11 Abr 2008
En la piel de otro . III "Mujeres Rotas"

“Mujeres Rotas”
Abrí la puerta de aquel lugar, nuevo para mí, con la esperanza de que tras ella quedarán para siempre, las humillaciones, los desprecios, los golpes y ese olor a miedo que todavía llevo grabado en mi alma. Ese olor que durante tanto tiempo he sentido, y ahora solo espero que desaparezca para siempre.
A pesar del tiempo transcurrido, aún noto el temblor de mis manos, la boca reseca y esa mezcla de emociones, entre el regocijo de saberme lejos de Juan y fuera de su espacio, y el desconsuelo de tener que estar aquí.
Después de mucho, empiezo a sentir la calma que me faltaba. Atrás quedaron muchas horas de amor y pasión, pero también de insultos y de golpes; de desprecios y de falta de respeto.
Comienzo a escribir una nueva página en mi camino, lejos de lo que conocía y a la espera de que algún día, pueda volver a sonreír.
Nunca sabré como nuestra relación, llena de cariño y de abrazos, llena de complicidad y de miradas, pudo cambiar tan deprisa y desembocar en algo tan despreciable y humillante. No sé, como el cielo se convirtió en infierno, como las caricias se convirtieron en golpes, como de los besos pasamos a los gritos, como del todo llegamos a la nada.
Nunca sabré, por qué soporte en silencio todo aquello, mientras me veía atrapada por una relación tempestuosa de la que no fui capaz de salir.
Acepté callada, el control al que me sometía, los gritos, los celos y los reproches, las explicaciones y los “porqueses”. Acepté llorando, el primer perdón, después de la primera bofetada, después de mi primera equivocación.
Pronto llegaron otros golpes y otras equivocaciones. Otras dudas, otros empujones y otros temores.
¡Cuantos chantajes y cuantas amenazas soporté! ¡Cuantas humillaciones sufrí y cuantos perdones otorgué! Y a pesar de ello, siempre terminábamos haciendo el amor.
Todavía tengo presente el sabor a sangre. De la primera sangre que cayó por mi rostro después del primer golpe. Todavía tengo grabado en mi mente, la sensación que sentí la primera vez que me miré al espejo después de una paliza. Conocí la cara del horror, de los malos tratos. Noté el dolor del alma, que era mayor que el dolor del cuerpo, que el dolor de los ojos hinchados y amoratados. Y seguí sin hacer nada…
A pesar de las palizas, sufría sus ausencias, que me rompían el corazón. Cuantos perdones pedí por sentirme culpable por no saber hacerlo feliz, por hacerle enfadar. Cuantas llamadas suplicando su vuelta, y cuantos empezar de nuevo, para morir un poco más cada día.
Mis amigos no podían entender como aguantaba sus muestras de ira, sus desprecios, sus comentarios hirientes. Ninguno de ellos sospechaba que yo callaba su maltrato y sus golpes. Ante ellos, excusaba su actitud machista, simplemente, por que a pesar de todo, lo seguía queriendo.
Muchas veces se marchó de casa, y muchas volvió, por que yo le llamaba para que lo hiciera. Cualquier motivo era suficiente para desencadenar de nuevo su batalla, para que aparecieran los insultos, los golpes, los gritos y ese olor a sangre, al que poco a poco me iba acostumbrando.
Aguanté sus borracheras, sus reproches. Aguanté a sus amigos, sus juegos y sus vicios. Aguante sus silencios y sus vejaciones., sus castigos y sus humillaciones.
Por fin un día reuní el valor necesario para abandonar aquella casa, aquella tortura casi voluntaria. Denuncié a Juan por malos tratos, por la sin razón en la que me hacía vivir y por robarme la vida a pedazos, que ya no serían nuca míos.
Dejé que la ley me protegiera y la justicia hiciera su trabajo. Conseguí una orden de alejamiento, con la que me sentí más segura. Esperé, casi contenta, la llegada del juicio rápido que le metiera en el lugar donde se merecía.
No pasaron ni dos días desde mi marcha, cuando el miedo llamo de nuevo a mi puerta, en forma de mensajes recibidos en el teléfono móvil, en llamadas nocturnas. Miedo a sus amenazas nada veladas y a sus miradas desde cualquier esquina. Miedo de saber que Juan me notaba aterrorizada y a su merced, y miedo al darme cuenta de que mis denuncias no servían para nada.
Y ocurrió lo mil veces pensado y mil veces olvidado.
Cuando regresaba de una cena que tuve con los amigos, acompañada de Luis, que se ofreció ha hacer las labores de guardaespaldas. La noche nos ocultó el peligro al que estábamos expuestos, y mientras abría la puerta del portal, oí un grito desgarrador a mis espaldas.
Solo me dio tiempo a girarme para ver la mirada perdida en los ojos de Luis, mientras caía muerto al suelo. Tras él apareció la figura de Juan con un ensangrentado cuchillo en la mano. En su rostro se podía leer el odio de su corazón y su sin razón. Incluso en aquel momento, me sentí culpable por haberle abandonado y haber provocado el daño causado a Luis.
No sentí ninguna de las nueve puñaladas que Juan me asestó. No puede oír mis gritos en el silencio de la noche. No note el golpe al caer al suelo junto al cuerpo inerte de mi amigo.
Ya nunca me temblaran las piernas como lo hacían con el hecho de pensar en donde me encontraría a Juan. Ya nunca volveré a tener la sensación de angustia que tantas veces me acompañó. Nunca más lloraré por sus ausencias, ni por sus celos, ni por sus golpes.
Ha pasado un año desde que Juan acabó con mi vida y con mi sufrimiento. Un largo año, en que la puerta, de esta “Ciudad de las Mujeres Rotas” se ha abierto en demasiadas ocasiones. Un año en el que he conocido a más de ochenta nuevas mujeres, victimas de la violencia machista. Un año, en el que a tenor de las noticias que nos llegan, no ha cambiado nada en el mundo de los vivos.
Pensaba que los muertos no tenían la capacidad de sentir miedo, pero no es cierto. Todas temblamos horrorizadas, cuando nuevas mujeres aparecen detrás de la puerta.
Ojalá, que pronto cambien las leyes y la justicia y podamos dejar de sentir miedo después de muertas.
Por cierto, no os he dicho mi nombre, aunque en este lugar no tiene ninguna importancia, me llamo Mª José, y podéis preguntar por mi si alguna vez os veis obligadas a llamar a la puerta de este desolador lugar, en el que a pesar de todo, nunca seréis bienvenidas.
José Ignacio Izquierdo Gallardo
Abril de 2008
© 2.008 – texto y fotografía.- J. Ignacio Izquierdo
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80 comentarios · Escribe aquí tu comentario
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
El número de mujeres maltratadas y fallecidas a mano de sus parejas o exparejas, no solamente no baja, sino que por el contrario va en aumento.
No sé las soluciones para acabar con esta masacre, pero tenemos que conseguir que haya cambios educacionales, políticos, judiciales y sociales para acabar con este cancer.
Va por ellas, por las fallecidas, por las que tienen que vivir escondidas para no ser asesinadas y por las que son victimas silenciosas de violencia de género.
luna llena dijo
Jose Ignacio tu recuerdo a las mujeres rotas es necesario cada.
Tus palabras escritas -aunque dolorosas- nacen de un respeto y sensibilidad que admiro. Un beso grande
justindbf dijo
Uau!!! José Izquierdo, qué bien metes la palabra en la llaga de la desgracia de la existencia humana.... Estoy leyendo tus relatos, y habrá que hacerlos en pausas. Salpica el dolor.
Me gustan estas reflexiones en voz alta, casi gritando de desesperación. La poesía, dice cosas, pero las más se ocultan tras el verbo y el papel de la rima celofán. Tu prosa engancha.
me gusta, tendré tu blog entre la lectura seria del atardecer.
Hoy estoy contento, hay música de lluvia tras los cristales de casa...después de mucho tiempo.... Llueve en Barcelona cercanías....agua para todos....que siga la lluvia....
Un saludo, hasta pronto.
glhoria dijo
JOSE CUANTAS MAS MUJERES TENDRAN QUE LLAMAR A ESA PUERTA DE LA CIUDAD DE LAS MUJERES ROTAS PARA QUE SE TOMEN MEDIDAS....
OJALA LLEGUE UN DIA EN QUE EXISTA EL RESPETO Y NO HAYA MAS MUJERES ROTAS. UN ABRAZO AMIGO
GLORIA
lola-gj47 dijo
Por lo pronto al ve la foto ya se me ha encogido el alma....
Y el texto es impresionante ..no al uso ..por llamarlo de alguna manera ...Es un retrato don las palabras se han convertido en pinceladas ...una bellísima prosa poética , que llega, ..Todos los que lo leamos creo que nos haremos las mismas preguantas ...¿hasta cuando?
Pero tu has descrito , pintado, muy bien , casi perfecto, este universo complejo : confluyen en él muchos factores y por encima de todos ellos los educacionales ....y los efectos de la educación en el cambio de una mentalidad , supone siempre generaciones ...¿pero mientras tanto qué??? . continúan los interrogantes ...
Yo sólo doy mi humilde opinión: atención máxima , sin paliativos, a las mujeres "que denuncien " (y las comillas no son un asornoortográfico)...y endurecimeinto de las penas , sin consideración , y al máximo ....Estas personas , los maltradores no cambian...que las órdenes de alejamiento ...no se mida el alejamiento por metros , sino por muchos kilómetros ...y muchos años años de cárcel ....Esas medidas ...estoy segura , ...que frenarían al menos esta lacra ....
besos
elefantefor dijo
Muchísimas gracias por este relato, expresivo de una situación que voy a calificar de ignominiosa, aunque me quede corto. Ni aunque pusiera aquí todos los más terribles adjetivos que se me ocurrieran no llegaría a expresar ni una pequeña parte del dolor y la injusticia que suponen los hechos que recreas y que suceden todos los días.
Un abrazo.
NEKANE dijo
Preciosa la foto, en la que se ve el cominzo de una vida, para mis ojos.
El tema, es tan complicado, tan absudo, que tenemos que intentar que esto frene ya.
Porque 89 son los datos, peros cuantas aún estarán en el anonimato
Gracias,Besos
jose-carlos-ga-fajardo dijo
Buena denuncia. Educación, formación y responsabilidad. No es un tema tan sencillo de solucionar, no es un tema de hombre malo vrs mujer buena. Aunque tengamos que impedir y condenar y castigar, desde ya, cualquier abuso o desmán. Pero es más complejo. Proviene de un mundo sometimiento, de religiosidad en la que la mujer era sierva y esclava, de machismo abominable pero alabado y ensalzado en las gestas, en los cantos, en los deportes, en las leyendas y sobre todo en "la copla". Por favor, escuchen con atención las letras de las coplas: Yo soy la otra, Bien pagá, Recostá en el quicio de la mancebía, Ojos verdes, Es mi hombre. etc etc Imperio Argentina, Concha Piquer, Antonio Molina, Juanita Reina, Lola, "¡Tatuaje¡" el icono de tantos gays... Mala hora, Carmen, Zarzamora ...
Sigamos atentos...
Patita de Goma dijo
Se me ha encogido el alma leyéndote. Y mientras lo hacía, como si no viviera en este mundo y las cosas no fueran como son, pensaba que no iba a tener el final que ha tenido. Me parece que has tenido una sensibilidad extraordinaria haciendo este relato, porque a veces, intento imaginarme que hace que una mujer aguante semejante barbaridad y me resulta imposible. No sé que se puede hacer para solucionar este problema, pero pienso de que el hecho de que hombres hablen así, es un paso más.
Un saludo
anamgrs dijo
Que Dios o el destino, según creencias, nos libren de llamar nunca a esa puerta. Y de que nadie vuelva a llamar, aunque mirando lo que ocurre alrededor parece muy difícil. Un saludo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Gracias Luna. Me produce pena el oir cada día el parte de guerra y de nuevas bajas en esta batalla desigual e injusta. Creo que deberíamos hacernos oir bien alto y apretar a los que pueden aportar soluciones, empezando por nuestro entorno familiar. La educación es un primer paso, pero hay muchos más.
Just, gracias por pasarte por qquí. Me alegro que por fin llueva, aunque mucho tiene que llover y llover.
Un abrazo .
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
GLHORIA, LA SOLUCION AL PROBLEMA ES COMPLEJA. ESPEREMOS QUE POCO A POCO SE RECONDUZCA ESTA SITUACION QUE NOS LLEVA A LO PEOR DEL SER HUMANO.
Lola, empezando por las escuelas y las casas, educando en el pricipio de igualdad y respeto, y exigiendo leyes y garantías para proteger a los que son maltratados, seguro que es un buen primcipio para solventar el problema en un futuro. Hay otros elementos, y todos son importantes.
Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Elefantefor, por muchos adjetivos que pongamos nos quedaremos cortos siempre.
Nekane, sin duda encontrar la solución es complicado. Pero no hay que cejar en el intento y hay que estar encima del problema para evitar que todo esto siga pasando.
Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
José Carlos. Sin duda la solución al problema es tan compleja como el propio problema. Historicamente, a la mujer se la ha exclavizado, utilizado y vejado. Poco a poco, se van corrigiendo determinadas cosas, pero hay que avanzar más para cambiar la tendencia machista de esta sociedad. Muchas cosas se han logrado ya, pero todavía queda mucho camino por recorrer. La solución pasa por un compendio de elementos que unidos pueden llegar a acabar con esta lacra. Por parte de los colegios y de las familias, se debería hacer más en cuanto al respeto y la tolerancia. A partir de ahí, llegaran soluciones políticas, sociales, judiciales. Pero todo esto tiene que funcionar como un reloj, ya que si cualquier cosa falla, las personas que denuncian a sus agresores, pasan a ser victimas del sistema que no las sabe proteger.
Fijaros en los datos que han salido publicados en referencia a los ancianos que son maltratados en España. 300.000 ancianos, que hacen el 5% de la población mayor de 65 años, son maltratados, tanto física como sicologicamente y por supuesto asistencialmente. Lo más curioso de la noticia es que la mayor parte de los maltratadores son mujeres.
Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Gracias Patita. A las peronas adultas, también se nos educa para cambiar las tendencias al machismo en las que, en muchos casos, hemos sido educados. La labor de nuestros padres, como la nuestra ahora con nuestros hijos, es fundamental para que tengan unos principios y unos valores que no sean vejatorios para con las personas. Aquí me he referido a los malos tratos a las mujeres, pero también se maltrata a los niños, a los ancianos, etc. Ójala cambie pronto la tendencia.
Ana, de momento tu reflexión parece utópica, pero entre todos podemos hacer que esto vaya cambiando poco a poco.
Un abrazo.
Minea dijo
José Ignacio... te voy leyendo poco a poco, ya sabes que ando con el tiempo y con las circunstancias no muy buenas, pero saco ratitos para leeros.
Me ha impresionado este texto. Es curioso como se crea en la mujer maltratada una sensación de demanda ante los malos tratos, al fin y al cabo, es lo único que creen tener en la vida y lo único que creen válido. Hasta que se les cae la venda y hay comienzan otras amenazas. El maltratador es demasiado orgulloso y egocéntrico como para dejarse abandonar.
En fin, ojalá esto no ocurriese.
Te mando un beso, Minea.
carisdul dijo
Hola José ignacio: es pura casualidad. Mi post y el tuyo, solo intentan denunciar y denunciar la barbarie del indeseable criminal de mujeres.
Como siempre un diez por tu buenísimo post.
Un abrazo.
Jorge López-Aguilar dijo
Hola José Ignacio:
Espero que cada vez seamos más concientes de este "producto" de nuestra sociedad. Este, tu post, es una sobresaliente intención para ello.
Un abrazo. Jorge.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Minea, espero que todo vaya, medianamente bien. Gracias por leerme.
María, mientras haya depredadores sueltos, hay que seguir denunciando.
Un abrazo a las dos.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Jorge, bienvenido a esta tu casa. Gracias por tus palabras. En la medida en que la sociedad tome consciencia sobre este tema, podremos ir avanzando en busca de soluciones.
Un abrazo.
crguarddon dijo
Otro escrito con tu sello José Ignacio, con el sello de otra piel.
Triste realidad.
Un abrazo.
isapacheco dijo
Me sobrecoge tu relato por la verdad que contiene. No son suficientes todos los esfuerzos. Me indigna que haya mujeres que perpetúen esta lacra educando en roles machistas a sus hijos y que defiendan y alienten la sumisión femenina. Me paraliza que haya tantas maltratadoras.
Gracias.
aryce39 dijo
Este relato es la trsite realidad de lo que está ocurriendo con esta la lacra de la violencia de género que parece no tener fin.
Por mucho que se la intente maquillar, la realidad exige de una actitud crítica, realista y exigente y me "reconforta" en cierta medida, comprobar que cada vez, son más las voces que se alzan, en lugares públicos para reclamar el correcto funcionamiento de todos los mecanismos que el Estado debe proveer para acercarse a algo parecido a una solución al terrorismo machista fruto del anacrónico sistema patriarcal y auguro que estas voces serán cada vez más numerosas y más fuertes.
Hace apenas dos años nadie se atrevía a cuestionar al omnipotente poder judicial y la realidad comienza a cuestionar a absolutamente todos los agentes (incluidos los judiciales) que dificultan; o por negligencia o por ignorancia o por incompetencia; la óptima resolución de las medidas que permitan poner fin a este feminicidio, porque solo las plenas garantías de protección de un Estado hacia las víctimas de la violencia machista permitirá que nadie tema denunciar y que las mujeres que lo hacen obtengan la protección que un Estado de Derecho debiera procurarnos.
Concluyo diciendo que el corporativismo judicial (abogad@s, fiscales y jueces/zas); la ignorancia que subyace en muchos de ell@s; el machismo que impregna sentencias absolutorias, junto con una patente falta de solidaridad humana que redunda en una implícita negación del derecho de la mujer a pelear por su dignidad arrebatada; han conseguido, consiguen y conseguirán que el número de muertas vaya en aumento, que el número de mujeres indefensas ante el maltrato sea cada vez más numeroso y que plantearse siquiera una denuncia convierta a cualquier mujer en una auténtica heroina dentro de una sociedad hipócrita y de doble moral donde solo importa lo que distorsiona la imagen idílica de mecanismos políticos aparentemente perfectos cuando tod@s sabemos que esta imagen no es más que la máscara que encubre la suciedad que bajo ella subyace; no es más que la proyección distorsionada de la cobardía ante este gravísimo problema social que marca un termómetro social corrompido.
Obviamente no meto a todos/as en el mismo saco... pero (pues hay muchos peros).... esta masacre, esta lacra de abusos, tantos a mujeres, niños/ ancianos, etc me indigna y no puedo permanecer impasible ante tanta barbarie.
Un abrazo
treze dijo
que relato mas aterrador, pero a la vez real, no comprendo como las mujeres soportan a un marido maltratador, sin denunciarlo a la primera amenaza, tan dificil es distingir el amor del miedo, un abrazo
treze dijo
Las fotos de los post, me encanta, reflejan la soledad , la belleza, el odio y todos los sentimientos que expones, un abrazo
mari dijo
Estos criminalaes que buscan mujeres se casan o se juntan con ellas, y encierran una bestia siniestra, que siendo lobos en piel de oveja aterrorizan, golpean y matan, encerrarlos y tirar la llave a ún pozo y cortarle que te diria yo... lo que les haria, tienen que oner unas leyes más duras para estos bandalos, realmente es como nos lo hás contado duro pero muy cierto.Un beso te quiere Mari.
Bloody dijo
Recuerdo cuando vi la película "Te doy mis ojos", que me impactó mucho pensar que hubiera terapia de grupo de maltratadores...porque los que van a ella deben ser una minoría de los que hay ¿Qué fusible salta para que alguien levante la mano a su pareja la primera vez?¿Cómo debe sentirse el mmaltratador para que esa primera vez nunca se quede en eso?
Me ha encantado tu relato, José Ignacio, es duro y real, y por desgracia, tiene más vigencia de la que nos gustaría.
Un beso.
aryce39 dijo
treze, te respondo sobre eso que comentas:
Desde fuera resulta muy difícil entender por qué las mujeres soportan una convivencia bajo la violencia; son múltiples las causas por las que ellas consienten y permiten que se alargue esta situación, algunas de ellas son por el miedo a las represalias, por temor a que sus parejas arremetan contra los hijos. No tener donde ir , por carecer de medios para mantener económicamente a sus hijos…
¿Por qué algunas mujeres aguantan una situación que las lacera física y emocionalmente?
El miedo que la paraliza cuando es sometida a ciclos repetidos de violencia va anulando su autoestima, distanciándola del contacto con la realidad objetiva e incapacitándola para poder encontrar, por sí sola, la salida al maltrato que padece.
Esta violencia refleja una relación de poder. El hombre ejerce la violencia contra la mujer o para mantener el control, el dominio sobre lo que considera alguien de su propiedad, o cuando ella intenta moverse de la condición de subordinación.
Por ese motivo muchas mujeres no denuncian y si llegan a hacerlo, luego las retiran. Su autoestima está totalmente pisoteada, y no se dan cuenta como han ido perdiendo su valor como persona… llegando a creerse que ellas son las culpables… en vez de víctimas.
Cuando buscan la ayuda, después comienza el sentimiento de culpa, porque así se manifiesta el ciclo de la violencia: después del momento de la tensión y del acto violento, el hombre se arrepiente, dice que no lo va a hacer nunca más, le promete villas y castillos, le dice que ella lo provocó, que él perdió los estribos por lo que ella es la culpable; él se arrepiente y promete no hacerlo nunca más. Y la mujer confía porque quiere creer o porque necesita creer.
Abrazos
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Carmen, si que es triste la realidad que les toca vivir a las personas que son maltratadas, humilladas, vejadas y a las que desgraciadamente les quitan su vida. Habrá que seguir denunciando estas circunstancias, a ver si grano a grano, ... Un abrazo.
Isapacheco. Tenemos que ser capaces de abrir cauces para fomentar el respeto de nuestros hijos a sus semejantes. Paso a paso, tenemos que lograr que cambie el chip y todo vuelva a la normalidad. Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Aryce. Por eso tenemos que unir todas las voces. Tenemos que presionar y denunciar cualquier situación de malos tratos. Las autoridades, tienen que tener las herramientas suficientes y necesarias para proteger a las mujeres que denuncian malos tratos. Queda mucho camino por recorrer, pero hay que ser capaz de ir paso a paso, con garantías para las mujeres maltratadas.
Ángel, desgraciadamente, un maltratador es un ser que consigue a traves del miedo, de la amenaza, de la presión y de los golpes, anular cualquier iniciativa que contra él quiera la mujer realizar. La falta de independencia económica, el miedo a perder a los hijos, y ver, que día a día, otras mujeres van muriendo, hacen que también se tenga miedo a denunciar. Por eso, hay que trabajar muchas cosas, y entre ellas, garantizar la protección absoluta de la mujer que denuncia y de su familia.
Un abrazo.
aojnauj dijo
Se me había pasado este articulo...y es aterrador... no por como lo cuentas que muy bien dices en la piel de otro y de una manera magistral....
Muy buena denuncia
Un abrazo y enhorabuena por la foto y el texto
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Mari, El problema es complejo, y compleja es también la solución. Pasan por acciones educacionales, tanto en la familia como en los colegios. Pasa por cambiar las leyes para garantizar la vida de las mujeres que denuncian. Pasa por tener las herramientas suficientes para controlar a las personas denunciadas. Hay que realizar acciones preventivas, ya que en la mayoría de las muertes, el asesino, se quita o intenta quitar la vida, por lo tanto, de nada sirve que se endurezcan las penas. Hay que lograr que un elemento de este tipo, no pueda acercarse a la mujer que denuncia. Un abrazo.
CONTESTO DE UNO EN UNO, PORQUE CADA VEZ QUE HAGO DOS COMENTARIOS SEGUIDOS, SALE EN FAMOSO LETRERO DE "LO SENTIMOS, BLA,BLA,BLA....." UNA PESADEZ.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Bloody, El relato es duro, pero la realidad lo es más. No se lo que esconde la mente de uno de esos asesinos, pero lo que hay que intentar es que después de una primera vez, no hay una segunda. Hay que conseguir que sea denunciado la primera vez que comente maltratos, y garantizar que no haya ninguana más.
Un abrazo
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Aryce, suscribo tu respuesta a Treze. Has descrito muy bien el proceso de destrucción de la autoestima y del sentido de culpabilidad que ello provoca. También hay que trabajar en ello para conseguir resultados positivos en esta lucha, siempre desigual. Un abrazo.
Juanjo, Ponerse en la piel de otro, es fácil, aunque puedo decirte, que con los dos últimos relatos lo he pasado mal. Por mucho que quiera, no puedo, ni por mucho, imaginarme el dolor, la destrucción, que producen estos desalmados. Habrá que seguir denunciando. Gracias por tus comentarios y por tus visitas.
QUINO Y ANA dijo
Es espeluznante pensar que te peguen y te maltraten y sigas ahí pensando que igual te lo mereces. Muy buena la descripción porque no creo que el relato diste casi nada de la cruda realidad. ANA
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Ana, yo creo que la cruda realidad, debe ser mucho peor que lo que describo. Tiene que ser espelucnante tanta humillación, crueldad y trato.
Un abrazo.
Ilona Gogh dijo
José Ignacio...¡Nunca deberían las mujeres temblar de miedo...ni muertas y muchos menos vivas! Ni existir jamás Mujeres Rotas!
Un sentido post, muy bien escrito...en la piel del otro!
Es un problema muy complejo, para solucionarlos se ha de andar aún largos caminos...Empezando por cambiar el chip de que el amor es sufrir...¡Nunca un amor ha de sacar lágrimas de sufrimiento!
Un abrazo José Ignacio
elisa- dijo
Jose Ignacio, un relato desgarrador, intenso y muy triste pero necesario. Me ha encantado la foto. Esa amapola frágil e indefensa en medio del prado, como estas mujeres. Espero que esa puerta no tenga que abrirse nunca más pero creo que por ahora va a ser imposible...
Un fuerte abrazo y enhorabuena por esta entrada
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Llona, no te falta razón cuando hablas de la complejidad del problema. Es complejo, es duro, pero tenemos que seguir sin parar en busca de soluciones.
Pensé que me resultaría fácil realizar lunos relatos "en la piel de otro", sin embargo, duele solo el pensarlo. Todos deberíamos meternos en la piel de ese otro. Sería una terapia de concienciación insuperable. Así tenderiamos más manos de ayuda para aquellos que lo necesitan.
Elisa, bienvenida. Me alegro verte por aquí, aunque eso signifique el fin de tus vacaciones. Ójala, no esistieran puertas como la que describo. Ójala pudieramos tirar la llave al rio mas profundo. Sin embargo, cada vez hay mas casos de violencia de género o doméstica. Cada vez hay mas niños y ancianos maltratados. Me temo que hay mas puertas para cerrar, y mas soluciones que aportar.
Un abrazo
lola-gj47 dijo
Gracias a ti amigo ...he venido también para ver lo había escrito arice ...Se que ella está muy compremetida con este tema ...
No perdamos la esperanza ...de momento, prefiero pensar que todo irá cambiando , ..lo más duro de pelar es tema educacional ...pero mientras tanto hay que actuar de forma severa...
besos
blasftome dijo
Entro tarde. No digo nada, pues creo que todo está dicho. Muy bien contado.
No por mucho insistir en el tema vamos a parar todo esto. Pero hay que intentarlo, insistiendo también.
Un abrazo.
CERRADO dijo
Por desgracia hay demasiados silencios alrededor de las victimas, mujeres que un día eligieron a su verdugo como compañero de vida.
Jose Ignacio gracias por alzar tu voz.......
La fotografía es preciosa.
Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Lola, quizás, hay que intentar que cada vez haya más gente comprometida con estos temas. Grano a grano...
Blas, hay que estar ahí, no bajar la voz, y seguir haciendo cosas que puedan minimizar las consecuencias de los descerebrados.
Geles, si somos muchos alzando la voz, alguién no escuchará.
Un abrazo.
Víctor dijo
Este magnífico relato creo que lo dice todo. Duro, pero real, como la vida misma...
Magnífico, José Ignacio.
Y gracias por el comentario!
Un abrazo.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Victor, bienvenido a esta casa. La vida de estas mujeres, si que es dura, muy dura.
Un abrazo.
Jesús García dijo
José Ignacio... Es un relato tan sencillo y triste que aterra por lo cotidiano...por lo conocido...por lo próximo...
Cada uno somos un grano de arena en esta playa de injusticia... pues ante la injusticia seamos rocas de granito.
¡¡¡Ni una persona más victima de malos tratos!!!
PD. Además un gran nivel literario
Nos vemos
aineaja dijo
Estos relatos reflejan la triste realidad... y qué bien lo cuentas, Jose Ignacio. No sé que está fallando pero cada vez hay más mariajosés. En fin, que ya son el pan nuestro de cada día. ¿Avanzamos? O retrocedemos. Es un tema sangrante, y nunca mejor dicho. La solución está a años luz.
Un abrazo
Marta dijo
Hola Jose Ignacio
Me gusta mucho esa profundidad y esa compasion que se nota cuando escribes sobre el dolor de las mujeres. Somos muchas, demasiadas y estamos solas en esto de construirnos finalmente un buen lugar digno de nosotras. Nunca cae mal algùn caballero de brillante armadura que aparezca al rescate.
carisdul dijo
jejejje Jose, te he visto en mi blog, y me he roto de rísa jajaj. Eres grande guapo y muy inteligente.
Un beso.
José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo
Jesús, desgraciadamente, muy cotidiano. Por ello, no debemos de dejar de gritar contra ese problema, ya que lo cotidiano se convierte en normal, y eso no lo podemos permitir.
Gracias por estar ahí.
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