07 Jul 2007
Converses del cas Naseiro. I alguna cosa de Tamayo. 07/07/2007.
Conversaciones del caso Naseiro
Zaplana: "Luego nos lo repartimos bajo mano"
ELPLURAL.COM
"Yo sí que no estoy en política para forrarme", dijo el ministro de Industria, José Montilla. Aludía a una especie de leyenda urbana sobre el portavoz del grupo popular en el Congreso,
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MUJER.- Sí, dígame.
S.- Oye, ¿está
M.- Sí. ¿De parte de quién?
S.- Boro.
M.- ¡Ah, espera un segundín!
(Se pone
E.- Sí.
S.- ¿Qué hacemos el domingo en el despacho?
E.- De entrada te diré que eres un maricón, un hijo puta, un cabrón y de todo.
S.- ¿Por qué?
E.- ¿Eh? Mira: Se está muriendo el padre Juan Francisco, tú lo sabes y no me lo dices. Te vas a Madrid a la presentación de la revista de Fontán. No me llamas para que vaya contigo ( ) Pues macho, me voy el martes. Te pensaba dejar fuera, pero me da pena. Me voy a hacer financiero. Me voy el martes a Sevilla.
S.- ¿A qué?
E.- Voy a ver si hago unas cosas con
S.- ¿De qué?
E.- Está ahí Ruidera de jefe.
S.- ¿Pero qué vas a hacer?
E.- ¿Eh?
S.- ¿De qué vas a comprar?
E.- Voy a ver, ahora que han echado a Juan Guerra, a ver si
S.- A ver si
E. - A ver si lo sustituyo.
S. - Pero bueno, ¿pero vas a comprar o vender?
E.- ¿Eh?
S.- ¿Qué vas a vender?
E.- Voy a que Ruidera me explique lo que tengo que hacer. Voy a ponerme a sus órdenes.
S.- Pero explícale... A mí también, ¿eh?
E.- ¿Eh?
S.- Explícale lo mío aquí.
E.- ¿Quieres que te meta en el ajo, eh?
S.- Claro.
E.- Vamos a vender y a comprar, y a hacer de intermediarios.
S.- Claro.
E.- Para ellos.
S.- Claro.
E.- ¿Sabes? Me voy el martes con él, a Sevilla, y el miércoles estoy en Madrid.
S.- ¡Ah, muy bien!
E.- ¿Eh? No paro de viajar.
S.- Yo seguramente estaré el jueves.
E.- ¿El jueves en Madrid? Pero entonces, ¿cómo te van los negocios? Me han dicho que ahora eres empresario inmobiliario también. ¿0 te dedicas a la construcción?
S.- Sí. Oye, ¿tú tienes ahí alguna S.L. (sociedad limitada) que sobre?
E.- Alguna S.L. que me sobre... Puedo tener una, si.
S.- Pues consigue una S.L.
E.- ¿Sí?
S. - sí.
E.- Pero, ¿por qué no quieres tú constituir una?
S.- No. Por una sencilla razón: porque quiero tener una S. L.
E. - Sí.
S.- Constituida en Alicante...
E.- Sí.
S.- Y que pueda poner... Porque yo ya tengo. Mira las acciones de Torneo (sociedad de gestión).
E.- Sí.
S.- Tengo una de Invalesa.
E.- Sí.
S.- Y tengo la del grupo Futuro Financiero.
E.- Sí.
S.- Y quiero hacer o comprar una sociedad más.
E.- Sí.
S.- ¿Eh? Todas ésas son pequeñitas, de tres o de cuatro. Pero eso se van a hacer muy grandes...
E.- Tú recuerdas que tienes una en Valencia de hace mil años que se llama Publimar, ¿no?
S.- Sí, pero ya no sé ni dónde está.
E.- Que no la hemos liquidado ni nada. ¿Eh?
S.- Claro. Podíamos mover
E.- Y cualquier día vendrá Hacienda y nos pegará un paquete.
S. - sí.
E.- Por no declarar. Aunque sea negativo. ¿Eh? Yo tengo un par de sociedades aquí que te pueden servir ( ... ) Yo a lo mejor tengo una agencia en Silla, aparte de en Ondara, y te meto a ti también.
S. - ¿El qué?
E.- ¿Eh? Porque Javier Sánchez Lázaro, el tío éste que está aquí en Benidorm.
S. - sí.
E.- A lo mejor se queda con el solar y hacemos ahí una cosilla, ¿eh? Tú haces de intermediario de la venta, que yo no puedo, y tú pides la comisión a Javier Sánchez Lázaro. ¿Eh? Y luego nos la repartimos bajo mano.
S.- Pero, ¿para venderlo a ... ?
E.- ¿Eh?
S.- Para vender...
E.- Para vendérselo o permutárselo. Da igual porque además le da igual permutar que vender a este tío amigo mío.
S. - Pero si ha cerrado el trato conmigo ya.
E.- Hijo puta. Si comió conmigo el miércoles en Madrid y quedó en hablar con éste.
S.- ¿El miércoles?
E.- El miércoles comimos juntos en Madrid.
S.- ¿Este miércoles?
E.- Sí, este miércoles pasado. ¿No te lo ha dicho?
S.- El martes estuvo conmigo.
E.- Espérate, espérate. Que yo te diga qué día fue. El miércoles
S.- ¿El martes te dijo que había estado conmigo?
E.- Sí, sí, que había estado contigo.
S.- En Valencia
E.- Sí, sí. Que había ido. Y el miércoles
S.- Y el miércoles. ¿Ya me vende?
E.- ¿Eh? Y el miércoles te había vendido ya.
S.- Qué cabrón.
E.- No te puedes fiar.
S.- Lo pagaron a mano.
E.- ¿Eh?
S. - Lo pagaron a mano.
E.- El miércoles comió en Madrid, conmigo. Comimos con Álvarez Cascos.
S. - ¡Que tío, macho
E.- Bueno, oye, si no sales diputado y soy presi dente por Valencia te haré diputado por Alicante.
S.- Hombre, eso sí.
E.- ¿Eh?
S.- Eso sí, que tendré que irme por el término de Ondara. Como ahora voy a edificar
E.- Como ahora eres empresario de Ondara, pues sales por
S.- ¡Joder!
E.- ¿Eh?
S.- ¡Que tío!
E.- Y nada.
S.- El Bosch, me había vendido. Al día siguiente.
E.- Al día siguiente.
S.- Es que no ha dejado pasar ni veinticuatro horas, ¿eh?
E.- Nada, no habías llegado porque fue al medio día... Fue a las dos de
S.- Joder, qué tío. Ahora le voy a decir... Entonces... ¿Ha dicho que el Sánchez va a hacerlo o va a ver el solar?
E.- Sí. Si le interesa, ¿eh?, en vez de hacer la negociación el Bosch, la haces tú.
S.- Hombre claro, porque no tiene ni puta idea.
E.- Tú como si lo tuvieras ya eso adjudicado, ¿no?
S. - sí. 1
E.- Y entonces le dices, bueno yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras...
S.- Bueno, le pido más...
E.- ¿Eh? Lo que te dé y me das la mitad bajo mano.
S.- Pues si tenemos que repartir, joder...
E.- Y yo le digo: págale el contrato a este chico que...
S.- Si tenemos que repartir, macho... Tenemos que pedirle un poco más.
E.- Claro, un poquito más. Yo es que no sé ni lo que vale el solar ni nada.
S. - Yo se lo explicaré.
E.- ¿Eh? Ya se lo explicarás tú y le sacas
S.- Bueno, claro que sí.
E.- Me voy a que me lo expliques. A ver cómo puedo... Voy con un planteamiento fácil. Me sentaré a comer con él y le diré a ver cómo puedo rascar yo aquí.
S.- Claro.
E.- Así, pura y simplemente. ¿Eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Boro.
S.- ¿Sí, cómo ha sido eso? Estás trabajando como un cabrón.
E.- Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado. S.¿Y eso?
E.- Me lo gasto todo en política. No ves que no tengo sueldo como tú. Que cobras de lo que trabajamos todos los españoles.
S.- Claro.
E.- Pues eso es lo que pasa. ¡Ay ... !, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?
La imagen es oscura, como la trama que ilustra. No es una foto, sino un fotograma, es decir, una pieza de un puzzle, todo él así de negro. No pasará a la historia del arte, pero sí a la de la infamia. La silueta del individuo de la izquierda corresponde al cuerpo mortal de Eduardo Tamayo, el tránsfuga del PSOE que en mayo de 2003 regaló el gobierno de la comunidad a Esperanza Aguirre. Si ustedes se acuerdan, el tal Tamayo, después de que el PSOE ganara las elecciones, desapareció de la escena en compañía de María Teresa Sáez para forzar una crisis que condujo a la repetición de las elecciones, ya que no había salido, desde el punto de vista del mercado inmobiliario, quien tenía que salir. Aquí vemos a Tamayo abandonando el hotel en el que se ocultó y cuya estancia fue pagada por empresarios de la construcción cercanos al PP. El individuo de la derecha se llama Juan Antonio Expósito y es un guardaespaldas cuyo salario tampoco corrió por cuenta del pérfido tránsfuga. De acuerdo con declaraciones del propio Expósito, el sobre con sus honorarios salió del despacho de un constructor llamado Francisco Vázquez, a quien por esos días se vio en Génova 13, donde se entrevistó con Ricardo Romero de Tejada, secretario general del PP de Madrid (a la sazón).
JUAN JOSÉ MILLÁS
CRÓNICA: PIE DE FOTO EL PAÍS, 27-04-2006
Blanco y en botella, leche
Juan Antonio Expósito fue contratado por Julio Ariza, un editor de publicaciones de ultraderecha
Más tarde se demostraría que Expósito había cobrado también de una caja "B" de la Universidad Complutense de Madrid cuando era (a la sazón) gerente de la misma Dionisio Ramos, un ex alto cargo del primer Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid. Las vinculaciones entre los tránsfugas y el partido de Aznar parecían evidentes. No había más que seguir el cableado. Pero hete aquí (qué rayos querrá decir hete aquí) que Expósito se sintió defraudado o solo o no suficientemente correspondido o quería más, que es lo que suele suceder cuando uno se entera de que ha sido utilizado, y comenzó a largar. En su declaración ante los tribunales, cuando el juez le apretó un poco las tuercas, aseguró que el sobre procedía, en efecto, del despacho de Francisco Vázquez, el constructor ligado al PP, etcétera.
Cundió el pánico, pero también la esperanza. Por fin, nos dijimos, vamos a conocer la trama inmobiliaria. Pero resultó que entre declaración y declaración, Juan Antonio Expósito fue contratado por Julio Ariza, un editor de publicaciones de ultraderecha muy ligado a Esperanza Aguirre, además de uno de los empresarios más beneficiados por el PP de Madrid. Expósito, cuyo currículo habría espantado a cualquier persona que quisiera sentirse segura, empezó a trabajar nada menos que en la planta de presidencia del grupo Intereconomía. Fue firmar el contrato, oiga, y cambiar de abogado y de actitud. En resumen, se desdijo de todo lo anterior y se acogió a su derecho a guardar silencio.
Dirán ustedes que blanco y en botella, leche. Pensarán ustedes que dos y dos son cuatro y que no había más que hacer una sencilla operación lógica para deducir lo ocurrido. Pues no. No hubo pucherazo. El PP no tuvo nada que ver con la espantada de Tamayo y Sáez. Fue todo un cúmulo de casualidades. Lo increíble es que todavía hay quien relaciona una cosa con otra. ¿Por qué? Porque la gente es mala. Cualquiera que conozca a Esperanza Aguirre, demócrata de toda la vida, sabe que sería incapaz de obtener las cosas de este modo.
DANIEL BORASTEROS
Tránsfugas de por vida
Los protagonistas del mayor escándalo de los últimos años viven desde hace cuatro años al margen de la política
DANIEL BORASTEROS - Madrid - 06/05/2007
"Estupendamente". Eduardo Tamayo Barrena y María Teresa Sáez Laguna, las dos actas de diputado responsables de uno de los mayores escándalos de transfuguismo de la democracia española, están "estupendamente". Han pasado casi cuatro años desde que el 10 de junio de 2003 los dos parlamentarios socialistas de la Asamblea de Madrid empezaran a dar inequívocas muestras de que les gustaba más un Gobierno de Esperanza Aguirre, del PP, que uno encabezado por Rafael Simancas, de su propio partido, coligado "con los comunistas", como argumentó luego Tamayo para dar la espantada.
Los protagonistas del mayor escándalo político de los últimos años viven rehuyendo de su pasado desde 2003
En los días sucesivos emergieron promotores inmobiliarios, suites en hoteles y guardaespaldas pagados por alguien que no era ni Tamayo ni Sáez. Aquellas elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid se tuvieron que repetir. A los segundos comicios se presentó un curioso partido, Nuevo Socialismo. Su líder era el propio Tamayo, que obtuvo poco más de 6.000 votos.
Sáez es ahora auxiliar técnico en el hospital Doce de Octubre de Madrid, tiene 57 años. Sáez admite que habla de sus cosillas de vez en cuando con Tamayo, convertido en abogado de cierto éxito, pero "no de política". Hablan por teléfono para preguntarse por sus vidas, sus familias... Pero nada de política. "Con una experiencia fue suficiente", resume Sáez, que en un principio no rehúye la conversación telefónica y se muestra muy locuaz. Tanto, que confiesa que ha tenido ofertas de programas televisivos del corazón para someterse al polígrafo,... pero concluye: "Tengo muchas propuestas, pero no voy a Salsa Rosa por dignidad".
Tamayo, de 48 años, es menos propenso a
María Teresa Sáez vive en la misma casita baja que hace cuatro años, un pequeño chalecillo en el modesto barrio de San Fermín. Hay macetitas arregladas y casi toda la terraza la ocupa el enorme rectángulo de refrigeración del aire acondicionado. Tiene turno de mañana en el hospital, donde gana cerca de 900 euros. "Al principio era muy tirante la relación con la gente, pero luego se han ido dando cuenta de que teníamos razón", cuenta. Sin embargo, uno de sus compañeros comenta que durante mucho tiempo llegaba antes de su hora para no cruzarse con nadie. "No le habla casi nadie, sólo los que tienen que dirigirle la palabra por cuestiones profesionales". Sáez considera que quienes dicen eso "son resentidos". Alguna de esa gente comenta con extrañeza que Sáez no se haya presentado a unas oposiciones para consolidar su plaza de personal laboral, no funcionario, cuando "tenía todas las papeletas para aprobar". Sáez, después de reincorporarse, pidió varias bajas laborales. Según ella, "por un problema de tiroides". Nunca estuvo deprimida, aunque admite: "No era agradable oír lo que decían de mí, claro".
Sáez dice que no añora los tiempos en los que pasaba las mañanas en la Asamblea a cambio de unos 3.000 euros mensuales. Época de gafas de sol, ropa de marca y rasgos afilados. "No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita", dice mostrando una sorprendente veta filosófico estoica. Ahora afirma que se siente más contenta. "No me gustaba mucho la gente con la que me movía entonces, tipos con yate y cosas de esas". Ella, vecina de San Fermín "desde niña", asegura que no tiene coche y que le gusta más alternar "con los vecinos" que en los actos sociales a los que antes asistía. Pero también concede que muchos de esos vecinos no fueron muy comprensivos. Ahora algunos le han "pedido perdón" porque han visto la luz y se han dado cuenta de que ella y Tamayo tenían razón. "Sólo nos equivocamos en apoyar en su momento a Rodríguez Zapatero".
Sáez dice que la gente del PSOE, partido en el que asegura tener "muchos amigos", le han vigilado hasta "debajo de las piedras". Pero afirma que, quienes lo han hecho, eran "estómagos agradecidos y cuatro impresentables".
Sáez, que todos los días coge a las siete de la mañana el autobús en
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