L'extinció del castellà. 02/07/2008.
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Manifiesto por una lengua común
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JULIO A. MÁÑEZ 03/07/2008
Fernando Savater encabeza un Manifiesto por la Lengua Común, es decir, en defensa del idioma castellano en trance de desaparecer (como bien sabe el actual ministro de Cultura, que ha llenado el mapa mundial de una insensata proliferación de sucursales del Instituto Cervantes) y de inmediato le crecen los abajofirmantes tal como los enanos en un circo, desde Jiménez Losantos hasta el gran budista transnacional Sánchez Dragó, pasando por Pedro Yihad Ramírez y Albert Boadella, siempre a la que salta. Se trata de denunciar el mucho peligro lingüístico de las nacionalidades periféricas por los representantes de un nacionalismo centralista que nunca, pero es que nunca, se reconoce como tal. Esa naftalina huele desde lejos al peor Pedro Laín y al más despistado Ridruejo, con su respeto impostado al derecho de existencia (como si de ellos dependiera) de culturas de expresión distinta de la castellana. Se trata de una estupidez, y sin duda de un insulto a la inteligencia común. Y también de una falacia política basada en una creencia supuestamente ilustrada, algo ensombrecida por las argucias de sus bizarros relatadores: los derechos corresponden a los individuos, no a los colectivos que dicen representarlos, percibidos más bien de manera interesada como tribus arcaicas. El asunto suscita sensaciones de pánico cuando uno de los lumbreras firmantes del Manifiesto exige una lista de los que han preferido no firmarlo, a fin de que se sepa quiénes son y pase lo que tenga que pasar.
No digo que haya que ser leninista para proclamar que los trabajadores deben organizarse para frenar las feroces arremetidas de sus empleadores, por lo demás, muy bien organizados; pero sí me gustaría apuntar que incluso estos benditos defensores de los derechos de los individuos previamente individualizados tienden a organizarse en defensa de los intereses que creen representar como colectivo orientado a la defensa de lo individual castellanizado. No solo los trabajadores por cuenta ajena se organizaron en sindicatos en defensa de sus intereses (cosa que no carece de importancia cuando la Unión Europea baraja aprobar la jornada laboral de 60 horas): también los profesionales liberales están colegiados o afiliados a asociaciones cuya razón de ser es la defensa de los derechos y de los intereses de las personas individuales a las que representan. Y, en fin, también el españolismo es una emoción tribal (aunque sus representantes colectivos prefieran no reparar en ese engorroso detalle), probablemente más dañina que todos los nacionalismos periféricos juntos.
Curiosamente, aunque tal vez ni eso, ese Manifiesto apela a las virtudes de la conciencia colectiva para defender derechos individuales. No puede ser de otra manera y nunca lo ha sido, ni siquiera en los episodios de los más feroces anarquismos, tanto más eficaces cuanto mejor organizados. Lo cierto es que ese Manifiesto, y su penosa redacción, reclama el apoyo de su tribu al tiempo que desdeña esa figura, se cree ajeno a los conflictos nacionalistas cuando representa al nacionalismo español sin complejos, detecta peligros inexistentes o socialmente irrelevantes aun a costa de contribuir a ampliarlos y extenderlos. Ver finalmente juntos a Savater, Jiménez Losantos, Pedro Jota, Rosa Díez y Sánchez Dragó dando el espectáculo, es inquietante. Así empezó la CEDA, aquel gracioso colectivo cuyas siglas resumían algo de tanta picardía como Confederación Española de Derechas Autónomas. Se diría que no pasan los años. Será porque persisten los problemas.
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JOSEP CARLES LAÍNEZ
Les llengües minoritàries d´Espanya són llengües que, malauradament, es troben per sota del prestigi, l´ús i el poder social de l´espanyol. Açò succeïx a tot l´Estat. I qui ho negue, mentix. I si mentix és perquè busca quelcom. Els promotors del Manifiesto por una lengua común deuen estar entre qui mentix i busca quelcom. Perquè no ens enganyem, darrere d´eixos pamflets i eixos defensors de la llengua espanyola, la majoria dels quals no s´ha preocupat mai per parlar o aprendre les pròpies dels seus països, hi ha interessos que s´intuïxen en els seus subterfugis. Ni l´aragonés ni l´asturià poden estudiar-se als seus països respectius (i molt menys estudiar en eixes llengües); fins a esta legislatura, a Galícia ningú no podia escolaritzar els seus fills en gallec; i hui, per desgràcia, hi ha comarques de València on el valencià no s´impartix ni com a assignatura. On eren eixos intel·lectuals preocupats pel destí del patrimoni compartit? Quants manifests llançaren? No diuen que els xiquets tenen el dret de ser escolaritzats en la seua llengua materna?
Que els signants no pretenguen burlar-se de ningú. Ells desitjarien que les llengües pròpies d´Espanya existiren com existixen les de França: en via d´extinció. I això, n´estic convençut, també ho desitjarien molts compatriotes nostres. Hi haurà casos, no ho negue, que a certs pares, a localitats molt determinades de Catalunya i Euskal Herria (no d´altres comunitats, deixem les coses clares), els moleste que els seus fills no siguen escolaritzats en castellà. Ara bé, la cultura i llengua d´un poble i la seua supervivència estan per damunt de menudències. I és trist que qui ataca la immersió lingüística no veja este fet com a oportunitat d´obrir-se a una llengua i cultura per a ell desconegudes i tan pròpies d´Espanya com la castellana (i, en alguns àmbits, potser superior), en compte d´assumir-ho com un atac a les substàncies pàtries. Ara, si España es madridista, com posava en aquella pancarta d´un partit de futbol?
El Manifiesto por una lengua común està farcit de mitges veritats, així com de flagrants contradiccions. M´agradaria tractar-les, però suposaria un estudi que ni autors ni text mereixen. N´esmentaré, en tot cas, una, de les més evidents: si «son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios», per què reivindiquen el territori espanyol com a subjecte de dret? Per què a nivell d´Espanya sí servix allò territorial i a nivell d´Astúries no? Es més històric l´Estat espanyol que el Regne de Lleó o el Principat de Catalunya?
L´objectiu final de tots estos salvapàtries és que l´espanyol, mitjançant una reforma constitucional i dels estatuts d´autonomia, esdevinga la llengua de cultura per antonomàsia, i la resta de llengües espanyoles siguen degradades, convertides en reserva i rebaixades al grau d´allò folklòric. Molt és que no proposen que España passe a denominar-se Imperio Madrid. A un genocida lingüístic no li molesta que l´agricultor parle en valencià, sinó que l´astrofísica s´estudie en eixa llengua. Els signants del Manifiesto por una lengua común exageren. I si exageren és perquè la veritat no és (que no és) com diuen. Bé que ens agradaria!
La realitat és que l´espanyol no corre perill, a Espanya, enlloc (tampoc al Perú). Perilla la seua supervivència a Guinea Equatorial, a la República del Sàhara Occidental, a les Filipines (si n´hi queden, encara, de parlants), als Estats Units? Però això rai! El que importa als patriotes és que Catalunya, Galícia, etc., perden les seues llengües, perquè en llur ceguesa no poden tolerar la diversitat en els seus múltiples matisos, ni la igualtat dels ciutadans. Però, sobretot, són incapaços d´imaginar una Espanya rica, tolerant i plurilingüe. Qui és, doncs, el perill?
*Escriptor.
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03 Jul 2008
06:10
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La cruzada por la llamada lengua común enfrenta a ABC y El Mundo en una amena pugna por ver quién tiene más éxito en la labor proselitista. De momento, gana el diario de Pedro J. Ramírez, que ayer exhibía en su primera página la última pieza cobrada. “Luis Aragonés se adhiere al manifiesto por la lengua a través de las páginas de El Mundo”, chinchaba el periódico a su rival, que contestaba llevando a portada una de las reiterativas viñetas de Mingote sobre la cuestión y anunciando que varios dibujantes habían caído en su coleto: “Máximo, Puebla, Martín Morales, Gallego, Pachi & Idígoras y Julio Cebrián también se suman a esta iniciativa desde ABC. El detalle curioso es que algunos de los captados publican en la otra acera.
Aunque hace unos días refunfuñó que la proclama era cosa de rojos, Pío Moa también la ha firmado. En su caso, nadie –ni siquiera su nave nodriza, Libertad Digital– lo ha destacado, así que ha tenido que hacerse él mismo el autobombo: “No se molesten en buscar mi nombre en las listas de intelectuales suscribientes ofrecidas por los grandes medios: para ellos, tan proclives a conceder espacio a basura de todas clases, no existo. Lo cual supone al mismo tiempo un perjuicio y un honor”, protestaba ayer desde las páginas de El Economista.
Abundando en el ¡Santiago y cierra España!, El Mundo exageraba también ayer al contar en su primera que “El Gobierno vasco obligará a los comercios a atender en euskara” y, unos centímetros más abajo, señalaba la presunta complicidad socialista: “La mayoría de las enmiendas en el congreso del PSOE apoyan exigencias lingüísticas de los nacionalistas”. Para redondear el efecto, en el editorial se preguntaba el diario de Unidad Editorial: “¿Por qué el PSOE baila el agua a quienes nos oprimen e injurian?”
Los anti marianistas atacan de nuevo
Esa acusación podría llevar a pensar que Pedro J. vuelve a sumar su hombro opositor al de Mariano Rajoy, pero no hay nada de eso. Ayer El Mundo desenterró el hacha de guerra, aprovechando la imposición de Alicia Sánchez Camacho como candidata para presidir el PP catalán. “El miedo a la democracia interna en el PP”, encabezaba el periódico uno de sus editoriales.
Desde las mismas páginas, Federico Jiménez Losantos volvía a hablar del “rajoyismo agallardonado”, antes de saludar a la futura presidenta con este dardo: “Al fin y al cabo, es la única candidata del PP que en una circunscripción catalana no consiguió su escaño, lo que sin duda es cualidad valoradísima en este aquelarre de perdedores acaudillado por Rajoy”.
Uno de los pupilos predilectos del turolense, José García Domínguez, se quiso sumar también al recibimiento: “Diríase que esta Camacho representa el perfecto sucedáneo semidesnatado de Pilar Rahola elaborado para consumo exclusivo en el mercado local. Vaya, que da el perfil para encabezar el gran viraje hacia Guatepeor con el que sueña don Mariano”, escribía en Libertad Digital, cuyo editorial para iniciados sentenciaba ayer que “La querencia búlgara del aparato de Génova no se está limitando al congreso nacional”. El rayo antimarianista que no cesa.
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Lengua común y sociedad en común
NORA CATELLI (Nora Catelli es profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona.)
Lengua propia (catalán); bilingüismo (catalán y castellano); multilingüismo (todas las lenguas que se hablan en Catalunya, desde el urdu al quechua o al aymará); inmersión lingüística; lengua vehicular; padres que tienen derecho a pedir que sus hijos sean educados en castellano; ciudadanos que tienen derecho a ser atendidos también en castellano...
No he encontrado a nadie que tuviese problemas por hablar en castellano
Las perspectivas recurrentes para el debate sobre el papel del castellano en Catalunya tras la llegada de la democracia son reconocibles desde hace más de treinta años. Subrayo: tras la democracia, ya que lo anterior pertenece a la historia de la dictadura franquista y no puede contar como parte de la discusión actual. Sólo un ángulo es nuevo, el del multilingüismo, de frecuente aparición estratégica en ciertos sectores académicos catalanes, que consideran que así se neutralizaría la poderosa y tal vez más realista afirmación del bilingüismo en Catalunya. Sería más fácil, se arguye en esos medios, que el catalán sobreviviese como lengua común en una sociedad que se definiese -y se viviese- como multilingüe. Esto, no obstante, no puede traducirse en el sistema educativo, porque no podría recogerse en la enseñanza pública o concertada.
Pertenezco a ese ámbito que el último manifiesto denomina lengua común, pero tal cosa no es un honor, un don especial o un mérito, sino un dato biográfico. No justifica ningún tipo de sentimiento de exclusión o de amenaza. En las diversas discusiones -en decenas de ellas, a lo largo de decenas de años- acerca de estas campañas y manifiestos, he sugerido que cuando el catalán pierde un hablante, lo pierde la totalidad de su lengua; cuando el castellano pierde un hablante, la lengua no lo pierde; lo absorbe y después lo multiplica. Por eso hay que garantizar institucionalmente la existencia del catalán, lo cual no se hará nunca sin tensiones.
No se puede vivir sin tensiones en una sociedad que tiene cosas en común, pero no las comparte todas. De allí el título de este artículo, una de cuyas secciones parece un pleonasmo ("sociedad en común") pero no lo es. De allí la asimetría de la situación del catalán y el castellano, que es una koiné potente y demográficamente en alza en el mundo. De manera un tanto antipática, suele afirmarse que, a pesar de su abundancia, no es una lengua de primer rango, como el inglés o como el pretérito francés. Aunque, como sabemos, la supervivencia de las lenguas no se sustenta en las élites del primer rango, sino en la amplitud de sus bases.
La denostada inmersión lingüística -que es el motivo más claro de este manifiesto- ha sido el extraordinario modo de construcción de una cohesión social inesperada en la España democrática: el fantasma de dos comunidades lingüísticas enfrentadas en Catalunya desapareció desde su implantación. Por razones familiares, conozco las experiencias castellanas en la escuela en catalán; no me he encontrado nunca, ni en esa esfera privada, ni en la enseñanza universitaria que practico, a nadie que tuviese algún problema con la expresión en castellano, salvo las derivadas de su origen social, de la educación de sus padres, o del acceso o no a bibliotecas familiares.
Más aún: cuanto mejor y más variado es el dominio de la lengua familiar o materna -sea la que fuese-, mejor es la adquisición en catalán. Es la debilidad o pobreza de la lengua materna, incluso en el caso del castellano, la que después se reproduce especularmente en la incorporación del catalán. Al contrario: cuanto más rica sea la lengua materna -insisto: sea la que fuese-, más plasticidad y más prontitud en la adquisición del catalán como lengua también común, en una sociedad en común.
No poseo capacidad ninguna para sugerir maneras lógicas de acabar con la tensión: ni hacia los firmantes del manifiesto, que son muy variados, ni hacia los también muy variados ciudadanos que sugieren motivos múltiples para el enésimo acceso de preocupación infundada ante una amenaza imaginaria. Sólo abogar, en el caso de quienes estén en una situación similar a la mía, por no sumarse al contingente del manifiesto, tan poco necesitado de solidaridad y tan endeble en sus argumentos.
Nora Catelli es profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona.
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Montilla afirma que el manifiesto españolista va "contra la ley y la convivencia".
J.SANCHÓN/F.CASAS - Salamanca/Barcelona - 02/07/2008 21:51
El que fuera uno de los siete padres de la Constitución y presidente del Congreso, así como ex rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Gregorio Peces Barba, tenía ayer muy claro el origen del manifiesto “alarmista” del castellano que han puesto en marcha intelectuales próximos a la formación de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia (UPyD): “Un partido minoritario”. Esto, a juicio de Peces Barba, le “quita valor” pese a que el PP brinda apoyo a la iniciativa.
Peces Barba insistió en que lo más importante es hacer cumplir el artículo 3 de la Constitución relativo a la oficialidad del castellano y la cooficialidad de las otras lenguas españolas en sus territorios. Dicho artículo señala que el catalán, el gallego y el euskera deben ser objeto de “especial protección.” Y dejó claro que no estaba en peligro el idioma castellano y que el manifiesto era “alarmista”. El catedrático de Filosofía del Derecho hizo ayer estas declaraciones en Salamanca, en la inauguración de unas jornadas de la Fundación Sistemas que tienen por lema La calidad de la Democracia.
Quien también se refirió al controvertido manifiesto fue el president de la Generalitat José Montilla. En la sesión de control en el Parlament afirmó que la iniciativa va “contra la ley y la convivencia”. Montilla recordaba así que la Constitución, el Estatut y varias sentencias judiciales han avalado el modelo lingüístico catalán que los intelectuales españolistas denostan.
Generar catalanofobia
Montilla resaltó la gravedad del asunto, afirmó que el castellano no necesita de iniciativas de este tipo “porque no está en peligro”y sostuvo que lo único que generan “es catalanofobia”.
El president avisó al PP que el catalán, “innegociable” para el Govern, “no es un factor de división” y que sin él Catalunya “sería otra cosa”. Afirmó que dar cancha a los autores del manifiesto es “dar cerillas a los pirómanos”.
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FERRAN CASAS - Barcelona - 02/07/2008 21:54
Al PP catalán -sumido en una profunda crisis que el golpe de mano de Génova parece lejos de resolver- sólo le ha faltado el manifiesto “en defensa de la lengua común” para evidenciar su división. Alicia Sánchez Camacho, que se perfila como nueva presidenta, no se ha pronunciado públicamente, pero si lo han hecho los que hasta el martes aspiraban a liderar la formación. Daniel Sirera, presidente puesto y depuesto por Rajoy, está a favor del texto españolista. Montserrat Nebrera, que se resiste a tirar la toalla y plantará cara a la candidata de Génova, cree que es innecesario. Y Alberto Fernández comparte el contenido pero no opina que la situación en Catalunya lo justifique.
Es de suponer, pero, que Sánchez Camacho, siempre atenta para cumplir las órdenes de la sede nacional, apoya el texto, tal y como hace Mariano Rajoy. En todo caso la primera en pronunciarse sobre el asunto fue Nebrera. La diputada explicó que no ha subscrito el texto “porque la lengua no está en peligro” y que el castellano “se defiende sólo”.
Alberto Fernández afirmó, a su vez, que “mientras los políticos no los inventemos, no hay problemas en ningún sitio”. En todo caso no consideró que los intelectuales estuvieran hostigando con su posición al catalán.
Sirera interpeló hoy a Montilla sobre el tema y opinó que el manifiesto “evidencia la preocupación de muchos ciudadanos”. Denunció que el Govern catalán no deja escoger a los padres la lengua de enseñanza de sus hijos y, a instancias de Esquerra, haga bandera del incumplimiento de la ley.
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Pujol también se pronuncia en contra del manifiesto
ELPLURAL.COM
El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, se pronunció abiertamente contra el manifiesto. En el artículo que publica semanalmente en la web de su centro de estudios, el ex gobernante aseveró que el documento, convertido en la nueva causa de la caverna mediática, pretende “hurtar a la lengua catalana aquellos instrumentos y mecanismos de defensa que necesita para mantener su vitalidad”. En la misma línea, la diputada popular Montserrat Nebrera se desmarcó de la línea impuesta por su partido, que ayer avalaba el texto en el Parlament. Nebrera señaló que la decisión de adherirse a este texto era personal más que colectiva, argumentando que el castellano “se defiende por sí solo”.
Según Pujol, el texto presentado en el Ateneo hace una semana por intelectuales del entorno de UPyD, quiere arrebatar “a Cataluña toda posibilidad de actuar como una colectividad, todo recurso a los derechos colectivos”. El ex dirigente también denuncia la hostilidad contra Cataluña, y percibe en el documento una voluntad de margirnarla “como país, como lengua, como cultura, como personalidad bien definida”. En definitiva, el manifiesto contradice la posibilidad “de elaborar un proyecto colectivo propio, aunque esté encajado –como ha sido y es el caso de Cataluña -en el marco español y en el marco europeo”, concluye.
Nebrera discrepa de su partido
Más llamativo resulta el desmarque de Montserrat Nebrera, parlamentaria del PP catalán, quien ha decidido ir por libre, una vez más –también ha contravenido la voluntad del partido de presentar una candidatura unitaria en Cataluña-. Pese a que la dirección nacional de su partido, y tan sólo un día después de que el grupo popular suscribiera el manifiesto en el Parlament, la diputada discrepó públicamente, explicando a RAC-1 que la adhesión a esta cruzada es una decisión “de cada persona” más que de “agrupaciones o entidades”. En definitiva, la política ha decidido no secundar el texto, pues considera que el castellano “se defiende por sí solo” y que es falso que “está en peligro”.
Varios reveses contra el Manifiesto
Las críticas del ex político y la parlamentaria se suman a los reveses que el Manifiesto ha afrontado esta semana. El más duro de ellos ha sido la negativa de Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, a suscribir el texto para evitar la instrumentalización política de la institución. Por su parte, el poeta Antonio Gamoneda y el cantante Ramoncín han reculado de su apoyo inicial al texto, dando otro golpe a un texto cuyas adhesiones, a pesar del bombo y platillo con que se anuncian, no representan ni siquiera al 1% de los lectores de El Mundo, principal valedor mediático de la causa.
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El president de la Generalitat lamenta els atacs al català i a la convivència de la societat catalana reflectits al text
El president de la Generalitat, José Montilla, ha vist avui "innecessari" el manifest promogut per un grup de pensadors i comunicadors en defensa de la primacia del castellà, ja que aquesta llengua "no necessita" més empara institucional que la que li atorga la Constitució.
"El castellà no necessita més llei, no hi ha més llei que la Constitució" que l'empari, mentre que el català encara necessita "més protecció i suport", ha assegurat.
En sessió de control al Parlament, i en resposta a una pregunta de l'encara líder del PP català, Daniel Sirera, Montilla ha demanat "poca broma" amb aquesta qüestió. "No jugarem amb foc", ha dit, i ha lamentat els atacs al català i a la "convivència" de la societat catalana que reflecteixen el manifest, segons ha dit.
"Catalunya viu i treballa en la llengua que vol, però té una llengua pròpia que la identifica, la cohesiona i la integra, que és el català", ha recordat Montilla, que ha declarat que Catalunya no seria igual sense la seva llengua. Ha reiterat la seva voluntat que Catalunya sigui un territori "plural i divers lingüísticament", i ha advertit als detractors de la immersió lingüística que "no se'n sortiran" en els seus propòsits.
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