre ha respetado, respeta y respetará a todos los gobernantes elegidos democráticamente, y, por ello, siempre ha exigido, exige y exigirá el respeto a todos ellos. "Así es como se debe funcionar y así vamos a exigir que se funcione", ha recalcado.
La Cumbre Iberoamericana ha terminado a voces. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba defendiendo a José María Aznar de las palabras de su homólogo Venezolano, Hugo Chávez, cuando después de varias interrupcioens, el Rey se ha incorporado y le ha gritado "¿por qué no te callas?".
Chávez llamó ayer "fascista" a Aznar en las sesiones de la cumbre y hoy ha insistido en esas críticas, sosteniendo que en una conversación privada le respondió "esos se jodieron" (sic) al aludir a los países más pobres del mundo.
Ante esa intervención, pidió la palabra el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para recordar al líder venezolano que estaba en una mesa con gobiernos democráticos que representan a sus ciudadanos en una comunidad iberoamericana que tiene como principio esencial el respeto.
"Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto", pudo decir Zapatero mientras Chávez intentaba interrumpirle defendiendo su derecho a opinar libremente.
Esa actitud de Chávez provocó la intervención del Rey, sentado entre Zapatero y su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y cerca de Chávez para dirigirse a él y, enojado y señalándole con el dedo, recriminarle: ¿Por qué no te callas?
La presidenta de Chile y anfitriona de la cumbre, Michelle Bachelet, tuvo que mediar para intentar evitar que la sesión se convirtiera en un cruce de acusaciones, y cedió de nuevo la palabra a Zapatero, quien insistió en la necesidad de no caer en la descalificación pese a que se discrepe radicalmente de las ideas o comportamientos de otra persona.
Chávez dice que Aznar es un fascista...
... y Zapatero le pide prudencia
El Rey manda callar a Chávez...
... y Zapatero pide que no se vuelva a repetir
Zapatero pide “respeto” para Aznar ante los insultos del presidente venezolano
Juan Carlos I a Chávez: “¿Por qué no te callas?”
L. BLANCO Y EFE El Rey de España le ha pedido al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que se calle después de que este volviera a atacar duramente al ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, al que calificó de nuevo de “fascista” y sostuvo que en una conversación privada le respondió "esos se jodieron" al aludir a los países más pobres del mundo. “¿Por qué no te callas?” ha sugerido Juan Carlos I a Chávez ante las reiteradas descalificaciones del presidente venezolano hacia el que fuera presidente del Gobierno español, José María Aznar. Hugo Chávez reveló detalles de una conversación mantenida con Aznar durante la visita oficial a Caracas que el entonces presidente del Gobierno hizo en julio de 1999 para "invitarle" a incorporarse al "club del primer mundo" y reiteró su acusación a Aznar de que éste apoyó el golpe que intentó derrocarle en 2002. "Sabía del golpe y lo apoyó", dijo. Ataques a Aznar Tienes que “unirte a nuestro club” “Una preguntita” Zapatero pide “respeto” El Rey abandona la sala
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Chávez había pedido la palabra, según ha informado Efe, para replicar a la intervención del presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, centrada en subrayar que un país nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso. El presidente venezolano mostró su desacuerdo con Zapatero y dijo que "no se pueden minimizar" el impacto de los factores externos. Aprovechando su turno de palabra Chávez dio paso a un largo discurso en el que volvió a atacar con dureza a Aznar.
En su ataque a Aznar, Chávez reveló datos sobre una conversación que mantuvo con el entonces presidente del Gobierno español en julio de 1999. Según Chávez, Aznar le dijo: "Vengo a invitarte a que te unas a nuestro club, tienes petróleo, tienes que incorporarte al primer mundo, basta que tú lo decidas, ya que tienes un fuerte apoyo popular y político".
"Pero yo tenía que dejar las relaciones con Cuba, Aznar me dijo que no me convenía la amistad con Castro, Fidel Castro, que para mi es como un padre, un padre revolucionario, un ejemplo de dignidad, de lucha, de resistencia a un imperio", contó Chávez.
"Entonces, yo le hice una preguntita” prosiguió Chávez, “¿Mira, Aznar, tú que opinas de Haití, de Centroamérica y de Africa. Pido perdón por lo que voy a a decir, Aznar me respondió: "Esos se jodieron"(sic). Ahí mostró todo el rostro horrible del fascismo y del racismo". "Una serpiente es más humana que un fascista o un racista; un tigre es más humano que un fascista o un racista", agregó el presidente venezolano.
Ante esa intervención, pidió la palabra el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para recordar al líder venezolano que estaba en una mesa con gobiernos democráticos que representan a sus ciudadanos en una comunidad iberoamericana que tiene como principio esencial el respeto. "Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto", pudo decir Zapatero mientras Chávez intentaba interrumpirle defendiendo su derecho a opinar libremente. Fue entonces cuando intervino el Rey, sentado entre Zapatero y su ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y cerca de Chávez para dirigirse a él y con claras muestras de enfado y señalándole con el dedo, recriminarle “¿Por qué no te callas?”.
Juan Carlos I abandonó finalmente la sala mientras el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, criticaba a empresas españolas y después de los duros ataques de Hugo Chávez al ex jefe del gobierno José María Aznar.
Para el portavoz de Rajoy, el Gobierno se ha "aliado con todos los dictadores del mundo"
ZP defiende a Aznar y el PP arremete contra él
L. BLANCO El secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, ha responsabilizado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del incidente con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que ha reiterado sus duras críticas hacia el ex presidente del Gobierno de España, José María Aznar, al que considera un “fascista”. Según ha informado la Cadena Ser, el PP considera que el incidente no hubiera ocurrido si Zapatero y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, "hubiesen trabajado correctamente en la preparación de la Cumbre Iberoamericana, mantenido las lógicas reuniones bilaterales con los que iban a participar y llegado con el trabajo hecho y los discursos preparados". “La cumbre de la improvisación” “Alianza con todos los dictadores” “Ha tenido que ser el jefe del Estado”
Tanto el presidente del Gobierno como el Rey han salido al paso de las duras críticas hacia Aznar por parte de Hugo Chávez. Zapatero ha pedido, con firmeza, “respeto” para el que fuera presidente del Ejecutivo español. Sin embargo, el PP ha vuelto a encontrar un motivo de crítica hacia el ejecutivo ya que según Elorriaga el incidente de hoy "ha sido la cumbre de la improvisación y se salda con el primer fracaso desde que se han iniciado las cumbres iberoamericanas", ha dicho Elorriaga refiriéndose a las diecisiete reuniones celebradas por máximos mandatarios iberoamericanos celebradas.
El secretario de Comunicación del PP no se ha quedado ahí, sino que ha añadido que lo ocurrido en Chile "es consecuencia de más de tres años de una política exterior profundamente equivocada” y de “una estrategia de alianza con todos los dictadores del mundo" llevada a cabo por el Gobierno de Zapatero.
Elorriaga ha alabado al Rey por su reacción ante las críticas de Chávez y ha señalado que "una vez más, ha tenido que ser el Jefe del Estado el que, con su actitud de firmeza, buen juicio y servicio al Estado, ha sabido dar una respuesta adecuada a los gravísimos insultos que estaban recibiendo todos los españoles a través de la boca de Hugo Chávez".
11/11/2007.
Por Ignacio Escolar
Un ejercicio de política-ficción fácil de resolver: ¿qué habría pasado si hubiese sido Aznar el que estuviese en el lugar de Zapatero en Santiago de Chile? ¿Habría dado la cara el presidente de honor del PP, ese patriota, por el presidente de su país? Me cuesta imaginármelo. En los últimos tres años y medio, el hombre que nos quiso sacar del rincón de la historia se ha convertido en una especie de anti-embajador de España, que usa todos los contactos y amistades que mantiene tras su paso por La Moncloa para complicar lo más posible las relaciones diplomáticas españolas. Aznar ha aprovechado cada cita internacional, cada micrófono, cada entrevista, para cargar contra el Gobierno de su país, contra su política exterior, contra sus propios ciudadanos a los que tacha de cobardes, a los que riñe porque no votaron como su heredero al que él había señalado con su dedo.
Dice Zapatero que el Gobierno de España “siempre ha respetado, respeta y respetará a todos los gobernantes elegidos democráticamente”. Discrepo. Ese “ha respetado” se referirá sólo a los últimos tres años y medio. Hugo Chávez tenía algo de razón cuando criticaba el papel que jugó el Gobierno de Aznar durante el golpe de estado de 2002 en Venezuela, aunque no fuese ni el día ni el interlocutor ni el lugar oportuno para ese debate.
"La Cumbre Iberoamericana de Santiago comenzó con esperanzas después de varios años durante los que arreció la crítica a estas citas. Una de las razones que explican las expectativas fue la elección del tema principal de la agenda, la cohesión social, un asunto que permite trazar con precisión la frontera entre las políticas populistas y los modelos socialdemócratas que están enfrentándose en el continente. Por este motivo, no son de extrañar los desplantes y provocaciones que han protagonizado varios de los dirigentes, con Hugo Chávez al frente. Su estrategia de estos años ha consistido en presentarse como los únicos gobernantes preocupados por la desigualdad y la exclusión, y los resultados alcanzados durante esta cumbre han supuesto para ellos un categórico desmentido. Sería un grave error minusvalorar estos resultados frente a los histrionismos que han salpicado los dos días de reunión.
Pero la cumbre no sólo ha puesto en evidencia la pugna entre dos modelos políticos en América Latina. Ha mostrado, además, las dificultades a las que se enfrenta cualquier política exterior cuando el grado de ruptura entre las principales fuerzas llega a los extremos que se han alcanzado en España. Rodríguez Zapatero salió en defensa del ex presidente del Gobierno José María Aznar ante los extemporáneos e inaceptables ataques de Chávez. Cumplió con su deber con la corrección y contundencia que exigía el foro de Santiago, algo que el propio Aznar reconoció y agradeció anoche al Rey y a Zapatero. También don Juan Carlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzó con sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relación entre países soberanos. La reflexión no estaría completa si no se subrayase que el contenido de las declaraciones en las que se ha instalado Aznar desde su salida de la presidencia del Gobierno no ha estado a la altura de las responsabilidades que cabría suponerle, contribuyendo a deteriorar la convivencia interna y creando graves e innecesarias dificultades para España en el plano internacional.
La Monarquía está adquiriendo en los últimos tiempos, y por razones diversas, un protagonismo que no facilita la imprescindible labor de moderación que tiene asignada en el sistema constitucional, y que a la vista del grado de crispación que ha alcanzado la vida política en España es más necesaria que nunca. A los partidos les corresponde la mayor responsabilidad para facilitar el regreso del sosiego a las instituciones, incluida la jefatura del Estado. La proximidad de las elecciones exige en determinados ámbitos mayores dosis de sentido institucional y no de confrontación. Es una ensoñación creer que los resultados de marzo serán capaces de reparar por sí solos el insensato deterioro que se está produciendo en los órganos decisivos para el funcionamiento del Estado. La figura del Rey no debería estar por más tiempo en el primer plano político.
Cabos sueltos
Aznar ha dicho mil pestes de Zapatero y de su Gobierno, dentro y fuera de España, a lo largo de esta legislatura. Aznar ha alentado la oleada de insultos y vituperios surgida de Génova 13 y de los medios afines. Su insistencia de estos días en afirmar que los cerebros del 11-M no están ni “en montañas lejanas ni en desiertos remotos” no es más que una muy grave perfidia, dirigido contra su sucesor en Moncloa.
Ha declarado asimismo –en la ronda promocional de su libro de adoctrinamiento pepero para jóvenes neocon- que él se sentía “humillado” por la pasividad de Zapatero frente a la rutilante actuación de Sarkozy en Chad. Cuando en el asunto de referencia ha quedado certificada la eficacia de la diplomacia española y, en definitiva, del ministro Moratinos, Aznar ha guardado silencio y ha sido incapaz de pedir disculpas.
Chávez, el polémico y vocinglero presidente venezolano, ha llamado varias veces fascista -en el transcurso de la cumbre iberoamericana celebrada en Santiago de Chile- a Aznar. Halló réplica inmediata por parte del Gobierno de España. Zapatero recordó a Chávez que hay unas normas de respeto que no deben quebrarse nunca.
La insistencia de Chávez, ayer, en descalificar a Aznar fue contestada por Zapatero aún con mayor contundencia: “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica, y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto”. El actual presidente dio ayer a Chávez una lección de modos ante los mandatarios de Iberoamérica. ZP dio también a su predecesor en el cargo una sobria lección de patriotismo: sin alharacas ni medallas de latón.
Más vehemente fue, sin duda, el Rey. Pero tanto el presidente del Ejecutivo como el Jefe de Estado –cuyas relaciones con Aznar fueron tensas y escasamente cordiales- estuvieron ayer donde tenían que estar. ¿Cuál será la reacción de Rajoy?. De momento, Elorriaga, portavoz oficial del PP, ya se ha ajustado al guión previsible. Otro brochazo de mezquindad: El Rey es el bueno. Y Zapatero, el malo.
Chávez, en todo caso, se ha hecho a sí mismo, y a su proyecto político, un flaquísimo favor. Sus bravatas y su falta de mesura suministran abundante munición dialéctica a sus enemigos. Y ponen en aprietos a quienes no lo son. Como es el caso de Zapatero. El populismo -por desgracia para Chávez- está reñido a la larga con la cordura, que es virtud imprescindible de cualquier buen gobernante.
Pregunta Sopena per la reacció de Rajoy. Voilà:
El líder del PP pide a Zapatero que se alíe con "occidentales, liberales y democráticos".-Chávez:"Será Rey pero no me puede hacer callar".
Análisis de la Cumbre: "Esto ha saltado"
"Está claro que no compartimos su visión y esto ha saltado". Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores, resumía anoche con esta frase sencilla la caja de Pandora que el incidente de Santiago ha abierto sobre el complejo panorama de las relaciones entre España y América Latina, la sustancia misma de las cumbres iberoamericanas. Un horizonte poliédrico en el que confluyen viejas querellas históricas con los resquemores que suscita en muchos países el hecho de que los servicios básicos, la luz, el agua, el gas, la telefonía, la banca, los que gravan la cuenta mensual de cualquier familia, corran casi exclusivamente a cargo de empresas españolas. Y sobre el que se proyectan también el éxito de un crecimiento económico sostenido y sin precedentes, y la pujanza de unas relaciones sustentadas en la comunidad cultural y lingüística.
Todo este cóctel ha entrado en agitación al centrarse la cumbre de este año en el tema de la cohesión social, un debate emblemático de la división entre la Latinoamérica del ALCA, la abierta a las relaciones con EE UU y con la economía de mercado, y la del ALBA, la más minoritaria, que busca respaldo en el liderazgo de Hugo Chávez y su retórica bolivariana. El ambiente estaba cargado, porque hace tiempo que Chávez endureció su lenguaje, como se le ha endurecido la oposición interna. Hace pocas semanas, los países de esta misma región no lograron ponerse de acuerdo para hablar de cohesión en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Aceptaron hacerlo en la 17ª Cumbre Iberoamericana, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha desempeñado un papel destacado en la promoción del tema. Aunque fue la presidenta chilena, Michelle Bachelet, quien se empeñó en tratar de la cohesión, Zapatero llegó a Santiago con recursos financieros para dar credibilidad a los programas propuestos. También con eslóganes de campaña. "Ésta es la cumbre en la que se pasará de la retórica a los compromisos. ¿Qué tarea más digna para un gobernante que la de acabar con la pobreza, con la injusticia?", preguntó a los 22 líderes reunidos. La respuesta de Chávez fue inmediata: para el venezolano, no hay nada más inútil que los paños calientes ni nada más indispensable que sus recetas antiimperialistas. Las presentó con un lenguaje especialmente agresivo, muy centrado en España.
Dijo anoche Moratinos que el incidente de ayer era previsible, porque en los debates generados el viernes a puerta cerrada se disparó la polémica. El circuito interno de televisión de la cumbre dejó ver algunas imágenes sin sonido en las que Zapatero, Bachelet y el brasileño Lula da Silva gesticulaban con vehemencia en un debate caliente, que les sitúa más o menos alineados frente a las tesis del líder de Venezuela.
Lo de ayer, según el ministro, "saltó" porque las nuevas agresiones de Chávez resultaron insoportables. "Cuando no se nos respeta, respondemos", explica, y añade que "fue un momento muy difícil", diplomática y políticamente, aquel en el que el Rey, Zapatero y él mismo decidieron, sobre la marcha, que había que responder a la nueva andanada de insultos.
En términos más generales, explica lo ocurrido por tres factores: la especial sensibilidad del tema central de la cumbre, la desagradable sorpresa que fue para Chávez la defensa firme que Zapatero hizo de Aznar, y la impresión de derrota ideológica que la argumentación del presidente dejó en el líder nicaragüense, Daniel Ortega.
No parecen temer los españoles graves consecuencias de este incidente, que podría resucitar los sentimientos encontrados que la potencia inversora española -se ha hablado de segunda conquista- ha causado en muchos países del área. Por un lado, la actitud de Chávez no pareció contar ayer con grandes apoyos. El boliviano Evo Morales respaldó al venezolano, si bien se mantuvo lejos de su lenguaje agresivo; el ecuatoriano Alberto Correa no ha jugado en el equipo de Venezuela; la delegación cubana tampoco hizo piña; la intervención de Zapatero fue muy aplaudida.
"La ventaja de América Latina es que las polémicas son muy apasionadas, pero luego se enfrían", razonó también Moratinos. Es cierto que las cumbres iberoamericanas parecen dormitar cada año hasta que de cuanto en cuando explotan. Ocurrió en Panamá a comienzos del siglo, cuando Fidel Castro fue abroncado por otros líderes en una sesión abierta que la televisión retransmitió en directo. El mejor reality show de la temporada. Aquel incidente debió de ser importante, porque Castro no volvió a pisar las cumbres.
En el caso concreto de las relaciones de España con Venezuela, los intereses son tan importantes -BBVA, Repsol, Telefónica, una valiosa cooperación antiterrorista- que habrá que vigilar atentamente cómo evolucionan las cosas.
Aznar agradece al Rey y Zapatero su apoyo
El blog de L. Bassets: "Qué bien, qué mal"
Bien que todos se expresen libremente, sin insultar ni interrumpirse unos a otros. Mal que Aznar alimente a Chávez y Chávez alimente a Aznar.
Bien que Aznar dé las gracias al Rey y Zapatero. Mal que Elorriaga culpe a Zapatero del incidente.
Bien que la cumbre se ocupe de la cohesión social. Mal que la demagogia populista siga sacando partido del hambre y sed de justicia.
Muy bien que Zapatero recuerde al ex militar que sólo merece respeto quien respeta. Muy mal que el Rey de España pierda los papeles y abandone su papel de moderador.
Bien que el Rey acuda a las cumbres latinoamericanas. Mal que asista con la delegación política: su papel debe ser meramente simbólico y protocolario.
Bien que todos, menos Llamazares, aplaudamos al Rey por su exabrupto. Mal que algunos aprovechen el incidente para deslegitimar la monarquía constitucional.
Bien por la labor de contención y reparación de la diplomacia española. Mal por la falta de previsión y de desactivación de explosivos de la diplomacia española, que no ha resguardado al Rey de sí mismo.
El blog de J. Cruz: "¡¿Por qué no te callas?!"
Haya sosiego. El presidente Chavez llegó a Chile cantando. Una canción que dice "No soy monedita de oro pa caerle bien a todos". No le cae bien a todos. Debe saberlo, porque en caso contrario no cantaría esa canción. Está enrabietado con Aznar, que por lo que él cree y por lo que pareció entonces alentó o toleró o hizo la vista gorda con respecto a un intento de desposeerlo del poder. Aprovechó la cumbre iberoamericana para volver a decirlo, llamando fascista reiteradamente al anterior jefe de Gobierno español. El presidente Zapatero, con buen juicio, salió en defensa de su antecesor. Mientras le explicaba a Chavez que se puede estar en contra de la gente, de sus ideas, pero que había que respetar a las personas, Chavez, cargado de razón (en el sentido de que creía estar en posesión de la verdad, y debía decirlo aunque otro estuviera en posesión de la palabra), siguió perifoneando, mientras Zapatero le pedía sin éxito que atendiera en silencio a sus argumentos. Hasta que el Rey de España, que ya había hecho algún gesto de fastidio, se adelantó y le dijo esa frase que ahora será la frase del año: "¡¿Por qué no te callas?!", con sus interrogantes y sus interjecciones, porque no fue una pregunta sino una admonición. Chavez siguió gesticulando y hablando, porque el hombre no puede estarse quieto. Luego vinieron las reacciones. Me resultó curiosa
Por qué no te callas. Me quedo con
Editorial: Excessos de Chávez i errors del PP
Editorial: Excesos de Chávez y errores del PP
L'actitud del president de Veneçuela, Hugo Chávez, a la cimera iberoamericana que ahir es va clausurar a Santiago de Xile es va situar en la més pura línia demagògica i populista que ha fet del seu règim una barreja de democràcia formal i procediments bananers recolzats per una inconsistent retòrica bolivariana,
cada cop més impresentable en el marc internacional. Chávez ens té acostumats a les seves diatribes radiofòniques a l'estil dels predicadors d'ultradreta. Però portar aquestes poc rigoroses maneres a una reunió internacional de màxim nivell fins al punt de dir reiteradament "feixista" a l'expresident del Govern espanyol José María Aznar és intolerable i crea un conflicte que no s'hauria d'haver arribat a produir mai.
Si el que pretenia Chávez era ocultar la greu crisi que viu el seu país per presentar-se en l'escena internacional com un nou Fidel Castro que marca el rumb dels desafavorits de la comunitat iberoamericana, s'ha tornat a equivocar. Les relacions de Veneçuela amb Espanya són molt importants per als dos països i no s'han de posar en perill pels conjunturals problemes d'un president que no és precisament un model de defensor de l'Estat de dret. Un cop dit això, el president del Govern espanyol, José Luis Rodríguez Zapatero, va fer ben fet de recriminar amb contundència l'actitud de Chávez. La representació espanyola no podia de cap manera tolerar que un expresident democràtic fos titllat de feixista. Davant d'una manifestació com aquesta, el Rei d'Espanya, present a la reunió, va acabar de perdre els nervis i va demanar al president veneçolà que callés.
Potser no era el més adequat. Però l'enrabiada del Monarca reflecteix fins a quin punt era incòmoda per a la delegació espanyola la diatriba del veneçolà. Va ser una bona decisió que el Rei tornés a la reunió després de l'incident. Com ho va ser la protesta de Rodríguez Zapatero, que va fer bé d'actuar com a representant d'Espanya i no d'un partit polític que manté fortes discrepàncies amb Aznar.
El mateix expresident va haver de rectificar el PP i agrair la defensa de Zapatero i el Rei, i de passada va esmenar la plana a altres portaveus populars que demostren que el partit que més parla de patriotisme és, sovint, el que no en demostra. Gabriel Elorriaga va culpar el Ministeri d'Exteriors de la crisi. Una altra gran ocasió per callar, com hauria d'haver fet Chávez i tam- bé Daniel Ortega, que el va secundar de forma intolerable. Si Rajoy vol convèncer la societat que pot ser president de tots ha de reconvenir Elorriaga i imposar el seny, que passa per recolzar la política exterior del Govern davant de demagogs i oportunistes.
Jordi Grau i Gatell (València, 1957). Fill d'exiliats catalans arribats a la capital valenciana a la postguerra. Casat, amb un fill. Professor de català d'IES a València. Bloc des de l'esquerra, l'anticlericalisme i l'ateisme, centrat en el País Valencià i en les polítiques depredadores del PPCV, en la Memòria Històrica i en l'actualitat política general espanyola, amb documentalisme sobre la política espanyola i valenciana. L'opinió, si no sempre explícita, és òbvia i es dedueix de la tria de temes i textos. Allò que escrigui en obrir el post soldrà estar en català, llengua oficial i pròpia del País Valencià i meva. Llengua en què penso i sento. I estarà en la variant catalana de Barcelona de casa meva, que és la dels meus pares i avis.
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