Resposta del PSOE a la CEE. 31/01/2008.
"No levantarás falso testimonio ni mentirás". No era aquest un dels Mandamientos? Doncs menteixen com ... bisbes! No fan altra cosa.
Bé, també hi ha el "No matarás" i El Caudillo era de Comunió diària i bajo palio, com si fos l'hòstia, en Franco entrava a les catedrals.
Per la denúncia del Concordat, perquè l'IRPF no tingui casella, per la fi de l'escola concertada amb l'Església, fatxes al zoo, pederastes a la presó.
I Marianico a su bola.

Moratinos expresa el malestar del Ejecutivo español con la actitud de la Conferencia Episcopal al embajador de España en el Vaticano, quien a su vez se lo ha trasladado al 'número dos' de la Santa Sede.
Comentarios: 95
El ministro de Exteriores ha desvelado que el Gobierno le ha transmitido al Vaticano "el sentimiento de perplejidad y sorpresa" por la postura de los obispos españoles, a través del embajador en la Santa Sede.
Comentarios: 301 | MIGUEL ÁNGEL MARFULL
Medio millón de personas están vinculadas a los grupos católicos más conservadores. Cada vez influyen más en la jerarquía.
MIGUEL ÁNGEL MARFULL - Madrid - 01/02/2008 22:11
La infantería tras la que se parapeta la jerarquía católica no viste sotana. Con las iglesias vacías -según el CIS, sólo el 16% de los españoles va a misa cada domingo- la exhibición del poder de la Iglesia precisa necesariamente de un escenario más visible: la calle. La fuerza con la que sostiene el episcopado sus argumentos tiene mucho que ver con el poder de convocatoria que ha demostrado, detrás de cada pancarta y al lado del PP, con su oposición al Gobierno.
Las distintas familias que componen el corazón más conservador del catolicismo suman medio millón de seguidores en España. Sus detractores denuncian que se han apoderado del poder de la Iglesia para escorar su rumbo hacia el integrismo. Sus seguidores, por el contrario, defienden que son la única herramienta capaz de evangelizar a una sociedad cada vez más secularizada.
Media docena de movimientos, más el Opus Dei, que tiene un rango superior -es una prelatura personal, equiparable a una diócesis sin límite territorial-, constituyen una nueva milicia que ha desplazado del poder a los ejércitos históricos del Papa: jesuitas, dominicos y franciscanos.
La involución vaticana
Las órdenes tradicionales de la Iglesia, oxigenadas por el Concilio Vaticano II (1962-1965), alimentaron las ideas de la Teología de la Liberación, sensibilidad con la que abonaron, al mismo tiempo, la desconfianza de Juan Pablo II. El Papa polaco, tan conservador como receloso, giró sus bendiciones hacia una nueva Iglesia sin hábitos que había hecho de la evangelización del primer mundo -en el que el único hambre es de poder- su bandera más visible.
En 1998, Karol Wojtyla elevó a la mayoría de edad a los nuevos movimientos, al escoger y recibir a siete líderes fundadores de la refundada Iglesia neoconservadora. Allí estaban, entre otros, el español Kiko Arguello, y el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, fallecido el pasado jueves.
"El fin de todos es el mismo, dar a conocer a Cristo", señalaba ayer la portavoz de uno de estos movimientos. Los métodos, sin embargo, cambian. Todas las familias neocon del catolicismo han afianzado su presencia hasta crear una estructura paralela a la propia Iglesia. Siembran en sus propios colegios, seminarios y universidades y recogen, año a año, una creciente cosecha de influencia.
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Miembros entre el episcopado
En esta carrera no brilla siempre la deportividad. Las relaciones entre los distintos movimientos se ajustan en todo momento a la cordialidad.La rivalidad estimula la competencia, y beneficia la productividad; es decir, anima a generar más líderes y a ocupar más y mejores despachos en la curia y en las instituciones. Desde hace una década hay obispos ligados a esta nueva realidad de los movimientos neoconservadores. El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, es un teólogo del Camino Neocatecumenal. Ligados a Comunión y Liberación son los responsables de las diócesis de Oviedo y de Granada. La influencia de estos movimientos entre grandes apellidos vinculados a la política, la empresa y las finanzas es también notable.
Los seminarios dependientes de las diócesis son edificios vacíos. Las vocaciones nacen de los nuevos movimientos. Siguen sembrando. Ya tienen obispos y cardenales. ¿Llegarán a Papa?
Así lo ven o lo dibujan los nuestros
02 Feb 2008
En aquellos tiempos, dijo Aznar a sus discípulos: “Id y sentaos con los líderes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco”. Sólo un año antes, esos líderes habían ordenado el secuestro y asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Para facilitar el diálogo, el Gobierno trasladó a más de un centenar de etarras a cárceles cercanas al País Vasco y puso en libertad a varias decenas de terroristas en una generosa aplicación de la legislación penitenciaria vigente. Uno de los beneficiados, Iñaki Bilbao, asesinó un par de años después al concejal socialista Juan Priedes. Lejos de criticar esas concesiones, la Conferencia Episcopal española alentó los contactos del Gobierno del PP con ETA, y llegó a describirlos en una nota oficial como “la búsqueda sincera de la paz”. El entonces obispo de Zamora, hoy de Guipúzcoa, monseñor Juan María Uriarte, hizo el papel de intermediario y árbitro de aquel diálogo.
No ha habido una sola tregua de ETA ni proceso de negociación desde 1976 en el que no haya participado la Iglesia católica. Representantes eclesiásticos vascos, franceses e irlandeses se han esforzado durante tres décadas por acabar con el terrorismo por la vía del diálogo. Siempre lo hicieron con el visto bueno de la cúpula episcopal y del Vaticano. Hace unos meses, el propio Uriarte hizo gestiones ante el ministro Rubalcaba para conseguir la excarcelación de Iñaki de Juana Chaos durante su polémica huelga de hambre. De modo que miente el actual portavoz de la Conferencia Episcopal y recién ascendido a obispo auxiliar de Madrid Martínez Camino cuando afirma que la Iglesia siempre ha rechazado que se considere “interlocutor político a una organización terrorista”.
No hay más que leer las actas de las reuniones mantenidas en Suiza por los “discípulos” de Aznar con la dirección de ETA y las intervenciones del árbitro y testigo de las mismas, monseñor Uriarte. Los obispos que firmaron anteayer la nota de diez puntos en la que implícitamente piden el voto para el PP en las próximas elecciones generales han hecho añicos el octavo mandamiento y por tanto han cometido pecado. Claro, la ventaja de su fe consiste en que toda cuenta pendiente con la recta moral queda liquidada si se confiesan al menos una vez al año y antes de comulgar.
Reincidentes
Una mentirijilla se le puede escapar a cualquiera, por muy obispo que sea, pero resulta más preocupante la reiteración en el pecado. Durante la concentración “en defensa de la familia” convocada por la Iglesia el pasado 30 de diciembre, se escucharon proclamas tan alejadas de la verdad como las consideraciones que ahora se lanzan sobre la política antiterrorista. El arzobispo de Valencia, García Gasco, proclamó la inminente “disolución de la democracia”, y el de Madrid, Rouco Varela, alma de hierro del Episcopado, afirmó sin sonrojarse que la España actual no respeta la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No sólo han mentido en los conceptos, sino hasta en los números.
Sostienen que a la plaza madrileña de Colón acudieron dos millones de españoles. La medición del espacio ocupado en la concentración demuestra que para llegar a tal cifra habrían tenido que alzarse unos sobre otros hasta una altura de cuarenta cuerpos. Mayor milagro no se ha visto.
Para colmo, en el ejercicio de la hipocresía, un alto jerarca del núcleo duro de la Iglesia llamó por teléfono a un miembro del Gobierno al día siguiente de la concentración. ¿Motivo de la llamada? Monseñor quería expresar su consternación porque algunas de las intervenciones en el acto “se habían ido de las manos”. A saber a qué manos se refería, puesto que el discurso hípercrítico contra el Gobierno era tan múltiple como unívoco. Algo así como una santísima trinidad muy cabreada.
Que se presenten por el PP
La Iglesia tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano o asociación a expresar una opinión política. Es más, en lugar de tanto circunloquio en ese cóctel de moralidad y electoralismo que rezuma su último comunicado, haría bien en dar un paso más y pedir expresamente el voto para el Partido Popular, aunque lo consideren un “mal menor”, o incluso presentarse en alguna candidatura del partido, donde algunos obispos pueden encontrar más hueco que Ruiz-Gallardón. Desde dentro tendrían más posibilidades de conseguir lo que pretenden: la anulación de avances sociales como la ley de interrupción del embarazo, el matrimonio homosexual o la educación para la ciudadanía. Por defender, en su último “programa electoral” la Iglesia defiende a su peculiar manera hasta el Plan Hidrológico de Aznar. Háganlo, pero antes repitan cien veces el octavo mandamiento: “No dirás falso testimonio ni mentirás”.
'Soy anticlerical', por JAVIER ORTIZ
02 Feb 2008
Los señores obispos matizan: ellos no sostienen que sea moralmente reprobable dar el voto a un partido que haya “dialogado” con terroristas; lo inaceptable –dicen– es votar a un partido que haya “negociado políticamente” con terroristas. Se ve que sus eminencias estaban pensando en el Gobierno de Adolfo Suárez, que negoció la desaparición de ETA político-militar concediendo a sus integrantes contrapartidas políticas. Porque, que yo sepa, los demás gobiernos de España han hablado con ETA de todo un poco (en Argel, en Zúrich, en Bayona, en Escandinavia, en Santo Domingo…), pero sin llegar jamás a nada concreto.
De todos modos, ¿quién establece dónde termina el mero diálogo y empieza ya la negociación política? ¿La Conferencia Episcopal?
Durante años tuve en la pared de mi despacho una vieja fotografía –muchos estudiosos de la Guerra Civil la recordarán– en la que se ve a varios generales y oficiales franquistas posando en la entrada de una catedral acompañados de unos cuantos obispos y clérigos que levantan el brazo (los obispos y los clérigos, no los militares) haciendo el saludo fascista. En total hermandad. Nadie puede acusar a la jerarquía católica española de entonces de haber negociado políticamente con una banda de golpistas criminales: se echó en sus brazos por puro amor, sin negociar nada. Pero, en cambio, el Vaticano sí negoció, y mucho, y muy políticamente, con las autoridades del III Reich. ¿Será inmoral votar a un partido que se lleva a partir un piñón con una Iglesia que negoció políticamente y colaboró con un régimen genocida?
He conocido a lo largo del tiempo a muchos curas, e incluso a varios obispos. Sé que entre ellos hay de todo: desde gente excelente y entregada a las causas más nobles hasta personajillos repulsivos, a quienes, si les das la mano, lo mejor que puedes hacer es ir a lavártela cuanto antes. No generalizo.
En castellano, la palabra “anticlerical” tiene dos posibles sentidos. Es anticlerical quien se enfrenta al clero en masa, sin distingos. No es mi caso. Pero también se define como anticlerical a quien rechaza que el clero trate de condicionar los asuntos políticos. Ése sí es mi caso.
'El PSOE responde a los obispos', por MANEL FONTDEVILA
'Misasuntos', por SANTI ORÚE
'Mis obispos y otros animales', por ANÓMALO INVISIBLE
"Los obispos han caído en la tentación de usar el terrorismo"
"Hay un contrato entre PP y el sector radical de los obispos"
"El entorno pseudointelectual de la emisora de los obispos manda en el PP y quiere mandar en España, esto es, básicamente, lo que hay en juego en estas elecciones".
"No me reconocería a mí mismo si mi reacción por la campaña antigobierno que hace la Conferencia Episcopal contra el PSOE fuera privarles de la financiación o decir hasta aquí hemos llegado. No me reconocería a mí mismo".
“Esta derecha va siempre veinte años por detrás en la democracia”
"No me reconocería a mí mismo si mi reacción por la campaña antigobierno que hace la Conferencia Episcopal contra el PSOE fuera privarles de la financiación o decir hasta aquí hemos llegado. No me reconocería a mí mismo"
“Si alguien no es capaz ni de resolver una lista de Madrid pues... podrán imaginárselo ante los problemas que tiene la gobernabilidad de un país”
“En el tema del aborto vamos a buscar un consenso político para abrir la posibilidad de una reforma de la ley”.
20minutos.es publica en distintos capítulos el sábado 2 de febrero y el domingo 3 la entrevista que realizó el viernes 1 en el Palacio de la Moncloa al presidente del Gobierno.
Durante casi dos horas de conversación, José Luis Rodríguez Zapatero ha respondido a las preguntas del director del diario, Arsenio Escolar; el subdirector de Actualidad, Francisco Frechoso, y el corresponsal político, Juan Carlos Escudier, sobre los principales temas de la actualidad política y los asuntos que más preocupan a los ciudadanos de a pie. La situación del PP tras el caso Gallardón, las difíciles relaciones del Gobierno con la jerarquía eclesiástica y la reacción de ésta ante leyes como las del aborto y los matrimonios homosexuales completan la primera entrega de la extensa conversación con el presidente. El lunes, 20minutos.es publicará el texto íntegro de la entrevista y 20 minutos un amplio resumen en sus 15 ediciones impresas.
¿Se ha equivocado Rajoy al no incluir a Gallardón en las listas electorales?
Eso es un ejemplo de dos cosas: la primera, que en estos momentos el PP está conducido por los sectores más conservadores, que no aceptan a Gallardón, y la segunda, una incapacidad para conducir ese barco. Si alguien no es capaz ni de resolver una lista de Madrid pues podrán imaginárselo ante los problemas que tiene la gobernabilidad de un país. Lo de Gallardón, en sí mismo, tiene el valor que tiene, pero abona hipótesis que podían tener muchos ciudadanos sobre ese control del PP por los sectores más derechistas, por los aledaños de emisoras de los obispos que quieren mandar... quieren mandar. Mandan ya en el PP y quieren mandar en España. Es así de fácil. Esto es básicamente lo que hay en juego en estas elecciones.
El entorno pseudointelectual de la emisora de los obispos quiere mandar en España y esto es, básicamente, lo que hay en juego en estas elecciones
¿La COPE quiere mandar en España?
El entorno, ese entorno pseudointelectual.
¿Qué le parece la nota que hizo pública el jueves la Conferencia Episcopal sobre las elecciones?
Me gustaría haber visto una nota de los obispos en la que las palabras que predominaran fueran concordia, convivencia, diálogo... y no una en la que predominan admoniciones, reproches, división, establecer lo que es justo o injusto, lo que es legítimo o ilegítimo...
...Y lo que hay que votar o no hay que votar.
Sí, lo que pasa es que yo creo que los obispos deberían haber descubierto hace tiempo que los españoles se sienten muy libres y no admiten imposiciones de nadie. Y seguramente a muchos católicos les gustaría tener unos obispos -manteniendo sus principios morales y la defensa de determinados derechos, por supuesto- más sensibles ante los problemas de la miseria en el mundo. Es significativo que en toda esa nota, que es larga, no se diga nada de la ayuda a la cooperación y al desarrollo que hace España, porque hay una parte importante de esa ayuda que la hacen ONG de signo católico, con las que colaboramos, y en el Gobierno estamos muy contentos de ello.
Los obispos abrieron la legislatura con manifestaciones y la están cerrando con notas en las que piden que no se vote al Partido Socialista. ¿No se le ha pasado por la cabeza la idea de romper el Concordato entre España y la Santa Sede?
Hay un contrato entre el sector más duro y más radical de los obispos y el Partido Popular. Es evidente ¿no? Unos nos atacan y secundan las manifestaciones y otros anuncian que retirarán la Educación para la Ciudadanía, que cambiarán la ley del matrimonio homosexual...
No me reconocería a mí mismo si mi reacción por la campaña antigobierno que hace la Conferencia Episcopal contra el PSOE fuera privarles de la financiación o decir hasta aquí hemos llegado
Y el Gobierno reacciona ante ese frente, ante ese contrato, mejorando las condiciones de la Iglesia... Pues el Gobierno reacciona respetando la Constitución y lo que en mi opinión es el espíritu de la Constitución. La Constitución dice que estamos en un estado aconfesional, un estado laico, que defiendo activamente como es perfectamente notorio. Pero también establece que los poderes públicos han de tener una relación especial con la Iglesia católica porque es la confesión mayoritaria. Dentro de esa relación hay unos acuerdos y, desde luego, no me reconocería a mí mismo si mi reacción por la campaña antigobierno que hace la Conferencia Episcopal contra el PSOE fuera privarles de la financiación o decir hasta aquí hemos llegado. No me reconocería a mí mismo. Seguramente eso respondería a un modelo de actuar, a un modelo de ser que poco coincide con mi voluntad de diálogo, con mi tolerancia.
¿No se ve en la próxima legislatura denunciando el Concordato, planteando otra relación con la Iglesia?
Me veo siendo tan firme como he sido en las leyes de desarrollo de derechos civiles más avanzadas del mundo, donde no he vacilado ni un minuto. Tan firme como dialogante con aquellos que mantienen posiciones contrarias a las mías. Creo que mi obligación como presidente del Gobierno es gobernar para todos, incluso para aquellos que hacen campañas como la que están haciendo los obispos.
En el tema del aborto vamos a buscar un consenso político para abrir la posibilidad de una reforma de la ley
Esa marcha atrás que ha emprendido su Gobierno en temas como el aborto ¿tiene algo que ver con esta postura que mantiene la Iglesia?
No, no, porque aquí ha habido leyes que han provocado mucho más rechazo. La ley que más rechazo ha provocado por parte de la Iglesia, por la que más se han movilizado, ha sido la ley del matrimonio homosexual porque suponía para ellos un ataque a la familia. En fin, algo que a mí me parece insólito. No, en el tema del aborto vamos a hacer una reflexión, un análisis con datos contrastados de cómo ha sido la aplicación de la ley vigente, y vamos a tener un diálogo con las organizaciones que participan desde el punto de vista médico y científico. Y también vamos a buscar un consenso político para abrir la posibilidad de una reforma de la ley. Es un consenso, además, que se gana, incluso con el tiempo. Por ejemplo, hicimos la ley del divorcio exprés. El PP puso el grito en el cielo y ahora ya he oído a Rajoy decir que no cambiaría esa ley. Con esta derecha, que siempre va veinte años por detrás en la democracia... No quiero mirar más atrás, pero en democracia, en cuestiones de principios, de valores, de derechos va veinte años por detrás. Bueno, pues con esta derecha vamos a ver si en la próxima legislatura podemos establecer un diálogo más sereno.
Por cierto ¿Usted se confiesa?
No, no me confieso... (ja, ja, ja).
Pero es cristiano.
Bueno, estoy bautizado y me he casado por la Iglesia.
¿Reza?
No, no rezo.
A. ESCOLAR / F. FRECHOSO / J. C. ESCUDIER
El análisis de Javier Valenzuela
Obispos españoles: tan lejos de Cristo, tan cerca de Génova
En las antípodas del mensaje de Cristo, la jerarquía episcopal se ha pasado toda la legislatura metiéndose en política
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Qué poco han hablado, en cambio, de la compasión con los inmigrantes que llegan en cayucos
Piden el voto para opciones neofranquistas, la versión 2008 del nacionalcatolicismo
¿De qué diablos hablan cuando se quejan de no disponer del derecho a la libertad de expresión? |
Jesús de Nazaret dijo a sus discípulos: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Sentó así el principio de la separación entre la política y la religión.
En las antípodas del mensaje de Cristo, el núcleo duro de la jerarquía episcopal española se ha pasado toda esta legislatura metiéndose en política, y haciéndolo de un modo obscenamente partidista. Los monseñores han pontificado sobre el divorcio, el aborto, el matrimonio homosexual, la asignatura Educación para la Ciudadanía, la unidad de España, la lucha contra ETA… Y siempre, qué casualidad, en completa sintonía con las tesis de un determinado partido político.
En cambio
Qué poco han hablado, en cambio, los monseñores de la compasión con los inmigrantes que llegan a nuestras costas en pateras y cayucos. Qué poco se les ha oído pedir alto y claro a los católicos españoles la máxima solidaridad con los extranjeros que aquí trabajan. Los pobres les importan un comino a los Rouco, Cañizares y compañía.
Nuevo fenómeno
El pasado jueves (31 de enero de 2008), Josep Ramoneda publicó un excelente artículo en la Cuarta Página de Opinión del diario El País. Decía Ramoneda que en todo Occidente se manifiesta el fenómeno que, ya desde el titular, él define como "la nueva alianza de la derecha y el altar". Cierto es, y cabría añadir que España (probablemente por su influencia en América Latina) es el principal frente de batalla para los obispos integristas y los políticos reaccionarios.
Votar a Franco
En la noche de ese mismo día, en el programa "El Intermedio" de La Sexta se informó del llamamiento del portavoz de la Conferencia Episcopal a votar en las elecciones del 9 de marzo a aquellos que se opongan al matrimonio homosexual y a la negociación con ETA. Al escucharlo, el Gran Wyoming dijo: "¡Anda, están pidiendo el voto para Franco!" El comentario tiene mucha miga: los obispos (o su sector dominante) están, en efecto, pidiendo el voto para opciones neofranquistas, para la versión 2008 del tradicional nacionalcatolicismo carpetovetónico.
Bajo palio
La imagen que siguió a continuación, una en blanco y negro de Franco bajo palio y acompañado por toda una tropa de ensotanados, nos recordó muchas cosas a los que vivimos la dictadura. Sí, Franco fue "Caudillo de España por la gracia de Dios" y su golpe de Estado del 18 de julio, "una Cruzada", según machacaron durante décadas los obispos. En mi infancia, el crucifijo, el rosario, la misa, el Mes de las Flores, los ejercicios espirituales y todo eso eran completamente obligatorios en las escuelas españolas. Aunque los jóvenes de hoy no den crédito, así era.
Su democracia
Eso sí, en aquellos tiempos la "democracia" no estaba en peligro para los obispos españoles. No, la democracia era "orgánica", la del dedo del Caudillo. Tan sólo en la etapa final del régimen, y al calor del "aggiornamento" impulsado por los papas Juan XXIII y Pablo VI, y materializado en el Concilio Vaticano II, una parte significativa de la Iglesia española se distanció de la dictadura y optó por los trabajadores y los combatientes por la libertad.
Libertades y derechos
Ahora, la jerarquía eclesiástica y sus aliados en la derecha nacional-católica contestan a cada crítica que reciben afirmando que se está atacando a la Iglesia, a la religión, a los cristianos, a la libertad de expresión y la democracia, al mismísimo Dios. Es una nueva prueba de su inconmensurable fariseísmo. Los obispos pueden organizar en plena Navidad, período de paz para cristianos y no cristianos, una concentración política en pleno centro de Madrid para despotricar de las leyes aprobadas por el Parlamento libremente elegido por los españoles y afirmar, ni más ni menos, que la "democracia está en peligro". Afirman que con ello están simplemente ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Perfecto, siempre y cuando los demás también tengamos derecho a esa libertad, que incluye criticar tal concentración.
No paran de hablar
Vamos a ver: los obispos no paran de hablar en este país. Ninguna otra organización tiene aquí tantos altavoces para difundir lo que piensa. Siete días a la semana, veinticuatro horas al día.
Una amplia red
La cosa empieza por la existencia de una iglesia en cada pueblo y barrio de España donde sermonear a gusto; continúa con una impresionante red de escuelas e institutos para adoctrinar a la chavalería, una potente cadena radiofónica donde se injuria y calumnia a placer, una nutrida presencia de voceros, aliados y espacios propios en la gran mayoría de medios de comunicación públicos y privados… y termina con manifestaciones de masas como la celebrada en Madrid la pasada Navidad y declaraciones públicas ampliamente repercutidas como la efectuada ayer por el portavoz episcopal.
¿De qué se quejan?
Nadie, absolutamente nadie, les ha cerrado las iglesias, las escuelas o su cadena radiofónica, o les ha impedido manifestarse cuando han querido. (Por lo demás, recordémoslo, nada ni nadie obliga a los católicos españoles a casarse por lo civil, a divorciarse, a abortar o a ser homosexuales. ¿Vale?) ¿De qué diablos hablan entonces cuando se quejan de no disponer del derecho a la libertad de expresión?
Más bien los otros
Parece que es más bien al contrario, que quienes no tienen ese derecho son los que discrepan de los monseñores. Por que cuando alguien –particular, medio de comunicación o partido político- discrepa de los obispos, éstos se rasgan las vestiduras y se declaran terriblemente agredidos. Y sus aliados de un determinado partido político repican las campanas de alarma urbi et orbe.
Amén
O sea, que los obispos nacionalcatólicos pueden ejercer la libertad de expresión, pero los demás no. O sea, que nadie puede criticarles, que lo que hay que hacer tras todas y cada una de sus declaraciones –religiosas, morales o directamente políticas- es decir: "Palabra de Dios, te alabamos Señor".
Si esto no es integrismo, que venga Dios, el buen Dios de Jesús de Nazaret, y lo vea.
Javier Valenzuela es periodista y escritor. Ha sido corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de ese periódico, así como Director General de Información Internacional de la Presidencia del Gobierno entre 2004 y 2006
Blog de Javier Valenzuela
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