L'eterna campanya de la dreta nacionalista españñola contra les llengües no castellanes. 14/08/2008.
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Avui elplural.com em publica aquesta anàlisi que titula: “El Mundo y su envenenada denuncia de la discriminación del castellano”. Si voleu accedir a la font original, feu clic en aquest enllaç.
Nota: Val a dir que l'endemà d'escriure aquest article, El Mundo encara va publicar una notícia on assegurava que: "el bilingüismo provoca tartamudeo".
Una campaña indigna que fomenta la catalanofobia
El Mundo y su envenenada denuncia de la discriminación del castellano
JAUME PROS
Los que se dedican a fomentar la xenofobia usan habitualmente la mentira continuada para reforzar y aumentar el sentimiento de odio contra aquellos a los que se quiere combatir. Se trata de conseguir que la población deshumanice a los miembros de esa cultura o etnia diferente. Durante siglos, para muchas sociedades, los esclavos no eran seres humanos, y se vertían sobre ellos infinidad de leyendas malignas sobre su comportamiento y sus rituales salvajes. En la Edad Media, y ante las frecuentes epidemias, en algunos lugares de Europa se llegó a acusar a los judíos de envenenar masivamente los pozos de agua de los cristianos, por lo que fueron perseguidos con saña.
Desde hace tiempo el diario El Mundo se dedica a publicar de manera constante noticias relacionadas con la lengua catalana y siempre desde un punto de vista negativo. En ese diario son conscientes, de eso estoy seguro, de que fomentando el odio contra el catalán y su uso, están fomentando el odio contra la población que tiene esa lengua como propia. La manera de actuar de ese diario es, sencillamente, indigna, y creo sinceramente que antes o después la Justicia debería estudiar emprender algún tipo de actuación.
Antología del disparate
Cualquiera que se lo proponga y repase los ejemplares del diario de los últimos meses, encontrará material suficiente para componer una auténtica antología del disparate y la desinformación. Aunque otra manera más fácil y rápida puede ser ir a la página Web del diario en cuestión e insertar en su buscador palabras o frases como “catalán”, “escuelas catalanas”, “catalán, castellano”… Háganlo, el resultado no tiene desperdicio; y es que, quien encuentre una sola referencia positiva en relación al catalán o a los catalanes, tiene premio asegurado.
Catalanización de las Baleares
Hace una semana, por ejemplo, el medio de Pedro J. Ramírez denunciaba la “catalanización” de los libros de texto en Baleares y acusaba a algunos profesores de escoger esos libros donde, en algunos ejercicios, se mencionaba a Cataluña como ejemplo o como parte del propio ejercicio a realizar por el alumno. Ya ven que cosa más terrible.
Eliminar el castellano de los parvularios
El día que escribo este artículo, sin ir más lejos, el mismo diario asegura en un titular que “un decreto de la Generalitat elimina el castellano de los parvularios catalanes” dando a entender, en la misma noticia, que incluso los padres deberán usar el catalán de manera obligada. Pero es que desde hace meses, El Mundo viene “informando” de que a niños catalanes se les vigila para que no se vean tentados de hablar en español durante el recreo.
¿Un medio serio?
Seguramente usted, amigo lector, que será una persona formada, con criterio y que vive en el mundo real, dibujará una sonrisa en su rostro ante tamañas memeces. Pero también debemos preguntarnos, con preocupación, cuantas personas leerán ese periódico como si de un medio serio se tratase.
Tanto insistir...
A cuántas personas la lectura continuada de noticias falaces contra Cataluña y el catalán no les acabará produciendo un efecto mental nefasto. Y quién sabe si, a base de tanto insistir, algunos no acabarán creyendo que los catalanes, esos seres tan malignos que quieren imponer su extraña jerga al mundo civilizado, también se dedican por las noches a envenenar los pozos de agua de los buenos cristianos. Quien sabe, tal vez no falta tanto para leerlo en alguna portada.
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10 Sep 2008
09:00
Con aquel Manifiesto por no me acuerdo qué común convertido en difusa letanía, El Mundo sacó ayer su espátula de remover rescoldos y sentimientos primarios y tituló en primera: “Si un niño pide pis, agua o pan en castellano hay que ignorarlo”. Se trataba del testimonio de una monitora de un colegio infantil que –eso nos decían– harta de sentirse una especie de gobernanta de Mathausen o Dachau, había decidido piárselo todo a uno de los guardianes anti-inmersión de Pedro J. Ramírez.
La pieza pretendidamente informativa comenzaba con un estilo literario a medio camino entre
Pravda y
Arriba: “Como en cualquier sistema de dominación en el que los cómplices pasivos son necesarios, la inmersión lingüística en Cataluña requiere de colaboradores tácitos que ejecuten las reglas que emanan de la Consejería de Educación de la Generalitat”.
Luego, el escribidor se ponía en plan Dickens para que nos imagináramos a las pobres criaturas hambrientas, sedientas y haciéndoselo encima, pero poco tardaba en salir el redactor de autos de fe con la carótida hinchada: “La Consejería de Educación de la Generalitat dispone de numerosos equipos humanos, herramientas técnicas y la información de colaboradores voluntarios que la mantienen al tanto del estado de la cruzada para la imposición del catalán”.
¿La versión del colegio al que se acusaba de sadismo contra los infantes? No venía. ¿Alguna defensa de la Generalitat? Tampoco. No la esperamos tampoco en los próximos capítulos de la serie, anunciados con aroma de amenaza en uno de los editoriales de El Mundo: “¿Quiere más casos concretos, señor presidente? Pues en los próximos días los tendrá”.
No es partidario uno de creer en campañas orquestadas, pero –puñetera casualidad– también ayer La Razón volvía a la carga con la misma maza de la consigna de hacer el vacío a quienes no hablan la única lengua verdadera: “La Generalitat insta a sus ciudadanos a responder a los españoles en catalán”.
Un matadero para los parados
Si se han cansado de esta película de miedo, se la cambio ahora por una directamente gore, como corresponde a su guionista, la periodista Isabel Durán. Miren qué ocurrencia tuvo en la edición del martes del programa La Espuela de Radio Intereconomía: “Todo aquel que tenga depresión porque el Gobierno de Zapatero no lo saque adelante o lo mande al paro y que no tenga ganas de vivir, ¿a esos les va a ayudar el Gobierno de Zapatero a morir?”
Es posible que no les parezca para tanto. Es que sólo era un borrador. Aquí tienen la versión definitiva de la trama, parida (literalmente) por la opinadora unos minutos después: “El Gobierno de Zapatero puede hacer sucursales del INEM que sean mataderos, de matarifes de gente con depresión sin solución, y todo aquel que quiera morirse, que pase por las salas Bernat Soria o las salas Zeta, para que te chuten lo que sea, como Ramón Sampedro, y, ¡hala, liquidados! Así solucionamos el paro. Los nacimientos, todos abortos, y todo lo que quieran”. Crisis, suicidio asistido y aborto en una misma soflama macabra. Máxima efectividad, ¿no creen?
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11 Sep 2008
09:00
Como el Mal no descansa, El Mundo tampoco pega ojo en su cruzada heroica contra la perfidia lingüística catalanista. “Prohibido estudiar en español” se titula la serie en la que un esforzado de la pluma pone negro sobre amarillo los desmanes educativos en el nordeste de la península y territorios insulares asimilados. El capítulo más reciente nos llevaba, de hecho, a estos últimos: “Un colegio público de Baleares no permite hablar en castellano ni a los padres de los niños”, anunciaba ayer en primera el periódico de Pedro J. Ramírez.
En tres cuartos de página, el autor describía un nuevo presunto gulag académico, abundando en detalles a cual más truculento. “Ignacio Artiles, como siete de sus nueve hermanos, es ciego. Tiene 43 años y lleva 15 en Baleares. Está casado con una extremeña y vende cupones en un centro comercial frente al colegio. Su hija Tamara tiene nueve años. En el presente curso estudiará 4º de Primaria. No muestra muchas ganas de volver al colegio ‘porque todo es en catalán”, nos rompía el alma el reportero, y casi nos hacía olvidar que en el relato faltaban las versiones del centro y de las autoridades educativas de Baleares.
Mientras nos preguntamos con ansiedad qué nuevas tropelías se describirán en la entrega de hoy –no pasarán por alto la Diada–, nuestros ojos, que no ganan para sobresaltos, se topan con un artículo de Agapito Maestre en Libertad Digital, titulado “Sin democracia, sin moral y sin justicia”. Son un porrón de párrafos, pero se resumen en las dos primeras líneas: “Esto no es una democracia. Estamos en un pudridero político”. ¡Carajo!
No nos mejoraba mucho el ánimo Cristina López Schlichting, que ha vuelto de vacaciones más apocalíptica que de costumbre. Lo intuimos el lunes y el martes en su programa vespertino de Cope y lo confirmamos ayer en su artículo de La Razón, donde nos animaba –cualquiera lo diría, por lo menos– a quitarnos de en medio: “El Gobierno garantizará la felicidad social, el final del sufrimiento. ¿Que le molesta su embarazo? Quíteselo ¿Que es una carga para su familia? Libérelos pidiendo la eutanasia. ¿Que le cuesta vivir? Suicídese. Qué felicidad”. Esperemos que sea sólo ironía o que ha descubierto en verano a Aldous Huxley.
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