06 Jul 2008

La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta nacionalista espanyola. 06/07/2008.

Escrito por: jordigrau el 06 Jul 2008 - URL Permanente

La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta nacionalista espanyola. 05/07/2008.

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Són fantasmes que la dreta només treu quan no governa. I és que a España, que és seva perquè la duen a l'ànima del compte corrent, hi ha governs d'España i governs socialistes.

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Jul 05

El castellano se rompe

Tag: La semana, PolíticaIgnacio Escolar @ 8:16 pm
Hay dos teorías sobre cómo vender diarios a toda costa. Los periodistas ingleses del sensacionalista Daily Mirror aseguran que no existe ninguna noticia, por importante o llamativa que sea, que merezca repetir en primera plana más de dos días consecutivos; que el lector, a la tercera portada, se aburre y bajan las ventas. En España la escuela es justo la contraria. Los sensacionalistas patrios han demostrado que la mejor fórmula para vender periódicos, si la ética profesional no es un problema, consiste en encontrar un tema bandera y perseverar en él hasta que, por insistencia, la noticia adquiera la importancia necesaria como para que se note en el quiosco, en la convivencia y, si es posible, en el Congreso de los Diputados. ¿Sólo dos portadas? Todo lo contrario: doscientas si hacen falta. “Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo: inventar la realidad”, decía el ciudadano Kane, William Randolph Hearst. Si resulta que España no se rompe, si la mochila de la conspiración ya no es bórica, si después de presumir de poner y quitar presidentes del Gobierno ya no podemos ni con el líder de la oposición… tendremos que hacer algo para remediarlo. Tú pon el manifiesto que ya te traigo yo a los intelectuales. Vamos a descubrir el Mediterráneo y después nos indignaremos porque el agua está salada.

Inventar la realidad, y en ello están. Aunque parezca increíble escuchando según qué radios, leyendo según qué diarios, el modelo educativo bilingüe con el idioma menos conocido como lengua vehicular no fue un invento de catalanes, gallegos, mallorquines, valencianos o vascos. Décadas antes de que naciesen las ikastolas, la clase alta española ya enviaba a sus hijos a colegios donde el profesor no se dirigía a ellos en castellano sino en italiano, francés, inglés o alemán. Esperanza Aguirre, por ejemplo, estudió en uno de estos centros de élite, el Instituto Británico de Madrid, y gracias a eso hoy puede presumir de hablar un inglés muy superior a la media de nuestros políticos sin que por ello se haya convertido en una analfabeta en su lengua materna. La teoría pedagógica era entonces la misma que ahora: como el entorno en el que crece el niño es castellanoparlante, la mejor manera para que aprenda bien dos idiomas es que use el otro durante las siete horas al día que pasa en la escuela.

Los mismos que consiguieron que media España se hiciese experta en los componentes explosivos de la Goma 2 ECO ahora han descubierto escandalizados, con unos cuantos años de retraso, que en las escuelas públicas catalanas los niños son escolarizados en catalán. Como si fuese una novedad, como si no fuese un modelo educativo que –con sus pros y sus contras– no hubiese arrancado en 1980. Estos planes de estudios llevan en marcha 28 años y hace ya más de una década que todos los alumnos catalanes están escolarizados en catalán. El desarrollo de este modelo llegó a su plenitud precisamente cuando gobernaba el Partido Popular, en unos años en los que Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy eran ministros de Educación, cuando José María Aznar presidía el Gobierno y hablaba catalán en la intimidad.

Cuando nació este modelo educativo, provocó un encendido debate. Se argumentaba que los estudiantes catalanes serían analfabetos en castellano, que se resentiría la convivencia, que se crearían ciudadanos de primera y de segunda, que sufrirían las clases más desfavorecidas. Hoy se sigue diciendo lo mismo con una gran diferencia: que ya no se discute sobre un modelo teórico por probar sino acerca de una realidad donde los resultados no son los que los agoreros pronosticaron hace casi tres décadas. Los estudiantes catalanes llegan a la selectividad con un nivel de castellano similar a los de otras comunidades autónomas con una sola lengua. Nadie que haya pasado por Barcelona más de media hora puede decir sin mentir que exista un sólo alumno catalán que no sepa castellano, esa lengua perseguida que todo el mundo habla, en la que se publican la mayoría de los diarios, que está en casi todos los canales de la radio y la televisión.

Dice el manifiesto por la supremacía del castellano que “son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios”. Y a renglón seguido pide para el castellano una serie de ventajas exclusivas en el territorio español. No es la única contradicción, ni siquiera la más grave. Lo más indignante de este debate recurrente, que como muchos otros rebrota sólo cuando no manda la derecha nacionalista española en La Moncloa, es que las supuestas víctimas de la supuesta opresión lingüística –los catalanes, los vascos, los gallegos– por quien se sienten mayoritariamente agredidos es, precisamente, por aquellos en Madrid que dicen ser sus defensores. En toda Catalunya, hay 23 padres, entre más de un millón de alumnos, que han pedido oficialmente que sus hijos sean escolarizados en castellano. Mientras tanto, en el País Valenciano hay 93.700 alumnos de primaria que estudian en castellano a pesar de que escogieron el catalán.

Pero el modelo educativo catalán o vasco no sólo es defendible porque allí donde se aplica sea respaldado por la gran mayoría de los ciudadanos. Una política no se vuelve acertada sólo porque casi todos estén de acuerdo –aunque sí por ello se legitima democráticamente, que no es poco–. Hay otros argumentos. El fundamental: ¿cuál es la alternativa? ¿Crear colegios para castellanoparlantes y colegios para catalanoparlantes? ¿Una escuela para los niños de fuera y otra para los del pueblo y que queden los domingos para jugar entre ellos un partido de fútbol? No creo que ésta sea la mejor receta para cohesionar una sociedad y ayudar a la integración de los menos favorecidos, los inmigrantes.

Rasgarse las vestiduras porque de nuevo viene el lobo y el castellano se rompe no es sólo una operación para vender periódicos. Como la mayoría de las campañas de la derecha mediática, también tiene su tiro político y, en este caso, la carambola es triple. Por un lado, sirve para mantener prietas las filas de la derecha –no me sorprendería que la próxima manifestación del siglo en la madrileña plaza de Colón tenga el ‘Pujol enano, habla castellano’ como lema-–. Por el otro, sirve como palanca para el juego interno del PP, para impedir el giro moderado de Mariano Rajoy y evitar que se acerque a los nacionalistas. La tercera carambola se llama UPyD, que es quien pone los intelectuales –los primeros abajofirmantes son casi los mismos que ya bendijeron el manifiesto fundacional del partido de Rosa Díez– y quien preocupa de verdad al PP.

El momento en el que se lanza esta campaña tampoco es casual. El manifiesto surge pocos días después de que Rajoy haya ganado el espinoso congreso del PP casi por goleada, cuando intenta cambiar su discurso para bajar del monte, alentado desde los mismos medios que perdieron en el intento de moverle del sillón. El líder del PP tiene un papel complicado, es el Michael Corleone del Padrino III, ese de “justo cuando pensé que ya estaba fuera, me vuelven a arrastrar hacia dentro”.

Mariano Rajoy tiene dos opciones: dejarse arrastrar a una campaña que sabe que de nuevo condenará a su partido a la marginalidad política en aquellos sitios donde el bilingüismo es algo que se conoce de primera mano y no por boca de los tertulianos y los columnlistos; o permitir que sea UPyD quien rentabilice esta guerra en la España monolingüe. La decisión es difícil si sólo se valora la mera eficacia electoral, si no se reflexiona también sobre el daño que estos incendios provocados tienen sobre la convivencia. Con campañas así, con la lengua por bandera con la que atizar al otro, es como de verdad se rompe España.

05 Jul 2008

La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta nacionalista espanyola. 05/07/2008.

Escrito por: jordigrau el 05 Jul 2008 - URL Permanente

La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta nacionalista espanyola. 04/07/2008.

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02 Jul 2008

Las vernáculas

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La levedad de un manifiesto
VIOLETA DEMONTE (Violeta Demonte es lingüista, catedrática de la UAM y del Centro de Ciencias Humanas y Sociales / CSIC.)

Entre la extemporaneidad y la obviedad, el Manifiesto por la lengua común surge como tormenta de verano agitada por un texto de una singular levedad conceptual, pero asentado, eso sí, en la pesantez de los grandes nombres que lo firman y en el fervor de los medios de comunicación que avivan la débil llama. No conviene, sin embargo, que las ramas no dejen ver el bosque, o que se haga de la anécdota categoría. El Manifiesto es ponderado en sus términos, pero trae consigo implicaciones y sugerencias de un cierto riesgo: ¿está discriminado el castellano en algunas comunidades autónomas por el hecho de que se haya adoptado -desde hace tiempo- un determinado modelo de bilingüismo? ¿Inmersión, lengua vehicular significan necesariamente imposición como prioridad? Me gustaría llevar la cuestión al terreno de la lingüística y de la política lingüística. Las líneas que siguen son algo así como un, también leve, comentario del texto del MLC.

      El biligüismo por territorios de España es lo mejor para la coexistencia y para los hablantes

      A los manifestantes les "desazona" la situación institucional del español o castellano, siendo como es la "lengua principal de comunicación democrática en nuestro país". A un lingüista podría desazonarle la posibilidad de que cualquier lengua con un reducido número de hablantes, pero susceptible de desarrollarse en plenitud, no lo consiga justamente por limitaciones institucionales. Porque las lenguas son objetos tanto del mundo natural como del cultural, y mantenerlas y dinamizarlas (lo de "protegerlas" suena más a parque zoológico) es un deber de las comunidades socio-políticas que pueden permitírselo. De ahí que aquello de que "las lenguas no tienen derechos sino los individuos" sea un falso dilema: tienen derechos las lenguas, como los tienen las matemáticas o la música clásica; y, por supuesto, tienen derechos los individuos.

      Por lo demás, las lenguas no son específicamente vehículos de comunicación "democrática" (la democracia discurre a través de muchos más vehículos) sino simplemente "vehículos de comunicación" y de más cosas: de expresión, representación, simbolización, huella de la historia, etc. Así pues, los conceptos de "bilingüismo oficial" (expresión que no aparece en el Manifiesto pero que lo sobrevuela) y de "normalización lingüística" no pueden calificarse como "atropellos", son simplemente opciones de planificación lingüística históricamente establecidas en los países avanzados; del mismo modo que no son un atropello sino una opción -a lo mejor en algún caso discutible- la educación religiosa, la existencia de aduanas o el tener un Ministerio de Defensa. Normalizar, obvio es, quiere decir convertir en normal y para que dos cosas parecidas sean normales (en este caso dos lenguas) tienen que tener similares condiciones de uso. La normalización lingüística es imprescindible cuando hay fuertes diferencias dialectales o situaciones de diglosia; la definición de esa tarea aparece en cualquier manual elemental de sociolingüística.

      Por otra parte, el modelo de inicio de la escolarización en la lengua materna para llegar desde allí al bilingüismo real, no sólo está recogido en algunos Estatutos españoles desde la II República, es un modelo bastante general en los países plurilingües que tienen políticas lingüísticas explícitas y bien concebidas. Parece ocioso recordar que prácticamente todos los países del mundo son plurilingües, pero en la mayoría de ellos, lamentablemente, no se institucionaliza un modelo de coexistencia de lenguas, sino que una lengua (por lo general una de las grandes, y poderosa política y culturalmente) se erige como dueña "natural" del espacio lingüístico, generando la reducción en el uso y ulterior desaparición de las lenguas minoritarias. Este hecho preocupa mucho a los lingüistas de hoy: la Linguistic Society of America tiene una sección propia sobre "lenguas en peligro de extinción" para llamar la atención sobre este asunto. Ciertamente existen lingüistas anti-ecológicos (y los hay y ha habido en lo que se refiere al castellano) que defienden los modelos de apogeo de las grandes lenguas y juzgan inevitable la minorización de las pequeñas. Conviene decir que esos lingüistas no son mayoría entre quienes estudiamos el lenguaje humano.

      Los expertos distinguen tres tipos de estados bilingües: aquellos con bilingüismo de alcance estatal, como Canadá, donde el inglés y el francés son oficiales en todo el Estado; los que contienen Estados regionales unilingües y conforman de esta manera el Estado bilingüe, el caso de Bélgica; y el tipo español de bilingüismos por territorios. El primer modelo es muy caro; el segundo aísla a las comunidades e invita a la fragmentación; el tercero es reconocido como el más favorable a la coexistencia y el más enriquecedor para los hablantes pues, como sabemos, ser bilingüe es cognitivamente muy ventajoso aparte de políticamente más templado.

      Por último, no vivo en una comunidad bilingüe pero voy por ellas con frecuencia; los cinco puntos/peticiones concretos del Manifiesto me parecen más una descripción de lo que hay -con alguna excepción digna de comentario, pero no propia de manifiesto- que una indicación de lo que debe haber; a menos que la anécdota se quiera convertir en asunto constitucional o que queramos excitar a los nacionalistas excluyentes. Extemporaneidad, obviedad y, acaso, equivocación.

      Violeta Demonte es lingüista, catedrática de la UAM y del Centro de Ciencias Humanas y Sociales / CSIC.

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      Buzón de Voz

      Blog de Jesús Maraña


      Sacar la lengua y cerrar los ojos

      04 Jul 2008
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      Los ingleses hablan en inglés porque son ingleses. Los franceses hablan en francés porque son franceses. Los italianos hablan en italiano porque son italianos. Los catalanes, en cambio, hablan en catalán “por llamar la atención, por discriminar y por pedir la independencia. ¿Ya es mala suerte, no?” Nuestro genial viñetista Manel Fontdevila no lo podía expresar con mayor acierto en estas mismas páginas el pasado miércoles. El llamado Manifiesto por la lengua común, cuya paternidad se disputan a golpe de firma los periódicos conservadores, ha resucitado unos fantasmas que –curiosamente– asoman sólo cuando la derecha está en la oposición, aunque ningún elemento más haya cambiado en el paisaje político, social, educativo o lingüístico. En su día, tocaba sacar a pasear los enigmas del 11-M, el diálogo con ETA o el Estatut. Ahora, toca sacar la lengua como eje del debate y cerrar los ojos a la realidad.

      Hasta donde alcanza nuestra casi infinita ignorancia, no existe un solo dato que sostenga la afirmación de que el castellano corre altos riesgos en Catalunya, Euskadi, Galicia, Valencia o Baleares frente a los idiomas autóctonos de esas comunidades. Más bien, al contrario. Lingüistas, pedagogos y sociólogos sin carnet ideológico alguno coinciden en señalar las dificultades que afronta el uso de esas peligrosísimas lenguas. Puestos a preocuparnos por el futuro del castellano, las alarmas provienen mucho más diáfanas del inglés, de Internet o del lenguaje de los teléfonos móviles que de los nacionalismos periféricos.

      Cafres hay en todas partes, seguramente en proporciones demográficas similares en Catalunya, Huelva o León. Para frenar las ocurrencias paletas, están la Constitución, los tribunales y el sentido común. De este último ingrediente, se echan de menos cantidades industriales entre quienes son incapaces de mirarse al espejo y descubrir un nacionalismo español y centralista tan paleto o más que el de los acusados por el mentado manifiesto y por sus ilustres propagandistas.

      Sostienen que “son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios, ni mucho menos las lenguas mismas”, argumento muy razonable si al mismo tiempo no se defendiera la preeminencia del castellano como “lengua política común”, sin importar al parecer una higa que las otras lenguas cooficiales existieran antes que la propia España. Sin aceptar tampoco la cooficialidad y el plurilingüismo que establece la propia Constitución, cuya reforma reclaman. Sin ofrecer, por ejemplo, una alternativa al modelo lingüístico catalán, cuyo funcionamiento durante más de 25 años no es perfecto, contiene errores y hasta algún disparate, pero que en ningún caso ha supuesto un debilitamiento del castellano. ¿Prefieren la división entre escuelas que sólo enseñen en castellano y otras que sólo usen el catalán? ¿No les preocupa el riesgo de sembrar guetos que sólo podrían saltarse quienes más recursos tengan?

      La tensión

      Si algo ha quedado demostrado en política durante los últimos doce años es que los nacionalismos más radicales en Catalunya, Euskadi y Galicia ven crecer su apoyo en la misma medida que se intensifican los discursos genuinamente españolistas. Por el contrario, perdieron fuelle electoral durante la primera legislatura de Aznar (en minoría y dialogante) y en los últimos cuatro años de Zapatero. Así que más allá de la sana intención de escritores, cantantes, deportistas y toreros que firman documentos “en defensa del español”, cuesta entender la eficacia a medio plazo de la evidente intencionalidad política de esta campaña. Tensiona, que algo queda.

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      El PSOE apoya el modelo lingüístico catalán y no ve en peligro el castellano

      El plenario del Congreso socialista aprobará una resolución de apoyo al sistema de una sola línea educativa

      EFE - 04/07/2008 20:00

      El 37 Congreso del PSOE aprobará un texto que apoya el modelo de enseñanza lingüística de Cataluña y asegura que el castellano "goza de buena salud" y no tiene sentido pensar que debe defenderse de las lenguas cooficiales de las Comuniades Autónomas.

      La resolución que aprobará mañana el plenario del Congreso socialista, a la que ha tenido acceso Efe, señala que la apuesta del sistema educativo de Cataluña por una sola línea educativa ha logrado "la protección y preservación de la lengua catalana" y, al mismo tiempo, "ningún niño o niña de Cataluña desconoce la lengua común".

      Tras el Manifiesto en defensa del castellano que han apoyado partidos como el PP, los socialistas han consensuado un texto que defiende el modelo constitucional del pluralismo lingüístico.

      La resolución recuerda que la Constitución recoge la concepción plural de España y considera que "es necesario velar para que la existencia de la diversidad lingüística no se transforme en enfrentamiento y recelo, sino al contrario, en actor de cohesión y de unión en la diferencia".

      Los socialistas consideran que el castellano "goza de buena salud", ya que aumenta el número de quienes lo hablan y mejora su proyección en el exterior, y que la cooficialidad debe de ser efectiva "con respecto a todos los poderes públicos radicados en el territorio".

      "Estas otras lenguas, también españolas y, por lo tanto, patrimonio de todos, necesitan en paralelo una proyección y una protección.

      No tiene sentido pensar -añade- que el castellano debe defenderse de ellas".

      Añade que el fortalecimiento de cualquiera de estas lenguas no va en detrimento de las otras y que es un error formular "una competición entre lenguas "porque la construcción plural del Estado no es un juego de suma cero donde lo que gana uno lo pierde el otro, sino de suma positiva, donde todos ganan en riqueza cultural".

      El PSOE defiende que nadie se pueda sentir discriminado por razón de la lengua que utilice y aborda la discusión existente en el ámbito educativo en torno a si es mejor adoptar una línea educativa con la lengua cooficial en el centro de gravedad (expresión acuñada por el Tribunal Constitucional), o una doble línea que permita a cada padre elegir entre las dos lenguas.

      En concreto, se refiere al sistema catalán "como ejemplo paradimático" de la apuesta por una sola línea educativa, y concluye que el resultado de la aplicación de este modelo es que se ha logrado la protección y preservación de la lengua catalana.

      "Pero, lo que no es menos importante, en ningún caso se ha dejado de garantizar el conocimiento del castellano. Ningún niño o niña de Cataluña -añade la resolución- desconoce la lengua común".

      Pero precisa, a continuación, que incluso con la aplicación de este modelo hay personas "que no se sienten capaces en su cotidineidad de usar el catalán", y que, para comprobar este extremo, basta con conocer la realidad de Cataluña.

      Los socialistas entienden que el modelo catalán es "de cohesión social y no de segregación" y, a la vista de la experiencia, es el que mejor resultado ha dado para lograr el bilingüismo.

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      El PSOE rechaza que promover los idiomas cooficiales perjudique al castellano
      Zapatero: "Que no hagan con la lengua de todos lo que han hecho con la bandera"
      MIQUEL NOGUER - Madrid - 05/07/2008

      El debate sobre la lengua, que el PSOE pretendía relegar a un discreto segundo plano, acabó por situarse en primera línea de los focos. Lo motivó, en parte, el varapalo que ayer dio el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a la Generalitat, al instar al Gobierno de José Montilla a implantar sin más demoras la tercera hora de castellano en la educación primaria. Esto y el polémico manifiesto en defensa de la "lengua común" que el PP ha cogido como bandera caldearon el debate.

      Con todo, el PSOE logró consensuar una declaración de principios que defiende sin tapujos la política lingüística de las diferentes comunidades, incluida Cataluña, y que rechaza la idea de que la defensa de las lenguas cooficiales perjudique el castellano. "No tiene sentido pensar que el castellano debe defenderse de ellas", reza el documento. El próximo gran desafío, según el texto, es la enseñanza multilingüe en inglés. José Luis Rodríguez Zapatero quiso dejar clara, de entrada, una posición en la que se siente cómoda la inmensa mayoría de las familias socialistas. "Pido a la derecha que deje de usar los símbolos y los sentimientos entre españoles y hará un gran servicio a la unidad del país si no los usa", dijo criticando también la utilización que ha hecho el PP de los símbolos tras vencer España en la Eurocopa de fútbol. Y continuó: "Espero que la derecha no haga con la lengua de todos lo que ha hecho con la bandera de todos y con las banderas de todos".

      Aunque el número de enmiendas en torno al debate lingüístico es de una treintena sobre un total de 6.000, el debate fue vivo. El acuerdo evitará que prosperen tanto las enmiendas de los socialistas catalanes, que pedían que el Estado financie la promoción de las lenguas cooficiales, como las del PSOE de Burgos, que abogaba porque el castellano sea la lengua común en todas las autonomías.

      Zapatero reivindica la España "diversa y cohesionada" en el Congreso del PSOE

      "La derecha debe dejar de usar los símbolos y sentimientos de todos como si fueran suyos"

      ELPLURAL.COM

      En el Congreso del PSOE también se habla de valores y principios. Pero no se trata de los mismos que en el pasado cónclave genovés. Zapatero reivindica a una España "diversa y cohesionada", solidaria y decidida a "apoyar a la familia"; "antibelicista y contraria al aislacionismo". Pocas críticas a la derecha pero muy certeras: la bandera es de todos.

      "Estos días, la derecha ha descubierto con extrañeza que la bandera es de todos. Ahora dice que una parte de los españoles ha perdido los complejos; no se trata de complejos: se trata de respeto. Respeto a un símbolo que solo debe ser usado cuando nos represente a todos. Eso es lo que hemos sentido todos los ciudadanos a raíz de la victoria de la selección española".

      Apropiación de símbolos
      Así de contundente se ha mostrado el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, con respecto a la apropiación de símbolos que ha venido haciendo la derecha a lo largo de los últimos años: "La derecha tiene que saber que ha de dejar de usar los símbolos y los sentimientos de todos como si fueran suyos y debe dejar de usarlos contra los españoles. Espero que no hagan con la lengua de todos lo que tanto tiempo han hecho con la bandera".

      Principios y valores
      Pero el discurso de Zapatero en el Congreso Federal del PSOE no se ha centrado precisamente en criticar al Partido Popular. El dirigente socialista ha dedicado mucho tiempo a hablar sobre los "principios" y los "valores" socialistas, fundamentales para el mantenimiento de las políticas que el Gobierno ha llevado a cabo en los últimos años. En este sentido, el jefe del Ejecutivo ha hecho un recorrido por la historia del "partido decano de la democracia española". Un partido fundado por "trabajadores, que decidieron que nuestro país y su destino no podían estar en unas pocas manos".

      Nuestras raíces
      Para Zapatero, los socialistas han de estar a la altura de la actual sociedad española: una sociedad "con un sentimiento antibelicista", comprometida con la "paz y la legalidad internacional". Frente a las críticas provenientes de la derecha, que no ha dudado en calificar de "buenista" la política exterior inaugurada con el cambio de Gobierno en 2004, Zapatero expone lo siguiente: "La alternativa que proponen es olvidar quiénes somos, qué nos toco vivir, olvidar todo lo que aprendimos de nuestra historia, perder nuestras raíces para jugar mejor a la política especulativa. Eso es lo que quisieron hacer en el pasado y lo que quieren hacer para el futuro".

      Con las familias
      El presidente también ha hablado sobre la gestión de la economía en un momento como el actual, dejando bien claro que, pese a las críticas, "vamos a mantener nuestras políticas sociales y de empleo". Las ayudas a la vivienda, la Renta de Emancipación y el Permiso de Paternidad han sido presentados como éxitos sociales de un Gobierno preocupado por la institución familiar: "Unos se apropian de la familia, mientras que nosotros somos los que apoyamos de verdad a las familias".





      04 Jul 2008

      La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta nacionalista espanyola. 04/07/2008.

      Escrito por: jordigrau el 04 Jul 2008 - URL Permanente

      La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta. 03/07/2008.

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      Un manifiesto nacionalista

      04 Jul 2008 06:43
      JUAN CARLOS MORENO CABRERA
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      El manifiesto por la lengua común presentado el pasado mes de junio en Madrid comienza con la siguiente afirmación: “Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas […] sólo una de ellas es común a todos […] por tanto sólo una de ellas –el castellano– goza del deber constitucional de ser conocida”. Este enunciado contiene una contradicción que recorre de arriba abajo todo el manifiesto. Consiste en afirmar, por un lado, que todas las lenguas oficiales son igualmente españolas y, por otro, que sólo una de ellas goza del deber constitucional de ser conocida. Es decir, no todas las lenguas oficiales son igualmente españolas: una es mucho más española que las demás. No sólo esto; es que además se contradice de forma palmaria el segundo punto del comunicado. En efecto, a continuación se dice que “son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas”. Si esto es así, entonces no debería haberse dicho en el punto primero que el castellano goza del deber constitucional de ser conocido, porque las lenguas no gozan de derecho o deber alguno. Aquí se percibe de forma cristalina el nacionalismo lingüístico castellanista imperante en el manifiesto: sólo son las demás lenguas españolas las que carecen de derechos; el castellano tiene todos los derechos del mundo.

      Pero ¿sólo las personas individuales tienen derechos y deberes? Que se sepa, existe una entidad política denominada España, con un territorio bien definido y en el que hay una lengua oficial denominada español. Esa entidad se define, entre otras cosas, mediante el derecho a usar esa lengua en todo el territorio del Estado y en todos los organismos oficiales. ¿No está asociada España a derechos lingüísticos y territoriales? ¿No ha ejercido en más de una ocasión España, a través de sus representantes, el derecho a que el español sea reconocido en la Unión Europea como lengua oficial que es de un estado miembro?

      En el punto tercero se dice “en las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua co oficial. Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta”. Conocer la lengua oficial del Estado no es un deseo encomiable, sino un imperativo legal. Por eso, quienes trabajan en las instituciones del Estado están obligados a usar el castellano. Pues bien, si el catalán es oficial en Cataluña, quienes ejercen sus funciones en las instituciones catalanas deberían igualmente estar obligados a usar el catalán. Esta obligación está legalmente legitimada por el hecho de que el catalán es lengua oficial. Es una incoherencia evidente exigir que en Cataluña se hable y escriba en castellano porque es lengua oficial y no hacer lo mismo respecto del catalán, la otra lengua oficial o ¿es que la primera es más oficial que la segunda?

      En el punto cuarto se afirma que el hecho de que las lenguas de las comunidades autónomas hayan dejado de estar prohibidas o restringidas es suficiente para el pleno cumplimento del apartado tres del artículo tercero de la Constitución. Pero lo que dice la ley es que las lenguas nacionales de las comunidades autónomas son oficiales y, por tanto, exigir esas lenguas a sus ciudadanos no es acto de discriminación respecto de la otra lengua oficial, el castellano. Lo que sí es un acto de discriminación es no exigir a todos los ciudadanos de las Comunidades sus lenguas nacionales, como lenguas oficiales de pleno derecho que son, o que deberían ser.

      A continuación, se hace una serie de solicitudes al Parlamento español. La segunda de ellas consiste en la petición de que “las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio […] pero nunca como lengua vehicular exclusiva”. Esto equivale a pedir, por ejemplo, que en Cataluña ha de exigirse por ley que no se enseñe en catalán. Pero ¿cómo se puede conciliar esto con la idea de que el catalán es lengua oficial de Cataluña? Creo que no hay manera sensata de hacerlo.
      En el punto tercero se insiste en la idea de que no todos los funcionarios de las comunidades cutónomas tienen que conocer la lengua oficial de su comunidad. Esto vuelve a entrar en contradicción con su carácter oficial. ¿Es posible ser funcionario de la Administración del Estado sin conocer el español? Si esto no es posible ¿por qué habría de serlo que un funcionario de la Generalitat no sepa catalán?

      En conclusión, lo que parece pedirse en este manifiesto es que las lenguas de las diversas comunidades cutónomas dejen de ser de facto oficiales en ellas para volver a una situación en la que el castellano sea la única lengua realmente oficial en todo el territorio del Estado español.

      Estamos, pues, ante un manifiesto a favor de la supremacía y dominio absolutos de la lengua española sobre todos los demás idiomas de España. Por esa razón, es un claro exponente de la ideología del nacionalismo lingüístico español en una de sus formas más radicales y megalómanas. Según esta ideología, el español, lengua oficial del Estado, es superior en algunos aspectos a la práctica totalidad de las lenguas del mundo. En el preámbulo del manifiesto se menciona que sólo hay dos lenguas con mayor pujanza que el español (el chino y el inglés) y que esta lengua se asocia por derecho propio a la comunicación democrática y a los derechos educativos y cívicos. Con premisas como estas no es de extrañar la actitud altanera e intolerante que informa el manifiesto en todos sus puntos.

      Juan Carlos Moreno Cabrera es catedrático de Lingüística General en la UAM y autor de El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva

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      La trama mediática
      Javier Vizcaíno

      La lengua arrojadiza

      04 Jul 2008
      07:58
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      La Razón llegó tarde al concurso de cazar abajofirmantes que enfrenta a ABC y El Mundo, pero no renuncia a ordeñar la generosa vaca de la lengua presuntamente amenazada. En la parte superior de su portada de ayer, el diario del Grupo Planeta nos ponía un nudo en la garganta con este titular: “Baleares crea la policía lingüística para imponer el catalán en
      los bares”. La congoja desaparecía al ir a la letra pequeña y descubrir que el feroz cuerpo represivo estará compuesto por dos entusiastas empleados que irán por los locales de hostelería animando a los parroquianos a hablar en catalán: “El Consell contará con la figura de dos dinamizadores de la Dirección General de Política Lingüística, que visitarán los establecimientos uno por uno y ofrecerán asesoramiento”.

      Y, así, calcando el esquema “asusta, que algo queda”, en la página siguiente, el diario dirigido por Francisco Marhuenda clamaba: “El Gobierno vasco ‘marcará’ con un sello los comercios que usen el euskera”. Para añadirle el ingrediente dramático, el subtítulo rezaba: “Los empresarios que no cuenten con el distintivo temen ser blanco de los radicales”. El tal sello previsto es un cartelito con el mismo valor coercitivo que los que anuncian “local climatizado”, “Hay pinchos morunos los domingos” o, si vamos a la cosa idiomática, “English spoken”.

      Y eso no era todo en la edición de ayer de La Razón. En la página dos, junto a la fotografía del alcalde de la localidad vizcaína de Getxo, Imanol Landa, podíamos leer este encabezado: “El empeño de los nacionalistas vascos de imponer el uso del euskera y desterrar el castellano de la vida pública no tiene límites”. Unas líneas después se aclaraba que el delito del regidor getxotarra consistía en subvencionar “a los pediatras y ginecólogos que usen la lengua vasca”, e instar “a fontaneros, carpinteros y electricistas a que fomenten su práctica en su horario laboral”. Cómico.

      Si se preguntan los motivos de todo esto, tal vez les resulte ilustrativa la siguiente frase de la periodista Isabel San Sebastián, en El Mundo de ayer: “La lengua es el caballo de Troya que emplean ellos [los nacionalistas] para hacerse con todos los resortes del poder en sus territorios y moldear las conciencias jóvenes de acuerdo con sus intereses”. Dice el refrán –castellanísimo, por cierto– que piensa el ladrón…

      Cope sube bajando

      Dejemos la clase de lenguas por hoy y vayamos a la de matemáticas, porque ayer fue día de números. El discutible Estudio General de Medios publicó sus notas del último trimestre y, entre otros datos, reveló que Cope había caído un puesto en el ranking y ahora es la tercera emisora, tras la cadena Ser y Onda Cero. El Mundo, aliado de papel de la radio episcopal, daba la noticia de una forma peculiar: “Onda Cero es la segunda emisora más escuchada y la Ser pierde oyentes”. En el mismo periódico, un anuncio a toda página presumía en nombre de Cope: “Gracias a 2.114.000 oyentes diarios seguimos siendo
      la segunda cadena de radio”.

      La realidad tiene mil caras y algunos sólo una, pero de alabastro.

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      Nuevas Generaciones del PP en Madrid han incluido a Gasol, Casillas, Nadal, Alonso y Contador en una campaña por el "manifiesto por una lengua común" que denuncia el "apartheid lingüístico".
      Imágenes de varios deportistas españoles en una campaña de Nuevas Generaciones de Madrid. FOTO: Nuevas Generaciones de Madrid.
      PÚBLICO.ES / EFE - Madrid - 03/07/2008 16:52

      Ellos no han dado su consentimiento, pero cinco de los más importantes deportistas de nuestro país se han convertido en apoyo y reclamo del Manifiesto por la Lengua Común. Es el caso de Pau Gasol, Rafael Nadal, Iker Casillas, Fernando Alonso y Alberto Contador, que forman parte de la campaña de apoyo al texto que han lanzado las Nuevas Generaciones (NNGG) del PP de Madrid.

      El presidente de la formación, Pablo Casado, ha confirmado a Público que ninguno de los deportistas han sido consultados antes de ser incluidos en la página web: "No los incluiremos a la hora de imprimir el tríptico porque no queremos que la inclusión de sus fotografías sea más noticia que el propio objetivo de la campaña".

      Deportes y labios con 'chupa-chups'

      Él mismo ha sido el encargado de presentar esta mañana la iniciativa. Casado ha denunciado el "apartheid lingüístico" que a su juicio sufren los castellanos parlantes en el País Vasco, Cataluña y Galicia.

      Una de las imágenes de la campaña.

      Cuatro carteles ilustran la campaña con la que los jóvenes populares pretenden captar adhesiones al Manifiesto por la Lengua Común, uno de ellos el que muestra la imagen de los citados deportitas, campeones en sus respectivas disciplinas, en actitud exitosa y representativa de España.

      Otro de los carteles se centra en la boca de una joven que lame un chupa-chups con los colores de la bandera española junto al lema "disfruta con tu lengua".

      La lengua de un niño pintada de rojo y amarillo, junto al lema "todos usamos la misma lengua", y el famoso logotipo de los Rolling Stones diciendo "el español está en boca de todos" son otros de los reclamos de la campaña.

      Situación "dramática"

      Pablo Casado ha sostenido que para "los jóvenes es especialmente dramático no poder estudiar ni acceder a oposiciones en igualdad de condiciones en todos los territorios de nuestro país", y ha reclamado el "fin del intervencionismo que encabeza el Gobierno de Rodríguez Zapatero en todos los ámbitos de la vida personal de los ciudadanos, sobre todo en el ámbito de la lengua".

      "No queremos un gobierno paternalista que nos diga en qué lengua tenemos que comunicarnos. Simplemente pedimos libertad a la hora de elegir", ha argumentado el joven político.

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      La institución muestra su "extrañeza" ante el debate suscitado por algunos medios
      M.S. - Madrid - 03/07/2008 22:07

      La Real Academia Española (RAE) expresó su “extrañeza” ante las noticias difundidas en los últimos días que daban a entender que la institución estaba mayoritariamente a favor del manifiesto por la lengua común. Algunos medios de comunicación sugirieron que la RAE apoyaba el documento después de que 42 académicos lo firmaron a título personal.

      Tras una reunión de dos horas y media en la que la Junta de Gobierno debatió esta cuestión, la RAE emitió una nota para desmarcarse del politizado texto. El comunicado emitido ayer dice lo siguiente: “La Real Academia Española es una institución tricentenaria que ha trabajado y trabaja incansablemente por la unidad del español, su conocimiento, su uso correcto y su difusión. Manifiesta, por consiguiente, su extrañeza ante el hecho de que se pueda cuestionar esta labor o confundir sus funciones estatutarias”.

      Fuentes de la institución destacaron que al igual que hay académicos a favor del manifiesto, también los hay en contra, pero que la Real Academia, como tal, no se pronunciará a favor ni encontra pese a los intentos de algunos medios de situarles del lado de la iniciativa. De esta forma respondían al diario Abc, que en su edición de ayer afirmaba que “la mayoría de los académicos de la RAE apoyan ya el manifiesto” y citaba a Carmen Iglesias, Miguel Delibes, Arturo Pérez-Reverte, Ana María Matute, Manuel Seco, Luis Goytisolo o Luis Ángel Rojo entre los que comparten “parte o todo el contenido” .

      “No hay ningún problema”

      Víctor García de la Concha, director de la RAE, ha expresado su convencimiento de que en España “no hay ningún problema de lenguas”. En este sentido, el académico recordó que la institución que dirige siempre ha defendido el bilingüismo y que en los años 20, durante la dictadura de Primo de Rivera, el catalán “padeció dificultades” y la RAE, entonces en manos de Ramón Menéndez Pidal, “salió en defensa de la lengua catalana”.

      El manifiesto por la lengua común, al que han dado una amplia difusión los medios de comunicación más conservadores, considera que hay “crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles”.

      Rotulación en castellano

      El texto defiende todas las lenguas oficiales, pero hace hincapié en la reivindicación del derecho de todos a ser educados y a ser atendidos por cualquier institución o negocio en castellano. Además, reclama que la rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas estén en castellano, o que al menos sean bilingües.

      Después de que durante varias semanas El Mundo intentara sumar apoyos al manifiesto –promovido por el escritor Mario Vargas Llosa, el filósofo Fernando Savater o el político Albert Boadella entre otros– algunos intelectuales como Antonio Gamoneda se han desvinculado de la iniciativa considerar que está politizada y que su firma puede ser utilizada con determinados fines.

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      Javier Sádaba: "Me parece absurdo; hay cosas mucho más importantes"

      Diferentes posturas de los intelectuales ante el Manifiesto por la Lengua

      N. T.

      Pedro J. ha llevado su cruzada por la Lengua Común hasta las páginas de El Cultural, suplemento semanal de su periódico dedicado a las artes y a las letras. Ocho páginas en las que cincuenta creadores españoles se pronuncian sobre el tema, en un exhaustivo debate cuya finalidad no acabamos de entender. Quizás, además de darle tanto bombo y páginas al asunto, los editores debían prestar atención a las palabras citadas, muchas de las cuales señalan que la cuestión “es un debate estéril que no está en la calle. A mi entender, el ciudadano de a pie está preocupado por la crisis económica y los problemas sociales”, como bien ha señalado Calixto Bieito, director teatral.

      Y a pesar de que el reportaje advierte de que pretende limpiar “de adherencias políticas partidistas”, el susodicho manifiesto, al que se refieren como “en defensa del bilingüismo”, dada la intensa campaña de El Mundo, que ya lleva diez días con el tema, el anuncio resulta tan increíble como exhaustiva la atención dedicada. Este trasfondo político de la cuestión no pasa desapercibido para los consultados, que advierten el hecho de que “desgraciadamente los políticos de este país son especialistas en alejarse de la realidad o lo que es peor, en enmascararla”, según Bieito.

      Elminación de otras lenguas
      Escritores como Suso de Toro, poetas como Joan Margarit, e historiadores como Julián Casanova encabezan las críticas al texto, con mayor o menor mesura. El más contundente es De Toro, quien acusa al nacionalismo centrista de pretender “eliminar otras lenguas”. “Ya va siendo hora de que los medios de comunicación ofrezcan el contrapunto de los hablantes de gallego, catalán o euskara. También son personas y tienen cosas que contar. Personalmente, vivo entre lenguas y son todas mías, pero entiende que ese nacionalismo pretende eliminar mi lengua gallega”, se queja. “Nuestras cuatro lenguas reconocidas en la Constitución son patrimonio de todos, no sólo de quien las conoce”, apunta.

      Defender las “lenguas pobres”
      Margarit, por su parte, aboga por la defensa de las “lenguas pobres”, preguntándose “¿por qué a la pobreza en otros ámbitos se la trata con un respeto que a veces roza la ñoñería y, en cambio, en el ámbito del uso de las lenguas la prepotencia (…) ni siquiera se disimula?”.

      ¿Inglés sí, lenguas cooficiales no?
      Casanova se desmarca de la “preocupación por ‘la situación institucional de la lengua castellana’”, remarcando que le parece curioso “que mucha gente se gaste tanto dinero en que sus hijos aprendan inglés (que no aprenden mucho, no obstante), que estemos tan colonizados con anglicismos y barbarismos de todo tipo, pero que, al final, el problema sea el catalán, el gallego o el euskera”.

      Por el “español”
      Las voces favorables al manifiesto plantean la cuestión como una defensa del castellano, al que algunos denominan español –el caso del filólogo Ricardo Senabre, que dice no hablar castellano, porque no es castellano…-, frente a los nacionalistas. Muchos de sus argumentos parecen “alarmistas”, como se ha referido al documento Gregorio Peces-Barba, histórico constitucionalista. Es el caso del escritor José María Merino, quien denuncia que España tiene una actitud “fratricida” hacia la lengua madre.

      Adiestramiento de separatistas
      Asimismo, su compañero de oficio, Fernando Aramburu, denuncia los “programas educativos destinados a romper lazos con la nación común, con sus señas y símbolos” para “adiestrar al futuro ciudadano en la doctrina separatista”. Algo a lo que quienes discrepan denominan “el privilegio de ser bilingüe”.

      No lo conoce, pero le parece bien
      Por su parte, cineastas como Fernando Colomo admiten desconocer “la letra exacta del manifiesto”, pero les “parece bien que se defienda el castellano cuando se cometen abusos”. El historiador Fernando García Cortázar va más lejos, y acusa a la “difusión del vascuence, del gallego o del catalán” de propiciar “verdaderos despropósitos y agresiones a la libertad de los ciudadanos, quemándose dinero de todos y las energías de muchos”. Está claro que, para García, la campaña bestial a favor del tesxto no cuenta como gasto económico/energético.

      Causas más importantes
      Y como lo bueno, si breve, dos veces bueno, nos quedamos con la capacidad de síntesis del filósofo Javier Sádaba, que en seis líneas ha resumido su postura, con la que muchos, en mayor o menor medida, nos sentimos identificados: “El manifiesto me parece absurdo. Creo que precisamente las lenguas que están en peligro son las periféricas, las llamadas cooficiales y que, sin embargo, el castellano ya está lo suficientemente estimulado. Y creo además que hay otras causas mucho más importantes que merecen nuestra atención”.









        La nova campanya contra les llengües no castellanes alenada per l'extrema dreta. 03/07/2008.

        Escrito por: jordigrau el 04 Jul 2008 - URL Permanente

        L'extinció del castellà. 02/07/2008.

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        Descargar 'Manifiesto por una lengua común' (Fichero PDF) Manifiesto por una lengua común

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        Savater y los demás

        JULIO A. MÁÑEZ 03/07/2008

        Fernando Savater encabeza un Manifiesto por la Lengua Común, es decir, en defensa del idioma castellano en trance de desaparecer (como bien sabe el actual ministro de Cultura, que ha llenado el mapa mundial de una insensata proliferación de sucursales del Instituto Cervantes) y de inmediato le crecen los abajofirmantes tal como los enanos en un circo, desde Jiménez Losantos hasta el gran budista transnacional Sánchez Dragó, pasando por Pedro Yihad Ramírez y Albert Boadella, siempre a la que salta. Se trata de denunciar el mucho peligro lingüístico de las nacionalidades periféricas por los representantes de un nacionalismo centralista que nunca, pero es que nunca, se reconoce como tal. Esa naftalina huele desde lejos al peor Pedro Laín y al más despistado Ridruejo, con su respeto impostado al derecho de existencia (como si de ellos dependiera) de culturas de expresión distinta de la castellana. Se trata de una estupidez, y sin duda de un insulto a la inteligencia común. Y también de una falacia política basada en una creencia supuestamente ilustrada, algo ensombrecida por las argucias de sus bizarros relatadores: los derechos corresponden a los individuos, no a los colectivos que dicen representarlos, percibidos más bien de manera interesada como tribus arcaicas. El asunto suscita sensaciones de pánico cuando uno de los lumbreras firmantes del Manifiesto exige una lista de los que han preferido no firmarlo, a fin de que se sepa quiénes son y pase lo que tenga que pasar.

            No digo que haya que ser leninista para proclamar que los trabajadores deben organizarse para frenar las feroces arremetidas de sus empleadores, por lo demás, muy bien organizados; pero sí me gustaría apuntar que incluso estos benditos defensores de los derechos de los individuos previamente individualizados tienden a organizarse en defensa de los intereses que creen representar como colectivo orientado a la defensa de lo individual castellanizado. No solo los trabajadores por cuenta ajena se organizaron en sindicatos en defensa de sus intereses (cosa que no carece de importancia cuando la Unión Europea baraja aprobar la jornada laboral de 60 horas): también los profesionales liberales están colegiados o afiliados a asociaciones cuya razón de ser es la defensa de los derechos y de los intereses de las personas individuales a las que representan. Y, en fin, también el españolismo es una emoción tribal (aunque sus representantes colectivos prefieran no reparar en ese engorroso detalle), probablemente más dañina que todos los nacionalismos periféricos juntos.

            Curiosamente, aunque tal vez ni eso, ese Manifiesto apela a las virtudes de la conciencia colectiva para defender derechos individuales. No puede ser de otra manera y nunca lo ha sido, ni siquiera en los episodios de los más feroces anarquismos, tanto más eficaces cuanto mejor organizados. Lo cierto es que ese Manifiesto, y su penosa redacción, reclama el apoyo de su tribu al tiempo que desdeña esa figura, se cree ajeno a los conflictos nacionalistas cuando representa al nacionalismo español sin complejos, detecta peligros inexistentes o socialmente irrelevantes aun a costa de contribuir a ampliarlos y extenderlos. Ver finalmente juntos a Savater, Jiménez Losantos, Pedro Jota, Rosa Díez y Sánchez Dragó dando el espectáculo, es inquietante. Así empezó la CEDA, aquel gracioso colectivo cuyas siglas resumían algo de tanta picardía como Confederación Española de Derechas Autónomas. Se diría que no pasan los años. Será porque persisten los problemas.

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            JOSEP CARLES LAÍNEZ

            Al voltant del «Manifiesto por una lengua común»

            Les llengües minoritàries d´Espanya són llengües que, malauradament, es troben per sota del prestigi, l´ús i el poder social de l´espanyol. Açò succeïx a tot l´Estat. I qui ho negue, mentix. I si mentix és perquè busca quelcom. Els promotors del Manifiesto por una lengua común deuen estar entre qui mentix i busca quelcom. Perquè no ens enganyem, darrere d´eixos pamflets i eixos defensors de la llengua espanyola, la majoria dels quals no s´ha preocupat mai per parlar o aprendre les pròpies dels seus països, hi ha interessos que s´intuïxen en els seus subterfugis. Ni l´aragonés ni l´asturià poden estudiar-se als seus països respectius (i molt menys estudiar en eixes llengües); fins a esta legislatura, a Galícia ningú no podia escolaritzar els seus fills en gallec; i hui, per desgràcia, hi ha comarques de València on el valencià no s´impartix ni com a assignatura. On eren eixos intel·lectuals preocupats pel destí del patrimoni compartit? Quants manifests llançaren? No diuen que els xiquets tenen el dret de ser escolaritzats en la seua llengua materna?
            Que els signants no pretenguen burlar-se de ningú. Ells desitjarien que les llengües pròpies d´Espanya existiren com existixen les de França: en via d´extinció. I això, n´estic convençut, també ho desitjarien molts compatriotes nostres. Hi haurà casos, no ho negue, que a certs pares, a localitats molt determinades de Catalunya i Euskal Herria (no d´altres comunitats, deixem les coses clares), els moleste que els seus fills no siguen escolaritzats en castellà. Ara bé, la cultura i llengua d´un poble i la seua supervivència estan per damunt de menudències. I és trist que qui ataca la immersió lingüística no veja este fet com a oportunitat d´obrir-se a una llengua i cultura per a ell desconegudes i tan pròpies d´Espanya com la castellana (i, en alguns àmbits, potser superior), en compte d´assumir-ho com un atac a les substàncies pàtries. Ara, si España es madridista, com posava en aquella pancarta d´un partit de futbol?
            El Manifiesto por una lengua común està farcit de mitges veritats, així com de flagrants contradiccions. M´agradaria tractar-les, però suposaria un estudi que ni autors ni text mereixen. N´esmentaré, en tot cas, una, de les més evidents: si «son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios», per què reivindiquen el territori espanyol com a subjecte de dret? Per què a nivell d´Espanya sí servix allò territorial i a nivell d´Astúries no? Es més històric l´Estat espanyol que el Regne de Lleó o el Principat de Catalunya?
            L´objectiu final de tots estos salvapàtries és que l´espanyol, mitjançant una reforma constitucional i dels estatuts d´autonomia, esdevinga la llengua de cultura per antonomàsia, i la resta de llengües espanyoles siguen degradades, convertides en reserva i rebaixades al grau d´allò folklòric. Molt és que no proposen que España passe a denominar-se Imperio Madrid. A un genocida lingüístic no li molesta que l´agricultor parle en valencià, sinó que l´astrofísica s´estudie en eixa llengua. Els signants del Manifiesto por una lengua común exageren. I si exageren és perquè la veritat no és (que no és) com diuen. Bé que ens agradaria!
            La realitat és que l´espanyol no corre perill, a Espanya, enlloc (tampoc al Perú). Perilla la seua supervivència a Guinea Equatorial, a la República del Sàhara Occidental, a les Filipines (si n´hi queden, encara, de parlants), als Estats Units? Però això rai! El que importa als patriotes és que Catalunya, Galícia, etc., perden les seues llengües, perquè en llur ceguesa no poden tolerar la diversitat en els seus múltiples matisos, ni la igualtat dels ciutadans. Però, sobretot, són incapaços d´imaginar una Espanya rica, tolerant i plurilingüe. Qui és, doncs, el perill?

            *Escriptor.

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            La trama mediática

            La guerra de las adhesiones

            03 Jul 2008
            06:10
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            La cruzada por la llamada lengua común enfrenta a ABC y El Mundo en una amena pugna por ver quién tiene más éxito en la labor proselitista. De momento, gana el diario de Pedro J. Ramírez, que ayer exhibía en su primera página la última pieza cobrada. “Luis Aragonés se adhiere al manifiesto por la lengua a través de las páginas de El Mundo”, chinchaba el periódico a su rival, que contestaba llevando a portada una de las reiterativas viñetas de Mingote sobre la cuestión y anunciando que varios dibujantes habían caído en su coleto: “Máximo, Puebla, Martín Morales, Gallego, Pachi & Idígoras y Julio Cebrián también se suman a esta iniciativa desde ABC. El detalle curioso es que algunos de los captados publican en la otra acera.

            Aunque hace unos días refunfuñó que la proclama era cosa de rojos, Pío Moa también la ha firmado. En su caso, nadie –ni siquiera su nave nodriza, Libertad Digital– lo ha destacado, así que ha tenido que hacerse él mismo el autobombo: “No se molesten en buscar mi nombre en las listas de intelectuales suscribientes ofrecidas por los grandes medios: para ellos, tan proclives a conceder espacio a basura de todas clases, no existo. Lo cual supone al mismo tiempo un perjuicio y un honor”, protestaba ayer desde las páginas de El Economista.

            Abundando en el ¡Santiago y cierra España!, El Mundo exageraba también ayer al contar en su primera que “El Gobierno vasco obligará a los comercios a atender en euskara” y, unos centímetros más abajo, señalaba la presunta complicidad socialista: “La mayoría de las enmiendas en el congreso del PSOE apoyan exigencias lingüísticas de los nacionalistas”. Para redondear el efecto, en el editorial se preguntaba el diario de Unidad Editorial: “¿Por qué el PSOE baila el agua a quienes nos oprimen e injurian?”

            Los anti marianistas atacan de nuevo

            Esa acusación podría llevar a pensar que Pedro J. vuelve a sumar su hombro opositor al de Mariano Rajoy, pero no hay nada de eso. Ayer El Mundo desenterró el hacha de guerra, aprovechando la imposición de Alicia Sánchez Camacho como candidata para presidir el PP catalán. “El miedo a la democracia interna en el PP”, encabezaba el periódico uno de sus editoriales.

            Desde las mismas páginas, Federico Jiménez Losantos volvía a hablar del “rajoyismo agallardonado”, antes de saludar a la futura presidenta con este dardo: “Al fin y al cabo, es la única candidata del PP que en una circunscripción catalana no consiguió su escaño, lo que sin duda es cualidad valoradísima en este aquelarre de perdedores acaudillado por Rajoy”.
            Uno de los pupilos predilectos del turolense, José García Domínguez, se quiso sumar también al recibimiento: “Diríase que esta Camacho representa el perfecto sucedáneo semidesnatado de Pilar Rahola elaborado para consumo exclusivo en el mercado local. Vaya, que da el perfil para encabezar el gran viraje hacia Guatepeor con el que sueña don Mariano”, escribía en Libertad Digital, cuyo editorial para iniciados sentenciaba ayer que “La querencia búlgara del aparato de Génova no se está limitando al congreso nacional”. El rayo antimarianista que no cesa.

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            Lengua común y sociedad en común
            NORA CATELLI (Nora Catelli es profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona.)

            Lengua propia (catalán); bilingüismo (catalán y castellano); multilingüismo (todas las lenguas que se hablan en Catalunya, desde el urdu al quechua o al aymará); inmersión lingüística; lengua vehicular; padres que tienen derecho a pedir que sus hijos sean educados en castellano; ciudadanos que tienen derecho a ser atendidos también en castellano...

            No he encontrado a nadie que tuviese problemas por hablar en castellano

            Las perspectivas recurrentes para el debate sobre el papel del castellano en Catalunya tras la llegada de la democracia son reconocibles desde hace más de treinta años. Subrayo: tras la democracia, ya que lo anterior pertenece a la historia de la dictadura franquista y no puede contar como parte de la discusión actual. Sólo un ángulo es nuevo, el del multilingüismo, de frecuente aparición estratégica en ciertos sectores académicos catalanes, que consideran que así se neutralizaría la poderosa y tal vez más realista afirmación del bilingüismo en Catalunya. Sería más fácil, se arguye en esos medios, que el catalán sobreviviese como lengua común en una sociedad que se definiese -y se viviese- como multilingüe. Esto, no obstante, no puede traducirse en el sistema educativo, porque no podría recogerse en la enseñanza pública o concertada.

            Pertenezco a ese ámbito que el último manifiesto denomina lengua común, pero tal cosa no es un honor, un don especial o un mérito, sino un dato biográfico. No justifica ningún tipo de sentimiento de exclusión o de amenaza. En las diversas discusiones -en decenas de ellas, a lo largo de decenas de años- acerca de estas campañas y manifiestos, he sugerido que cuando el catalán pierde un hablante, lo pierde la totalidad de su lengua; cuando el castellano pierde un hablante, la lengua no lo pierde; lo absorbe y después lo multiplica. Por eso hay que garantizar institucionalmente la existencia del catalán, lo cual no se hará nunca sin tensiones.

            No se puede vivir sin tensiones en una sociedad que tiene cosas en común, pero no las comparte todas. De allí el título de este artículo, una de cuyas secciones parece un pleonasmo ("sociedad en común") pero no lo es. De allí la asimetría de la situación del catalán y el castellano, que es una koiné potente y demográficamente en alza en el mundo. De manera un tanto antipática, suele afirmarse que, a pesar de su abundancia, no es una lengua de primer rango, como el inglés o como el pretérito francés. Aunque, como sabemos, la supervivencia de las lenguas no se sustenta en las élites del primer rango, sino en la amplitud de sus bases.

            La denostada inmersión lingüística -que es el motivo más claro de este manifiesto- ha sido el extraordinario modo de construcción de una cohesión social inesperada en la España democrática: el fantasma de dos comunidades lingüísticas enfrentadas en Catalunya desapareció desde su implantación. Por razones familiares, conozco las experiencias castellanas en la escuela en catalán; no me he encontrado nunca, ni en esa esfera privada, ni en la enseñanza universitaria que practico, a nadie que tuviese algún problema con la expresión en castellano, salvo las derivadas de su origen social, de la educación de sus padres, o del acceso o no a bibliotecas familiares.

            Más aún: cuanto mejor y más variado es el dominio de la lengua familiar o materna -sea la que fuese-, mejor es la adquisición en catalán. Es la debilidad o pobreza de la lengua materna, incluso en el caso del castellano, la que después se reproduce especularmente en la incorporación del catalán. Al contrario: cuanto más rica sea la lengua materna -insisto: sea la que fuese-, más plasticidad y más prontitud en la adquisición del catalán como lengua también común, en una sociedad en común.

            No poseo capacidad ninguna para sugerir maneras lógicas de acabar con la tensión: ni hacia los firmantes del manifiesto, que son muy variados, ni hacia los también muy variados ciudadanos que sugieren motivos múltiples para el enésimo acceso de preocupación infundada ante una amenaza imaginaria. Sólo abogar, en el caso de quienes estén en una situación similar a la mía, por no sumarse al contingente del manifiesto, tan poco necesitado de solidaridad y tan endeble en sus argumentos.

            Nora Catelli es profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona.

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            Montilla afirma que el manifiesto españolista va "contra la ley y la convivencia".

            J.SANCHÓN/F.CASAS - Salamanca/Barcelona - 02/07/2008 21:51

            El que fuera uno de los siete padres de la Constitución y presidente del Congreso, así como ex rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Gregorio Peces Barba, tenía ayer muy claro el origen del manifiesto “alarmista” del castellano que han puesto en marcha intelectuales próximos a la formación de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia (UPyD): “Un partido minoritario”. Esto, a juicio de Peces Barba, le “quita valor” pese a que el PP brinda apoyo a la iniciativa.

            Peces Barba insistió en que lo más importante es hacer cumplir el artículo 3 de la Constitución relativo a la oficialidad del castellano y la cooficialidad de las otras lenguas españolas en sus territorios. Dicho artículo señala que el catalán, el gallego y el euskera deben ser objeto de “especial protección.” Y dejó claro que no estaba en peligro el idioma castellano y que el manifiesto era “alarmista”. El catedrático de Filosofía del Derecho hizo ayer estas declaraciones en Salamanca, en la inauguración de unas jornadas de la Fundación Sistemas que tienen por lema La calidad de la Democracia.

            Quien también se refirió al controvertido manifiesto fue el president de la Generalitat José Montilla. En la sesión de control en el Parlament afirmó que la iniciativa va “contra la ley y la convivencia”. Montilla recordaba así que la Constitución, el Estatut y varias sentencias judiciales han avalado el modelo lingüístico catalán que los intelectuales españolistas denostan.

            Generar catalanofobia

            Montilla resaltó la gravedad del asunto, afirmó que el castellano no necesita de iniciativas de este tipo “porque no está en peligro”y sostuvo que lo único que generan “es catalanofobia”.

            El president avisó al PP que el catalán, “innegociable” para el Govern, “no es un factor de división” y que sin él Catalunya “sería otra cosa”. Afirmó que dar cancha a los autores del manifiesto es “dar cerillas a los pirómanos”.

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            FERRAN CASAS - Barcelona - 02/07/2008 21:54

            Al PP catalán -sumido en una profunda crisis que el golpe de mano de Génova parece lejos de resolver- sólo le ha faltado el manifiesto “en defensa de la lengua común” para evidenciar su división. Alicia Sánchez Camacho, que se perfila como nueva presidenta, no se ha pronunciado públicamente, pero si lo han hecho los que hasta el martes aspiraban a liderar la formación. Daniel Sirera, presidente puesto y depuesto por Rajoy, está a favor del texto españolista. Montserrat Nebrera, que se resiste a tirar la toalla y plantará cara a la candidata de Génova, cree que es innecesario. Y Alberto Fernández comparte el contenido pero no opina que la situación en Catalunya lo justifique.

            Es de suponer, pero, que Sánchez Camacho, siempre atenta para cumplir las órdenes de la sede nacional, apoya el texto, tal y como hace Mariano Rajoy. En todo caso la primera en pronunciarse sobre el asunto fue Nebrera. La diputada explicó que no ha subscrito el texto “porque la lengua no está en peligro” y que el castellano “se defiende sólo”.

            Alberto Fernández afirmó, a su vez, que “mientras los políticos no los inventemos, no hay problemas en ningún sitio”. En todo caso no consideró que los intelectuales estuvieran hostigando con su posición al catalán.

            Sirera interpeló hoy a Montilla sobre el tema y opinó que el manifiesto “evidencia la preocupación de muchos ciudadanos”. Denunció que el Govern catalán no deja escoger a los padres la lengua de enseñanza de sus hijos y, a instancias de Esquerra, haga bandera del incumplimiento de la ley.

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            ELPLURAL.COM

            El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, se pronunció abiertamente contra el manifiesto. En el artículo que publica semanalmente en la web de su centro de estudios, el ex gobernante aseveró que el documento, convertido en la nueva causa de la caverna mediática, pretende “hurtar a la lengua catalana aquellos instrumentos y mecanismos de defensa que necesita para mantener su vitalidad”. En la misma línea, la diputada popular Montserrat Nebrera se desmarcó de la línea impuesta por su partido, que ayer avalaba el texto en el Parlament. Nebrera señaló que la decisión de adherirse a este texto era personal más que colectiva, argumentando que el castellano “se defiende por sí solo”.

            Según Pujol, el texto presentado en el Ateneo hace una semana por intelectuales del entorno de UPyD, quiere arrebatar “a Cataluña toda posibilidad de actuar como una colectividad, todo recurso a los derechos colectivos”. El ex dirigente también denuncia la hostilidad contra Cataluña, y percibe en el documento una voluntad de margirnarla “como país, como lengua, como cultura, como personalidad bien definida”. En definitiva, el manifiesto contradice la posibilidad “de elaborar un proyecto colectivo propio, aunque esté encajado –como ha sido y es el caso de Cataluña -en el marco español y en el marco europeo”, concluye.

            Nebrera discrepa de su partido
            Más llamativo resulta el desmarque de Montserrat Nebrera, parlamentaria del PP catalán, quien ha decidido ir por libre, una vez más –también ha contravenido la voluntad del partido de presentar una candidatura unitaria en Cataluña-. Pese a que la dirección nacional de su partido, y tan sólo un día después de que el grupo popular suscribiera el manifiesto en el Parlament, la diputada discrepó públicamente, explicando a RAC-1 que la adhesión a esta cruzada es una decisión “de cada persona” más que de “agrupaciones o entidades”. En definitiva, la política ha decidido no secundar el texto, pues considera que el castellano “se defiende por sí solo” y que es falso que “está en peligro”.

            Varios reveses contra el Manifiesto
            Las críticas del ex político y la parlamentaria se suman a los reveses que el Manifiesto ha afrontado esta semana. El más duro de ellos ha sido la negativa de Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, a suscribir el texto para evitar la instrumentalización política de la institución. Por su parte, el poeta Antonio Gamoneda y el cantante Ramoncín han reculado de su apoyo inicial al texto, dando otro golpe a un texto cuyas adhesiones, a pesar del bombo y platillo con que se anuncian, no representan ni siquiera al 1% de los lectores de El Mundo, principal valedor mediático de la causa.

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            Montilla veu "innecessari" el manifest en defensa de la primacia del castellà

            El president de la Generalitat lamenta els atacs al català i a la convivència de la societat catalana reflectits al text

            El president de la Generalitat, José Montilla, ha vist avui "innecessari" el manifest promogut per un grup de pensadors i comunicadors en defensa de la primacia del castellà, ja que aquesta llengua "no necessita" més empara institucional que la que li atorga la Constitució.

            "El castellà no necessita més llei, no hi ha més llei que la Constitució" que l'empari, mentre que el català encara necessita "més protecció i suport", ha assegurat.

            En sessió de control al Parlament, i en resposta a una pregunta de l'encara líder del PP català, Daniel Sirera, Montilla ha demanat "poca broma" amb aquesta qüestió. "No jugarem amb foc", ha dit, i ha lamentat els atacs al català i a la "convivència" de la societat catalana que reflecteixen el manifest, segons ha dit.

            "Catalunya viu i treballa en la llengua que vol, però té una llengua pròpia que la identifica, la cohesiona i la integra, que és el català", ha recordat Montilla, que ha declarat que Catalunya no seria igual sense la seva llengua. Ha reiterat la seva voluntat que Catalunya sigui un territori "plural i divers lingüísticament", i ha advertit als detractors de la immersió lingüística que "no se'n sortiran" en els seus propòsits.

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