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  <title>Ara &#xBB; Benito Berlusconi</title>
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    <title>Reportaje: Italia no es para los gitanos. El Pa&#xED;s. 13/07/2008.</title>
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    <updated>2008-07-13T21:21:43+02:00</updated>
    <published>2008-07-13T21:17:57+02:00</published>
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    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;A href="http://lacomunidad.elpais.com/jordigrau/category/immigracio"&gt;&lt;FONT color=#992823&gt;Immigraci&#xF3;&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;H2&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;A title="" href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Querida/Europa/elpepuint/20080713elpepiint_1/Tes" Europa...?? Querida&gt;"Querida Europa..."&lt;/A&gt;&lt;A title="" href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Querida/Europa/elpepuint/20080713elpepiint_1/Tes" Europa...?? Querida&gt; &lt;/A&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/H2&gt;
&lt;H4&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;SMALL&gt;MIGUEL MORA&lt;/SMALL&gt; &lt;/SMALL&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/H4&gt;
&lt;p&gt;La carta de la ni&#xF1;a gitana Rebecca Covaciu, de 12 a&#xF1;os, rumana y perseguida, conmociona a Italia&lt;/p&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;&lt;EM&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;"Aprend&#xED; espa&#xF1;ol en &#xC1;vila. Viv&#xED;amos en una furgoneta y fui a la escuela"&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;La esperanza de vida de los gitanos que viven en Italia es de 35 a&#xF1;os&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;Unos polic&#xED;as amenazaron con volver tras apalear al padre de Rebbeca&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;-&#xBF;Crees que hay racismo en Europa? -&#xBF;Qu&#xE9; significa racismo?&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;p&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;A sus 12 a&#xF1;os, Rebecca Covaciu -ojos grandes, dientes blancos, sonrisa espl&#xE9;ndida- ha vivido y visto tantas cosas, que podr&#xED;a escribir, si escribiera, un buen libro de memorias. Rebecca es rumana de etnia roman&#xED;, y ha pasado la mitad de su vida en la calle. Ha dormido en una furgoneta, una chabola, al raso. Algunos d&#xED;as ha mendigado con sus padres por Espa&#xF1;a e Italia. Otros, ha visto destruir su barraca, ha sido agredida por la polic&#xED;a italiana, ha o&#xED;do bajo una manta c&#xF3;mo su padre era apaleado por defenderla, ha visto morir a ni&#xF1;os por no tener medicinas, ha conocido el miedo de los gitanos que huyeron de Ponticelli (N&#xE1;poles) cuando su campamento fue incendiado. Pero Rebecca ha resistido. Y ha conmocionado a Italia con su historia en primera persona. Una carta en la que resume su sue&#xF1;o: ir al colegio y que sus padres tengan trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con su sencilla carta, titulada "Querida Europa", y una serie de dibujos, &lt;I&gt;Los ratones y las estrellas,&lt;/I&gt; inocentes y precarios, pero tan especiales como ella, ha demostrado su talento. Y es que Rebecca, en vez de deprimirse con esta "vida de tristeza", ha gritado al mundo su historia dickensiana en primera persona, convirti&#xE9;ndola en un alegato de justicia y esperanza. A sus sue&#xF1;os privados de ir al colegio y de que sus padres tengan trabajo "para no pedir limosna", a&#xF1;ade otro m&#xE1;s amplio: "que Europa ayude a los ni&#xF1;os que viven en la calle".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, Rebecca est&#xE1; contenta. Desde hace unos d&#xED;as vive, sue&#xF1;a y dibuja en una peque&#xF1;a casa de campo situada cerca de un pueblo de la Basilicata, una regi&#xF3;n monta&#xF1;osa y agr&#xED;cola, 250 kil&#xF3;metros al sur de N&#xE1;poles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cae la tarde y la luz de la antigua Lucana romana es un espect&#xE1;culo. Rebecca y su padre, Stelian, reciben sonrientes en la puerta, su madre Georgina saca un caf&#xE9; turco y una tarta, y enseguida la ni&#xF1;a trae su carpeta de dibujos y los ense&#xF1;a. Despacio, con orgullo pero sin presumir: "Unos &#xE1;rboles de colores, un &#xE1;ngel, una playa italiana, unos ni&#xF1;os ba&#xF1;&#xE1;ndose, un pr&#xED;ncipe y una princesa, una pareja de novios (italianos tambi&#xE9;n), dos palomas, un jarr&#xF3;n de flores, un collar de Versace, fruta, m&#xE1;s fruta...".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rebecca sali&#xF3; de su pueblo, Siria jud Arad, cerca de Timisoara, hace cinco a&#xF1;os; ahora habla rumano, roman&#xED;, italiano y un poco de espa&#xF1;ol. "Lo aprend&#xED; en &#xC1;vila cuando vivimos en Espa&#xF1;a", explica en italiano. "No ten&#xED;amos casa y dorm&#xED;amos en la furgoneta. Hice all&#xED; tercero de primaria, me acuerdo mucho de la profesora. Me quer&#xED;a mucho, le gustaban mis dibujos".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ni&#xF1;a es la l&#xED;der de su familia. Y gran parte de su futuro. Aparte de su talento para pintar, reconocido por Unicef en mayo pasado cuando le otorg&#xF3; en G&#xE9;nova el Premio de Arte e Intercultura Caf&#xE9; Shakerato, Rebecca es dulce, educada y juiciosa. Mientras habla a toda pastilla, como un libro abierto, sus padres, Stelian, de 43 a&#xF1;os, ex campesino y pastor evangelista, y Georgina, de 37; sus hermanos Samuel (17), Manuel (14) y Abel (9), y la mujer de Samuel, Lazania, embarazad&#xED;sima a los 16, la miran con una mezcla de sorpresa y reverencia, como si fuera una extra&#xF1;a. En cierto modo lo es.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los Covaciu llegaron a esta casa de noche. Ven&#xED;an en tren, un largo viaje desde Mil&#xE1;n. Unos d&#xED;as antes, varios polic&#xED;as hab&#xED;an molido a palos a Stelian. "Me amenazaron con volver si les denunciaba", recuerda. Lo hizo, y hubo que coger el hatillo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, mientras trata de superar el susto y el dolor de los golpes, Stelian, un hombre que cuando habla parece a punto de llorar, se declara "feliz, gracias a Dios y a estos se&#xF1;ores italianos tan generosos que nos han dejado su casa".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se refiere a G. y A., una pareja de mediana edad que reside en Potenza, la lejana capital de provincia. "Conocimos la historia de Rebecca por Internet, y de la noche a la ma&#xF1;ana decidimos refugiarlos en esta casa que no usamos", explican. A cambio, una firma en un contrato de alquiler gratuito y por un a&#xF1;o. G. y A. prefieren no ser identificados. "No queremos convertirnos en prototipo medi&#xE1;tico de la familia italiana solidaria". Pero su altruismo ha devuelto la sonrisa a la prole de Stelian.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia llevaba cinco a&#xF1;os sin dormir bajo un techo de verdad. "En Siria ten&#xED;amos casa, pero no ten&#xED;amos pan", explica Rebecca, "y com&#xED;amos de la limosna de los vecinos. Luego, en Mil&#xE1;n, mis padres no encontraron trabajo", contin&#xFA;a sin dramatismo, "y tambi&#xE9;n ten&#xED;amos que pedir. No pod&#xED;amos ir al colegio porque no ten&#xED;amos casa. Pero ahora me han dicho que podremos ir".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para poder acceder a la escuela, los Covaciu necesitan demostrar un domicilio fijo y estar apuntados en el censo municipal. Precisamente &#xE9;sa es una de las razones que ha invocado el Gobierno italiano para elaborar el pol&#xE9;mico censo de la comunidad roman&#xED;. De los 140.000 gitanos que viven en el pa&#xED;s, la mitad son italianos y casi un tercio son rumanos. Y el 50% son menores de edad. Muchos de ellos est&#xE1;n sin escolarizar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como otros compatriotas y hermanos de etnia, los Covaciu atravesaron con su furgoneta Hungr&#xED;a y Austria para llegar a Mil&#xE1;n cumpliendo el rito del &lt;I&gt;efecto llamada.&lt;/I&gt; Tras unos meses probando fortuna, sin &#xE9;xito, decidieron intentarlo en Espa&#xF1;a. "Un amigo que viv&#xED;a en &#xC1;vila nos dijo que ten&#xED;a casa, papeles y trabajo, pero llegamos tarde. Metimos a los ni&#xF1;os en el colegio, pero no encontramos trabajo. As&#xED; que nos fuimos a Torrelavega, estuvimos dos meses. Volvimos a Mil&#xE1;n".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Georgina habla italiano, algo de espa&#xF1;ol y un poco de franc&#xE9;s. Tambi&#xE9;n vivi&#xF3; en Alemania. "Fue en 1990, Samuel naci&#xF3; all&#xED;. Est&#xE1;bamos bien, pero a los dos a&#xF1;os nos pagaron un subsidio y nos mandaron a Rumania". Aunque se define como "mitad &lt;I&gt;rom&lt;/I&gt; y mitad no", lleva 10 dientes con fundas de oro. "&#xA1;S&#xF3;lo cuestan 10 euros cada uno!", se defiende ri&#xE9;ndose. "Nos los puso un m&#xE9;dico sirio ambulante en Mil&#xE1;n, ahora est&#xE1;n de moda en Rumania. La &#xFA;nica que se niega a pon&#xE9;rselos es Rebecca".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al principio, en Mil&#xE1;n, todo iba m&#xE1;s o menos bien, recuerda la ni&#xF1;a: "Hicimos una chabola con cart&#xF3;n y pl&#xE1;sticos debajo de un puente en el barrio de Giambellino". Era un peque&#xF1;o asentamiento ilegal donde viv&#xED;an otras cinco familias de Timisoara. "Para comer, ped&#xED;amos en el mercado de los anticuarios. S&#xF3;lo un par de horas, para que los ni&#xF1;os pudieran comer", asegura la madre bajando los ojos. Como se ve en uno de sus dibujos de Rebecca, tambi&#xE9;n ella mendig&#xF3; alg&#xFA;n "d&#xED;a triste"; su hermano Manuel, al que llaman Ioni, tocaba el acorde&#xF3;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace un a&#xF1;o, Roberto Malini, un dirigente de EveryOne, una joven ONG proderechos humanos que atiende a unas 60 familias de etnia gitana en Mil&#xE1;n, se cruz&#xF3; en la vida de los Covaciu. "Vi a un grupo de gente insultando a un ni&#xF1;o gitano muy flaco que les miraba aterrorizado mientras sosten&#xED;a un perro en brazos". Era Abel, el peque&#xF1;o. "Le acusaban de haber robado el perro y quer&#xED;an lincharle. Tratamos de poner calma, y en esas lleg&#xF3; su madre con los papeles del perro. Lo hab&#xED;an tra&#xED;do desde Rumania".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;EveryOne se hizo cargo de las necesidades b&#xE1;sicas de los Covaciu cuando &#xE9;stos empezaban a entender que una parte del pa&#xED;s estaba harta de los gitanos. "A nosotros nos da miedo la polic&#xED;a y nosotros le damos miedo a los italianos. As&#xED; es la cosa", dice Georgina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#xFA;n el &#xFA;ltimo Eurobar&#xF3;metro sobre discriminaci&#xF3;n, los italianos son los europeos que, junto a los checos, se sienten m&#xE1;s a disgusto con los gitanos. Un 47% de los encuestados en Italia afirma que no querr&#xED;a un roman&#xED; como vecino. La sensaci&#xF3;n crece en toda Europa, aunque la media de intolerancia en la UE a 27 es de la mitad: un 24%.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El miedo est&#xE1; instalado en mucha gente por lo menos desde hace ocho a&#xF1;os. Ya en 2000, antes de las &#xFA;ltimas elecciones ganadas por Silvio Berlusconi, la Liga Norte del actual ministro del Interior, Roberto Maroni, lanz&#xF3; una furibunda campa&#xF1;a contra los roman&#xED;es usando los esl&#xF3;ganes o&#xED;dos tantas veces desde que hacia el a&#xF1;o 1400 los gitanos llegaran a Occidente: violan y asesinan a nuestras mujeres, raptan a nuestros ni&#xF1;os, roban en las casas, no quieren trabajar ni ir a la escuela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La letan&#xED;a no inclu&#xED;a algunos datos que ayudar&#xED;an a completar la fotograf&#xED;a. La esperanza de vida de los gitanos que viven en Italia es de 35 a&#xF1;os. Su &#xED;ndice de mortalidad infantil es 10 veces m&#xE1;s alto que el de los ni&#xF1;os no gitanos. El &#xFA;ltimo robo de un ni&#xF1;o a manos de un gitano fue registrado en Italia en 1899.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"La estrategia del odio fue calando y dio muchos votos a la Liga y a la derecha", recuerda Malini. "Los gitanos pasaron de ser una &lt;I&gt;molestia&lt;/I&gt; a convertirse en el centro de la &lt;I&gt;emergencia de seguridad.&lt;/I&gt; Ahora, la consigna oficial es salvar a los ni&#xF1;os gitanos de los ratones y de la explotaci&#xF3;n de sus padres. Para conseguir ese objetivo tan loable vale todo: que la polic&#xED;a los acose, aplicar ordenanzas discriminatorias como la de las huellas dactilares, e incluso sustraerle ni&#xF1;os a las familias acus&#xE1;ndolos de mendicidad o hurto para llevarlos al Tribunal de Menores. Hemos denunciado al Parlamento Europeo varios casos en N&#xE1;poles, en R&#xED;mini y en Florencia. &#xBF;Qui&#xE9;n roba ni&#xF1;os a qui&#xE9;n?".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra opci&#xF3;n consiste en arrasar las chabolas ilegales e invitar a los pobladores a volver a su pa&#xED;s. El 24 de abril, el gobernador de Lombard&#xED;a env&#xED;o la excavadora al barrio milan&#xE9;s de Giambellino con un grupo de antidisturbios. El minicampamento donde viv&#xED;an los Covaciu qued&#xF3; hecho escombros en un minuto. "Fue un desalojo brutal", recuerda Malini. "Les obligaron a salir de las chabolas y los pusieron en fila a contemplar la destrucci&#xF3;n". Rebecca: "Nos dijeron que no pod&#xED;amos recoger nuestras cosas porque con el nuevo Gobierno ya no &#xED;bamos a poder seguir en Italia". Los Covaciu y cinco familias m&#xE1;s lo perdieron todo. "Estuvimos unos d&#xED;as durmiendo en la Casa de Caridad y Roberto nos mand&#xF3; a N&#xE1;poles", a&#xF1;ade.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el tren llegaba al sur, una turba organizada por la Camorra atacaba y quemaba los campamentos de Ponticelli, donde viv&#xED;an 700 personas. "Dormimos en una escuela, hab&#xED;a muchos rumanos", recuerda Rebecca. "Las mujeres contaban que pasaron mucho miedo. Se acercaba gente a las ventanas y nos gritaba: '&#xA1;Fuera de aqu&#xED;, z&#xED;ngaros, iros a vuestro pa&#xED;s!".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuevo regreso a Mil&#xE1;n. Rebecca sigue dibujando, el Gobierno anuncia las medidas de emergencia rechazadas esta misma semana en el Parlamento Europeo. Adem&#xE1;s de princesas y playas imaginadas, la ni&#xF1;a pinta su vida real. Retratos de la marginaci&#xF3;n, la di&#xE1;spora, la mendicidad. EveryOne los presenta al premio de Unicef. Entre 150 candidatos, Rebecca gana con &lt;I&gt;Los ratones y las estrellas.&lt;/I&gt; "Primero dibuj&#xE9; a Roberto, me dijo que era una artista. Hice otros m&#xE1;s, los puso en su p&#xE1;gina &lt;I&gt;web&lt;/I&gt; y me dieron el premio y esta medalla".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los medios la convierten por un d&#xED;a en "la peque&#xF1;a Ana Frank del pueblo gitano". Sus dibujos viajan a la exposici&#xF3;n colectiva &lt;I&gt;Psique y cadenas,&lt;/I&gt; inaugurada el D&#xED;a del Holocausto en N&#xE1;poles. Y son recibidos como testimonio contra la segregaci&#xF3;n racial en el Museo de Arte Contempor&#xE1;neo Hilo de Hawai.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras la fama ef&#xED;mera, los Covaciu instalan su nueva tienda de campa&#xF1;a en la zona de San Crist&#xF3;foro. Una ma&#xF1;ana, hace 10 d&#xED;as, llegan dos hombres a la tienda y, sin mediar palabra, empiezan a pegar a Ioni y a Rebecca. El padre intenta defenderlos y tambi&#xE9;n cobra. La ONG decide contarlo a la prensa. Dos coches de polic&#xED;a vuelven al lugar. "Eran los mismos del d&#xED;a anterior, pero esa vez llevaban uniforme", dice Rebecca. "Me met&#xED; en la tienda y me tap&#xE9; con la manta, los polic&#xED;as se llevaron a pap&#xE1; y empezaron a pegarle. Le o&#xED;a gritar muy fuerte".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"Traumatismo craneal por agresi&#xF3;n". Eso dice el parte m&#xE9;dico que el pastor evangelista recibi&#xF3; en la casa de socorro. All&#xED; le visitaron otros polic&#xED;as. El mensaje era claro: "Si denuncias, volveremos". Covaciu decide denunciar. Eso supone irse de la ciudad, alejarse, esconderse. Ah&#xED; aparece la pareja de Potenza. "Cuando el Estado maltrata as&#xED; a la gente, lo que consigue es que surja la solidaridad", medita el se&#xF1;or G.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los Covaciu llegaron de noche a esta preciosa zona de Italia. A s&#xF3;lo dos kil&#xF3;metros, hay un pueblo tranquilo, un colegio rural y un cura, don Michele. "La historia de los Covaciu prueba que no tenemos una pol&#xED;tica de integraci&#xF3;n", explica. "Todo depende del voluntarismo de la gente. Como la Biblia es una historia de emigraci&#xF3;n, Dios no se asusta".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rebecca se despide regalando dibujos a todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&#xBF;Qu&#xE9; vas a ser de mayor?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Quiero cuidar de los ni&#xF1;os pobres y ser pintora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&#xBF;Y t&#xFA; crees que en Europa hay racismo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-&#xBF;Qu&#xE9; significa racismo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=dato_generico&gt;
&lt;DIV id=date&gt;&lt;SPAN class=dia&gt;11&lt;/SPAN&gt; &lt;SPAN class=mes&gt;Jul&lt;/SPAN&gt; &lt;SPAN class=anno&gt;2008&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;
&lt;H3 class=storytitle&gt;&lt;FONT color=#333333&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;FONT color=#333333&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#333333&gt;&lt;SMALL&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/809/sus-primeras-impresiones-fueron-dactilares/" rel=bookmark&gt;&lt;FONT color=#333333&gt;Sus primeras impresiones fueron dactilares&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/809/sus-primeras-impresiones-fueron-dactilares/" rel=bookmark&gt;&lt;/SMALL&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/H3&gt;
&lt;DIV class=meta&gt;00:19, por manolosaco &lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=meta&gt;. &lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=storycontent&gt;&lt;SPAN class=UTWPrimaryTags&gt;&lt;FONT size=2&gt;Tags: &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/aznar" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;Aznar&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/bertolt-brecht" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;Bertolt Brecht&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/duce" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;Duce&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/impresiones-dactilares" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;impresiones dactilares&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/luthiers" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;Luthiers&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;A href="http://www.manolosaco.com/tag/partido-popular-europeo" rel=tag&gt;&lt;FONT size=2&gt;Partido Popular Europeo&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt;
&lt;DIV class=storycontent&gt;.&lt;/DIV&gt;
&lt;P class=storycontent&gt;&lt;EM&gt;Benito&lt;/EM&gt; Berlusconi pretend&#xED;a que los ciudadanos de su pa&#xED;s que no pudieran acreditar su pertenencia a su raza aria, como los gitanos, fuesen fichados como criminales en potencia, dejando &#x201C;sus impresiones&#x201D; dactilares en una ficha policial. El recuerdo es inevitable. La locura nazi de exterminio comenz&#xF3; siendo un decreto, una letra peque&#xF1;a que apenas hac&#xED;a prever su efecto de mecha para el gran incendio posterior del exterminio.&lt;/p&gt;
&lt;P class=storycontent&gt;El poeta Bertolt Brecht, dicen que inspir&#xE1;ndose en un poema del pastor protestante Martin Niem&#xF6;ller, explicaba c&#xF3;mo aquella gran tragedia colectiva fue creciendo gracias a la pasividad de una poblaci&#xF3;n c&#xF3;mplice y cobarde. &#x201C;Primero vinieron a por los jud&#xED;os y no dije nada porque no era jud&#xED;o. Despu&#xE9;s vinieron a por los comunistas y no dije nada porque no era comunista. M&#xE1;s tarde vinieron a por los sindicalistas y no dije nada porque no era sindicalista. Luego vinieron a por los cat&#xF3;licos y no dije nada porque era protestante. A continuaci&#xF3;n vinieron a por m&#xED;, reaccion&#xE9; y grit&#xE9;, pero ya era demasiado tarde: ya no quedaba nadie que hiciese algo por m&#xED;&#x201D;.&lt;/p&gt;
&lt;P class=storycontent&gt;Por fortuna, parte de Europa conserva viva la memoria, y expres&#xF3; ayer al aprendiz de Duce italiano su rechazo al tufo nazi y racista de sus pretensiones&#x2026; con la oposici&#xF3;n del Partido Popular Europeo, del que es miembro destacado el Partido Popular espa&#xF1;ol, que intent&#xF3; impedir previamente que se celebrara la votaci&#xF3;n en la Euroc&#xE1;mara. &lt;/p&gt;
&lt;P class=storycontent&gt;Impedir la votaci&#xF3;n hubiera suavizado las consecuencias de la felon&#xED;a. Pero verse en la obligaci&#xF3;n de disculpar al Duce es ya una confesi&#xF3;n de parte. La lucha contra los inmigrantes que presuntamente ocupan los puestos de trabajo de los nacionales empieza a ser parte de la hoja de ruta de la derecha europea para captar los votos de los trabajadores zarandeados por la crisis econ&#xF3;mica.&lt;/p&gt;
&lt;P class=storycontent&gt;As&#xED; comenz&#xF3; todo por entonces. Quiz&#xE1; s&#xF3;lo esperen a que la crisis se llame recesi&#xF3;n para que comience la cacer&#xED;a.&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;</content>
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